miércoles, 25 de noviembre de 2009

Protestantes

Carlos V, imperial comentador de este blog, descalificó recientemente al teólogo Louis Boyer con esta argumentación: Era pastor protestante, se convirtió al catolicismo pero parece que no dejó de protestar. El obrar sigue al ser: los protestantes protestan”. Un modo muy fácil y elemental de resolver los problemas y, además, falacia que pretende probar la verdad o falsedad de las conclusiones de acuerdo a quién es el que las afirma. Es muy fácil matar al mosquito de un cachetazo, tan fácil como callar a Bouyer recurriendo a su pasado protestante. Claro que no es válido, que es poco inteligente y, sospecho, Carlos V es lefe.

Pero no caigamos en la misma falacia imperial, y analicemos a fondo lo que subyace en la argumentación. No puede negarse la realidad: Louis Bouyer fue pastor luterano, párroco de una iglesia de esa denominación ubicada en las cercanías de las galerías Lafayette y de la estación parisina de St. Lazare, desde donde salen los trenes que van a Normandía. Se convirtió a la Iglesia católica e ingresó al Oratorio de Francia, donde fue ordenado sacerdote. Ejerció su ministerio pastoral en colegios y, fundamentalmente, en la educación universitaria en los buenos tiempos del Institut Catholique de París, y en otras universidades inglesas y americanas.

Carlos V ontologiza el protestantismo original de Bouyer. En efecto, introduce en su argumento un principio filosófico - El obrar sigue al ser – por el cual adjudica al ser de Bouyer el ser protestante de un modo sustancial, pareciera, porque no acepta en él la conversión al catolicismo. Es decir, Bouyer era sustancialmente protestante y, por tanto, no pudo convertirse en católico, como un perro no puede convertirse en gato. Carlos V no acepta la posibilidad de redención, y corta la cizaña antes del tiempo conveniente, cortando junto con ella al trigo, y al trigo de la mejor especie. Quizás le convendría leer un poco más de filosofía y, también, los pasajes evangélicos en los que se aconseja no aplicar una medida demasiado estrecha a los otros, porque con esa misma medida seremos juzgados nosotros.

Pero dejemos de lado las zopenquerías y veamos la otra cara de esta argumentación falaz. Pareciera que el buen católico no protesta. Es decir, hay que callarse, disimular, mirar para el otro lado pero no protestar. Si hay curas pedófilos, hay que callar; si hay monjas díscolas, hay que disimular; si hay obispos herejes, no hay que levantar la perdiz. “Le damos letra al enemigo”, argumentan. La cuestión es obedecer calladitos al superior de turno, y no protestar. ¡Qué ejemplo más grande de humildad!, piensan.

No sé si callar es un signo de humildad. Sí tengo por cierto que callar es mucho más cómodo que protestar. No se corren riesgos de ningún tipo. Y no me refiero aquí al riesgo de perder el trabajo o de ser asesinado (que a veces existen también), sino al riesgo que implica la fidelidad a uno mismo o, dicho de otro modo, al riesgo de ser testigos fieles de lo que vemos. Aquí me parece que está la clave: algunos vemos cosas que los otros o los muggles no ven.

¿Y por qué vemos? Porque somos profetas. Es este el sentido propio del profeta: ver lo que está delante.

¿Y por qué somos profetas? Porque en el momento de nuestra unción bautismal hemos sido hechos sacerdotes, profetas y reyes.

¿En qué sentido? Puesto que, al recibir el don de la fe, somos capaces de ver lo que quienes no tienen fe no pueden ver.

Admito que mi argumentación, tal como está expuesta, es peligrosa. Es la misma que usaron muchos, o todos, los herejillos e iluminados de la historia del cristianismo. Si pensamos en George Fox, fundador de los Quakers, o en los anabaptistas, habrán seguido seguramente esta idea. Pero, arguyo, es una verdad vuelta loca. Es decir, salida de madre. Tanto Fox como Wesley como cualquier otro, ejercieron su profecía fuera de la Iglesia, aunque no sé hasta qué punto poseían la verdadera profecía. Más bien creo que era puro fundamentalismo alocado. Y, además, no sabían.

