lunes, 13 de octubre de 2014

Octubre Rojo

Muchos buenos amigos están preocupados. “Estás publicando un post por día”, me dicen. “Y siempre sobre Francisco”. Algunos creen que se me ha despertado el Trastorno Obsesivo Compulsivo. Otros, en cambio, aseguran que estoy atravesando la etapa maníaca del Trastorno Bipolar y ya me están acercando algunas dosis de litio para estabilizarme. No los convenzo cuando le digo que a muchos blogger les paso algo parecido. Es cuestión de que miren la columna de la derecha: Rorate Coeli, Mundabor, Secretum meum, Missa in Latino, por ejemplo, suelen publicar más de una entrada por día. ¿Será una epidemia?
No. Se trata, al menos en mi caso, del modo que tengo de reaccionar frente a la gravedad de los hechos que estamos viviendo. Debo escribir y alertar. Algo de eso quise decir cuando en diciembre del año pasado publicaba la historia de don Gabino sobre los que hacían señas levantando una bandera en la cima del monte caliginoso.
Hoy, 13 de octubre, hemos leído con estupor el documento inicial del sínodo que establece, en bruto, la base sobre la que la comisión que dábamos cuenta ayer, redactará el informe final. Se trata de un texto es que mucho peor de lo que podía esperarse. El Presidente de la Conferencia Episcopal Polaca, Mons. Gadecki, acaba de declarar que es “inaceptable”. Me da la impresión que este octubre que estamos viviendo será similar al octubre de 1917, a partir del cual ya nada fue igual para el mundo. Fue un octubre rojo.
Muchos pensarán que exagero. El documento bloquea directamente el parecer de los cardenales y obispos que se oponían a la opinión sostenida por Francisco e impone una dirección de “apertura” que se aleja claramente de la postura católica. Asegura que “el camino colegial de los obispos y la participación del pueblo de Dios en su totalidad, bajo la acción del Espíritu Santo, nos guían por los caminos de la verdad y de la misericordia para todos”. Es decir, nos proponen una teología moral plebiscitaria.   
Debido a que la Iglesia “no puede detenerse en un anuncio meramente teórico desentendido de los problemas reales de las personas” (n. 28), debe adoptar una “nueva sensibilidad” que “consiste en acoger la realidad positiva de los matrimonios civiles y a los que conviven sin casarse” (n. 36). Estas situaciones deben ser “afrontadas de manera constructiva, buscando de transformar en oportunidades de camino hacia la plenitud del matrimonio y de la familia” (n. 39). En nombre de la gradualidad que nos explicaba Mons. Trucho Fernández, vía libre a los noviecitos que conviven antes de casarse ya que se están acercando “gradualmente” a la plenitud del matrimonio… No es cuestión tampoco que lleguen de golpe a él y les dé un soponcio.
En cuanto a la admisión de los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía para los divorciados vueltos a casar, se plantean que algunos obispos han defendido la posición tradicional pero “otros se han expresado por una mayor apertura… para aquellas situaciones que no pueden ser resueltas sin determinar nuevas situaciones de injusticia y sufrimiento”. Y, contra lo que había aconsejado en numerosas ocasiones del Papa Benedicto XVI –que las personas en esta situación se limitaran a la “comunión espiritual”- los Padres Sinodales se preguntan: “si es posible la comunión espiritual, ¿por qué no acceder a la comunión sacramental?” (n. 48). La respuesta a mí me la explicó el hermano marista que me daba catequesis en cuarto grado.
Y ahora viene la sorpresa que no esperábamos. El documento afirma que “las personas homosexuales tienen dotes y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana”. Por favor, lean nuevamente el texto(y lean este comentario). Es un disparate que echa por tierra, en dos palabras, la doctrina secular de la Iglesia sobre la naturaleza humana y la homosexualidad. Como comentaba un lector, “los homosexuales”, como categoría análoga a “los ciegos” o “los esquimales”, o a cualquier otra categoría debida a la naturaleza o la cultura que legítimamente determina a la persona, simplemente no existe. Como no existen como categoría legítima “los alcohólicos” o “los drogadictos” o “los jugadores compulsivos”. Existen personas que experimentan tendencias homosexuales, y de ellas algunas que las siguen. Además, las “dotes y cualidades” de esas personas se deben a su carácter de seres humanos, no a sus tendencias homosexuales, ni mucho menos a las conductas aberrantes que pueden practicar si siguen esas tendencias.
Y, a continuación, los Padres se preguntan si nuestras comunidades “son capaces de recibir a estas personas, garantizándoles un espacio de fraternidad” (n. 50). Y, si bien aseguran que las uniones que las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio entre un hombre y una mujer, consideran que “hay casos en los que el sostenimiento mutuo hasta el sacrificio constituye un apoyo preciosos para la vida de los convivientes” (n. 52). Hemos pasado de considerar, con toda la tradición de la Iglesia, que el acto homosexual es un pecado nefando que clama al cielo, a verlo como un “apoyo precioso” si quienes lo practican viven en pareja. ¿Alguien podía imaginar cinco años atrás que llegaríamos a esto?
Por lo que yo puedo ver, aquí la cuestión de fondo es otra, y mucho más grave y satánica que lo que estamos viendo. Hace tiempo que le vengo dando vuelta, Socci la expone claramente en su libro y ayer coincidía con un amigo que es mucho más sabio que yo. Por eso, y más allá de lo exagerada que pueda parecer, la comento a los lectores del blog:
La cuestión de permitir que los que viven en adulterio puedan recibir la Eucaristía, o que se “valoren” como integrantes valiosos de nuestras comunidades a los que fornican según o contra natura habitualmente y sin arrepentirse, es secundaria. Lo que se está buscando es que ya no sea necesario estar en gracia de Dios para recibir los sacramentos y que no sea necesaria la gracia para ser un buen cristiano y avanzar por el camino de la salvación. Esto lo ha dicho, casi palabra por palabra, el Papa Francisco en el Ángelus de ayer:  “La bondad de Dios no tiene fronteras y no discrimina a nadie: por ello el banquete de los dones del Señor es universal. ¡Es universal para todos! (…) nadie tiene el derecho de sentirse privilegiado o de reivindicar la exclusividad. (…)  Esto no se debe hacer: nosotros debemos abrirnos a las periferias, reconociendo que también quien está en los márgenes, (…). Sólo hay una condición: ponerse el traje de fiesta. Es decir testimoniar la caridad concreta a Dios y al prójimo”.
Puesto en palabras simples: el “banquete de la Eucaristía” debe ser universal, es decir, para todos y todas, y no solamente para los privilegiados que están en gracias de Dios, porque la condición ya no es estar en gracia sino testimoniar la caridad.
Francisco y sus secuaces quieren acabar con el concepto de “estado de gracia” como opuesto al “estado de pecado”, distinción que ven como discriminadora y elitista. Pero si la gracia no existe, tampoco existe el pecado. Es así de simple. No hay un tertium quid. O se está en gracias, o se está pecado.  
Suena exagerado, pero estoy convencido que la cuestión va por este lado: la intención pontificia es abolir la noción de pecado, lo cual ya hizo Freud en sede psicológica hace más de un siglo. Para Bergoglio, la distinción entre santos y pecadores, es discriminadora y atenta contra la audacia de la misericordia. No hay exclusividades; no hay privilegiados; el banquete del Reino es universal: para todos los hombres.
El problema está en que si no existe el pecado, fue vana la Redención, y si la Redención fue vana, no existió un Redentor, y si no existió un Redentor, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad no se encarnó en las entrañas virginales de María. En definitiva, si no existe el pecado, Jesús no es Dios, y se acabó el cristianismo.
Me dirán que estoy afiebrado y deliro. También yo pensé lo mismo hace un tiempo. Ahora ya no lo pienso más.

