lunes, 9 de abril de 2012

El martirio del Pirincho


Unas semanas atrás, un ocasional lector del blog apelado Pirincho, dejó un comentario que me ha dejado pensando. Escribía:
Hace unos días un paisano viejo me tiró un salvavidas de plomo.
Especulaba el hombre que no habría martirio triunfal y alegre como el de los primeros mártires. Decía que el martirio de los primeros siglos era martirio "del calvario", pero el que vendrá -esa tribulación como nunca la hubo- será un martirio del "Getsemaní". El peso del pecado aplastando las almas de los justos casi hasta el punto del sudor de sangre. Una conciencia de culpa insoportable.
Pero, cosa rara, insistía el viejo en que igual nos alegráramos.
Más de una vez hemos hablado del tema, y es una cuestión que siempre me ronda en la cabeza, pero nunca lo había pensado de este modo.
El martirio de los primeros cristianos fue, con todas las letras, martirio, es decir, testimonio de sangre y de dolor. Pero ellos contaban con algunas ventajas; la más importante de todas el enorme empuje y fuerza que les venía por la cercanía de los hechos históricos de la salvación; el contacto directo con aquellos que habían conocido al Señor o habían escuchado a los apóstoles; la fuerza y el vigor que les otorgaban las pequeñas comunidades cuyos miembros “se amaban entre ellos” y la palabra y el ejemplo de sus pastores, muchos de ellos también mártires. Subían a la cruz en un ambiente triunfal, aunque no menos doloroso, con la alegría que les daba el convencimiento del encuentro ya muy próximo.
En los siglos posteriores, en general, siempre se afirmó que los mártires de los últimos tiempos sufrían una situación similar. Y así nos imaginamos a nosotros mismos siendo apedreados públicamente en el Obelisco por los militantes de La Cámpora. Pero, ¿y si no fuera así? ¿Y si en vez del martirio triunfal del Calvario se tratara del martirio oscuro y escondido de Getsemaní?
Porque el del Huerto fue también un martirio. Pero fue el martirio del hastío y del peso que produce el pecado y la mentira del mundo que el Señor soportaba, no en sus hombros, como la cruz, sino en su memoria y en su inteligencia. Y por eso, la sangre que allí derramó no fue producto de heridas infligidas por los judíos sino del estallido del dolor interior. Fue el martirio del tedio, del aburrimiento supremo, es decir, del ab horreo, del odio al mal que se enseñoreaba en el cosmos. Fue, también, el martirio de la soledad y del desencanto. Allí, solo junto a un olivo, mientras aquellos a quienes más amaba de entre los suyos, dormían. Solo y olvidado. No se sabe cuál de los dos martirios –si el de la cruz o el del huerto-, fue más doloroso.
Me pregunto, entonces, si el amigo del Pirincho no tendrá razón. ¿No será, acaso, que los mártires de los últimos tiempos deban atravesar por Getsemaní en vez que por el Calvario? ¿Y no será también que tengamos ya el olivar a la vista?
Cuando cada día estamos condenados a enterarnos de los avances del mal en el mundo y en el país y cuando vemos la mentira instalada ya con permanencia en todos los órdenes. Y peor aún, cuando vemos a la inmensa mayoría de los hombres vivir felices y tranquilos en medio del error y de la muerte, ¿no caemos, acaso, en el tenío y el hastío? Si hasta parece, en muchos casos, que estamos cargando con el peso del mal, y no hay modo de convencernos de que nosotros no tenemos nada que ver con él. Las piruetas psicológicas que podamos hacer no son suficientes, y el peso, como el Anillo a Frodo, cada vez nos pesa más.
Y ni siquiera tenemos, como el hobbit, a un Sam a nuestro lado ni a un Gandalf que, a la distancia, vela por nosotros. Estamos solos, porque nuestros pastores nos abandonaron. Ellos se dedican a dialogar con el mundo y a acomodarse en sus carreras eclesiásticas. Pero no es que se desentiendan de nosotros; peor aún, en muchos casos nos persiguen, negándonos incluso el consuelo de una liturgia bella y digna.
¡Cuántas veces, incluso, no deseamos que todo acabe de una vez, aunque no sea de modo heroico y triunfal, sino tan prosaico como fuere! Estamos cansados, y queremos ya escuchar la voz que avisa que el Esposo está cerca, y miramos con impaciencia las lámparas encendidas.
Y aclaro, por las dudas: no digo que seamos los mártires de los tiempos postreros; digo solamente que me parece que el huerto está cercano. Y no soy pesimista. Todo lo contrario, es un comentario escandalosamente optimista, porque supone necesariamente que el Esposo está cerca. ¿Y no debe ser este, acaso, el deseo más ardiente de todo cristiano?

74 comentarios:

Anónimo dijo...

El tedio que sintió Castellani y que ejemplificó mencionando que ya no esperaba poder hacerse de una casita en San Fernando.

Aunque siguiéndolo a él, luego del tedio abrá masacre.
Complicada esta última posibilidad, pues en la cúspide del hamanitarismo eclasial y político, todo es lícito, salvo el dar muerte (a excepción de nonatos, viejos y enfermos).

Una forma bastante compleja la de la paz del pacifista, que se opone a toda muerte salvo la del inocente e indefenso. Pero los cristianos a perseguir no seríamos de estos inocentes para el pacifista, sino lo contrario y a los considerados culpables ya no se los mata.
No creo que se vuelva a la paz del revolucionario que consistía en matar a quien libremente no aceptase el liberalismo.

Tal vez sí, pero no imagino una persecusión a muerte aceptada por los medios, aunque sea contra cristianos.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con Pirincho.
Saludos
La Cristera

Richard dijo...

Comparto todo el contenido de este excelente post y sus comentarios. Tengo la misma sensasión, no se si nos espera el Calvario o Getsemaní..., pero de que nos la van a dar, nos la van a dar. Trato de estar fortalecido para resistir de pié con la íntima alegría de ofrendar la propia vida por la defensa de la Fe, si fuera necesario.

Anónimo dijo...

Pues no sé. Me ha recordado unas revelaciones en que el Señor le decía a una Santa que su verdadera pasión fue la de Getsemaní y que el calvario comparado con eso fue casi un refrigerio para él. En mi opinión el peor sufrimiento es la duda de no saber si nuestro sufrimiento actual es por el Reino de Dios o es por otra causa , esa es una tortura muy cruel, típica de esa noche que pasamos.
Salo

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer:
Estoy totalmente deacuerdo con usted en su comentario, pero yo creo que primero es Getsemaní y luego el Calvario. Evidentemente unos sufren Getsemaní, o mejor dicho ya comenzamos a sufrir Getsemaní, para que luego otros terminen en el Calvario.
El mal se va dando por etapas, así lo han planificado los Hermanos Tres puntos, de tal modo de ir inoculando en la sociedad sus semillas, hasta que esta quede totalmente autoaniquilada para defenderse.
Los que queremos ser verdaderamente fieles a la tradición estamos quedando cada vez más como islas, sin pastores y sin ovejas que nos acompañen en nuestro dolor, sólo tenemos la esperanza que al final Cristo triunfará.
No`podemos finalmente pasar la prueba si Dios no nos sostiene, sin Él, nada podemos hacer. debemos apelar a la fe, a la esperanza y a la caridad.

