domingo, 31 de enero de 2010

Más allá del exilio


El pescado de Karl Rahner (lo de “pescado” no es un insulto sino una muestra de afecto. Cuando en los ´90 se publicó el diario de su amante, allí nos enteramos que, en la intimidad, ella llamaba al P. Carlos, su “pececito de colores”) acuñó una frase que, nos gusté o no, era esclarecedora de una situación real. Decía que debíamos acostumbrarnos a la Iglesia vive hoy en el “exilio”. La nuestra es una Iglesia que ha sido “exiliada” de todas las funciones que, hasta hace algunas décadas, le pertenecían, como la educación, la cultura, la salud, etc. Seguramente la expresión se ajustaba a la realidad de los ´60 cuando fue pronunciada, pero creo hoy que necesita un update.

La aceleración de la historia y el vertiginoso frenesí del cambio al que nos hemos acostumbrado y, por eso mismo, nos pasa desapercibido, exigen la actualización constante de juicio como del de Rahner. En estos días vacacionales he estado viendo algunos episodios de la serie “Lark Rise to Candleford” que describe la vida cotidiana de dos pequeñas poblaciones rurales en la Inglaterra de fines de siglo XIX. Habría sido absolutamente inimaginable para esos hombres, y también lo es ahora para nosotros, suponer cambios tan profundos en las estructuras sociales en tan sólo cien años. Otro ejemplo que he estado considerando últimamente: recuerdo que una de mis primas, ahora comenzando sus ´50, cuando comenzó a noviar, su novio, y ahora esposo, pidió formalmente la mano a su padre, en una reunión de caballeros a solas, y jamás salió con él sin la compañía de alguna chaperona, que solía ser su hermana menor. Hoy, las hijas de mi prima se van de vacaciones con sus novios sin problemas ni escándalo para nadie. Reconozco que la familia de mi prima era old fashioned, no artificialmente sino de un modo natural surgido del medio rural en el que vivían pero, igualmente, el cambio de costumbres, morales en este caso, es muy pronunciado para darse en el transcurso de sólo una generación.

No cabe duda que semejantes transformaciones sociales y culturales han impactado en el papel real que la Iglesia juega en las sociedades. Si en los ´60 se hablaba de una Iglesia exiliada, hoy debemos hablar de una Iglesia desaparecida. El exiliado, a pesar de su ausencia física, sigue estando presente en sus sociedades de origen. Pensemos en Perón durante su exilio madrileño o, más recientemente aún, en Zelaya exiliado de Honduras. La Iglesia hoy, en las naciones desarrolladas, no tiene ni siquiera la presencia de un exiliado. Está, literalmente, desaparecida.

Cuando se viaja fuera del país y se tiene la oportunidad de hablar con gente “normal”, es decir, gente común y corriente, y no contracorriente como nosotros, se aprecia claramente la desaparición de la que hablo. Las menciones que, ocasionalmente, uno puede hacer sobre Dios o sobre la vida de la Iglesia, que para nosotros son tan cotidianas y usuales, a ellos le suenan como si a mí me hablaran del cultivo de los geranios: sé que los geranios existen y que son una flor, pero su existencia no roza a la mía en lo más mínimo; son una “desaparición” de mi existencia.

Dios y su Iglesia han desaparecido de la vida de los hombres. No existen ni siquiera para ser odiados. Se trata de una indiferencia radical y constitutiva que ha transformado a las sociedades occidentales, particularmente la europea, en tierras devastadas. No queda más que el vacío de Dios.

Esto es, me parece a mí, el terreno más adecuado para que venga él, el Hijo de perdición, el Hombre de pecado. No es su terreno el de la persecución, pues en ese terreno ya fue vencido y, en definitiva, quien persigue reconoce la fuerza de la existencia del perseguido. Su terreno es el de la indiferencia y el de la negación.

Cuando leo o escucho el tipo de discursos apocalípticos como el que estoy haciendo en este momento, pienso que el autor exagera porque miro a mi alrededor y digo: “No es para tanto”. Pero creo que miro en un derredor demasiado inmediato. ¿Cuántos somos los que nos preocupamos, y sufrimos propiamente, por estos temas? Muy pocos en realidad, si tenemos en cuenta la totalidad de la humanidad. Quizás nos seamos más que el pequeño rebaño que Él encontrará cuando vuelva.

Esperemos estar todos dentro del aprisco. Nadie puede estar seguro de eso.

33 comentarios:

Anónimo dijo...

