jueves, 28 de febrero de 2013

Ex femina

Una luminosa reflexión de Juana sobre el último post y la Iglesia:


Estimado Wanderer:
lo cierto es que Vargas Llosa me exaspera un poco, así que debo decir que me interesa lo que Ud. rescata en su post, acerca de lo cual quisiera comentar dos cosas.
La primera es que considero necesario no confundir la búsqueda de la multitud, que parecía ser el público privilegiado de JP II, la proliferación de viajes y la mostración permanente de actividad, con un oficio en el que el sucesor de Pedro ha de ser el primero: el anuncio universal de la salvación.

Ese es un mandato primario del Señor, y una de las razones de ser de la Iglesia. Creo entonces que la equivocación de JP II y adláteres respecto de este tema fue mayúscula, pues ante la crisis -sangría permanente de fieles, precarización de la vida de la fe, etc., etc.-, optaron por dar respuestas artificiosas y no buscar primero las causas profundas para procurar los remedios adecuados. 
Benedicto XVI ha sido más lúcido ante estos problemas, pero si bien entiendo que es acertado el reconocer que el cristianismo católico romano es, en su sentido cabal, una realidad cada vez más minoritaria, también creo que sigue en pie el mandato de la predicación universal.
No me parece que la cuestión consista en esperar a que el mundo se dé cuenta de que "no da para más" y debe retornar a la Iglesia. Eso no va a pasar. Esa idea implica ver al cristianismo desde una perspectiva crepuscular, desde una especie de clima de Untergang.
San Agustín, que miraba caer un imperio, supo pensar, desde el interior de su propia epocalidad, al cristianismo como una religión auroral, aún en un contexto de la decadencia. Se me dirá que vivimos en un era postcristiana, es cierto, pero eso no afecta al núcleo de la verdad cristiana, nos afecta a los cristianos que hoy somos para ver cómo serlo en este momento. Si somos pocos, entonces es la hora de la fidelidad a lo esencial, para poder comunicar con las formas de la gracia lo que hemos recibido como un don. El peligro es confundir a una cuestión de hecho, la condición minoritaria, con la condición sectaria. Hijos de ese error son tantos grupos, grupitos y demás de la era JP II, con los males subsiguientes.
Ciertamente, si hay algo que los cristianos antiguos supieron hacer, fue vencer la tentación sectaria.

Lo cual me lleva a la segunda cosa que quería comentar, la cual, siendo algo casual en los comentarios anteriores, no lo es tanto.
Se habla de la intelligentzia católica inexistente, de la pobreza de los centros de estudio, universidades, institutos, etc. Se dice que, por ej., la Universidad Austral o semejantes constituyen una cierta excepción.
No puedo sino discutir esa idea. Primero, porque fácticamente no es así, la universidad Austral, para continuar con el ejemplo, destaca en las llamadas "ciencias empresariales" -expresión sobre la que no me voy a expedir, por pudor-, quizás en algunas áreas médicas, pero ciertamente no en las Humanidades, de hecho no tiene carrera de Filosofía y el intento de mantener un doctorado en Filosofía no ha logrado consolidarse. Si usara como contra ejemplo a la universidad de Navarra, podría decir que lo más meritorio que encuentro es un cierto esfuerzo por invertir en la edición de textos filosóficos, no siempre afortunada en la calidad de las traducciones, y, si hay que ser rigurosos, ninguna de esas ediciones sale del plano de la divulgación medianamente culta.
Pero el punto central es otro, sean como sean las actuales universidades católicas, o las del Opus Dei, cuya identidad es siempre esquiva -como el Opus Dei mismo-, lo cierto es que no hay intelligentzia porque hace tiempo que buena parte de las instituciones superiores católicas y los individuos que las constituyen se han entregado o bien a un espíritu de ghetto, o al mercantilismo más feroz, o al vergonzante abandono de los estudios y la investigación, con seriedad, amplitud de miras, y capacidad de debate.
Mientras no se ensanche la mirada, para leer con más inteligencia y profundidad lo propio, y para comprender con seriedad lo "ajeno", será muy complicado que se supere la actual mediocridad. La llamada a la predicación universal, ha de estar acompañada de una claridad intelectual que también pueda pensarse en clave de universalidad.
En definitiva, estoy convencida que no son tiempos de retracción, sino de avance, pero no hacia la multitud, los poderes, las presencias mundanas, sino hacia la aquello que Juan de la Cruz llamaba "anchura de corazón", no mera magnanimidad, me refiero al dilatato corde de la Regla de San Benito, en el que la caridad ha hecho su labor.

