lunes, 10 de junio de 2013

Peregrinando a Río


En las últimas semanas he escuchado con cierta insistencia la frase: “Voy a Brasil a ver al papa”. La dicen jóvenes y otros que no lo son tantos; padres en referencia a sus hijos o sacerdotes en referencia a sí mismos y su jóvenes parroquianos. Y yo me pregunto qué sentido puede tener hacer semejante viaje, que la mayoría hará por vía terrestre-, para “ver al papa”. O, dicho de otro modo, qué aporte real para la fe y para la vida cristiana implica “ver al papa”.
La concupiscencia multitudinaria de “ver al papa” es reciente, y hacerlo en las famosas Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), lo son mucho más aún. Ciertamente, las movilizaciones más o menos masivas de fieles poseen una antigua y venerable historia. Pensemos, por ejemplo, en las peregrinaciones medievales, tan abundantes y que cruzaban el territorio europeo de norte a sur y de este a oeste para congregarse en torno a los santuarios más reconocidos. Pero el fenómeno actual es otra cosa.
Hasta bien avanzado el siglo XX se peregrinaba a los lugares saagrados para venerar las reliquias de los santos que allí se albergaban. Pensemos, por ejemplo, en el relato que nos hace Santa Teresita en su Diario. En 1889 peregrina en tren con su padre a Roma, y resulta muy claro que el objeto es rezar ante las tumbas de los apostoles y venerar a los mártires romanos. Extraordinariamente, consiguieron una audiencia con León XIII, pero jamás a la santa ni a ningún otro católico de la época se le ocurría ir a Roma a “ver al papa”. En primer lugar, porque al papa no se lo veía. Los papas de esa época tenían cosas más importantes que hacer que andar paseándose entre multitudes y no solía ser afectos al populismo. En segundo lugar, porque tenían claro que la religión no pasaba por el papa sino por Cristo y por sus apóstoles y santos como encarnación de su mensaje. La religión, en definitiva, no estaba personalizada en un hombre vestido de blanco.
No sé muy bien cuándo empezó a cambiar la cosa. Estimo que el “marco teórico” fue el pontificado de Pío XI y su invento de la Acción Católica, ese ejército militante de católicos al servicio de la jerarquía. El tal servicio pasó a ser obediencia irrestricta y clericalismo, y terminó en la desproporción de la figura de los obispos y en la idolatrización del papado como pináculo de la jerarquía católica.
Pío XII empezó con las famosas audiencias, en las que hablaba de de lo que viniera a cuento, con sus audiciones radiofónicas y alguna que otra congregación multitudinaria. La agilización del transporte terrestre y aéreo contribuyó sin duda para la eclosión del histrionismo papal que produjo Juan Pablo II, actor de teatro en su juventud, quien encontró fácilmente el modo de ser semanalmente el centro de cientos de miles de hombres del mundo entero que iban a Roma no ya a venerar la tumba de las apóstoles, sino a “ver el papa”. Y así estamos hoy. Jugaría mi pellejo a que la gran mayoría de los católicos que peregrinan a la Ciudad Eterna tienen como ideal “ver al papa”, aunque eso signifique horas de espera bajo la lluvia y el sol en la plaza de San Pedro pero, a la vez, a muy pocos de ellos se les ocurre descender a la cripta de la basílica vaticana a rezar ante la tumba de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y, si descienden, se detendrán en oración frente al sarcófago del Juan Pablo II, del gordo Roncalli o de Pablo VI. Ni se acuerdan ni se ocupan de los apóstoles y, mucho menos, de los mártires. Si visitan las iglesias que guardan los huesos de los primeros testigos de nuestra fe, lo hacen con fines turísticos, y no se ocupan mucho de saber quiénes están allí, si es santa Inés, santa Cecilia, los santos Pedro y Pablo, Clemente o cualquiera de los otros grandes mártires. “Ver al papa” es suficiente; venerar al obispo de Roma es la experiencia más buscada.
El cambio de actitud no es menor, y es grave. Es la religión descentrada. Louis Bouyer, cuando explica lo que él llama la barroquización de la liturgia romana, dice que la causa fue la pretensión de los hombres de iglesia de los siglos XVII y XVIII de trasladar el ceremonial de las cortes reales a la liturgia, lo que terminó en convertir a esta última en un espectáculo que poco tenía de sobrenatural y mucho de teatro o de ópera. Basta escuchar la polifonía religiosa de esa época para darse cuenta que, ir a una misa solemne, poco difería de asistir a una función en la Scala de Milán.
En la actualidad, claro está, la liturgia ya no es una ópera. Es un tristísimo espectáculo de bailanta o, en algunos casos, de Piñón Fijo. El problema ahora es que la Iglesia toda, y no sólo su liturgia, se ha convertido en un espectáculo de masas. Así como hoy la gente con cierta formación cultural viaja a Buenos Aires a ver a André Rieu; las adolescentes a ver Justin Bieber; otros a escuchar a Joaquín Sabina o alguna banda de acid rock, todos ellos juntos, viajan a Río al ver al papa… La lógica es exactamente la misma: integrarse a un rebaño amorfo que se congrega en torno a un hombre que dice cosas que les entran por un oído y les salen por el otro. Se puede entender la motivación y la excitación que supone para los adolescentes pasarse una semanita en Río de Janeiro, donde tendrán oportunidad no solamente de divertirse con sus amigos, sino bañarse en sus playas y conocer a miles de adolescentas venidas de todo el globo. Y de paso, ven al papa, que es casi un semidios, un santo viviente, al que hay que ver y tocar para tomar gracia. Quién dice, capaz les ayuda a aprobar los exámenes sin esforzarse demasiado… Es comprensible. Son adolescentes. Pero que gente grande promocione y propicie esta desfiguración de la iglesia y del ser católico, es bastante incomprensible.
No me parece que alguien con mediana inteligencia pueda aún pretender que estos viajes causarán algún tipo de conversión espiritual o aumente consistente en la fe de los “peregrinos”, más allá de un pasajero efecto emocional. Recuerdo que en el año 2000 pasé una temporada en Angers. Allí asistía a misa a la catedral de esta bellísima ciudad. Muy poca gente iba a misa y, en su enorme mayoría, eran personas mayores. Una tarde tuve oportunidad de hablar un buen rato con los curas de la catedral, y me tenté con preguntarles cómo veían ellos el futuro de la Iglesia en Francia tan despoblada de jóvenes. La respuesta fue unánime: le renovación y reflorecimiento de la Iglesia vendría por las JMJ. Hacía poco, en 1997, habían tenido la primera de ellas en París, que congregó a un millón doscientos mil jóvenes a los pies de Juan Pablo II,  y ese año se haría la gran concentración en Tor Vergata (o Tor fornicata), esa misma en la que el papa polaco se deleitó, llevando el ritmo con sus pies, con el Color Esperanza que cantaba Diego Torres... Y ya vemos los millones de conversiones que ocasionaron esos encuentros… El mundo cambió de un modo ostensible… Estamos mucho mejor y somos cada vez mejores católicos…
Y no es cuestión que el papa sea Juan Pablo, Benedicto o Bergoglio. Por cierto que escuchar a Ratzinger era un placer para la inteligencia y para el oído, cosa que no sucede con pontífices que dicen tante cose belle en un pésimo italiano, porque son incapaces de hablar otra lengua, y que, a lo sumo, provocan hilaridad y vergüenza ajena, o propia.
El problema es que se desfocalizó la religión. Se concentró en un hombre, en un caudillo, bueno algunas veces, mediocre otras, pero hombre al fin.


