martes, 1 de septiembre de 2009

Los veterotestamentarios


Han sido sorprendentes algunas reacciones provocadas por el post de Ludovicus en el que comenta su afirmación de que “ya estamos salvados”. Por un lado, frenéticos talibanes al estilo de Rip que, con derroches de barroquismo y escasez de teología, se han lazando a combatir la neo-herejía. Otros, de tono más solemne, pretenden adscribir al autor a las seguras y definidas categorías de quietista, o molinista o feneloniano. Otros, sólo fueron capaces de insultar con una asombrosa agresividad y, ciertamente, sus comentarios fueron censurados.

Resulta claro que, en todos los casos, Ludovico les movió la estantería y comenzaron a desesperar con tanto movimiento. Lo ideal, por cierto, es permanecer sentados y tranquilos, en las inmóviles categorías tridentinas que brindan seguridad, y huir de la posibilidad de preguntarse y dejarse preguntar. En fin, de aceptar la interpelación.

Dos aspectos, creo yo, son los más notables. Por una parte, la tenaz resistencia a mantener la voluntad en el protagonismo de la obra de la salvación. ¿No será, acaso, un dejo de soberbia? No lo creo, al menos conscientemente. Más bien, creo que se debe a la barroquista formación espiritual que recibieron de algunos curitas con buenas intenciones y pocas lecturas. En definitiva, han permanecido en una espiritualidad antropocéntrica (“Yo soy yo y mi voluntad”) que sólo ha producido antropoides espirituales.

En segundo lugar, la notable confusión de ideas y la pertinacia en permanecer en ella. ¿Es que, afirmar que Estamos salvados, significa que debemos quedarnos de brazos cruzados y caer, por tanto, en el quietismo? Nadie aquí negó la necesidad del propio obrar, movido por la gracia, para alcanzar la salvación. Pero la cosa es que, en realidad, la salvación ya está alcanzada, simplemente porque Cristo murió en la cruz y con su muerte venció a la muerte.

Los amigos comentadores pareciera que pertenecen a una religión veterotestamentaria. En efecto, para ellos la salvación está aún por verse lo cual significa, sin más, que la redención aún no se ha obrado. Están todavía esperando la venida del Mesías. Lo cierto, y lo bueno, es que el Mesías ya vino, y ya nos redimió, y por su redención todos hemos sido salvados. Y no sólo eso, sino que también ya hemos resucitado con Él y nos estamos ya sentados a la derecha de su Padre. Y no se escandalicen, señores veterotestamentarios, porque no son palabras mías sino de San Pablo: “Convivificavit nos Christo — gratia estis salvati — et conresuscitavit et consedere fecit in caelestibus in Christo Iesu” (Ef. 2, 5-6). Lean, y relean. Si no saben latín, vayan al texto castellano: Dios “nos dio la vida con Cristo – en gracia habéis sido salvados – y nos resucitó y con Él y nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”.

La Antigua Alianza se asemeja a la Nueva en que ambas esperan la plena y definitiva manifestación del Señor. La diferencia es que nosotros, en la Nueva, ya hemos recibido las arras de esa unión.

Amigos, no se resistan al gozo profundo que nos da la certeza que San Pablo nos anuncia: somos “domestici Dei et cives sanctorum”. Sí, tal como lo leen: habitantes de la casa de Dios y conciudadanos de los santos (Ef. 2, 19). Hemos dejado de ser extraños y extranjeros. Somos ya habitantes del cielo. Nosotros, los cristianos. Los veterotestamentarios son otra cosa.

Y, para terminar, les dedico un cantito:

Judeae incredula,

cur manes adhuc inverecunda?

Perspice Christicolas,

qualiter laeti canunt inclyta

Redemptori carmina”.

Incrédulo de Judea,

¿por qué permaneces todavía sin vergüenza?

Observa a los cristianos

de qué modo cantan gloriosos

cantos al Redentor.

