jueves, 16 de noviembre de 2023

Tucho: el Papa tiene quien le escriba

 

Domus Tuchi o Domus Tuchae, "la casa de Tucho" en los jardines vaticanos, rodeada de verde y a la sombra de la cúpula de San Pedro, es la construcción ubicada a la izquierda de la foto. A través de la ventana iluminada, puede verse al cardenal prefecto hablando por teléfono. 


Un benemérito y culto sacerdote argentino servía a la Santa Sede en uno de sus organismos desde hacía mucho tiempo. En el año 2001 llegó a Roma el cardenal Jorge Bergoglio a fin de participar en el Sínodo sobre la Familia. Apenas arribado, se puso en contacto con este sacerdote y le pidió que le preparara para el día siguiente algún texto con el cual guiarse para preparar su intervención. El sacerdote, que trabajaba justamente en la Secretaría del Sínodo,  escribió rápidamente algunas ideas sobre lo que no era su tema y su competencia puesto que él era un burócrata y un académico que residía desde hacía años en Roma. Y así, al día siguiente, entregó las notas a Su Eminencia. Para su desmayo y consternación, escuchó algunos días después que el cardenal Bergoglio, en medio del sínodo, leía con su voz de ancianito sabio y piadoso, exactamente lo que él había escrito a mano alzada. Se dice que esta fue la presentación de Bergoglio frente a sus colegas del Sacro Colegio y que todos los purpurados quedaron impactados por la humildad y mansedumbre del santito arzobispo porteño. Fue allí que nacieron sus chances de convertirse primero en sucesor de Juan Pablo II y luego, para nuestra desgracia, en sucesor efectivo de Benedicto XVI. El sacerdote sigue viviendo en Roma y fue nombrado el año pasado canónigo de la basílica de San Pedro.

    Esta anécdota, que algunos conocíamos desde hace mucho tiempo, fue luego publicada en una entrevista a Henry Sire, el autor de El Papa dictador. Y la traigo a colación porque marca una de las características del Papa Francisco: su pereza o incapacidad para escribir. Y aunque en su pontificado nos hemos visto inundados de documentos, cartas, discursos y homilías, creo que ya resulta bastante claro que su ghost writer o amanuense en las sombras es Tucho Fernández, elevado a la púrpura cardenalicia como premio a sus parrafadas. Un conocedor de análisis de texto o de crítica literaria podría fácilmente certificar el curioso hecho de que el estilo de las emanaciones bergoglianas —sean exhortaciones, encíclicas o cartas— es idéntico a los múltiples escritos del cardenal prefecto Víctor Fernández desde que era simple sacerdote en Buenos Aires. Pero lo más curioso de todo es que ninguno de los dos protagonistas tiene la más mínima vergüenza de lo que hacen y, consecuentemente, no se preocupan por esconder la trapisonda. 

    La situación está generando gravísimos problemas. Tucho, que está chocho con su nuevo cargo y que, según se comenta, gusta de pasearse vestido de púrpura por los cuidados senderos del jardín del Colegio Teutónico [algunos dicen que se junta a tomar el té y a hablar de pasiones comunes con Mons. Hans-Peter Fischer, rector del colegio y auditor de la Rota. ¡Qué gente mala!], no escatima tiempo en escribir documentos y respuestas a dubia que llegan de todo el mundo y que luego lleva para la firma de su mentor Francisco. Y al escribir tanto, su plumaje se está notando con mucha facilidad y rapidez. 