Algunas noticias neoconas:
1) Sacerdotes neocones formados en un seminario diocesano cuyano, están propiciando en sus parroquias una conferencia dictada por el hno. Magdaleno, de los Maristas, con el objeto de que relate a la extasiada concurrencia de fieles su experiencia como profesor ocasional del joven Bergoglio en el colegio del Salvador. Parece que luego de su formación secundaria en una escuela de Flores, y manifestada su voluntad de hacerse jesuita, los sacerdotes de esta congregación lo hicieron completar su formación en su colegio de la calle Callao. Una de las experiencias que relata don Magdaleno y que más llega a la audiencia es cuando afirma que ya de joven, Jorgito era muy humilde y de bajo perfil porque prefería ubicarse al fondo de la clase… Otra versión indica que lo hacía para poder copiarse más tranquilo en los exámenes. Sabido es que siendo jesuita nunca se distinguió por sus dotes intelectuales, al punto que jamás terminó su doctorado en teología, ni aún con la estadía que sus superiores le costearon en Alemania, lo cual se deja ver en las altísimas especulaciones de sus homilías diarias.
2) Se cuenta desde hace varias semanas que en alguna casa de formación del IVE, cuando se anunció quién era el nuevo papa, los seminaristas adoctrinados por sus superiores, comenzaron a gritar desaforados: “Bergoglio hijo de p… Viva Francisco”, remedo vulgar, como no podía ser de otro modo, de la conocida anécdota de Don Bosco cuando la elección de Pio IX. Y al rato de los gritos patoteriles apareció la vergonzosa carta del Superior General, explicando al nuevo pontífice sus lazos de familia con algunos insignes jesuitas argentinos.
No se sabe si lo que conmovió el transparente corazón bergogliano fueron los hurras a su nueva condición o las relaciones avunculares mencionadas en la misiva, pero lo cierto es que parece que ahora es un sacerdote del IVE, el p. Codutti, el encargado de distribuir las entradas para acceder a las audiencias pontificias de los miércoles.