Anónimo dijo...

Lo mismo dice el paisano viejo, Wanderer, que lo suyo es optimismo puro.
Pirincho.

Anónimo dijo...

Chesterton ayuda a entender de modo más concreto los ataques actuales al hombre común en el ensayo “El Hombre Común”. Lo mismo la reflexión anterior de Javier
El ataque es constante. Recuerdo al Hermano Mayor que habla de esto en El Amor y la Religión, cuando analiza en el Quijote los tormentos voluntarios. Dice varias cosas notables allí. Explica, por ejemplo, porque es gracioso el tormento voluntario. Lo que pasa es que si el tormento voluntario es gracioso, hoy lo sería doblemente, pues ésta no es una época particularmente feliz, y el ataque es constante.
Estas dos ideas: El hombre religioso siempre es feliz y… es necesario penetrar hasta la felicidad, son dos formulas luminosas. Sino coinciden con la conclusión del post, la continúan.
Saludos

W. E.-A. dijo...

Salo, qué bien que expresó lo que yo también, de a ratos, pienso.

Y, sin embargo, la entrada de Wanderer me ayuda a intentar perseverar por un camino más o menos ajustado al Evangelio. Lo cual no es nada fácil cuando estás bastante solo. Y los demás -quizás hasta tus amigos- te dicen o que la Tradición no es tal cual uno la piensa, o, bueno, en fin, todavía cosas peores.

Anónimo dijo...

Pucha, cuando leo cosas como “nuestro sufrimiento actual” (que no siento), “una tortura muy cruel” (menos), “los que queremos ser verdaderamente fieles a la tradición estamos quedando cada vez más como islas (relativa o totalmente falso), sin pastores (cierto aunque exagerado, dependiendo del lugar geográfico es falso) y sin ovejas que nos acompañen en nuestro dolor (que tampoco siento)”, “te dicen o que la Tradición no es tal cual uno la piensa (¿y?), o, bueno, en fin, todavía cosas peores (…)”; -digo-, cuando leo estas cosas se me ocurren 4 posibilidades: son tipos más buenos que yo, o soy un inconciente, gustan hacer la víctima cual mujer con su marido o aquí están haciendo literatura, macho.

Tiendo a creer en lo factible de la primera posibilidad, la segunda no me cabe, la tercera es peligrosa pues difícilmente uno aprende a sacudírsela y la cuarta me cierra bastante. Lo que digo es que si me entero que no sé qué juez falló a favor de un aborto en Tilcara, insulto un rato y se me pasa. La verdad verdadera es que mi alma no se encontrará luego de la noticia entumecida por mes o más. Y si sale la reforma y unificación de los códigos Civil y de Comercio ya veremos como sortear las asquerosidades que inevitablemente tocarán tarde o temprano, pero ni pienso en hacerme monje. No es de mis cosas preferidas el asunto de la educación sexual en los colegios, pero mis hijos me hacen feliz, mucho más que lo que me puedan enojar y preocupar la pedagogía de estos potros. Y si mi vecina luce como yiro luego de sus últimas prótesis no me cambia tanto, ya que no es mi mujer.

¿Puede el hombre sufrir de lo que no padece concretamente?, ¿mucho, poquito o nada?, ¿conocieron alguno? (que no sea místico, ni escritor, que escribir consiste en llenar renglones…, ni esté solo o sufriendo algún mal concreto que le tiña su visión de la vida de un modo determinado), ¿si aun en este 2012 no pasa una semana sin que rías con amigos, te vas al infierno?

Dígame Wanderer, ¿estoy frito?

El Carlista.

Urbano Bandieranera dijo...

En línea con el Carlista y coincidiendo con el, vengo leyendo los comentarios y lo que leo realmente no me gusta nada.
Es decir, creo entender que muchos o algunos dicen "nos espera", "sufriremos", "Gesetmaní, Calvario...", etc., ¿no será un poco de presuntuoso orgullo farisaico el autoproclamerse candidato al martirio?. No sea cosa que nos suceda como a Pedro, que cuando las papas quemaron de verdad negó (y teres veces lo hizo) y le esquivó al bulto.
Cuando se presente al momento de dar testimio de la fe, al límite del martirio, si me toca, espero ser fiel y concecuente con la fe de Cristo, pero también conozco de la debilidad del alma y de mi inmensa pequeñez, por lo cual pido a Dios cada día fortaleza y misericordia, porque yo por mi parte poco puedo hacer sin los méritos de Nuestro Señor, El cual sabrá darme en la medida de mis posibilidades la oportunidad de salvar el alma con o sin martirio, por mas tradición y ortodoxia que practique.

Anónimo dijo...

Yo sufrí mucho más haberme quedado sin trabajo por seis meses (dos años atrás) porque me faltaba dinero, que con todo el asunto del katejon y estos tiempos criminales llenos de cosas que no comparto.

No niego que la coyuntura sea más grave que mi realidad de desocupado, pero sufrí por mi problema puntual mucho más que por la apostata época en que transito.

Y eso que creo amar a mi patria, soy nacionalista, etc.

Anónimo dijo...

Carlista, hay gente a la que el clima pesado y húmedo, aplastante, le afecta al punto de costarle el simple hecho de respirar. Conozco algunos de ese tipo, entre los que no me incluyo. Pero el clima los afecta a todos, sean concientes o no.
Quizás haga falta una mañana fresca y un aire límpido para que el "no del todo conciente" tome conciencia de cómo influía en él el ambiente.
El tema es que no se da, y tampoco está pronosticada.
Algo parecido puede estar pasándole con la atmósfera opresiva en la que vivimos.
Bah, no se, digo.
Pirincho.

Anónimo dijo...

Se ama y sufre por el prójimo, que es "próximo".
El resto no es cristianismo, es poesía.

Pippin dijo...

Carlista

Suscribo completamente.

Martin Ellingham dijo...

Me gustó la entrada y también la bajada a lo concreto de El Carlista.

Saludos.

W. E.-A. dijo...

El Carlista:

Pues debe ser la humedad, que no me deja ver las cosas como Ud.; porque la tarea literaria no es mi fuerte.

Y, claro, palabras como las suyas ayudan a repensar lo que uno hace, piensa o, al menos, escribe.

Gracias.

Anónimo dijo...

El clima no daña mi fe, daña mi amor por mi país. Ser nacionalista me parece tan incomprensible como sentir cariño por Arabia Saudita.
Qué hay para querer? Son buena gente los argentinos? el 54% votó a Cristina, y muchos del 46% a versiones con buenos modales y menos ladronas de un progresismo parecido.
Vivimos en un chiquero y a la mayoría no le molesta.
Y entender historias simples como ahorrar en los 7 años de vacas gordas para no morirte en los años de vacas flacas parecería ser algo que está muy por encima de la capacidad de nuestros dirigentes y del argentino típico.

Algo en lo que a veces pienso es que Cristo dijo que hay que darle al Cesar lo del Cesar, que hay que pagarle impuestos, a pesar de las prácticas horribles del gobierno romano.

Entonces, supongo, hay que pagar impuestos incluso si usan la plata de los impuestos para abortos legales y gratuitos en hospitales públicos. Y no hay que vender la casa y comprarte un terreno en Paraguay para evitar eso, tenés que seguir pagando impuestos y quedarte para dar testimonio y ser la luz.

