lunes, 31 de diciembre de 2012

Caranchos eclesiales


El título de este post, caranchos eclesiales, es la expresión que, con exquisita caridad, endilgó el fundador de un instituto religioso criollo a probos sacerdotes -muchos de los cuales habían sido sus amigos-, debido a la crisis sufrida por la rama femenina de esa fundación. El texto en que el aparece esta muestra de virtud, y otras muchas más del mismo tenor, denominado Reminiscencias, estuvo guardado bajo siete llaves durante varios años pero desde hace un tiempo circula por Internet.
Sin embargo, fuerza es reconocer que, efectivamente, existen varias clases de caranchos eclesiales, es decir, especímenes clericales especializados en picotear carne podrida y carne fresca.
He terminado de leer un libro viejo (del 2003) sobre el caso Maciel, escrito por uno de sus primeros seminaristas, abusado durante años por el cura pervertido. Se trata de Alejandro Espinosa y su libro se titula El Legionario. La completa escasez de dotes literarias del autor se oculta bajo la revelación no solamente de la perversidad del fundador de los Legionarios sino también de sus tácticas de reclutamiento y permanencia.
Resulta curioso, y también asombra, comprobar las numerosas coincidencias en este sentido entre la fundación chaparrita y la fundación cuyana. Aquí punteo diez de ellas:
1. La utilización de las mismas técnicas de control para evitar, durante la etapa del seminario, las defecciones. “Fuera de la Legión no hay más que condenación eterna”, decía Maciel. “Vocación perdida, condenación segura”, sigue diciendo el Carnicero. O bien, “Temo al Dios que pasa y no vuelve”, dicha por ambos con insistencia.
2. Estricta prohibición de que los miembros del instituto se dirijan espiritualmente o se confiesen con sacerdotes externos. Esta orden se estipula con total claridad en las famosas Reminiscencias. Hay que señalar que también (San) Josemaría Escrivá reglamentó en el mismo sentido. “Los trapos sucios se lavan en casa”, decía el zorro de Maciel. “No vengan a husmear y abrirle los ojos a los incautos”, dice el otro.
3. Apelación continua a la Providencia divina para justificar todo lo que le sucede a la fundación. Es decir, manipulación de los hechos de modo tal que parezcan el fruto de la acción providencial de Dios. De esta manera, los miembros del instituto que se traguen este “relato” jamás podrán juzgar desaciertos en su fundador ni tampoco alcanzarán independencia para justificar o no las objeciones y exigencias que les impongan desde afuera. “El Padre no se equivocó. Solamente fue una herramienta de la Providencia”, o bien, “Los obispos no nos persiguen porque en nosotros haya algo malo; nos persiguen porque son herramientas de la Providencia”.
Se trata simplemente de un relato, es decir, de una clave de lectura e interpretación de la realidad que oculta a la realidad para mostrar la narración que decide el narrador.
4. La utilización de los más repugnantes medios humanos para lograr influencias en la Curia Romana. Unos, a través del cardenal Pizzardo; otros, a través del cardenal Sodano.
5. Propensión por parte del fundador de rodearse de una pequeña corte de seminaristas –en general, esbeltos, rubios y ojizarcos- que serán considerados por todos sus compañeros como los privilegiados y los más santos, y utilizados para mantener el control en la tropa.
6. Exilio y destrucción del miembro del instituto que ose cuestionar al fundador, aún cuando haya sido integrante de la elite ojizarca. Maciel los mandaba a algún oscuro destino en México o Irlanda hasta que, aniquilado, el joven sacerdote dejaba el Instituto. En otro casos, el exilio fue en Rusia o Hong Kong.
7. Urgencia por la fundación en la mayor cantidad posible de países. Se trata de un modo privilegiado de presión a los obispos y al mismo Vaticano para logar una pronta aprobación.
8. Destinación de los nuevos sacerdotes y religiosas de acuerdo a las mayores probabilidades que tenga el candidato de conseguir dinero en el destino específico. Por ejemplo, si una religiosa es de origen holandés y como tal la delata su apellido, será destinada a Amsterdam.
9. Secreto impenetrable acerca de las defecciones producidas en el Instituto. Nadie sabe, ni siquiera los mismos miembros, cuántos son los que salen y en qué condiciones lo hacen. Por eso, es casi una norma no preguntar nunca acerca de la vida de tal o cual sacerdote.
10. “Desaparicion” y negación de los primeros miembros del Instituto, de modo tal que el único que permanezca y brille sea el fundador. Los mexicanos “desaparecieron” al grupo fundador y descalificaron a los Once de Comillas; los argentinos, negaron y condenaron al averno a dos de los co-fundadores (PP. Nadal y Lojoya) y desaparecieron al segundo Superior General (P. José Luis Solari).