Como esa, esta particular profecía, que puede expresarse como una protestar, debe hacerse siempre dentro de la Iglesia, que no es lo mismo que decir dentro de la clerecía. Muchas veces los protestos tendrán como objeto a los mismos clérigos, y no a la Iglesia. El ejemplo cercano y típico es Castellani. Él mismo afirma que vio, y por eso protestó, y así le fue con los obispos y los jesuitas. Kierkegaard también protestó, y así le fue con los obispos daneses. Y San Pablo también protesto contra los judaizantes, y así le fue con San Pedro. Jesús también protestó contra los fariseos, y así le fue con el Sanedrín.

- ¿Y cualquiera que ve puede protestar?

- No. Solamente los que saben.

- Es decir que en nuestro país podrían protestar solamente los intelectuales católicos argentinos que, según Ud. y Ludovico, no existen.

- Así es.

- ¿Y será que Ud., Ludovicus, Tollers, los curas barbados y todos los demás viven protestando porque saben?

- Nosotros no sabemos. Apenas si somos unos pocos poligrillos haciendo pininos. Pero sabemos que si no hacemos esos pininos, probablemente no nos salvaremos.

26 comentarios:

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Efectivamente, estimado Wanderer, somos teloneros de la gran voz católica. Tocamos y esperamos. El público putea porque espera a los proto-agonistas, pero qué vamos a hacer si no es tocar y esperar.

Pablo dijo...

Respecto del comentario de Carlos V creo que, con un poco de mirada retrospectiva, no podría arrojar contra él la primera piedra. Me parece que varios —un servidor se incluye entre los primeros— hemos participado durante parte de nuestra vida de fe, del paradigma del “catolicismo”, cuya descomposición analiza Bouyer. Inmersos en ese paradigma, hemos recibido una formación, y bastante deformación, gracias a una “apologética” triunfalista y de confrontación, que pensamos cumplía la función de una Teología sólida, ortodoxa y segura.

Esa “apologética” recurrió con mucha frecuencia a unos argumentos muy endebles: los ad hominem y las substancializaciones de accidentes malos, son sólo una parte de su repertorio. Lo ejemplificaba Bouyer con el caso de Freud. ¿Cómo se refutaba a Segismundo? Fácil: no fue más que un viejo verde y drogadicto. ¿Y con eso alcanzaba? En alguna etapa de nuestra vida nos pareció que sí. Sin embargo, Castellani dedicó un par de libros para analizar y criticar el pensamiento de Freud. Además, para compensar un poco las carencias de los católicos en la materia, dictó un curso de psicología experimental —escandaloso, para los espíritus troquelados de su tiempo— que se publicó décadas después bajo el título “Psicología humana”. Pero esa “apologética” nos advirtió con dedo acusador: lo terriblemente difícil de Castellani es su ortodoxia…

Algo semejante nos ha ocurrido con la filosofía moderna y contemporánea. Hemos partido del a priori de que todo pensador que no capta la distinción real entre esencia y existencia es un oligofrénico, incapaz de descubrir nuevos aspectos de lo real.

Y en Teología, apareció un Newman, con su acercamiento al tema de la conciencia personal y su posible conflicto con la autoridad legítima. Pero la “apologética” tuvo respuesta rápida y segura, sin mucho gasto de neuronas ni consulta al Aquinate: el pobre Cardenal no pudo sacarse de encima las influencias protestantizantes de su pasado anglicano. ¿Brindar por la conciencia? ¡Sólo a un inglés se le puedo ocurrir metáfora tan peligrosamente subjetivista!

En fin, pienso que si no logramos sacarnos del caletre los restos putrefactos de esa “apologética” seguiremos pensando que la Tradición es una foto sepia, cincuentista, y no una hermosa realidad, de múltiples colores y llena de vida.

Cordiales saludos.

Jero dijo...

Justamente en lo de Natalio, Ratzinger le contesta al joven Athonita sobre los profetas denunciantes y poco optimistas.

Está en http://hombrecitogris.blogspot.com/2009/11/joven-athonita-entrevista-al-card.html

Abrazo.
Jero

Anónimo dijo...

Brindar por la conciencia está en perfecta línea con la filosofía tradicional. Que a algunos oidos pueda sonar mal es otra cosa.

Anónimo dijo...

bueno, protesto, no creo que sólo sepan los intelectuales, al menos, en el sentido en que se toma hoy la palabra entre el vulgum peccus, en el que me incluyo. Los profetas del AT no fueron todos, creo, precisamente intelectuales, y sin embargo, hablaban de lo que veían. Ni San Juan el Precursor tampoco. De todos modos, sí me parece que hoy por hoy, más vale que hablen los cristianos intelectuales que vivan de la Vida (como un Bouyer), ya no estamos en tiempos de profetas inspirados sólo por la ruaj, y nutridos por la tradición viviente de la Palabra.

