jueves, 29 de marzo de 2012

Dos reflexiones


1º Reflexión: No sé si será que el cambio de estación me pone pesimista, pero me parece que en el país la cosa se está espesando, valga la cacofonía. Hoy, en varios sitios de noticias de Internet, hablan ya de la posible postulación de Máximo Kirchner para suceder a la madre que lo parió en 2015. Si tal cosa sucediera, creo que extrañaremos los años de la Viuda. ¿Qué otra solución más que Moyano? O, tal vez, una rebelión generalizada de “polacos patas sucias”, que han sido los únicos capaces de enfrentarse al demente de Moreno, porque los empresarios y el “mundillo financiero” es cobarde, y solo piensa en sus millones, sin importarle los agravios que recibe ni el honor personal, cosa que todavía valoran los “rusos” de Misiones.
Pero más allá de la previsible, según parece, crisis económica, hay otra más grave, y es la destrucción de los pilares más íntimos del orden natural. Crisis graves, se cuentan varias en los últimos siglos. Ciertamente, los católicos europeos de las primeras décadas del siglo XIX pensaron que se caía el mundo cuando Napoleón desarmó Europa y la volvió a armar a su gusto, destruyendo el orden político tradicional. Y cosa similar les habrá ocurrido a los católicos franceses cuando, a comienzos del siglo XX, Émile Combes expulsó a las órdenes religiosas de Francia. Éstas, como muchas otras crisis, socavaron o derribaron principios o instituciones importantísimas pero secundarias. En el fondo, la estructura propia del orden natural se mantenía: no hay que matar al inocente; el matrimonio es entre el hombre y la mujer; se debe ser fiel a la palabra; etc.
Pero el ataque del gobierno actual no es contra instituciones más o menos primarias. No es tampoco contra la Iglesia, y esto no porque la respete, sino porque la desprecia y la ignora, sino que es contra los principios mismos del orden natural. Y lo peor de todo es que ganarán, porque no hay modo de oponérseles, y por dos motivos. En primer lugar, porque la prensa juega para ellos, y hoy es la prensa la que le da existencia a las cosas y a los acontecimientos. La semana pasada, tanto en Mendoza como en San Juan, se organizaron marchas multitudinarias contra el fallo de la Corte sobre el aborto. Los medios de prensa apenas si las reportaron y, cuando lo hicieron, advirtieron que eran “unas cuatrocientas personas”, organizadas por “facistas”. Aunque se juntarán decenas de miles, nada pasaría porque, al no ser visibilizadas, no existirían.
Por otro lado, los que estamos de este lado, somos pocos. Leí hace pocos días que en una encuesta reciente, el 67% de los entrevistados opinaba que el hecho más importante y favorable del gobierno de CFK había sido la ley del matrimonio igualitario. Me cuesta creerlo, pero el hecho es que a la gran mayoría de los habitantes del país les importa exclusivamente el bolsillo, y que se desentienden completamente de cualquier otra cuestión. No creamos que somos muchos; somos muy pocos y, para colmo, huérfanos, porque nuestros pastores nos dejan solos.
2ª Reflexión: que, en realidad, es de Javier. Comentaba hace unos días lo siguiente:
“¿Es lícito preocuparse tanto por la Argentina y su política?. Como católicos tenemos que cumplir los Mandamientos y salvar nuestras almas. Predicar la venida de Cristo, la conversión y la Salvación. Pero no tenemos ningún deber de construir una entidad política que se llame la Argentina (o Brasil, o Chile).
Tengo la impresión de que el aborto va a llegar, gobierne quien gobierne. Y va a llegar porque la sociedad argentina es Pagana. Como lo constata cualquiera que se tome la molestia de salir a la calle. Mejor dicho, es Neopagana. Es idólatra, del dinero, del placer, del éxito, y de la fama. Conceptos como Pecado, Sacrificio, Penitencia, le resultan ajenos e incomprensible. Y la agreden. Y por tanto, que se mantenga la prohibición del aborto en esta sociedad, es circunstancial.
Me parece que siendo este el estado de cosas, deberíamos tratar de ser más intensamente católicos, salvar nuestras almas, y las de nuestros seres queridos. Y respecto de los paganos, una vez que rechazan la prédica, como lo han hecho, no queda mucho más que rezar por ellos, dejarlos hacer, y apartarse de ellos para que no nos arrastren en su caída al infierno.
Creo que deberíamos enfocarnos en nuestra salvación de modo serio. Tratar de que la sociedad pagana no nos contamine. No ver televisión, de ser posible, no comprar las revistas de los paganos que nos rodean. No ver sus espectáculos, ni participar de sus discusiones obscenas. Estudiar nuestras Escrituras. Tratar de cumplir nuestros mandamientos. Que la castidad no sea una rareza entre los católicos. Que la caridad tampoco lo sea. Convertirnos en un grupo que salte a la vista por castidad, generosidad, amor y caridad entre ellos, porque entre ellos no haya ni pobres ni snobs que se van todos los años a esquiar a Gstadt. Porque entre ellos no haya viejos solos a los que nadie les da pelota, arrumbados en un geriátrico.
Si todo el catolicismo nominal argentino se comportara como una sociedad cristiana apostólica del siglo I, otro gallo cantaría. Estamos como estamos porque la gran masa de católicos hace mucho que se enfrió, y los paganos lo saben y toman nota”.
Y yo creo que Javier tiene razón. Lo que él propone, en definitiva, es que aceptemos la realidad: perdimos la batalla, y de este hace ya mucho tiempo. La Argentina, y el mundo, ya no es más nuestra; ya no somos de ella; la perdimos. Ahora es de los paganos, y nosotros nos encontramos viviendo entre ellos. Por eso, los consejos que mejor nos quedan, no son los que nos empujan a la construcción de una estructura política cristiana: give up! Se acabó, abandonemos la idea. Los consejos que debemos escuchar son los que San Pablo daba a sus comunidades: “Ustedes son cristianos pero viven en medio de los paganos. No se contaminen, porque todo lo de ellos es impuro”. Al Apóstol no se le pasó por la cabeza que sus fieles debían formar un partidito para hacerse con el gobierno de Corinto o de Éfeso. Lo que le importaba era que se salvaran y, para eso, debían mantenerse apartados de las contaminaciones paganas, y mirar al cielo, que es lo único que importa.
Lo mismo vale para nosotros. Deberemos seguir haciendo, quizás, marchas contra el aborto, pero sabiendo que perderemos. Ya no somos parte de ellos. No les pertenecemos. Vivamos el Evangelio que es, fundamentalmente, ágape, es decir, caridad. Si es que aún hay tiempo para la conversión del mundo, lo que lo va a convertir no es un nuevo partido político con “Sancho gobernador. Cristina presidenta”, o “Cosmín presidente”. Lo único que lo va a convertir, hoy como ayer, es el amor.