Se ve nomás que entre porteñitos cancheros se terminan entendiendo bien.   

35 comentarios:

EL NACIONALISTA dijo...

Estimado:
Prefiero ir a ver a Andre Rieu. Por lo menos sabe y entiende de lo que hace.

Los de los neocones... Como dijo el maestro Ludovicus: "Son modernistas de transito lento". Parece que ahora no tan lento.

Aunque pensandolo bien, Bergoglio sabe lo que hace....

No me quiero ir a confesar.

SALUDOS

masita dijo...

Yo voy a ir a Río "con toda la banda"; que se integra mayormente de chicos buenísimos, de pancartas y gordas culonas.
Iremos en una combi, cantando por el camino como nos enseñó el Padrecito.
Haremos fogones en la playa y nos pondremos de novio con cualquiera que afirme ser casta o, ya de vuelta, si no enganchamos nada, nos anotaremos en el curso de "Perserancia". Tendremos hijos y comeremos perdices.
Pasado el tiempo, como siempre sucede, nadie se acordará que fuimos boludos a la enésima potencia; que todo el que acumula de tres hijos para arriba pasa por tipo serio, es querido por el párroco y respetado por el resto.

Juana dijo...

Estimado Wanderer, me parecen muy atinadas sus observaciones, así como el análisis de Bouyer que incluye.

I

Yo soy de la generación que nació con Pablo VI y creció con Juan Pablo II. Recuerdo claramente el día de la muerte de Pablo VI, estaba con mi abuela en casa de mi tía abuela, en Paraná. Fuimos a misa a la iglesia San Miguel, y allí se nos anotició de la muerte del Papa. Se rezó por él, los días subsiguientes se hicieron sufragios por el Papa fallecido y se pidió por la elección del nuevo Papa. Punto. Mi familia era -y creo que en lo medular sigue siendo-, una familia tradicional tranquila, la fe está en el código genético, no es un drama para nadie, ni constituye mengua de la libertad personal, es el aire que se respira. Y hay y ha habido en ella algunos agnósticos, también algún ateo, pero creo que no ha habido estúpidos en materia religiosa.
La razón de este breve apunte autobiográfico es expresar que, tanto estas novoperegrinaciones pro Petro, a "vedere Petrum", como decía un natural de Barbastro del que no quiero acordarme, como, en general, este gregarismo vacío que da para todo, son, en principio, adaptaciones al espíritu del mundo, para decirlo joaninamente. Es inevitable establecer paralelos entre lógica multitudinaria, y el hecho de que a partir del XIX en Occidente se plantea, frente a las grandes concentraciones de población emergentes de la nueva configuración socioeconómica, el problema político y organizativo de la sociedad de masas. La burocracia estatal y la figura del caudillo o del líder intentaron generar una solución por la vía de la homogeneización en un principio unificante para la multitud de suyo fragmentada.
Es por eso que así como entiendo que el Concilio de Trento, en el s. XVI, expresó el ingreso del principio organizativo de la razón moderna en la iglesia, una suerte de unificación axiomática mirando más al "enemigo" externo que a la real naturaleza y dimensión de las dificultades internas, afirmo también que, en esa línea, se fue analogando el estado clerical a una burocracia, primero de las nacientes monarquías nacionales, luego de las absolutas, finalmente de los estados.
El Papa estaba en la cúspide de ese diseño, que para fines del s. XIX e inicios del XX comenzó exigir la visualización del Papa como líder, que como tal tiene que ser omnipresente, en lo real y en lo simbólico, y “definir” los aspectos más nimios de la vida de las personas. Sin duda la barroquización de la liturgia tuvo la función que señala Bouyer, la instauración de un escenario que delimitara el espacio del poder, más que la indicación de lo sagrado, la apertura hacia el misterio del Dios siempre mayor y excéntrico respecto de cualquier despliegue escénico, desde el más sutil al más torpe.
Por esa vía se extinguió también la idea de lo común en la liturgia y en general, en la oración de la iglesia, es decir, de lo arraigado y compartido en ella. Si las sociedades complejas hicieron difícil que las personas se vieran de otro modo que como individuos aislados, encontrando en la multitud o en el hastío de cierto spleen las sendas para hallar un pseudosentido por "amontonamiento" o un pseudosentido en el prurito del sinsentido, tal situación se trasladó rápidamente a la vida eclesial, de modo que el lugar "material" común por excelencia, la santa misa, se sobresaturó de determinaciones con el afán de reconstruir algo común un una externidad ilusoria, o se fragmentó al infinito, según a gusto y piacere de cada quien. Manifestaciones de un mismo mal: el sociologismo como principio interpretativo, o el espíritu del mundo en acción.