No hay ninguna duda sobre el destierro de la Iglesia del mundo de hoy, pero esto estaba escrito, o "creen que habrá fe sobre la tierra cuando vuelva"?. Digamos que la cosa es de fe.

Al margen de esto y para entender mejor el asunto, o sea, para comprender el fenómeno desde sus primeras causas, les pregunto a ustedes que tienen seso filosófico:

La culpa de esto es de la misma Iglesia? Fue una defección?

En este caso, el Concilio Vaticano II es puntualmente el culpable?

O el culpable es el post Concilio, pues el Concilio es correcto?

La cosa viene desde Trento, desde el post-Trento, o desde el Concilio Vaticano I, tal vez?

No hay responsabilidad de la Iglesia más que en algunos pastores, lo que no agrega mucho al berenjenal, pues el desastre sobrevendría de todos modos si se hubiesen mantenido todos en su lugar?

Es el resultado del mundo según la forma que éste tomó luego de la 2º Guerra Mundial donde los que perdieron fueron los menos malos (y hasta algunos buenos) y ajenos al liberalismmo que es a su vez desterrador de la Iglesia, al menos de la verdadera, que nada tiene de liberal? O la Iglesia sí es liberal por ende el liberalismo no la destierra ni diluye poco a poco?

Es de todo un poco? De qué pocos que formaron este todo?

Saludos,

El Carlista.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Es así. Cuando uno lee Brideshead Revisited, y por los ojos de sus protagonista Ryder, ve al catolicismo y a una familia católica como algo rarísimo, incomprensible y tribal, tiene la tentación de pensar que Waugh recurre a la hipérbole para dar la sensación del extrañamiento metafísico que produce la gracia irrumpiendo en este mundo sublunar. Por cierto que hay tal recurso, pero no subestimemos la dimensión sencillamente sociológica: el catolicismo “en serio” se va convirtiendo progresivamente en algo marginal y arcano que hay que explicar como si uno fuera nudista, masón o miembro de la secta Bahái.
Llegará el día en que nos tengan lástima (pobres locos enfermos que se arruinan la vida por nada), o como está escrito, "aquellos que os persigan creerán estar dando culto a Dios".

Anónimo dijo...

Hay más preguntas.

Prima el espíritu sobre la ideología y la política a la que podría haber adherido la Iglesia?

Si primase, cuándo la espiritualidad pegó el bolantazo equivocado que nos dejó en lo que hoy temenos, en el silencio de Dios?

Pippin dijo...

Estimado Wanderer

Me siento tentado de coincidir con Ud. pero me voy a poner en pelenciero.

No creo que todavía seamos tan pocos, más bien tendemos a pensar que somos menos de los que realmente somos. Es cierto que Europa está hecha torta hace rato y que por ahí andan Yanquilandia, Porteñilandia y sus alrededores. Pero siendo partes importantes, siguen siendo partes, no el todo. Hay mucho que rescatar por ahí aunque no se note tanto. Que vamos todos en camino a la podredumbre, concedo; pero todavía falta.

Además faltan muchos otros signos apocalípticos que pueden estar en ciernes, a las puertas, pero todavía no están. Por ejemplo, la predicación del Evangelio en todo el mundo. Dijo nuestro Señor que sería predicado en todo el mundo como testimonio para todas las gentes. Es decir, no que todas las gentes se convertirían a Él, sino que todos tendrían la posibilidad, y diría la necesidad, de optar: con Cristo o contra Cristo. Le puedo mostrar varios a la vuelta de mi casa que todavía no oyeron hablar de Cristo, y sin duda todavía no optaron.

Sé que es un punto discutible, pero ahí está justamente la cuestión: mientras sea discutible, es que claramente no pasó.

Ni que hablar de la conversión de los judíos...Uff! bastante lejos parece estar ese milagro.

Pippin
Hobbit que ha leído el Apocalipsis y todavía no es apocalíptico

Recaredo dijo...

Carlista,
Dios le ha soltado la mano a su Iglesia, dejándola en manos de sus enemigos. HA venido perdiendo visibilidad y credibilidad desde el Renacimiento, y luego de la IIGM y especialmente luego del Mayo francés, ha sido recluida a las catacumbas. En las que campea el humo de Satanás que las hace casi irrespirables...

¿La culpa? El pecado, el tuyo, el mío, y el de toda la Iglesia, jerárquica y de a pie.

¿La solución? Más oración, más limosna y más penitencia. Si Dios se ha enojado, lo mejor en complacerlo con cosas que son de su agrado. Especialmente si se viene el final, que puede ser.