    Ayer mismo, el imprescindible informe diario de Specola nos avisaba que el sitio web croata Vjera i djela revelaba en un artículo un detalle inquietante. "Basta con descargar el PDF [del documento en el que se autoriza los trans a ser padrinos de bautismo] a tu ordenador y hacer clic en la firma al final, y verás que es una imagen mal escaneada y recortada, simplemente pegada sobre el texto escrito en Word, y no un documento que el Papa realmente firmó". Fernández, al parecer, no sólo escribe con total autonomía todo lo que quiere, sino que ahora también inaugura el método  de copiar las firmas del Papa, "aún no se sabe si la firma del Papa fue insertada en algo más que aprobó ese día, o si la Respuesta fue completamente falsificada, tal vez sin el conocimiento del Papa". Podemos pensar que el Papa Francisco está sustancialmente de acuerdo con lo que escribió Fernández, pero es, al menos, una cuestión de decencia, con innegables implicaciones legales.  ¿De qué otro documento del 31 de octubre de 2023 se escaneó la firma del Papa y Fernández? ¿Esta es otra versión de las respuestas a Mons. Negri o un documento completamente diferente? ¿Por qué se realizó esta operación? ¿Quién lo ordenó y quién lo sabía?  Desde que Tucho fue colocado a la cabeza de Doctrina de la Fe, los documentos transcritos y traducidos a diferentes idiomas nunca aparecen en el sitio web del Dicasterio, como es habitual, sino sólo las versiones en PDF de los archivos Word anteriores. ¿Por qué razón? A partir del 1 de julio de 2023 los documentos del Dicasterio ya no tienen encabezamiento, ni  escudo oficial, ni número de protocolo, ni otras referencias oficiales habituales, sino que son normalmente textos que no difieren de cualquier carta privada, salvo la firma final del Papa y del Prefecto.  Ha desaparecido la referencia a una posible Sesión Ordinaria o Plenaria del Dicasterio con fecha respectiva, así como la firma conjunta del Prefecto y el Secretario, elementos que hacen pensar  que Tucho actúa prácticamente solo, sin consultar en absoluto con los miembros de su dependencia, altamente formados todos ellos en teología y con muchos años de oficio. Ha desaparecido el habitual  "Dado en Roma, en la Sede del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el dd/mm/aa, Memorial/Fiesta/Solemnidad de NN".  No menos llamativo es el creciente número de errores  en la respuesta al Cardenal Duka: “Giovani Paolo II” en la nota 4 y “Benetdetto XVI”, Amoris laetitia en cursiva,  Mitis iudex normal;  criterios de notas no uniformes; comillas que se abren, pero no se cierran. En fin, un desastre muy propio de las limitaciones que todos conocemos en el cardenal prefecto. Lo bueno es que todas estas desprolijidades, por decir lo menos, facilitarán la tarea del próximo pontífice que tendría, si quisiera, la excusa perfecta para declarar nulos todos los documentos emanados con la firma de Víctor Fernández.

    La filósofa italiana Luisella Scrosati, por otro lado, acaba de publicar un interesante artículo analizando lo que llama “el estilo Fernández” y que posee como característica principal la de violentar el sentido de las citas y referencias que utiliza en los documentos. Por ejemplo, apoyando la autoridad de su escrito en el magisterio de los dos pontífices anteriores, les hace decir exactamente lo contrario a lo que ellos dijeron. Esto puede encontrarse en muchos de sus escritos, o en los del Bergoglio, que la mayor parte de las veces son escritos por él. ¿Por qué lo hace? Se me ocurren tres posibilidades: porque cree que la gente es estúpida y no se dará cuenta; o porque él es estúpido y no se da cuenta ni interpreta correctamente lo que está leyendo, o porque es un tunante que no tiene reparo alguno en mentir para dañar la fe. Esta última es la opción que elige Scrosati quien asegura que recurre a este método ilícito e inválido sencillamente por el hecho de que lo que está autorizando o enseñando Fernández no tiene ninguna base en el magisterio o en la doctrina de la Iglesia. Por lo tanto, la fragua. 

    Y señala también otro hecho que es muy notorio y al que hemos hecho referencia en otras ocasiones en este blog: los documentos de Francisco, sobre todo los últimos, sólo citan el magisterio del Papa Francisco. Es decir, no hay referencias al magisterio anterior. El caso más notable es el motu proprio con los nuevos estatutos de la Pontificia Academia de Teología —texto indudablemente redactado por el cardenal Fernández— en el que, además de desnaturalizar la teología convirtiéndola en mera reflexión a partir de la práctica pastoral, no contiene ninguna cita que no sea del mismo pontífice reinante. Se trata de una suerte de refundación de la Iglesia, no ya a partir del Vaticano II, sino a partir del pontificado de Francisco bajo la inspiración de Tucho Fernández. Una situación grotesca que ni Castellani habría sido capaz de imaginar. 

    Pero la situación es más bochornosa aún. En un artículo del 12 de noviembre aparecido en un diario italiano y reportado por Missa in Latino, se pone en evidencia las enormes contradicciones que los documentos emanados en las últimas semanas por el dicasterio de Doctrina de la Fe tienen con los documentos publicados por ese mismo dicasterio hace poco años. Y, además, muestra la manipulación que se quiere llevar adelante con respecto a la doctrina católica. Por ejemplo, se presenta como una novedad que los homosexuales puedan ser padrinos de bautismo, pero lo cierto es que nunca lo tuvieron prohibido: cuando los padres  solicitan el bautismo para sus hijos nunca se les pregunta la orientación sexual de los padrinos. Las condiciones que sí deben asegurarse, según los dispone el CIC, es que sean católicos, que hayan recibido la confirmación y la comunión y que lleven una conducta de vida conforme a la fe. Por tanto, nadie que viva en pareja more uxorio, sin importar el sexo de la misma, puede ser padrino de bautismo. En el artículo se transcriben los textos emitidos por Doctrina de la Fe hace algunos años que contradicen el nuevo magisterio de Tucho.