Es verdad. Las coincidencias son más de diez pero lo dejamos aquí.

32 comentarios:

Anónimo dijo...

Perdon pero no me parece muy bueno comparar ambos fundadores. No quiero faltar a la caridad en el caso de Marcial Maciel. pero si puedo dar fe de la santidad del Padre Escribá. Su Obra tendra defectos como toda institucion manejada por seres humanos , pero es innegable la gran ayuda que ha significado para muchos que la han frecuentado. Y no me refiero a los Socios o Numerarios, sino simplemente a los pobres estudiantes que sumidos en dolor y soledad en algun momento hemos encontrado un ambiente cortdial y un sacerdote bondadoso que nos ayudo a superar situaciones dificiles en nuestra vida. Soy uno de ellos nunca fui ni creo que sere socio del Opus Dei pero si doy fe de la gran ayuda recibida y totalmente desinteresada. Respecto al Padre San Josemaría creo que es incomparable en su ascetica y santidad con el otro fundador. No se tal vez me equivoque pero quisiera que investigaran un poco más. y verian la grandeza espiritual de San Josemaría

Wanderer dijo...

Estimado amigo, no tengo devoción or José Escrivá. Sin embargo, nunca se me ocurriría compararlo con el monstruo de Maciel.
El post señala coincidencias -no compara- a Maciel y su fundación con otro fundador mucho más vulgar e inescrupuloso que Escrivá.

Andres dijo...

Puede hacer alguna comparación, similar a estas que le achaca a las fundaciones nuevas, con aquellas que ya llevan siglos en la Iglesia, a fin de conocer bien y ampliamente el panorama? No se si se entiende la pregunta.

Andrés UCAboy dijo...

Estimado Wanderer, hace mucho tiempo le hice un comentario que resultó post bajo el seudónimo "Andrés". Viendo que apareció un tocayo mío, desde ahora voy a identificarme como "Andrés Ucaboy" para evitar confusiones. (Aunque comente cada cuatro meses: es que todavía tengo mucho por aprender y poco para decir)

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

No son coincidencias. Sencillamente, las pautas que señala Wanderer son las más eficaces, abstracción hecha de los reparos de índole ética y estética que reciban. Cuanto menos reparos se tengan, mayor eficacia. Toda organización importa un equilibrio razonable entre el individuo y la sociedad, una difícil mediación para evitar la ecuación entre el cero y el infinito, para soslayar el sacrificio humano tribal, para salvaguardar lo sacro latente en el templo del corazón humano, la libertad interior diseñada exclusivamente para ser rendida desde dentro a su único dueño, el Señor. Roto ese equilibrio por un jefe sin escrúpulos, queda el infinito, el Moloch organizacional y sus sacrificios humanos: seres robóticos sin alma, pulsiones extrínsecas, ceros. Y vidas rotas.

Anónimo dijo...

De acuerdo con L
Duda: "cuanto menos reparos se tengan, mayor eficacia".
Pregunta: ¿Le atribuye al concepto "eficacia" una connotación moral negativa?

Anónimo dijo...

Aunque no se cumplan las pautas de Wanderer espero comentarios incluyendo a los lefebvristas en 3,2,1...

El Chafirete

genjo dijo...

