lunes, 9 de noviembre de 2009

Maniqueísmo ingenuo


Hace unos días una lectora del blog, ejecutiva de una importante empresa multinacional, nos alertaba acerca del posible maniqueísmo larvado que podía existir en aquellos que rechazaban el mundo y todo lo que a él pertenece como malo y, por tanto, evitable y, aún más, aborrecible. Para nuestra lectora Aliena, el demonio no es el amo de este mundo, y ganar dinero no es tan malo como lo pintan.

Es sensata la advertencia de Aliena. El maniqueísmo ha sido siempre una tentación en el cristianismo y, al decir de Knox, cualquier entusiasmo cristiano está teñido de algún grado de maniqueísmo. Sin embargo, tampoco hay que ser ingenuos.

Ya Ludovicus advertía que negar que el Demonio sea el amo de este mundo es contradecir la palabra del Señor y la palabra apostólica. Hay que decirlo claramente, este mundo está en poder del Maligno, y ya está condenado, porque Él vino y no lo recibió. El concepto aión (o mundo, o siglo) que emplean San Juan y San Pablo para designar a este mundo, designa toda una economía temporal. “Este siglo” es este que nosotros vemos desarrollarse todavía frente a nuestros ojos, en los acontecimientos de “este mundo” en los que el diablo parece ser el amo.

Los ángeles convertidos en demonios y expulsados del cielo luego de su caída han establecido en este mundo su reinado y en él son como dioses. Y esto es así, a pesar del Opus Dei. Las expresiones de la Escritura no dejan lugar para las entelequias del marqués de Peralta. “¡Ay de la tierra y del mar! porque el Diablo ha bajado donde vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo”, dice el Apocalipsis (12, 12). Y San Pablo tiene dos expresiones extraordinarias: O Theós tou aionos toutou, “el Dios de este mundo” (II Cor. 4,4) y en Efesios 6, 13, habla de cosmoscrátores, es decir, “gobernante del mundo” refiriéndose al demonio.

Los cristianos, excepto el Opus y Aliena, siempre han tenido presente esta realidad. Sin embargo, a veces no resulta tan claro cuando por mundo nos referimos a la creación material. ¿Está también ella bajo el poder del demonio? Yo creo que sí, aunque haya que matizar. Y hay dos argumentos. El primero tiene que ver con lo que la Iglesia hace (o hacía hasta Pablo VI) cuando bendecía o “tomaba posesión” de algo material: lo exorcizaba. “Exorcizo te, creatura salis…”, para la bendición de la sal; “Exorcizo te, creatura olei…”, para la bendición del aceite, y el terrible y largo exorcismo de los fieles cristianos que se hacía durante la bendición del agua en las vísperas de la Epifanía, que comenzaba así: “Exorcizo te, omnis immunde spiritus, omnis satanica potestas, omnis incursio infernalis adversarii, omnis legio, omnis congregatio et secta diabólica, in nomine et virtute Domini Nostri Jesu Christi, eradicare et effugare a Dei Ecclesia, ab ómnibus ad imaginem Dei conditis…”. Alguien podrá decir que se trata de interpretaciones propias de la iglesia medieval o de los temerosos hombres primitivos. Sin embargo, la Iglesia hacía en su liturgia solamente lo que hicieron los apóstoles en su primera misión: echar a los demonios para tomar posesión, en nombre de Dios, de las cosas materiales.

El segundo argumento tiene que ver con la actitud de los primeros cristianos. Siempre me he preguntado por qué ellos aborrecían de tal modo quemar incienso frente a los ídolos. Un buen razonamiento podría decir que, si los ídolos son falsos, es decir, madera o bronce o piedra, quemar incienso ante ellos no significa nada, puesto que no es más que hacer humo perfumado delante de algunos elementos naturales. ¿Qué tanto mal habría en ello? La razón es mucho más profunda, y la encontré en Bouyer.

Si el ídolo es un pedazo de madera, de piedra o de metal, rendirle culto a ellos es rendirle culto a Satanás: “lo que sacrifican lo gentiles a los ídolos, lo sacrifican al demonio”, dice San Pablo (I Cor. 10, 19-22). Artemisa, o Baal o Astarté no son fantasías de madera, de piedra o metal; son falsos dioses, es decir, ángeles caídos, pero dotados en la tierra de un poder malvado y demasiado real. Ellos lograron hacerse adorar por los hombres bajo la cubierta de los elementos de la naturaleza que le están momentáneamente sometidos (Col. 2, 8-20). Así entendida, la idolatría de los elementos de este mundo no es otra cosa que la revelación del diablo y de sus ángeles en tanto se han convertido en señores de este mundo.

Demás está decir, claro, que no se trata hoy solamente de adorar madera o bronce o piedra. Es más peligrosa aún la adoración del dinero. Más allá del enigmático poder que tiene este poderoso señor que, a diferencia de cualquier otro bien material, jamás sacia, como explica Santo Tomás en la Summa, se trata nada más, y nada menos, que de adorar al príncipe de este mundo. Sólo así se entienden las palabras del Señor que hablan de la dificultad de que un rico se salve.

Castellánicamente hablando, es como pretender trepar un barranco después de la lluvia, todo barro, los yuyos flojos y un tipo arriba que nos empuja para abajo.

56 comentarios:

Manuel dijo...

A Nuestro Señor Jesucristo no le pareció mal el joven rico, vió en el buenas costumbres, sin embargo no vió desprendimiento absoluto. El no despreció a los ricos, si a los saciados.

En mi opinión Jesucristo no desprecia al mundo, simplemente considera que hay que vivir en el basándonos en otros valores que los simplemente materiales.

Wanderer dijo...

Manuel: Efectivamente, no lo desprecia. Lo condena.

Teseo dijo...

A propósito del término "mundo", es preciso tener en claro a qué cosa se aplique. Santo Tomás, en su comentario al evangelio de San Juan, establece tres significados de "mundo": 1- Todo lo creado (cosmos) - 2- El reino de Satanás, heredado a su poder maléfico. El tercero no lo recuerdo ahora.

Creo yo que la mayoría de los teorizadores post- Trento han carecido de un singular sentido de armonía, necesarísimo para la justa intelección de lo sobrenatural.
La verdad de la milanca pende de un hilo finísimo. Si bien lo vemos, es lo que quiere expresarse con el olvidado principio lógico-metafísico de tercero excluso: "entre el ser y el no ser, no hay nada". O mejor: "entre el Ser y el no-ser, la nada".
Por esta razón se cae en algorítmos teológicos, que son y no son, que conceden y niegan.

En última instancia, la permanencia del cristiano en el mundo es un misterio. Creo que viene muy bien aquello de san Dionisio: al final del ascenso hacia Dios, el silencio.

Teseo dijo...

Otra cosa: es lamentable ver la nueva forma que tomó el Bendicional luego del Vaticano II.
Se han suprimido los gestos potestativos, propísimos del sacerdote.

Hace tiempo leí hacerca de un exorcismo, llevado a cabo con el nuevo Ritual de exorcismos (2000). Parece que Mandinga se desgraciaba de risa; y en tono melodramático decía: "lo que sería de mi si me evacuaran con el ritual anterior".

El nuevo ritual es más un libro de piropos que de conjuros sacros.

"Oh, angel condenado, si quieres puedes retirarte de este tipo. Pero si quieres eh, nadie te obliga". ¡Pamplinas!