Lamento las molestias si me he alargado, y me disculpo de antemano si he sido confusa.
Ex corde,

Juana

21 comentarios:

Anónimo dijo...

hace días me viene rondando en la cabeza el ver cierta similitud entre la dimisión de Benedicto y la despedida de Bilbo de la comarca

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Hay, efectivamente, una delgada línea roja entre el innegable aserto de que la Iglesia se esta demoliendo y cierta actitud de complacencia con la demolición, una suerte de fatalismo histórico con ribetes de trotzkismo católico.

Blas dijo...

San Agustin veia caer un imperio, pero veia la Iglesia que crecia. De ser una Iglesia de las catacumbas pasaba a ser la Iglesia oficial y la fe se desparramaba por los restos del imperio. Nosotros vemos una Iglesia con un pasado grandioso que es cada vez menos influyente. Es una situación crepuscular. A muchos les preocupa y quisieran volver a la situación de hace un par de siglos directamente y ante la imposibilidad que eso ocurra anuncian el fin de los tiempos. BXVI en cambio tiene la visión que la Iglesia se reducirá pero no dejará de ser influyente. Es más, agustiniano al fin, piensa que la Iglesia reconstruirá al mundo alrededor de las pequeñas comunidades católicas que subsistan, como ocurrió en el medioevo alrededor de los monasterios.

Wanderer dijo...

No Blas, no fue como usted dice. Cuando San Agustín moría en Hipona veía caer las murallas de su ciudad en manos de los vándalos. La fe no se expandía por los restos del Imperio, al menos no la fe ortodoxa. Lo que se expandía, acompañando la expansión de los pueblos bárbaros era el arrianismo.

Juana dijo...

Estimado Wanderer, gracias por incluir mi comentario como post en su blog. Es ud. muy generoso con el calificativo "luminosa" para mi reflexión. Ex fémina no puedo ser, excepto que las féminas sean algún tipo especial de mujeres...
Dopo, es ingeniosa la expresión de Ludovicus, "trotzkismo católico", pero, sin deseos de polemizar, y a fuer de sinceridad, el problema de la lectura marxista de la historia en el plano que se está comentado -por ende del trotskismo- es suponer que la dialéctica histórica debería conducirnos hacia una sociedad liberada...aunque también se afirma que el socialismo no es el destino fatal, pues la barbarie acecha, parafraseando a Engels y a Rosa Luxemburgo.
Pero, en medio de los vaivenes de la historia, está el pecado, está la gracia, y otra vez, con San Agustín, en ese lugar se libra la batalla.
Es cierto que ser "troskocatólico" puede ser un situación -extraña, pero posible- en un tiempo en el cual las sombras parecen crecer más y más.
Saludos, y paso a callarme. In silentio et spe...

Psique y Eros dijo...

La piedra de toque de que usted está en lo cierto, Juana, es que de su diagnóstico nadie sale indemne... Ni progres, ni neocons, ni tradis... los síntomas que enuncia, o algunos de ellos, se ven por doquier...

Wanderer dijo...

En efecto Juana. Féminas son la especie de mujeres que escribe en blog machistas.

Anónimo dijo...

Creo que el asunto práctico es que muchos sentimos incertidumbre sobre como será ser una minoría sin hegemonía cultural. Quiero decir, tal vez hace décadas que somos una minoría, pero hasta hace poco no se atrevieron a legalizar el "matrimonio gay".

Supongo que hay que seguir pagando impuestos incluso si el gobierno usa el dinero para aberraciones, porque hay que darle al Cesar lo que es del Cesar aunque gaste los impuestos en juegos gladiatorios.
Supongo que hay que seguir interactuando con la mayoría para ser la lámpara que ilumine y no escondernos bajo la mesa recluidos como menonitas.

Pero son suposiciones de un laico, preferiría que la Iglesia nos diga que hacer en esta nueva situación y no que sigan celebrando primaveras de la fe inexistentes.

Ex Luterano

Anónimo dijo...

Felicito a Juana por haber dejado ese interesante comentario que luego adquirió status de Post.
No solo la felicito por el post sino por decidir participar de un blog Machista como el Wanderer.

Juana dijo...

Está bien esa especificación para féminas...una suerte de definición especular. Salus

Blas dijo...