Juana dijo...

II

La figura del Papa hoy está más devaluada que nunca. Su autoridad como sucesor de Pedro tergiversada, empezando por sus supuestos sostenes incondicionales, que aportan a la confusión general, y siempre recogen para su amarga cosecha. El reclamo que se hacía a Benedicto XVI por su poca "habilidad" social lo señala, más allá de considerandos ad hoc -un asunto adicional es la reducción de lo político a lo social, es decir, a un "manejo" doméstico de la autoridad y del poder como potestas-. Así que el Papa tiene que ser una mezcla de clown, padre condescendiente y máquina de acuñar lugares comunes edulcorados y disolventes.
Bergoglio, que es Francisco -un poco de sentido común-, es una ejemplo cabal de tal situación.
Tiene todo lo que se necesita para ser papa, en el sentido mundano, en estos tiempos.
Y mal que nos pueda pesar, es un asunto del que hay que ocuparse, pues estas son algunas de las cuestiones actuales que exigen discernimiento y corrección, al menos en la propia vida y allí donde es posible pensar e intercambiar con honestidad sobre estos temas.
Cierro con otro recuerdo de familia. Mi bisabuela murió muy longeva, el crucifijo que llevaba apretado en su puño a la hora de la muerte era uno traído de Roma, una especie de relicario que contenía tierra de las catacumbas. En la hora de la muerte partió con los que nos han precedido y fundamentado en la fe. Yo quiero, disculpen mi exceso afirmativo, una Iglesia que se pueda mirar y edificar sobre el fundamento de los mártires, de los testigos de Jesucristo, los que imitaron su amor extremo. Subrayo esa palabra, extremo, un amor que es hijo de la gracia, no una mera buena voluntad, o un amor de solidaridad, que no son malos en sí, pero claramente no son ni expresan lo mismo.
Hablo de una iglesia que se pueda parar firmemente en el lugar de la contradicción con el espíritu del mundo, pero que no confunda firmeza con aislamiento y cretinismo sectario, o con ofideas tramas burocráticas y secretismos al uso. Y desearía, y sigo rezando por él, un Papa a la medida de esa Iglesia.
Esta vez me he alargado muchísimo, disculpas de antemano, pero su post me dió mucho que pensar.
Ex corde, Juana.

Raúl B dijo...

El show del papa es un gran negocio. Para los romanos, para los organizadores de las JMJ y para los curas, incluido por supuesto el mismo papa. Cristo? qué tiene qué ver?

En este caso como le conocemos los pañales de chiquito nos choca más. Pero para el caso es lo mismo cualquiera.

El único que intentó hacer "algo distinto" fue Benedicto y no lo dejaron, no pudo o no le dio el cuero.

Recemos.

Anónimo dijo...