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Habrá que recordar a Jack Lewis y su sugestiva analogía del espía infiltrado tras las líneas enemigas, esperando la invasión día tras día.

Somos ciudadanos del Cielo, en territorio enemigo. Guardamos nuestros pasaportes y nuestro rango, pero nuestra conversación está en el Cielo.

A pesar de la tragedia de Asís y los sincretismos postconciliares, debemos repetirlo: todos los demonios son dioses de este mundo y todos los dioses de este mundo son demonios, como señala el Salmista.

Anónimo dijo...

Esto está muy bueno, es como estar en la guardia de J.T. los domingos a la noche.Ahora entiendo a los que no van mas.

El vengador KUKU.(el otro)

Anónimo dijo...

Malachi Martin dijo:

Wanderer, clarísimo y agudo post, como siempre, y base para atisbar la identidad profunda de la vida cristiana perfecta:

Vida según el Espíritu = Martirio = Monacato.

Si no se "ven" (= saborean) estas equivalencias, todo se falsea.
Es ésto o la Iniquidad...

Cordiales saludos.
- M. Martin -

Anónimo dijo...

No soy del Opus.
Me preocupa este tipo de post porque desorienta a más de uno.
San Josemaría (o como les guste decirle, por mí está bien San Josemaría) no predicaba que la gente se dedique a llenarse los bolsillos, sino simplemente que hagas desde tu lugar lo que le toca, en silencio, pensando que está Dios mirandote como un hijo al que quiere mucho. Y este trabajo vale mucho, no por lo económico, sino porque es oración para tu Señor. Si te lo pagan, bienvenido, sino, sabé que Dios te sonrie de todas formas.
Lo del borriquito va un poco por ese lado... Somos cristianos anónimos trabajando como cualquier otro, pero buscando a Dios en nuestro lugar.
Creo que no es tan complicado ver que este enfoque es muy bueno para los tiempos terribles en que vivimos, en un mundo donde es muy poco frecuente ver gente cerca de Dios. En un mundo cada vez más y más demoníaco.
Ahi tenemos que estar los cristianos, siendo lumbre, poquita, la que se pueda.
Tiremos todos para el mismo lado. El Opus está lleno de salames materialistas, pero también de gente muy buena y muy santa, que de hecho padece (y como!) a esos otros miembros podridos.

En Cristo y María,

Richard

Lope de Aguirre dijo...

San Juan 16.11 "el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado".
Todos hemos comprobado que lo material y la carrera por lo material nos son cosa de Dios.
Siempre estamos tratando de acomodar el evangelio a nuestros caprichos para justificar todo tipo de barrabasadas.
La carrera por lo material es una de tantas.Si no preguntenme a mí que todavía estoy buscando el Dorado.Lpmqlp.

Capitán Lope de Aguirre

Moro dijo...

Capi Lope:

"Todos hemos comprobado que lo material y la carrera por lo material nos son cosa de Dios"

Ahí hay -al menos- media herejía. Esa sentencia (la primera)roza el maniqueísmo.

Coronel Kurtz dijo...

Unánimes todos,
Confiaron la dirección de tan delicada empresa
A su gran dictador,
Cuyo primer ataque contra la humanidad había contribuido
Tan poderosamente a la pérdida de Adán:
Y que desde las profundas bóvedas de las cavernas infernales
Condujo a sus cómplices a la región de la luz,
Donde eran gobernadores, potentados, monarcas,
Y hasta dioses de muchos grandes reinos y vastas provincias.
Ellos en su soberbia pertinaces,
Otros nuevos después sustituyeron,
Sacados de las más viles pasiones,
Según que los juzgaron eficaces
Para engañar a los míseros humanos,
Hacerse tributar adoraciones,
Tener altares, y de inciensos vanos
Saciar su orgullo, cual si Dioses fueran
Y a ellos todos los cultos se debieran:
Con efecto, a los hombres pervirtieron;
Entre ellos esparciendo mil errores,
Que de Dios se olvidasen consiguieron,
Y les prostituyesen los honores
Divinos, que al Criador sólo debían,
Bajo de extraños nombres y figuras,
Ya de astros que en el cielo relucían,
Ya de monstruos, ya de hombres, de reptiles,
Y aun de plantas, y de entes los más viles,
Uniendo el culto con las más impuras
Costumbres, y delitos vergonzosos,
Gratos a aquellos ángeles odiosos;
La pompa, el esplendor y la alegría,
Que a aquel perverso culto acompañaban,
Más y más a los hombres engañaban.
…Su figura,
Sus armas, su estatura,
Su vigor, nada tienen de mortales:
De resplandor vestidos centellean,
Como que sobre tronos celestiales
Algún día sentados estuvieron;
Mas ya sus malhadados nombres fueron
Para siempre del libro de la vida
Borrados, por la culpa cometida.

Moloch al frente está de los primeros,
Moloch, que de los llantos lastimeros
Maternales, gozoso se apacienta,
Y de sangre de niños se alimenta,
Cuando sobre sus bárbaros altares
Los ve sacrificados a millares.
. . . después al jefe se presenta.
Entre cuanto rebeldes malhechores
El infierno contiene, no se cuenta
Otro más acreedor a aquel castigo:
Es de todos los vicios el amigo.
Por todas partes los propaga ardiente,
Los ama, meramente
Porque lo son. De su odio es el objeto
La virtud sola, a que jamás perdona.
Nunca de los humanos el respeto,
El culto, los inciensos lisonjeros
Apreció, cual los otros compañeros;
Este impuro demonio no blasona
Sino de que en la furia y la malicia
Le ceda toda la infernal milicia.
Su mayor complacencia
Es la de penetrar lo más interno
Del templo santo, y en el escogido
Gremio de sus ministros, la licencia
Introducir del vicio, y el olvido
Fomentar, y el desprecio del Eterno.
Cuando de Helí los hijos ultrajaron
El templo augusto, con su atroz violencia,
Sus artificios solos lo causaron.
Este espíritu infame se complace
En los palacios, y en las cortes hace
Su mansión más frecuente; se recrea
En correr las ciudades más viciosas,
Sobre sus torres plácido volando,
Se cierne, cuanto pasa examinando:
Desde allí con delicia saborea
Las risas, las canciones lujuriosas,
Las riñas, las venganzas, los gemidos
De la inocencia, y la desenfrenada
Disolución, contra ella encarnizada,
Único incienso grato a sus sentidos.


-- John Milton, El Paraíso Perdido

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

tiene razón Theseus al distinguir el mundo como Cosmos creado y el Mundo como reino de Satán.

La exacerbación de la primera acepción de mundo en desmedro de la realidad existencial de la segunda, ha generado el paradigma postconciliar optimista y pelagiano.

La exacerbación de la segunda acepción, el paradigma barroco postridentino, ya incoada en la devotio moderna con sus "desprecios del mundo", su pesimismo radical y su clericalismo maniqueo.

Las dos posturas son erróneas y recíprocamente dependientes.
Como dice Maritain en el capìtulo del Paysan traducido enjundiosamente por Tollers, "se pasó del desprecio del mundo a la postración frente al mundo".