    Y para agregar más bochorno a lo ya bochornoso en demasía, hemos caído en la cuenta de un hecho impensado: la exhortación apostólica Evangelii gaudium plagia —porque lo hace sin entrecomillar— una larga parrafada de un discurso [puede leerse en la p. 16] de cuarta categoría que pronunció en 2011 el entonces padre Víctor Fernández, flamante rector de la Universidad Católica Argentina en unas intrascendentes jornadas realizadas en el una ciudad de provincia. Ese discurso pobre y circunstancias  ha venido a ser parte del magisterio ordinario de la Iglesia. Y Tucho, verdadero autor de Evangelii gaudium, no se sonroja en autoreferenciarse con la nota 207. 

    Las encíclicas y exhortaciones apostólicas, así como otros documentos pontificios, estaban siempre fundamentados en citas y referencias a las obras de los grandes Padres y Doctores de la Iglesia, y apoyados en el magisterio de concilios y Papas. En el pontificado de Francisco, su enseñanza magisterial se referencia en su propia enseñanza magisterial y en los escritos de un oscuro y limitado teólogo como es el cardenal Víctor Fernández, que se auto-ubica de ese modo en el puesto de las grandes lumbreras de la Iglesia.

    Una vez más, una situación grotesca. Como hemos dicho en otras ocasiones, la literatura apocalíptica de los últimos mil quinientos años pronostica una Iglesia que se autodisuelve y que se convierte en la principal perseguidora de sus hijos fieles. Y todos imaginamos que a la cabeza de tal plan se ubicaría un hombre venido del norte, brillante y de inteligencia descollante, capaz de obnubilar a multitudes por su agudeza y la belleza y prestancia de su físico masculino. Pues no. Tenemos a Tucho. 


lunes, 13 de noviembre de 2023

Cartas a un ultramontano en materia de Pontificado (1)

 




por Eck


Estimado señor,

Recibí su carta de manos del señor Wanderer y le agradezco su atención a mi escrito a pesar de las discrepancias. El debate civilizado sobre estas cuestiones candentes es imprescindible para poder dilucidar donde se encuentra el problema y sus posibles soluciones. Con la ayuda de Dios podremos aquí aportar nuestro granito de arena como colaboradores de la Verdad y arrojar algo de luz allí donde las tinieblas nos impide ver dónde mora el error que nos encadena a su servidumbre. Hoy, esto es más importante que nunca, ya que el papado de Francisco muestra las fallas de una concepción del pontificado y de la Iglesia que han resultado perjudiciales para atacar el gran problema del modernismo. En nuestros tiempos ya podemos decir que ha sido inútil, a la vista está, y, quizás, y ello ha de ser demostrado, ha ayudado a la victoria del progresismo dentro de la Iglesia. Se torna, pues, necesario contemplar, analizar y, en su caso, desandar el camino equivocado para encontrar la senda correcta, más allá de esa historieta maniquea y simple de la malvada infiltración modernista que se hace con los mandos jerárquicos en el Concilio Vaticano con un golpe de mano y que llega a su cima con el actual pontífice reinante. 

    Sin embargo y a pesar de ser tranquilizadora para muchos, pues descarga a los puros de la responsabilidad en el desastre, no contesta a cuestiones mollares: ¿Cómo pudo suceder esto tan mansamente en la iglesia tras los papados de los Píos y educada en sus universidades y seminarios mientras que la anterior resistió mucho mejor la acometida?¿No tendría algo que ver el debilitamiento de la Iglesia durante su etapa ultramontana el que se propagase tan rápidamente la infección por todo el cuerpo sin apenas resistencias solamente porque vino de arriba? ¿Por qué el proceso fue tan rápido, tan universal y afecto a tantas órdenes y a tantos religiosos, otrora bastiones del ultramontanismo, en los 60 y 70? ¿Acaso eran todos modernistas ocultos y disfrazados? A esto debemos también responder.

    Lejos de nosotros el renegar de la inmensa labor en tantos campos de los autores ultramontanos, aún mucho más lejos el menospreciar su luchas y combates en circunstancias tan difíciles como fue la tormenta revolucionaria y la resaca del liberalismo, pero tampoco podemos compartir la visión idolátrica que tantos tienen de ellos. Por este motivo, nuestro artículo, tan polémico, lo envolvimos de aspectos paródicos, no sólo para divertir a los lectores sino también para derribar a tantos idolillos que tienen muchos en sus corazones y con cuyo incienso tapaban la verdad que tan necesaria nos es y, lo que es mucho peor, podría ser peligrosísima para la futura restauración de la Iglesia y matar tantos brotes esperanzadores al proponer un modelo fracasado, gracias a Dios he de decir, porque su triunfo hubiere sido la pesadilla que vislumbró Leonardo Castellani aunque no se atrevió a plasmar del todo en sus obras apocalípticas.