Anónimo dijo...

Recaredo.
Y cómo se hace penitencia?

Anónimo dijo...

bizantinismos apocalipticos,
autocompasion esclerotizante,
y el pescado sin vender.

(como para que no se apuren la llegada del hijo de la perdicion con este ardor apostolico)

Coronel Kurtz dijo...

Totalmente de acuerdo con Wanderer. Pero más allá de ponernos a buscar culpables (me parece que las inteligentes preguntas que hace El Carlista admiten más de una respuesta y no son necesariamente excluyentes entre sí), habría que pensar cómo habremos de actuar "in partibus infidelium". Se me ocurre que los "métodos" de 50 años atrás ya no son pertinentes. Quizá debiéramos desenterrar los mores de la Iglesia de los primeros tres siglos y buscar allí inspiración. Si bien ahora "nos matan" con la indiferencia, no es imposible pensar en que pasarán a la acción cruenta en algún momento. En cualquier caso, si somos (o pretendemos ser) el pequeño rebaño profetizado, conviene siempre recordar las palabras de Nuestro Señor, "Nolite timere, pusillus grex, quia placuit Patri vestro dare vobis regnum" (No temáis, pequeño rebaño, porque vuestro Padre se complace en daros su Reino).

Anónimo dijo...

Me espero una sarta de críticas... pero creo que la penitencia más fuerte, es predicar entre la gente que tratamos todos los días, y recibir los bardos e insultos que nos den. Esa es la pequeña Crucificción que podemos ofrecer, y que si todos ofrecieran, hace tiempo la cosa iría distinto.

Porsupuesto, el problema es ¿Qué predicamos? ¿Lo que sale en EWTN? ¿Las herejías del P. Aderico Dolzani y sus amigos de ONG`s de la "Hojita del domingo"? Hablamos de un Catolicismo que no se enseña en ninguna Parroquia, y que a duras penas tiene representación en las Homilías del Santo Padre.

Me siento tan raro explicando a mi mujer sobre nuestra concepción de los Ángeles y su reinado sobre la naturaleza, de a momentos espero la cámara del National Geographic grabandome, mientras una voz en off habla de las "creencias Católicas". Es verdad que creemos en una Fe que ya es catacúmbica, y que no tiene exponentes públicos, como si fueramos masones ó bahaíes. Exactamente lo que dijo Wanderer.

Creo que la solución es otro Papa que tenga la vena marcada en sus sienes, como San Gregorio Magno, que haga tronar la excomunión y soporte sobre sí los pecados cometidos por sus antecesores. Un Papa que la ligue, que sufra también el precio de sus decisiones, pero que escriba con su propia sangre el renacer de la Santa Romana Iglesia. ¿Será esa la voluntad de Dios? ¿O como dicen los "malaquinos" Pio XII fue el último "Papa posta" y en adelante la Iglesia debe prescindir del Papado?

Dejo estas dudas a mentes más cultivadas por la oración, la lectura y la Gracia. Se que las hay en este foro.

Ad Maiorem Dei Gloriam!

Crux Australis

Anónimo dijo...

Bueno, bueno, bueno ...

Si es nomás como Tollers dice y todo tiene que ver con todo, hago notar que es volante, con v, y no bolante.

Luego, será un volantazo, mas no un bolantazo.

El Carlista.

Anónimo dijo...

Wanderer:

¿La gran tribulación será solo indiferencia del resto del mundo?

¡Compro!

PL

Embajador en el Infierno dijo...

No me da tiempo a leer el resto de comentarios porque tengo que salir pitando, pero no quería irme sin dejar una reflexión:

¿No será, digo yo, que los que estemos desaparecidos del mapa seamos precisamente nosotros y no tanto la Iglesia, o mejor dicho, nuestra forma (sea eso lo que quiera que sea) de entender la Iglesia?.

Eso es lo que observo: Dios y su Iglesia sigue siendo muy importante para mucha gente, a veces por razones buenas, a veces por razones no tan buenas, pero sigue siéndolo.

Lo que la gente no capta es nuestra manera de expresar las cuestiones y de hablar sobre Dios y sobre la Iglesia.

De modo que pienso que si, la Iglesia está exiliada a lo Perón, y que nosotros somos los "desaparecidos" del sistema. Desde luego no esperen que hagan manifestaciones de protesta en nuestro honor, ni que monten algaradas en la Plaza de Mayo. Estamos totalmente desaparecidos.