Opportet distinguere, porque entre la Scilla del albigensenismo y la Caribdis del "Amar apasionadamente al Mundo", está la vera doctrina, que es la del post de Wanderer.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Y es interesante que la noción teológica de "Mundo", alegremente echada por la puerta por el liberalismo y el progresismo buenón del Espíritu del Concilio, vuelve por la ventana como "Estructuras de pecado".
Pues de eso se trata: el "Mundo" es una estructura de pecado, que cubre la totalidad de las relaciones humanas y sus aledaños materiales en la medida en que están sustraídos al dulce yugo de Cristo.

Anónimo dijo...

Vengador Kukú (el otro), háganos el favor de explayarse un poco ¿a qué se refiere con las reuniones de J.T. y que alguna gente no vaya más?

Beto

Anónimo dijo...

Vamos Wanderer, hínquele el diente al materialismo moderno, (tan relacionado con el tema este post) y su relación con el barroquismo o racionalismo post-tridentino, que allí quizás esté la causa de la pérdida de la diafanidad espiritual, el positivismo, la masificación y la proletarización de todos nosotros (comunistas y no comunistas).

- Qué, proletario yo, que soy re-facho!
- Sí, aunque no le guste.
- Pero si tengo título universitario!
- Jáija, pindonga, aun peor!

Muerda el asunto de la religiosidad y moral antigua combinadas con la posesión tecnológica del hombre barroco de la que habló Disandro. De la vinculación del materialismo y la noción de un Dios distante y lejano. De la pérdida de la religiosidad numinosa y su relación con el entuerto de marras. De la pérdida del auténtico sentido de la fiesta litúrgica y la religiosidad materialista.

El fin, de la pérdida trascendencia y su íntima relación con el apego a la banal y la resultante de una cristiandad proletaria occidental.

Vamos Wanderer, encuéntrele usted el hilo conductor y cózalo todo prolijamente desculando el asunto desde sus primeras causas, que yo no tiempo tiempo ni ganas, pero estaría de perlas leer algo sobre el tema.

Lo dejo en sus manos.

Saludos,

El Carlista.

Anónimo dijo...

«El que ve con lucidez los abismos de nuestra era ve en ellos la acción de potencias que actúan para disgregar las relaciones entre los hombres. El cristiano puede descubrir entonces que su misión de exorcista debe reconquistar aquella actualidad que poseyó en los inicios de la fe. La palabra «exorcismo» no ha de entenderse aquí, por supuesto, en su sentido técnico. Se refiere sencillamente a la actitud de la fe en general, que «vence al mundo» y «arroja a los príncipes del mundo». El cristiano sabe —si llega verdaderamente a divisar el abismo— que debe prestar un servicio al mundo. No nos dejemos contagiar por la mentalidad predominante que cree que «con un poco de buena voluntad podemos resolver todos los problemas». En realidad, aunque no tuviéramos fe, pero fuéramos al menos un poco realistas, nos daríamos cuenta de que sin la ayuda de una fuerza superior —que para el cristiano es solamente el Señor— estamos prisioneros de una historia irremediable».

José Ratzinger, informe sobre la fe

Coronel Kurtz dijo...

Es medio difícil de conseguir en la Argentina, pero si alguno lo logra, le recomiendo "Mundo histórico y Reino de Dios" del prof. Canals Vidal (Scire: Barcelona, 2005). Si no recuerdo mal, en el primer capítulo aborda justamente el tema de que hablan Teseo y Ludovicus.

Anónimo dijo...

Quería aclarar, con el respeto que merece mi homónimo, que no tengo ninguna relación con el "Ramón" aparecido hace algunos posts.

Desde mucho antes que el Wanderer abriera su taverna virtual, siempre fue mi nicname Crux Australis. Me gusta la astronomía, vieron?

Solo eso, con mis propias palabras tengo de sobra.

Crux Australis
"Al sur, Arriba"

Anónimo dijo...

Me huele a cierta fetidez Nietzcheana... "when you look into the abyss, the abyss also look into you" (suena peor en español, me gustó la traducción inglesa).

No confundamos a Benedicto XVI con el progresista moderado Card. Joseph Ratzinger. El lenguaje vago en el que se expresa no es el que siempre usó la Iglesia. Puntualmente la frase:

"... El cristiano sabe —si llega verdaderamente a divisar el abismo— que debe prestar un servicio al mundo. No nos dejemos contagiar por la mentalidad predominante que cree que «con un poco de buena voluntad podemos resolver todos los problemas». En realidad, aunque no tuviéramos fe, pero fuéramos al menos un poco realistas, nos daríamos cuenta de que sin la ayuda de una fuerza superior —que para el cristiano es solamente el Señor— estamos prisioneros de una historia irremediable...".

¿De veras debemos "servir al mundo" y por ese motivo buscar el auxilio "del Señor"? Creo que es alrevés la cosa: para servir al Señor, debemos luchar contra el mundo - la carne y el pecado. Suena menos poético y más ñoño, pero creo que es más ortodoxo.

Crux Australis
"Al sur, arriba"

basta de joda dijo...

Creo que es ahí donde se juegan la ley y los profetas.
Si el mundo no te aplaude tenés alguna chance (incluso si sos del opus, kukú, francotirador de B.V o de la secta que fuere)
Ahora, si estás cómodo, ¡ay!

Odysseus dijo...

Creo que Ratzinger no dice lo que le están haciendo que dice en su frase. Habría que verla en el contexto, pero al menos en el párrafo copiado se muestra otra intención que la que se menciona.

Ya veo a tantos crispándose porque dice "servir al mundo"...
No deberían crisparse, porque la frase viene acompañada de otras contra el voluntarismo y el naturalismo.

Pero en fin... a veces me parece que complican más las cosas con el afán de comentar; y oponen contrarios como contradictorios.

Si a alguien le interesa la voz mundo en el Vocabulario de teología bíblica de Leon Dufourq, lo puede leer aca: http://hjg.com.ar/vocbib/art/mundo.html


Cordialmente.
Odysseus.

Manuel dijo...

Los discípulos de Cristo escandalizaban, en mi opinión, por lo contrario de lo que muchos actualmente piensan.

No escandalizaban por estar con los pobres, sino por estar con los ricos. Escandalizaban porque estaban en el mundo y no lo rechazaban. Comían y bebían, hablaban con mujeres, comían sin lavarse las manos, trabajaban en sábado, comían en la mesa de funcionarios romanos, de publicanos, con prostitutas, adúlteras.

En definitiva vivían en el mundo, no buscaban una pureza absoluta.

Eran pescadores, carpinteros, recaudadores de impuestos, médicos, gente normal que creían que se podía vivir en el mundo.

En las tres tentaciones a Jesús se le ofrece: saciar su cuerpo (hambre) renunciando a Dios, saciar su orgullo, inteligencia (poder, vanidad) renunciando a Dios y saciar su espíritu, su soberbia renunciando a Dios. Jesús contesta siempre que Dios está por encima de todas las cosas.

Pero no está contra todas las cosas, está por encima, si cumples con Dios, puedes saciar tu cuerpo, inteligencia y alma. Puedes vivir en el mundo.

Pablo dijo...

Me parece que, en la línea de Odysseus, habría que distinguir las diversas acepciones de “mundo”. Para que el diálogo no sea superposición de monólogos, en los que la coincidencia nominal oculta la referencia a realidades diferentes.

Hay una acepción de “mundo”, a veces empleada como sinónimo de “siglo”, de la que los religiosos se apartan (o deberían) por exigencias de su propia condición, sin que sea necesariamente algo malo para los que no consagrados. Y no se reduce al cosmos. Es también un amplio conjunto de realidades humanas que, en la medida en que no sean pecado, compete a los laicos.