44 comentarios:

El diablillo dijo...

Magnífico.

Anónimo dijo...

¿Donde firmo?

El Séptimo Rey Mago

Anónimo dijo...

Bueno, si lo de Cosme presidente no funciona, entonces vamonos a hacer una comunidad católica en el campo aislados...

Te Frio Papas

Guy Crouchback dijo...

Lo que esboza Javier y profundiza Wanderer podríamos (creo) sintentizarlo como una nueva “fuga mundi”. Pero me parece que es una tentación (mala) en la que podemos caer fácilmente los del palo.

En primer lugar, porque parte de una premisa errónea: no estamos en una sociedad pagana (o neopagana), sino en una sociedad apóstata. Y no éste un detalle menor. El pagano se define por lo que cree, el apóstata por aquello que rechaza. Y hoy lo vemos muy bien: nuestros compatriotas tienen todo tipo de consideración por las ideas de los otros… siempre que no sean las católicas. Existen todo tipo de tolerancias… excepto para con los católicos. Y, como dijo Dawkins el otro día, a los católicos “se los desprecia”.

En segundo lugar, porque en el mundo actual no hay forma de exiliarnos realmente. La “fuga mundi” que podríamos llegar a alcanzar no lo sería del todo. Aún cuando alcanzásemos a conformar una comuna “hippie-tradi” autosostenible… tendríamos que pagar impuestos. O, podrían venir por nuestros hijos… ya ha pasado en Alemania y, también, en los EE. UU., capital mundial del “homeschooling” —una simple denuncia contra los padres y listo (recomiendo “Pague Journal”/“La última escapada” de Michael O’Brien)—. Y no sólo porque enfrente tenemos un estado totalitario —mucho más omni-abarcador que cualquier cosa que Calígula o Nerón pudiesen haber soñado—. Pero no sólo por ello, sino porque vivimos en un “sistema” que también nos tienta, aún en aquello que nos es más querido. Quiero decir que, en última instancia, bastaría con la enfermedad de uno de nuestros hijos y, como en la película “The village”/“La aldea”, tiraríamos todo por la borda para llevarlo a un hospital o seguir un tratamiento.

Hace unos años, en uno de esos documentos bobos que publican nuestros obispos cada vez que se reúnen decían “no se puede ser feliz entre infelices”. Seguramente el concepto que ellos tienen de felicidad no es el nuestro. Pero no importa. A veces la burra de Balaam habla, y dice sensateces.

El modernismo, el liberalismo, la Revolución o como lo queramos decir, es estéril, no produce nada, no tiene recambio generacional… Es recolectar, vive de los restos de la Cristiandad.

Por eso nos necesita a nosotros. Necesita de nuestros hijos. Es en nuestras familias donde pesca, donde recluta.

En este contexto, el exilio simplemente demora lo inevitable, cuando los santos sean vencidos, humillados, subidos a la cruz y el mundo pueda decir que eran unos impostores. El Señor tarda. Tarda dejándonos indefensos. Para que comprendamos que no hay triunfo meramente humano. Entonces, sí, Dios llegará. Ánimo. Ya queda menos.

Dark Henry dijo...

Quisiera decir que no, que se puede resistir politicamante, pero la verdad es que uno mira alrededor y no hay nada. Ergo tengo que darle la razón al Caminante. No hay que pensar, sin embargo, que Cristo viene la semana próxima. Pueden pasar siglos antes que El venga, ergo hay que estar atentos ya que todo puede cambiar y quizas si en el futuro haya opciones para discutirle el poder a estos mafiosos K, o a quien venga despues.
PS: El aborto lo van a poner para eliminar a los pobres de la villa. Los zurdos y los liberales siempre quisieron hacer eso, no saben como sacarse a los pobres de encima, entonces los matan, preventivamente, con el aborto. Hasta ya hay economistas en USA que defienden el aborto por eliminar, supuestamente, futuros criminales. El libro Freakonomics habla de eso. No digo que sea cierto, simplemente que ya hay una movida hacia eso, ahora abiertamente. Los aborteros originales, Margaret Sanger et al, siempre lo dijeron sin miedo: el aborto es para matar a las razas inferiores, a los negros. En Arg. no hay muchos negros, pero si hay mucho villero, ¨cabecita negra¨ y ese es su objetivo.

