lunes, 19 de agosto de 2013

Carlismo argentino

Comentábamos hace pocos días la notable cantidad de malos lectores que tiene este blog, como muchos otros. Es decir, gente que lee mal, o que no interpreta correctamente lo que está escrito, o que opina sin conocer.
Cuando sólo de modo muy tangencial incluí en la última entrada una mención al carlismo argentino, no faltó un iluminado que escribiera la siguiente barbaridad:
“¿Carlismo en Argentina? ¡Eso es desarraigo por falta de identidad con la tierra que se habita! Y siguiendo su premisa, falta de nobleza”.
No entiende lo que es el carlismo; no entiende lo que es arraigo, no entiende lo que es nobleza y, mucho menos, conoce la historia argentina.
Pero vino una muy buena respuesta de parte de un anónimo que incluyo aquí abajo.
Por supuesto, los muchos nacionalistas lectores de este blog no estarán de acuerdo. Seguimos siendo amigos, pero yo les sigo recordando que no entiendo un nacionalismo católico e hispanista que reconozca como punto de partida la sedición de 1810, perpetrada por liberales y masones.
Aquí la respuesta del Anónimo Lector:

Esto puede ser falso o verdadero.
Es verdadero si el carlista argentino lo es por no conocer la historia y por el solo gusto de lo “no-argentino”. Una especie de apátrida refinado.
No es verdadero si ese carlista hispanoamericano conoce la historia. Y si la conoce bien no tiene más opción que ser carlista, aunque haya nacido en Argentina.
El nacionalista no conoce la historia y cuando la conoce la interpreta mal.
Es muy sencillo, el nacionalista, lo reconozca o no, es hijo de 1810 aunque se llene la boca diciendo que se considera un heredero de España (como lo dicen todos).
A Liniers lo mataron por proto carlista los hombres de 1810.
La misma justificación de la Independencia de los nacionalistas fue lo que motivó a los revolucionarios a matar al único héroe intachable que tuvimos (pues hasta Rosas tuvo sus pocas tachas).
Liniers les dijo algo así: “Ustedes dicen que por estar el rey cautivo es tiempo de independizarse, pero a fe mía que son como el heredero que está esperando la muerte del padre para alzarse con el botín”.
La otra posibilidad es que los nacionalistas sepan historia pero tengan una idea de la piedad de trecho corto, comenzada en 1810, como quien se despreocupa por el alma de su bisabuelo, pero aun visita en el geriátrico a su padre.
Y hay una posibilidad más: que los nacionalistas son hombres de acción y el carlismo no es posible aquí. En este caso entérense que el nacionalismo tampoco. Ambas son cuestiones únicamente de escritorio y piedad (bien o mal entendida), les guste o no.

Es la historia. Búsquenla en los libros.

41 comentarios:

Charondas dijo...

Véase Las dos Patrias, de Jean de Viguerie. Aplicable, pari passu, a la Argentina.
La patria jacobina o la patria, es este caso, española.

Anónimo dijo...

Tres cosas aclaremos de una buena vez antes que nos matemos.

Los nacionalistas no todos somos incoherentes. Los coherentes no reivindicamos a Liniers, ni a Alzaga, ni a ninguno de los godos, por muchos servicios que le hayan prestado a la Patria antes de que llegado el momento se retoven en vez de llamarse a cuarteles de invierno.

Los nacionalistas no creemos en las posibilidades políticas de nuestros ideales. Los que los creen son peronistas que se dicen "peronistas nacionalistas", pero no en el sentido del nacionalismo católico argentino que es por definición gorila y no es tonto y se reconoce impracticable. Tenemos ojos para ver.

Puntualmente sobre el problema que tenemos con los carlisas, en verdad no es ningún problema. Partimos de una realidad: esto es la Argentina. Hecho consumado. Y no se puede ser demócrata. Entonces somos nacionalistas católicos.
Y nos gusta serlo, porque ante lo impracticable prima el sentimiento. Sentimos ser nacionalistas. El resto nos tiene sn cuidado. No nos cambian los hechos históricos que no pueden modificar el presente. Se nos inflama el pecho con la canción de los Sesenta Granaderos, no con os libros de historia.

Amilcar.

Anónimo dijo...

Tomado de C.L.A.M.O.R.

Los sucesos revolucionarios de mayo de 1810 sorprendieron a Santiago de Liniers, héroe de las invasiones inglesas y anterior virrey rioplatense, en Córdoba, en viaje ya desde Tucumán a la Península Ibérica. Allí Liniers decidió marchar al Perú con unos pocos leales para desde allí organizar la contrarrevolución.


