Francamente, no lo puedo creer. Ni Ionesco podría haber imaginado una escena como esta.
jueves, 14 de marzo de 2013
Ionesco
Amigos, para sacarnos al menos por unos minutos de este ambiente de profunda tristeza que nos abate, aparecieron los Kukú.
Francamente, no lo puedo creer. Ni Ionesco podría haber imaginado una escena como esta.
Francamente, no lo puedo creer. Ni Ionesco podría haber imaginado una escena como esta.
Inter vestibulum....
Cuando rezaba el Capítulo de las vísperas de hoy, y que se repite durante todas las ferias de cuaresma, no pude dejar de recordar a Mons. Guido Marini y a tantos otros que, como él y a su modo, intentaron restaurar la belleza de la liturgia en los años benedictinos:
Inter vestibulum et altare plorabunt sacerdotes,
ministri Domini, et dicent:
Parce Domine, parce populo tuo:
et ne des hereditatem tuam in opprobrium,
ut dominentur eis nationes.
(Joel 2, 17)
Entre el vestíbulo y el altar lloran los sacerdotes,
ministros del Señor, y dicen:
Perdona Señor, perdona a tu pueblo,
y no entregues tu heredad a la ignominia
para que sea dominada por los gentiles.
C'è qualcosa che non va
Sí; hay algo que no va o, mejor dicho, que quizás vaya mejor
de lo que pensaba.
Después de escuchar la primera homilía de Francisco me tiré
un rato en la cama a pensar. A ver qué les parece:
1) Hay un hecho irrebatible: olvidémonos en este pontificado
de mucetas, mitras preciosas, dorados, caudas magnas y hasta de los zapatos
rojos de Prada, pues no usará siquiera los de Grimoldi. Me juego a que no
tendrá escudo pontificio y no sé si no llegará a suprimir la púrpura
cardenalicia.
Me duele, pero no lo veo mal. Había que despojar a la
Iglesia de mucha pompa y circunstancia que hacía más daño que bien.
2) Los gestos de “austeridad” que hemos visto en menos de
veinticuatro horas de pontificado han sido muchos e impactantes: no a la
muceta, no a la limusina, no a la guardia y todos los días conoceremos muchos
más “no”. De ese modo, está pasando al mundo como un hombre humilde. Como bien decía un comentarista, todos sabemos que
la humildad no pasa por allí, y cuando veíamos a Benedicto en medio de los
dorados florentinos, veíamos en él a un hombre humilde. Pero eso lo veíamos
nosotros, que tenemos cierta sensibilidad espiritual. Como decían los Padres, “los
ángeles hacen que los buenos se reconozcan entre ellos”. Pero el mundo, es
decir, los que no tienen fe y están en poder de los demonios, ven la humildad
en los gestos que está haciendo ahora Francisco. Y recordemos, “Dios quiere que
todo el mundo se salve y llegue al conocimiento de la verdad”. ¿No será que
Dios quiere que se tiendan las redes nuevamente y quizás por última vez?
3) Lo que más me impactó fue su primera homilía. Fue
coloquial e inexistente desde lo retórico, pero fue muy clara. Estaba dirigida
a los cardenales y les dijo clarito: La Iglesia, tal como va, se va a convertir
en una ONG piadosa. Pero la Iglesia debe confesar a Cristo. Mientras los
obispos, cardenales y el mismo papa convengamos con el mundo, estaremos
adorando a Satanás porque, o se le reza a Cristo, o se le reza al Diablo. Esta
última frase es de León Bloy, la única auctoritas
que citó.
Convengamos que es fuerte: delante de todos los cardenales
de la Iglesia, en su primera homilía, citar a Bloy y decirles que, o cargan la
cruz de Cristo o adoran al diablo, solamente lo puede hacer un inconsciente o
un tipo que sabe exactamente qué es lo dice y qué es lo que va a hacer. Y no lo
veo al Francisco como un inconsciente.
4) Bergoglio sabe su catecismo. No me parece ahora que
vayamos a tener problemas de doctrina, como sí pensaba ayer. Hablando claro,
doctrinalmente el papa está más de nuestro lado que del otro, aunque cueste
creerlo. El problema es que le gusta el poder y que es merza. Es decir, el
problema es que junto a la limpieza de la Curia que creo que va a hacer con
lejía y CIF, y que es el trabajo sucio que le encargaron y para el cual no le va
a temblar el pulso, elimine los barroquismos adamasquinados y dorados, lo cual
sería positivo, pero los reemplace con la vulgaridad que le conocemos.
