domingo, 11 de enero de 2009

Aburridos


El suplemento ADN de La Nación de ayer trae como artículo central un trabajo de Diana Cohen Agrest, profesora en Filo de la UBA, titulado Humano, demasiado humano, dedicado al tema del aburrimiento. El escrito es muy bueno. Vale la pena leerlo.

La autora asocia con buen tino el aburrimiento que asola al hombre contemporáneo con un tipo de depresión y traza un rápido recorrido histórico de esta condición. Es lo que lo griegos llamaban athymía y los romanos tedium vitae. Los cristianos la llamarán acedia, y será una obra del demonio y el peor de los pecados. Para los románticos será la melancolía y se convertirá en una moda necesaria para dotar a compositores, pintores y escritores de las musas imprescindibles para ejercer su arte. Hoy la llamamos aburrimiento y/o depresión. El artículo daría para discutir y profundizar varios puntos, pero me detendré en dos de ellos y en una acotación histórica.

Comencemos por esta última. Acierta la autora al destacar que, para los Padres, la acedia era el peor de los pecados. De hecho, era un pecado casi propio de la vida monástica y de la vida religiosa. Lo representaban como un demonio particular y muy sutil que se colaba en el alma del monje y le producía ese tedio o aburrimiento de la vida. Claro que esto no era sólo una expresión del imaginario medieval, como sugiere Cohen Agrest, sino que era expresión también del conocimiento de la psicología profunda que poseían los Padres. El monje, en determinado momento de su vida, comenzaba a cuestionarse su existencia y esta difícil experiencia no era otra cosa que un paso más en el proceso de purificación del alma. Un texto muy interesante de Taulero describe y aconseja sobre esta situación. Quien quiera leerlo, puede bajarlo desde aquí

Lo que no puede entender la filósofa autora del artículo es la peligrosidad de este demonio. Y es que el peligro radica en que se trata de una fuerte prueba contra la fe, y con ella, contra la esperanza y la caridad. Y las pruebas contra la fe quizás sean de las más dolorosas y difíciles de superar. Y si no, veamos los jirones de cristianos y de curas que hoy en día nos rodean. En definitiva, el aburrimiento y la depresión termina siendo una cuestión más de fe que de antropología y de sociología, y que afecta al cristiano, como regalo de Dios para su madurez y superación, y afecta también al superficial y al ateo como preludio de la desesperación infernal.

Sin embargo, una aclaración importante es válida. No implica esto que, frente a un cuadro depresivo, se recurra a un exorcista, por más apóstol del Corazón de María que sea. El ser humano es una unidad de cuerpo y alma, y aquí se prueba: toda depresión tiene una base fisiológica perfectamente identificada, la disminución en la absorción de la serotonina por parte de los neurotransmisores y, por tanto, muchas veces es necesaria la ayuda química para revertir la situación, más allá de que ésta haya sido provocada por factores psicológicos o por factores externos como un parto, una muerte u otros. Así, a veces el Prozac y el psiquiatra pueden ser de ayuda, pero nada harán sin la “cristoterapia”. Quien cura es el Señor, y no la fluoxetina.

Vayamos a los puntos a discutir. El primero, es acerca del par de opuestos que plantea la autora. Ellos son aburrimiento – diversión, y desarrolla una excelente crítica de lo que la frivolidad y la estupidez contemporáneas consideran “ser divertido”. Y es así que la diversión no es la solución del aburrimiento sino que más bien lo exacerba. Excelente. Estoy de acuerdo si esa fuera la situación, pero el par de opuesto no es el que Cohen propone sino otro: estar aburridos – estar contentos. Y no es lo mismo estar divertido que estar contentos. El divertido es que el que está “diversificado”, derramado en una diversidad de cosas exteriores, y cree que eso lo hace feliz. Los programas de televisión nos presentan un extenso catálogo de comidas divertidas, ropas divertidas, canciones divertidas, fiestas divertidas, aunque estas últimas no son patrimonio exclusivo de Wanda Nara y Maxi López: me asombra asistir a fiestas de bodas de esposos católicos tradi y conservadores, y verme inmerso en bailes de odaliscas y, luego, en quintales de papel picado, máscaras, bonetes, matracas, silbatos, espumas, y no sé ya cuantas cursilerías más, y a la semana siguiente escuchar lo divertido que estuvo el casamiento de Juancito..., y lo aburrido que soy yo que cuando empieza la joda, me levanto y me voy. En fin, había que decirlo.