Ustedes qué piensan? sólo está bien emigrar en caso de persecución, si no, tenés que bancárte el clima para dar testimonio?

Saludos

Ex Luterano

Wanderer dijo...

Carlistas, sus opiniones siempre resultan interesante. Estoy de acuerdo con usted en las referencias que hace a "estar en la Tradición". No lo estoy tanto, sin embargo, en lo que hace al sufrimiento.
Las ofensas que se comenten contra Dios, sobre todo cuando son públicas y provocan mucho daño, duelen. Y deben doler, aunque a nosotros no nos afecte personalmente. Yo no pienso abortar ni aconsejar que alguien aborte, pero cualquier fallo que permite ese crimen, duele porque se trata de una ofensa gravísima a Dios. No me dolería si la ofensa fuese a la vida; pero es a Dios.
No sé; quizás sea solamente un problemita mío.
Deberíamos escuchar a alguien que sepa más teología que nosotros.

Anónimo dijo...

Wanderer, no sé si realmente sufre porque las almas de los nonatos son de Dios. Esas mueren en gracia (el limbo para estos no es de fe) y no sufre porque matan a un delincuente en una balacera con la policía, quien seguramente no muere en gracia de Dios.

Por otro lado, sufrir por las cosas de Dios cuando Él mismo permanece perfecto, sin necesitarnos y omnipotente, es difícil de entender. Dios no nos necesita y nada que hagamos le hace mella. Otra cosa es que desee nuestra salvación y que nosotros tengamos el deseo que no se viole su Ley.

Y hay algo más, constatable en el día a día: si usted tiene un familiar querido con cáncer terminal sufre, sufre mucho por el mal concreto que le toca de cerca. Y sufre aunque esta persona haya recibido los últimos sacramentos.
Y sufre mucho más que al enterarse de un nuevo aborto o balacera.

Entonces diría, agregando a un comentario anterior, que se sufre por el próximo y que lo contrario no solo no es cristiano, tampoco es natural. No sucede naturalmente.

Anónimo dijo...

Carlsta, usted es inocente.
saludos

Anónimo dijo...

Off topic: que linda fiestita en la (ex) UCA: http://bit.ly/Hvycb5

Zecca volvé que te perdonamos!!!!!

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

creo que Tom dice algo al respecto.Completa un poco lo del Carlista, con el mismo realismo casi cínico que ha desplegado nuestro ilustre comentarista( y Tom,y Aristóteles).


II-IIae, q. 30


Respondo: Siendo la misericordia compasión de la miseria ajena, como queda dicho (a.1), siente misericordia quien se duele de la miseria de otro. Ahora bien, lo que nos entristece y hace sufrir es el mal que nos afecta a nosotros mismos, y en tanto nos entristecemos y sufrimos por la miseria ajena en cuanto la consideramos como nuestra. Esto acaece de dos modos. Primero: por la unión afectiva producida por el amor. Efectivamente, quien ama considera al amigo como a sí mismo y hace suyo el mal que él padece. Por eso se duele del mal del amigo cual si fuera propio. Por esa razón, en IX Ethic., destaca el Filósofo, entre los sentimientos de amistad, condolerse del amigo, y el Apóstol por su parte, exhorta en Rom 12,15 a gozar con los que se gozan, llorar con los que lloran. Otro modo es la unión real que hace que el dolor que afecta a los demás esté tan cerca que de él pase a nosotros. Por eso escribe el Filósofo en II Rhet. que los hombres se compadecen de sus semejantes y allegados, por pensar que también ellos pueden padecer esos males. Ocurre igualmente que los más inclinados a la misericordia son los ancianos y los sabios, que piensan en los males que se ciernen sobre ellos, lo mismo que los asustadizos y los débiles. A la inversa, no tienen tanta misericordia quienes se creen felices y tan fuertes como para pensar que no pueden ser víctimas de mal alguno. En consecuencia, el defecto es siempre el motivo de la misericordia, sea que por la unión se considere como propio el defecto ajeno, sea por la posibilidad de padecer lo mismo.

Anónimo dijo...

Ok. Perfecto lo de Ludovicus, y lo del Carlista, pero el sufrimiento -o martirio- del que habla Wanderer creo que no abarca sólo el dolor por el sufrimiento ajeno de desconocidos considerado de manera abstracta -lo cual implicaría estar cerca de la santidad-. Se trata del dolor de no tener patria, y de allí para abajo, ningún asidero al que agarrarse. Vivir en un mundo que está totalmente en contra del cristiano, lo cual se siente hasta el más mínimo detalle. Podrá ser o no medianamente calmado con el bálsamo de la amistad, los hijos, etc, pero no se podrá negar que la sensación de opresión o de vacío es casi palpable.
Y ese vacío, o esa amenaza, se proyecta sí en un genuino pesar por nuestros seres queridos y por nosotros mismos.
Y así es que uno sufre por ellos, y por uno mismo, como no.
Yo eso lo siento.
Pirincho

Baldr dijo...

> Luterano dijo: Qué hay para querer? Son buena gente los argentinos? el 54% votó a Cristina, y muchos del 46% a versiones con buenos modales y menos ladronas de un progresismo parecido.
Vivimos en un chiquero y a la mayoría no le molesta.

> Pirincho dijo: Se trata del dolor de no tener patria.



Los cristianos no se distinguen del resto de la humanidad ni en la localidad, ni en el habla, ni en las costumbres. Porque no residen en alguna parte en ciudades suyas propias, ni usan una lengua distinta, ni practican alguna clase de vida extraordinaria. Ni tampoco poseen ninguna invención descubierta por la inteligencia o estudio de hombres ingeniosos, ni son maestros de algún dogma humano como son algunos. Viven en ciudades griegas o extranjeras, según los casos, y se adaptan a las tradiciones locales lo mismo en el vestir que en el comer, y dan testimonio en las cosas de cada día de una forma de vivir que, según el parecer de todos, tiene algo de extraordinario. Residen en sus propios países, pero sólo como transeúntes; comparten lo que les corresponde en todas las cosas como ciudadanos, y soportan todas las opresiones como los forasteros. Todo país extranjero les es patria, y toda patria les es extraña. Se casan como todos los demás hombres y engendran hijos; pero no se desembarazan de su descendencia. Tienen en común la mesa, pero no la cama. Están en la carne, pero no viven según la carne. Habitan en la tierra, pero son ciudadanos del cielo. Obedecen a las leyes del Estado, pero, con su vida, van más allá de la ley. Aman a todos y son perseguidos por todos. No son conocidos, pero todos los condenan. Se les da muerte, y aun así están revestidos de vida. Son pobres, pero hacen ricos a muchos. No tienen nada, pero abundan en todo. Son despreciados, pero en el desprecio encuentran gloria ante Dios. Se ultraja su honor, pero se da testimonio de su justicia.
Están cubiertos de injurias y ellos bendicen. Son maltratados y ellos tratan a todos con amor. Hacen el bien y son castigados como malhechores. Aunque se los castigue, están serenos, como si, en vez de la muerte, recibieran la vida. Los judíos hacen guerra contra ellos como extraños, y los griegos los persiguen, y, pese a todo, los que los aborrecen no pueden dar la razón de su hostilidad.

- A Diogneto

Anónimo dijo...

