sábado, 21 de junio de 2014

La religión del Papa

A riesgo de repetir algunas discusiones que ya hemos tenido en este blog, me interesa reflexionar ahora sobre un problema enorme que arrastramos los católicos romanos desde la Contrareforma y que, paradójicamente, en estas décadas anti-contrareformistas se ha acrecentado a niveles ya monstruosos. Y me refiero al problema que podría ser sintetizado con la expresión: “la religión del papa”. Es decir, la identificación de la religión con la figura de una persona, que es siempre circunstancial, y que adquiere las dimensiones de caudillo, cuanto menos.
Se trata claro, de una peligrosa perversión del hecho religioso y, en el caso del cristianismo, una involución dañina que, me animaría a afrimar, nos sustrae de los dominios de una religión evangélica y nos coloca muy cercanos a una religión tribal. Quiero decir: nos ajena de una religión en la que sus miembros siguen y se comprometen existencialmente con un mensaje que, de un modo radical, orienta a sus fieles hacia la vida trascendente que se abre luego de la muerte corporal. La adhesión al mensaje evangélico es reemplaza por la adhesión incondicional a la persona que, de un modo vicario, establece la referencialidad necesaria e imprescindible que toda religión debe tener. En efecto, en modo alguno estoy discutiendo la necesidad de una iglesia visible que, como tal, necesita de un culto (ya se ve en este blog la importancia central que le otorgamos a la liturgia) y de una estructura humana de gobierno y “acompañamiento pastoral” de los fieles. Y esta estructura, jerárquica por principio, se debe apoyar lógicamente sobre la figura de quien se constituye como vicario del fundador, es decir, el papa.
El problema consiste en trasladar la adhesión existencial, y en el fondo la fe, al Papa, desplazando o enturbiando el Evangelio. Es decir, que la fe del cristiano termina siendo la fe del papa o, peor aún, la fe en el papa. Esto es, sin más, la fe en una persona que aún poseyendo la legitimidad jurídica requerida y la promesa de la indefectibilidad en materia de fe otorgada por el Señor, no deja de ser un humano con todas las limitaciones del caso.
¿Qué problemas acarrea esto? Innumerables, pero aquí planteo dos. El primero, que es muy factible que tales cristianos terminen viviendo su fe no al ritmo del evangelio sino al ritmo del Papa, y esto es una perversión. Y veamos un ejemplo. No es de extrañar que los medios de prensa laicos, cuando hablan de religión, hablen del papa o de los obispos. Ellos no entienden y no les interesa entender la verdadera naturaleza del cristianismo. Pero otra cosa escuando los medios de prensa católicos han reemplazado el mensaje evangélico por la figura y las palabras del papa. Con alarma y mucha bronca descubro que, desde el fatídico mes de marzo de 2013 hasta la actualidad -aunque previamente ocurría los mismo aunque con menor intensidad-, la expresión mediática más popular y oficialista (y digamos también neocon) del catolicismo argentino, el semanario “Cristo Hoy”, dedica la casi totalidad de sus páginas a describirnos los gestos y palabras del papa Francisco y de los obispos argentinos. Nadie pretende, claro, que no hayan noticias clericales y eclesiales, pero cualquier persona ajena a la fe católica que hojeara la revista durante uno o dos meses, se llevaría la impresión de que los católicos somos personas que seguimos al papa y a los obispos y nos nutrimos de sus enseñanzas. Y eso no es así. Los católicos seguimos a Cristo y nos nutrimos del evangelio, dentro de la estructura visible de la Iglesia, que nos interpreta la Buena Nueva de acuerdo a la Tradición recibida de los apóstoles y los santos. El papa y los obispos son personas menores -algunos muy menores- y circunstanciales, que duran algunos años, muchos de ellos medrando en sus oficios, pero no más que eso. En el fondo, son personajes con una importancia muy relativa y sólo atendibles en la medida en que se ubiquen en la misma línea y espíritu de la Tradición recibida. En pocas palabras, la fidelidad del católico es a Cristo y su Iglesia, y no al papa y a los obispos.
Una segunda consecuencia es que, al confundir religión con papado o episcopado, la misma dinámica de la confusión exigirá afiliaciones y fidelidades más o menos estrictas a estructuras en general muy personalizadas como modo indispensable de pertenencia a la Iglesia y al evangelio. Es decir, un buen católico,  necesariamente deberá participar de la “vida parroquial” en algunos de los bobos grupos parroquiales que justifican las existencias desvaídas de los curas contemporáneos, o en algún movimiento supraparroquial y supradiocesano, como Fasta, Opus Dei, Neocatecumenales o el que fuera, que le garantiza su dependencia y seguimiento del mensaje de Cristo a través de la dependencia y seguimiento de un fundador, que suele ser demasiado humano: algunos compran marquesados, otros trafican misiles con Kadafi, otros abusan los cuerpos de los jóvenes seminaristas y otros los abusan en sus mentes y en sus almas.
Para ser buen cristiano nadie necesita ir a grupo parroquial alguno o, mucho menos aún, ser miembro de algún movimiento. Casi me animaría decir, para ser un buen cristiano hay que evitar cuidadosamente ese tipo de ambientes y los ambientes clericales en general. Y esto es así porque somos cristianos, y la nuestra es la religión de Cristo, y no la religión del papa.
Pero este no es solamente un problema de los neocons. Paradójicamente, es también el problema de los lefes. Ellos han adherido de un modo fundamentalista a los documentos del Vaticano I y de los papas posteriores hasta el Vaticano II, como modo de anclarse en lo que llaman “la Tradición”, pero el problema es que son tradicionalistas de la misma especie de la que lo son los neocons, y solamente se distinguen en la intensidad de la tradición. Porque ambos sostienen, quizás sin saberlo, la expresión antológica de Pío IX: "La tradizione sono io". Si la tradición es el papa, seguir la tradición es seguir al papa. Los neocones lo han seguido contra viento y marea, justificando lo injustificable en el caso de los últimos papas, como único recurso de salvar su religión. Los lefes la tuvieron más difícil porque, como buenos católicos, se dieron cuenta de que, por más papa y concilio ecuménico que fuera, habían cosas que no se podían cambiar, como la liturgia y ciertos aspectos de la doctrina. Lo que hicieron entonces fue afirmarse en la “tradición” de los papas preconciliares, es decir, la tradición de los '50, y poner a sus teólogos a trabajar. Ellos, últimamente están discutiendo la cesación del ejercicio de la autoridad papal por parte de Francisco. Es decir, basados en el absolutismo papal del Vaticano I, afirman algo así como que Francisco no es suficientemente papa. Un sandwich de pan, o un remedio peor que la enfermedad.
El problema sigue siendo el mismo: reemplazar la religión de Cristo, por la religión del Papa; reemplazar la Tradición de la Iglesia por la tradición del Papa.