Los revolucionarios, desde Buenos Aires, querían que se les uniera. Pero, como dijo uno de sus biógrafos, Exequiel C. Ortega, "los años, la miseria y la desgracia, la lucha y lo conocido del mundo sólo aumentaban su fe. Ella era auténtica y sentida. Tampoco en este aspecto tan especial e íntimo puede cuestionarse su sinceridad, o encontrarse alguna inconsecuencia."


A su suegro, Martín de Sarratea, hundido como los otros comerciantes porteños en la Revolución y que quería convencerlo apelando a la suerte de sus hijos, le respondió:


“¿Cómo yo un general, un oficial quien en treinta y seis años he acreditado mi fidelidad y amor al soberano, quisiera Ud. que en el último tercio de mi vida me cubriese de ignomia quedando indiferente en una causa que es la de mi Rey, que por esta infidencia dejase a mis hijos un nombre hasta el presente intachable con la nota de traidor? […] Cuando los ingleses invadieron a Buenos Aires […] no trepidé un momento en emprender una hazaña tan peligrosa y abandonar mi familia bajo el auspicio de la Providencia en medio de los enemigos […] Que si entonces era buena, la que defiendo en el día no solamente es buenísima, sino santa y obligatoria […] bajo la pena de caer en el delito de perjuro habiéndole jurado fidelidad. […] Pero si por sus altos designios hallase en esta contienda el fin de mi agitada vida, creo que me tendría en cuenta y descargo de mis innumerables culpas este sacrificio, al que estoy constituido por mi profesión […]; el que nutre a las aves, a los reptiles, a las fieras y a los insectos proveerá a la subsistencia de mis hijos, los que podrán presentarse en todas partes sin avergonzarse de deber la vida a un padre que fuese capaz por ningún título de quebrantar los sagrados vínculos del honor, de la lealtad y del patriotismo, y que si no les deja caudal, les deja a lo menos un buen nombre y buenos ejemplos que imitar.”


Por eso, uno de sus descendientes, Santiago de Estrada, reconocía: "sin la fe de su alma, sin la entereza de su carácter, a esta hora hablaríamos inglés en vez de español." No hay otra forma de explicar las victorias de 1806 y de 1807 en completa desigualdad de condiciones frente a regimientos que posteriormente vencerán en Waterloo a Napoleón.

Anónimo dijo...

Sigue:

La Junta Provisoria de Buenos Aires envió a Córdoba una expedición al mando del coronel Antonio González Balcarce con el fin de perseguirlo y capturarlo. En los bosques que rodeaban el camino entre Córdoba y Santiago del Estero, Liniers fue atrapado.





La Junta revolucionaria dispuso que los prisioneros fueran pasados por las armas y destacó al Dr. Juan José Castelli y a los comandantes Domingo French y Juan Ramón González Balcarce para dar cumplimiento de la orden. En un paraje boscoso conocido como Monte de los Papagayos, a dos leguas de la posta Cabeza de Tigre, fueron arcabuceados el ex virrey Santiago de Liniers, el teniente de gobernador Juan Gutiérrez de la Concha, el coronel Alejo de Allende, el oficial real Joaquín Moreno y el asesor legal Dr. Victorino Rodríguez.


El relato, según las fuentes más verosímiles, es estremecedor y pinta por entero el carácter de nuestro homenajeado. Apresados Liniers, Gutiérrez de la Concha, Rodríguez, Allende, Moreno, monseñor Antonio Rodríguez de Orellana (obispo de Córdoba) y fray Pedro Alcántara Giménez (secretario del obispo), fueron conducidos hacia Buenos Aires en una galera facilitada por el vecino Eufrasio Agüero.




Al pasar por la ciudad de Córdoba, por el frente de Santo Domingo, don Santiago de Liniers obtuvo permiso del jefe de la escolta para ingresar al templo. Allí, en manos de su protectora, la Virgen Santísima del Rosario, depositó su bastón de Virrey, como recuerdo al pueblo cordobés, según dijo.






El 25 de agosto de 1810, llegaron a la Posta de Gutiérrez (a 67 leguas de Córdoba), donde los esperaba Domingo French, con tropas venidas de la capital.




Temiendo por el prestigio y la calidad de los presos, los sacó de la guardia del capitán Manuel Garayo e hizo sustraer sus navajas a los mismos. A las 8:30 hs. del 26 partieron bajo custodia de French. Alcanzando a las 10 hs. el paraje El Puesto, donde los esperaba el teniente coronel Juan Ramón Balcarce y el vocal de la Junta Juan José Castelli. Éstos separaron a los presos de sus equipajes y criados, y dirigieron los coches hacia un monte llamado de los Papagayos o Chañarcito de los Loros, a dos leguas de la posta Cabeza de Tigre.