Estar contentos, en cambio, es estar contenido. Creo que todos los lectores del blog conocen ya la diferencia, pero me permito agregar una precisión más que se me vino a la cabeza mientras escuchaba la epístola de este domingo. Estar contenidos es poseer la paz de Cristo que exulta en nuestros corazones (Col. 12, 15). Pero es sólo para los elegidos de Dios, como dice San Pablo; para aquellos que mantienen la caridad, que es el vínculo de la perfección. ¡Qué va a entender de estas cosas superiores una profesora de la UBA!

El segundo punto con el que no acuerdo es la solución que propone Cohen al problema del aburrimiento: la aceptación del mismo como una circunstancia más de la vida e, incluso, el festejo del aburrimiento. No podía ser otra la solución de una hija de Israel: la naturalización de lo que no es natural. Ya lo había hecho su hermano de raza Freud cuando naturalizó el estado de naturaleza caída.

El aburrimiento no puede ser una condición natural del hombre redimido, porque éste debe poseer la paz de Cristo brincando en su corazón, y esto no es un opción, como no es una opción creer o no creer, puesto que se trata de la virtud o del pecado. Quien posee la paz de Cristo, está contenido y, por tanto, está alegre y, entonces, no está aburrido. Claro que, una vez más, esto es sólo para los elegidos. Si Dios no existe, ¿qué sentido puede tener la vida? Un absurdo destino al que fuimos arrojados, sólo eso. Cómo para no estar aburridos entonces.

La homilía del Santo Padre en la misa de Nochebuena es una maravillosa exposición del motivo fundamental por el cual no debemos estar aburridos y debemos estar alegres: Dios se abaja, y nos mira.

Para Cohen Dios no se abaja, todavía... La pobre no entendió que del laberinto se sale por arriba, o no se sale.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias Wanderer, de lo mejor en meses de posts divertidos.


The Seafarer

Mary Lennox dijo...

Estimado Wanderer:
Como me dijo mi padrino: "Es divertido armar polémica y ver como le cambian los colores a la gente en la cara" Así que en estas vacaciones continúo con lo que ha llegado a ser uno de mis hobbies favoritos: discutir.
Dijo Simone Weil, una hija de Israel, refiriéndose a Dios Padre: "No se camina verticalmente. Sólo podemos dirigirle nuestra mirada. No hay que buscarlo; sólo hay que cambiar la dirección de la mirada. A Él le corresponde buscarnos" en palabras suyas la salida del laberinto se encuentra mirando hacia arriba. No es la condición de hijo o no de Israel lo que lleva al desvío que tomó la profesora de la UBA o Freud, sino el ser hijos del espíritu del Anticristo, puesto que la salida del aburrimiento como camino al ser la utilizó Heidegger también, es más tiene un libro de más de 400 hojas que te habla de cómo el tedio te puede llevar a aquello. Y Heidegger de hijo de Israel nada tenía (y me huelo por las modas en la UBA que es en él en quien nuestra benemérita profesora se inspira).
Un verdadero hijo de Israel termina hallando, maese Wanderer, la alegría de Cristo y termina contento puesto que ha realizado su vocación de pertenecer al pueblo elegido, como todos los que pertenecemos a Cristo, ya que somos su pueblo y ovejas de su rebaño. El verdadero hijo de Israel termina escuchando la llamada de Cristo y siendo así realmente hijo de Israel.
Sobre lo de elegidos, creo que lo mejor sería los llamados, los elegidos gozan de aquella alegría de Cristo, pero todos, por lo menos los lectores de este blog buscamos el poder llegar a ser verdaderos Cristianos y así llegar a ser elegidos. Buscamos responder a un llamado, recuerde “muchos son los llamados, pocos los elegidos”, como dijo Simone es Dios quien nos busca y es Él el que nos elige, no podemos presumir de aquello.
Por otro lado es cierto que es desastrosa la salida Haideggeriana de aceptación del tedio para llegar al sentido del ser, como también es odiosa la solución mundana del divertimento. No se puede llegar por el tedio mas que a la Nausea (si ya sé Sartre era judío) y de la Nausea al vomito, y no se puede llegar por el éxtasis del divertimento mas que a la nada. Por ello encuentro flojo a Frankl y la respuesta que da a estos últimos, da con la tecla del sentido, pero enseguida arruga cuando le preguntan por Dios y la religión ¿es que acaso los que dan vueltas fuera de sí y los que dan vueltas en sí no se dan cuanta que Solo es Dios quien basta?Frankl es un cominezo, pero luego que la Alegría nos sorprenda falta.
En verdad este es un mal que cada vez aqueja más a nuestra población, la gente tiene miedo de estar consigo misma, tiene miedo de pensar. Quiere lecturas que les guíen el pensamiento para no pensar, y quieren programas para ser programados para no pensar. Llamo por eso a los tábanos de ésta pagina a los Sócrates que andan por ahí dispersos tenemos una misión y esa es la de molestar, para que aunque sea alguno de los Señores Atenienses se despierten.
Atentamente
La pequeña
Mary Lennox