34 comentarios:

Martin Ellingham dijo...

Un matiz para comprender algunas actitudes: ante el descalabro conciliar y post-conciliar resultaba natural buscar seguridades en la década de 1950; “fijarse” a un cierto estado de cosas y a una teología (pienso especialmente en escuela romana) como lo más seguro hasta tanto se disipara la tormenta. Pero el temporal ha seguido hasta el presente. Es cierto que también en el bunker cincuentista el aire se ha enrarecido. Bouyer en “La descomposición” critica a “progres” e “integristas”, aunque no los pone en un plano de igualdad. Pienso que si lo escribiera hoy, mantendría sus críticas, pero sería más comprensivo con los “integristas” y acentuaría la desigualdad en sus juicios. Aunque también imagino que se sorprendería mucho y tal vez sería muy duro con algunas derivas sectarias intra-tradicionalistas.

Saludos.

Anónimo dijo...

El artículo dice (énfasis agregado):

"Los lefes la tuvieron más difícil porque ... se dieron cuenta de que ... habían cosas que NO se podían cambiar, como la liturgia y ciertos aspectos de la doctrina."

cuando debió decir:

"Los lefes la tuvieron más difícil porque ... NO se dieron cuenta de que ... habían cosas que SÍ se podían cambiar, como la liturgia y ciertos aspectos de la doctrina."

