lunes, 24 de septiembre de 2012

Cristiada villera, en paralelo


El fin de semana largo es apropiado para dedicarse al cine. Y esta vez, por consejo de un amigo, vi dos películas en paralelo: Cristiada y Elefante Blanco. Ambas tienen mucho en común: comparten la temática religiosa de fondo, están muy bien producidas y dirigidas; tienen como protagonistas a sacerdotes y comunidades de católicos, en las dos hay muertos violetamente, etc. Pero, a la vez, ambas son profundamente distintas y permiten diversos niveles de análisis. Veamos.
A nivel sensible, la primera deja una sensación de paz y de satisfacción al ver representados los hechos de heroísmo y martirio que protagonizaron los católicos mexicanos hace no muchas décadas. La segunda, en cambio, deja tedio en el alma y una pesadumbre que se percibe hasta con el olfato. Es decir, asco.
Un nivel de análisis más racional nos permite observar más diferencias. El pueblo mexicano que se levantó en armas para defender su fe frente al gobierno masónico de Calles provenía de todos los estratos sociales pero quizás, en su mayoría, eran de las clases bajas, hoy diríamos, populares. A pesar de su pobreza, de su analfabetismo, de sus necesidades y de su “explotación” por parte de los “poderosos”, fueron capaces de levantarse para defender un ideal trascendente, que escapaba absolutamente a cualquier ambición terrenal. Más aún, sabían que con su conducta arriesgaban de perder lo poco, o la nada, que tenían.
Elefante Blanco nos muestra a la Villa 31 y a un pueblo que también se levanta, pero para usurpar un terreno y construir viviendas, o para defender a algunas de las bandas del narcotráfico. Si allá aparecía un pueblo pobre pero digno, que vitoreaba a Cristo Rey, acá aparecen seres infrahumanos que sólo saben insultar, odiar y vivir en la más abyecta materialidad animalizada.
Es duro, pero es así. Y el problema es que es real. Es decir, las villas existen y los residuos sociales que allí se amontonan también. Soy consciente de la dureza de las palabras que utilizo más ellas reflejan la realidad. Pero claro, no vale quedarse solamente en el fenómeno. Como cristianos, debemos responder de algún modo frente a esa realidad. Y la primera respuesta sería, por cierto, el nepalm. Nadie puede vivir en esas condiciones y nadie puede ser redimido en esas condiciones. Las villas deben ser arrasadas y sus habitantes relocalizados en lugares dignos. Es fácil decirlo, y no sé cómo se resuelve, pero es la primera solución que veo.
Pero hay otra, y es retroceder a las causas. Las villas son el último fruto de las sociedades burguesas liberales. En la Edad Media no habían villas y tampoco en la Modernidad. Comenzaron, de a poco, con la Revolución Industrial y, en nuestro país, se establecieron con el beneplácito del peronismo como resabio de la expansión industrial y útil herramienta electoral. Por eso, las villas no van a desaparecer mientras siga vigente el sistema democrático que necesita votos en masa para ganar cargos políticos. Erradicar las villas y propiciar el mejoramiento de vida de sus pobladores, es aumentar los votantes de la clase media, que “se viste bien” y “piensa más en Miami que en San Juan”. Es decir, es aumentar el número de potenciales caceroleros.
Pero vayamos a un nivel de análisis más profundo. En ambas películas muere un sacerdote y un muchachito allegado a la parroquia. En la Cristiada, el padre Vega (Santiago Cabrera), muere en una batalla contra las fuerzas federales mexicanas; en Elefante Blanco, el padre Julián (Ricardo Darín), muere en una balacera entre la policía y traficantes de droga. Las realidades están más que bien representadas. En el primer caso, un sacerdote, con discutible licitud, empuña las armas en defensa de la fe y entrega su vida en el empeño; en el segundo, se juega la vida, y la pierde, para que sus feligreses tengan una mejor casa y no vivan en la violencia constante de la droga. Modelos de sacerdocio radicalmente diversos. Mirar al cielo y mirar a la tierra.
¿Y los laicos? En la Cristiada, un muchachito de extracción social humilde, deja a su familia, se une al ejército cristero y termina muriendo mártir al grito de “Viva Cristo Rey”. En Elefante Blaco, otro muchachito cercano al cura, vive entregado al paco y a fornicar con su novia, y termina asesinando a un policía por mandato de un matón. Y mientras que en aquella las mujeres católicas contribuían activamente a la causa cristera trasladando municiones bajos sus polleras, en ésta lideran las tomas de terrenos y se revuelcan sacrílegamente con los curas de la parroquia.
Y no se trata aquí de decir lo más fácil: en ambos casos, eran violentos y propiciaban la violencia. La cosa está en mirar más allá de la violencia y detenerse en lo que movía a cada uno: si los ideales de la tierra o los del cielo.
Así estamos. Esta es la realidad. Creo yo, irremontable. Sólo falta esperar el empujón final. Y que sea pronto. 

51 comentarios:

Anónimo dijo...

Me pregunto:

Viendo lo que se viene, como dice W,

¿Estariamos dispuestos a organizarnos y tomar las armas, si fuera necesario este último recurso, como laicos, para defender la Fe?. ¿Es necesario esperar hasta ese punto?