"Hoy compareceremos en el tribunal de Dios", dijo el Dr. Rodríguez. Vale decir que don Victoriano Rodríguez fue el abuelo materno del Dr. Tristán Achával Rodríguez, célebre tribuno católico y defensor de los derechos de la Iglesia en los rudos debates de fines del siglo XIX. También fue tío abuelo del Dr. Santiago Derqui Rodríguez, futuro presidente de la Confederación Argentina durante unos meses entre 1860 y 1861. Y, además, fue también tío abuelo de Sor Catalina de María Rodríguez, fundadora de las Esclavas del Corazón de Jesús y sierva de Dios, cuya causa de canonización se tramita.

Anónimo dijo...

Y sigue:

Conociendo su destino, Liniers pidió explicaciones a su ex subordinado, Balcarce, quien se limitó a contestar: "...otro es el que manda".


Al llegar al monte, un cuerpo de húsares formado los esperaba. No atreviéndose a usar criollos, la Junta había reclutado extranjeros para llevar a cabo este crimen político, la mayoría de ellos ingleses que no habían regresado a su patria tras los hechos de 1807.


¡Mercenarios ingleses para matar al héroe de 1806 y 1807! Tal vez esto ayude a explicar algunos hechos poco conocidos de nuestra historia, como que la escuadra británica saludó con salvas de honor el 25 de mayo de 1810 y que un enviado de Londres fue el primer exntranjero en entrevistarse con la Primera Junta.




Continuando con el relato. Bajaron a los prisioneros contrarrevolucionarios de los coches, los amarraron por detrás y les leyeron la sentencia. Tras los ruegos del obispo, se les concedieron tres horas para prepararse a bien morir (Castelli agregó luego una hora más).






Cuando el Obispo requirió un juicio justo, French lo calló, diciendo: "Calle, Vd., Padre, que aún no sabe la suerte que le espera". No se les permitió escribir testamento.






Ante lo indeclinable de los hechos, tomó la palabra Liniers: "Vamos, Sres., a prepararnos. Siquiera, gracias a Dios, tengo la suerte de que esté Vd. (refiriéndose al Obispo) a mi lado en este último instante". Luego pidió a éste que le ayudará a tomar el Santo Rosario en sus manos, para rezarlos mientras se preparaba para su última confesión. Liniers y el coronel Allende se confesaron con el obispo, mientras que los tres restantes lo hicieron con el P. Giménez.


Terminado el tiempo concedido, Castelli retiró a los eclesiásticos y preparó a los presos para su ejecución. Liniers se negó a ser vendado e imploró a la Santísima Virgen del Rosario, para luego fijando su vista en el pelotón de fusilamiento decirles: "Ya estoy, muchachos". Balcarce hizo la señal y se escuchó la descarga.


Perturbados por la dignidad del condenado, los soldados sólo acertaron 6 tiros, con los que Liniers cayó en tierra aún con vida. Se ordenó un nuevo tiroteo a los de la segunda fila, pero sólo dieron en el blanco dos. Cuando se disipó el humo, se notó que Liniers, malherido en la cabeza y brazos, musitaba con el estertor de la agonía el nombre de la Virgen María, cuyo auxilio parecía implorar. Entonces, el mismo French, antiguo ayudante del Virrey, debió descargar un pistoletazo en la sien como tiro de gracia.

Anónimo dijo...

Paul Groussac, a pesar de su liberalismo, reconoce:


"Los prisioneros de guerra, fusilados sin juicio en la Cruz Alta, fueron mártires de la lealtad, y no necesitan ser rehabilitados."

Anónimo dijo...

Si sos noble, no sos pérjuro:

Fue su padre Jacques-Joseph-Louis de Liniers, caballero, señor de Grand-Breuil, La Valleé y Cran-Chaban de la Poussardiere, subrigadier de Guardias Marinas. Su madre, Henriette-Thérèse de Brémond de Céré. Ambos pertenecían a la antigua nobleza provinciana francesa, de fuerte tradición militar y católica, ajena a las cortes ilustradas de París y los agrandamientos nobiliarios del XVIII. Es más, muchos de sus parientes morirían en las Guerras de La Vendée defendiendo al rey legítimo y la religión católica frente a la furia revolucionaria.
Armas de Liniers

“D’argent à la fase de gueules; à la bordure de sable, besantée d’or”. Otros las describen como “D’argent à la fase de gueles et à la bordure de sable chargée de 8 besants d’or”.