Pirincho, pero ese dolor del que usted habla y efectivamente existe, tiene, naturalmente, un voltaje más bien bajo. Le permite, por ejemplo, disfrutar de unas vacaciones siendo que es mucho más grave que el cáncer de un ser querido. Y con este último no hay vacaciones que valgan la pena.

Entonces, el sufrimiento real, el dolor-dolor, es ante lo concreto-cercano.

Anónimo dijo...

Excelente Pirincho. Hay que enderezar las reflexiones oblicuas, más propias de la filosofía idealista.
saludos

Anónimo dijo...

Saliendo del tema teológico y quedándome en lo que veo, diría que casi toda la gente que conozco (salvo causas de dolor puntuales), viva donde viva y vaya a la misa que vaya, tiene generalmente un ánimo y tristeza acorde con su realidad económica.

He notado que quien no llega cómodo a fin de mes (clase baja o media baja) difícilemnte se lo vea muy feliz. De clase media para arriba (salvo problemas puntuales) los he notado con un ánimo bastante mejor.

También noto un mejor ánimo en el clase media cómoda que en el rico. Tal vez porque son menos problemas para vivir esencialemnte lo mismo, menos responsabilidades laborales y causas de estress y tengan más tiempo para sí mismos y sus familias.

Sto. Tomás, sin hablar de las categorías de clase "baja", "media", "media cómoda" y "alta", entiende a la clase media cómoda como un ideal.

De esto no salen ni los católicos más píos.

Clase Baja.

Guy Crouchback dijo...

Está muy bien lo que dicen el Carlista y Ludovicus. También es muy cierto lo que dice Wanderer. Pero me parece que Pirincho apunta a otra cosa; o, por lo menos, yo vería otro aspecto del asunto.

Me parece que lo que hoy estamos viviendo es en un estado de tentación constante contra la esperanza cristiana. Lo dije antes y lo repito, aunque sea muy cursi, "no se puede ser feliz entre infelices".

Por muy aislados que pensemos que estamos nosotros o nuestras familias, a la larga o a la corta, nos va a tocar. Aunque vivamos en La Reja, Bella Vista, Alta Gracia, Bariloche o Tigre. Aunque eduquemos a nuestros hijos en casa. Aunque hayamos alcanzado la autosuficiencia económica. O aunque no tengamos televisión en casa. De algún u otro modo, de alguna u otra forma, "el mundo" nos va a alcanzar... o va a alcanzar a los que queremos.

Y si eso, de alguna manera, no nos causa angustia, melancolía, pesar o miedo, una de dos: o somos miopes por una vida demasiado mundana, o somos inconcientes por exceso de soberbia pelagiana.

Claro que habrá espíritus demasiado elevados con un altísimo grado de confianza ciega en la Providencia. Pero no creo que seamos todos, ni siquiera la mayoría.

"El mundo" está ahí. "El mundo" le da de leer a chiquitos de 7 años libros como "Tomás tiene dos papás" o porquerías por el estilo. "El mundo" le da clases a preadolescentes de 12 sobre cómo se pone un preservativo en una prótesis, o les invita a "tocarse" para "conocerse mejor". "El mundo" les dice que sus padres son unos pobrecitos de otra época, llenos de prejuicios, y pronto les dirá que ni siquiera necesitan avisarles si quieren pedir la píldora del día después en forma gratuita en cualquier hospital público. "El mundo" te regala netbooks para que "explores" libremente en cualquier lado sin ninguna posibilidad de control por parte de tus padres o maestros (los hotspots wifi están en plazas).

Y esto es tan sólo un aspecto, quizá uno de los más brutales, pero ni siquiera el más importante.

Anónimo dijo...

Respuesta a El Carlista:
Estimado Carlista, que ceguera la suya al no ver la descristinización de la sociedad y el mal que sufren miles de almas que no conocen la verdad. El estado de derecho está siendo totalmente aniquilado a través de leyes contra natura, de leyes que obran directamente contra de Dios.
Desde el punto de vista de nuestras libertades sociales, éstas estan siendo atacadas a través de la impunidad de delitos tales como la violación, el secuestro, el homicido y el robo con violencia. Además somos víctimas de un sistema económico de tipo usurero, que lo único que hace es llevar a miles de familias a las más absoluta ruina. La propaganda publicitaria es la gran arma que utilizan los neoburgueses.
Aborto, eutanasia, matrimonio homosexual, pornografía infantíl, igualdad de derechos entre los hijos legítimos e ilegítimos, libertad de cultos, ideología de los derechos humanos, etcétera. Y quiere que vivamos como si nada pasara, que absurdo.

Anónimo dijo...

Ante temas escabrosos es necesario, por lo menos, leer con atención y escribir previo haber pensado.

Cómo puede ser que si el mismo Aquinate mantiene lo aquí dicho se acuse "idealismo". Y, quién negó el estado deplorable de la Argentina?
Lo que se dijo, únicamente, es que ese estado puede enturbiarnos a todos el aire (ver post de Ludovicus), sin que ello sea, y de hecho no es, algo parecido a un "martirio" (salvo que imaginen a los mártires romanos en pleno circo pasando momentos tan desagradables como los de ustedes cuando escuchan a Cristina).

Anónimo dijo...

Sufrimiento de Dios:
Dios sufre en su ser extrísico y no intríseco por los pecados de los hombres. Evidentemente, la esencia de Dios no se ve afectada por mal alguno del hombre. No obstante esto, la misericordia de Dios siempre quiere que se respeten sus leyes para que el hombre pueda alcanzar las gracias divinas. Dios no puede dar su gracia si el hombre no la acepta, lo cual le causa dolor extrínseco al no poder salvar al hombre simplemente por que éste lo rechaza.
El pecado y la desobediencia en nada perturban el ser de Dios. Dios es omnipotente, magnánimo, justo y misericordioso, y es precisamente en vista de éste último atributo que a Dios le duele que los pecadores lo rechasen, por el desprecio a su gran misericordia.
Por ello, no es correcto afirmar cartegóricamente, que Dios permanece insencible respecto al pecado, la blasfemia y la impenitencia de los hombres. Siempre hay que hacer las debidas distinciones cuando uno argumenta, en especial, sobre temas de la fe.
espero aclarar la duda de muchos.

Anónimo dijo...

Sufrimiento intríseco e extrínseco:
Esa es la respuesta a todo el debate. Cuando recibismo el bautismo, a través de este sacramento se imprime carácter, vale decir, nos identificamos con toda la Obra Redentora de nuestro Señor. Nos alegramos cuando el se alegra, y nos entristecemos cuando Él se entristese.
No podemos alegrarnos por la ignorancia, la blasfemia ni ninguna cosa que afecte al hombre con su relación con Dios, nos duele en nuestro ser extríseco y no intríseco, ya que la acción del pecado y la ofensa no la realizamos nosotros. Otra cosa es, cuando somos nosotros los infractores a la Ley de Dios, ahí sí que sufrimos de modo intrínseco, ya que nos afecta todo el ser de nuestra alma.

Anónimo dijo...

Perfecro, pero el "sufrimiento extrínseco" que puede sentir un hombre por los pecados de otros es (re) bastante inferior al "intrínseco" que él mismo podría padecer por el mal que aqueja a uno mismo o a un próximo.

Es la vida misma...

Anónimo dijo...