Un esfuercito
A muchos de ustedes les habrá pasado lo que a mí: despertarse
varias veces durante la noche y rogar de que fuera una pesadilla. Pues no lo
es.
Pero lo que sí es verdad, y es la alegría más profunda y más
grande, es que el Hijo de Dios se hizo hombre, murió en la cruz para
redimirnos, resucitó al tercer día y nos está esperando. Y ese gozo no me lo
quita nadie, ni siquiera la voz quebrada de Tauran.
Y les pediría a todos un esfuercito. Olvidémonos lo que
sabemos y veamos con ojos benévolos lo que vemos. Hace pocos días escribía
yo un post discutiendo con los que se habían enojado por la “desacralización”
del papado provocada, según ellos, por la renuncia de Benedicto XVI. Y yo decía
que estaba bien: que el papa nunca debió se sagrado y me preguntaba si no era
llegada la hora de un papa que desacralizara
o destemporalizara a la Iglesia, aboliendo, por ejemplo, el Estado Vaticano o
eliminando el IOR. Creo que Francisco tiene temple para hacer eso y mucho más.
No le falta personalidad para tirar el agua sucia y raspar la tina.
Ayer me dolió en el alma que se hubiera negado a utilizar el
hábito coral en su primera aparición. Veámoslo desde otro ángulo: esta
desacralizando el papado.
En Buenos Aires andaba en subte y hoy visitó Santa María
Maggiore sin pompa e ingresando por una puerta lateral: desacraliza y -pido un
esfuerzo sobrehumano- son gestos de humildad.
El problema es que, al desacralizar, también va a
mercerizar. Y el problema es que, al restregar la tina, puede dañar o matar al
niño.
Olvídemonos, por cierto, de la liturgia tradicional, del
latín y de la belleza. Eso se acabó. Pero la Belleza, como el Bien y la Verdad,
se imponen solos. Es decir, se pueden recuperar y bastante rápidamente.
Será un pontificado corto: o porque morirá, o porque
renunciará cuando se sienta viejo. Pero quizá sea lo suficientemente largo
-hagamos un esfuercito más- para fregar y refregar toda la suciedad y todas las
adherencia que la Iglesia tiene.
Me decía ayer un amigo canadiense: This too shall pass.
miércoles, 13 de marzo de 2013
¿Irá por todo?
Algunas primeras reflexiones con la cabeza aún bamboleante
entre la desesperanza y el terror.
1) La desesperanza es el peor enemigo y la tristeza es un
demonio. No caigamos en esa tentación.

3) Somos católicos y Bergoglio es el papa. Nos guste o no.
No queda más que rezar por él y reconocerlo como tal.
4) ¿Cómo los cardenales pudieron elegirlo? No lo sé. Algunos
habrán comprado el cuento del hombre humilde que viaja en subte; otros habrán
visto en él la cabeza de los anti-ratzingerianos. Y todos habrán pensado: A
este sudaca le damos un trabajo de sudaca que ningún europeo quiere hacer:
limpiar la Iglesia. Convengamos que la cloaca venía tapándose y el Alemán,
cuando vio el informe que le presentaron los tres cardenales, se dio cuenta que
había que había que destaparla con mano, porque no hay sopapa que aguante. Y lo
buscaron a Bergoglio. Y creo que es un trabajo que el jesuita va a hacer, pero
mucho me temo que tire el agua sucia con niño y todo.
5) El problema es la fe. Algunos nos recuerdan con mucha razón
que Dios es capaz de hacer de las piedras hijos de Abraham, pero nosotros
tenemos que juzgar por lo que sabemos y por lo que vimos. Sobre lo que sabemos
de él, huelga hablar. Y lo que vimos: hagamos la composición de lugar, ya que
comenzamos un periodo jesuita. El Gran Humilde es elegido papa. Se acerca el
maestro de ceremonias y le indica los pasos a seguir y las vestiduras a utilizar.
Rechaza el hábito coral para su primera aparición pública y le ordena a Mons.
Marini que le cambie pectoral estilo benedictino que tenía preparado por uno
más sencillo. Le pide a la multitud que rece por el “obispo emérito” - y no por
el papa emérito- y, antes de dar la bendición urbi et orbi, casi pide que lo
bendigan primero a él, inclinándose en un gesto inaudito.
Es verdad. Son trapos y gestos, pero que aparecen en los
primerísimos actos de su pontificado. Quiero decir, no tuvo ni tendrá ningún
reparo en hacer lo que se le ocurra y cambiar lo que le venga en gana.