Es importante ver bien ese “mundo”, no tanto, según creo, frente a planteos maniqueos que no representan un peligro real, como a intrusiones neo-clericales de parte de una Jerarquía empeñada, a veces, por ejemplo, en promover una plataforma política socialdemócrata —obispos que abusan de su potestad de magisterio promoviendo políticas sociales universales, y no focalizadas, como si fuera un asunto de substancia moral, sin variaciones prudenciales ni complejas implicancias técnicas— y a estrategias vocacionales interesadas en promover el ingreso en el estado religioso a cualquier precio.

En todo caso, los laicos no pueden ni deben fugarse por completo de ese mundo, como es propio del estado religioso. Les toca vivir en medio de ese mundo, pero sin dejarse fagocitar por él, gracias a la tensión escatológica personal y colectiva (el gran legado del P. Castellani para los argentinos de su tiempo, a mi entender).

Cordiales saludos.

Coronel Kurtz dijo...

Por supuesto que el mundo en cuanto creación (mundus, cosmos), es bueno ("y vio Dios que era bueno" dice el Génesis 1,10). Pero también sabemos que con el pecado original toda la creación (no sólo la naturaleza humana) quedó dañada; así nos dice San Pablo que "toda la creación será renovada un día, liberada de la servidumbre de la corrupción, transformada por la gloria de Dios" (Rom 8, 19).

Por algo es el diablo "príncipe de este mundo" (Jn 16,11). Y dice Mateo, "De nuevo le llevó el diablo a un monte muy alto, y mostrándole todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, le dijo: 'Todo esto te daré si de rodillas me adoras.'" (4,8-9) El diablo afirma que le dará (a Cristo) "todos los reinos del mundo y la gloria de ellos", y Cristo no le dijo "mentiroso"; sino que lo reprendió por tentarlo. Es decir, que el diablo efectivamente tiene poder sobre el mundo.

No está de más recordar todos los textos del Nuevo Testamento: St 1, 26-27; 1 Jn 2, 15-17; 5, 4-5; 4, 1-6; Jn 14, 27; 15, 18-19; 16, 8-11; Ef 6, 10-12; 1 Cor 2,6.

Todo esto con la salvedad que hace S. Agustín en las Enarrationes in Psalmos (Ps 54), comentando Ef 6, 12, "No sea que por haber dicho rectores del mundo entendieseis que los demonios rigen el cielo y la tierra, que tienen el poder que sólo Dios tiene... Para que no pensase alguien que el Señor del mundo es Satanás, e ignorase que el creador es Dios, llama (San Pablo) mundo de estas tinieblas al mundo de los que aman al mundo".

No nos olvidemos de "regnum meum non est de hoc mundo" (del mundo *éste*).

En fin, quizá debamos releer la Epístola a Diogneto:

Coronel Kurtz dijo...

"Los cristianos no se distinguen de los demás hombres, ni por el lugar en que viven, ni por su lenguaje, ni por sus costumbres. Ellos, en efecto, no tienen ciudades propias, ni utilizan un hablar insólito, ni llevan un género de vida distinto. Su sistema doctrinal no ha sido inventado gracias al talento y especulación de hombres estudiosos, ni profesan, como otros, una enseñanza basada en autoridad de hombres.

"Viven en ciudades griegas y bárbaras, según les cupo en suerte, siguen las costumbres de los habitantes del país, tanto en el vestir como en todo su estilo de vida y, sin embargo, dan muestras de un tenor de vida admirable y, a juicio de todos, increíble. Habitan en su propia patria, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña es patria para ellos, pero están en toda patria como en tierra extraña. Igual que todos, se casan y engendran hijos, pero no se deshacen de los hijos que conciben. Tienen la mesa en común, pero no el lecho.

"Viven en la carne, pero no según la carne. Viven en la tierra, pero su ciudadanía está en el Cielo. Obedecen las leyes establecidas, y con su modo de vivir superan estas leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los condena sin conocerlos. Se les da muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos; carecen de todo, y abundan en todo. Sufren la deshonra, y ello les sirve de gloria; sufren detrimento en su fama, y ello atestigua su justicia. Son maldecidos, y bendicen; son tratados con ignominia, y ellos, a cambio, devuelven honor. Hacen el bien, y son castigados como malhechores; y, al ser castigados a muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judíos los combaten como a extraños y los gentiles los persiguen, y, sin embargo, los mismos que los aborrecen no saben explicar el motivo de su enemistad.

"Para decirlo en pocas palabras: los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo. El alma, en efecto, se halla esparcida por todos los miembros del cuerpo; así también los cristianos se encuentran dispersos por todas las ciudades del mundo. El alma habita en el cuerpo, pero no procede del cuerpo; los cristianos viven en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible está encerrada en la cárcel del cuerpo visible; los cristianos viven visiblemente en el mundo, pero su religión es invisible. La carne aborrece y combate al alma, sin haber recibido de ella agravio alguno, sólo porque le impide disfrutar de los placeres; también el mundo aborrece a los cristianos, sin haber recibido agravio de ellos, porque se oponen a sus placeres.

"El alma ama al cuerpo y a sus miembros, a pesar de que éste la aborrece; también los cristianos aman a los que los odian. El alma está encerrada en el cuerpo, pero es ella la que mantiene unido el cuerpo; también los cristianos se hallan retenidos en el mundo como en una cárcel, pero ellos son los que mantienen la trabazón del mundo. El alma inmortal habita en una tienda mortal; también los cristianos viven como peregrinos en moradas corruptibles, mientras esperan la incorrupción celestial. El alma se perfecciona con la mortificación en el comer y beber; también los cristianos, constantemente mortificados, se multiplican más y más. Tan importante es el puesto que Dios les ha asignado, del que no les es lícito desertar."


Oportet illum regnare!

Teseo dijo...

Wanderer, mire lo que acabo de encontrar:

I Concurso de blogs católicos Espada de Doble Filo - Nominaciones (muchas, y ud. está encabezando algunas listas)

Le pongo un comentario, de un tal Luis.

Comentario de luis
Pues en un acceso de insano nacionalismo, voy a recomendar todos blogs argentinos (amigos), menos uno:

Desde la Boca del Grifo: catolicismo puro, ortodoxo radical como corresponde.
Escrito por el eminente Coronel Kurtz, desde algún lugar de Camboya:
http://cnelkurtz.blogspot.com/

Wanderer: el más original de los blogs argentinos católicos, against all odds, odiado por progres, conservadores y sectarios de todo tipo. A la izquierdad del lefebrismo, a la derecha del Concilio, cum Petro.
http://caminante-wanderer.blogspot.com/

Theseus: un reciente hijo de Wanderer, debuta con un atrevidísmo post sobre el celibato de los curas. Castellani, Newman y Waugh como númenes tutelares.
http://desotanasyprocustos.blogspot.com/

Natalio Ruiz: el Guillermo Morado de los blogs catolicos argentinos. Engañosamente calmo pero medularmente ortodoxo.
http://hombrecitogris.blogspot.com/

Por cierto, no es blog, sino sitio de traducciones y antologías inconseguibles, Jack Tollers, directamente una obra de bien público:
http://tollers.jack.googlepages.com/etvoil%C3%A0!