Wanderer dijo...

Don Guy,
Yo no hablo de fuga mundi y, mucho menos, entendida como construir una aldea en medio de la nada.
Hablo de no mezclarnos con los paganos. No es cosa fácil, pero tampoco lo fue para los efesios, pero lo lograron.

Anónimo dijo...

Pero sin amarguras, que es "de derrota en derrota, hasta la Victoria siempre", como me dijo una vez Fray Rabieta.

El Carlista.

Benign_o dijo...

Don Wanderer,

Muy bueno, (en especial la referencia al mundillo de las finanzas).
Coincido en todo, de alguna forma explica usted lo que en mi familia sentimos al respecto.

Don Guy

Se puede hacer una fuga mundi sin irse del mundo. Eligiendo una escuela decente para los chicos, yendo a Misa como Dios Manda, no mirando television, todavia mantener el codigo moral catolico es perfectamente posible. Coincido con usted en que no es facil (Los libros de O'brien son excelentes y dan una clara imagen de lo que viene) pero no es imposible, lleva mas trabajo pero se puede hacer.

Don Dark

Alguna vez lei, en algun lugar que el Maligno se revelo cuando Dios Creo al Hombre, no se si es cierto o no, pero lo que es cierto es el desprecio del Maligno por el ser humano, es por eso que todos los crimenes contra niños (nacidos o por nacer) son sus preferidos, siempre los hubo, los antiguos sacrificaban niños de pecho a Moloch o Baal, los aztecas y demas salvajes al dios del sol, sacrificios siempre amparados por la aprobacion social del momento.
Ahora quieren el aborto, la excusa puede variar (control de poblacion, violacion, etc, etc) pero la causa de fondo es que siempre el Maligno esta detras, el problema es que postura tomamos nosotros, si solo alcanza con ir a una marcha y rezar en la puerta de los establecimientos aborteros o si tenemos que hacer algo mas.

Finalmente, no se hagan problema que Sancho es un gordo nabo que gusta mucho de jugar a la Playstation, dormir hasta tarde y hacer nada. No puede ser elegido para nada ademas este gobierno va a terminar peor que el de De La Rua.

El Facha Martinsky dijo...

Precisamente eso estaba diciéndole a mi madre durante la comida. Curioso, ni siquiera había leído la entrada y tenía la misma idea en la cabeza, ya perdimos, hasta que no vuelva Cristo glorificado no veremos la victoria...

Saludos desde México...

Javier dijo...

Estimado Wanderer,

ante nada le agradezco la publicación de mi comentario en una entrada principal del blog.

Respecto de lo que dice Guy, que es muy razonable, quiero aclarar que cuando escribí mi comentario, no tenía en mente ni una aldea ni una comuna hippie. Más bien estaba pensando en los Judíos Ortodoxos en general, y en Jabad Lubavitch en particular (a lo mejor porque por mi barrio hay muchos).
Más allá de la opinión que uno tenga de los Jabad (y otros ortodoxos), a mi me admira como circulan vestidos con chambergo, saco y pantalón negro, larga barba, sin importarles la temperatura, y sin importarles un belín de lo que piensen los goyim. Ellos están preocupados por HaShem, no por los goyim. Y las chicas de 20 años, andan con sus pelucas o sus boinas, y su polleras hasta el piso, tan tranquilas. No propongo nada así de extremo en las formas exteriores, pero si en la observancia y la actitud.
Y sepamos que lo que tiene Lubavitch en Argentina lo logró a partir de un rabino que llegó en 1976 aproximadamente. Desde cero.
Incluso, cuando fue el debate por el matrimonio igualitario, el Rabino que asesora a Borger en Daia se dió el gusto de decir por radio lo que pensaba (que fue muy explícito y fuerte), y nadie le dijo nada.

Saludos.

Odysseus dijo...

Hay que leer la carta a Diogneto.


Cordialmente,
Odysseus.

Anónimo dijo...

W, muy bueno el post. Absolutamente de acuerdo en que primero es la salvación del alma. Leí alguna vez que A. Pithod decía que lo único que nos queda por cuidar es la familia, con suerte algún que otro colegio religioso y ciertas agrupaciones o clubes que sirvan de resguardo, fuera de eso las tinieblas son demasiado densas.

Don Benigno, cuidado que Sancho no es eso que usted dice, tal vez el domingo le viene el adolescente. Es una persona ganada por el praxismo (duerme poco y se la pasa de reunión en reunión pergeñando estrategias con su séquito), y si bien no ha tenido éxito en sus incursiones partidistas sigue ubicando gente en puestos claves para que alguna vez el cambio por lo político llegue. Me hace acordar a la fe que tienen los marxistas en la revolución. Como dice el P. H. Bojorge: “Conciben la conquista del bien como un proceso o evolución histórica progresiva. Son optimistas, aunque no tienen argumento alguno para probar su fe histórica en el progreso y el buen fin de la historia”.

Anónimo dijo...

Muy bueno el post y la reflexión de Javier. Hace tiempo que vengo pensando algo parecido. Igual es necesaria la cultura como “armadura intelectual”.
Saludos
Ps El comentario de Guy no lo entendí del todo.