Bergoglio va por todo.
Puede ser esta una personalidad que sirva para destapar la
cloaca y mandar a su casa o a la cárcel a todos los pedófilos y a todos los
maricas enquistados en el Vaticano, y también desarmar las matufias económicas
de la Curia Romana. Pero temo que se lleve puesta la fe de la Iglesia, que se
manifiesta en sus símbolos. Y ya vimos los primeros.
6) ¿Qué hacer?
a. En primer lugar, lo obvio: oración y penitencia. Y
agregaría, rosario, oficio divino, las plegarias más tradicionales, porque hay
que
b. cuidar la fe. Ahora veo bastante más claro la expresión
de “pequeño rebaño”.
Hay que cuidar la fe católica, y se la cuida siendo católicos en el tiempo. Volver a leer,
una y otra vez, todos los días, incansablemente, a los Padres, a los Doctores,
a los Santos. Ellos son nuestros, y nosotros somos de ellos. Ellos son nuestra
morada, y con ellos estamos en casa.
c. Esto lo digo con cierto temor y temblor. Puede ser
excesivo, pero en fin. Creo que hay que adoptar la misma actitud que con
Kristina: evitarlo a Francisco en lo posible en la TV, en la radio, en sus
homilías. Muchas me dirán: es el papa y está asistido por la gracia del
Espíritu Santo. Pero yo les digo: La gracia supone la naturaleza, y su
naturaleza ya la conocemos. Quiera Dios que me equivoque, pero no espero un
milagro que lo transforme.
Hay una idea que me ronda en cabeza desde hace algunas horas
y no puedo espantarla: Bergoglio es un jacobino. Va a ser el Gran Entregador.
Scolia:
1) Qué tristeza para los argentinos: hacerle esto a la Santa
Iglesia.
2) Debo reconocer que Ludovicus tenía razón: Ratzinger fue
el peor político de los últimos tiempos. Fue el Gran Duhalde: le dejó servida
la Iglesia a su enemigo.
3) No hay mal que por bien no venga: ya Luis D´Elía lo
advirtió en su Tweeter. Bergoglio no se la va a perdonar a Cristina. Les va a
hacer pagar a los K. todas las cuentas. Creo que se puede modificar, y mucho,
el panorama político del país.
4) A todos nos gustaba hablar de las profecías de los últimos
tiempos, pero cuando las vemos cerca… ay, ay, ay.
Francisco...
Todo empieza de nuevo con él.
Ni siquiera cantó la bendición.
¿Hace faltan los cien días de gracias después de más de una década como primado?
En el horno...
(Y Mons. Guido Marini ya preparó las valijas)
miércoles, 6 de marzo de 2013
Seis años
El 16 de
marzo se cumplen seis años de vida de El Wanderer.
Lo que
comenzó siendo un pasatiempo personal, se convirtió en un lugar de encuentro de
amigos –la mayor parte de las veces-, para discutir temas variados.
El blog
tiene un tráfico interesante. Desde sus inicios, ha tenido 715.000 visitas. Los
promedios semanales varían. Por ejemplo, la semana pasada tuvo 5190 visitas.
La
verdad que no sé si es mucho o es poco, pero para un blog definidamente
católico y en cierta medida beligerante, no me parece que esté mal, aunque los
números, y mucho más en Intenet, no significan demasiado.
Hace ya
varios meses que, por insistencia de amigos, había comenzado a preparar una
suerte de Antología wanderiana, en la que se reunieran las entradas más
significativas de estos años. Ya está terminado y pueden bajarlo desde este vínculo.
Algunas
consideraciones sobre el texto. En primer lugar, posee varios autores:
Wanderer, Ludovicus, Jack Tollers, Lupus, entre otros, y está dividido en tres
secciones: Theologica, Spiritualia e Historica. Dentro de
cada una de ellas, las entradas no guardan ningún orden determinado.
Podría
haber elegido otros post, podría haber elegido más o podría haber elegido
menos. No tuve un criterio concreto más que la impresión subjetiva que me
reportaba la re-lectura de los textos. Es decir, la selección es limitada y
sujeta a críticas.
Hubiese
sido ideal agregar a cada post los comentarios más destacados que recibió, pero
se trataba de una tarea que me superaba por el tiempo que debía dedicarle. De
todos modos, en algunos casos he conservado comentarios particularmente
significativos.
Prosit!
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