(Secuencia del domingo de Pascua en el Misal de Sarum)

30 comentarios:

Anónimo dijo...

Wanderer,

Porque el famoso "no es bueno que el hombre esté solo" -que no es otra cosa que el "no perdamos el feeling" que escupe el langa mietras relojea a las chichis- ha sabido amansar buena parte de nuestro temperamento y a mesurar nuestras afirmaciones, maticemos:

1.- No niego lo que transcribes de San Pablo. Solo digo y dije que es "media" verdad. Pero creeme que me encantaría que la fuera entera.

2.- Creo que es absolutamente exacto afirmar que "Cristo nos salvó con su cruento Sacrifició" y que eso "ya está hecho".

3.- Pero, (y aquí viene la matizada) si mañana me embambino a la chica que limpia en casa, pasado rajo a la mitad de los empleados y no les garpo, a los que quedan la semana entrante les pijoteo su justo salario siendo un "pecado que clama al cielo", me hago taxi boy y también masacro al ortiba del juez de Instrucción que me deniega medidas alegando un mariquita "yo soy el director del proceso" y, luego de todo esto me llega la Parca sin antes, arrepentirme, confesarme y hacer penitencia -que tanto la recomendaba Billot, confirmaba Castellani y fue constante de la vida de Santa Rosa de Lima, cuya fiesta fue el domingo pasado- ... ya estamos salvados los güevos!

4.- Y podés estar seguro que ha pesar de conservar el kirkergordiano temor y temblor, no llevo la vida de un amargado y si volviera a nacer elegiría la misma.
- Esposa?
- No, vida... bueno, sí. La misma esposa también.

Saludos,

El Carlista.

Anónimo dijo...

(Nota bene... a la entradilla al post anterior: qué lástima Wanderer, qué lástima Ludovicus, con tanta capacidad, que no se den cuenta del reclamo que hay detrás de la disputa racional.

Ahora sí. A Dios.)

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Surrexit vere Christus allelluia.

Magistral Wanderer.
The rest is silence.

Wanderer dijo...

Carlista: No es una verdad a medias. Es la verdad. Y lo suyo también es verdad. Y ambas no son contradictorias. Es todo una misma cosa.

Kimbo dijo...

La Antigua Alianza se asemeja a la Nueva en que ambas esperan la plena y definitiva manifestación del Señor. La diferencia es que nosotros, en la Nueva, ya hemos recibido las arras de esa unión.

Wanderer: Trate de explicarle el costado temporal/histórico de esa diferencia a su siempre presente amigo Ludovicus.


Aparte: Las "sorprendentes (hasta por ahí nomás, digo yo) reacciones provocadas por el post de Ludovicus en el que comenta su afirmación de que 'ya estamos salvados'" dan cuenta de lo conveniente que era la aclaración al respecto hecha por El Carlista. La frase no es igual a "En Esperanza hemos sido salvados" y bien puede (de hecho, lo fue) ser tomada para el lado de los tomates. Como otra frase de su mismo comentario: Hay que tomar conciencia de la enorme dificultad que supone caer en la condenación eterna. En principio, parece agarrarse a patadas con lo de "la calle angosta, calle angosta, la de una vereda sola" que lleva a la salvación y los muchos que se mandan por la autopista al infierno. Pero no estábamos hablando de eso, ¿no?

Retomando el asunto de la dichosa frase: Si somos salvos/salvados en el presente, choca decir que "ya estamos", porque en el momento en el que lo decimos, volvemos a tener necesidad de ser salvados (i.e., de aceptar la salvación). Al menos desde el punto de vista de la pragmática, me quedo con "hemos sido salvados" (la acción[salvación] "se realizó en el pasado" pero en todo momento debemos aceptarla) o "somos salvados" (la acción[salvación] se "actualiza" y nos afecta a cada momento, que es cuando debemos aceptarla). Dos formas de decir lo mismo sin dar lugar a equívocos.