Miren, yo creo que se puede distinguir. Que haya gente que vaya a ver al Papa, a Río o a Roma, con un ánimo, digamos, papólatra, como les gusta decir, eso puede ser cierto. Desviaciones de los tiempos que corren. Pero de ahí a que todo aquél que quiera ir a ver al Papa va con ese ánimo, esa es otra cosa. Mucha gente va sencillamente porque quiere ir a reunirse con el Papa no porque es un santito en la tierra, sino porque es el sucesor de Pedro. Discúlpenme la aneda, este año justo caí en Roma (vez primera) y ligue de arriba una entrada a la Misa de Reyes. Cantar el Credo con el Papa, o el Padrenuestro, es algo lindo, que hace reflexionar, o al menos puede hacerlo. Cuando terminó bajé a la cripta (JPII está arriba, en la nave derecha de San Pedro) a rezar ante la tumba de Pedro (dicho sea de paso, hay una especie de paseíto por la necropolis descubierta en tiempo de Pío XII que no tiene desperdicio, incluso se ve la tumbra original de Pedro, junto a alguno huesos que estaban allí), demás Papas santos, etc. Creo que hay un espíritu genuinamente católico, sano, detrás de mucha gente que va a estos encuentros. Que evita el candombe (y este año en Río, mamita...) y la parafernalia estúpida tipo rock star. Quedarse una noche entera bajo la lluvia adorando la Eucaristía en silencio, esperando compartir la Misa con el Papa como dicen que sucedió en Madrid hace un par de años, ver eso como papolatría es ver lo que uno quiere ver. Lo que yo escuché de algunos que estuvieron allí fue una experiencia en donde hubo oración.
El post termina con un achaque a los porteños cancheritos... ojo que la crítica no se nos vuelva en contra, porteñitos o no.

Uno que pasa por acá a veces...

Wanderer dijo...

Doña Juana, gracias por su comentario, tan lúcido como siempre.
Anónimo de las 2103 hs.: Como usted dice, hay que distinguir, y hay casos y casos. Y el post no termina con una crítica a los porteñitos cancheros, sino a dos porteñitos cancheros, con nombre y apellido.

Anónimo dijo...

De acuerdo con W en practicamente todo.
Les voy a ser sincero, cuando decidi ir a la JMJ era para "ver al Papa" (y creo que el 99% de mi grupo va por eso), pensaba "que lindo ver a BXVI escuchar sus homilias y reflexiones, verlo con muceta roja y hermosos ornamentos, con su Misa Novus Ordo en latin y mucho mas solemne que cualquiera que haya visto en mi corta vida, etc" Después, llego la eleccion del nuevo Papa y bueno... desilusion. Llegue a considerar no ir, pero ya estaba metido en el asunto. Asi que ahora voy con la idea de dedicar gran parte del dia a la oracion, conocer la belleza de algunas iglesias, asistire a Misa Tridentina, si puedo, todos los dias (cosa que es un sueño inalcanzable en Argentina), visitare los puestos de los institutos tradis, de los cuales seguro algo nuevo aprendere, y... bueno, digamos que como un "bonus", asistire a la Misa con el Papa.
Algo es algo, aunque el solo hecho de poder asistir a Misa Tridentina todos los dias ya me paga el viaje.

Anónimo dijo...

Anónimo viajero,

Tómese el 39 y vaya a Misa Tridentina.

Si es de los que tiene "problemas jurisdiccionales", súbase a Ferrocarril San Martín y bájese en Bella Vista. Camine por Senador Morón hasta Flaubert y ahi doble a la derecha como 8 cuadras. (o tome un taxi y no sea ratón).

Si no vive en Buenos Aires hay otras opciones pero...¿JMJ para ir a Misa Tridentina?

Yo pensaba irme a Alaska para aprovechar el surf o a Cancún a esquiar...

El Chafirete

Anónimo dijo...

"Echale la culpa a Río"
He buscado en el archivo de este blog algún posteo similar con respecto a la visita de Benedicto XVI a Madrid en las JMJ de agosto de 2012.No lo encontré pero puede ser que me lo haya salteado.De ser así, mis disculpas.Ahora si ese artículo no existe podría suponerse que lo que es válido para unos es criticable para otros.
De todas formas,no se haga problemas Wanderer.Los que vamos a Río lo recordaremos piadosamente y, quién le dice, quizás hasta le mandemos una postal.