Fundamento esto en el criterio de "continuidad en los principios y discontinuidad en lo contingente" que Benedicto XVI explicó en el discurso a la Curia del 22/12/2005, desarrollando un concepto expuesto en la instrucción de la CDF "Donum Veritatis" "Sobre la vocación eclesial del teólogo" de 1990, sección 24.

Anónimo dijo...

Es una generalización un poco gruesa.
Pongo un ejemplo entre tantos que es muy fácil de contrastar con la realidad: el 90 % o más de los discípulos de Disandro que uno puede llegar a conocer hoy van a misa a la FSSPX. Y detestan a los jesuitas, al Vativano I y a Trento apenas menos que al Vaticano II.

La gran mayoría de los lefes, como todo laico, conocen a la sumo el Catecismo. Estas cosas, ya sean tirándose para el barroco o al ultramontanismo o no, le importan a 5 presentes por cada misa donde hay más de 100 tipos. Y así es como debe ser. Conocer las verdades de fe, asistir a un culto decoroso y nada más.

Anónimo dijo...

Qué es exactamente lo malo que ve usted en el Concilio de Trento?

Qué es exactamente lo malo que ve usted en el Concilio Vaticano I?

Qué ve usted exactamente como causa del estado actual de cosas en estos dos concilios?

Podrían contestarse a estas preguntas con toda precisión o no es más de echar culpas a sucesos porque alguien la culpa la debe tener?

Al día de hoy he leído libros que dicen lo mismo que usted, pero no la explicación de la causas y su relación con el actual estado de la Iglesia con la precisión suficiente. Y así, no puedo menos que adjudicar estas culpabilidades al seguimiento de ciertas escuelas y maestros. Pero qué diferencia hay entre seguir a unos papas o a unos maestros? No era que a Cristo se debía seguir?

Anónimo dijo...

El problema es anterior, la Iglesia en un momento empezó a perder la cultura y en vez de estar a la cabeza diciendo lo que había que hacer, emepezó a ponerse en la retaguardia a frenar un proceso de descomposición socio cultural, diciendo lo que no hay que hacer.

Pero tendríamos que irnos mas o menos a Occam... o quisa un poco antes.

Trento ya es parte de eso y el Vaticano I es completamente eso.

En los últimos 100 años, especialmente en el post Vaticano II, ademas se esta destruyendo el principio de autoridad completamente.

Maquiavelicamente podemos decir que la autoridad, (el poder) que no se usa, se pierde... y se vuelve en contra.

En el caso de la Iglesia es autoridad Divina, bastaría querer volver a usarla para recuperarla completamente. Macabeos valga de muestra.

La Iglesia empezó a abandonar su rol de maestra y se quedo en una mama que le pega en la mano al nene que hace algo malo. En vez de estar a la cabeza guiando la humanidad generando cultura, esta gritando que respeten el orden natural... gritando... susurrando mejor dicho: ahora ni siquiera le pega en la mano... la descomposición es notoria. Ahora se pide por favor y se fraterniza con los enemigos de la Esposa de Cristo. Eso se va a pagar muy caro.

Anónimo dijo...

Yo tiendo a coincidir en su linea, don Wanderer, cuando escribe artículos como estos pero me pregunto si en el fondo no hay una intención de reducir al mínimo un problema que (puesto en su justo lugar, eso le concedo sin dudas) es un problema guste o no: El Papa es un hereje.
Nuestra religión es la de Cristo, no la del Papa, nuestra doctrina es la de Cristo, en su Evangelio, transmitida por los apóstoles, los santos y los doctores, no las ideas del papa de turno pero...el Papa es un hereje y, guste o no, mi amigo Wanderer, se ubique al pontífice donde se lo ubique, correcta o incorrectamente, papolátricamente o no, el Papa es un hereje.
Al "no me importa nada, el Papa lo dijo y punto" del católico maistream, al "no me importa nada, el Papa lo dijo y como es el Papa seguro es un santo y un gran doctor" del neocón, no se le puede oponer el "no me importa nada, el papa me importa un catzo" porque, repito, tenemos el problemón de que El Papa es un Hereje.

James Smart

Anónimo dijo...