    Nuestra visión la resumió muy bien un historiador español en el siglo XIX, D. José de Caso, en su traducción de la Historia de Roma de Bertolini: “Hijos que hemos costado la vida de nuestros padres, bien ingratos y despreciables seríamos si no mirásemos con piedad filial sus errores, cuando hasta estos errores, que fueron su desgracia, han hecho nuestra fortuna”.

Nuestra fortuna es que Francisco ha eliminado para siempre la confusión entre la Tradición y el ultramontanismo, ya vislumbrada durante el reinado de Leon XIII, asentada durante el Vaticano II y adormecida durante Juan Pablo II y Benedicto XVI. Nuestra fortuna fue el error de confundir el tradicionalismo y el ultramontanismo en esos autores, que retrasó lo suficiente el triunfo casi inevitable  de este último dándonos un tiempo precioso para prepararnos y evitar el peligro. Nuestra fortuna es que el compendio de ultramontanismo es Francisco, ¿Qué hubiera pasado si se hubiese sentado en la Sede de Pedro un Calvino, un Lutero o un Nestorio modernista con el prestigio de S. Pio X o Pio XII?... 

    Ahora, en nuestros días, el ultramontano y ultramontiniano Bergoglio da lugar a sólo dos posiciones coherentes en lo que he llamado el “Silogismo de Francisco” desde esta concepción:

1. El magisterio del Papa es católico.

El magisterio de Francisco no es católico.

Ergo, Francisco no es Papa. 

En distintos grados esta suposición está en los distintas opiniones que se dan al problema: sedevacantismo, sede impedida, etc.

2. El magisterio del Papa siempre es católico.

Francisco es Papa. 

Ergo, su magisterio es católico. 

Si no sigue a los pontífices anteriores es porque los tiempos son otros y sus diferencias son adiaforas sin valor hoy. 

    No se me alegue las definiciones del Detzinger, el magisterio remoto contra cercano y demás, que son meros apaños y engaños para no reconocer el problema, porque sólo el magisterio puede interpretar al magisterio y juzgarlo. Quienes no somos magisterio no podemos juzgarlo porque no hay una regla superior objetiva de la Fe a la que acudir una vez aceptado el magisterialismo moderno. Esto era lo que querían evitar los Concilios y Papas cuando definían los dogmas, los hacían objetivos frente al subjetivismo de los herejes (orto-doxia frente a hetero-doxia) y la labor teológica era objetivar sus contenidos para poder juzgar si era recta o no una doctrina. El cardenal Tucho, en el fondo, tiene toda la razón, desde la actual concepción del magisterio: Quien se aparta de Francisco comete cisma y herejía. ¿Quiénes son ellos para juzgar el magisterio del Papa Francisco si solo el magisterio puede dar razón de sí mismo? 

    ¿Acaso hay mucha diferencia entre lo que ha dicho el Tucho y sus afirmaciones de que el Papa posee “un carisma particular” para la protección del depositum fidei, “un carisma único, que el Señor sólo dio a Pedro y a sus sucesores”, “un don vivo y activo, que actúa en la persona del Santo Padre” y que, por tanto, hoy “sólo el Papa Francisco” está en posesión de esto, y el siguiente párrafo de uno de los representes más eximios del ultramontanismo del siglo XIX?

“No vamos á retratar á un hombre semejante a los demás hombres. El hombre de quien tratamos, no ha nacido para las obras comunes de la vida. En un cuerpo sometido á las enfermedades y á la muerte, tiene, como todos nosotros, un alma sujeta al error, pero no estrechada en todos nuestros límites ni sometida á todos nuestros desfallecimientos. Dios está ligado para con él con un juramento eterno y le asiste de manera especial. Es el hombre á quien el Salvador ha dicho: “Yo estoy contigo”. En él la carne mortal encierra más inmortalidad que en nosotros. Ese hombre es Pedro, que nunca muere (…) Ese hombre enseña, expía, liberta, muere, reina llevando un nombre incomunicable é intrasmisible: es el Papa, el Padre.” Luis Veuillot, Biografía del Papa Pio IX, Imp. La Esperanza, Madrid, 1865; p. 2 y 3. 

    Dice que el alma del pontífice está sujeta al error pero Tucho puede alegar lo mismo, en la teoría claro, pero no en la práctica. No hay imposibilidad lógica de que existan unicornios pero, en la vida real, no existen. ¿Cómo puede estar sujeta al error un alma que no tiene nuestros límites y desfallecimientos?, pregunto. En el fondo, Tucho y los suyos piensan igual que otro de los más grandes ultramontanos, el conde de Maistre, que escribió lo siguiente:

Pero, se dirá tal vez según los disputadores modernos, si el Papa se hiciese hereje, ó se volviera loco, ó fuera un destructor de los derechos de la Iglesia, etc.; ¿Cuál será el remedio? En primer lugar respondo que los hombres que en nuestros días se divierten en hacer este género se suposiciones, aunque no se hayan realizado jamás en el espacio de mil ochocientos treinta y seis años, son muy ridículos ó muy culpables.” Joseph De Maistre, Del Papa, de. Impr. D. José Félix Palacios, Madrid, 1842, . 49.