Última: Ya que estamos dándole al voluntarismo, no digamos "nos salvamos hoy" sino "somos salvados hoy".

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Me he puesto a mirar a Dr. House, con un buen scotch, y a pensar.

¿Cuándo Wanderer y quien escribe negaron la necesidad de corresponder a la gracia?

¿Es que la vida de la Trinidad que tenemos en nosotros no reclama las costumbres de la Trinidad? ¿La sustancia no reclama la operación?

¿Cuándo dijeron que, a pesar de estar ya salvados (qué otra cosa hace el bautismo, qué pasa con quien guarda la gracia bautismal hasta la muerte) no se debe aceptar y custodiar esa salvación, esa filiación divina que ya tenemos?

¿Llegaron acaso a decir "peca fuertemente y cree más fuertemente"?

¿Negaron que la gracia se desgrana segundo a segundo, en el Hoy Eterno de Dios que se vuelca sobre nuestro Hoy temporal -eternidad sucesiva, "imagen móvil de la Eternidad"?

¿Y que cada segundo, como en la Oración de Jesús, debe ser el sístole al diástole de la gracia, en que se juega nuestra Vida?

¿Vivir a la intemperie de Dios, sin la cobertura de Esaú de nuestras justicias, nos dará mayor seguridad, nos hará sentir "salvados" como se siente el que gana el bingo?

Hay algo misterioso en que a cada afirmación de la soberanía de la gracia, a cada reinvindicación de la omnipotencia divina, de la plenitud soteriológica del sacrificio de Cristo, se conteste con antropologizaciones bien modernas por lo barrocas, bien devotio moderna.
Con el temor de perder posiciones, no sea que Dios nos invada, nos diluya, nos quite consistencia. Como si la gracia no iluminara nuestra libertad y nuestros actos como la lámpara en la linterna, como si la humanidad de Cristo hubiera sido aplastada por su Divinidad, como si estar salvado no implica la seguridad absoluta de asumir el riesgo total de saltar al vacío de la fe.

Jacob sigue luchando con el Angel.
A la mañana se llamará Israel: fuerte-contra-Dios.

Hay que dejar a Dios ser Dios. El hombre vendrá por añadidura.

Anónimo dijo...

Ludovico pregunta:
¿Cuándo Wanderer y quien escribe negaron la necesidad de corresponder a la gracia?
¿Cuándo dijeron que, a pesar de estar ya salvados no se debe aceptar y custodiar esa salvación, esa filiación divina que ya tenemos?
Respuesta:
Lo negaron cuando afirmaron "ya" estar salvados y no "en Esperanza hemos sido salvados".
De todos modos AHORA SÍ (luego de la última intervención de Ludovico), estamos de acuerdo, pues ahora sí aparece "el caminante" que debe cuidarse de no caer y la caridad IMPRESCINDIBLE. Tema aclarado.
Rip.
Ps. de todos modos queda para otra vez la discusión sobre el "instante" en Kierkegaard, que no lo entiendo como un "eterno Hoy", sino como un MOVIMIENTO QUE ABRE A LA ETERNIDAD. No es lo mismo.

Anónimo dijo...

"Toda nuestra salvación, del principio al fin, depende omnímodamente de Dios; pero Dios la desea mucho más que nosotros mismos. Entonces, ¿qué culpa tengo yo de no creer? Si Dios es el que tiene que hacerme creer, que me haga creer; y arrepentirme y justificarme y llevar fruto y perseverar hasta la muerte. Eso no puede ser. Yo me salvo por mi libre albedrío. Dios me ayuda después de yo decidido. Eso dice mi conciencia (Pelagio).
La salvación del hombre es su adopción como hijo de Dios, su injerto o incorporación en Cristo. Eso es algo que está más allá de las fuerzas y méritos de toda natura: su efección, pues, y su iniciativa pertenece a Dios: es una "gracia"; pero no temáis, a nadie puede faltar la gracia. Es tan imposible a Dios dejar de difundir la gracia como al sol suspender su luz. La gracia es el amor de Dios y Dios es el Amor por esencia (san Agustín)."