Anónimo dijo...

desde España, un par de reflexiones:
- Recuerdo de la vida de san Eugenio de Mazenod, que fundó los Oblatos de María Inmaculada en 1816, que cuando el Papa pasó por su tierra, en el sur de Francia, salían las multitudes ardientes a saludarlo como locos y que san Eugenio, que era un hombre muy comedido, se soltó la melena y estaba muy ufano de haber logrado pasar unos minutos agarrado a la puerta de la diligencia del Papa. Es decir, que igual se puede matizar lo de que el amor fervoroso a la persona del Papa es tan reciente.
- Otra cosa. Un par de anécdotas. En la JMJ que tuvimos aquí me dejó impresionado que las mismas multitudes que enloquecían por lograr saludar a Benedicto XVI cuando llegaba a la plaza de Colón, luego pasaban olímpicamente de la homilía, charlaban entre ellos durante la Misa, e incluso había quien se prendía un pitillo.
La segunda me dejó helado en san Pedro del Vaticano: delante de la tumba de Juan Pablo II siempre había gente rezando, personas de rodillas, orantes, que se quedaban un rato, incluso largo. Pues bien, estos mismos, al pasar ante la tumba de Pedro, unos metros más allá, no hacían ni una mala inclinación de cabeza.

Anónimo dijo...

Perdón, pensé que "hoy la gente con cierta formación cultural viaja a Buenos Aires a ver a André Rieu" era una ironía.
Parece que no.
Qué pena!

La Anacoreta dijo...

Jornadas de joda y estupidez... ni que me regalen el boleto voy, ademas brasil= descontrol-.

Viajero dijo...

Chafirete, lamentablemente(o no) no vivo en Bs.As., puedo ir a Misa Tridentina en la provincia vecina una vez al mes, tardo menos de media hora, y lo hago. Si quisiera ir mas seguido, tendria que hacer minimo 917 km...

No digo que me voy a la JMJ para ir a Misa Tridentina, quise decir que ya que me voy por lo menos podre aprovecharla, aunque si tuviera que elegir de nuevo posiblemente no iria...

Blas dijo...

Dos pequeños comentarios, el post me hizo pensar en las visitas de JP II a la Argentina. Yo fui a las misas que pude, mi motivación fue dar testimonio que soy católico. Si digo pertenecer a la Iglesia Católica Apostólica Romana y su jefe terrenal viene me siento en la obligación de ir.
No deberiamos ser tan pesimistas en cuanto a su resultado, si uno solo de los asistentes u otra persona por causa de la JMJ se convierte habra valido la pena, Como quien escribe,lee o comenta en este blog puede estar haciendo reflexionar a alguien. Por uno solo habrá valido la pena.
Ultimo pensamiento, creo que la JMJ es otra red arrojada al rio en busca de peces. Jesus le pidió a Pedro que arroje la red, me parece que sus sucesores lo siguen haciendo siempre, donde pueden.

Anónimo dijo...

Mientras tanto, en Rusia, el último alcázar del cristianismo:
http://www.bbc.co.uk/news/world-europe-22862210

Vlad

Anónimo dijo...

..."por primera vez en la historia del mundo existe todo un aparato para fomentar la mediocridad y mantenerla" ... "El alto clero, actualmente al frente de la Iglesia, ha visto la posibilidad de integrar estas vocaciones a un servicio social más activo y arriesgan asumir la responsabilidad de una propagación publicitaria y masiva de la fe. Para ello no hace falta el ejemplo viviente del sacrificio, incomprensible en términos de masa, sino su presencia para animar los movimientos masivos y dar un toque misticón a las agrupaciones más publicitadas". (Rubén Calderón Bouchet)

El Profesor de Worms dijo...

Anónimo de las 3:05:

Parece que eso de andar quitándole horas al sueño nocturno le está provocando algún problemita de comprensión.

1° Las JMJ han sido siempre criticadas en este blog por las mismas razones que se esbozan aquí. Tal vez no en un post separado y exclusivo, pero si busca bien lo va a encontrar.

2° No sea tan limitado. No se está criticando a las JMJ de Río porque son en Latinoamérica, porque viene Francisco, o por lo que a usted se le ocurra. Se la critica porque es JMJ, igual (en principio) a todas las anteriores JMJ que han sido un despropósito absoluto.

¿Niego acaso que se haya obrado algún bien en ellas? No descarto que haya sido así, pero en todo momento me despertaron el mismo parecer: son la concentración internacional de los grupos catequético-guitarrísticos parroquiales. Un instante de profundo entusiasmo místico, seguido por una vida de lo mismo. Eso sí, todos la tienen que pasar bomba y gritar mucho. Agitar banderas, sonreir a la cámara.
Coincido en que el único que se animó a hacer algo distinto fue Benedicto al pedirles a los jóvenes que hagan oración en silencio frente al Santísimo. Pero el Santísimo está a la vuelta de cada una de nuestras casas...solo.
En consecuencia, estimado anónimo, ¿quiere batir palmas, conocer gente, cantar, bailar y sonreir? Vaya entonces a las JMJ en Río. Yo prefiero pagar un crucero por el Caribe y hacer lo mismo. Para una "experiencia religiosa", sé que debo priorizar el Sagrario.