Anónimo dijo...

Una pregunta:
Esta fuga fáctica del mundo, que en alguna medida ya realizamos casi todos, me plantea algunas dudas en cuanto a los límites.
¿Qué pasa con los amigos no creyentes que viven según el mundo?
Yo ya dejé a casi todos porque se da uno cuenta que no son auténticos amigos, pero tengo un par de ellos muy buenos y cercanos que viven en pecado pero son excelentes personas, en ese caso me parece razonable mantener los lazos aunque siempre nos arrastren un poco, no sé. ¿Y la familia? La verdad que uno piensa que en cierto sentido sería más fácil vivir de ermitaño, pero teniendo personas a nuestro cargo se hace difícil.
Salo

CUDES dijo...

Wanderer: coincidís con el Opus Dei en renunciar a la cristiandad y fijarse sólo en los primeros cristianos??

Wanderer dijo...

Cudes, no sabía que el Opus decía eso.
No es posible renunciar a la cristiandad, porque no es posible renunciar a lo que no existe. Hace siglos que la cristiandad se acabó. Perdimos, y seguiremos perdiendo. Esa es la realidad.
Pero no es menos real que, al final, la victoria será nuestra. Claro, que no será la victoria que Sancho y los "políticos católicos" esperan.

Guy Crouchback dijo...

Wanderer:

No me queda claro que sería no mezclarse con los paganos sin exiliarse del mundo. ¿Cómo hacemos para no "comerciar" con ellos?

La Carta a Diogneto, 1Cor.10, Ap.18, etc. son textos muy lindos, pero en lo concreto, aquí y ahora, es muy poco lo que nos ayudan.

Por algún lado, Platón dice que el castigo de los virtuosos que no quieren meterse en la cosa pública, es ser gobernados por otros menos virtuosos que ellos.

Si nos "borramos", luego no nos quejemos... Porque vendrán por nosotros y por los nuestros.

Anónimo dijo...

El P. Calmel es bien claro en este tema: La tarea principal de la Iglesia es el anuncio del Evangelio y el ofrecer el Sacrificio Santo. Suscitar y sostener una civilización cristiana es una consecuencia ineluctable de la prédica del Evangelio ya que los hombres viven en sociedad y por ello deben ser fieles al Señor también en su vida social. [La Théologie de l'Histoire, Itinéraires Nº 106, pag. 26-27].

Una de las ilusiones de nuestro tiempo consiste en demandar a la Iglesia un interés inmenso por lo temporal. Ciertamente la Iglesia se interesa por lo temporal, pero el efecto propio de la Fe es dar a los hombres la luz sobrenatural y hacerlos percibir los misterios que no son de este mundo y darnos una esperanza que sobrepasa infinitamente todo el orden de la civilización. De allí que la Fe afirme una esperanza natural en la edificación de una sociedad justa, pero la esperanza teologal es de otro orden. [pag. 33].

Si la Fe nos enseña a ser fieles a Dios aún en las realidades profanas, no debemos hacer de la esperanza natural en la ciudad cristiana nuestra esperanza última: esto es el mesianismo, sea ultramontano sea progresista (la civilización del amor de JP II). La Fe nos preserva de esperar una era de oro, un “millenium” como si el mundo (entendido como Civilización), lo temporal, lo profano, se fuese confundiendo poco a poco con la Jerusalén Celeste [pag. 34].

La distancia infinita entre el Reino de Dios y la Ciudad terrestre, idea revelada y sobrenatural que debemos tener siempre presente, evita ver las cosas del Cielo a luz de la Tierra [pág. 35].

El glorioso advenimiento del Señor es de un orden del todo diferente de las civilizaciones, no obstante, la venida del Señor en Gloria será el coronamiento de las supremas luchas y supremas fidelidades de su Iglesia Militante que se realizará en medio de una anti-civilización apóstata y perversa. El único motivo que nos fue revelado sobre la Parusía es el de la defensa de los elegidos ante un peligro nunca visto, a fin de que esos elegidos sean salvados a pesar del desencadenamiento de la iniquidad [pag. 37].

Calmel dice que la historia de los hombres sobre la tierra tiene un sentido en sí, para la tierra. El Señor, para la propagación de la especie, quiso permitir a los hombres el desplegar sus riquezas naturales y establecer una civilización. Pero ese no es el objetivo principal de la historia humana, que está subordinada a la finalidad celeste sobrenatural [propter electos] y no puede por tanto pretender sustituirla. Todas las maniobras de la Ciudad de Satán, todos sus sucesos aparentes son permitidos para la edificación de la Jerusalén Celeste [pág. 39]. Por ello las actividades terrenales no se convierten en un camino a Dios si no nos esforzamos en aplicar a la letra las enseñanzas reveladas sobre la ruptura de continuidad entre el Reino de Dios y los bienes terrenales, entre la vida de aquí abajo y la vida eterna [pag. 41].

Así como no hay que ceder a la ilusión de una implantación del Reino de Dios sobre la tierra, la Fe nos obliga a sostener que hasta el último día el buen grano y la cizaña estarán mezclados, sin ceder tampoco a la ilusión del acercamiento progresivo de una sociedad plenamente humana, libre de las asechanzas del demonio.

Cristo no vino a enderezar el devenir histórico de las sociedades humanas, sin que ello obste a que su acción sobrenatural esté subordinada a una cierta restauración de las sociedades en relación a su finalidad natural [pag. 42].