    ¿Los papas Vigilio, Honorio, Juan XXII jamás existieron? Claro que sí y bien los conoce porque cita el caso del papa Honorio (p. 143-159) pero de nada sirve porque lo niega al parecerle imposible por el silogismo al que hemos aludido. Hasta intenta refutar las condenas de todo un Concilio Ecuménico. Esta ceguera voluntaria a esta pregunta la estamos pagando con creces ahora cuando tenemos un papa destructor de los derechos de la Iglesia y no de un pasado remoto con el que jugar al escondite sin consecuencias.

    Bajo esta concepción del Papado y su palabreja talismán, tan querida por muchos, “magisterio”, se esconde la concepción subjetiva, voluntarista y tautológica de la doctrina de la Iglesia. La confusión en una misma palabra del órgano, la función y el producto (el magisterio del magisterio da lugar al magisterio de la Iglesia con un significado diferente en cada caso, en vez de la iglesia, magistra et doctrix, enseña, docere, la fe, doctrina) da lugar a este monstruo. Y decimos tautológica porque puede dar lugar a esto: es magisterio lo que dice el magisterio actual qué es magisterio.

    ¿Y qué es sino esta concepción de la autoridad, de la potestad y de la doctrina sino un modernismo pero no de un individuo, el creyente, no de una colectividad, la asamblea de la Iglesia, sino de su mayor cargo, el Papa? Es más y aunque escandalice a más de uno, tenemos el firme convencimiento de que el ultramontanismo en la variante mas sutil del modernismo, revestido de angel de luz (II Cor. XI, 14), que engañó a todos con sus errores. No en balde se concibe al Papa como oráculo de Dios, hipostasiado del Espiritu Santo y más parece que, en vez de a San Pedro y sus sucesores, tengamos la Primera Presidencia mormona disfrazada con ropajes católicos. La Fe ya no es una regla objetiva transmitida por Cristo a los apóstoles sino lo que subjetivamente diga e interprete el Magisterio, es decir, el Pontífice, pues son uno y lo mismo. 

    El ultramontanismo es el modernismo de un solo sujeto: el Papa.

    Las únicas diferencias con el modernismo mayoritario se encuentran en el sujeto de la soberanía, la persona del papa y de los jerarcas asociados a él, y en que los papas y la mayoría de sus partidarios creían en la Tradición materialmente aunque las formas fueran formalmente revolucionarias o modernistas, dando lugar a la confusión que llega hasta nuestros días. Esto explica los casos antitéticos pero gemelos de Lanmenais y De Maistre. El francés comenzó como absolutista partidario de Carlos X y ultramontano para pasar a modernista y acabar como agnóstico,  mientras el saboyano perteneció a la masonería, martinista y algo gnóstico para acabar como el mayor reaccionario y absolutista papal; pero ambos estaban atrapados en la misma forma mentis de la modernidad introducido por la asunción del estatalismo hodierno, pues no en balde se ha dicho que el liberalismo es el protestantismo adaptado a los católicos post-tridentinos, pero esto lo veremos en la segunda carta.

    Como conclusión a esta primera parte, creo poder establecer los siguientes puntos objeto del debate:

1. El estudio y la crítica a la iglesia ultramontana es necesaria para corregir los errores modernos, y no porque sea su origen, sino porque la reacción especular representó una gran ayuda a la extensión del mal del modernismo a largo plazo. 

2. Esta reacción especular introdujo el modernismo donde menos se podía esperar: en una concepción del papado que ha subvertido las relaciones entre Revelación (S. Escritura y Tradición) y Autoridad eclesiástica, ahora concebida como Potestad voluntarista y relativista: Magisterio, al cual se somete todo. Es un típico caso de simetrización neomodernista. Sucedió como en un negativo fotográfico, es lo contrario al positivo pero muestra la misma imagen.

3. Otro punto es que la confusión entre ultramontanismo e iglesia tradicional se dio, por circunstancias históricas, en tres países y allegados: Francia, Italia y Alemania, mientras que otros o no llegaron o se acogió de forma tardía y con fuertes resistencias, como España e Inglaterra. 

4. Esta confusión duró mientras en el papado hubo un papa intransigente, como Pio IX, pero con pontífices más acomodaticios como León XIII y Pio XI dio lugar a colisiones entre dos lealtades absolutas. No es casualidad que se dieran justamente durante estos pontificados algunos quiebres morales de estos choques: el Ralliement y el caso de la Acción Francesa en Francia, y el hundimiento de la causa cristera en México, donde ganó el ultramontanismo frente al tradicionalismo, mientras que intentos similares en España se abocaron al fracaso.