Perdonadme, hoy no tengo un buen día.

Sebastein dijo...

El problema es la misa, que muchas son una paparruchada y da vergüenza saber más que el cura y escucharlo con voz de afeminado decir estupideces. El catolicismo es decididamente superior a cualquier cultura, es la verdad. ¿Por qué no se hace valer?
Yo por mi parte, en la conducta personal, ataco errores internos y externos con toda la violencia que puedo. Ejemplo, no pierdo oportunidad de atacar el liberalismo, que es la mismísima caja de Pandora. Los curas de hoy: tibios, tibios… No dan ganas de ir a misa, no edifica. No hablan con toda pasión de los hechos de Cristo. ¿Que falta? Cultivar de nuevo la retórica cristiana y predicar con la violencia -para el moderno- de la autoridad. Autoridad es, dice Kierkegaard, primero la posesión de la verdad, segundo la absoluta falta de miramientos. Además aclara que la predicación es el arte mas difícil de todos, es el dialogo. El secreto del dialogo: la apropiación interior. Nada puede reemplazar el dialogo en concreto. Así se hacen cristianos. Los curas deberían estar trabajando a destajo las 24 horas dialogando con la gente y convirtiéndola. Si no cumplen con su vocación ¿que podemos hacer nosotros? Exacto, rezar para que Dios nos mande hombres con vocación religiosa.

Despertar también, sobre todo despertar.

Seba

Anónimo dijo...

Seba, Fray Rabieta acaba de publicar un sermón en la misma línea de lo que dice usted...

http://frayrabieta.wordpress.com

Pablo dijo...

Estimado W.:

Comparto (casi) todo el post. Mi reparo, respecto de los signos escatológicos es doble: primero, los signos están siempre presentes en la historia, más o menos, intensos o patentes; segundo, lo que dijo el Señor: "nadie sabe el día ni la hora", que siempre interpreté subjetivamente como un "no quieras meterte demasiado en el Misterio, porque te supera".

Me gusta el diseño del blog de hoy. Se lee mejor.

Cordiales saludos.

Anónimo dijo...

Lo de Embajador en el Infierno es interesante: ¿qué pasaría si "nuestra" forma de entender la Iglesia, por obra y gracia de dos o tres pontificados restauratorios, de repente volviera a ser el "sentido común" cristiano? "Nuestra" forma de concebir el catolicismo está "desaparecido" pero aún es relativamente importante la influencia de la Iglesia en la gente, sea lo que sea lo que entienda esa gente que es el cristianismo. Si se pudiera restaurar el verdadero sentir católico en ellas, quizás la cosa sería diferente.

M.M.

Anónimo dijo...

Recuerdo una magnífica charla del gurú J.C.V.yJ., anfitrión de los últimos años de mi adolescencia, en que hablaba de ese "sentir". Según él, creo que citando a Jurgen Habermas, hablaba del enorme parecido "emotivo" entre las celebraciones islamistas y las celebraciones progresistas/carismáticas. Una música puramente emotiva, que no deja margen para el pensamiento ni la contemplación, a la vez que una letra reiterativa y estúpida (¿Alguien leyó el Korán? Parece obra de bob marley luego de fumar chala de la mala!).

Es decir, para J.H., estos "cristianos" (cristianoides) iban camino directo al islam por la sensibilidad y la emotividad. Eso puede constatarse en la iconoclastia que se ve en las "iglesias" de estas gentes. Es cuestión de tiempo para que la gangrena ampute el miembro, pero mientras, todo el cuerpo sufre la necrosis en uno de sus miembros.

AMDG

Crux Australis

Juancho dijo...

En la línea de lo que dice el embajador, puede ser que esté desaparecida la Iglesia de la Tradición. Especialmente (en nuestro país) en estratos sociales de medios para arriba.

Los pobres siguen creyendo en Jesucristo y el Evangelio.

Católicos o evangelistas, creen, y además en muchos casos viven una moral superior a la media de su grupo social.

En nuestro país, es un tema el del evangelismo. Son muchos, hablan de Dios y no tanto de política o sociología como nuestros obispos, ocupan espacios que nosotros dejamos...

Juancho.

Anónimo dijo...

Juancho, vos fuiste a alguna reunión "evangélica"? Si ese es Dios, prefiero ser agnóstico.