La politicidad natural del hombre y la influencia de la forma de las comunidades políticas sobre el destino eterno de los hombres nos llama a luchar - sin mesianismo - por las ruinas de la Cristiandad.

Saludos

Luis M. De Ruschi

Cesar Augustus dijo...

Muy bien dicho. Varias veces he pensado algo parecido.

Bendiciones.

Anónimo dijo...

Del P. Castellani:

«Para un cristiano, la respuesta es muy sencilla: hay que salvar al alma (... ) En concreto: hacer todo el bien que uno puede alrededor suyo, a corta distancia, lo que está a mano, sin embarazarse de grandes planes, de grandes empresas, de grandes proyectos, de grandes revoluciones» (Cristo, ¿vuelve o no vuelve páginas 212-213).

“Mis amigos, mientras quede algo por salvar; con calma, con paz, con prudencia, con reflexión, con firmeza, con imploración de la luz divina, hay que hacer lo que se pueda por salvarlo. Cuando ya no quede nada por salvar, siempre y todavía hay que salvar el alma (...) Es muy posible que bajo la presión de las plagas que están cayendo sobre el mundo, y de esa nueva falsificación del catolicismo que aludí más arriba, la contextura de la cristiandad occidental se siga deshaciendo en tal forma que, para un verdadero cristiano, dentro de poco no haya nada que hacer en el orden de la cosa pública. Ahora, la voz de orden es atenerse al mensaje esencial del cristianismo: huir del mundo, creer en Cristo, hacer todo el bien que se pueda, desapegarse de las cosas criadas, guardarse de los falsos profetas, recordar la muerte. En una palabra, dar con la vida testimonio de la Verdad y desear la vuelta de Cristo. En medio de este batifondo, tenemos que hacer nuestra salvación cuidadosamente (...) Los primeros cristianos no soñaban con reformar el sistema judicial del Imperio Romano, sino con todas sus fuerzas en ser capaces de enfrentarse a las fieras; y en contemplar con horror en el emperador Nerón el monstruoso poder del diablo sobre el hombre (A modo de Prólogo. Decíamos ayer, páginas 31-32).

Pelagio

Tom Bombadil dijo...

Coincido plenamente con lo expuesto por Javier y Mr. W. Respecto de otro comentario en que el Advenimiento de nuestro Señor puede tardar semanas o siglos, recomiendo hechar un vistazo a lo que manifestaron las videntes en Garabandal, de acuerdo a lo que Nuestra Señora les manifestó en un todo acorde a las apariciones de Fatima.

El Profesor de Worms dijo...

Wanderer:

Esto es de lo mejor que se ha leído últimamente en el blog. Creo que entra en la "Antología Wanderiana" junto con "Dinosaurios por Florida" y "El Seminario de Hobbes" -entre otros-.

Le comento sencillamente algo similar que pensaba el otro día. Cuando uno observa la historia de la antigüedad clásica (griegos y romanos) sorprende, a primera vista, el altísimo nivel de conocimeinto y respeto por el orden (tanto humano como divino) alcanzado por aquellos paganos. Y analizando los enormes logros culturales de ambas civilizaciones -filosofía platónica y aristotélica; derecho romano; etc- alcanzados sin el dato sobrenatural, es muy tentador preguntarse si algún día la humanidad podrá alcanzar lo mismo "por sus propios medios". Creo que la pregunta es válida: si ellos pudieron hace más de 2000 años, ¿por qué no se podría ahora? Aún seguimos siendo "vivientes racionales", ¿no?
En ese momento recordé aquel texto de Mateo 10, 34: "No he venido a traer la paz sino la espada". Cristo vino a traer la espada, la guerra o, también podría interpretarse la división: es piedra de escándalo. Luego de su venida y de la prédica del evangelio o se es de Cristo o se es del maligno. Ya no hay más lugar para lo "meramente humano", para el "mero argumento de derecho natural sin referencia a la fe" en el que tanto insisten los fiesteros naranjas al debatir contra el aborto o el putimonio. Estoy de acuerdo con Guy: estos no son tiempos paganos, son tiempos de apostasía. Cristo marcó la cancha, dividió las aguas: "¡Conmigo o con Satán!"...y cada vez son más los que se alinean con el coludo, a sabiendas o no.
En tiempos como los que vivimos o se es cristiano en serio y se defienden los principios desde la razón y la fe, o simplemente se termina viviendo como animal. Ya no hay lugar para la sola razón.
Sólo en ese contexto puede entenderse que entre los humanos cada vez haya menos oídos para los argumentos puramente humanos.
Metanoia o perdición...

El Profesor de Worms

Guy Crouchback dijo...

Pero es que no sólo se trata de "conservar", también hay que intentar "reconquistar" -- lo que se pueda, por muy pequeñito que sea.

Como me escribió mi padre Gervase, y recopiló el tal Waugh, "los juicios cuantitativos no aplican. Si tan sólo un alma se salva, eso es compensación suficiente por cualquier 'prestigio' que se pierda."

No digo que tengamos que fijarnos objetivos maximalistas (coincido con W. que esto ya no es posible), pero en cada lugar donde estemos, en nuestro estado particular, podemos sí hacer algo, si Dios quiere.

Anónimo dijo...