Así que me retracto, y no protesto.

Anónimo dijo...

Lo que yo veo, sin considerarme profeta, es que los extremos se llegan a juntar…

De esta manera lo explica Bouyer:

“como un rostro y su imagen invertida en el espejo, en la que todo es al revés, aunque sustancialmente, fuera de esto, todo es igual”

Un Informe de la Comisión Episcopal Española señala lo siguiente:
“El hecho es grave y arroja sobre las espaldas de los teólogos una gran responsabilidad. Ya no se piensa en la credibilidad de la cosa misma, sino sobre la credibilidad de los teólogos que tratan de la cosa. El quid es desplazado por el quis; no importa tanto lo que se dice cuanto quien lo dice. Se verifica así un corrimiento altamente preocupante en el objeto sobre el que versa el asentimiento de fe.”

http://www.conferenciaepiscopal.es/doctrina/documentos/situacion_doctrinal_iglesia.htm#5

Se refiere al progresismo: no importa tanto QUE se dice sino QUIEN lo dice. Si el autor es un conocido defensor de la ortodoxia, es descartado. Pero si es un progre conocido, amén a todo lo que dice.

El tradicionalismo es exactamente igual. Si el autor tiene un pasado protestante, lo descartan sin siquiera analizar lo que dice. Pero si es un tradicionalista, bienvenido sea!

No me extraña la respuesta de Carlos V. La he visto en foros católicos y es preocupante esta situación. He sido testigo de cómo los tradicionalistas en tan sólo un año "transforman" a católicos sencillos de 16, 17 y 18 años…. Todo es obra del demonio: el ecumenismo, la renovación carismática, la misa del nuevo orden…

La táctica que utilizan es exagerar los escándalos y abusos litúrgicos, como si se tratara de una situación generalizada en todas las diócesis del planeta, y así consiguen atraer a los sencillos. ¿Misas con globos y payasos? nunca he visto algo así. Llegué a pensar que mi parroquia era una burbuja que no se había contaminado de la Sodoma y Gomorra en que se ha convertido la Iglesia.

No entiendo cómo puede un católico que se da cuenta de la situación, resignarse, no hacer nada, e irse a dormir tan tranquilo.

Por eso estoy encantada con este libro de Bouyer ¿por qué ha estado en la sombra tanto tiempo?

También se dio tiempo para escribir textos apologéticos como: "La Iglesia Católica necesaria para el pleno florecimiento de los principios de la Reforma", otra joya.

Saludos

Beatriz

Anónimo dijo...

Estimados elenco estable Wanderiano, me preocupa seriamente el grado de "patoterismo intelectual" que están adquiriendo. Casi al unísono se están dando la razón mutuamente (Ludovicius, Wanderer, Pablo, anónimos...) y hay un riesgo que parecen haber dejado de lado: el demonio. ¿Olvidan que están metiendose más y más en su salsa?

Recuerde(n) que hablamos de un ser que es mente y espíritu, que tranquilamente puede ganarle en retórica ó apologética a nuestro intelecto natural.

Al buscar temas "amarillistas" como la contraposición entre conciencia y jerarquía divinamente establecida, estamos muy al límite de la seguridad ofrecidas por la sana doctrina, y cada vez más cerca del "non serviam". Justamente por la mediocridad innata de nuestras mentes, es que veo con temor este jugueteo, que es casi como comprar playboy para leer las entrevistas...

Ahora no me tilde(s/n) de oscurantista, proque no hablo de censura, sino solamente de prudencia. Es mucho pedir algún "imprimatur" de parte de algún "amigo cura"? Hace tiempo que esto ya no es filosofía, ni terreno "libre" en el que puede especularse, sin poner en riesgo el alma.

Crux Australis
"Al sur, arriba"

PD: Recordá W. como te enojaste con Raul Miguel (sursum-corda) y relee tu post. Ahí tenés un excelente ejemplo de cuan peligroso es buscar "la noticia" ó "el tema", aunque me parece más grave meterse con la Doctrina que con personas. A fin de cuentas, ser difamado puede ser una forma de santificación, pero profesar herejía siempre es condenatorio.

Anónimo dijo...

Carlos V se equivoca al suponer que un protestante no puede dejar de protestar aduciendo una errada ontologización, bien explicada por Wanderer.