O, seguiremos con los escrúpulos de considerar toda acción laical en lo político como mero voluntarismo exitista, refugiandonos en un providencialismo suicida y especializandonos en diagnósticos de una realidad sobre la que rechazamos actuar?

Creo que en lo que se viene, no hay "minaretes" privelegiados para "diseccionadores" sesudos de la realidad; por mas ortodoxos que nos pensamos; las opciones parecen claras: o la vida del anacoreta o la vida del cristero. La resurrección de la Caballería que pedía Castellani. Pero de la caballería real y militante, no la teórica y de tertulias.
Pero para ello es necesario Prudencia y Coraje, virtudes mas que olvidadas.

No otra cosa parece exigir BXVI a los obispos franceses contra la clericalizacion administrativa del laicado: la ligazón entre "experiencia mística y misión política", en la figura de santa Juana de Arco, como vocación propia del laico.

Pero a veces me olvido que somos argentinos y que la verborrea compadrita esta en nuestra naturaleza.

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2012/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20120921_ad-limina-france_it.html

CeG

Anónimo dijo...

Hay algunas cosas de Cristiada que no me cerraron. Por ejemplo, muestra a los cristeros como una suerte de forajidos asesinos (escena en que el cristero deja huir a su prisionero y le pega un tiro por la espalda), o los muestra en costumbres poco "ortodoxas".
La película en sí me gustó, pero hay cosas que no me cerraron para nada, como dije. No comulgan de rodillas, por ejemplo (!).
En fin, saludos.
Jero

Wanderer dijo...

CeG: Es una discusión que hemos tenido varias veces en el blog. Mi opinión es la de siempre: los laicos no podemos actuar en el sistema político actual: o te convierte, o te expulsa.
Jero: en la guerra cristera, como en todo lo humano, había de todo, más buenos y menos buenos.
Y tiene razón, no comulgaban de rodillas, y las mujeres no llevaban mantilla.

Anónimo dijo...

El posteo del Wanderer NO es acerca de Cristiada y, por ello, entiendo que estoy desviando la cosa pero me pregunto si estoy loco al decir que Cristiada, aunque cuidada, emocionante, etc, deja el "mensaje" de que es justo luchar por "tus creencias". ¿Oda a la libertad de cultos?

El Chafirete

Wanderer dijo...

El Chafirete tiene razón. El post no es sobre la cristiada, y su pregunta tiene miga.
Pero me quedé pensando en las opciones que plantea CeG. Están incompletas. Falta una: la de los primeros cristianos. No fueron anacoretas, tampoco cristeros y tampoco "políticos católicos".

Anónimo dijo...

Las catacumbas y la vida de José en la corte del faraón... por esas opciones pasa la vida del Cristiano contemporáneo, sobre todo, si tiene una familia que sostener.

Para poder hacer algo más que resistir solapadamente, necesitaríamos primero un clero heróico, que no existe. Los Cristeros ya fueron abandonados por Roma, y sin duda, ahora serían condenados si resurgiesen.

Carlo

Anónimo dijo...

Así es Wanderer, los primeros cristianos no hicieron lucha política, ni resistencia, ni pretendían cambiar el imperio. Aunque lo cambiaron, convirtiéndolo.
El ansia de lucha hoy día es, en alguna manera, desesperación. Una especie de defecto en el pensar que hay algo que depende de nosotros, de nuestra acción, o de nuestras fuerzas.
Y hay algo que en realidad podemos hacer: Oración y penitencia. Ofrecernos como víctimas, para, como dice San Pablo, sufrir en nuestra carne lo que le falta a la pasión de Cristo (sin por ello significar que la pasión de Cristo haya fuera insuficiente).
Como le fue dado al Padre Pío.

Anónimo dijo...

Quizás W, la Verdad ande por el medio.

Y consista en que cada uno descubra, en definitiva, lo que Dios le pide y sea fiel a ello: anacoreta, cristero o protocristiano. En definitiva la santidad es responder con la propia existencia a la idea eterna y personalisima que el Padre tiene de nosotros, replicando en nosotros a Cristo. Y Cristo no se agota en nuestra pobre existencia.

Mal haríamos en imponerles a todos el mismo molde. Eso no es Cristianismo, es ideologia. De lo contrario devendríamos en una suerte de kukuses de lo seglar, condenando al que no encuadra en nuestro ideal y pretendiendo que la catolicidad perfecta del laico deba consistir en volverse, obligatoriamente, anacoreta, cristero o protocristiano.

Al fin y al cabo, Cristo fue la tres cosas en uno, haciendo penitencia en el desierto, agarrando el látigo o poniendo la otra mejilla.

Creo que vale la pena arriesgarse a que lo "expulsen" a uno del sistema político actual por tratar de ser un "político católico" coherente, que "expulsarse" solo. Lo primero, al menos, nos asegura la bienaventuranza de los perseguidos; lo segundo...

En fin, estoy pensando en voz alta.

PD: no estoy muy seguro de que se pueda decir sin precisar algo más, que ninguno de los primeros cristianos haya sido "político".
Hay lo tiene al centurión Cornelio, los de Sebaste y tantos otros, viviendo las viscicitudes del imperio y "rosqueando" a su manera, seguramente. Siempre hay problemas con las proposiciones universales y la corrupción de los términos (ej. político). Podría deducirse que un san Luis rey, san Esteban o san Fernando, fueron menos cristianos que los primeros cristianos por haber sido políticos católicos, algo así como cristianos de "segunda".
CeG

Anónimo dijo...