El “Armorial de Gelre”, folio 57r, n. 582: describe las armas de Mauburin de Liniers, “D'argent, à la fasce de gueules, à la bordure de sable besantée d'or”.

La de Liniers era una familia de origen caballeresco del Poitou, de las inmediaciones de Thouars, que puede trazar su filiación hasta el siglo XIII. Sin embargo, ya se hayan mencionados en el siglo XI. Los primogénitos de la Casa en diversas ramas fueron condes y una de ellas fue creada marqués de Liniers. En sus distintas ramas los Liniers fueron señores de Liniers, Airvault, Amailloux, Azay-sur-Indre, la Bourbelerie, Cheffois, La Fosse, la Guyonnière, Courlay, la Meilleraye, la Rousselière, Raslette, Saint-Pompain, Souliers, la Vanneau, entre los feudos que conservaron por más tiempo, y se extendieron por el Poitou, la Touraine y el Berry. Fuente: “L’Annuaire de la noblesse” (1857, p. 180) en “Blasons et Historie: Armorials de les Villes de France”.

Entre los Liniers hubo consejeros reales, chambelanos, coperos reales y caballeros de San Juan de Jerusalén (Malta).

Anónimo dijo...

De acuerdo, si el nacionalismo es un sentimiento no discutimos más, Amilcar.

De todos modos le concedo: efectivamente es un sentimiento.

Anónimo dijo...

Hay 2 problemas fundamentales para la comprensión de este tema:

1) Es sobre el desvelamiento y noticia histórica. Así como hubo una historia mitrista por suerte superada por los revisionistas, existe un nuevo revisionismo no ya sobre el caudillismo sino sobre el proceso histórico anterior que no parece estar muy de acuerdo con el primer revisionismo.
Y así como los formados en el mitrismo no cambiaron una iota con aquellos, a pesar de la objetividad del dato histórico, los nacionalistas de aquella escuela no cambiarán ahora. Así es el hombre y es comprensible.

2) Hay una enrevesada cuestión semántica.
No es lo mismo "nacionalismo" en Argentina que en España.
Estarían de acuerdo con este post algunos autores argentinos que se autodenominaban "nacionalistas" a pesar de no comprar a uno solo de los "Padres de la Patria" y su sincero odio a la república.
Pero es cierto que los "nacionalistas católicos", republicanos o no, tuvieron un pensamiento contrarrevolucionario adhiriendo a esfuerzos nobles aunque destinados a priori al fracaso como fueron los nacionalismos europeos de entreguerras.

Lo mejor sería olvidar los motes, poner atención en la historia desapasionadamente y luego, cuando la cosa esté clara, poner lo motes nuevamente que sirven para distinguir entre lo diferente.

"El republicanismo fue siempre moralista; y sus grandes cultores, desde los más egregios a los más modestos, alimentaban el sueño de parecerse un poco al viejo Catón el Censor".

"Enrique VIII de Inglaterra compartía con Francisco I el amor a las artes, las damas y los torneos. Como el rey francés padeció las dos enfermedades de la época: la sífilis y el nacionalismo religioso".

¡Ven que es un lío! Lo anterior lo estampaba un autor argentino que se decía nacionalista, cuando se le dio por escribir un ladrillo que era la continuación de sus 3 tomos sobre la Ciudad Cristiana bajo un sugestivo título (La rutura del sistema religioso en el S XVI, Dictio).

Anónimo dijo...

Y que me dice de lo que dice Caponeto, W.?

http://cruzamante.blogspot.com.ar/2011/05/25-de-mayo-de-1810.html

Wanderer dijo...

Anónimo, lo que digo es que Antonio Caponnetto es un entrañable amigo con el que comparto muchísimas cosas -entre ellas, la más más importante de todas: la fe católica-, y no comparto algunas pocas, entre ellas, el nacionalismo. Pero eso no me impide el honor de ser su amigo, ni me empuja a querellarlo. Cosa de hombres civilizados.

J dijo...

Es la primera vez que veo que alguien se atreve a llamar "sedición" lo de 1810, liberal y masónica, para abundar.
Gracias, Wanderer. Usted no sabe cuánto se lo agradezco.

Lo interesante es que les ponen el gorro frigio en el escudo y no lo ven.

El Carlismo es la única opción política posible.

Anónimo dijo...