Wanderer se equivoca al suponer a Carlos V como "un lefe". Ontologiza de la misma menera que el anterior.

Yerran quienes dicen:

Los protestantes necesariamente hacen ....

También quienes dicen:

Los lefes necesariamente hacen ...

En error es idéntico.

BOTINERO.

Fray Rabieta dijo...

Escúcheme, Carlos V: lea. Lea mucho. Y lea bien.

Y si puede, lea "El espíritu y las formas del Protestantismo" de Louis Bouyer.

Y si no, hágame el favor, cállese la boca.

Coronel Kurtz dijo...

Muy buena entrada. Concuerdo en todo. Más de una vez me he agarrado con apologetas más preocupados por el "quién" que por el "qué" (no sólo en el bando tradi, sino también entre conservas y progres).

Asimismo, estoy con Pablo, aunque no creo que sea sólo un pecado de juventud. Es más bien una tentación que a todos nos asecha. El mismo Wanderer hace una observación en este mismo artículo que cae en ella: "sospecho, Carlos V es lefe."

Se me hace que esta "tentación" tiene que ver con la forma en que conocemos. Necesitamos poner las notas que distinguimos dentro de un marco para convertirlas en conceptos intelegibles y, dado que ya tenemos un juicio (muchas veces, prejuicio) más o menos completo acerca del protestantismo (o el lefebvrismo, el progresismo, etc.), recurrir a éste nos permite completar mejor el cuadro (lo poco que sabemos, en este caso, sobre "Carlos V" y sus motivaciones, inclinaciones, objetivos, etc. contenidas en tan lacónico comentario).

Por supuesto que los argumento ad hóminem son falacias; pero, sea en forma burda y grosera ("los protestantes protestan" ergo Bouyer era un católico protestón al que nada le venía bien), sea en forma más velada ("sospecho [que] Carlos V es lefe [ergo...]"), siempre estarán con nosotros.

Anónimo dijo...

Cuando uno se dispone a escribir, aparece Pablo de Rosario y dice mejor que uno lo que uno quisiera decir si pudiese escribir como Pablo. En fin, nos regala ocio, bien tan escaso. Gracias

El anónimo normando

Wanderer dijo...

Reconozco que mi alusión a la probable pertenencia lefe de de Carlos V fue desafortunada. Lo que quise decir es que su argumento falaz es típico de los lefes, y de otros más.
Insisto en algo: cuando hablo de "ser profeta" no me refiero a ningún lumen especial recibido de Dios. Simplemente, a la visión que nos provoca a todos los bautizados la Fe. A lo sumo, sería lo que Ratzinger entiende por profeta en la excelente entrevista del Joven Athonita.

el viñatero católico dijo...

Creo que a esta altura estamos cansados de acomodarnos, de ser ingenuos, idiotas y chupacirios. Bouyer, Newman, Castellani, Ottaviani y,por supuesto ahora, el Cardenal Primado de la Argentina (ja ja), no se acomodan, o el último ¿quizás sí?. Vaya con su conciencia.
Si el católico no es signo de contradicción ¿qué es? Y si Bouyer FUÉ protestante ¿qué hay? Quizás era más católico que muchos y "entró" (o quizás estaba) a la Iglesia como instrumento de Dios para llamarnos la atención a los que creen estar en ella y son más papistas que el Papa.
Humildad ante todo hermanos. Ahhh y por si alguien no lo sabe, la conversión tiene por objeto sólo a Dios y lleva toda la vida.

Anónimo dijo...

“Más de una vez me he agarrado con apologetas más preocupados por el "quién" que por el "qué" (no sólo en el bando tradi, sino también entre conservas y progres).”

La preocupación de Bouyer es precisamente que por estas divisiones entre progresistas y tradicionalistas nadie se está ocupando de los verdaderos problemas de la Iglesia. Ahora veo que hay un tercer grupo: “conservadores”, que no son ni tradi ni progres, ok, más división….

Divisiones siempre las hemos tenido, como en la iglesia de Corinto: “Yo soy de Pablo, yo de Apolo”….cuando en realidad todos somos de Cristo por eso el apóstol dice: “¿no procedéis a lo humano?”

Aunque soy muy crítica con tradicionalistas y progresistas nunca olvido que son creyentes como yo, y no es poca cosa en estos tiempos. Por eso es preferible señalar el error, no a la persona, si lo que estamos buscando es la verdad y no aplastarnos unos a otros. Ese fue el error de Carlos V y de todo el que utiliza un ad hominem para restar credibilidad a lo que se dice sin siquiera analizarlo, debatirlo.