...

"un religioso viejo me dijo un día: "yo he dicho ya 12.638 misas (pues las he contado), he dado 56 tandas de ejercicios y todas a mujeres casadas, y he escrito 18 libros devotos; me parece que me he ganado el cielo..." ¡No lo creas! ¡Siervos inútiles somos! El cielo es un don gratuito de Dios, que corona nuestras buenas obras que son también de Dios. A lo cual un protestante que estaba presente se levantó, me dio la mano y me dijo: "Usted es de los nuestros".

No lo creas tampoco.

Ningún hombre puede saber de cierto que está justificado, si no por expresa revelación de Dios.


Ningún justo puede estar seguro de perseverar sino por expresa revelación de Dios.

Ninguno puede gloriarse de lo que ha hecho, pues ¿qué cosa tienes que no hayas recibido?

Al parangón del cielo, todas nuestras obras, en cuanto nuestras, son basura; y es la luz de la gracia que hay en ellas lo que las hace luminosas a Dios; o sea "meritorias". No te gloríes de la luz que puede haber en ti, que no es tuya; sobre todo, si es la luz que ven los hombres, o que dan los hombres, triste luz. Alégrate de la luz invisible que estallará en ti un día más allá de este mundo. Escóndela por las dudas. No andes buscando ruido por tus dineros. Deja que Dios la manifieste, si quiere".
(Castellani, Las Parábolas de Cristo).

Saint Seiya dijo...

Es la gracia y no el hombre quien salva. Pero si fue un hombre que nos salvó, el único quid es que ese hombre también era Dios.
Ahora bien, ¿La gracia clama nuestra quietud?, ¿Es que el sacrificio de Cristo, su oración en el huerto reclama nuestra dormición? o ¿al reves reclama la vigilia y la oración? Que non han de ser confudidos con la espada y la pasión. Porque al que a Yierro mata a Yierro muere.
Para pensar...
Seiya

Anónimo dijo...

Por una parte, la tenaz resistencia a mantener la voluntad en el protagonismo de la obra de la salvación.

¿No será: "la tenaz persistencia en mantener a la voluntad ..."?; o "la tenaz resistencia a NO mantener a la voluntad ...".

Y hay que seguir leyendo la carta a los Efesios para conjugar, en la paz y la concordia, lo que se vino wandereando hasta acá.
Con un poco más de buen humor, por qué no. De todas formas, el estilo del blog es un poco para "épater le bourgeois". Con lo cual, al final, resulta quite hilarious, para quien no se toma demasiado en serio las disquisiciones humanas.

Anónimo dijo...

Don "nota bene", qué hay detrás de la disputa racional?

Don Ludovicus, usted afirma que "¿Es que la vida de la Trinidad que tenemos en nosotros no reclama las costumbres de la Trinidad? ¿La sustancia no reclama la operación?". Puede reclamarla, pero no necesarimente conseguirlo y el "ya estamos salvados" habla de algo necesario, de algo que ya está sucedido.
Otra tema. Porqué llama "Jack" a Lewis (según JT), sino se llamaba así?

Don Wanderer, siendo que el Carlista habla de una cosa distinta de la que usted habla, porqué dice que es lo mismo? Es lo mismo la muerte de Cristo que nuestras conductas en la tierra? Me parece que no. Porqué lo afirma?

Gracias a los tres.

Matías.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Matías, contesto sus inquietudes:

1) A C.S.Lewis le digo Jack porque siempre se llamó Jack. Lo decidió él en la infancia los tres años y así fue desde entonces.

2) Sí, el "ya" significa algo que ha sucedido. El bautismo nos salva "ya", y prueba de ello es que es dogma de fe que si se muere alguien que recién ha sido bautizado, pasa inmediatamente a la visión beatífica del Cielo. De la lumen gratiae a la lumen gloriae, gratis y sin esfuerzo. ¿Qué injusticia no?