Conozco el artículo de Caponnetto. Es la mejor defensa resumida que se puede hacer de 1810, pero sigue dando un "salto" que no justifica acabadamente.
El salto consiste en decir que unos cuantos años de un Metrópoli mal reinada justificaba la independencia.
Esto es falso y contrario a la enseñanza de los siglos.
No todo Capeto fue San Luis, ni mucho menos.
Tampoco se prueba el salto visto desde ahora, con la película ya pasada. Fue el error político que hizo de América Hispana lo que es desde aquella vez hasta hoy.
Es abrir los ojos y ver.

Esto no es de ahora. El mismo salto daba Hugo Wast en su hermosa novela-trilogía.

Ese salto, ese clic, es algo que nunca lograron justificar más que con el deseo de justificarlo.

CLAMOR dijo...

Ante la carta de Liniers a Sarratea, todo el edificio del nacionalismo católico se desmorona. No hay R. Irazusta, H. Wast, I. Anzoátegui, F. Ibarguren, E. Díaz Araujo o A. Caponnetto que valga contra el testimonio directo del Mártir de la Lealtad.

Es una verdadera pena que no se animen a hacer lo mismo que hicieron los revisionistas con Caseros, Mitre o Sarmiento, pero con 1810, Saavedra o San Martín.

Peor para ellos. Contra los documentos que están al alcance de cualquiera, sólo cabe edificar entelequias rebuscadas para "demostrar" un 25 de mayo ó un 9 de julio "restauracionista".

Pero una "revolución tradicionalista" es un círculo cuadrado, aunque no lo puedan (¿o no lo quieran?) ver.

Anónimo dijo...

Lo que me llama la atención es una particularidad de este tema que no sé que se de en otro. Ambos lados de los mismos hechos concluyen cosas diferentes. No hay discusión sobre hechos.

Entre gorilas y peronistas hay diferencias en los libros que se leyeron y los hechos que se relataron. Así llega cada uno a su conclusión.

Acá no. Inédito.

Wanderer dijo...

La expresión "sedición de 1810" la escuché hace varios años de boca de un amigo descendiente directo de don Santiago de Liniers. Para mí fue reveladora, y en un instante me cerró el problema que siempre había tenido para entender la Revolución de Mayo, que jamás me resultó simpática, ni siquiera cuando, de niño, debía aparecer en los actos escolares disfrazado de Castelli.
Pero ni el carlismo ni el nacionalismo son opciones políticas. A no ser, claro, que se adscriba uno a cierto "nacionalismo" oportunista que, por ejemplo, hace tres o cuatro años, hizo campaña para un candidato a gobernador de una provincia cuyana a alguien "del palo", "nacionalisa y católico", que llevaba en su fórmula, en sus afiches, a Cristina como presidenta. Por cierto, en las internas del partido justicialista, perdió por más del 90%.
Nosotros defendemos causas perdidas.

Anónimo dijo...

http://youtu.be/ompSCgsmbQc

Anónimo dijo...

Perdón, si el carlismo es reivindicación de la monarquía española anterior a la ilustración, y mejor todavía, anterior a los borbones, podría estar de acuerdo (aunque es bien anacrónico dado que desde 1816 quiérase o no este es otro país). Pero si el carlismo reivindica la monarquía española de un Carlos III o de un Carlos IV, ¿me pueden decir qué tiene de bueno?; monarcas rodeados de masones, un Carlos III que echó a la Compañía de Jesús de toda América !!! Eran una verdadera vergüenza de monarcas, para quienes había quedado muy atrás el alto sentido de justicia y de servicio a Dios que habían tenido los Reyes Católicos.

Anónimo dijo...

seguiremos repitiendo con José Antonio: “si volvieran Isabel y Fernando, ya mismo me declaraba monárquico”
ta bueno eso..

Anónimo dijo...

Convengamos que la mejor medida de Carlos III, fue la expulsión de los jesuitas. Si esa medida se hubiese mantenido, hoy no tendríamos al sinvergüenzas de Bergoglio como papa.

Anónimo dijo...

Anónimo de 21:53,

Cuidado con esas críticas tan livianas a la monarquía borbónica. No fueron los austrias, pero ni remotamente lo que enseñan los manuales.

Y, en primer lugar, una monarquía. Única forma de gobierno directamente combatida por las finanzas desde el S XVII porque no eran comprables (no necesitaban más poder que el político). No olvide que un rey de Francia, cuando no pudo pagar sus deudas, sencillamente mandó a matar al banquero. La cosa no era tan noble como en la Edad Media, pero seguía funcionando. Dejó de funcionar con las repúblicas, auténticos poderes entre bambalinas.