Motus in fine velocior; el movimiento es más veloz cuando se acerca al fin. 

51 comentarios:

Wolf Yautja dijo...

DIOS mio! despierta y ayúdanos...es todo lo que puedo decir.

Juan dijo...

Francisco dixit:

"Sólo hay una condición: ponerse el traje de fiesta. Es decir testimoniar la caridad concreta a Dios y al prójimo."

Esto no es contrario a la doctrina ortodoxa.

El traje de fiesta es la participacion de la vida divina que recibimos por la gracia santificante y la caridad, dones sobrenaturales que son infundidos juntos en el bautismo, se pierden juntos por el pecado mortal, y se recuperan juntos por la contrición y el sacramento de la reconciliacion.

Alguien con uso de razon, que es quien puede recibir la Eucaristía, no puede tener caridad, como virtud sobrenatural infundida en el alma, sin vivirla, sin testimoniarla. S. Juan es muy claro al respecto:

"Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?" (I Jn 3, 17)

Recíprocamente, es obvio que no puede testimoniarse lo que en realidad no se tiene. Lo cual queda claro en la afirmación de S. Pablo que es contracara de la anterior:

"Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha." (I Cor 13, 3)

Por lo tanto, la afirmación de Francisco es ortodoxa. Para recibir la Eucaristía hay que tener en el alma gracia santificante y caridad, y permanecer en la caridad requiere vivirla, testimoniarla. O como mínimo irreductible, no faltar a ella (en sus dos dimensiones, amor a Dios y al prójimo por amor de Dios,) en materia grave.