Me ocurrió algo similar a Javier, cuando caminaba por la zona de la estación Pasteur del subte B (no sé qué barrio es), me crucé con muchisimos judíos vestidos de negro sus sombreros, sus barbas, hombres de todas las edades y me dije, estos tipos pertenecen a algo, son parte de algo, viven protegidos, contenidos por su comunidad...me dió un poco de "envidia"... yo caminaba solo y desolado envuelto en tristes pensamientos, sin pertenecer, sin contención, sin ayuda. Me vi como un católico solitario y triste.

Wanderer dijo...

Don Luis: De acuerdo con usted. Y también con Guy: reconquista minimalista, quizás. Cada uno en lo suyo, y en lo que le dicte la conciencia aconsejada por la prudencia.

El diablillo dijo...

Hace unos días, hablando con unos amigos acerca de un párrafo del Concilio relativo a los religiosos (cuando dice lo de abandonar los hábitos "anacrónicos") se me ocurría la siguiente -y como siempre, delirante- reflexión. Que pretender que la Iglesia no sea anacrónica en un sentido "histórico" me parece correcto, aunque no me parece que lo sea tanto en un sentido moral o práctico. Porque lo contrario sería considerar a la Iglesia en una tensión permanente hacia la sincronía. ¿Y qué sería la sincronía? Pues derivar todo su ser de la urgencia exigible del momento social. Y desgraciadamente ahí estamos. Como muy bien dice W., no es posible renunciar a la Cristiandad porque no la tenemos. Pero aquí nos jugamos al más grosso, que es diluir el catolicismo en preocupaciones éticas. Y esto añade un problema más a lo comentado en el post: que la misma Iglesia entiende que hay que estar ante el mundo como el mundo quiere que esté la Iglesia. Es la pescadilla que se muerde la cola. La Iglesia si no entiende que su ethos no es "discriminador" el ethos social, entonces se introduce un factor de parálisis: no es posible percibir claramente el paganismo del momento porque lo tenemos muy encima, demasiado encima. Tan encima que esta opción de la Iglesia por lo "sincrónico" ya hace nula cualquier posibilidad de reacción desde cualquier ámbito.

Javier dijo...

Respecto del mundo neopagano o apóstata, en el cual estamos sumergidos, la vez pasada me ocurrió el episodio que paso a relatar.
Estábamos en una clase de inglés, y a instancias de la profesora se empezó a atacar a la religión, por ser un engaño ridículo, principalmente la católica, y zaraza, etc, mientras yo trataba de escuchar sin que me agarrara mucho sueño. (Se dijeron disparates memorables como: "Yo soy católica, pero no creo todo eso de que sea el hijo de Dios").
La charla fue derivando, y le preguntan a uno de los más furiosos anticatólicos: "¿Che, y de la muerte qué pensás?. ¿Hay algo después?". Y la respuesta fue: "Trato de no pensar en eso".
Me resultó sorprendente. ¿Cómo hace este hombre -que me consta que es inteligente- para no pensar en "eso"?. "Eso", que es una de las pocas certezas palpables que se tienen en esta vida. ¿Se puede ser humano, y no pensar en "eso"?.
Y me quedé meditando que el mundo neopagano es terriblemente activo y agresivo, terriblemente ruidoso, pero con cimientos sumamente frágiles. Dos o tres preguntas existenciales bien puestas, y la persona tiene que huir a ponerse el mp3 para no pensar.

Saludos.

Anónimo dijo...

Eso es, reconquista sin grandilocuencia. Trabajar para cristianizar nuestra familia, nuestro ambiente de trabajo, nuestro barrio. Desde el cumplimiento de nuestro deber de estado. Ni pretender una cristianización total inmediata de la sociedad, ni mentalidad de grupo cerrado (liberal o apocalíptico). Fe, humildad y paciencia. Dios maneja la historia y la Iglesia permanecerá hasta el fin de los tiempos. Nuevamente: fe, humildad y paciencia. Es muy fácil decirlo, pero cuesta mucho hacerlo.
Hernandarias

Anibal San Juan dijo...

Estimado caminante y comentaristas: Leyendo el post no queda si no coincidir en las reflexiones, ya que todos sabemos que el cristianismo ha perdido, pero también sabemos que Cristo ha triunfado por nosotros, por lo que la fe y la esperanza sigue aumentando a pesar de los tiempos difíciles que corren para los cristianos (obvio que me refiero a los católicos). Quería certificar lo de la marcha de San Juan, en donde desde los más pesimistas (decimos que éramos 10.000 personas en una ciudad de 100.000) y los más optimistas (15.000) afirmamos que fue una cantidad notable que marchó en el Día del Niño por nacer y efectivamente los medios de prensa en informaciones minúsculas dijeron que éramos 4.000 e incluso en uno que se llama Tiempo de San Juan afirmó que éramos ¡¡¡400!!! "Miente, miente, miente, que algo quedará" (del maestro de comunicación K) Göebbels. En segundo lugar y lo que duele, es la ¿traición? de nuestros pastores, ya que salvo algunas poquitísimas excepciones, no participaron, no alentaron y menos denunciarion el plan de Gioja para asesinar niños mediante la aceptación de un fallo injusto(aberrante desde el punto de vista moral, pero también desde el punto de vista jurídico). Obviamente otros fallos de la CSIJ (Corte Suprema de InJusticia) son ignorados por todos los PE del país. Creo que es uno de los signos de los tiempos, quizás como tipo del antytipo del apocalipsis. Agradezco su valentía para reflexionar en voz alta lo que algunos sólo hacemos en privado.

Anibal San Juan

Anónimo dijo...