Anónimo dijo...

¿Alguna idea para construir el país de hoy?

J dijo...

Sería muy aburrido para todos hacer una cuestión semántica acerca de lo que significa, o no, "opción política".

Los que marchan allá con sus boinas coloradas y hacen la Misa por los caídos (los conozco), no son locos, ya lo dijo usted. Son nobles, también lo dijo. Y ser noble es una opción política, aunque no sea democrática, y aunque ni siquiera sueñen con tomar el control del Estado.
Y digo "opción" porque la nobleza se puede claudicar. Como hicieron los de la casa de Orleans.

Es tan política como la peregrinación de Pentecostés a Chartres, o tener una imagen de Juana de Arco en el escritorio,o pedir la canonización de Liniers. Es política personal, familiar, y es una forma de estar frente a las cosas. Sus "categorías", si cabe el término, son políticas. Si no, es dilettantismo decadente.

Justo hoy leía un artículo de Miguel Ayuso "Nación y Nacionalismo. Una reflexión sobre el pensamiento de Nicolás Gómez Dávila"
Le dejo el link junto con un cordial saludo.


http://www.fundacioneliasdetejada.org/Documentacion/Anales/PDF%20ANALES%2015/ANA15-083-094.pdf

Staples dijo...

Algunas cosas...

Noto cierta confusión en lo que a "hermenéutica de la historia" respecta. Una interpretación dada -digamos, correcta si se quiere- del pasado no significa que fatalmente se deba adherir a una posición política puntual que pretende -al menos en sus postulados- la instauración de un orden político y de un gobierno tras él. En criollo: sostener que la revolución independentista fue liberal es, fatalmente, ser carlista.
Primero porque es una falacia y segundo porque pretende lo imposible: simplificar la complejidad del hombre.

Además, agrego, me da un poco de risa la notoria eliminación de - virtualmente- TODO dato acerca del carlismo en la calle, del carlismo de endeveras, del carlismo como "opción política", del carlismo de las tres guerras (que quizás fue una sola, la primera), del carlismo de la guerra civil española, del carlismo de los 80´s, de Montejurra, de las disputas dinásticas y del cotilleo familiar.
Por otro parte no hay empacho en señalar las manchas oscuras del nacionalismo argentino.

Pretender un "programa nacionalista" es pedirle peras al olmo y ningún nacionalista realmente cree en la necesidad de una unión doctrinal, a la peronista, de su "palo". Nadie grita "unidad de concepción para la unidad de acción porque, simplemente, no hay acción política real posible. El nacionalismo es otra cosa y, los carlistas son, con algunas excepciones, nacionalistas que niegan serlo.
Lo feo en correr con la vaina o contar anécdotas acerca de personajes del presente o el pasado de ambos "palos" (que yo creo uno solo). Son chicanas y...más bien pedorras.

Es como que yo termine mi comentario diciendo que S.A.R Don Sixto de Borbón se afilió, al Partido Justicialista. Sería un golpe bajo y sería, además, verdad.

Staples

Anónimo dijo...

Desde Caín, las patrias siempre nacieron de un asesinato fundador, Dios permite el mal, como el asesinato del Abel Liniers, a manos de aquellos Caines revolucionarios parricidas, en providencia del bien, es decir, para que aquel Reino de Indias no siguiera el mal ejemplo de la madre patria y aquello resultara más funesto aún. Argentina no debe ya ser Española pero los nacionalistas si deben ser españoles. Un carlista español.

Anónimo dijo...

Qué grandes habríamos sido en la Hispanidad (una suerte de Commonwealth, mejorada y perfeccionada) soñada por Vizcarra y Maeztu: las patrias hispanas confederadas y a su cabeza un verdadero rey legítimo tradicional y católico. Todo lo demás siempre estará viciado.

L.R. B. Díaz-Güemes

Anónimo dijo...

Los "nacionalistas peronistas" (otro círculo cuadrado) se agregan lo de "nacionalistas" para no quedar como unos negros. Pero son peronistas.

Anónimo dijo...

Bueno Wanderer, no le pregunté que pensaba de Caponeto sino de lo dice al respecto, que para eso le pegué el link y no el texto mismo (para eso estan los que pegan textos kilométricos que nadie lee).
Anonimo preguntón.

Anónimo dijo...

Hay algo que no me cierra en todo esto. Por caso, por qué no ser "Cesarista"?
Está en la historia Wanderer.
Florentino.

Anónimo dijo...