"Ellos, últimamente están discutiendo la cesación del ejercicio de la autoridad papal por parte de Francisco. Es decir, basados en el absolutismo papal del Vaticano I, afirman algo así como que Francisco no es suficientemente papa".

Esa afirmación es falsa. La SSPX antes y ahora se opuso al sedevacantismo. Si últimamente escuchó algún chisporrotazo de ese tipo, no es la posición de la SSPX. En todo caso es la de algún sacerdote o ex sacerdote, o laico o ex laico de la SSPX.

Anónimo dijo...

Don Wanderer, creo que habría que quitar el "casi" y afirmar claramente que NO se puede ser buen católico participando de las pavadas de los curas "nuevaoleros" -como decía creo que Castellani- en los insoportables grupos parroquiales.

Un problema serio que hace a su tema es que en general no sabemos historia, o no sabemos lo suficiente, y sin conocimiento histórico un católico queda guacho.

Muy bueno lo suyo.

Un gibelino harto

Anónimo dijo...

Anónimo de las 18:48

El gran problema de la SSPX no es que sea en el plano teórico sedevacantista. El problema es que lo es desde el plano teórico. De nada vale decir que reconozco el Papa y vivo como si no existiera, no tuviera jurisdicción, ni gobernara la Iglesia.

Yo puedo decir que no soy kirchnerista, pero si me llamo Carlos Zaninni...

Anónimo dijo...

Creo que hay que dejar de hablar tanto del papa, que es un mal necesario en la Iglesia. Así fue desde el principio, lo ideal sería que fuera Dios mismo quien guiara interiormente a los hombres, y así sucede en el Cielo con los santos, pero mientras tanto es necesaria en el mundo la conducción humana, tanto en el orden secular como en el orden sobrenatural por voluntad explícita del Fundador de la Iglesia. Coincido con su opinión acerca del post-Trento (no Trento en sí mismo), que puso a la comunidad de fieles en un encuadramiento militar con el papa en la defensa de la doctrina frente a los protestantes, que genera por exceso el fenómeno que ud. señala. Además, obsecuentes hubo siempre y siempre los habrá.
Pero sería bueno dejar de hablar del papa. Hay otros temas más interesantes.

Anónimo dijo...

Más o menos así pensaba Lutero: liberarse de las ataduras de una iglesia corrupta que tenía su sede en Roma, para ser un verdadero cristiano

Anónimo dijo...

Creo que lo que dice el anónimo del 21/06 13.57 es cierto, puedo dar fe: voy hace años a las Misas de la FSSPX y a la salida solemos juntarnos a discutir amigablemente con un par de parroquianos, siempre los mismos, disandroperonistas (y por cierto son bastante ilustrados); pero la mayoría de los feligreses son ajenos a estas cosas.

Por otra parte, Wanderer, cuando ud. habla de la Iglesia de los 50 parece aludir a lo que Mons. Williamson llama críticamente "cincuentismo", que sería la caída de la Fraternidad de tradicionalista a mero conservadurismo al estilo de los años previos al Concilio (si no la entendí mal, según esta teoría ya en aquellos años la Iglesia estaba en crisis porque había perdido el "espíritu combativo", se había aburguesado en la comodidad de la prosperidad de posguerra).

Marcial Bonaire

Anónimo dijo...

Señor Smart, y si es hereje, porqué le sigue llamando papa? . Sea consecuente, hombre. Un hereje no puede ser papa.


Torrijtas

Anónimo dijo...

James Smart

Los católicos no tenemos ese problema. Lo tendrá Vd. y la panda de frikis sedevacantistas siguen por derroteros sectarios.

Anónimo dijo...

Torrijas y Anónimo con terminología española,

¡Un poco de lectura más allá de las líneas señores! Creo entender que todos comprenden que esto es un blog, que los comentarios tienden a ser cortos y que, al no poder poner demasiado énfasis (gesticular o verbal) en lo que decimos, la contraparte, el que lee, debe poner de sí para que se comprenda el mensaje completamente.