Permítame disentir Wanderer, el veía caer los muros de su ciudad pero veía que despues de esa caída surgiría la ciudad de Dios. Lo que caía era la ciudad del hombre el imperio. Ese era su pensamiento expresado en su máximo trabajo filosófico y el marco histórico lo reflejaba, como el nuestro refleja un ocaso temporal de nuestra institución la Iglesia.
En los 150 años anteriores a la muerte de San Agustin la Iglesia había pasado de las persecuciones y destrucción de los libros cristianos de Diocleziano, a la autorización del culto de Constantino y despues a la oficialización del culto por parte de Teodosio. La vida de la Iglesia habia tenido dos concilios el de Nicea y el de Constantinopla. Si estaban los Arrianos, pero San Agustin se pasó la vida combatiendo herejias, debe haber sido natural para él que las haya. En cambio en los últimos 150 años pasamos de una Iglesia poderosa politicamente y culturalmente con estados católicos como España y el Imperio Austriaco a la insignificacia y a nuevamente ser perseguidos. Mientras el mundo parece triunfar, los cientificos proclaman "Dios no es necesario" creen haber explicado el origen de la vida y del universo materialisticamente. La ciencia realiza prodigios, vamos a la luna, extendemos la vida, curamos enfermedaes, nos trasladamos volando nos comunicamos a distancia por la red. Los hombres "conquistan derechos" y "gozan sin límites de la vida".
Creo que se justifica una visión auroral en San Agustin y una crepuscular actual. Lo único que es importante saber es que la noche no va a ser definitiva.

Blas dijo...

"Supongo que hay que seguir interactuando con la mayoría para ser la lámpara que ilumine y no escondernos bajo la mesa recluidos como menonitas."

Ex Luterano, creo que lo importante va a ser que seamos distintos sobre todo en amarnos los unos a los otros. En eso deberíamos distinguirnos como nos pidió el Señor. Hay una frae del cardenal Suhard que siempre me impresionó:
“Dar testimonio no consiste en
ponernos a hacer propaganda ni tan siquiera en excitar a la gente,
sino en constituirnos en un misterio viviente. Ser testigo significa
vivir de forma que nuestra vida no tendría sentido de no existir
Dios”

Martin Ellingham dijo...

Me parece muy bueno el comentario de Juana.

Saludos.

Anónimo dijo...

Blas, muy de acuerdo con el Cardenal Suhard. Gracias por traérnoslo a la memoria

Derechos de Dios dijo...
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Tom Bombadil dijo...

Reflexiones a cerca de la dimisión del Papa
Después de observar la partida del Papa de la ciudad del Vaticano y su llegada a la residencia de Castel Gandolfo, me vinieron a la memoria las palabras que Nuestro Señor le dirigió a Marta “ …ha elegido la mejor parte que no le será quitada”. El semblante sereno y la tranquilidad que dejaba traslucir la conducta del Papa Emerito en estos últimos días me hacen pensar que él también a elegido “ la mejor parte”, mas allá de las mil y un conjeturas que puedan hacerse en cuanto a los motivos reales o aparentes que llevaron a Benedicto XVI a tomar tan trascendental decisión, las palabras dirigidas a los fieles que lo esperaban en la residencia de verano “soy un peregrino que inicia la última etapa de su peregrinaje en nuestra tierra” me mueven a reflexionar sobre dos temas en particular, a los cuales quiero referirme brevemente: En primer lugar acerca de la oración; en segundo lugar acerca del futuro inmediato de la Iglesia.
El Papa se retira a orar, con el fin de prepararse para su muerte, pero también para pedirle a Nuestro Señor por la Iglesia a la que sabe transita la etapa más turbulenta de su existencia encontrándose en gravísimo peligro,
No voy a referirme a la oración, de la cual muchos de los que participan en este blog, pueden hablar con mucha más erudición, sino solo para expresar lo simbólico que resulta la conducta del Papa y que a mi modo de ver debe ser tomada de ejemplo, en estas circunstancias de gravedad mayúscula, en está etapa en que, al decir de Belloc, la más grande herejía, se cierne sobre la Iglesia de Cristo, en que el fundamento integro de nuestra fe se ha puesto en discusión, en que las bases de la ciudad católica se tambalean anunciando un inminente colapso, para dar lugar al nuevo orden mundial, de raigambre eminentemente luciferina, en este estado de cosas lo más seguro es el refugio cierto de la oración, de la oración intensa, en profundidad donde el corazón vibra en consonancia con el Corazón de Cristo y en donde en la soledad, del contacto con nuestro Creador y siendo concientes de nuestra propia nada, podemos pedir confiados por nuestro bien y el de la Barca de Pedro, pero sabiendo que nuestro Señor da la Gracia, donde, como y cuando quiere. Es este me parece el llamado silencioso de Benedicto XVI.
Por otro lado el hoy ex Papa, habla con insistencia, en diversas alocuciones, de una crisis en la Iglesia sin precedentes, que dan la impresión de que ella misma también debe prepararse para vivir un ciclo postrero de su existencia. Una pléyade de autores (entre ellos nuestro querido Padre Castellani), han hablado acerca del cumplimiento de los signos de los tiempos, si bien no sabemos ni el día ni la hora, algo podemos inferir a partir de una diversidad de indicios, que interpretados correctamente, pueden dejarnos ver que la higuera esta floreciendo y que es inminente la aparición del fruto. Todo esto ha sido expresado por Nuestro Señor con claridad meridiana. Cuando vuelva el hijo del Hombre habrá fe sobre la tierra?, es decir evidentemente, al final muy pocos serán los depositarios del tesoro de la fe, en cumplimiento a la promesa de asistencia Divina de la perdurabilidad de la Iglesia, de forma tal que hasta estos mismos desfallecerían si los días de prueba no fueran abreviados. Por último y a modo de conclusión, me parece que el mensaje claro de Benedicto XVI, es el llamado a la interioridad, a insistir fervientemente con el arma más poderosa a nuestro alcance, que es la oración y a desgastarnos los nudillos de las manos golpeando las puertas al Señor para que nos salve.