El remedio a todos los males , sin excepción , como hace recordar Hernandarias , es el cumplimiento a rajatabla del deber de estado…, que por desgracia no se enseña mas lo que es , y no se habla nunca de el en las homilías y en los ambitos católicos .

W. E.-A. dijo...

No hay nada mejor que sincerarse, y reconocer dónde estamos parados. Igual, me queda una sensación de GAME OVER... Y de que hay una franja en el medio, que no se considera católica al modo de estos comentarios ni tampoco está convencida con la clase dominante y su corte, que son un verdadero enigma. ¿Qué lugar ocupan en todo este discurso?

Excelente entrada...

Anónimo dijo...

Lo felicito W, comparto tb. con el Profesor de Worms.
No hay que aferrarse a cosas inexistentes como "La Cristiandad", creo que éso fue un don.
Lo mejor que podemos hacer es lo de Castellani, el bien que podamos hacer a los de al lado y si éso llega a ser levadura de una "Nueva Cristiandad" no depende de nosotros.
Contemplamos la destruccion de una estructura netamente humana, finita, no hay que apenarse por ello, no hay q desesperar, viendo las cosas así no debería tener cabida ningún pesimismo.
Está escrito carajo!!!

Neo-Dummy.

Anónimo dijo...

El presi de Hungría copió su tesis de doctorado, lo descubrieron y reunció.
Chau cristiandad!!!

El naranja optimista dijo...

Anónimo: el presidente no es el primer ministro.

Beatriz dijo...

Perdón por el off-topic pero seria bueno que leyeran esta carta de Ottaviani recientemente desempolvada....

http://www.doctrinafidei.va/documents/rc_con_cfaith_doc_19660724_epistula_sp.html

"Una vez que el Concilio Vaticano II, recientemente concluido, ha promulgado documentos muy valiosos, tanto en los aspectos doctrinales como en los disciplinares, para promover de manera más eficaz la vida de la Iglesia"

ja!

Anónimo dijo...

…ya que una fe que triunfa es la cosa más ridícula del mundo. Si la generación contemporánea de los creyentes no tuvo el tiempo de triunfar, ninguna generación lo tiene, puesto que la tarea es la misma y la fe está siempre en lucha; pero mientras vuelva la lucha, hay posibilidad de derrota y por ello en el ámbito de la fe nunca se triunfa antes de tiempo, es decir, nunca en el tiempo.
Johannes Climacus

Javier dijo...

Estimo que ya todos habrán visto esta noticia. La verdad es que me impactó muchísimo. La leo y la releo y no sé como interpretarla:

Cardenal Schönborn

Schönborn es un Cardenal muy importante. ¿Puede ignorar que Florian Stangl está objetivamente en pecado mortal y en riesgo de condenarse?. ¿Puede ignorar que su deber es tratar de apartarlo del Fuego Eterno?. ¿Puede ignorar el escándalo que está dando con su decisión?.
Si alguien entiende lo que quiso hacer el Cardenal Schönborn, realmente agradecería que me lo explique.

Saludos.

Beatriz dijo...

No tengo idea que quiso hacer Schönborn pero tiene relación con la carta de Ottaviani que cité arriba. Es increíble que los "errores de interpretación" en 1966 son exactamente los mismos de hoy. Ottaviani les dice a los presidentes de las conferencias episcopales que tienen "el derecho y el deber de vigilar (...) de manera que los documentos y decretos del mismo Concilio sean rectamente interpretados"


Los obispos son los encargados de vigilar que nadie distorsione la fe y moral católica.

Ha sido vergonzoso y un pecado que clama al cielo los escándalos de abuso sexual en Irlanda y tantos otros sitios. ¿Dónde estaba el obispo? Permitieron que ingresaran a los seminarios personas enfermas. Ningún obispo visitó los orfanatos para preguntarles a los niños y adolescentes: "¿los tratan bien? ¿algún problema? Avísenme si alguien les hace daño. Yo soy vuestro protector, si alguien les hace daño a ustedes, me lo hace a mi"

Hay sacerdotes que se esconden bajo siglas como CICLA (de los misioneros claretianos de Latinoamérica)

http://www.cicla.net/diario-biblico/19-2012/144-12-de-marzo-2012

que niegan la unicidad y universalidad de la mediación salvífica de Jesucristo cuando dicen que "a veces pensamos celosamente que nosotros somos los poseedores exclusivos, propietarios de la salvación"

¿Dónde está el obispo que no vigila lo que se enseña en los seminarios?

Lo digo aquí y en cualquier otro sitio: Ha habido un gran descuido a la hora de elegir al obispo. Tradicionalmente tiene que ser un hombre de probada ortodoxia y grandes virtudes.

Benedicto está tratando de solucionarlo eligiendo a obispos ortodoxos, pero, ¿si es mal informado?... elegirá a uno que quizás no merece ser obispo.

Creo que el pueblo, o sea, nosotros los laicos, deberíamos proponer obispos al Papa, que se tome en cuenta nuestra opinión. Así era al principio del cristianismo.

Digo "proponer" no "elegir democráticamente" como dicen los progres. La última palabra la tiene siempre el Santo Padre. Porque hay demasiado cura arribista que sólo le importa el poder y finge virtudes y ortodoxia para ser elegido obispo. Una vez elegido, no hace nada! y ocurren estos escándalos y cada quien enseña su propio "magisterio paralelo".