No se trata simplemente de la eficacia, sino de la consecución de los objetivos institucionales, por encima de cualquier otra consideración.
Ese "eficientismo" se orienta tanto a objetivos externos -conseguir cosas para la institución- como a los internos -la madurez cristiana de los integrantes-, pero con medios equivocados que conducen, en muchas ocasiones, al colapso personal. Algunos de esos medios se apuntan en la entrada: una suerte de fideísmo vocacional; el control de las conciencias; el providencialismo sobre la institución que convierte las críticas en persecuciones que la Providenca permite; la demonización de los que abandonan... Y otros se han apuntado en otras ocasiones: el aislamiento de los individuos respecto a los otros miembros, -con los que sólo cabrá un trato externo-, y respecto al entorno institucional; la eliminación sistemática de toda capacidad crítica; la divinación de la figura del fundador; las bendiciones eclesiásticas sobre el fundador y su fundación, etc.
El ahogamiento personal que tal entorno vital produce se identifica con la "vía angosta" que señala el evangelio y no faltará literatura ascética, de producción interna o externa, que exige ahondar en esa vía, con un obedientismo ciego y voluntarista. Por ese camino se llegará indefectiblemente a la quiebra personal.
Y todo, para la mayor gloria de Dios, para instaurar todo en Cristo, para establecer su Reino, para un renacimiento de la Iglesia en comunidades auténticamente cristianas según el sentido evangélico. Santas intenciones, todas, sin las que no se puede vivir, y cuya consecución justifica esas arquitecturas institucionales, ya que vale la pena perder la vida por ese Reino.
Está bien, pero no se olvide que una cosa es entregar la vida -sana, interiormente floreciente- y otra, ahogarla.

Charlie dijo...

Claro que Escrivá no era un pervertido como Maciel, pero distaba de ser un asceta humilde, según muchos testimonios de gente que vivió con él o lo conoció bien.

Lo que hacen las dos organizaciones -los del Opus dicen que los Legionarios les imitan- es emplear técticas de violentación psicológica para que la institución sustituya la conciencia del sujeto. Hay personas que no acaban de fiarse del todo de su propio criterio, o que delegan el uso de su conciencia en otros, y para ellos están hechos estas organizaciones. El problema es que tanto Opus como Legionarios siempre han tenido afán elitista y han querido captar a los más inteligentes (además de los más pudientes), pero para ser mínimamente inteligente hay que respetar la conciencia propia, con lo que tienen garantizado que cada poco alguien saldrá rebotado y hablando pestes de ellos.

Anónimo dijo...

En la fraternidad SSPX no pasa nada de eso, porque somos tradicionales.

Roberto

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Interesantes sus cuestiones, anónimo de las 23:05. Como al hablar de "eficacia" se hace referencia a la razón puramente instrumental, surge inmediatamente el problema medular: ¿eficacia para qué? Eso depende, obviamente, de los fines que tiene en mente el dichoso fundador. Cuanto más estragada tenga la mente, más mezquinos y ridículos los objetivos, peor el resultado, dado la naturaleza de la organización, que vende a sus integrantes cosas tan dispares y tan supremas como la salvación del alma y la conquista del Planeta Tierra versión milenio. "Eficacia" para una compañía como la Coca Cola serán los mejores medios para vender la mayor cantidad de botellas en un año y aumentar el spread entre los costos y los beneficios y alguna monserguita más sobre RSI. Y el Presidente de la Coca será honesto. Parece más sencillo.
Imagínese un Fundador que se equivocó de compañía.


Juana dijo...