Finalmente, para la categoría de mejor blog litúrgico, en inglés, sin dudas el blog de fr. Daniel Thompson, OP, con especial dedicación a la liturgia tradicional dominica, New liturgical movement:

http://www.newliturgicalmovement.org

Lope de Aguirre dijo...

Me parece que habría que organizar una nueva pira de Monsegur.Pero más de uno tiraría al mismo Cristo a las llamas.

Anónimo dijo...

Insisto en que si el término "mundo" es tan vago y ambiguo, deberían evitarlo las autoridades eclesiales, porque luego sí se lo usa abundantemente de forma equívoca. De esto soy testigo en las tristes homilías dominicales en mi Parroquia.

Es como la Cruz de San Pedro, que actualmente tiene un significado muy diferente al original, luego de unos cuantos siglos de amable propaganda protestante.

Reitero, es solo una opinión, pero prefiero a S.S. Benedicto XVI que al Card. Joseph Ratzinger.

Crux Australis
"Arriba, al sur"

Pablo dijo...

Comparto con ustedes la descripción de la relación del “catolicismo” con el “mundo” según Bouyer. Para que no sea muy largo el post, dejo ahora una la primera parte, referida a la etapa pre-conciliar. Luego, si es de interés, dejaré la segunda, referida al Vaticano II y los años siguientes.

Cordiales saludos.


EL MUNDO (I)

Que el catolicismo postridentino tuviera necesidad de [una apertura al mundo] y hasta, para decirlo con una palabra todavía más osada, de una verdadera conversión al mundo —es decir, en sentido etimológico, de volverse finalmente hacia el mundo, de verlo, de comprenderlo, de tratar de amarlo tal como es—, es cosa que apenas si tiene necesidad de demostración. Basta con releer los manuales de filosofía de los seminarios, que todavía ayer, como quien dice, concentraban toda la atención de los seminaristas durante los primeros años de estudios; con ellos quedaremos suficientemente edificados. En ellos se presentaba a Descartes, Leibniz, Kant, Hegel, Bergson, etc., como una caterva de malhechores, que con un solo silogismo, o a los más con un sorites, se podían liquidar sin más. ¿Marx? El hombre con el cuchillo entre los dientes; ¿Freíd?, un viejo verde; ¿Blondel o Le Roy?, modernistas de una perversidad muy particular, pues persistían en seguir siendo católicos, aunque ponían en tela de juicio que los únicos razonamientos adecuados debieran formularse en bárbara o baralipton… Yo he visto y oído (…) a un profesor de una universidad pontificia, en un congreso internacional de apologética, demostrar que personas como Gabriel Marcel, que pretendían haber llegado a la fe por el camino del existencialismo sólo podían ser hipócritas. (…)
Pasemos a la ciencia. Todavía no hace mucho uno de los maestros del neotomismo (y no el más despreciable, ni mucho menos) demostraba silogísticamente, por supuesto, que la evolución era un falso problema, puesto que lo más no puede salir de los menos (…).
¿Qué decir del arte o de las letras? Si se acepta la definición semihumorística de Stendhal, según la cual es romántico todo arte que trata de proporcionarnos placer a nosotros, y clásico todo arte que habría quizá proporcionado placer a nuestros abuelos, el clasicismo católico podrá servir de paradigma…
En política, no ya, como a veces se cree, cierto gusto romántico por las causas perdidas, sino la mera pereza de la imaginación, había constituido a los católicos en los últimos defensores del antiguo régimen cuando triunfaban las democracias, los identificaba con la democracia parlamentaria cuando ésta caía en la chochez y los haría volar en socorro del marxismo cuando su ocaso pareciera a todos, excepto a ellos, probablemente irremediable.
En una palabra, ya se volvieran al mundo para bendecirlo o maldecirlo, para vituperarlo o salvarlo, los católicos, como aquel amputado que no acababa de meterse en la cabeza que había perdido la pierna en Waterloo, vivían todavía en un mundo que ya no existía y sólo sabían mofarse neciamente del único que les era contemporáneo. Más exactamente, se habían fabricado un mundillo suyo, para uso estrictamente personal, con su filosofía que se asemejaba a charada, su ciencia divertida e inofensiva, nada de historia, una literatura de modistillas devotas y un arte de peluqueros practicantes, un confort vetusto, y para mayor seguridad, partidos políticos y sindicatos de risa, cuya ineficacia era total, pero donde tenían la ventaja de hallarse entre ellos, muy calentitos en el igloo sin ventanas.
Si por fin querían ponerse en serio a evangelizar mundo existente, tenían que comenzar por decidirse a descubrirlo. Y aun sin esto, lo quisieran o no, formaban parte de él. Porque uno no escoge su mundo, como sus cromosomas. Para ser cristiano hay que ser hombre, y era ya más que hora de reconocer qué clase de hombres éramos, por poco que lo fuésemos...


BOUYER, L.: La descomposición del catolicismo. Ps. 43-46.

Anónimo dijo...

Habría que repasar dos de los homilías de Newman, ¿no?

1) Ventajas temporales

2) El peligro de las riquezas


Están en la página de Jack Tollers.

C.I.M.

Anónimo dijo...

A ver si lo sigo Wanderer. La idolatría de las cosas de este mundo es satánica, viniendo a ser la idolatría del dinero algo así como el satanismo por excelencia, además de porque nunca sacia, porque el dinero permite el acceso a todas las demás cosas materiales del mundo.
Entonces se explica cómo el progresismo y todas las corrientes que bregan por un mundo feliz aquí y ahora, o intratemporal, en el que todos los hombres vivan plenos de bienes y de confort, son satánicos.
Ahora bien, hay un problema. El dinero es escaso. Y si bien muchísimos se afanan tras él, pocos son los que lo obtienen en cantidades significativas. La mayoría fracasa en el intento, y queda con la ñata contra el vidrio mirando con anhelo en los escaparates los artículos que quisieran comprar.
Estos “fracasados” son también aspirantes a idólatras del demonio, aunque no correspondidos, y son mayoría.
Algo debe haber que esté frenando esa correspondencia, porque supongo el demonio estaría feliz en lograr llenar las billeteras de todos.
Y esto es justamente lo que va a hacer el Anticristo –me acuerdo del post de hace un tiempo al respecto citando a Castellani-, al resolver el problema económico de la humanidad.
Logrará que la gran mayoría, que ya venera al dinero y las cosas aun sin alcanzarlas, finalmente acceda a ellas y entonces sí, el demonio pensará que habrá triunfado, o casi, porque será idolatrado en las cosas de este mundo, donde él habita.
Pero durará poco.
Será cierto nomás que hay que tener sólo lo necesario para subsistir. Usando las cosas que tenemos como si fueran prestadas, dispuestos a devolverlas en cualquier momento.
Y se me ocurre que hay muchos otros que caen -o caemos- en la volteada. Puedo imaginar las caripelas de disgusto de muchos integrantes de varias sectas católicas afectas a ensalzar la propiedad privada.
PL

Anónimo dijo...

Wanderer.

Me pregunto porqué usted permite que comentarios absolutamente ajenos al objeto del tema sub examine sean publicados, cuando, en especial, tienen que ver con decir que un sujeto de Bella Vista es borracho o que otro ha aburrido a los que visitan su casa los domingos por la noche.

Qué se gana con publicar cosas así?