Predican un "evangelio" bastardo, traducido por masones y templarios, lleno de errores voluntarios. Proclaman un "cristo" a la altura de cualquier enfermito que usa turbante en medio oriente. Nada semejante a la Santa Tradición que legó el Logos Encarnado a sus Apóstoles. Es muy simple:

O se es Católico Apostólico y Romano, ó se es demonólatra. Lo dijo San Jerónimo, y lo reafirma la historia. Porsupuesto que uno en una multitud se salvan, conociendo la Santa Iglesia Católica en forma "misteriosa", pero la gran mayoría pasan a ser más carne de la casuela infernal.

Además, todos los evangelocos son unos mersas y Dios definitivamente no tiene ese mal gusto.

AMDG

Crux Australis

PD: Los "ortodoxos" y los "anglocatólicos" dicen ser parte de la Santa Iglesia Católica Romana. En unos lo recuerda el Águila Bicéfala, en los otros el latín núnca del todo abandonado.

PPD: Los pastorsuchos son simples animadores de fiesta, pero que al meterse con las cosas de Dios, pasan a ser ministros del demonio. No es lo mismo hacer una milonga que pretender predicar el Santo Evangelio en Nombre de Dios, usando traducciones espurias y fuera del Corpus Christi.

jack tollers dijo...

Estoy de acuerdo con Juancho. Me trajo a la memoria lo que decía el P. Alfredo Sáenz en un retiro hace muchos años atrás: que en España, antes, la gente hablaba de Dios, en el tren, en el café, en el subte, en el trolebús.

Total, yo que me la paso viajando en medios de transportes públicos siempre estoy atento a oír a alguien que pronuncie en voz clara y argentina el sacrosanto nombre de Jesucristo.

¿Y bien? Bueno, hace cosa de dos años lo oí, pronunciado por un joven de buena estampa, hablando con dos señoras más grandes que él. Claramente, en una estación de tren, se oyó pronunciar en alta voz, con toda nitidez, el sacrosanto nombre de Jesucristo.

Me acordé de San Pablo: dichosos de vosotros si sois inflamados con el nombre de Jesucristo.

Sí, bueno, esperáte un poco. Eran mormones, o testigos de jehová, o evangelistas.

¿Cuándo lo pronunciarán de nuevo los católicos? ¿Y cuándo se inflamarán con ese nombre?

¡Dios mío! Este es un país ateo...

J. T.

Pablo dijo...

Aunque se pueda discutir el valor de las encuestas, pienso que la Iglesia es en el mundo de hoy progresivamente insignificante.

Dejo datos sobre Bélgica y Francia:

http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=5381

http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=15373

En Clarín se publicó una encuesta sobre la Argentina, del conicet, y la cosa es menos desoladora que en Europa.

Cordiales saludos.

Anónimo dijo...

Como dice Pablo, mejoró el diseño, pero todavía falta terminar de diagramar el logo, para que no tape los títulos del post más reciente. Al menos, en mi pc pasa eso, que se superpone la imagen del puente bucólico con el título.

Wanderer dijo...

Estimados Pablo y Anónimo: De a poco. Es verdad, falta arreglar el puento y todo el header, pero eso lleva tiempo, ensayo y error.
Pero va quedando...

Terzio dijo...

Todos hemos conocido otro mundo en el que la Iglesia "era más". Yo, con 49 años, miro atrás y me veo en unas estructuras que se mantuvieron hasta los años 70, y de allí a aquí todo ha sido declive y derrumbe. Pero no sólo para la Iglesia Católica, también para la religión en general; a veces comprendo la ira del fanatismo islamista cuando entiendo que ellos saben que no podrán subsistir al sistema, que se perderán, y por eso insisten en radicalizarse.

Más allá de todo esto, examinando con fe, deduzco (intuyo?) que la etapa es de purificación, y tiempo de crecimiento interior, hacia dentro; históricmente, han habido tiempos así para la Iglesia; pero no han sido períodos breves, sino "épocas", al cabo de las cuales - uno o dos siglos?- todo se ha recompuesto y renovado válidamente. Por eso veo tan vano el pontificado anterior, tan "ad extra", con frutos tan decepcionantes-insuficientes. El entusiástico optimismo del Vat.IIº sigue causando estragos.

También soy consciente de que nos falta "integridad" para asumir una vida católica con todas sus consecuencias/incompatibilidades. Somos como enfermos que reconocen los síntomas pero no se deciden al tratamiento porque saben que es riguroso-exigente.

Y así andamos. Además con el temor de que el giro de Benedicto-16 no se confirme después de él y se reincida en los errores.

Oremus!
-

Anónimo dijo...