Anónimo de las 11:30:

En la misma línea de su argumento, podría decirse que si el "ansia de lucha" , como llama usted a la acción en lo temporal, es sinónimo de desesperación, la propuesta exclusivista de "oración y penitencia" podria representar el escapismo y falta de ingenio de un alma timorata, es decir, pereza espiritual, falta de coraje y de Esperanza.

¿Que nos hace pensar que la "oración y penitencia" nacida de este supuesto podría agradar a Dios?. Hasta podríamos descubrir un tufillo voluntarista en eso de "hacer oración y penitencia" o "hacernos víctima" . Aún esto es un don de Cristo y hay que andar con mucha humildad cuando nos proponemos esto: "misericordia quiero que no sacrificios".

De nuevo, la Verdad quizás vaya por algún punto intermedio: lo de la Fe y las obras de Santiago.

Carlo:
Los curas podrían argumentar: "lo que ocurre es que necesitaríamos un laicado heroico" para dar vuelta esta tortilla. Creo que nos basta las gracia del bautismo para lo que hay que hacer; que los curas se dediquen a lo suyo que es la liturgia decente y mantener abierta las puertas de la salvacion, dispensandonos los sacramentos. No invoquemos sobre nosotros la peste del clericalismo "metomentodo".

CeG

Dark Henry dijo...

Aun si tiran napalm en las villas y sacan a la gente de alli la cosa no se soluciona, porque el problema es precisamente la gente que vive alli en su estado actual, que como apunta Wanderer es realmente infrahumano sin posiblidades de redención. Si los relocalizaran a un country con 1 millon de dolares a cada uno en una cuenta bancaria en poco tiempo recrearian las condiciones de la villa miseria en el country.
Esto no se soluciona facil. Brasil finalmente está logrando resultados. Politicas sociales y económicas serias de desarrollo industrial a largo plazo están levantando a gente de la favela a la clase media. Brasil vende aviones a todo el mundo y Petrobras es la número uno en exploración offshore, por nombrar dos rubros donde hace un cuarto de siglo la Argentina estaba por encima de Brasil.
El problema es que en la Argentina nunca estuvo claro el concepto de "largo plazo". Haber perdido la guerra de Malvinas con la consecuente subida zurda al poder en el 83 y todo sus efectos disolventes en la sociedad no ha ayudado tampoco.
Ghettos de miseria hay en todos lados, al punto que ni EEUU y Europa están exemptos. Pero, al menos hasta ahora ya que con la inmigración las cosas pueden cambiar, allá los ghettos son de miseria y en el resto se puede vivir más o menos decentemente. Acá es al revés, la tendencia es que la clase media vivirá en ghettos rodeada de oceános de miseria. Si seguimos asi nuestro futuro se parecerá a lo que hoy es Sudafrica.

Anónimo dijo...

@CeG: Diría que los Curas deben asumir su rol de hungidos (y mantenidos por nuestras limosnas), cumpliendo con su rol de estado. No pido más. Un "clero heroico", es el que cumple con su función "pontificia", al unir Cielo y Tierra en la Santa Misa. Predicando la Verdad Eterna y asistiendo al laicado en sus necesidades. Sino, debo coincidir con el ultramodernista Schönborn ¿Para qué queremos clero?

@CeG de vuelta: Los estamentos naturales, como son los guerreros y nobles, que defienden el orden temporal cristiano, son consagrados y "convertidos" por un clero devoto. Sino, pasa la inversa, y el clero se paganiza. Como con el viejo rowan williams, gran druida.

@Wanderer: La película apesta. Se pronuncia más la palabra "freedom" que el nombre de la Santísima Virgen. Esos eran los misioneros de taizé, no los Cristeros Mexicanos.

Carlo

Anónimo dijo...

Darin va bien para párroco... de villa crespo ;-)

Al Mohadón

SP5 dijo...

Dark Henry, la Argentina, más que nunca, tiene negros de todos los colores: los de la villa ciertamente son irredimibles, pero los de los countries, con sus casas "estilo conuntry", muestran a qué punto se puede anamalizar el hombre. Me quedo con los villeros. Ambos bandos son inconcientes de sus males y las causas, pero con esos negros en verano te tomás una birrita (ellos le llaman "chicha") sentado en el cordón de la esquina y por lo menos te divertís. Aun sonríen. Al menos mantienen cierta gracia al decir. El del country no sirve más.

Anónimo dijo...

Me parece que no hemos resuelto el problema que nos plantea lamodernidad. Primero se ha peleado contra la modernidad, y ésta no ha detenido su curso. Después se ha buscado hacerse amigo de la modernidad, sin lograr convertirla.
Hasta ahora es un problema sin solución. Hemos leído arengas bélicas inflamadas, escritos que buscan concordancias inviables, autofelicitaciones buenistas para "esperanzar" al pueblo, y un largo etcétera. Pero la descristianización sigue su curso. Obviamente, cada estrategia culpa del fracaso a los otros.
Frente a este problema, se me ocurre que, si el núcleo de la modernidad es el antropocentrismo, hay que volverse hacia el Señor, mediante la vida interior. Sólo Él transforma primero las almas y después las sociedades.
Por último, hay que tener cuidado de enamorarse de la historia y pretender aplicar algún modelo antiguo a la actualidad. No hubo modelo previo para lo que hicieron San Benito, Santo Domingo, San Francisco, Don Bosco, etc. Resolvieron de modo sobrenatural los nuevos problemas. Por eso, el problema actual es un problema nuestro. Que debemos resolverlo con prudencia infusa, mirando la realidad de todos los días, sin pretender aplicar un esquema modélico para todos. Es probable que no seamos anacoretas ni mártires; o que sólo lo sean algunos de nosotros. No hay que ser minidogmas de situaciones contingentes.
El Cuyanito.