Es este un blog para chismes de los mocosos (y no tanto) de Bella Vista?

No son suficientemente interesantes los temas que toca aquí como para considerar indebidos e impublicables esos tontos comentarios que, en todo caso, los varones los plantean cara a cara aprovechando ser del mismo barrio?

Es acaso publicable un comentario que critica a quien lo ha recibido en su casa para tratar temas religiosos?

Es acaso publicable un comentario que habla de si uno maltrata a su mujer, ignora a sus hijos o bebe de más?

Usted cree que con esas "señas" a la gente del mismo barrio no les alcanza para identificar al sujeto injuriado? Y esto lo cree justo?

Qué malas son las "camarillas". Tarde o temprano sus integrantes se terminan comiendo mutuamente. Cuando el ejercicio de la crítica hacia afuera aburre, rebota hacia adentro inivitablemente.

ANÓNIMO.

Wanderer dijo...

Estimado ANONIMO de las 13.07: Créame que son más los comentarios de ese tipo que rechazo que los que publico.
¿Por qué lo hago? Para que todos nos demos cuenta quiénes son nuestros vecinos y nuestros "amigos"; para que recapacitemos acerca de los que orgullosamente llamamos "gente del palo"; para mostrar, en definitiva, la vacuidad de la ideología católica-nacionalista de muchos.

Anónimo dijo...

Estimados:
Dice Santo Tomás:
: Con la fe venceremos las tentaciones: "Los santos por medio de la fe vencieron reinos" (Heb 11,33). Esto está claro. Toda tentación procede del diablo, del mundo o de la carne. El diablo te tienta para que no obedezcas a Dios, ni te sometas a El. Tentación que la fe elimina. Pues por la fe conocemos que El es Señor de todos, y que por tanto hay que obedecerle: "Vuestro enemigo, el diablo, merodea buscando a quién devorar: resistidle firmes en la fe" (1 Pet 5,8). El mundo tienta o incitando con la prosperidad o amedrentando con las dificultades. Lo vencemos por medio de la fe, que nos hace creer en otra vida mejor que ésta: por ello despreciamos la prosperidad de este mundo, y no tenemos dificultades: "La victoria que vence al mundo es nuestra fe" (1 Jn 5,4); además nos enseña a creer en males mayores, los del infierno. La carne finalmente tienta empujándonos a los gozos momentáneos de la vida presente. Pero la fe muestra que, si los buscamos desordenadamente, perdemos los gozos eternos: "Embrazando siempre el escudo de la fe" (Eph 6,16).

De todo lo cual resulta que es muy útil tener fe.
Saludos
LT

Capitán Lope de Aguirre dijo...

Esto por momentos se va al carajo sabés por que? Por que no se busca la verdad como lo hice yo cuando mandé a ajusticiar a Orzúa.
Magister Wanderer acá hay gente que utiliza vuestro blog para vengar rencillas personales.Una chotada total.Esto es cosa de burgueses o de zurdos o de nuevos ricos....habría que leer un poco más a Bloy.
Lopé dé Aguirré dixít

Anónimo dijo...

Estimado Richard,

Nadie dijo, al menos no directamente, que San Josemaría predicara que hay que llenarse los bolsillos. Él dice, sí, que el trabajo santifica. Pero con eso nos quedamos mancos, porque si bien esto era una cuestión evidente en la Cristiandad o en cualquier sociedad tradicional, hoy el mundo moderno nos obliga a mirar no ya el modo en que se desempeña el propio oficio, sino el tipo de oficio que se ejerce. Esto a fin de ver si aquello a lo que nos dedicamos nos perfecciona verdaderamente o no.

Y como bien dice, no se trata de una cuestión menor, porque algunos no pueden dedicarse a la vida contemplativa en sentido estricto, sea porque no están dispuestos a ello por naturaleza, sea porque la necesidad de proveerse de lo necesario para la vida los sustrae de la quietud necesaria para ello (al menos con la cantidad y lucidez suficiente).

Entonces, la heredad que nos tocó es una de trabajo, y es ahí donde debemos buscar la ocasión para la santidad. Y con esto no nos basta con el modo, porque existen hoy verdaderos oficios deshumanizante.

Ahí está el quilombo: ¡no hay donde reclinar la cabeza! Si antes el oficio era ocasión para la santidad, como lo pone el maestro Guenón, hoy en el mayor número de los casos, el efecto es directamente el contrario. Nos diseminamos en una multitud de actividades que no tienen ninguna correspondencia con el mundo invisible y que por ello, no son ni pueden ser, ocasión para elevar nuestra inteligencia al mundo espiritual. El hombre está disociado entre su trabajo y su vida religiosa.

Nosotros no podemos sacar panes de las piedras, y los oficios actuales son piedras. Sólo queda la misericordia. (Pero eso no lo dice San Josemaría).

Saludos,

El Príncipe Innocenti.

Anónimo dijo...

Mundo es: concupiscencia de la carne..etc..etc.

Es difícil establecer el sentido profundo de la expresión: actuar en este mundo. Las obras más grandes son tal vez las más mundanas, pero hay que ver cómo se entiende “las más mundanas”. Y aquello de morir “lleno de días”, o la vida de San Pablo ¿no se aplica che? ¿la fe sin las obras?. Sea, el post no es “pro quietismo oriental”. Santo Tomas de Aquino escribió una obra bastante voluminosa, y escribir es una actividad. El merito del post es plantear este asunto: la religión es la vivencia de lo universal. Dado que esa vivencia no existe o es difícil de encontrar, y como las cosas se deciden en concreto, hoy a su reemplazo coexisten todo tipo de cosas, como congregaciones y fraternidades, de corte humanitario o intelectual. Al menos el tomista participa de cierta universalidad, y el humanitario algo de santo, pero tal vez la fe no anda con vueltas ni tibiezas.
De más esta decir que es bueno orientar las cosas contra el mundo cuando abundan sectas protestantes fumigando errores mundanales por todos lados. En otro sentido el mundo no es nada, vanidad y atrapar vientos.

Anónimo dijo...

Sobre el opus, habría que analizar si esto es doctrinalmente correcto:

Usted viene diciendo y escribiendo desde hace tantos años que la vocación de los laicos consiste en tres cosas: "santificar el trabajo, santificarse en el trabajo y santificar a los demás con el trabajo". ¿Podría precisarnos qué entiende usted exactamente por lo primero: santificar el trabajo?.

Es difícil explicarlo en pocas palabras, porque en esa expresión están implicados conceptos fundamentales de la misma teología de la Creación. Lo que he enseñado siempre —desde hace cuarenta años— es que todo trabajo humano honesto, intelectual o manual, debe ser realizado por el cristiano con la mayor perfección posible: con perfección humana (competencia profesional) y con perfección cristiana (por amor a la voluntad de Dios y en servicio de los hombres). Porque hecho así, ese trabajo humano, por humilde e insignificante que parezca la tarea, contribuye a ordenar cristianamente las realidades temporales —a manifestar su dimensión divina— y es asumido e integrado en la obra prodigiosa de la Creación y de la Redención del mundo: se eleva así el trabajo al orden de la gracia, se santifica, se convierte en obra de Dios, operatio Dei, opus Dei.