El Profesor de Worms

Anónimo dijo...

Coincido con el Profesor de Worms, una vez por semana voy a una parroquia donde exponen el Santísimo y le aseguro que los jóvenes BRILLAN POR SU AUSENCIA. Y eso que pegado a la parroquia hay una escuela primaria y secundaria católica.

Anónimo dijo...

Una red bien rota Blas.

Walter E. Kurtz dijo...

No entiendo eso de las 'conversiones'. Dudo muchísimo que alguien que no es católico vaya a 'perder el tiempo' en una JMJ.

Si se refiere a la conversión en sentido de la vida espiritual, no es necesaria una JMJ para que se produzca. Y dudo mucho que una tal 'conversión' dure demasiado. Eso es como las conversiones que se producen en los retiros donde se hace llorar.

Con respecto a las JMJ, recordemos que la 1ra. fue en Bs. As. y tuvo tanto éxito que, acto seguido, el Congreso aprobó el divorcio.

Anónimo dijo...

Dijo Francisco I:
"En la curia hay gente santa, de verdad, hay gente santa. Pero también hay una corriente de corrupción, también la hay, es verdad. Se habla del 'lobby gay', y es verdad, está ahí, hay que ver qué podemos hacer"
Se pone interesante...

Hobbes

Anónimo dijo...

Profesor de Worms:
Perdóneme por haber pensado (fruto evidente de mi insomnio) que se utilizaría esta tribuna para criticar cualquier cosa que el Papa hiciera(aún aquellas que todavía no hizo)
Sea más indulgente con los muchachos guitarreros.No sabe lo que cuesta, hoy en día, conseguir un monocordio.
Anónimo 3:05

Anónimo dijo...

Para equilibrar las cosas de los sacerdotes salidos del Seminario cuyano, hay por lo menos una parroquia en la que se celebra todos los domingos la Misa Tridentina, y a la cual asisto cuando estoy por esos lados. Si bien no van muchos fieles, al menos los domingos que he asistido, creo que es bueno reconocer la perseverancia del sacerdote que la celebra, según he sabido con muchos inconvenientes en el camino. Para ese padre sería mucho más fácil hacerse el "neocon" y evitarse problemas, y sin embargo sigue adelante.

El Profesor de Worms dijo...

Al Anónimo de las 3:05 (y a quien ande por acá):

Se me pide que sea más indulgente con los guitarreros de las parroquias. Creo que mi adjetivación se interpretó como una crítica a aquellos que tocan la guitarra durante la Santa Misa. No iba por ahí la cosa.

Me refiero concretamente a lo que se entiende en la actualidad por "catequesis" y, por derivación, a lo que se entiende que sea la Fe. En la abrumante mayoría de las parroquias (me resisto a creer que son todas) la catequesis se ha convertido en un encuentro social en el cual los niños y jóvenes se congregan "para conocer a Jesús" ¿Y cómo conocemos a Jesús? "Te lo explico con una canción..." Después de la canción compartimos una merienda (o mate en el caso de los jóvenes), decimos lo primero que nos surge en la imaginación a partir de lo escuchado en la canción y luego cada quien para su rancho. Con eso basta. Total, ya lo dijo Jesús "Donde dos o más estén reunidos en Mi nombre, allí estoy". Entonces, ¿para qué más?

Así, la Fe no pasa de ser un sentimiento de bienestar que incluso puede llegar a conmovernos sensiblemente, pero que nada tiene que ver con el conocimiento del "Misterio"

Eso mismo que se vive en cada parroquia es lo que se instrumenta a escala mundial en las JMJ y de allí mi crítica profunda hacia ellas. Así como la modalidad descripta de catequesis está destinada a fracasar (porque desvirtúa su fin propio), no puede ocurrir otra cosa con su magnificación internacionalista.

Con respecto a lo que dice el Anónimo de las 17:58, sobre la ausencia de jóvenes en la Adoración Eucarística, ¿por qué iban a estar allí? ¿Quien los ha educado en la Fe? ¿Quién les ha hablado sobre la importancia de acudir al mismo Dios que espera escondido en el Sagrario? Nuevamente, no es culpa de los jóvenes. Es culpa de la catequesis recibida, y las JMJ sólo potencian eso mismo (con la excepción ya citada de Benedicto en Madrid)

Saludos,

El Profesor de Worms.