Anónimo dijo...

SP5, el argumento ese ya lo sostiene el colectivo "NDM". Personalmente, creo que los countries son más parecidos a un fumadero de opio, pero las villas son un pudridero humano.

Nacidas al calor del peronismo, son una gran carcel sin rejas, donde la gente más desprotegida va a corromperse y perder lo poco que traía de su pueblo o país.

No me parece que haya buenos y malos en ambos lugares, sino "productos" del mismo movimiento histórico. La sociedad soñada por Perón está bien representada en el escudo peronista: dos manos en diagonal (ricos y pobres), en lugar de las dos manos iguales (clase media) del nacional.

Lástima que el peronismo no se acabará en breve. Su corruptora influencia envenena todos los colores políticos.

Carlo

Rob Rensenbrink dijo...

SP5 de lo más sensato que leí.Adhiero.


Rob Rensenbrink

Anónimo dijo...

Carlo yo mas bien diría que las villas han nacido al calor del tercer mundismo o teología de la liberación u opción preferencial por los pobres de la cual (esta última) se dijo adepto el mismo Arancedo.

Anónimo dijo...

Cuyanito usted dice y se desdice, usted mismo está planteando un esquema modélico diciendo que hay que volverse hacia el Señor, mediante la vida interior y resolverlo con la prudencia infusa, pues ese es el esquema modélico de los Santos. Pasa también que la prudencia infusa es parte del cuerpo espiritual y se desarrolla en conjunto con las otras virtudes. Se debe desarrollar todo el cuerpo armónicamente, y no hacer de la resolución de un prolema un fin en si mismo, sino buscar la unión con Dios de la forma mas ortodoxa posible, que lo demás es añadidura.

Anónimo dijo...

¿Qué le pareció Cristiada, Wanderer?

Benign_o dijo...

El Napalm hay que tirarlo antes o despues de mudar a la gente??
Pregunto porque no quedo claro. :) :)

Hablando enserio, esto no tiene remedio, si bien las villas son eso que se muestra en la pelicula, y en muchos casos mas, (droga, prostitucion infantil, politica, muerte, toda la decadencia humana en su conjunto)que lejos estan de acabar, porque como bien dice W, son necesarias para el sistema politico actual.
La mediocridad no solo esta presente en esos lugares, esta en todos lados, vivan en countries, vivan en Libertador o vivan en una villa, la gente mira igual a Tinelli. Hoy por hoy para ser un Orco no necesariamente hay que verse como un monstruo.

Con respecto a la politica, no se puede hacer, nada, primero porque un politico catolico honesto, debiera hacer como hzi H. Belloc y declararse abiertamente catolico al inicio de la campaña y eso es pianta votos, y segunto, porque segun mi entendimiento, un veradero catolico debe rechazar la democracia, por el simple hecho que la verdad no es cuestion de mayorias.

A mi humilde entender, hay que cuidar a la familia, ir a Misa Tradicional, vincularse en pequeñas comunidades cristianas, ayudarnos mutuamente y esperar que nos vengan a buscar.

Benigno

Wanderer dijo...

Anónimo: No sé si me opinión y crítica de cine tiene algún valor, pero ya que me la pide...
La película "Cristiada" no me pareció mala, pero no sé si la calificaría como una "buena película". Es decir, está muy bien y le recomendaría a todo el mundo que la vea, pero podría haber sido mucho mejor. Y no me refiero a que, como decía un comentador, los milicianos cristeros no comulgaban de rodillas.
El problema es más de fondo: se presenta a la guerra cristera como una guerra por la libertad religiosa, y algunos actores han dicho eso en reportajes. Y eso es falso; es falsear la historia y es falsear la memoria de los mártires. Ellos lucharon y murieron por Cristo y por su Iglesia, y no por la libertad religiosa. No hubiesen dado una sola gota sangre, como yo no la daría, porque los mormones o los aztecas pudieran celebrar sus ritos religiosos.
La lucha y defensa de la libertad religiosa es un invento del Vaticano II y mucho tuvo que ver en su aceptación por los grupos más tradicionales, el Opus Dei.
Conclusión, es recomendable, pero le falta mucho.

Solovyov dijo...