Tampoco me parece correcto decir “cállate”, “estudia” que es lo mismo que llamarlo “ignorante”, otro ad hominem. Yo en cambio le pediría a Carlos V que exponga aquí sus objeciones sobre las ideas expuestas por Bouyer, y si no expone ninguna, al lector no le quedará duda que está juzgando al autor sin fundamento.

Saludos

Beatriz

Anónimo dijo...

Uno de los cuatro anchos de espada de los lefes es ex anglicano además de obispo y todos lo aprecian, salvo los antiacuerdistas, que no quieren a ninguno de los cuatro. Sólo quieren a Ceriani.

Pablo dijo...

Estimado Crux Australis:

Me sorprende mucho su comentario. Supongo que hay malos entendidos, y en lo que a mí respecta, seguramente se deben a una deficiente expresión.

Si le sirve de algo, aquí van unas aclaraciones:

- El “catolicismo”, en el sentido que le da Bouyer, no es la Iglesia, ni la fe. Es una adherencia cultural, humana, que “se pega” a nuestra fe, sin que sea Revelación. Y eso es lo que se ha descompuesto, como otros tantos paradigmas en la historia. Tal vez sea el último paradigma histórico que veamos, porque se acerca el verdadero fin de la historia…

Dicho con palabras que gustaban a Juan Pablo II: una cosa es evangelizar la cultura, o inculturar el Evangelio, y otra culturizar la fe. El “catolicismo” culturizaba la fe.

- El tema de la conciencia y la autoridad es complicado. Creo que aquí hay que leer a Newman desde Santo Tomás. Fíjese que el Aquinate llega a decir, en algún lugar que ahora no recuerdo, que si una persona no cree en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, y sin embargo lo adora, peca de idolatría, porque obra contra su conciencia…

- El jesuitismo —no digo San Ignacio— con su deformada concepción de la obediencia hizo bastante daño. Y nuevamente, a mi modesto entender, la clave está en Santo Tomás y sus buenos comentadores. Hay un artículo del P. Labourdette, que a mí me ayudó bastante.

Ejemplo (exagerado): el superior legítimo puede ordenar al súbdito que tome $ 5 y compre pan. Pero resulta problemático justificar que el súbdito sea perfecto en la virtud, sólo si fuerza a que su inteligencia acepte que 2+2 = 5, porque así lo cree el superior, y eso es lo que le ha dicho para justificar su mandato.

- Hay formas de “apologética” con las que no vamos a ninguna parte. No convencemos más que a los que están persuadidos, y a fuerza de voluntad. Es un esquema que, confrontado con la realidad, puede estallar y dañar la fe. Le sugiero sobre el punto un artículo de Morerod (está colgado en alguna página, es cuestión de buscarlo, yo ahora no puedo).

Cordiales saludos.

Fray Rabieta dijo...

Ay Beatriz, Beatriz:

Usted dice:

"Yo en cambio le pediría a Carlos V que exponga aquí sus objeciones sobre las ideas expuestas por Bouyer, y si no expone ninguna, al lector no le quedará duda que está juzgando al autor sin fundamento."

No entiendo su "en cambio le pediría..."

Es lo que le dije a Carlos V. Estudiá, flaco. Y si no...

Sólo un poquito más breve y más al grano.

Saludos,

F.R.

Anónimo dijo...

Estimado Pablo, reconozco la erudición suya y de otros comentaristas del blog. Pero veo con pena que lentamente están construyendo una suerte de "teogonía collage" con citas eruditas de grandes autores.

Los gnósticos, que sin duda algunos comenzaron por esa senda con buena fe, también utilizaban fragmentos del Evangelio y la prédica apostólica. En su soberbia intelectual eran incapaces de ver el error que estaban cometiendo, ya engolosinados con la belleza de su propia obra intelectual, que cerraba por todos lados. No así los "dislates" apostólicos, que predicaban una Fe que podía profesar el esclavo como el sabio, sin que la diversa capacidad de comprensión intelectual les garantizase un mejor o peor lugar en La Gloria Eterna.