Nunca dije que YO sostenga que la sede apostólica esté vacante señor español (o españolista, quien sabe? en estas tierras hay mucho friki que gusta de usar palabras como friki, una panda de raros que gustan del uso del término panda para referirse a un conjunto de personas de forma despectiva y hasta hay blasfemos que, a la española - viajaron en el Airbus de Aerolineas a Madrid o Barcelona una vez - usan expresiones al estilo de "de la hostia" u "hostiazo". En fin.

Me aburrí. Apunté, con el comentario, a otra cosa y ustedes lo tomaron para el lado de los tomates, pá variar.
A uno le recomiendo los fabulosos retiros de Miles Christi y, al otro, afiliarse a San Lorenzo. Yo mejor me tomo un latte macchiato y me voy a comprar cigarrillos.

James Smart

Anónimo dijo...

Coincido con Marcial Bonaire y el Anónimo de las 18:48

Wanderer tal vez sepa algo que yo no sé respecto de la discusión lefe sobre el ejercicio de la autoridad papal. En tal caso, le pido que me lo comparta porque lo desconozco.

De quién si leí eso mismo, es de Mihura Seeber ("El Papa de Laodicea")que es muchas cosas, pero no un teólogo de la FSSPX.


Anónimo de las 21:32 hs., ¿en qué quedamos, la Frá es sedevacantista en el plano teórico o no?, ¿Prefiere que los lefes declaren la sede vacante para que pueda Ud. terminar de hacerse la caricatura lefe y ponerle cuernos, tridente y cola? Le sería más fácil lidiar con el asunto así?

¿Acaso Ud. no hace lo mismo con el Papa? O además de reconocerlo, salió a hacer lío, obedeciendolo?

Ahora resulta que reconocer a Bergoglio Papa, y tratar de conservar la Fe a pesar suyo es una cosa exclusivamente Lefebvrista!

Me parece importante hablar, pensar y discutir para dónde vamos todos los del espectro tradi.

Pero, Anónimo 21:32, a Ud. le parece?? Con la que está cayendo!!!

-venezolano-




Anónimo dijo...




Señor Smart, perdone que no termino de entenderle, ¿qué problema NO tiene usted?, ¿que si se es hereje no se es papa? ¿o que si se es papa no se puede ser hereje?.

Barajar la posibilidad de un papa hereje y por lo tanto fuera del Magisterio y de su puesto no creo que sea ni de "friki sedevacantista" como usted graciosamente señala ni de tarado ensimismando en su mundo. Siempre formó parte de la Iglesia que pudiera pasar, es más, a veces ha pasado. ¿Pone usted en cuestión la autoridad de la Iglesia o también son una panda de "friki sedevacantista"?


Excelente blog.


Torrijitas

Anónimo dijo...

Mi comentario anterior no iba al señor Smart, sino al comentarista de la 6:03.





Torrijitas

Anónimo dijo...

Che no salten con sensibilidades idiotas.

Un papa puede ser hereje, de hecho me parece que hasta que los hubo... ¿cual es el gran problema? Personalmente hasta hereje recalcitrante puede ser.

El papa puede ser un terrible salame, y es el Papa lo mismo, cuando use su potestad de viario de Cristo para definir dogma y moral, sera infalible, cuando no, sera tan perfecto como virtud tenga y talento cultive... en la actualidad, dificiltemente algo bueno salga de la Sede Petrina si no es a travez del carisma de infalibilidad: talento nulo, virtud escasa, pasado sospechoso, personalidad peronista y gustos de groncho... y asi y todo es el Papa, recemos por el para que TODO lo que tiene de humano y revolcado, mezcla de merengue con bosta, no jorobe su misión divina.

Cuentas rendira a Dios como hombre, pero como Papa nadie le pide que se siente a ser juzgado, senillamente mientras sea Pedro no podemos juzgar a Pancho si a Jorgito que horondamente llama por telefono.

Si hace algo que da asco, hay que ayudarlo mas que condenarlo... el problema es si no se quiere dejar a ayudar.

Don Bosco decía viva el Papa y no esta es la juventud del Papa, ni Juan Pablo te quiere todo el mundo, o Viva Francisco... simplemente viva el papa y cuando este muera, viva el próximo, necesitamos que haya un papa... si santos mejor, paciencia, hay cosas que las arregla Dios o las termina de romper el diablo... recemos que haya un milagro.