Estimado Wanderer, agradezco su post, y espero que haya tenido una santa y feliz Navidad.
Luego, creo que este tipo de grupos, cuyo pionero fue, según yo entiendo, el Opus Dei, -sin comparar a Maciel con Escrivá-, manifestaron, en un contexto de crisis eclesial, de retroceso de la presencia cultural del cristianismo en el mundo "secular", una pretendida solución a ese estado de cosas.
Me refiero a una solución ad intra contra las defecciones en la Iglesia, con formas institucionales muy rígidas, sin valoración alguna de la libertad y del discernimiento de cada persona, con prácticas que violentan la conciencia de sus miembros de manera sistemática. Se trata de un proceso de despersonalización cuya consecuencia es el sometimiento completo al principio de autoridad, que no se distribuye en los diversos niveles de la institución, sino que se cristaliza en la figura del fundador, en cuyo nombre actúan los superiores.
Ad extra, y ante la pérdida progresiva de relevancia social del catolicismo, estas instituciones privilegiaron el factor económico y las influencias en sectores de poder para conseguir donaciones, adhesiones, privilegios y "brillo" social, como una marca de su "triunfo".
Sin duda funciona aquí el principio de la eficacia, entendido en sentido pragmático, y también, en el interior de estos grupos, una forma de comprender a la acción humana completamente errada, a saber, una concepción técnica, que instrumentaliza a las personas en orden a un fin externo a ellas. No me refiero a un fin sobrenatural, me refiero al sostenimiento y crecimiento de la institución, que de mero medio pasa a ser la finalidad indiscutida, aún con todos los disfraces discursivos.
Se reemplaza el itinerario espiritual que cada persona ha de vivir en su camino creyente por la reiteración de normas, prescripciones, todo tipo de preceptos farisaicos que terminan embotando al espíritu.
Con mejor o peor pluma los fundadores han relatado la personal "iluminación" que los llevó a iniciar su obra como un acontecimiento de la providencia divina, por la que todo lo que sigue de él es presentado como "querido por Dios", empezando por la institución misma y su maraña prescriptiva así como el "camino" espiritual que impone. El asunto es que la llave de esa voluntad divina reside únicamente en la "revelación" recibida por el fundador. Bien diferente parece la experiencia de San Benito, San Francisco, Santo Domingo, Santa Teresa, entre otros, que llevaron adelante su misión pidiendo consejo, con discernimientos diversos, a veces con angustias profundas, incluso temiendo equivocarse. No es casual que en la Regla Benedictina se afirme al final que esa es una "minima regula" para la salvación.
En fin, no me quiero extender ni abundar en temas que ya están bien expuestos en el post, sólo decir que estos grupos manifiestan tristemente formas actuales de la idolatría y también del nihilismo. Siempre me he interrogado acerca de qué es lo quieren en lo real -por fuera de los fetiches- estas instituciones: creo que se quieren a sí mismas, y este querer es el que inevitablemente, por la perversión de sus supuestos fines, las llevará a la disolución, pues su sustento es un voluntarismo abismático y cerril, que justifica, en nombre de Dios, sus propios deseos de poder, de un miserable y raquítico poder. Lo que causa indignación y pena es el gran dolor que provocan en la vida de tantas personas que han sufrido, de un modo u otro, su influjo. También duele la inercia o la complicidad eclesial que las tolera o las apadrina.
Como dice Wanderer, son caranchos, aves de rapiña, a las que habría que alejar del rebaño.
Saludos, Juana.

El Chañalero dijo...

Abundando en lo que dice Juana, lo de tantas vidas que han sufrido las locuras del fundador y sus fundaciones, debo decir que soy testigo directo de muchos y muchas miembros del IVE que han sido destruidos por el fundador y sus secuaces.
No entiendo cómo sus defensores pueden cerrar los ojos a los varios casos de religiosas con intentos de suicidio, y que, como remedio, se las envía a una psicóloga iluminada que les dice que son tentaciones, y las pobrecitas siguen penando.
Conozco muchos sacerdotes del mismo instituto que no solamente dejaron el sacerdocio sino también la fe.
Y el Fundandor, lo más campante.

Anónimo dijo...

Urdapilleta dijo:
He conocido jovenes sacerdotes y también seminmaristas salidos de la Fraternidad San Pio X. Estaban quebrados psicologicamente y con miedo permanente. venian de un fuerte hostigamiento interno por haber mostrado dudas o preguntas o disidencias sobre alguna directiva. Cunado pienso en ellos me dan ternura y tristeza.

Jesuita dijo...

Interesante la reflexión de Juana, pero en realidad todo esto empezó con la Compañía de Jesús. Todo gradual. Pero allí empezó y así va madurando.

chancho rengo dijo...

Urdanpilleta, eso sucede y sucederá en toda congregación religosa. Que son hombres los que las integran, no santos.
Pero la diferencia está en que no es "la forma habitual" de la FSSPX y de muchas otras congregaiones, y sí de las que habla Wanderer.
¿Conoce muchos casos de seminaristas echados del IVE por presunta falsa o inexistente vocación?
Sin embargo, solo quien no conoce a la FSSPX algo más que desde la web conoce muchos (sí, muchos) casos de seminaristas a los que rajaron por supuestamente no tenerla. Todos los años varios.
Averigüe mejor.

Wanderer dijo...