Anónimo dijo...

Ludovicus: Acepto la doctrina del punto 2) de su último post. Es verdadera.

Le ruego me explique esto:

¿Por qué no hemos de matar a nuestros hijos pequeños bautizados, aunque en ello nos vaya nuestra propia condenación eterna?

Lo cual sería paradójico, porque estaríamos dando la vida por las demás. Y no la vida deste mundo sino la eterna.

Y la pregunta no es joda. Es en serio.

Un ignorante total

Anónimo dijo...

Estimado Ludovicus, está claro y sabía lo de la muerte de un niño bautizado, pero le consulto ahora:

Si el bautizado es un hombre de 70 años, también "ya" está salvado o debe además del bautismo haber llevado una conducta cristiana en esta vida?

Me parece que si el bautizado debe además actuar como buen cristiano y morir sin pecado grave alguno para poder salvarse, el "ya está salvado" es solo exacto para las personas que fallecieron antes de tener conciencia de sus propios actos. Luego de esto pueden pecar y si lo hacen gravemente, por más bautizados que esten, puede el alma "no" salvarse. Toda la vida me lo enseñaron así. No es así?

Gracias nuevamente.

Matías.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Ignorante total,
no sea duro consigo mismo. El mejor mentís a su nick es su curiosidad y su pregunta, que es muy buena.
Si lo piensa, hay dos variantes de ese pensamiento: matar al niño bautizado, o, como Constantino, diferir el bautismo lo más posible.
Es una forma errada de encarar la gracia. Mire, desde que comenzó esta discusión estamos arguyendo en dos planos distintos.
¿"Un simple misunderstandin?", como me dijo un amigo ayer, comentando el desarrollo de este blog?. No. Una lucha sorda por pretender reducir la realidad de la gracia al plano humano.
Mire, de algo estamos seguros: la salvación le pertenece a Dios, y la condenación es una obra exclusivamente nuestra. Por tanto, no matamos a quienes bautizamos, para que se santifiquen más.
El pecado es una anomalía de la vida, una patología de la existencia que no se puede poner en el mismo plano de la Vida. No matamos a los sanos para que no se enfermen. Y si se enferman, vamos al Médico Infalible, mejor que Dr. House.
Pues eso.
Toto corde

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Matías,
contesté en el comentario anterior. Pero mi supuesto se refería a una persona que es bautizada de adulta y muere de inmediato.
No termino de entender por qué el adverbio "ya" es interpretado en forma sistemática como "definitivamente","irremisiblemente", pero así funciona la lógica de la espiritualidad barroca.
Busca la seguridad y de tan segura que trata de ser, mata la firmeza y certeza de la esperanza.
Se parece a un amigo que tenía mi padre, que tenía tanto miedo a la muerte que acabó suicidándose.

Cordialmente

Toto corde

Anónimo dijo...