5. Que la labor de zapa del ultramontanismo y su extensión universal dio resultado como lo vemos en la mínima resistencia al Vaticano II y a los pontificados de Juan XXIII y Pablo VI. El papa ordenó y la iglesia obedeció perinde ac cadaver.

6. Tras los paréntesis tranquilizadores de Juan Pablo II y Benedicto XVI, que fue el que mas hizo por restaurar el verdadero papel del pontífice romano tanto en la teoría como en la práctica, el ultramontanismo volvió por sus fueros más autodestructivos y disolventes con Francisco. Y es que el ultramontanismo tiende al modernismo de forma natural por compartir los mismos principios aunque no el mismo titular. Y así tenemos a Tucho, el prefecto de Doctrina de la fe, con frases dignas de autores ultramontanos del siglo XIX y siendo más lógicos que todos ellos. 

7. Por todo lo expuesto, juzgo como un grave error los intentos de restauración del ultramontanismo dentro del tradicionalismo. Es volver a una de las concausas para combatir las consecuencias.


sábado, 11 de noviembre de 2023

Mons. Joseph Strickland, desposeído de su sede por el Papa Francisco

 


Aunque previsible, no deja de causar desconcierto, dolor y una profunda cólera: Francisco destituyó de su sede a Mons. Joseph Strickland, obispo de Tyler en Estados Unidos. Como la mayor parte de los obispos desposeídos por este pontífice, se trata de un obispo fiel a la doctrina católica y que nunca fue acobardó en decir y hacer lo que correspondía, por ejemplo, negar la comunión a los políticos abortistas. Su seminario, además, era el que más vocaciones tenía per capita en todo Estados Unidos.

    Esta es la Iglesia de la sinodalidad, de la escucha y en la que hay lugar para todos. Este el cinismo jesuita de Francisco llevado al extremo, ubicando en los puestos más elevados de la estructura de la Iglesia a herejes o incapaces, o ambos, como en el caso del cardenal Tucho Fernández, y eliminado a quienes se mantienen fieles a la fe de los Apóstoles.

    Será interesante ver la reacción principalmente de dos actores: el cardenal Gerhard Müller, que cada vez tiene menos problemas en decir las cosas como son y cada vez tienen más bronca con Francisco y su claque, y los obispos americanos. Veremos si se quedan calladitos y se hacen los distraídos como sucedió, por ejemplo, con los obispos argentinos en casos similares.

    Y será interesante también ver también la reacción de Mons. Strickland. ¿Se quedará en su casa familiar a tejer crochet, ver la novela turca de la tarde y afirmar a los cuatro vientos que él es feliz obedeciendo porque el Papa es su obispo, como es el caso del obispo emérito de San Luis en Argentina, que fue desposeído por razones similares? O bien, sabiéndose tan sucesor de los apóstoles como Bergoglio, continuará con su misión de confirmar a sus hermanos en la fe, que es lo que todos esperamos y necesitamos.

jueves, 9 de noviembre de 2023

Peregrinación Summorum Pontificum: la tradición de 95 países más viva que nunca

 



Entrevista a Christian Marquant, presidente de Paix Liturgique


Paix liturgique: Estimado Christian, ¿puede contarnos cómo surgió su peregrinación romana?

Christian Marquant: Su verdadero nombre, “Peregrinación del Pueblo Summorum Pontificum”, es esclarecedor. Fueron el cardenal Ranjith y monseñor Nicola Bux quienes, en 2012, tuvieron la idea de organizar un evento romano para que fieles católicos de todo el mundo mostraran su gratitud al papa Benedicto XVI por haber promulgado el 7 de julio de 2007 el motu proprio Summorum Pontificum, que parecía poner fin a más de 40 años de guerras litúrgicas. En 2012 se creó una organización algo informal pero ya eficaz: Cœtus Internationalis Summorum Pontificum.

Paix liturgique: ¿Fue un éxito la peregrinación?

Christian Marquant: Las dificultades de organización eran considerables, pero el cardenal Cañizares, entonces prefecto de la Congregación para el Culto Divino, aceptó celebrar la misa pontifical de esta peregrinación en la basílica de San Pedro. Para ser una primera iniciativa de este tipo, fue claramente un éxito, hasta el punto de que se decidió, a pesar de algunas dudas, repetirla para lo sucesivo.

Paix liturgique: ¿Podría hablarnos un poco más de la peregrinación y de cómo se organizó?

Christian Marquant: El objetivo principal es venir Ad Petri Sedem gracias a la paz que se ha restablecido.