¿Qué lugar queda para quien no tiene una construcción tomista brillante y elaborada sobre la Santa Eucaristía? ¿Cómo es eso de creer sin ver? ¿Obedecer a Cristo aún cuando todos los sentidos, incluida la razón, se rebelen? Siguiendo su planteo, eso sería voluntarismo e ignorancia, por lo que los mártires tienen garantizado el infierno ó un extensísimo purgatorio. Reitero que su planteo es peligrosamente protestante, cuando no próximo al monofisismo, que finalmente no tolera la idea de que Cristo (Verdadero Dios y Verdadero Hombre) haya sido crucificado. Tiene que haber sido su doble, ó judas, ó alguien más. Porque ese tipo de humillaciones son innecesarias e inaceptables para un "sabio" y menos aún para el Dios de los cómodos "sabios".

De la Autoridad de Cristo, Rey y Sacerdote por antonomasia, es que procede la Autoridad Pontificia. San Pedro estaba lleno de defectos hasta el día de su muerte: judaisante, infiel al mismísimo Cristo, dubitativo, cobarde, etc. Pero Dios eligió esa Piedra descartada por los arquitectos para fundar su Santa Romana Iglesia. Ni a San Juan, discípulo que fue fiel hasta el camino de la Santa Cruz, se le concedió semejante Deber.

Siguiendo la línea de los posts "antijesuiticos" deberíamos objetar esa elección. Nuestro Señor debería haber elegido a Juan ó algún otro Apostol para fundar su Iglesia. Así también podríamos decir que los Papas fueron más escandalosos que muchos Patriarcas Orientales. Pero de vuelta, fue al Apostol fundador de la Sede Romana al que le dijo "Tu es Petrus". ¿Vamos a corregir a Dios?

Pablo, hable sin esa nube distante de filosofo profesional, y sincere aquello que usted creé. Deje de lado el anillo, y lea con sus propios ojos lo que le escribo, no tras la nube pedantona de erudito pensador.

Es una fea estrategia ir con argumentaciones para evitar decir lo que se cree abiertamente. Yo lo digo, probablemente de forma estúpida y poco adecuada, pero no oculto la Fe que profeso. ¿Usted y el resto del clan wanderer también pueden decir lo mismo?

- El Papado reducido a un "papado ecuménico" (algo así como el barbita de estambul)

- La jerarquía religiosa sometida a la temporal (¿Quién va por "anticlericalismo" a la calle Brasil a cumplir el precepto dominical?)

- Había ordenes buenas en el pasado extinto. Hoy en día todas son sectas macabras que pretenden ordenar Presbíteros y Religiosas. ¡¿Qué crimen?!

- Hay locos ó degenerados en tal ó cual agrupación católica. Si además el fundador no es amigo de alguno de los posteadores del blog, debe condenarse a la congregación completa.

- Todos los que no son amigos, son jesuitas ó iveistas. ¿No es lo mismo que los nacionalistas con la frase "son masones y judíos"?

- Viva el monacato, frente a la corrupta vida Presbiteral Diocesana... pero ni en joda yo ó algún hijo!

(esto por sintetizar algunas de las posturas que van reiterandose en el blog. Juntenlás todas y declarenlás como un credo ó como hizo Fray Martín hace unos siglos)

Estamos esperando la "confessio wanderensis"!

Crux Australis
"Al sur, arriba"

Anónimo dijo...

Del “Diccionario del Hombre Salvaje” (PAPINI Y GIULIOTTI)


8. A LOS PROTESTANTES (de la dedicatoria del libro)

Puede ser que andemos encandilados, pero nos parece que con vosotros deberíamos ir de acuerdo, al menos casi can aquella armonía realmente preestablecida que hay entre la vara de avellano y las ancas del burro.

El Hombre Salvaje protesta también como vosotros. Y protesta contra una infinidad de cosas y de personas. Y protesta tanto y con tanta pasión como vosotros; en comparación da él, sois — y perdonad — protestantes por modo de decir, protestantes tibios y tímidos, protes¬tantes aguachirle.

Tened presente que el Hombre Salvaje, aunque discípulo indigno o imperfecto de Cristo, se obstina, tomando a la letra el Evangelio, en protestar contra el Mundo y contra las máximas, las costumbres, los placeres y los triunfos del Mundo.

El Hombre Salvaje protesta particularmente contra el mundo moderno, contra el mundo tal como se ha ido «degenerando» de cinco siglos a esta parte.

Protesta contra la revolución humanística, que ha vuelta a colocar sobre los altares, la cultura pagana negada por el cristianismo.