Matías.
Es absolutamente indudable que un niño bautizado si muere se salvó, como dice Ludovico. Si no está bautizado, no es de fe decir que no se salvó. San Agustín hablaba de la necesidad del bautismo para salvarse. Castellani en “San Agustín y nosotros” dice que San Agustín inventa pues un bebé muerto sin bautismo se iría al cielo. A esto se suma que nadie puede acusar de hereje a Benedicto XVI por haber dicho hace unos pocos años que los niños por nacer o recién nacidos no bautizados se van al cielo en tanto “el limbo” para éstos no es cuestión de fe. Es opinable. Yo prefiero la postura de San Agustín, pero es opinable. Si tuviese hijos no se me ocurriría dejar de bautizarlos ni bien vayan naciendo.
Espere la respuesta de Ludovico. Mientras, le adelanto lo que yo le respondería: si luego del bautismo usted llega a adulto y muere a los setenta años luego de cometer pecados graves no (bien) confesados sacramentalmente, por más que Cristo haya muerto en Cruz para salvarnos y Ud. además haya sido bautizado al nacer, Ud. NO SE SALVA.
De ahí que afirmar “ya estamos salvados” me parezca incorrecto. Lo correcto es decir “hemos sido salvados” o “se nos ha dado todo para salvarnos, pero podemos condenarnos según lo que hagamos con nuestro libre albedrío”. Recuerde que Dios había creado al mundo para delicia de la humanidad; pero desde la primera pareja humana, por sugestión de la serpiente, que explotó el libre albedrío del hombre, se introdujo en el mundo la culpa y la muerte, que nosotros hemos heredado. Afirmar un “ya estamos salvados”, a diferencia de un “se nos ha dado todo para salvarnos”, es, entre otras cosas, negar las consecuencias del pecado.
Matías, Ud. es más socrático de lo que quizás imagine. Sabe preguntar.
Si Wanderer es tan amable de contestar a su pregunta y lo hace SUFICIENTEMENTE Y PROBANDO que es LO MISMO lo que Ud. ve como DIFERENTE, deberemos pedirles disculpas tanto a Wanderer como a Ludovico pues han tenido siempre la razón en afirmar que "ya estamos salvados" (además de agradecerles su paciencia). Si no lo hace, no.
Allí está el quid: si el bautismo marca una obrar NECESARIO en esta vida o no. Si todos los bautizados se comportan igual a pesar que a todos les fue dada la GRACIA de igual modo. Si, en caso que no se comporten igual en el camino por este mundo "ya están salvados" pues la GRACIA que derramó la muerte de Cristo ES LO MISMO que las CONDUCTAS nuestras. ALLÍ ESTÁ EL QUID.
Rip.

jack tollers dijo...

Matías: una vez, el P. Ezcurra nos contó la siguiente historia. Sucedió en Japón cuando las cruentas persecuciones contra los católicos (no recuerdo en qué siglo). Un jesuita llega a un pueblo a bautizar. Un viejo pide el bautismo. El jesuita le dice que sí, pero que antes debía dejar el opio. El japonés dijo que era muy viejo, que ya no podía dejar el opio.

Tiempo después aparecen los perseguidores de católicos y le preguntan al viejo si se había bautizado. "No", dijo el viejo, "porque fumo opio. Pero yo lo pedí...". Ahí nomás lo trucidaron.

Ezcurra se reía con el cuento. "Así que al final el viejo recibió el bautismo..."

Nosotros, sin entender.

"Claro" dijo Ezcurra entre más risas, "bautismo de sangre ¿no?".

No debe haber pasado un día desde que lo contó Ezcurra que no haya pensado en esta historia (y en la risa, formidable, del cura).

A lo mejor a Ud. también le sirve.

Jack Tollers (Jack por Lewis, Tollers, por Tolkien).

Pablo dijo...

Estimado Matías:

El bautismo de un adulto perdona, además del pecado original, la totalidad de los pecados personales que la persona hubiera cometido hasta el día en que recibe el sacramento.

Cordiales saludos.

Tío dijo...

Como acá hay un carlista, recuerdo lo que decía el maestro de carlistas Francisco Elías de Tejada, palabras más palabras menos [pero en cuanto a la idea soy fiel]: el hombre vive en permanente tensión existencial entre el dogma de la predestinación y el dogma del libre albedrío necesario para la salvación.

Amitiés

Anónimo dijo...

Una pequeña observación, pro bono pacis. La obsesión por la propia salvación (ojo, la obsesión enferma, como la de Lutero)termina por impedir el mirar a Dios, como el escrúpulo, que es malo no tanto porque impida obrar sino porque es mirarse a sí mismo más que a Dios. Y esos juegos sobre si alguien se salva o no,con ojos legalistas, conducen a disparates: un niño no bautizado se salva, por el bautismo de deseo de la Iglesia, aunque más no sea. Ahora bien: ¿por qué me apuro a bautizarlo? PORQUE ES UN BIEN PARA EL, aunque se salvara igual. Porque si lo quiero le doy lo mejor que puedo darle. Y qué mejor que el bautismo? Esto es el asunto. Priman la caridad y la misericordia. No es un boleto al cielo, sino el nacer de nuevo en el agua y el espíritu. Y se irá al cielo por la gracia de Dios si no se elige a sí mismo, que eso es el pecado.