Anónimo dijo...

Blas, gracias por los dos comentarios.
Sobre San Agustín, El Maghreb y Libia es la única región del mundo que fue totalmente cristiana en la que el cristianismo desapareció por completo. (Egipto, Palestina, Iraq, Siria si mantuvieron minorías importantes)

Ex Luterano

Anónimo dijo...

Muy bien el comentario de Tom... , comparto .conciso y suficiente ..

Anónimo dijo...

Eso es Tom, es en la oración donde encontraremos las respuestas, ¿o acaso no esta hoy mismo tan presente como lo estaba el calvario, como lo estaba en la caida del imperio romano, o en las glorias medievales? Dios está presente aquí y ahora, se está dando todo y como dice San Juan de la Cruz, en este camino ponerse a andar es llegar a la meta, y tenerlo todo, tener a Dios, y entonces todo tiene sentido porque Él es el sentido.
Salo

Anónimo dijo...

Anchura del corazón y San Benito tienen muuuuucho que ver en la salmodia; recen el breviario o como se dice ahora la liturgia de las horas, esta semana le recomiendo laudes en Radio María a las seis cuarenta y cinco mas o menos am. Desde Goya Corrientes que lo rezan muy bien.

La salmodia bien salmodiada y el rosario son el complemento perifecto de el Santo Sacrificio.

Anónimo dijo...

El comentarista que dio vuelta el argumento de Varga Llosa es acertadísimo. Pone al descubierto el punto de vista mundano al decir “la Iglesia es un anacronismo”. Me imagino que Vargas Llosa se tomo su tiempo para escribir el artículo, pero…
Me parece que la mayoría de las conjeturas sobre la renuncia del Papa son hijas de la impaciencia. Le creí tanto al Papa que, leyendo muchas conjeturas, pensaba en que si BXVI se moría antes del Jueves 28, no sé qué iban a decir los conjeturadores.
Estoy en desacuerdo con varias ideas. Por ejemplo la idea de que la minoría o la mayoría son o no influyentes, como si fuera una cuestión de número y no de una determinación cualitativa.
No estoy de acuerdo en analizar a todo o nada: genio intelectual católico o mediocridad intelectual, como si cada cual no pudiera simplemente llenar su propia medida.
No veo peligro en confundir condición minoritaria con sectaria. Es confusivo pensar como uno podría llegar a confundirlo. Algo así como pensarse católico fuera de la Iglesia, es una contrariedad.
Creo que es una distinción de la caridad la de no confundir asertividad y dogmatismo. No es lo mismo decir que el problema está en la fe que decir que todos somos pecadores. El post no es asertivo precisamente porque nadie sale indemne. ¿Acaso hay intelectuales no católicos que son brillantes? Lo que quiero decir es que acierta tanto que ya no tiene que ver con ser o no católico, o mal o buen católico. El análisis pierde especificidad.

Un católico no culto no existe, ya sabe todo lo que necesita saber. Por eso no entiendo lo de hegemonía no cultural de ex luterano. En lo demás supongo parecido, en realidad no supongo nada, hago parecido.

Espero se haya entendido.

Todo lo demás muy bueno.

Saludos