No conozco mucho a los lefes ni a sus seminarios. Sin embargo, la impresión que me da es que tienen muy pocos de los vicios propios de los neocon.
Quiero decir, son más serios a la hora de reclutar y sostener vocaciones.
No es que no cuelguen curas lefes; cuelgan, y muchos, pero hay más seriedad en todo.

Anónimo dijo...


¿Se puede ser tan estúpido como para abandonar la vida sacerdotal o religiosa?. A mi juicio, quien lo hace (y màxime cuando lo es por una mujer o varòn) es signo de grossa stultitia.
Por favor que alguien me lo explique, pero no entiendo el que rehusa abrazar esa vida sublime. Gracias.
Tribunus Plebis.

Andres de argentina dijo...

Al final no tuve respuesta a mi pregunta... :( A modo de ahondar mas en el tema, me ayudo un poco la explicacion de Juana, pero algo mas que se pueda agregar acerca de las grandes congregaciones?? (benedictinos, franciscanos, predicadores, y mas modernas??) Gracias

Anónimo dijo...

Urdapilleta dice: coincido en uqe los lefebrosos son mas serios en la selección y formación. Pero digo que internamente no hay lugar al disenso ni a la discusión. Hay una excesiva rigidez en asuntos secundarios o cuaternarios. Al que expresa un pensamiento algo diverso se le desencadena una represión psicológica atroz.

garganta con arena dijo...

Urdanpilleta, el mocoso que en un seminario lefe pretende disentir sobre cuestiones que sabe menos o no sabe (por ello es un educando), imagino que se lo pondrá en vereda. Al menos así debería ser. Yo lo hago con mis hijos y funciona bien.
Además, a quien por esta pequeñez se le desencadena una represión psicológica, es un bobo que no servirá para sacerdote, ni para nada.
Cuando las familias eran más sanas, hará 30 años atrás, los niños no se podían acercar a la mesa salvo para comer, porque "se estaban hablando cosas de grandes". Y, se hablase de lo que se hablase y sea o no necesario eyectar a la criatura, servía para limitar su antojo de escuchar, hablar u opinar a destiempo.
Hoy algún psicólogo le dirá que eso es represión cuando no delito, pero lo cierto es que antes los pibes salían mejor que ahora y había menos psicólogos.

Entre otros detalles impensados en la FSSPX, lo del seminarista de ojos celestes y doble apellido por ello acomodado con la jefatura ... sería hacer ciencia ficción.
Los cachorros de lo que alguna vez fueron familias patricias, muy rara vez son lefes. Para eso está la middle line.
Seminaristas ojiclaros... también rara vez. Cada tanto aparece algún francés o de por ahí, pero no le da bola nadie.

Anónimo dijo...

Los lefes no son medida de comparación en este tema.
Algunos (por no decir muchos) de los ellos están rematadamente locos de puro "serios" y "solemnes" que se han vuelto. Quién los conoce de cerca, sabe de que clase de manicomio se habla cuando se trata de vivir el día a día entre sus filas, parapetados detrás de la soberana seguridad de su propia ortodoxia, en la tranquilidad de haber conculcado la libertad de espíritu a favor de un clericalismo feroz y con el cura entre las sábanas.
Excepciones siempre habrá.
Ahora bien, si el que entra para cura del "resto fiel", lo hace libre y voluntariamente (a diferencia de los "incautos", pescados por "fundadores"), ¿porqué razón se iría de donde se le permite desarrollar con gusto y honra (y recursos también) todo su potencial de locuras rigoristas y clericales?

Anónimo dijo...

Para el que preguntaba por las diferencias entre los movimientos primaverales y las órdenes tradicionales. Hay muchísimas que van desde lo organizativo (no hay más que leer la Regla de S. Benito) hasta la práctica espiritual. Pero se me ocurre una interesante que es la libertad con la que sus miembros ingresaban, se mantenían o salían de la orden.

Si uno estudia, por ej., la historia de los dominicos, puede apreciar cómo muchos de sus miembros, algunos grandes maestros incluso, decidieron retirarse en monasterios benedictinos o cistercienses, no como terciarios u oblatos, sino renunciando a la OP y abrazando los votos monásticos. Y nadie los "condenaba" por eso, ni los llamaba "caranchos" o "nobles" o lo que fuese. Todo lo contrario.