Los laicos conocemos sacerdotes que son de probada ortodoxia y de grandes virtudes que no buscan la gloria personal ni el poder, cualidades para ser buenos obispos.

Sobre Schönborn, habría que escribirle a su correo para quejarnos. La presión del pueblo surte efecto.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo

"Es increíble que los "errores de interpretación" en 1966 son exactamente los mismos de hoy"


Qué cosa, no. Pero qué cosa. ¿Por qué será, Beatriz?

Anónimo dijo...

¿No ha de ser porque durante esos años el tema no se trató cómo y dónde debía ser tratado?
AMP. El CATECUMENO DE TRENTO.

Anónimo dijo...

Yo no sé si la Argentina fue alguna vez por un tiempo realmente una nación católica. Sea ello como fuere, la fuga es inadmisible porque, como también decía, y bien, el Cura:
"Amar la Patria es el amor primero
y es el postrero amor, después de Dios
y si es crucificado y verdadero,
ya son un solo Amor, ya no son dos".
Y para dar ese amor no vale fuga alguna.
Por otra parte, no se nos ha pedido que ganemos, sólo que no nos rindamos, y eso en todos los terrenos.
Por último, aprendamos de los buenos pueblos "originarios" (con perdón): "Mi nombre es Garra de Jaguar; mi padre y el padre de mi padre cazaron en este bosque antes de que yo naciera; mis hijos y los hijos de mis hijos cazarán en él después de que yo me muera".

Beatriz dijo...

Ludovicus dijo

"Es increíble que los "errores de interpretación" en 1966 son exactamente los mismos de hoy"


Qué cosa, no. Pero qué cosa. ¿Por qué será, Beatriz?
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Ludovicus, la respuesta la dio Bouyer en “La Descomposición del Catolicismo” que, por cierto, encontré gracias a la mención que se hizo en este blog.

“A este propósito habría ante todo que desmitizar los mitos que se han constituido acerca del servicio, de la pobreza (“La Iglesia servidora y pobre”), de la colegialidad, del ecumenismo, de la apertura al mundo, y del aggiornamiento. Entiéndaseme bien: todos estos temas son valiosísimas adquisiciones o redescubrimientos del Concilio. Pero a partir del Concilio se los ha visto hincharse y luego formarse bajo las circunstancias que acabo de evocar. Y luego no han cesado de abotagarse cada vez más y más hasta estar hoy casi a punto de estallar.

(…) Primero el servicio (…) Había pues, llegado, y de sobras, la hora de recordar primeramente que la jerarquía es un ministerio, es decir, un servicio (…)Todo esto estaba muy bien. Pero, desgraciadamente, aquí es donde caemos del Evangelio a la mitología; parece que los católicos modernos cuando dicen “servicio” son incapaces de pensar en otra cosa que en criado (…) Decir, pues, que los ministros de la Iglesia, comenzando por sus cabezas, son servidores, ha venido a significar que no tenían que asumir sus responsabilidades de guías y doctores, sino seguir al rebaño en lugar de precederle. (….) Los sacerdotes y los fieles pueden decir lo que quieran, hacer lo que quieran, pedir lo que quieran: Vox populi, vox Dei! Se bendice todo con perfecta indiferencia, pero preferentemente todo lo que antes del Concilio se habría estigmatizado “Qué es la verdad?” preguntaba Pilato. Los responsables parecen no tener otro reflejo de respuesta que éste: “Todo lo que queráis, amigos míos” (…) Al Vaticano II le habrá seguido una dimisión casi general de la Iglesia docente”


No deja de ser un dato interesante que tanto Bouyer como Ottaviani hablen en términos favorables sobre el CVII, y ambos mencionan las “interpretaciones” erróneas del Concilio y la “dimisión casi general de la Iglesia docente” y “el derecho” y principalmente “el deber” de los obispos de guiar al rebaño . Da la impresión que Ottaviani les está recordando a los obispos precisamente lo que Bouyer denuncia, que ellos son los guías y doctores, los verdaderos “maestros de la fe” que deben guiar al rebaño frente a los lobos que vienen a sembrar sus desviaciones.

Todo este descalabro tiene como origen los obispos que han permitido y permiten toda clase de desviaciones sin salir a explicar dónde está el error de ese “magisterio paralelo” que circula entre católicos. Entonces, un teólogo dice que "las religiones no cristianas son instrumentos de salvación" sin que el obispo de su diócesis intervenga.

Casi 50 años ya de esta ausencia de la Iglesia docente, con muy pocas excepciones. ¿Cómo se soluciona? Nombrando obispos que cumplan su función (o que ocurra un milagro y se conviertan los actuales). Es la intención de Benedicto.

Anónimo dijo...

Al noctámbulo de las 4.03:
De acuerdo con usted y, como usted, agradezco a Wanderer la entrega de esa joyita de Bouyer que, no sin cierta dificultad, pude descargar del blog.
Sólo he de agregar que la comparación es bonísima, primero hinchazón y después engorde, y todo porque al abrirse al mundo terminó tragándose todos los sapos de la modernidad y la posmodernidad.
CATECUMENO DE TRENTO.

Anónimo dijo...

Amigo madrugador:
Me parece que no se trata sólo de una dimisión en su función docente, se han olvidado que son siervos de los siervos de Dios porque cuentan con "auctoritas", la cual debe ejercerse como Dios manda, aunque duela, sea a la oveja como al pastor.
Saludos. GARRA DE JAGUAR.