Anónimo dijo...

Wanderer, me alegra mucho ver que no soy el único "antisocial" que detesta ese doble juego de ser Católico y por el otro lado "piola".

Le cuento una anécdota relacionada: cuando yo iba a scouts, que todavía se mantenía el sano espíritu militarista de los 80´s y "las" scouts no habían aparecido, los dirigentes solian ser de una sinceridad destemplada.

En cierto momento llegó el momento de hablar sobre los diez mandamientos, y se hace un largo silencio. El dirigente que nos hablaba del tema era habitual encontrarlo ebrio por las mañanas, entre diarios y trozos de sabanas, dentro de la sede. Además de que alardeaba de su "levante" entre chicas borrachas del "Divino de San Isidro" (uuuhh... que viejo!), y la consecuencia directa de estas hazañas...

Entonces, corta ese momento de densitud agobiante con una sentencia "hay un onceavo mandamiento -el scout no es boludo-". Ahí se relaja la atmósfera, y una sensación de vacío cínico nos invade. Pocos años despues desaparecía el grupo, luego de haberse hundido en estafas y situaciones tan escandalozas que el propio Párroco debió prohibirlo.

No creo casual que todo esto ocurriera en pleno tiempo de gloria del Opus Dei y el "conservadurismo polaco", que tantos "chicos sanos" deportistas incorporó a las filas de los santos, y rebajó el Catolicismo a una mera confesión protestante más. Luego escuché en muchos otros ambientes el "mandamiento nuevo", que arrastró tanta gente valiosa al pecado, y aún ahora es regla. ¿Se acuerda cuando Hadad y Gianolla eran modelos de pater familias del Opus?

Lamentablemente no soy del ambiente facho, sino más próximo al liberal, así que gente del IVE no conozco. Pero puedo decirle que la acedia ha cobrado un sin número de víctimas. No solo en el ámbito Católico, sino en el de los herejes y cismáticos, que curiosamente se han visto arrastrados por nuestros mismos pecados. Pregunte al athonita cómo andan las cosas por el mundo "ortodoxo" desde el Vaticano II, ó a sus amigos ingleses sobre el anglicanismo "low church" y las víctimas que cobró sobre el show más parecido a una Misa Católica.

Como conclusión final, creo que el Papa debe prepararse para enemigos en serio si planea restaurar a la Santa Romana Iglesia, porque nuestros oponentes también seguiran nuestros pasos. No es casual el renacimiento "simbólico" en las logias, desde la asunción de Benedicto. Un Papa Santo da mucho laburo en el infierno!!!

Ramón López

Anónimo dijo...