Del mismo modo, es bien conocida la historia de cómo fue que San Francisco instituyó la Tercera Orden Secular para "frenar" las vocaciones. O, mejor, la cantidad de requisitos (casi escrúpulos) que ponía a los que querían abrazar su estilo de vida. O, aún mejor, cómo --para impedir que se le rindiese culto en vida-- abandonó todo para internarse en el Monte Alverno como eremita.

Todo muy distinto (¡tan distinto!) al seminarista doblemente frustrado de Michoacán, al marqués de Peralta o al carnicero de Haedo.

Aún hoy, estas órdenes, a pesar de estar tan inficionadas de modernismo, siguen siendo extremadamente cuidadosas a la hora de aceptar postulantes (años de discernimiento, revisión psicológica, carrera en universidad del Estado, en general se les desaconseja romper con la familia, etc.) y hasta llegar a tomar votos perpetuos pueden pasar muchísimos años, según el caso.

Si se produce un "fracaso" en este "proceso", a diferencia de los movimientos primaverales, no son arrojados a la calle y abandonados a su suerte, sino que, por lo general, se los acompaña, ayuda a reinsertarse (a veces hasta se les consigue trabajo... o novia) y, en muchos casos, siguen vinculados con diversas obras emprendidas por la provincia/congregación. No es raro que sigan confesándose con antiguos compañeros o directores, o que se casen con ellos.

Por supuesto que habrá excepciones, pero este tema lo he conversado con mucha gente, lo he observado en amigos y familiares, lo he probado personalmente incluso. Los que abandonan movimientos primaverales terminan con vidas destrozadas que llevan años recuperar, mientras que los que lo hacen de órdenes tradicionales, por lo general tienen una recuperación mejor y más rápida. [Por supuesto que todos necesitan "recuperación", puesto que si ya cambiar de carrera o profesión es traumático, ni hablar cuando se refiere al estado de vida.]

Anónimo dijo...

Si de escavar se trata, los invito a conversar con algún miembro de Cristo Rey, o mejor conocidos como Torrespardianos! La similitud asombra, y me parece que es más certera la comparación que con el Carnicero. Conozco los casos de cerca, IVE - I.C.R. Con respecto al Padre Lojoya, tengo entendido que en una reunión en la cocina del Obispado de San Luis, comiendo pollo con salsa blanca, como era del agrado de Mons. Laise, discutieron: P. Lojoya, P. Buela, Mon. Laise, P. Alfredo Saenz, P. Nestor Sato, y no estoy seguro si el P Ezcurra (si estoy seguro que las reuniones anteriores participó). El resultado de esa discusión de meses (cuyo objetivo era el armado del "mejor seminario de la Argentina" que se instalaría en San Luis) fue que el carnicero de esta reunión rajó enojado, frente a la confusión de los demás que no entendían el porqué del enojo. Unos meses más tarde se funda el I.V.E............. Abrazo

Javier de la Cruz Tacuara

Petronius Maximum dijo...

Soy casado, con familia numerosa, no pertenezco a ningún movimiento-ni primaveral ni invernal - y tampoco soy clerical. Pero,eso sí, soy orgullosamente Católico, Apostólico, Romano y practicante.
He leido con todo cuidado tanto las letras del autor del blog como las participaciones de los foristas y me ha reultado sumamente esclarecedor. Con católicos de esta laya, la Santa Iglesia no necesita de masones ni de judíos o musulmanes para que sea demolida. ¡No se salva nadie en esta! Hasta los jesuitas han caído y eso que éstos hace tiempo - salvo honrosísimas excepciones - ya no son católicos.
También me ha quedado en claro, que si yo estuviese en un camino de conversión desde otra religión, lo último que haría sería bautizarme en esa especie de engendro monstruoso en que se ha convertido la Iglesia fundada por nuestro Señor Jesucristo. Hasta las adjetivaciones que usan huelen fétido y no el buen aroma de la Caridad. "Amaos los unos a los otros"...Más bien ja,ja,ja(risas de los enemigos) "¡ved cómo se picotean!"

Anónimo dijo...

Mucha caridad que digamos no se le ve tampoco al petronius ese....jajja

Odysseus dijo...