Al recordar a los cristianos las palabras maravillosas del Génesis —que Dios creó al hombre para que trabajara—, nos hemos fijado en el ejemplo de Cristo, que pasó la casi totalidad de su vida terrena trabajando como un artesano en una aldea. Amamos ese trabajo humano que El abrazó como condición de vida, cultivó y santificó. Vemos en el trabajo —en la noble fatiga creadora de los hombres— no sólo uno de los más altos valores humanos, medio imprescindible para el progreso de la sociedad y el ordenamiento cada vez más justo de las relaciones entre los hombres, sino también un signo del amor de Dios a sus criaturas y del amor de los hombres entre sí y a Dios: un medio de perfección, un camino de santidad.

Por eso, el objetivo único del Opus Dei ha sido siempre ése: contribuir a que haya en medio del mundo, de las realidades y afanes seculares, hombres y mujeres de todas las razas y condiciones sociales, que procuren amar y servir a Dios y a los demás hombres en y a través de su trabajo ordinario.

http://www.escrivaobras.org/book/conversaciones-punto-10.htm

Yo no sé...

Tito

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

"Al recordar a los cristianos las palabras maravillosas del Génesis —que Dios creó al hombre para que trabajara—"

No, mil veces no. Error de hecho y de derecho. Ni dice eso el Génesis, ni Dios creó al hombre para que trabajara.

Coronel Kurtz dijo...

Uy, alguien me dijo por correo privado que somos neoplatónicos ultrarrealistas.

Un temón.

Me gustaría leer qué opina Wanderer de esa acusación.

Wanderer dijo...

Estimado herr Coronel Kurtz: Como Ud. dice, un temón. Ahora, si fuéramos en verdad neoplatónicos ultrarealistas, ¿qué? ¿En qué parte de la Escritura o de la Tradición se nos manda ser aristotélicos-tomistas realistas moderados?

Odysseus dijo...

Dios creo al hombre.
El hombre pecó... y bla.. bla.. bla...

¿Y si el hombre no pecaba?
¿Qué pasaría con el trabajo...?
¿No habría trabajo?
¿Qué iban a hacer??

Me imagino a Adán desnudo con su Eva todo el día... rezando... contemplando.. y comiendo frutas toda su vida (las que se calleran), alrededor de su hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, etc.. etc.. etc... junto con nosotros (comiendo también de lo que se caía, ¿vieron? En algún momento me parece que aparecería Maltus) :-)
A no ser que tampoco comieran...

¿Qué alguien me diga qué harían si no trabaja?

Anónimo dijo...

COMENTARIO DE STRAUBINGER. Gn 2,15
Aun antes de su caída Adán tenía que cultivar la tierra. Le era preciso trabajar, no para procurarse alimento con el sudor de su frente, como después del pecado, sino para ejercitar su inteligencia y sus fuerzas, de tal manera que no se cansase, pero que no estuviera tampoco sin hacer nada (S. Juan Crisóstomo. Homilía al Génesis)


COMENTARIO DE NACAR-COLUNGA.
Gn 3, 14-19:
La Sentencia Divina y la Promesa de Redención
(...)
Este trabajo, que en estado de inocencia no habría sido doloroso, después del pecado será
un continuo bregar para ganar el pan de cada día “con el sudor de su frente.” La expresión es
sumamente plástica. En vez del jardín de delicias, tendrá que luchar con una tierra seca y adusta,
llena de “espinas y abrojos”; es la dura lucha del hombre de la estepa, que tiene que luchar contra
los elementos y las condiciones climatológicas más hostiles. El hagiógrafo habla a gentes que
viven en una geografía ingrata y difícil. Naturalmente, antes del pecado, la tierra producía espinas
y abrojos, pues la naturaleza vegetal no cambió con el pecado del hombre, como tampoco
cambiaron los instintos de fiereza de los animales carnívoros. Pero “nos hallamos ante una concepción
religiosa y moral de las cosas. Al desorden producido por el pecado en la humanidad, el
autor asocia la naturaleza, que está como sometida al castigo. Después del pecado, el orden de la
creación es turbado. Los hebreos han gustado de unir la naturaleza al hombre.” (J. Chaine, Le livre de la Genése (París 1951) P.50-51.)


COMENTARIO BÍBLICO "SAN JERÓNIMO".
TOMO I (1971)
2,15. Se reanuda el relato después de la interrupción
(cf. v. 8). El disfrute del jardín por parte del hombre es un don de Dios.
El mismo trabajo no es un mal (cf. 3,17b-18).
3, 17-19. A diferencia
de la serpiente, el hombre no es maldecido directamente, sino a
través de la tierra. (La implicación de la naturaleza en la historia de la
salvación, un tema bíblico constante [cf. Sal 28; Is 11,6-9, etc.], es un
concepto religioso, no científico.) No hay proporción entre el esfuerzo
del hombre y sus resultados (cf. 2,15).

Anónimo dijo...

Ludovicus:
Pero en el Génesis dice esto:

"El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara. "

Qué vendría a querer decir entonces?

Pregunto nomás...

Tito

Juancho dijo...

Otro tema. (disculpen pero no encuentro otro lugar donde plantearlo)

El libro IOTA UNUM de Romano Amerio.

Que les parece? No ví que se lo citara en Wanderlandia.

La verdad que me parece superlativo el contraste doctrinal Pre-Post Vaticano II, por lo abarcativo, por lo riguroso, por lo mesurado...

Me vino a la mente porque justamente él es bastante amplio en filosofía y cita favorablemente a Campanella o a Rosmini, que para el neotomismo manualero eran erroneos o defecuosos. Y, sin ser un experto, me parece que hay bastante platonismo y agustinismo en su argumentación.

Juancho.

Fray Rabieta dijo...

Y ahora recordé el articulazo de Sáenz en Gladius nº 1, se llama "El espíritu del mundo" y zanja todo el asunto perfectamente.

Fray Rabieta

Teseo dijo...

Y a mí me gustaría saber qué piensa Ratzinger, el papa que no conoce a santo Tomás, en palabras del mejorcito de los obispos argentinos.

Teseo dijo...

Dios, piedad.

El trabajo en el Edén no puede entenderse aplicando las "categorías" del homo faber.

Hay dos tiempos, dos sucesos divididos por un quiebre metafísico llamado pecado.

Nadie dice que el trabajo sea malo, entiendan de una buena vez. Lo que el maestre del Opus plantéa es un afincamiento en el yo que "trabaja", en el "yo" marxista, de la autoconciencia creadora por el laburo.

Cubrir con chirimbolos de piedad un pensamiento del todo macabro, es la meta del coludo.

El pavo real, con su espléndido plumaje, cuando se da vuelta, muestra el culo.

Anónimo dijo...

Ludovicus,

A todos los defensores de la frase, "Dios creó al hombre para trabajar", aclaro que la misma es falsa, malsonante, herética, hiriente de los oídos píos y no está en la Escritura.

Y la verdad, no voy a perder tiempo en explicar que "puso Dios al hombre en el Jardín para que lo trabajara" no tiene ninguna equivalencia con la frase supracitada. Ni, por supuesto, cuál sea el fin del hombre o el fin que Dios tuvo al crear al hombre, que en definitiva es el mismo.
Por el momento, sería bueno distinguir a Dios de Stalin a los cristianos de Stajano, y al Génesis del letrerito de bienvenida a Auschwitz.

el Athonita dijo...