Protesta contra la revolución luterana que ha despedazado a la cristiandad, substituyendo la sagrada monarquía romana con la anarquía del libre examen y de las sectas.

Protesta contra la revolución industrial que ha embrutecido a la tierra, ha reducido a los hombres a una nueva y más dura esclavitud, y ha substituido en todo la calidad por la cantidad, el espíritu por la materia, la paz por el dinero.

Protesta contra la revolución filosófica que ha partido de la duda, ha contrapuesta la razón a la fe y ha colocado al hombre en el lugar de Dios.

Protesta contra la revolución democrática que ha reducido las libertades, ha aumentado los gravámenes de los ciudadanos, que ha fundado la dominación del número bestial y de las mayorías incompetentes, y con el pretexto de quitar los reinos a los reyes de derecho divino, los ha entregado a gavillas de plutócratas irresponsables para ordeñados y diezmarlos.

Protesta contra la revolución comunista la que, pavoneándose da suprimir las desigualdades económicas, implanta desigualdades más atroces e injustas y quiere robar al pueblo la fe, dándole, en cambio, hambre y horca.

Protesta, en fin, contra todas las tartáreas novedades que hacen las delicias de los imbéciles contemporáneos: el bar, el cinematógrafo, el gramófono, el ascensor, el teléfono, el automóvil, la motocicleta, el «sidecar», el aeroplano; protesta contra la adoración del mecánico, el culto de la velocidad, el afán de comodidades mate¬riales; contra los bailes bestiales y rufianescos, contra los teatros burdeles, contra la novelística de la erección, contra la pintura de dementes precoces, contra la filosofía de los ateos paralíticos; protesta contra la hediondez de la bencina, del coque, de la antracita, de los perfumes parisinos que apestan el aire; contra los fragores, los estruendos y ruidos de las máquinas que ensucian el silencio; Contra los humos, los vapores y las polvaredas que empuercan el cielo.

(...)

Anónimo dijo...

(...)

Pero protestamos y protestamos con mayor vehemencia que en las demás protestas, contra aquellos protestantes salidos de la congregación, secta o establo que se quiera, que vienen a Italia para arrancar, como afirman, a los pobres ignorantes católicos de la tiranía medieval obispo de Roma.

De cualquiera raza que fuesen — hemorroidez de Lutero, cagarrutas de Calvino, garras de Huss, gargajos de Zwinglio, pupas de Socino, caspa de Wesley, callos de Fox, catarros de Spencer, sabañones de Jansenio, postillas de Manes o de Arrio, protestamos contra los apóstoles de la desunión y de la desobediencia.

Dejad a los italianos la pobreza; ella es la viuda honrada de su San Francisco. Deje a los italianos su ignorancia, que es la misma de San Pedro, la recomendada por la «Imitación de Cristo» y por el loco por Cristo fraile Jacopone. Dejad a los italianos en las tinieblas de la Edad Media, pues en esas tinieblas Arnolfo veía lo suficiente para levantar sus monumentos, Giotto para pintar la capilla de los Scrovegni, Dante para escribir la «Comedia» y Tomás la «Suma» mirando todos ellos en la luz que salía de las basílicas romanas.

Dejadnos bajo la tiranía del Papa, puesto que es una tiranía instituida por Cristo, la tiranía de un padre que preferirnos infinitamente a la tiranía de los pastores, de los cuáqueros, de los consistorios y de los libros. Nosotros los salvajes, los medioevales, estamos todavía con la bula «Unam Sanctam»: Porro subesse Romano Pontifici humanae creaturae declaramus, dicimus, et pronuntiarnus omnino esse de neccessitate salutis».

Como veis, caros hermanos separados, —separados por vuestra voluntad y culpa— nosotros protestamos contra muchas cosas más que vosotros y somos, por tanto, en parangón vuestro, los verdaderos y mayores protestantes de todo el mundo. Si os queréis convertir a nuestro protestantismo, os recibiremos con los brazos abiertos y de todo corazón. Os pedimos poco, una sola cosa, que subscribáis juntamente con nosotros todos los documentos fechados en los palacios del Vaticano en estos últimos sesenta años, desde el «Syllabus» de Pío IX, de gloriosa memoria, hasta la encíclica «Ubi Arcano Dei» inclusive, de Pío XI, felizmente reinante.

Y sólo entonces comenzaréis a protestar seriamente en unión con nosotros.

Anónimo dijo...

Crux Australis.