Sí, claro, ese rey francés fue Luis XIV. Los reyes necesitaban de las finanzas para sus guerras y otros costes, pero los banqueros no podían pasarse de listos ni pretender cobrar siempre sus usuras.
No solo Luis los mataba.
No olvidemos que el primer acto de gobierno muy popular de Enrique VIII de Inglaterra fue hacer lo propio con Richard Empson y Edmund Dudley para regocijo de los buenos vecinos del reino.

La obra continuadora de la Ciudad Cristiana, efectivamente, fue La Ruptura del Sistema Religioso en el Siglo XVI. Y a ésta la continúa Las Oligarquías Financieras Contra la Monarquía Absoluta.

No hay que perder de vista que el proceso revolucionario nace con el cambio valorativo en el espíritu burgués que es muy anterior a 1789. Si no se entiende esto y el problema que suponía para el capitalismo la existencia de monarcas, sean buenos o malos, no se entenderá la Revolución, ni en Francia, ni la nuestra de 1810, ni ninguna.

La república fue el instrumento que en todo el mundo hizo posible ese cambio axiológico hacia el dinero de pocos para empobrecimiento de muchos.

Podríamos dar detalles, pero tiene más sentido aquí que se entiendan estas líneas generales, que si no no se entiende nada.

Tiburcio Ochoteco dijo...

Estimado Don Wanderer:
Algunas módicas sugerencias, si me lo permite:
a)Reconocer que muchos se llaman nacionalistas, pero que una cosa distinta es el Nacionalismo Católico. Una buen definición doctrinal del mismo se halla en "Catolicismo y Nacionalismo", de Alberto Ezcurra Medrano, el cual, se ubicaba muy próximo al carlismo.Sugiero a la vez, leer la Introduciòn de Antonio Caponnetto a su propio libro en dos tomos: "Del Proceso a De la Rua".
b)Reconocer que algunos se llaman "nacionalistas católicos" pero no lo son. Tal el caso de De Sancho y análogos. Por eso es imprescindible estudiar el libro de Antonio Caponnetto"La perversion democrática".
c)Reconocer que algunos nacionalistas no adscriben al revisionismo burdo de ciertos revisionistas nacionalistas. Para eso Antonio Caponnetto ecribió tres tomazos titulados "los críticos del revisioniosmo histórico".
d)Reconocer que algunos nacionalistas son admiradores de Liniers y detractores de sus verdugos.Sugiero leer los "Poemas para la Reconquista" de Antonio Caponnetto, y del mismo autor su "El Bicentenario en el aula".
e)Reconocer que no siempre los caristas han sido ni son justos en sus juicios negativos contra la historiografía revisionista. Véase al repecto el último libro de Antonio Caponneto: "Notas sobre Juan Manuel de Rosas".
Dejo nomás la inquietud y vuelvo a mi claustro monástico, que es la segunda vez que abandono para bloguear.
Tiburcio Ochoteco

Roberto Fraile dijo...

Hablan de la semana de mayo de 1810 pero sospecho que muy pocos saben exactamente que pasó allí, incluido usted W. ¿Por qué no leen el libro excelentemente documentado de Díaz Araujo al respecto? Las precauciones contra el nacionalismo son muy endebles... no tienen otro "enemigo" a quien pegarle? No es muy noble abusarse de los que ahora son débiles.

Anónimo dijo...

Y que me dice de lo que dice Caponeto, W.?

http://cruzamante.blogspot.com.ar/2011/05/25-de-mayo-de-1810.html

Que tiene toda la razón:

Santa Juana de Arco debió haber luchado por la "independencia" de Francia.

Y al cuerno con la Piedad Patriótica!!

Wanderer dijo...

No puedo dejar de insistir en la bajísima capacidad de lectura que tiene la gente. Vean, por ejemplo, el comentario de Roberto Fraile que asume que el post está destinado a pegarle a los nacionalistas. Concretamente, estamos abusando de ellos porque ahora son débiles.
¿De dónde saca semejante cosa? Disentir en algunos criterios con algunos amigos significa "pegarles" y "abusar" de ellos?
Algo no funciona en mucha gente...

Anónimo dijo...

wANDERER UD. HABLA DE LOS MALOS LECTORES Pero no analiza que lo que puede llegar a ser malo es el post.
No por no opinar como ud, se es un mal lector, es mas le voy a decir, cuanto mejor leo más me doy cuenta de que no tiene razón.
Saludos

Anónimo dijo...