San Nicolás y San Casiano, dice una leyenda popular rusa, enviados del Paraíso para visitar la tierra, vieron un día por el camino a un pobre paisano cuya carreta, cargada de heno, había quedado atascada en el cieno, y que hacía infructuosos esfuerzos para hacer adelantar su caballo.
- Vamos a echar una mano a ese buen hombre - dijo San Nicolás.
- Me cuidaré bien de hacerlo - respondió San Casiano-; temo ensuciar mi clámide.
- En ese caso espérame o bien sigue tu camino sin mí - dijo San Nicolás, y metiéndose sin miedo en el barro, ayudó animosamente al paisano a sacar su carreta del pantano.
Cuando hubo terminado y se reunió con si compañero, San Nicolás estaba cubierto de lodo, y su clámide, sucia y desgarrada, parecía vestimenta de pobre. Grande fue la sorpresa de San Pedro cuando le vio llegar en ese estado a la puerta del Paraíso.
- ¡Eh! ¿Quién te ha puesto así? - le preguntó.
San Nicolás contó lo sucedido.
- Y tú - preguntó San Pedro a San Casiano -, ¿no estabas con él en esa coyuntura?
- Sí, pero no tengo costumbre de mezclarme en lo que no me importa, y ante todo he pensado no alterar la blancura de mi inmaculada clámide.
- Pues bien, - dijo San Pedro-, tú, San Nicolás, a causa de no haber temido ensuciarte con tal de librar de contrariedades a tu projimo, serás festejado en adelante dos veces por año, y serás considerado como el más grande santo después de mí por todos los campesinos de la santa Rusia. Y tú, San Casiano, conténtate con el placer de tener una clámide inmaculada: tu fiesta será sólo los años bisiestos, una vez cada cuatro años.

Anónimo dijo...

Gracias Wanderer, y coincido.
El Anónimo que preguntó.

Anónimo dijo...

Estimados, coincido con el anónimo de las 01:34 “hay que volverse hacia el Señor, mediante la vida interior. Sólo Él transforma primero las almas y después las sociedades”. También coincido con varios de los comentadores sobre lo peligroso de participar en política hoy por hoy. Digo peligroso porque la persona que lo hace pone en permanente riesgo su alma: mienten casi al mismo ritmo de su respiración, tergiversan, encubren, tranzan para lograr mini objetivos, y lo peor es que ellos terminan justificando todas sus acciones (pecados) ya que son en pos del “reinado social de Cristo”. Ni hablar de cómo están las pobres familias de esos políticos.
Entonces, si primero hay que convertir el alma para que a la postre venga el cambio de la sociedad (si así lo quiere el Señor), los políticos católicos están meando fuera del tarro si antes no dejan de mentir, tergiversar, etc. Creen que el fin justifica cualquier medio.
Incluso dicen que no toda participación política implica acción partidaria (concedo), sino que están los cuerpos intermedios. Pero si uno escarba un poquito los famosos cuerpos intermedios son un simple medio para llegar al poder partidario. Yo creo que se pueden hacer cosas buenas en estos cuerpos, pero no lo son si se los toma como meros trampolines. Incluso a las personas las usan y las tiran.
Saludos,

SP5 dijo...

Rob, siempre es una alegría coincidir con un centrofoward.

Carlo, no sé qué es NDM. Para mí los colectivos son otra cosa.

Anónimo dijo...

SP5, por respeto a Wanderer y el resto de la "comunidad", evito denominar claramente al "colectivo" que engloba a personajes como Hortel (fundador de Vatayón Militante - puede buscar qué significa cada letra de su primer nombre) y Luis Delía: Negros de Mierda. De hecho, conozco un miembro de aquella agrupación. Algunos ejemplos de su "ideología":

- La venganza es un derecho, que debe dársele a la victima, y finalizar donde le parezca suficiente para saciar su sed "justiciera".

- No tenemos porqué aceptar el concepto cristiano de perdón. Si yo soy vengativo, tengo derecho a serlo, y así todos. Este no es un país confesional.

- Soy un negro de mierda, asqueroso y reventado. Y vos núnca vas a entenderme (aún hablando con gente de su misma tonalidad de piel).

- Hay mujeres que esperan que vos las invites a algo, y no comprenden que son solo un c.... Yo a la gente que valoro la agazajo, me gusta. (¿Quiénes?)

- Los Españoles odian a los negros, porque los moros les e.... sus mujeres. (olvida que los moros eran turcos, amarillos)

- Y por eso, odian el islam, que respeta a los negros. (el único mencionado era el esclavo de mahoma... mmmm).

Y sigue la cosa. Esas son sus joyitas nacionales y populares, que con gusto tomarán una birra con usted, luego de algún saqueo o corte de ruta.

Personalmente, ni "cantry" ni "villa": derpa tranqui de clase media, con balcón y una plaza para que juegue el pibe. ¿Olvida que todavía esa gente existe?

Carlo

alejandro dolina dijo...

Carlo, a usted le falta pedagogía evagelizadora; dele bola a Arlt:

"Pesaba que su misión debía comenzar comentando la palabra divina en los parajes de perdición. Entraría en cualquier cabaret de calle Corrientes, y como aquella era gente poco familiarizada con el lenguaje de las Escrituras, les diría así:
- ¿Saben a qué vino Jesús a la tierra? A salvar a los turros, a las grelas, a los chorros, a los fiocas. El vino porque tuvo lástima de toda esa merza que perdía su alma entre copetín y copetín. ¿Saben ustedes quien era el profeta Pablo? Un tira, un perro, como son los de Orden Social. Si yo les hablo a ustedes en este idioma ranero es porque me gusta... Me gusta como chamuyan los pobres, los humildes, los que yugan.
A Jesús también le daban lástima las reas. Las yitantas. ¿Qué importan las palabras? Lo que importa es el contenido. El alma triste de las palabras; eso es lo que interesa, reos".