Como ya se ilustró: lo propio del pecado es el sudor en la labor, no la labor misma. Pero mejor se alumbra el tópico del trabajo desde la plenitud de la Revelación, donde el Verbo nos avisa que su Padre trabaja siempre y Él también trabaja (Jn 5,17) (que el operor o el ergozomai tengan un cariz diferente al ramplón laburo nuestro, no le quita el rango de sumo analogante).
Es desde ahí que cabe afrontar una contextura teoforme del trabajo, y por tanto divinizadora, desde nuestra chivante faena cotidiana.
Como dirá san Anselmo (monje había de ser): que Dios le ofrezca al hombre nombrar y completar su Obra es un presagio de su obsequio máximo: sentarlo a su Banquete hecho Dios por participación. Sólo Dios trabaja strcito sensu: el hombre trabaja por participación.

Claro que como buen kinesiólogo (y creo que Ludovicus lo es) se trata de descontracturar una tortícolis insufrible. Y esto no se hace llevando el cuello al medio, sino estirándolo entero hacia su extremo opuesto.

No todo penduleo es signo de una hiperkinesis patológica. También es medicinal, muchas veces.

Es como la necesidad de acentuar la trascendencia de Dios ante una cultura inmanente, o su cercanía ante una oleada de moros alálotras; es como promover la sobriedad cisterciense ante el barroquismo renacentista y con no menor énfasis, arengar por la imagen casi con horror vacui, si el viento gélido de doctrina llamativa es iconoclasta.
Así las cosas, y ante el insoportable zonda que corre, me pliego al grito de guerra: no, mil veces no: Dios deplora la cultura del trabajo.

Hace no mucho, crucé espadas con un clérigo empecinado en una fastuosa apología en favor de la acción. Nunca como entonces sospeché un poco aquello de “ángel de luz” con que se explicaba y arengaba —no sin agudeza— que la contemplación no alimenta la acción sino que es la misma acción la que se retroalimenta a sí misma, empleando satánico ejemplo: es como la batería o la dínamo de una bicicleta: si no la usás, no prende la luz; con el mismo pedaleo, funciona la bovinita y ñácate, alumbra la bici... Hoy leo, con asombro o casi ya sin él, que este Tucho acaba de ser nombrado Rector de la UCA.
Cómo no gritar a voz en cuello: no, no; mil veces no!

Ath.-

Anónimo dijo...

Quería decir algo y lo meto acá.

Nada más notable que el juego de pasiones en los comentarios a los Post. Hay de todo en la viña...

Queriendo también participar en la balacera de macaneos, dejare anotado brevemente la impresión que me causó el libro ¿Cristo vuelve o no vuelve? de Castellani.

Una de las grandes ideas que iluminan la cultura US y también la nuestra, teñida de protestantismo: se privilegia la acción y la emoción. Es muy claro en este sencillo “lugar de café” en cada replica y comentarios a los post. El palo es para ser fiel a la costumbre) Estamos todos esperando al Mesías, algunos un Mesías... ¡intelectual! No, seamos respetuosos con quienes necesitan alimento intelectual.

Todo el espíritu moderno cae con la doctrina y la verdad de fe de la segunda venida de Cristo. Este es el gran asunto que asienta e ilumina Leonardo Castellani en el libro titulado ¿Cristo vuelve o no vuelve?, y que comienza respondiendo con la fe: Cristo vuelve.

Es verdad que sin ese fin, el de la segunda venida de Cristo, la Sagrada Escritura y toda la verdad de la Iglesia viva no serían una invitación para descansar en la Providencia.

El campo para la acción es salvar el alma. Los hombres más o menos formados en la doctrina cristiana –más o menos, no todos, los que hablan así, quien se haga cargo, etc, pues más o menos es casi todos- dicen que hay que hacer algo ¿A qué se refieren realmente? ¿Sienten en su pecho el éxtasis lleno de verdad que rebalsa y da por añadidura? ¡Estoy ávido de definiciones, ávido de explicaciones! Mas sin afán de polémica, anatema a la “polémica en el blog”... Rezongo, ¡Bush! Miento, es una provocación.

Tiene valentía un cristiano cuando combate el error dentro de la iglesia, dentro de la iglesia. Castellani dice: De no es cobardía. El alma tiene bastante con el trabajo de asimilar la verdad cristiana. Pero, pero... si hay que dar algún tipo de batalla, hay que estar espiritualmente dispuesto. ¿La iglesia reclama la acción de sus católicos, de los católicos que ella convirtió, dado que esta convaleciente, o así parece? ¿Venimos nosotros a tener en nuestras manos la tarea de pescadores, reformadores y salvadores de la patria? El cristiano es un monje, ¿No es así? Sí, de tanto leer me vienen ganas, ganas de hacer algo, ganas no me faltan. No quiero cargar con la responsabilidad de otro... excuse me, excuse me. El mal argentino que trajo la democracia es confusión de responsabilidades, cargamos con las responsabilidades de los políticos, y ahora también ¿de la Iglesia? ¡Y con el fin de apacentar! Llamen al Papa.

El libro principia:

A los fieles de los países del Plata, previniéndolos de la próxima Gran Tribulación, desde mi destierro, ignominia y noche oscura.

Si Castellani – ¿quien duda que fue un contemplativo?- casi como un derrotado habla de noche oscura, es porque vio que a sus pies se hinchaba la tormenta (cito todo de memoria) Es decir, vio el caos y nos previno. Cuidado con estar alimentando lo establecido. Creo en la segunda venida de Cristo y además constituye un consuelo, la prevención de la Gran Tribulación, de la gran liberación de energía y el aislamiento del alma que trajo la Reforma, como dijo Belloc. Insisto que la modernidad como espíritu que habita en nosotros cae derrumbada, al menos a mis ojos con más claridad, con el dogma de fe, con la revelación: Cristo vuelve.

La modernidad no es mas que activismo. Business. NEGOCIO.

Castellani era un contemplativo y decía lo que veía. Cuando le preguntamos a Castellani qué hay que hacer, responde para esta época: Cristo vuelve y haz lo que quieras.

Salute.

Odysseus dijo...

Gracias Ludovicus por su aclaración y no perder el tiempo, pues lo perdería ciertamente. Después de apretar "publicar comentario" leí su frase y descubrí el "para" herético.
Cordialmente.
Odysseus.

Anónimo dijo...

Debo reconocer que lo de "Dios creó al hombre para trabajar" me deja medio perplejo...
Athonita y Ludovicus, les pregunto: Sería una herejía eso entonces? Es salvable bajo alguna interpretación?

Tito

Anónimo dijo...

Así tomado unívocamente lo de "el hombre fue hecho para trabajar" no lo compro.
Pero lo que dije más arriba pienso que está bien.

Richard

Anónimo dijo...

Perdón, perdón...

Uds ACASO? discuten acerca de una frase en el contexto de un párrafo autoría de José Escrivá de Balaguér?

Si es así solo puedo decir:

PAÍS GENEROSO!!!

Yo me voy a leer algo por ahí, despúes a cenar y finalmente a dormir para ir mañana a "NO LABURAR"(como nos acusan los cultores de lo multinacional o de la "obra de dios") a tribunales.

THE 7TH y muy WIZE, King

Anónimo dijo...

THE 7TH y muy WIZE, King:
Te dediqué un comentario que wanderer censuró, asi que imaginate más o menos lo que decía.
Te dejo una frasesita interesante de San Pablo:
"El que no trabaja, que no coma"

Tito