Mary, le propongo que mantenga una discusión apasionante con ollas, sartenes, carnes (si prefiere koscher, no hay problema), verduras y aliños, y que después nos invite a comer el resultado. Así estaremos todos felices.

Anónimo dijo...

Ludivicus dijo,

Estimado Wanderer, lo que más me sorprendió del artículo fue el certero enfoque e impecable presentacion, desproporcionados con su desleído final.
Acedia, Padres de la Iglesia, Kierkegaard, y una frustrante coda proponiendo asumir el aburrimiento.
Una especie de captatio benevolentiae del lector, procurando disculparse de las premisas sentadas.
No le encuentro explicacion, la autora - y la cosa - daban para más. ¿autocensura?

Pablo dijo...

Me ha gustado mucho el post de Wanderer. Veo un notable paralelismo entre la desesperación, el tedio y las diversiones del Imperio Romano en su etapa más decadente, y la sociedad en la que nos toca vivir.

No es idea mía, sino de Don B., que seguramente no lee Wanderer.

Cordiales saludos.

Mary Lennox dijo...

Estimado Anónimo:
Ponga nombre y lo invito, aunque no sé si cocino muy bien, eso sí me gusta. Además lo felicito por su ironía fue con mucha clase. Sin embargo no prefiero cosher o Kosher como se escriba, sino que sólo quería distinguir lo que le viene a la autora por ser Hija de Israel y lo que le viene por ser filosofa y la parte de aceptar el tedio ese arrugue del final como lo plantea Ludovicus, esa autocensura, le viene por la filosofía, la mala ciertamente. Es en los ambientes filosóficos donde uno se encuentra con esas autocensuras para evitar convenientemente la palabra Dios, ni que hablar de Cristo o Cirstianismo(Si hasta Kierkegaard y Lewis se vuelven allí ateos o agnosticos), y es en esos ambientes donde se encuentran además los planteos alternativos, los senderos en el bosque nuevos para llegar al ser y no al Ser. Que quede claro no la estaba defendiendo solo distinguiendo. Quizás a la distinción le pase demasiado picante y la serví demasiado cruda.
Atentamente
La pequeña
Mary Lennox

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Gracias Mary. Aunque la educacion suya no se lo permita, déjeme decirle al anonimo de las 12.30 que luego del convite, se sirva lavar los platos.
Toto corde.

Javier dijo...

Estimado Wanderer,

excelente post.

Me permito una breve reflexión, sin haber leído el artículo de Cohen Agrest:
no estoy tan seguro de que el aburrimiento actual sea lo que se llamaba acedia ("Pereza espiritual. Llega a rechazar el gozo que viene de Dios y a sentir horror por el bien divino."(Catecismo # 2094)).
Y tampoco estoy tan seguro de que este moderno aburrimiento en sí sea malo. Me parece que el aburrimiento actual es un hastío en el que se cae cuando la saturación de ruido y divesión ya no logran respuesta. Si uno no se precipita a la droga desenfrenada, me imagino que se cae en ese hastío o ennui. Y no me parece que esté mal, ya que lo pone a uno frente a la Nada y el Vacío, y, en una de esas, lo lleva a uno a buscar el Ser.

En cuanto a la Acedia, según definida más arriba, me parece que los seres humanos promedio del siglo XXI estamos tan materializados y animalizados, que es un pecado que escapa completamente a nuestras posibilidades.

Slds.,

Javier

Wanderer dijo...

Javier: Ud. tiene razón. El demonio de la acedia es demasiado sutil y fino para los pobres hombres del siglo XXI, infinitamente lejanos a los apetecibles y extremadamente fuertes Padres del Desierto. Yo creo que él se queda cómodo en su hoguera y manda a algunos primos lejanos, brutos y groseros, que se encarguen de aburrirnos.

jack tollers dijo...

Bueno, no sé si la acedia es demasiado para nuestro pobre tiempo. Pero sí me parece que sigue vigente lo de Chesterton: "Los medievales eran perseguidos por los diablos rojos de la pasión mientras que los modernos lo son por los diablos azules del miedo".

J. T.

Ruth dijo...