Tiburcio, sobre el punto "e" de su comentario debo decirle como carlista que Ud tiene razón.
Efectivamente hay una muy minoritaria cantidad de carlistas hisponoamericanos que detestan a Rosas porque lo consideran un girón más en el establecimiento de la república. Si bien eso es cierto, estos cofrades olvidan que aquellos caudillos hicieron lo mejor con lo posible en un lugar y momento dado.
Aquel es un carlismo purista que interpreta la historia olvidando que es historia de la política y que la política no es un purismo sino un ejercicio de lo prudencial.
Un carlismo de aquí, coincidiendo con ciertos vectores que vienen de la tradición política española, no puede dejar de ver la historia como hijo de esta tierra.
Con esos carlistas tengo menos en común que con los nacionalistas.

El Autor del Post.

Anónimo dijo...

A ver si nos vamos entendiendo. La historia es historia de lo que fue, no de lo que pudo haber sido, o de lo que nos hubiese gustado que fuera. Nos hubiese gustado que el Imperio Hispano Católico no se extinguiera; y que nosotros nos constituyéramos en “la última avanzada de ese Imperio”, como cantaba Anzoátegui. Nos hubiese gustado que Mayo no hubiese sido necesario; y seguiremos repitiendo con José Antonio: “si volvieran Isabel y Fernando, ya mismo me declaraba monárquico”; esto es vasallo de aquella Corona por la cual la monarquía se reencontró a sí misma como forma pura y paradigmática de gobierno.

Nos hubieran gustado tantas cosas. Pero los hechos se dieron de otro modo, seguramente por permisión de la Divina Providencia. Y no renegamos de nuestro Mayo Católico e Hispánico, ni de una autonomía que no era desarraigo, ni separación espiritual, ni ingratitud moral. No renegamos de aquellos patriotas que, portadores de sangre y de estirpe hispanocriolla, tuvieron que batirse al fin, heroicamente, para que esa autonomía fuese respetada.

Extracto del link traido más arriba del artículo de A. Caponetto.


Charondas dijo...

Muestra de la manipulación nacionalista: el tan mentado "Mayo Revisado" del Dr. Díza Araujo.

Sugiero que sigan el tratamiento que les da a los hermanos González Balcarce.

En unas páginas, los preclaros patricios de la reacción conservadora saavedrista.

Un poco más adelante, sicarios del imperialismo inglés, etc.

Anónimo dijo...

Pretender un 1810 que no haya sido revolucionario es creerse lo de la fidelidad jurada a Fernando VII mientras mataban a Liniers, u olvidar a los "universitarios" pestíferos de aquella Primera Junta y de paso a sus ideas.
Es buscarle el pelo al huevo hasta encontrárselo.
No señores, 1810 es la antesala de 1816.
El problema del dato erudito es que no sobrevuela la época entendiéndole el espíritu.
No olviden que también el racismo se compone de erución y otra cuota de ciencia ficción.
Hay que evitar embotarse con el dato que calza justo y mirar con simplicidad todo el proceso.

Lo llamativo es que lo mismo dicen de 1810 algunos carlistas reivindicando el "juntismo", pues la posibilidad de aquella Junta fiel al rey estaba posibilitada por la ley tradicional. Aunque luego, por supuesto, no justifiquen la independencia.
No deben reivindicar la independecia, ni la Junta anterior.

Anónimo dijo...

Algunas reflexiones:

a) Coincido con Amílcar. En los que conozco el nacionalismo es un sentimiento. El problema es que creen que hacen política.

b) En la misma línea, hablar de una opción política impracticable no parece muy lógico. Es como decir que tengo una visión ética, pero que es impracticable.
Si una opción políticca no puede llevarse a la práctica -aunque sea parcialmente- es una mera ensoñación (o un sentimiento, como dice Amílcar).

c) No conozco lo suficiente para detectar dónde está el problema, pero los nacionalistas tienen problemas de conducción. Como si les costara detectar y resolver problemas reales.

d) Si la Argentina es una realidad, la democracia actualmente también lo es. Esperar la revolución nacional o el caudillo providencial en la situación actual es absurdo. Parece un modo de evasión de la realidad.
No estoy de acuerdo con la democracia actual, pero no alcanza con la queja y la crítica, hay que hacer el trabajo cultural (proponiendo soluciones reales, derivados de principios sanos) para que en algún momento se produzca un cambio.

e) Tanto mirar a la historia muestra que no hay un proyecto real a llevar a cabo.

Slds.,

El Cuyano.

Anónimo dijo...

Una respuesta realista mas reciente al aparente dilema entre las dos posturas políticas del catolicismo en estas tierras es lo que hizo García Moreno.