Anónimo dijo...

Anónimo de 17:17,
No existen las causas concretas del desastre de la Iglesia en la existencia de estos dos concilios anteriores al último.
Si lee a sus críticos, verá que más que causas encuentran intuiciones, cosas que no les gustan más en la aplicación posterior que en los documentos en sí, gustos contrarios, etc.

Muy diferentes son las críticas al Vaticano II. Amerio dijo: por esto, por esto y por esto.
Con los anteriores no.

Además no son críticas tan críticas. Si fuésemos Mandraque el Mago daríamos un golpe con la barita mágica y borraríamos al Concilio Vaticano II y sus rastros. Pero sus críticos no harían lo mismo con los otros dos. Gusten más o menos, son concilios que es mejor que hayan existido a que no.
Piense solamente lo que hubiese sido la Iglesia sin Trento a pesar de post Trento; o sin el Vaticano I y la terrible situación del magisterio pontificio actual, donde estaríamos aun discutiendo si es ex cathedra o no ir los domingos a la ONU en vez de a misa.

Son cosas que se dicen, pero se dicen tantas cosas...

Hereje Material.

CP dijo...

Wanderer creo que Ud. tiene una fuerte tendencia iconoclasta.

No digo que sea algo bueno o malo pero ¿Se puede sostener esta actitud sin destruir, digamos, los "iconos buenos"?

Saludos,

PS. Yo soy decididamente iconoclasta . La iconodulia me resulta insoportable. Pero tengo la impresión de ceder a una tentación...

Anónimo dijo...

El problema de los lefes es que no consideran católico a nadie que no sea lefe. El resto del mundo no progre ni modernista es "linea media".
Tratan de combatir ese sectarismo con todas sus fuerzas, y corrigen el discurso, pero es más fuerte que ellos. Y se tientan, como quién tiene una debilidad a la cual no se puede sobreponer.

Marciano Bautizado dijo...

Si alguien quiere y puede ayudar con la respuesta, aquí va mi pregunta sincera, de simple catecúmeno:¿Puede o no puede un papa ser hereje? La hago más fácil:¿Si Bergoglio es hereje, no es papa? ¿Es papa igual,aunque sea hereje? ¿puede ser papa y hereje y sin embargo no decir herejías en el caso de que se decidiera hablar ex catedra? ¿Puede ser papa y hereje y terminar su pontificado sin haber hablado jamás ex catedra? ¿Y en este caso, qué carácter tendrían las herejías enseñadas y acumuladas,aunque no haya jamás hablado ex catedra?¿En caráacter de qué pasan al magisterio pontificio?
Ya sé que este blog no es una escuelita parroquial, pero por una vez podrían considerar la posibilidad de ayudar a varios desorientados. Gracias.
Marciano Bautizado

Ludovicus dijo...

Para rizar un poco el rizo, convengamos que el ser humano tiene una tendencia a la admiración de los seres egregios. Los héroes, los próceres, los eximios en las artes y las ciencias, los santos... Los carismas egregios engendran adhesión, y está bien que así sea.

Por otra parte, lo institucional genera respeto, devoción, reverencia filial, pero raramente admiración y emulación, porque no le pertenece al portador.

Son dos órdenes distintos, aunque complementarios. Cuando se confunden, empieza la religión del papa. Es decir, un carisma que pretende institucionalizarse contra la propia institución, o sustituyendo la institución ("la tradición soy yo").

Esta confusión entre lo carismático y lo institucional, que desgraciadamente este papado ha intentado llevar a grado sumo, que ya estaba in nuce en los pontificados anteriores. En la época de Juan Pablo II, por ejemplo, el papa tenía que ser el Primer Trabajador (se rescató su pasado en Solvay), el Gran Doctrinario (escribió y le escribieron de todo), el superpolítico que había derribado el Muro, el Gran Comunicador, etcetera. Todo con pocas calidades personales (a los sesenta años, quien no ha destacado por sus cualidades está destacando por su cargo) y mucho uso de lo institucional.