Anónimo dijo...

Solovyov,lo suyo es pura sofistería...

Anónimo dijo...

Estimado Vladimir,

Iba Shonatán tirando el carro de sus cartones. Llovía, y los angostos pasillos se iban hundiendo en la marea que lo cubría todo con un frondoso manto de barro. De pronto el carro se atasca. Viendo la situación, aparece San Pedro, que le dice:
-Jonatán, ¿necesitás ayuda?
-¡Y sí wacho! ¿¿No ves??
-Bueno, si rezás bien un Padrenuestro te regalo un auto.
- OK: Padre nuestro... que estás en el cielo... santificado ... EH, ¡pará! ¿el auto viene con cambio manual o automático?








No pasa por lo material. Hay gente con el mismo coeficiente intelectual y con la misma pobreza que son trabajadores, humildes, y que, en una palabra, son ejemplo de virtud. Pero la villa es un Ceamse de materialismo.

Javier dijo...

Sobre que las villas son irredimibles, se me ha ocurrido una reflexión: los evangélicos y los Testigos de Jehová hoy logran que sus fieles muy humildes (no sé si villeros, pero sí muy humildes), tomen en público actitudes totalmente contraculturales (vestirse con modestia, leer la Biblia en un colectivo, leer y subrayar la Biblia en un bar, manifestar públicamente que no se acuestan con su novio). Y para proceder de este modo, no necesitan para sí mismos ni para los demás más justificación que su fe.
El catolicismo no consigue que sus fieles se aparten un milímetro de las normas culturales paganas vigentes, y todo lo que hace necesita justificarlo en que está ayudando materialmente a los pobres. Y hasta para oponerse al aborto necesita aportar consensos científicos y laicos, y dejar bien sentado que "no es una causa religiosa".

Saludos,

Javier

Anónimo dijo...

Olvida, estimado Dolina (priviet!), que una cosa es ser "reo" por condicionantes fuertes o desgracia. Otra diferente ser un defensor teórico de la reitud, lleno de odio contra aquello que no se es.

Por eso antes, podíamos convertir a don juanes y farreros como Agustín, en Santos. El equivalente a estos tristes apologístas de la corrupción, solo podría ser el pobre judas ahorcándose por desesperación. Eso es pecado contra la luz, y no tiene arreglo.

Igual, mientras vivan estos personajes, hay que rezar por ellos. Con la fe de esas abuelitas del interior o de los países fronterizos, que ellas despreciaron. Mientras estamos en este mundo, para Dios siempre hay una segunda oportunidad.

Gracias por recordarme la compasión.

Carlo

Wanderer dijo...

Javier, su aporte es interesante. A las villas deberían ir curas santos, como San Vicente de Paul, y no asistentes sociales con estado clerical, como pasa hoy y muestra la película.

Anónimo dijo...

Javier, los "testigos" y grupos evangelocos afines, son fariseos e hipócritas. Pregonan ese tipo de conductas públicamente, pero al interior de la secta todo es diferente. Rigorismo en lo que todos coinciden que deben ser rigurosos, pero cuando cambia el pastor, ocurre como en USA con Romney: se van varias familias ante la negativa de Romney de aceptar el matrimonio gay, y son gente que creé amenazada la "felicidad" de sus hijos homosexuales. Esto por dar un ejemplo.

Necesitamos Hermanos, Curas y Obispos misioneros. No familias ni laicos, al estilo luterano, que prediquen como siempre predicó la Iglesia lo que siempre predicó Ella.

Por otro lado no es la cuestión que la gente sea pobre o no, sino si es "villera" o no. La cultura villera existe aún entre ricos. A eso me refiero cuando hablo de lo irredimible.

Y sobre todo, al patético intento de idealizar los pobres por el solo hecho de serlo. Tampoco los ricos son perfectos, pero mal está defender sus faltas por ser de una determinada clase económica.

Un Santo quizá no enriquecería a los villeros, pero los llevaría a dejar de serlo, y así, salvaría sus almas de la cienaga humana en la que viven.

Carlo

PD: Mucho antes del 3er mundismo, fue Perón que trajo pobres de paises limítrofes y el interior profundo, prometiendo un futuro crecimiento, mientras vivian en "villas de emergencia". La 3era guerra mundial no pasó y el desarrollo industrial núnca llegó, pero ellos quedaron en esos asentamientos de emergencia.

alejandro dolina dijo...

Ha dicho Fererico D. Wilhelmsen: "la falta de justicia y caridad dentro del tobellino industrial, hizo que la fe desapareciera poco a poco dentro de la conciencia de los desposeídos".

Luego la Iglesia tomó conciencia, en clave asistencialista.
Vayan a una misa cualquiera, elegida al tun tun, o a una clase de catecismo de primera comunión a la parroquia de la esquina. Ya no se puede ser otra cosa que una bestia.

alejandro dolina dijo...

Y dijo también Roberto Arlt:

"Viste el otro día esos campos por donde andábamos? Mirá, me ha quedado la gana de hacerme una choza de lata por ahí y vivir como un abad, panza al sol".