En estos días estuve haciendo una selección de post para “introducir” a una persona en el Wanderer. Éste lo agrego a la antología.

Anónimo dijo...

Javier
Agrego que segùn Ana Catalina, cuando la rebeliòn angèlica, algunos espìritus no tomaron partido por los rebeldes ni por las huestes de Miguel. Los rebeldes fueron precipitados al abismo y los indecisos, espìritus del aire o planetarios, andan desde entonces dispersos por el mundo oficiando de tentadores. Segùn la misma vidente unos 50 años antes del 2000 los demonios rebeldes hubieron de ser desencadenados, permitièndoseles ejercer sus artes e influencias sobre el mundo y los hombres.
Si los espìritus del aire, en su tibieza son temibles y eficientes, còmo seràn los furiosos, intrèpidos y laboriosos espìritus del infierno.
Algo parecido y por la misma fecha vieron Pìo X y Pìo XII.(Uno profèticamente y el otro experimentalmente)
Un apotegma de un Padre del desierto dice que los justos de los ùltimos tiempos no obraràn signos y no obstante seràn superiores a todos sus antecesores.
(por favor revise la cita y no confìe su salvaciòn en mi memoria)

SQ

Pablo dijo...

A raíz del comentario del anónimo de las 12.30, y en homenaje a la buena educación de Mary y la caballerosidad de Ludovicus, copio algo de otro blog sobre el machismo en el tradicionalismo:

"En el carlismo español, por desgracia, son fáciles de encontrar (los machistas). (...) Si se limitasen a decir tonterías por internet, vale, nos reímos y ya está. Pero estos personajes hacen mucho daño. Han vaciado el tradicionalismo de mujeres. Normal, con semejante gente andando por ahí... mejor con los del Opus, que al menos las tratan bien.
Conozco anécdotas tan desagradables... una vez llegó al carlismo una chica joven, muy ilusionada, muy inteligente, estudiosa y lectora. En muy poco tiempo se hizo una tradicionalista cultísima y muy luchadora. Y entonces llegaron los del carlismo... y le dijeron que era una feminista, que no tenía ni idea de nada, de doctrina ni de religión, que lo que debía hacer era obedecer sin chistar y estar callada y ese era su papel... encima los más patéticos entre los patéticos, los que no valen nada, eran los que lo decían. La chica se asustó tanto que lógicamente llegó a la conclusión de que si quería luchar por la Santa Causa tenía que hacerlo muy lejos de esa gente. Y así, otras tantas historias..."


http://emdefesadelefebvre.blogspot.com/2008/12/catolicismo-ou-puritanismo-vitoriano.html

Hay machismos muy victorianos o muy estúpidos...

Cordiales saludos.

Wanderer dijo...

Ruth: queda bajo su exclusiva responsabilidad.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Estimado Pablo, no hay mayor evidencia de mediocridad que el temor a la inteligencia femenina.
Pobre el que no ama a una mujer tambien por su intelecto.
Dichoso, como dice Homero, el varon que puede compartir sus pensamientos con su mujer, homonoia.

chelo dijo...

El aburrimiento resulta ser una patología moderna, cuyo sujeto es un hombre vacío de sí y de Dios (un hombre sumido en la inmanencia), pendiente de los estímulos externos, no ya “contemplando” la Creación y escudriñando en ella la sutil esencia de las cosas; sino “consumiendo” un amasijo de ruidos, imágenes, sensaciones, noticias y datos de toda ralea que constituyen el necesario “contenido” cuya velocidad de mutación impide toda digestión (el aire no sirve pa’rumiar) y que, supuestamente, permitiría al hombre interpretar la “realidad”, y sin cuya consecución (respecto de los “contenidos”) viviría “fuera del tiempo y dentro del termo” resultando un ser sospechosamente “atemporal” cuyos recalcitrantes valores negarían la suprema primacía de la libertad humana.
Coincido con Shaw, al menos en esto: son dos las clases de niños que se aburren inevitablemente: aquellos a los cuales nada se les permite, y aquellos a quienes nada les es vedado.