Puedo entender un "sufrimiento externo" originado por lo que hace otro y que no me afecta de cerca, pues paso todo el tiempo de la potencia al acto.
Pero no en quien es Acto Puro.

Puedo entender "externo e interno" en los hombres, pues es consecuencia del pecado original, pero no de quien solo El es Santo.

Anónimo dijo...

Anónimo de 8:50, sus conclusiones son lógicas.

La Teología se compone de Sabiduría Cristiana (nos viene por la fe aunque no todo lo que allí se diga sea "de fe", y la Metafísica (aquí no puede haber error).

Y lo que dice el anónimo de 20:55-21:03 es Ciencia Cristiana "no de fe". Su razonamiento, sobre el mismo punto, es metafísico.

Allí el desencuentro.

Anónimo dijo...

Teología del ser:
Desde el punto de vista ontológico,las cosas, por el hecho que son, tienen un bien. Cualquier ente, por el hecho que es, tiene un bien. ¿Pero qué pasa entonces con los condenados en el infierno?. Los condenados son en el infierno, por ello, tiene un bien por el hecho de ser. Pero ¿Cómo son?, condenados, llenos de sufrimientos de privación y de culpa, y cómo pueden en esas condiciones tener un bien.
La existencia es un bien, respecto al no ser, pero ser como los condenados es un mal para ellos. El dolor y el sufrimiento,no son por si mismos un bien, sin embargo, tienen razón de bien si se los ofrece con un fin trascendente, como un signo de purificación para ser más agradables a Dios. El dolor físico, por muy doloroso que sea, es menos intenso al dolor del alma. Y por ser el alma una dimensión espiritual, puede perfectamente sufrir allende a ella. Sufro por un ser querido, me duele el dolor de mi prójimo incluso mucho más de lo que pudiera dolerme en mi ser físico, por ser dolor de la parte superior del hombre, por ser dolor de su ser espiritual.
La parte espiritual del hombre, por involucrar lo más esencial de su ser, puede ser más dolorosa que su parte física. Por ser espiritual, además, es más universal y abarca más que la parte sensible que se encuentra relegada unicamente a su ser material. Por consiguiente, dolorse por el mal de otros, por el mal de muchos, puede llegar hasta costarnos la vida, por involucrar dicho dolor todo nuestro ser. Apenarnos del mal moral de otros, si lo vivimos con intensidad, nos puede llegar hasta producir la muerte. Cuanto sufrían los santos por causa de todos nuestros pecados, que hacían la Cruz de Cristo más pesada. Los niños de Fátima, cuánto sufrieron por los pecados de los hombres, por las ofensas de los hombres contra Dios, hasta llegaron- en el caso de Jacinta y Francisco- hasta perder la vida. Entonces ¿Puede el hombre sufrir por los pecados de los demás?, la respuesta es si, y su dolor será más intenso en la medida que le tome más el alma, su dolor se agravará por el dolor de la ofensa a Dios.
Dolor del alma y dolor del cuerpo, no siempre van de la mano, ni tienen las mismas características ontológicas, pese a ser el hombre una unión de alma y cuerpo, por ser principios diferentes de ser, sufren de distinta manera.
¿Alguien se puede entristecer y doler por los condenados en el infierno?, por supuesto que sí, el dolor va a ser más intenso en la medida que el conocimiento del bien perdido, y el mal que afecta a los condenados, sea más conocido por el alma que se conduele. ¿Pero es el mismo dolor?, evidentemente no, ya que el condenado en el infierno ha perdido la visión beatífica y sufre por el mal de pena y de privación. Castigo que no padece el que se conduele por el alma de los condenados. Hay diferencias de intensidad en el sufrimiento y el dolor, pero también hay diferencias metafísicas en el orden de la percepción del dolor, qué duda cabe. Emsamblar las piezas del reloj del sufrimiento y el dolor, es como encontrar una aguja en un pajar, es practicamente imposible para un intelecto humano. Ya que tras el dolor y el sufrimiento se esconde un misterio de Dios, que permanece adjunto a su divinidad,pero para un espíritu religado a un cuerpo el velo dolor queda allende a la comprensión de su razón.
¿Son hipócritas y fariseos los que se duelen del estado actual del mundo?, evidentemente que no, ya que su dolor, se injerta dentro del ser extríseco de Dios, que le duele como sus hijos lo rechan día a día en el sagrario, en la blasfemia y en la ley contraria a sus mandamientos.

Anónimo dijo...

¿Puede haber un martirio que no sea el físico?
La respuesta es que sí, como lo dije en el comentario anterior, el dolor del alma es superior al dolor físico, por ser ésta la parte superior del hombre. En el alma se involucra todo el ser del hombre, es ésta el principio de operación del hombre, y es por ésta misma que el hombre recibe el castigo o premio eterno. Podemos vernos muy acongojados espiritualmente por el mal que pulula en el mundo, podemos ser martirizados mucho más intensamente en los dolores del alma. Sin embargo, visiblemente, el dolor físico es el que finalmente entra por la vista y nos hace tener un juicio sobre aquello que palpamos con los sentidos y no con el espíritu.
Que me dicen, de las siete espadas de dolores que padeció la santísima Vírgen María con los dolores y afrentas que sufrío su hijo, esas espadas de dolores atravesaron su alma, atravesaron su ser, a pesar de que ella misma no las padeció. ¿Por qué tanto dolor en la Vírgen?, porque le tomó toda su alma, era su propio hijo el que sufría, el propio hijo que era abofeteado, humillado, y afrentado sin descanso. El dolor del alma es más intenso que el dolor físico.
Por lo tanto, es totalmente factible que exista un martirio del alma que no llegue a concretarse en un martirio físico.

Anónimo dijo...

El Anónimo de 22:13-22:34 dice muchas cosas que tal vez digan también los libros de teología, no lo sé.
Lo que sí sé, es que no conozco a una sola persona (y conozco católicos laicos y sacerdptes, tradicionalistas y no a rolete) que sufra por los males del mundo con una intensidad que podamos llamar "martirial".
Es así de simple, no conozco ni a uno.
Basándome en los hechos debo decir que los dos comentarios anteriores son más que nada literarios.
Otro es el cantar, por supuesto, si se habla de dolor espiritual intenso (o muy intenso) por el mal físico o espiritual del próximo (pero no del "mundo").
Me quedo con Santo Tomás.

Anónimo dijo...

Acá la cuestión es si se matan cristianos ( ejemplo, el comunismo) o se los ataca espiritualmente (ejemplo, capitalismo). Cuando hablo de reflexiones oblicuas, me refiero a los que se salieron del planteo. No acuso de Idealismo las citas de Santo Tomas.
Saludos

Anónimo dijo...