Son, o tal vez sean los villeros, nuevos Bernardos y Benitos... abades en Aldo Bonzi, Catonas y Catán.

Javier dijo...

Wanderer,

no sé si harán falta curas santos. En esta instancia yo me conformaría con que fueran curas creyentes. Si los curas sencillamente creyeran el Credo -pero en serio- se verían actitudes y prioridades que hoy no se ven. Y creo que eso sería contagioso. Los evangélicos -concientemente o no- están dando respuesta a una necesidad de lo trascendente que claramente está ahí y que, por x motivo, la Iglesia Católica ha decidido ignorar.
(Y creo que no hace falta aclarar que no me parece mal la ayuda material que dan los curas villeros en sí misma).

Javier

Anónimo dijo...

creí que las villas miseria, habían aparecido en los '60 y '70, después de la libertadora

Anónimo dijo...

Los nuevos Bernardos y Benitos:

http://www.youtube.com/watch?v=3GF49XCLBNg&feature=related

Anónimo dijo...

lo suyo Javier, por ser cierto, es triste... pero al menos desmiente la pretendida irredimibilidad de esa gente que algunos parece se regocijan en creer ver...

respecto a que el empujón venga pronto, no se imaginen que esto se acaba con la Venida, que a lo mejor se puede acabar con un derrumbe nacional que nos haga polvo como Estado... y más que propiciadores de la Parusía (no nos da ni para eso) quedaremos en los libros de Historia como un paisucho que no llegó ni a ser una respetable Sodoma... eso sí, llena de sabios "escrutadores de los signos"...

El Juglar

Solovyov dijo...

Anónimo de las 23:34:

Si quiere acusarme de algo (a mí, no al verdadero Vladimiro, cuyo texto sacado de "Rusia y la Iglesia Universal" usé), hágalo de hipocresía por no practicar lo que predico, no de sofística.

Solovyov aplica la leyenda de San Nicolás y San Casiano a la actitud ante el mundo de la Iglesia Católica (San Nicolás) y la Iglesia Ortodoxa rusa (San Casiano), pero creo que también puede aplicarse a cristianos individuales.

Algunos son llamados a una vida puramente contemplativa, pero dudo que esa vocación sea común entre los laicos. Y no creo que el llamamiento a ser levadura, sal, luz para el mundo caducara con la caída del orden tradicional. Si Dios nos ha puesto en el siglo XXI y no en la Francia de San Luis o en la España de Carlos I es para que trabajemos por nuestra salvación aquí y ahora; en el 2012, con sus poblados chabolistas, aborto, homonomio...
Si el mundo moderno nos parece algo tan peligroso que por MIEDO nos aislamos de él, podemos acabar en la situación del criado que enterró su talento.

No estoy dando recetas concretas para nadie, ni siquiera me da para mí mismo como para pretender dirigir a los demás. Sólo digo que la actitud de "todo está tan mal que lo único que se puede hacer es esperar y rezar" (yo también pasé por esa fase) me parece muy peligrosa. "Si un hermano o una hermana están desnudos y les falta el alimento cotidiano, y uno de vosotros les dice: "Id en paz, calentaos y alimentaos", sin darles lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve eso?".

Ignorante dijo...

Hay algo que se me escapa: los de la primera película se alzan en armas y su actiutud es tonificante; los de la segunda toman un terreno con insultos y crea desesperanza. Así a lo burdo, ¿que tienen de más edificante las armas que los insultos?

Yo no consigo ver con claridad lo de la defensa armada de la Fe, aunque agradecería que me iluminaran sobre ello.

Martel, Facha dijo...

"La antropofagia aparece a las mentes superficiales como un carácter peculiar de algunas hordas tan lejanas como salvajes, y que decrece cada día más. ¡Qué ceguera! La antropofagia no decrece ni desaparece sino que se trasforma. Ya no comemos carne humana, comemos trabajo humano"
(Charles Maurras. Mes Idées Politiques)

En este juego de comerse uno a otro nacido con la caída del Antiguo Régimen por la mano de judíos, calvinistas y luego de católicos liberales, a unos, logicamente, les tocó peor parte que a otros.
En este sentido, muy posiblemente los villeros sean intratables e irredimibles, pero también podría ser que el Buen Dios les pida tantísimo menos que al que va a Misa todos los domingos; del mismo modo que a éstos les podría llegar a pedir menos que a los que conocen su religión (que son muchos menos que los que van a Misa todos los domingos).

Digo esto porque con estos villeros, pero por culpa del liberalismo, llevaron a la Argentina al lodazal humano actual. Los liberales dirigieron, los villeros no. Ellos "duran" en el tiempo. Duran lo que duran. No parece que pueda haber en ellos una voluntad libre de manejar sus acciones; y si la hay será de lo más coartada. Aun cuando puedan violar a su descendencia (es muy común que lo hagan con sus hijastros y en toda casucha villera hay hijos de diferentes padres y madres), lo que llevan a cabo no es otra cosa que lo mismo que les hicieron y que se criaron viendo como medianamente habitual.

No defiendo la igualdad, no niego que sean una lacra, ni que el resentimiento sea una bomba siempre latente, ni otras imbecilidades de ahora. Digo otra cosa. Digo que tal vez nosotros tengamos más culpa en dejar de reprender a nuestros hijos cada vez que sea necesario, a los villeros consumir paco o salir de caño; y que por ello Dios tal vez juzgue más severamente nuestras omisiones a sus actos.