Anónimo dijo...

Hace 97 años, un 13 de octubre aparecía en Fátima la Virgen por última vez a los pastores.
Recordemos lo que les dijo y lo que luego pasó.
No creo que sea mera coincidencia

Wanderer dijo...

Juan, la cosa es efectivamente como usted dice. Pero eso es demasiada teología para Bergoglio. Usted, como yo y como todos los lectores del blog, sabemos que no es eso lo que quiere decir el papa.

Anónimo dijo...

Dios le bendiga Wanderer. Dios le bendiga y le ilumine para que siga escribiendo mil post al día si hiciera falta. Tengo un grupo de amigos aquí, en España, que nos conocimos a través de la Misa tridentina a la que llegamos cada uno desde nuestro lado y a la que nos agarramos como a la tabla de salvación. Estamos horrorizados. No seremos muchos pero somos católicos. Malos católicos pero católicos.Pecadores pero católicos.
Y ya no sabemos en dónde está la Iglesia católica.
Siga escribiendo, por Dios.

Anónimo dijo...

Parece que Monseñor Livieres no estaba equivocado.

¿Vamos al cisma respecto de un obispo de Roma herético? ¿Empiezan a cumplirse las profecías?

Que Bergoglio este dividiendo el Opus Dei es un signo de que es Satanás.

Sds.

Juan dijo...

Disculpe esta otra precision, W, pero es un tema que he estudiado a partir del debate entre el integralismo de de Lubac y el extrinsicismo tomista expuesto por ej. por Garrigou-Lagrange.

La dimension moral del hombre, y por lo tanto la posibilidad y realidad del pecado como desobediencia a Dios, no dependen de la existencia de la gracia. Existirian lo mismo si Dios hubiese decidido, ya desde el principio, dejar al hombre en un estado de "natura pura" y en consecuencia con un fin de felicidad natural, una suerte de Limbo de los justos de duracion indefinida. Por lo que la dimension moral, y la posibilidad y realidad del pecado, se deben simplemente del caracter racional y libre del hombre. (La posibilidad necesariamente, la realidad no.)

Ahora bien, una vez que Dios decidió nuestra elevación a la participación en la vida divina, ahi sí no hay un "tercer estado" posible. O se tiene la participacion de la naturaleza divina por la gracia santificante y la caridad, por lo cual post-mortem se entra en la vision y amor beatificos, o se carece de ella por haber cometido un pecado mortal, por lo cual post-mortem se va a la gehenna.

Hilando fino, el tercer estado es el de los párvulos no bautizados segun la posicion tradicional. Al no tener la gracia santificante y la caridad no acceden a la vision y amor beatificos, pero al no haber cometido pecado personal no van a la gehenna, sino que van a un estado de felicidad natural, tradicionalmente llamado Limbo de los niños.

En resumen, si no existe la gracia santificante, no hay participación de la naturaleza divina (teosis) ni vision y amor beatíficos. Mientras que si no existe el pecado, no hay dimension moral en el hombre, no hay racionalidad y libertad, y somos unos chimpances bípedos parlanchines. O tecleadores.

Colateralmente, es legítima la opinión de que el Verbo se habría encarnado aún si el hombre no hubiese pecado. En cuyo caso, obviamente, el Verbo no habría sufrido ni muerto.

Soy consciente de que mi idiosincracia particular me facilita tomar distancia de los acontecimientos en curso y poder hacer estas consideraciones. Espero que sean utiles.

Anónimo dijo...

Cuando el Anglicanismo se abrió al Homosexualismo, una parte del clero se fue al Catolicismo. Me pregunto si ahora se irán al Lefebvrismo.......Siga escribiendo, estimadísimo Wanderer!

Flavio Infante dijo...

Octubre rojo, y octubre al rojo vivo.

Gracias, Wanderer, por el enlace a mi comentario. Ante todo lo que se viene desencadenando, la deficiencia de la expresión es un hecho. Se acaba por escribir obstinadamente, con el alud encima.

Y uno no entiende cómo estos malditos, que ya no creen en Dios, no temen estar concitando al menos la ira de los astros con sus sonadísimas traiciones.

Anónimo dijo...