Ahora, tenemos un papa haciendo de san Francisco -cuando en el orden personal fue muy mediano en talentos y eficacia pastoral sin hablar de fama de santidad -mientras canibaliza la institución, demostrando que ser papa no es tan malo, y se lo admira en tanto se distancia del papado convencional. Es un oximoron vestido de blanco. No va.

Aquí la religión del papa hace crisis, porque amenaza con convertirse en la religión de bergoglio.

Anónimo dijo...

Che no salten con sensibilidades idiotas.

sensibilidades idiotas tendrá usted que no gusta ver la realidad.

Anónimo dijo...

Muy acertado el primer comentario.

Anónimo dijo...

El anónimo de las 21:32 responde:

Solamente hay un lugar donde debe ir el "espacio tradi", a Roma, a subordinarse al Papa Francisco.

Esto es lo que corresponde hoy, lo que correspondía ayer con Benedicto XVI y papas anteriores, lo que corresponderá mañana con un Benedicto XVII, un Pío XIII, un Francisco II o un Juan Pablo III.

No hay tercera alternativa en la Iglesia, hay que estar con Pedro. Putearlo, criticarlo, aguantársela y no hacerlo, pero el católico pertenece a la Iglesia de Roma y su obispo.

Anónimo dijo...

Anónimo de las 21:32

Por lo visto entendemos cosas distintas por "Roma". Para Ud. Roma es la autoridad de cualquiera que esté, usada para lo que sea (incluído el sacrilegio, of course darling). Bien kukú. Una especie de peronismo eclesial; todos siguiendo al que tiene la manija.

Para mí "Roma" es la autoridad, pero al servicio de la doctrina y en defensa del depósito de la fe. Sin esto, lo único que nos queda es una obediencia irracional a la Religión del Papa que contaba Wanderer.

¿Y si Roma es la que tiene que volver a Roma?

¿"Volver a Roma" es que Mons. Fellay se siente al lado del Dalai Lama en Asis IV? Y si Fellay se niega es un desobediente, ergo se aleja de "Roma", es un cismático, etc, etc, etc?

Le repito: a Ud. le parece? Con la que está cayendo!

-venezolano-

Augustinus dijo...

Marciano Bautizado, busque en el blog Infocaotica, hay muchas entradas sobre "papa hereje"

Anónimo dijo...

Anónimo de las 21:32 y las 18:09

"el católico pertenece a la Iglesia de Roma y su obispo."

No, el católico pertenece a Cristo, y está en comunión con la Iglesia de Roma y su obispo.

Anónimo dijo...
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Juan dijo...

Un par de observaciones sobre el artículo:

Los cristianos no "siguen y se comprometen existencialmente" ante todo "con un mensaje", sino con una Persona: Jesucristo, que es el Ser Subsistente Mismo, Ipsum Esse Subsistens. Esa Persona nos da la participacion de su misma vida, de su naturaleza divina (santidad ontologica), ya en esta vida, y nos enseña por su mensaje como vivir en coherencia con nuestra naturaleza y con esa vida sobrenatural (santidad moral, a traves de la cual cooperamos al crecimiento de la santidad ontologica).

Como señala el anónimo de 21 de junio de 2014, 18:48, el artículo erroneamente mezcla la SSPX (con la cual mi unica relacion es haber leido algunas de sus páginas web (*)) con el sedevacantismo. De hecho, el sedevacantismo es el grado máximo de la desviación descripta por el artículo.

A Marciano Bautizado: para facilitar su búsqueda, las páginas que tratan el tema de su interés fueron publicadas en info-caotica.blogspot.com en noviembre y diciembre de 2013.

(*) Una de las pocas páginas de la SSPX que he leido es precisamente un "Dossier on Sedevacantism":

http://fsspx.com/Communicantes/Dec2004/Is_That_Chair_Vacant.htm

Anónimo dijo...
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Wanderer dijo...

A ver. Creo que después de más de siete años de blog, no es necesari aclararlo, pero por las dudas: jamás se me ocurría decir que la la Fraternidad San Pio X es sedevacantista. No pertenezco a esa Fraternidad aunque guardo poe ella el más profundo respeto y afecto, lo cual no me impide criticar lo que considero erróneo en ella.