¿Se entiende? Si no no importa.

Wanderer dijo...

Juglar, justamente a ese empujón es la referencia: la aniquilación de Argentina.

Anónimo dijo...

Lo de dolina un poco asquerosito.
Lo de las villas es lisa y llanamente KAOS, y codicia desatada. No pasa por como los juzgue Dios a los villeros sino por como con sus forma de vivir y de razonar (revulsiva y además lo que es peor orgullosos de eso) se pierden sus almas.

Anónimo dijo...

Carta de lectores, voto de extranjeros en Informador Público.
Sr. Director:

Por una iniciativa del Ejecutivo, que demuestra así cuáles son sus prioridades o lo que entiende por las necesidades que reclaman los ciudadanos, el Parlamento, con la mayoría del partido gobernante, se dispone a aprobar una ley que autorizaría a votar a los extranjeros.

En lo conceptual, y despojado de toda subjetividad, la medida no contradice los ideales libertarios de nuestra Constitución, sin embargo, me parece que el análisis no debería realizarse considerando el impacto que esa medida pudiera tener en el presente o en el futuro inmediato, sino en el largo plazo y entonces habría que considerar variables subjetivas difíciles de cuantificar y definir pero que podrían poner en peligro la autodeterminación del pueblo argentino en el futuro; veamos: en vastos sectores limítrofes de nuestro país la población asentada, y a veces en mayoría, son extranjeros, pero extranjeros con un concepto de patria y de deber hacia con esa patria que los hace actores dependientes, obedientes y dispuestos soldados a llevar adelante las políticas que se deciden en sus países de origen. En mi opinión, se harán ciudadanos argentinos con derecho al voto, pero estrecharán filas luego, y terminarán, en el largo plazo, votando a sus connacionales de nacimiento o a sus descendientes, quienes más tarde impondrán en la región o provincia, las políticas que se originen en nuestros vecinos países. Se podría cuestionar este pensamiento, pero la sola posibilidad, aunque remota de que ello ocurra, debería a mi juicio, desactivar la iniciativa.Jorge Augusto Cardoso

Anónimo dijo...

También adhiero a SP5, que lo dice la canción: "la jet no sabe bailar, la esquina es más elegante".

Flequillo Estón.

Anónimo dijo...

Llegué medio tarde a la discusión, igual largo mi comentario sobre las villas y el voto extranjero.

El concepto marxista de lumpenproletariado me parece bastante útil a pesar de que considero al marxismo una religión falsa.
El capitalismo moderno crea una clase social de hombres degradados.

Esto puede verse al comparar a nuestros compatriotas que dependen de subsidios con los inmigrantes bolivianos.
En muchos casos estos últimos son gente premoderna, campesinos que viven en forma no muy distinta a como vivían antes de los españoles, con la misma organización familiar y de clan.
Viven en un país en el que ser pobre es sinónimo de ser un campesino que se mata trabajando todo el día en tierra poco fértil, el altiplano andino, no un vago.

Y cuando vienen acá, progresan bastante, por lo menos en comparación con los argentinos que hace generaciones viven en las villas.
Ushuaia y la Patagonia está llena de bolivianos porque los pobres nativos no estaban dispuestos a trabajar como obreros de la construcción en el frío del sur, las verduras y frutas del área metropolitana de Buenos Aires son monopolio de los quinteros bolivianos del Gran La Plata. Incluso vivir en Once es un avance con respecto a Bolivia o una villa.
(también hay muchos en villas, y se los discrimina bastante)

Es decir, si un empresario pudiera elegir entre contratar campesinos egipcios del año 3 mil antes de Cristo, o argentinos modernos que viven de subsidios, se queda con los egipcios, tienen conocimientos de agricultura, las estaciones, pueden construir su casa con adobe, están acostumbrados a trabajar etc

No soy pro boliviano ni pro inmigración, simplemente digo que aunque sean campesinos son gente civilizada, tal vez una civilización distinta a la cristiana occidenta y que no nos gusta, pero civilización en fin.

El lumpenproletariado de las villas no lo es, y no sé cómo se soluciona eso.

Walter E. Kurtz dijo...

"Cristiada", para lo que es, está muy bien. Obviamente que le podemos encontrar un millón de "peros" (acá, por ejemplo, una voz autorizada).

En cuanto a lo redimible de las villas, no sé. Me parece que el día que me toque comparecer ante San Pedro, los villeritos van a pasar de largo mientras a mí me retengan un buen tiempo explicándome.

Anónimo dijo...

Ni molestarse en verlo entonces, pues no se ajusta a lo que realmente sucedió, y pensar que en ewtn lo mostraban como algo excelso... uff...

Anónimo dijo...

No creo que pasen tan de largo los villeritos...

Anónimo dijo...

Con respecto a que a las villas deberían ir curas santos, coincido. Pero no le parece Wanderer que los laicos también deberíamos estar metidos en las villas. O todo lo que pasa en este mundo es culpa de los curas malos que tenemos...Me parece que si pensamos así siempre vamos a estar criticando desde afuera sin sumar en nada...creo que es hora de que los católicos nos metamos en todas las realidades humanas, para dignificarlas y para que Cristo reine...

Anacleto