¿Cómo podemos conocer las aflicciones del alma del otro?:
Si el otro me las dice las sabré, pero si las lleva con un sano juicio, y una oblación especial hacia Dios, no puedo saberlas. En cuanto a Santo Tomás, es uno de lostantos doctores de la Iglesia, la teología católica no nace ni muere con Santo Tomás, por muy grande que haya sido. Santo Tomás supo dar respuesta en su época a muchísimas cuestiones de fe, fue de cierto modo el continuador de San Agustín. Pero a santo Tomás no le hubiera gustado que se hiciera una absolutización de su teología. Los peores enemigos de Santo Tomás, son sus propios seguidores, ya que lo enclaustran en pensamientos basados en interpretaciones sui generis de los grupos tomistas.
Santo Tomás habla por si solo, cuando es necesario recurrir a sus tratados, y Santo Tomás sabrá guardar silencio cuando otros expresen verdades teológicas que en él no quedaron tan claras.
Los tomistas actuales son sólo repetidores de los tratados de Santo Tomás, siguen manuales filosóficos, expresan una flosofía plana, en vez de hacer una docta teología a partir del pensamiento del Aquinate. Los Tomistas han mulilado su intelecto por esforzarse en sólo repetir sin racionalizar lo que Santo Tomás dice. ¿En qué lugar se escriben los tratados de los tomistas?, por lo que yo conozco, sus escritos son sólo articulitos, ensayos y referencias de aquí para allá, enclaustrado en universidades cuyos fines son sólo mercantiles. La verdad ha quedada relegada a las universidades medievales, y lo que existe ahora es sólo comercio.
Podre Santo Tomás, qué discípulos los suyos.

Anónimo dijo...

Seguidores del Aquinate:
¡quiénes son sus seguidores?, un grupito de gente que permanece enclaustrada en universidades mercantiles, no menos que hacen es hacer una verdadera filosofía a partir de los postuldados del doctor Angélico. Mi consejo para los que se creen tomistas, es que aprendan a pensar por si mismos, que se atrevan a especular para indagar a las verdades metafísicas que no quedaron muy claras en el Aquinate. Repitidores, acostumbrensen a pensar y confrontar la verdad con el error actual, sin quedarse sólo en la mera repitición de sus Manuales Tomistas. ¿ En qué clase de académicos se han transformado?, ¿ De qué le valen sus doctorados?, sino son capaces de expresarse acorde a sus títulos. Castellani decía que filósofo no es aquel que repite como loro las materias, ni aquel que expresa ideas de otros, filósofo es aquél que es capaz de expresar a través de un sistema coherente y racional su pensamiento, abstrayendo de la realidad sus postulados y principios. Ergo, lo menos que tienen los tomistas actuales es de filósofos.

Anónimo dijo...

¿ Qué les falta a los abogados comentaristas de éste blog?:
A mi juicio les falta mucha lógica, metafísica y un juicio prudente.
Su amigo.
Fray Agrícola.

Anónimo dijo...

Fray Agrícola dice:
La ignorancia es atrevida.

Anónimo dijo...

Literatura para argumentar, literatura para razonar, literatura para retrucar, literatura como teología, literatura ...

Estos curas son incansables.

Anónimo dijo...

Respondo a los Anónimos de las 20.13 y las 20.22, que parecen estar muy de acuerdo:
Primeramente: que hay consenso en punto a que Santo Tomás es el mayor doctor de la Iglesia.
Segundamente: la oscuridad afirmada exige una mínima cita de las verdades en que no habría sido claro, por un mínimo de seriedad.
Terceramente: o los seguidores de Santo Tomás se ajustan a las interpretaciones de los grupos tomistas o repiten los tratados de Santo Tomás, una de dos.
Cuartamente: a título de ejemplo, en el Instituto de Filosofía Práctica, sito en Viamonte 1596, primer piso, desta ciudad de la Santísima Trinidad, que no es una entidad académica "mercantil", pueden consultar la obra de su fundador, como de muchos otros tomistas, que no son o fueron repetidores del Doctor Angélico.
Quintamente: ¿qué es una filosofía "plana"?
Sextamente: sus "denuncias" exigen una mayor precisión acerca de los "grupitos", sus miembros y las "mercantiles" universidades que los cobijarían.
Séptima y ùltimamente: Castellani era tomista.
Pregunto al Fraile Agrícola, dado que nunca fuí muy despierto y estoy bastante viejo como para acertar: ¿quiénes son los abogados comentaristas que intervienen con atrevida ignorancia en este blog?
SALUDOS. GILBERTO CHESTER.

Anónimo dijo...

Hay una joyita del Cura Castellani que puede conseguirse en alguna librería de "viejo", o en aquéllas que conocen los que dicen ser "del palo": Elementos de Metafísica. Ed.Penca. Buenos Aires. 1977.
De ahí debe venirme el defecto apuntado por los anónimos de las 20.13 y las 20.22, en la medida de haber seguido la ultima y mas importante de las "normas de clase" impartidas por el "ermitaño urbano": "para aprender y al fin sobresalir, repetir, repetir y ... repetir".
De ahí también me viene el recurso al doctor Angélico a la hora de especular sobre cuestiones teológicas, morales, jurídicas, sociales y políticas. Vèase la cifra poética de la filosofía de Tomás de Aquino que encabeza el capítulo reservado por Castellani al Buey Mudo (monólogo de L.Castellani en la obra teatral de H.Guenon "La gloria de Tomás de Aquino".
AMICUS VERITAS.

Anónimo dijo...

Si mal no recuerdo, Castellani fue más tomista y repitió más a Santo Tomás que el 99% de no sólo los jeromianos (léase jesuítas) sino aún los dominicos de hogaño.
Más todavía, magüer la cortedad de mi memoria, que corre parejas con la largueza de mi edad, puedo afirmar que hasta escribió una poesía en alabanza a su filosofía.
AMP EL CATECUMENO DE TRENTO

Anónimo dijo...

La expresión del pensamiento propio y personal a través de un sistema coherente y racional, cuyos postulados y principios hayan sido rigurosamente abstraídos de la realidad no parece ser obstáculo para que nuestros interlocutores repitan la pregunta formulada, hace poco más de dos mil años, por un procurador romano: "quid est veritas".
GARRA DE JAGUAR.

Anónimo dijo...

Precisiones:
Todos mis comentarios acerca de Santo Tomás no van encontra de su teología, sino más bien estoy en contra de aquellos que prentenden apoderarse de su pensamiento y enclaustrarlo en pequeños grupos académicos. En lo particular, yo encuentro que una de las mayores genialidades de Santo Tomás es la analogía, ya que a través de este elemento logra el Aquinate urdir gran parte de sus razonamientos teológicos.
No pongo en duda además el tomismo de Castellani, pero Castellani si bien ocupó como base de su pensamiento el tomismo, sin embargo, inteligentemente supo tirar los buyes con su propia carreta. Es allí donde yo establezco la crítica de muchos que dicen ser tomistas por que repiten por allí y por allá ciertas frasecitas del Aquinate. Por lo demás, mi crítica no pretende destruir, sino más bien, construir una línea de pensamiento con sólidas bases tomistas, pero que se expresen en un lenguaje propio y coherente de cada uno que desee expresarse en torno a estos temas.
Hay que atreverse a pensar por uno mismo, sin que por ello base mi argumentación únicamente en cita tras cita de tal o cual santo.
Y cuando hablo de mercantilismo, los invito a ver como funcionan las universidades actualmente, cuál es su fin y cuál fue el fin en sus inicios medievales.
Respecto a los abogados, me basta ver su malla curricular y en qué sistema judicial se hallan inmersos. A ellos les recomiendo leer al pagano Cicerón, el De legibus y Natura Deorum.
Se despide su amigo.
Fray Agrícola.

el escipión barbado dijo...