RICHARD dijo...

Exacto Profesor de Worms: la gran responsabilidad está en la catequesis recibida, o en su ausencia. En el mundo actual, es muy difícil -por no decir imposible- atraer a los jóvenes si no se aceptan sus códigos de congregación y convivencia, eso lo entiendo. Pero, ya que estamos, no estaría bueno transmitir algo de Dogma, instar a la adoración Eucarística, arrimarnos un poquito a lo fundamental católico?. Mis padres me contaron que hace muuuchos años, algunos curas organizaban partidos de fútbol y -levantándose la sotana- jugaban con los chicos y -de paso- les daban algo de catequesis (la verdadera, la de antes). Sería que esos curas tenían Fe sobrenatural...Alguos curas actuales no lo hacen, porque no pueden transmitir lo que no tienen, tal vez disfrutan más del refregadero en medio de multitudes de jóvenes en paños menores con la excusa del calor...

Anónimo dijo...

Richard: hazte sacerdote, quizás puedas resolver los problemas de la Iglesia. Y si crees que no tienes vocación, al menos reza por ellos y no andes difamando, es de mal gusto, de mala educación (como lo es decir en público los defectos de los padres o del hermano tonto).

Anónimo dijo...

http://youtu.be/1iIxFYyEfDM

Anónimo dijo...

¿Cuando fue la jmj en Baires que ni me enteré?

Anónimo dijo...

Los llevan una vez por mes a los chicos del colegio cuando exponen el Santísimo, van por grados; pero es como usted dice no les dan la verdadera catequesis. Las maestras se ponen de espalda al Santísimo, a los gritos les dicen dos o tres pavadas, cantan dos o tres de esas cancioncitas ñoñas (Jesús está pasannnnndo por aquiiiii) y se olvidan que el templo no es un aula.

Anónimo dijo...

En MADRID muchas Hostias consagradas se mojaron con la tormenta, eso es una profanación, no pusieron el cuidado debido.

Anónimo dijo...

Wanderer, en la cripta vaticana no encontrará usted la tumba de San Pablo, ni la de Juan Pablo II.

Respecto de lo esencial, se corresponde con la virtud de la mangificencia peregrinar a Roma para reparar un pecado o pedir una gracia. Y por qué no, visitar al Papa (le guste o no el candidato).

Nada de lo anterior justifica la masa histérica dentro de un ambiente litúrgico y social abiertamente adverso a la Fe. Ojalá me equivocara pero ello es lo que probablemente se verá en Río de Janeiro.

Esto me recueda el "fervor" efímero de miles de jóvenes que asisten cada año a la llamada "Pascua Joven" en la diócesis de San Isidro. Pregunten cuántos seminaristas tienen hoy...

Anónimo dijo...

Al profesor de Worms:
Entonces entiendo que ud. postula como no provechosas las JMJ (salvo, como ud dice, la de Madrid 2012, dónde hubo una gran cantidad de diferencias que ud enumera copiosamente).
Se admite así lo perjudicial de las anteriores (incluídas las de Colonia 2005 y Sidney 2008, presididas por Benedicto) y, sobre todo, las futuras.
Lo saluda
Anónimo 3:05

El Profesor de Worms dijo...

Anonimo de las 3:05:

Tal vez no fui claro. Madrid fue como toda JMJ un verdadero "lío" (por no utilizar una palabra más apropiada que comienza con "q"). En mi opinión, ninguna JMJ ha dado fruto. Está condenada al fracaso por su propia estructura. No alimenta la vida espiritual sino que exalta el entusiasmo pasajero. Sólo eso.

Mi referencia a Benedicto en Madrid fue por el momento de oración silenciosa ante el Santísimo en el Aeropuerto de "Cuatro Vientos" (si no recuerdo mal el nombre). Momento de oración silenciosa que él mismo pidió y que, a mi modo de ver, fue algo fuera de lo común en comparación con otras JMJ. Así y todo, considero que ese acto no basta para "validar" las JMJ de Madrid. El Santísimo se expone en cada parroquia del mundo y es muy poco lo que se lo adora.

Estimado Anónimo, ¿he sido claro?

El Profesor de Worms

Anónimo dijo...

Estimado Profesor de Worms:
Ud. ha sido más que claro.Transparente.
Anónimo 3:05