lunes, 26 de noviembre de 2007

The Wanderer




Oft him anhaga
are gebideð,
metudes miltse,
þeah þe he modcearig
geond lagulade
longe sceolde
hreran mid hondum
hrimcealde sæ
wadan wræclastas.
Wyrd bið ful aræd!




A veces el solitario
encuentra gracia para sí
en la misericordia del Señor.
Aunque, con el corazón apesadumbrado,
debe continuar remando
por mucho tiempo,
por largos ríos
y helados mares,
caminando los senderos del exilio.
¡Las cosas siempre suceden como deben ser!








(Así comienza un poema anglosajón del siglo XI, titulado The Wanderer)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esimado Wanderer:

Me alegro de que halla conocido ese poema.

Su omónimo del mar.

The Seafarer