Los primeros años se tanteó su desarrollo, pero pronto se fijó en torno a la organización de tres días de oraciones que preceden e incluyen el domingo de Cristo Rey. Desde hace varios años, las cosas son así:

- El viernes anterior al domingo de Cristo Rey, los peregrinos se reúnen en Santa María de los Mártires, más conocido en Roma como el Panteón, para las Vísperas inaugurales que abren la peregrinación.

- El sábado, los fieles se reúnen para un tiempo de adoración en la Basílica de los santos Celso y Julián, al que sigue una procesión por las calles de Roma hasta la Basílica de San Pedro.

- Por último, el domingo, la peregrinación concluye con la celebración de una misa de clausura en la iglesia de la Trinidad de los Peregrinos, cuya nave “explota” para la ocasión, y también, para poder acoger al número cada vez mayor de fieles, con una misa de acción de gracias en la basílica de San Celso.

Paix Liturgique: Esto no tiene nada que ver con la peregrinación a Chartres.

Christian Marquant: Es otra cosa, como también son otra cosa las peregrinaciones a Covadonga o Luján. Es una peregrinación de católicos de todo el mundo apegados al usus antiquior, que vienen a rezar, dar gracias y testimoniar su amor por esta liturgia en el corazón de la Iglesia.

Paix liturgique: Y ¿quién organiza esta peregrinación?

Christian Marquant: Desde 2013, el Cœtus, que he mencionado, ha tomado una forma más formal: es una asociación formada no por individuos, sino por asociaciones de todo el mundo que trabajan todas juntas para garantizar el éxito y la influencia de esta peregrinación.

Paix liturgique: ¿Cuáles son esas asociaciones?

Christian Marquant: Actualmente son 19 las asociaciones que componen el Cœtus Internationalis Summorum Pontificum (CISP). Puede encontrar una lista detallada en la página web de la CISP https://site.summorum-pontificum.org/. Cada año, la CISP crece y espero que pronto incluya más asociaciones de Asia y África.

Paix liturgique: ¿Cómo se desarrolló la 12.ª peregrinación del 27 al 29 de octubre de 2023?

Christian Marquant: Del mejor modo posible, dadas las circunstancias. En cuanto a la afluencia, empezamos con más de 550 fieles en el Panteón para las vísperas de apertura y, gracias a un rápido refuerzo, acabamos con 1.200 (cifras de la policía) en la procesión por Roma hasta la basílica de San Pedro. Nuestro número desbordó a la policía italiana, que realiza controles de seguridad bajo la columnata de Bernini, por lo que la gendarmería papal se hizo cargo de nosotros.

Paix liturgique: ¿Y en San Pedro?

Christian Marquant: Una situación más compleja, porque fuimos acogidos, como de costumbre, con gran amabilidad por los gendarmes, los sanpietrini y el personal de la sacristía, pero por primera vez, no pudimos celebrar allí la misa tradicional.

Paix liturgique: ¿Se les negó el derecho a celebrar el usus antiquior en San Pedro?

Christian Marquant: Le recuerdo que se ha promulgado un documento llamado Traditionis custodes... Lo sorprendente no es la negativa de este año, sino la autorización para los dos años anteriores... La negativa —muy embarazosa— nos fue comunicada, tras un largo periodo de dilación, por el cardenal arcipreste, sentito il Santo Padre, tras haber oído al Santo Padre.

Paix liturgique: ¿Pero quizás podrían haber renunciado a la peregrinación?

Christian Marquant: Quizás era lo que algunos esperaban, pero eso estaba fuera de cuestión. La peregrinación de 2023 era la 12.ª y todos estamos decididos a seguir mostrando, en paz y oración, nuestra adhesión a la fe católica y al usus antiquior, que es su expresión litúrgica más perfecta.

Paix liturgique: Así que, en cierto modo, el objetivo que tenía la peregrinación en sus inicios ha cambiado...

Christian Marquant: Porque la situación de la Iglesia ha cambiado. Al principio dábamos las gracias a la Santa Sede por haber restablecido la Paz Litúrgica. Hoy insistimos en el hecho de que la Iglesia está abierta a TODOS (TODOS, TODOS, TODOS) y también a los fieles que aman al usus antiquior.

Paix liturgique: Así que avanzaron en procesión como de costumbre hacia San Pedro.

Christian Marquant: Y entramos en San Pedro cantando con gran emoción al poder acercarnos a la tumba del apóstol y al corazón de la Iglesia.

Paix liturgique: ¿Pero se trata de una procesión autorizada?

Christian Marquant: De principio a fin, y en particular en las calles de la ciudad, por la Prefectura de Roma, con la policía para supervisar la procesión y gestionar los inevitables atascos.

Paix liturgique: ¿Y qué dicen los curiosos y peregrinos que no pueden dejar de verlos?