Son los bosques que gimen la muerte de la inteligencia, otro modo de música y de canto que contrasta con el sordo rumor del oleaje. Una melancolía de égogla virgiliana, se resume en el silencio final, de la palabra aun resonante del intelecto. Pero desde el altar consagratorio, por encima de la muerte, aun perduran las categorías absolutas y vivientes de Tomás de Aquino. Es la ancestral contraparte entre el arcaico despliegue del Kháos-Ouranos y la coronación olímpico apolínea de la serenidad inteligente, patencia absoluta del númen de Zeus. Se relega la inteligencia y al paso cae la sacra belleza, espacio de las theophanías originarias. Sed piadosos, como lo fue el griego. Y porque lo somos, sacrificaremos toros y frailes de la huerta, y comeremos las vísceras asadas, en acto de entrañable comunicación festiva, laudante y sacra; retornando una vez más a la moira de las estirpes.

Anónimo dijo...

Fray Agrícola.

Nadie niega lo que usted afirmó en su comentario de 9:32. Santo Tomás tuvo veneración y siguió a los Padres, mucho más que todos nosotros.
Además temo que se pierda el hilo entrando en una discusión nueva en la que, como le dije, estamos de acuerdo.

Lo que no podemos aceptar es que sus nuevos teólogos llegan a afirmar que Dios sufre, lo que supone un paso de Sufriente Potencial a Sufriente en Acto por el acaecimiento de un nuevo pecado, cuando es Acto Puro.
Además, qué es el sufrimiento extrínseco? Una forma de justificar el movimeinto en Dios?
Se da cuenta lo que llegan a afirmar? Cómo lo prueban? Al menos Santo Tomás pudo probar lo contrario.
En el comentario de 22:13, por ejemplo, se dicen cosas ciertas hasta rematar con una aceptación del dolor por el mal del mundo que no se desprende necesariamente y mucho menos se constata en los hechos.

Pondría darnos los nombres y obras de los teólogos que usa? Quisiera ojearlas.

Esos son los problemas que vemos en sus teólogos, no que hayan existido otros atendibles luego del Aquinate.

Anónimo dijo...

Escipión barbado:
A veces me dan ganas de seguir el consejo del coronel Slade (ver "Perfume de mujer") pero, como le pasa al personaje, estoy muy viejo y muy cansado para agarrar un lanzallamas y ...
TORQUEMADA REDIVIVO.

Anónimo dijo...

Al fraile agrícola le recuerdo que el problema no radica tanto en que algunos tomistas de ocasión, para "chapa" en alguna institución académica sedicente católica, quieran enclaustrar al Aquinate de la suerte que señala.
Sino en que el "discurso del saber" de la modernidad y la posmodernidad guarda silencio acerca de Santo Tomás, su obra y la obra de los que siguen al Doctor Angélico.
En otras palabras, como dice Francesco Olgiati en "El concepto de juridicidad en Santo Tomás de Aquino (cuya lectura le recomiendo para que entienda a los jueces y abogados de estos ultimos tiempos), Santo Tomás no fue refutado, ni siquiera criticado, simplemente fue callado.
Y eso que había leído a fondo a Cicerón.
Saludos. G.CHESTER.

Anónimo dijo...

Fray Agrícola dijo:
La idolatría del tomismo es una necedad.
Saludos.

Anónimo dijo...

Al fraile agrícola: ¿quién "idolatra" el tomismo? Yo por lo menos no.
Saludos. G.CHESTER.

Fray Agrícola dijo...

Respuesta del 15 de Abril al anónimo de las 17:31.
Estimado amigo, de verdad debo decirle que me encantó su objeción, la encuentro totalmente atingente y con una consecuencia lógica deducible del sistema de Santo Tomás.
Esto fue lo que usted dijo:"Lo que no podemos aceptar es que sus nuevos teólogos llegan a afirmar que Dios sufre, lo que supone un paso de Sufriente Potencial a Sufriente en Acto por el acaecimiento de un nuevo pecado, cuando es Acto Puro"
Respondo Dicendum quod: Cuando hablo del sufrimiento extríseco de Dios, quiero afirmar que el pecado pruduce un efecto en el ser de Dios. Ese efecto que produce evidentemente no afecta al ser de Dios desde el punto de vista de sus atributos intrínsecos, no es paso del sufriente potencial al sufriente en acto, ya que Dios es acto puro. Santo Tomás dirá que es un modo metafórico de expresarse, yo más bien diré que el efecto del pecado produce en Dios un cierto dolor( Al modo de Dios) y no obviamente al modo del hombre. Creo que la palabra metáfora que ocupa el Aquinate no expresa a cabalidad la realidad que existe tras este misterio.
Nuestra inteligencia es incapaz de escudriñar sobre la esencia del mismo creador, salvo, a aquello que nos ha sido revelado. Las palabras atan lo que nuestro espíritu quiere expresar. El dolor que pueda haber en Dios hay que entenderlo desde la lógica de su eternidad y desde su omnipotencia, y no mirado con una visión antropológica.
En cuanto a mis teólogos, debo decirle que no tengo a teólogos concretos que siga, me guío por lo que leído de los Doctores de la Iglesia, de lo que dice la tradición y punto. No pretendo generar una nueva teología, ni inventar neologísmos para expresar verdades teológicas, ni menos derribar a Santo Tomás ni a ningún otro Santo. Hay que atreverse a pensar, sin pensar fuera de la Tradición, eso es lo que yo quiero transmitir. Para frenar las osadías teológicas, recurriremos siempre a los doctores de la Iglesia, al Magisterio Infalible de ésta.
Espero que ahora me entienda, si no ha quedado claro, le rogaría que fuera más explícito en su argumentación. Cite a Santo Tomás cuando quiera, pero no haga sus afirmaciones a base de puras citas parafraseadas.
Gracias por su amabilidad y gentileza en su respuesta.

Fray Agrícola dijo...

Respuesta a G Chester, del día 15de Abril a las 19:41.
Estimado amigo:
Usted tiene todo la razón al afirmar que Santo Tomás ha sido silenciado. Pero en este silencio han colaborado muchos de los que dicen ser sus seguidores al presentar al Aquinate sólo como un manual de referencia teológica y un adalid de la Sociedad Medieval. Santo Tomás es más que eso, fue elegido por Dios como luz y guía para todas aquellas almas de buena voluntad para el fin de los tiempos. Su vida, sus obras, son motivo de reflexión y estudio, pero siempre pensando que su sistema está pensado para salvar a las almas del error y la herejía, con caridad cristiana y no demoliendo almas para ridiculizarlas y castrarlas mentalmente. Santo Tomás abrió la puerta para una teología más sistemática, con más estructura racional.
A mi juicio, santo Tomás nos llama a pensar la fe en cada tiempo y en cada lugar, abstrayéndonos de la pura emotividad insana del hombre moderno.
Siga adelante en sus razonamientos.

Fray Agrícola dijo...

Fray Agrícola dijo:
Eliminar a Santo Tomás es una gran estulticia de los católicos modernos.

Anónimo dijo...

Me parece que Santo Tomás de Aquino no habrìa estado de acuerdo con usted, puesto que la idolatría del tomismo, como toda idolatría es mucho más "pior" que una necedad.
Dios N.S. guarde a usted muchos años.
TOMISTA MEDIO ILUSTRADO.

Fray Agrícola dijo...

Respuesta al usuario de la 01:14 del 18 de Abril:
Muy simpática su respuesta, eso se llama sagacidad.
Saludos.
Fray Agrícola.