El anónimo normando

Anónimo dijo...

Gracias a todos por las respuestas.

JT, mire lo que son las cosas!
Yo creía que usted en realidad se llamaba "Juan Torres", pero como es "adicto" a algunos autores ingleses había decidido usar en este medio el nombre de "Jack Tollers".

Matías.

Anónimo dijo...

Danke, ludovicus.
El ignorante.

Jero dijo...

Natalio tiró la posta en http://hombrecitogris.blogspot.com/2009/09/wanderer-esta-salvado.html

Jero

Kimbo dijo...

Ludovicus:

La interpretación del "ya estamos salvados" como una situación definitiva no tiene que ver con "la lógica de la espiritualidad barroca" sino con el uso corriente del español. La gente entiende lo que parece que Usted dice. No sea cabezón y hágase cargo de las reacciones que provoca.

Y sí, es un diálogo de sordos, porque se pierde el tiempo argumentando a favor de cosas que no están en discusión, como la necesidad de aceptar la gracia para ser salvado (aunque ya vimos que un comentario suyo es especialmente confuso al respecto).

Cómo le gusta armar escándalo... ¿Lo ubica a Mr. Pond?

Anónimo dijo...

Bueno, bueno, bueno ...

Nadie podrá decir que no nos sabemos divertir...

A ver Wanderer cuando arma otra revuelta por el estilo, que están de pelos!

Saludos y muchas gracias,

El Carlista.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

de ningún modo Kimbo. ¿Decir que ya llegamos a Rosario quiere decir que no se puede salir de Rosario? ¿Decir que ya leímos "Las paradojas de Mr. Pond" quiere decir que no podemos leer al Padre Brown, o, peor, "El Código Da Vinci"?
Se lee lo que se quiere leer, porque la voluntad le cierra los ojos a la inteligencia. Mr. Pond sabía de eso.

Anónimo dijo...

WANDERER, cual es la misa que se reza con el MISAL DE SARUM ?
MATÍAS.

Anónimo dijo...

Matías
La Misa de Sarum es una de las tantas que sucumbieron durante la contrareforma al difundirse el rito romano. Era un desarrollo de la misa que llevaron los normandos a las islas británicas. La implantó el obispo de Sallisburry, la antigua Sarum. Debe haber sido cosa seria, hasta tenía unas cortinas alrededor del altar. Entre los anglicanos fue bandera para los anglo-católicos contra la berretada evangélica. Cosas que uno se entera leyendo el Knox de Waugh por Tollers.

Ignorante dijo...

Es my interesante esta conversación en varios posts sobre la salvación, y muy de agredecer a todos los que han aportado algo.
Pero quería preguntar algo a ver si me podían responder. Por una parte, efectivamente, el hombre ya está salvado, pero ¿realmente es fácil acabar salvándose? Por una parte, cabe pensar que sí porque Dios lo desea. Por otra, ya estamos salvados, pero es de fe que nadie se salva con un pecado mortal sin arrepentimiento.. ¿es fácil -y más hoy en día- llegar a la muerte sin un pecado mortal habiéndolo asumido como tal? De primeras parece más bien complicado. La clave está en el arrepentimiento, pero ¿cuánta gente hay hoy que no se arrepiente de muchísimos pecados graves? La mayoría de las personas, más a partir de determinada generación, ni de lejos se arrepienten, o ni siquiera ven como pecado, mantener relaciones previas al matirmonio, ni faltar a la verdad, ni divorciarse, etc.
A veces da la sensación de que el Demonio está poniendo a prueba la Misericordia de Dios.