Usted dice:

"La jerarquía religiosa sometida a la temporal (¿Quién va por "anticlericalismo" a la calle Brasil a cumplir el precepto dominical?)"

Parece inferirse de sus dichos que ir a la calle Brasil con los ortodoxos cismátcos por no estar ellos sometidos a lo temporal usted lo ve como bueno.

Pero no es la única forma buena de zafar de los curas sometidos a lo temporal: hay muy poquitos en "perfecta comunión" y algunos más en "imperfecta comunión" que tampoco están sometidos a lo temporal. Le parece mal ir con ellos sin ir con los que directamente están "fuera de la comunión" o, estríctamente hablando, en "cisma"?

Preguntón.

Anónimo dijo...

"Algunos ateos contemporáneos a la luz de Santo tomás de Aquino" de Charles Morerod, O.P.

http://www.conoze.com/doc.php?doc=2935

¿Es este el artículo que menciona Pablo?:


Cordialmente.
Odysseus.

Pablo dijo...

Estimado Crux:

Me parece que su ortodoxómetro está recalentando… A esta altura del año todos necesitamos vacaciones… :) Es broma, que espero no tome a mal.

En lo que respecta a mis opiniones, hay malentendidos e incomprensiones enormes. Una respuesta completa a todo lo que Ud. plantea, sería muy larga para el blog. Quedo a su disposición por mail.

Le dejo algunas ideas sueltas:

1ª. Hay temas que no se explican, ni se entienden, en cinco minutos, ni en media hora. Se necesitan horas de lectura, oración, consulta a los que saben, etc.

2ª. No generalice, ni saque conclusiones apresuradas. Hay varios non sequitur en su discurso. Con los ejemplos sí vale exagerar, si se ilustra mejor.

3ª. Mis silencios. Hay muchas cosas que no digo: porque las doy por supuestas; porque pienso que el interlocutor ya sabe por dónde van los tiros; porque me olvido de decirlas; porque ignoro por completo el tema del que se está hablando y prefiero no meterme en absoluto; porque me falta tiempo; porque no sabría cómo expresarme bien; etc. El blog es un medio de comunicación, que tiene limitaciones; y yo también las tengo, muchísimas.

4ª. ¿Usted se pondría una remera que tuviese estampados el Credo, el Syllabus y el juramento antimodernista, para que a todo el mundo le quedase en claro su posición, en todo tiempo y lugar? Obviamente, no. ¿Por qué en un blog habría que hacer cosa semejante?

5ª. Los blogs son análogos a los epistolarios, para los que nunca se exigió censura, ni permiso. No podría haber “nihil obstat” e “imprimatur”. Lo que sí puede haber es más o menos prudencia.

6ª. Se puede participar en un blog sin realizar constantes autos de fe. Y los lectores desprevenidos, podrían informarse un poquito mejor sobre los temas que se tratan —el librito de Bouyer es un modesto intento de ayudar a una mejor comprensión mutua—, antes de repartir sambenitos virtuales. Y si no quieren informarse, están en su derecho; pero, por caridad, enfríen el ortodoxómetro y paren la máquina de fabricar sambenitos.

Cordiales saludos.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Carissimo Pablo,

Praetor de minimis non curat, atque aquila non capit muscas.

Ex corde

Pablo dijo...

Anónimo Normando:

Gracias por su comentario. Viniendo de Ud., es muy alentador.

Wanderer:

El mail que le mandé, no vale la pena que se publique. Gracias.

Ludovicus:

Agradecido por la sugerencia. Vale.

Odysseus:

Gracias por buscar y aportar el link.

A todos, mis respetos.

Anónimo dijo...

Jaja Fray Rabieta es una especie de Lope de Aguirre pero con mas verba y mas data. Quien será el Orzúa al que teneis que ajusticiar? Yo creo que tu Orzúa es el sabelotodo de Pablo,(ahora le pegás a Carlos V para empezar y está bien), que habla de paradigmas y de que no es capaz de arrojar la primera piedra contra Carlos V.Mentira podrida.Vos le tirás piedras a cualquiera que te contradiga.
Hay semilla de verdad en lo que dice el Imperialista Carlos V.
Pero Pablo recibe un rayo de luz al hablar del Freud y del análisis de Castellani.
Tal vez quiera Dios que vayas apuntando mejor.Bien ahí.
Ya no tenemos provisiones y el Dorado no aparece.

Capitán Lope de Aguirre