Christian Marquant: No sólo peregrinos y turistas, sino también miembros de la Curia, porque nuestra procesión pasa por el centro de la plaza Pío XII, alrededor de la cual se agrupan las principales Congregaciones o dicasterios romanos.

Paix liturgique: Así que los que los ven quedan sorprendidos y maravillados.

Christian Marquant: Sí, se sorprenden tanto por el clero que abre la procesión como por la marea de banderas que flota sobre los fieles que la siguen.

Paz litúrgica: ¿Una marea de banderas?

Christian Marquant: Desde hace varios años, todos los países del mundo donde se celebra la liturgia tradicional están representados con sus banderas.

Paix liturgique: ¿Y son muchos?

Christian Marquant: En la actualidad, en 2023, la liturgia tradicional se celebra en noventa y cinco países. Algunos piensan que se trata de una peregrinación principalmente francesa, pero en realidad los franceses no representan ni el 5% de los peregrinos.

Paix liturgique: Usted dice que los peregrinos vienen de todo el mundo...

Christian Marquant: La procesión estaba presidida por RP Antonius Maria Mamséry, superior de los Misioneros de la Santa Cruz en Tanzania. Pero también me encontré con fieles de China continental, Sudáfrica, Noruega, Corea, Argentina, Eslovaquia, Brasil, ...

Paix liturgique: De todo el mundo, pues.

Christian Marquant: Sí, de todo el mundo, y no sólo de los países de Europa, que, por supuesto, están todos muy bien representados, Italia, desde luego, Inglaterra, Países Bajos, Polonia, Portugal, etcétera. Sí, TODOS, TODOS, TODOS, para utilizar las palabras del Papa y aplicarlas a la universalidad de los que quieren seguir viviendo su fe católica al ritmo del usus antiquior.

Paix liturgique: Acaba de mencionar al padre Antonio, que presidió la procesión. ¿Participaron otros prelados en la peregrinación?

Christian Marquant: Las vísperas del viernes fueron presididas por monseñor Athanasius Schneider, que pronunció un sermón de gran profundidad sobre la indestructibilidad de la fe católica. El domingo, el arzobispo Pozzo celebró la misa de clausura en la Trinidad de los Peregrinos y monseñor Athanasius Schneider celebró en la basílica de San Celso, en ambos casos, con las dos iglesias abarrotadas.

Paix liturgique: ¿También se organizó una jornada de encuentros en el Pontificio Instituto Agustiniano, antes de que comenzara la peregrinación propiamente dicha?

Christian Marquant: Es una antigua tradición organizar encuentros en Roma en torno a la peregrinación. En 2016, por ejemplo, se celebró aquí el 10º aniversario del Instituto del Buen Pastor, así como la asamblea general bianual de la federación internacional Una Voce.

Paix liturgique: Y el encuentro PAX LITURGICA.

Christian Marquant: Ha sido el octavo encuentro de este tipo; un encuentro de amistad y de trabajo en el Augustinianum, a dos pasos del Vaticano, bajo la dirección experta del profesor Rubén Peretó Rivas, que es también el director del CIEL.

Paix liturgique: ¿Y cómo fue el encuentro?

Christian Marquant: Los más de 200 participantes quedaron encantados con las ponencias de Mons. Scheinder, Jean-Pierre-Maugendre y Joseph Shaw, así como con el fantástico testimonio de la historiadora Michela Di Mieri sobre “La historia de una vuelta a casa” (un recorrido desde la militancia de extrema izquierda a la liturgia tradicional), y del misionero João Silveira, que habló largo y tendido sobre África, concluyendo que será la gran oportunidad de la Tradición.

Paix liturgique: Ahora llegó el momento de descansar...

Christian Marquant: De ninguna manera, ya están en marcha los preparativos de nuestra 13.ª peregrinación, que tendrá lugar del 25 al 27 de octubre de 2024.

Paix liturgique: ¿Pero no es demasiado pronto para hablar de eso?

Christian Marquant: Cuando veo cuántos de nuestros amigos descubren nuestras tres jornadas romanas demasiado tarde, no lo creo. Sobre todo, porque en los próximos dos años celebraremos aniversarios importantes.

Paix liturgique: ¿Cuáles?

Christian Marquant: En 2024 el sexagésimo aniversario de la Federación Una Voce y en 2025 tanto el Gran Jubileo como el centenario de la encíclica Quas Primas que instituyó la fiesta de Cristo Rey, que se celebra justamente cuando tiene lugar nuestra peregrinación anual a Roma.

Paix liturgique: ¿Así que invita a sus amigos a hacer planes para encontrarse en Roma en 2024?

Christian Marquant: Les invito a hacerlo con la máxima energía: a rezar con la misa tradicional, por la misa tradicional, y a dar testimonio de una misa que no sólo no está a punto de desaparecer, sino que seguirá extendiéndose por todo el mundo. La prueba está en Roma y en San Pedro.

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