Juancho y J.T.

Y hay mucho más.

Son aquellos cristianos no católicos los que visten como hombres y se muestran viriles, mientras las mujeres visten también como deben.

Son también ellos los que predican de casa en casa sabiendo que el 99,99 % de las veces no serán atendidos, etc., etc.

No se puede decir que tienen la fe que nosostros, los católicos, hemos perdido, pues la fe que tienen no es católica.

Tampoco se puede decir que están en ignorancia invenciable, aunque con el estado actual de la Iglesia no sé si más de un cura está en este estado como así también la feligresía, aun la que va a misa y ni qué decir de la otra...

Como sea, creo que a pesar de herejes, para nosotros, son más un ejemplo que otra cosa.

A ellos, para hacerles justicia, sólo les falta que el dogma de fe que nos dice que "sólo hay salvación en la Iglesia Católica" cambie a "sólo hay salvación en el cristiansmo, salvo en la Iglesia Católica".

Anónimo dijo...

Bueno, Terzio, no todos hemos conocido tiempos mejores (aparentemente) en que la Iglesia era más. Somos unos cuantos los que nacimos en la débacle y no podemos decir "todo tiempo pasado fue mejor", al menos desde nuestra experiencia.

Ojalá sea cierto lo de que luego de estos períodos se crisis las cosas se renuevan. Por lo demás, muy atinadas sus reflexiones.

Anónimo dijo...

para crux australis

si el cielo esta lleno de gente como tú , ¿ quien va querer ir?

Anónimo dijo...

Estimado anónimo, ciertamente gente como yo puede o no haber en el cielo, pero protestantes y herejes ciertamente no hay.

"...lo Santo a los Santos..."

¿Toqué alguna fibra sensible suya, al no usar un eufemismo, que en el fondo sería despreciarlo a usted y faltar a la verdad?

Si quiere negociadores y dialogantes, busque en los caóticos conciliabulos ecumaníacos. Eso sí, busque el día en que no caen los practicantes de candomblé, porque puede terminar poseso, aunque ciertamente encontrará formas más sutiles de terminar en lo mismo.

AMDG

Crux Australis

Anónimo dijo...

¿Todo tiempo pasado fue mejor?. No olvidemos la clarividencia castellánica: "de aquellos polvos estos lodos".
Tribunus Plebis.

Juancho dijo...

Crux Australis:

No fui nunca a una reunión evangélica, no se como son.

Lo que me llama la atención son los evangélicos leyendo la escritura en el tren (probablemente esté mal traducida, no lo sé).

O los muchachos que en el tren te venden facturas y dicen que salieron de las drogas por el poder de Jesucristo.

O los pabellones especiales en las cárceles para evangélicos, que por su buena conducta los separan de los tumberos, etc...

Para Ud aparentemente esto es como nada frente a un aguila bicéfala, la lengua latina o un buen detergente antigrasa.

Juancho.

Anónimo dijo...

Crux Australis:

Por qué no buscás en el google "bautismo de deseo implícito", para la salvación de los que no recibieron el bautismo sacramental.

Y respecto de los herejes y cismáticos, no te olvides que ser de buena fe.

Nico.

Anónimo dijo...

Bueno, un "evangeloco" puede salvarse al igual que un masón, por ignorancia invencible ó similar. Pero quien siga sus errores, ciertamente se condena, y no lo digo yo: lo dicen todos los grandes concilios de la antiguedad. Además, tienen el Credo de San Atanasio, al que también rechazan esos herejes.

Suena feo? Sí, pero es como las obras de "filantropía" masónicas, en nada garantizan un lugar en el Cielo.

Si quieren pueden llorar, pero todas sus lágrmas no valen una sola de Nuestro Señor Jesucristo, que con su propia Sangre pagó la salvación de los Cristianos. No de TODOS, sino DE MUCHOS.

Wanderer, no es por jansenista, pero me parece que le atribuímos a Dios una indolencia y sentimentalismo bien humanista e implícitamente ateo.

AMDG

Crux Australis

PD: ¿Sabés las cosas que pasan en la "sectita de lanús". Cambiamos una adicción química, por otra aún más terrible.

PPD: El "pabellón evangelico", también puede sorprenderte si lo visitás. Además, a la copia de sus errores, debemos que los Mercedarios le tengan alergia a las rejas!

hjg dijo...

> lo de “pescado” no es un insulto

En verdad, el apelativo -con su explicación- es algo bastante más innoble que un insulto.