Para mayor escándalo de Petronius... el mismo mal ocurre en las parroquias. Quizá en menor grado, y con distintos males, pero en esencia es lo mismo.

Blas de Ostolaza dijo...

Wanderer, dos cositas con buen espíritu:
a)la necesidad de advertir sobre el "Torrepardismo", si se hace bien, sería imprescindible.Hace unos años, en el 2005, el Dr.Antonio Caponneto tuvo una polémica con él, y quedó probado el desquicio en que el cura se encuentra.Puede verse lo sustancial del caso (no todo) en: http://ar.groups.yahoo.com/group/Christus_Rex/message/351
Desde entonces hasta la fecha, el delirio absoluto del Torrepardismo ha ido in crecendo muy peligroso.

b)Petronius Maximun tiene razones(no diría que razón, pero sí razones). Si no quiere, esto último no lo publique. Pero piense un cachito en la repercusión que estas críticas internas a la Iglesia tienen en los enemigos de la misma.Hay que extremar la caridad y cuidar cada palabra que se diga. Hablo como pecador, no como guía.
Blas de Ostolaza

Wanderer dijo...

Creo que hay varias diferencias importantes entre las nuevas fundaciones y la FSSPX. Y la primera, es que esta última no algo nuevo. Lo que ellos hacen en continuar, o repetir, o copiar, lo que la Iglesia hizo, al menos, durante la primera mitad del siglo XX en materia de formación sacerdotal.
Ciertamente, no es un halago lo que estoy diciendo. Mucho habló Castellani sobre los seminarios de esa época y los lefes reproducen todos sus malos vicios.
Sin embargo, es verdad que son muy cuidadosos en seleccionar a sus vocaciones y me consta que no reciben presiones para quedarse en el seminario. Sé de un caso de un joven que ingresó, luego de algunos años salió, los curas de la Frat. le consiguieron una linda novia, lo ayudaron a estudiar. Pero la cosa no iba. Total, que el muchacho ingresó nuevamente al seminario y hoy es u excelente sacerdote.

Anónimo dijo...

Pero Wanderer, la FSSPX tuvo como objetivo (así lo decía Lefebvre) "mantener" la formación de seminaristas, el culto y la doctrina. Y eso hizo.
No se puede pedir en el medio de una inmensa descomposición que además de mantener se mejore lo que hay mientras el resto se desmorona. Sería ya pedir milagros.
Y aunque pecadores somos todos y medios salames también -y cuando digo todos, somos "todos" los que formamos parte del bando de las creaturas-, debo decirle que muchas de las cosas que denunciaba Castellani antes del Concilio no las veo en la FSSPX. Todos pecamos alguna vez de fariseismo, pero el fariseismo como lo sufrió Castellani en la Compañía si alguien lo padeció en la FSSPX es una excepción, lo mismo el autoritarismo o la moral casuística.
Y la gran pelea de Castellani, el suarecianismo y escolasticismo decadente, no lo he visto en la FSSPX en ningún profesor ni confesor, ni sermón.
Diría que entonces "mantuvo" y al menos un poquito tal vez mejoró.
Pedir más es para tiempos de santos y en plena Cristiandad, como ser el esplendor de la Orden de Predicadores.
Ahora, nadie pretenda que cualquier occidental tenga una deriva oriental solo porque lo considere mejor (que efectivamente podría llegar a serlo, no lo sé), que somos occidentales y hasta ahí no se llegará, ni se debería llegar en orden a mejorar.
Un abrazo.

Martin Ellingham dijo...

No conozco casi nada sobre cómo funciona la FSSPX, salvo por un comentario favorable que resaltó la buena influencia del P. Calderón en La Reja.

Es posible que, como dice Wanderer, reproduzcan lo que se hacía en la primera mitad del siglo XX. Pero si a eso no le agregan el proselitismo agresivo para que ingresen más (entusiasmos, manijas, etc.) y las manipulaciones de conciencia para retener a los que se equivocaron o tienen dudas (presiones rigoristas, voluntarismos, etc.) ya hay un elemento de contención de daños muy importante.

Quiero decir que no da lo mismo una estructura montada para reclutar o retener con medios dudosos, que casos aislados o metidas de pata personales.

Saludos.

Ex Yunque dijo...
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