Anónimo dijo...

No vaya a creer don Fraile, con ironía le digo se trata simplemente de una expresión de mi pensamiento propio y personal a partir de un sistema coherente y racional, cuyos postulados y principios han sido rigurosamente abstraídos de la realidad. Y con sinceridad le mando un abrado. TOMISTA MEDIO ILUSTRADO.

Anónimo dijo...

Estimado fraile:
Sigo su consejo y consecuentemente mis razonamientos, y lo hago desde su ultima afirmación.
Convengo en que cuadra hacer abstracción de la pura emotividad que parece caracterizar al hombre posmoderno.
Pero me detengo en el aserto que la precede y le pregunto, como le preguntaría el Buey Mudo con implícita exigencia de precisión: ¿puede haber un distinto pensamiento de la fé según el tiempo y el lugar?
Saludos. G.Chester.

Anónimo dijo...

Al estimado Fray Agrícola:
En el estudio de la obra de Santo Tomás he encontrado algo más que teología: un claro y fundado penamiento acerca de la moral, el derecho, la política, etc. cuya vigencia en estos ultimos tiempos, como en el interín, no puede sorprender si se tiene en cuenta el plan del autor que, desde luego, no se ciñó al hombre ni consiguientemente a la sociedad de su tiempo.
Por lo demás: ¿quién conoce los designios de Dios? ¿quién ha sido su consejero.
Saludos. AMICUS VERITAS.

Anónimo dijo...

Y le dio vueltas pero no citó al teólogo y la obra...

Fray Agrícola dijo...

Respuesta a G. Chester:
Estimado amigo, esta fue su pregunta:¿puede haber un distinto pensamiento de la fé según el tiempo y el lugar?.
La revelación católica es una, como la verdad también lo es, y sin enbargo, la revelación se dio en el tiempo, y la verdad quedó sellada con ella. Una vez que la revelación afirmó tal o cual verdadad, esta quedó plasmada para siempre.
Pero la verdad es conocida por el intelecto humano a través de matices, puesto que la inteligencia nuestra va conociendo por parcialidades y no de un modo absoluto como opera en la inteligencias angelicales. Somos seres temporales, que necesitamos la afección temporal que nos pemita meditar aquello que vamos conociendo.
De allí la disención entre nosotros, una misma verdad la vamos asimilando de un modo diverso a raíz de nuestra individualidad. Cada alma humana corre por un carril distinto, esto lo comento en mi primer post del blog que acabo de abrir, el blog se llama: naturaboni.blogspot.com
No siempre vemos de la misma manera, ni tenemos la misma gracia de Dios para ver lo que tenemos que ver. No todos tienen oídos para escuchar.¿Por qué se da esto?, solo lo sabe Dios, Él sabe a quien elige y como lo elige, el sabe sus tiempos, a nosotros nos queda sólo rezar para poder ver y oir lo necesario para nuestra salvación eterna del alma.

Fray Agrícola dijo...

Respues ta al anónimo de las 23:01
Estimado Amigo, usted terminó su comentario con estas preguntas:¿quién conoce los designios de Dios? ¿quién ha sido su consejero?. Al respecto debo decirle, que en parte tiene razón y en parte no. Nadie conoce a cabalidad los planes de Dios, pero en nada oscurece los planes que la Divina Providencia nos va mostrando en nuestra vida, hay que aprender a leer las señales de Dios, hay que saber leer los caminos que Dios nos traza para nuestro perfeccionamiento espiritual. Hya que saber decir si, cuando la Providencia nos llama a una vida más cercana a Dios.Y hay que decir juntamente no, a todo lo que el mundo con sus locuras nos envuelve. Hay que seguir a Santo Tomás en cuanto su método de indagación filosófica para desmenuzar dónde está la verdad y dónde está el error.
La clave siempre va a estar, en hacer las debidas distinciones del problema.
Por último, nadie evidentemente puede ser consejero de Dios, aquí no hay matices ni distinciones, si no un no absoluto.
Hya un manual de filosofía, que es un curso completo de ontologia que le recomiendo leer, su autor es D. Mercier, la editorial es "La España moderna", fue editado en Madrid, y traducido por Edmundo Gonzalez-Blanco. La gracia del libro, es que le explica muy nítidamente, los principios básicos metafísicos.
Saludos.

Anónimo dijo...

El autor de la obra y, por tanto, de su plan, es Santo Tomás de Aquino, como parece estar claro en mi apostilla anterior.
AMICUS VERITAS.

Anónimo dijo...

Fray Agrícola dijo:
No se nos va a juzgar por el conocimiento de la Suma Teológica, sino más bien, como vivimos nuestra fe, obras son amores, y no buenas razones.
Para el AMICUS VERITAS

Fray Agrícola dijo...

Estimado Wanderer:
Disculpe por utilizar su blog para tanto díalogo teológico, la verdad es que el tema me apasiona.
Blog como este permiten esclarecer dudas y a la vez expresarse libremente según la formación intelectual de cada cual.
Gracias por permitirme expresarme.
Saludos.

Anónimo dijo...

Fraile de las mieses: desde luego que el mayor mandamiento es el del amor, a Dios y al prójimo, pero su cumplimiento no es tan sencillo, de ahí el recurso a los que saben, como al mudo buey que un día empezó a hablar y, con una vigencia multisecular que asombra, nos sigue dando excelentes razones para seguir el camino que conduce a El que es. Saludos. AMICUS VERITAS.

Anónimo dijo...

Estimado fraile peripatético -en tanto que sus especulaciones se formulan pendientes sus viajes del campo a la ciudad y viceversa, según confiesa en su novísimo e interesante blog-: me parece que no dió cabal respuesta al ultimo interrogante del anónimo del 18, a las 23.01, pues también me parece que apuntó a su expresión anterior en el sentido de que el Aquinate "fue elegido por Dios como luz y guía para todas aquellas almas de buena voluntad para el fin de los tiempos". Saludos. TOMISTA MEDIO ILUSTRADO.

Anónimo dijo...

A Fray Agrícola:
Claro que "obras son amores", pero el amor al prójimo como a uno mismo pasa por el camino de la virtud, tema callado hogaño aún donde debería gritarse esta verdad. Y convengamos que el Doctor Angélico trabajó mucho y bien sobre el particular, para su época como para la nuestra, según queda en evidencia con la diaria experiencia. AMP CATECUMENO DE TRENTO.

Fray Agrícola dijo...

Respuesta para todos mis amigos que debaten conmigo:
Jamás negaré la luz de Santo Tomás, y efectivamente fue elegido por la Divina Providencia para todos los tiempos. En mi blog naturaboni, trata de algún modo de explicar esto, pero no se olviden que hay otros que también son luces de la providencia, verbigracia: Newman, Benson, San Agustín,Santo Tomás Moro, San Roberto Belarmino, etcétera.
Hay que sumar respecto a la luz de la fe, y no restar, por ello, quedarse sólo en el Aquinate me parece que no es justo
Saludos.
Fray Agrícola.

Anónimo dijo...

Al Fraile: totalmente de acuerdo con usted. De otro lado, bien por su blog, ha sido un gusto leerlo, más allá de sus citas, en los puntos oportunos, al Aquinate. AMP CATECUMENO DE TRENTO.