El dar los sacramentos, en especial el Cuerpo de Cristo a pecadores no contritos, seria perpetuar el sacrilegio, es profanar el Sacratísimo Cuerpo de Cristo.
Seria la famosa abominación de la desolación, yo no estoy de acuerdo en lo que piensan algunos de que la abominación de la desolación seria la proscripción de la Eucaristía.
En el antiguo testamento, la abominación de la desolación fue cuando los paganos PROFANARON EL LUGAR SANTO (el templo), colocando ídolos.

Anónimo dijo...

Por primera vez en la dos veces milenaria historia de la Iglesia, en un documento de la Iglesia se ponen cosas contrarias a la enseñanza moral y que implican otras muchas como el estado de gracia.
Semejante suceso único en la historia ocurre exactamente 97 años después de otro acontecimiento único como fue el milagro del sol en Fátima.
Hoy hace exactamente 41 años la Santísima Virgen dijo en Akita:
Con el rosario rogad por el Papa, los Obispos y los sacerdotes. La acción del diablo se infiltrará hasta la Iglesia, de tal forma que se verán cardenales oponiéndose a otros cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que me veneren serán despreciados y combatidos por otros sacerdotes.
Las iglesias y los altares serán saqueados. La Iglesia se llenará de quienes aceptan componendas, y el demonio empujará a muchos sacerdotes y almas consagradas a abandonar el servicio del Señor; el demonio atacará encarnizadamente sobre todo a las almas consagradas a Dios. El pensamiento de la perdida de tantas almas es la causa de mi tristeza. Si los pecados aumentan en número y en gravedad, ya no habrá perdón para ellos. Recen mucho las oraciones del Rosario... Aquéllos que ponen su confianza en mí serán salvo.

Ludovicus dijo...

Creo que hay que definir la situación canónica existente.
Estamos ante un intento de cisma, perpetrado por una minoría de obispos que siguen al cardenal Kasper.
El cisma consiste en pretender imponer a la Iglesia universal la praxis de admitir a la comunión a personas en estado de pecado mortal de adulterio sin exigir la enmienda de vida. Como rareza, aunque no singularidad en la historia de la Iglesia, el Papa apoya o alienta a los promotores del cisma.
La obligación de todo católico es resistir al cisma, abrazar la doctrina y praxis católicas y exigir al Papa que cumpla con su ministerio, confirmando en la fe a los obispos.
Non possumus.

Ludovicus dijo...

Por cierto, Scalfari lo dijo el año pasado: "la revolución de Francisco ha abolido el pecado". De donde lo sacó, en sus conversaciones con Bergoglio, no lo sabemos.

Pedrito Rico dijo...


Es la entrega de la Iglesia al mundo, con todas sus derivas y a los putos.

Ella acostandose con los fornicarios de la tierra (cf. Ap)

Esto se convirtio en la Iglesia de Karadagian, es muy poco serio... Paquito y los mariconazos que tiene a su alrededor.

No le creo nada, ni el Credo Niceno que salga de sus labios en misa.

Anónimo dijo...

Soy un homosexual virgen de 30 años, católico.
La categoría homosexual me parece válida del mismo modo en que las categorías esquizofrénico o autista me parecen válidas.
Simplemente da nombre a un grave trastorno mental/cerebral.
Que yo nunca tenga sexo en mi vida no significa que no sea homosexual, es un trastorno con el que tengo que lidiar todos los días de mi vida.

Esto no significa que apoye a Bergoglio o esté de acuerdo con el documento, todo lo contrario.
Me da vergüenza que tal vez el primer papa hereje desde Honorio sea un argentino, es como si este país hubiera sido creado para el mal.

Anónimo dijo...

UNICO SALIDA DE EXCAPE EL CISMA

J dijo...

No creo que ni los cardenales Burke o Müller, ni Mons. Schneider, ni Mons. Paprocki, ni muchos otros se vayan a comer esto.
Creo que va a haber alguna declaración inminente y muy grave.

Anónimo dijo...

Buenas noches. Me topé con el blog. Muy interesante. Aunque me parece que la fe nos exige tener una mirada más esperanzada.

El tema de la gradualidad fue estudiado con profundidad en la Veritatis splendor. Ojalá alguien lo recuerde en el Sínodo.

Les comparto un párrafo luminoso del vademecum para confesores.

La « ley de la gradualidad » pastoral, que no se puede confundir con « la gradualidad de la ley » que pretende disminuir sus exigencias, implica una decisiva ruptura con el pecado y un camino progresivo hacia la total unión con la voluntad de Dios y con sus amables exigencias

Anónimo dijo...

YO PIENSO QUE TODOS USTEDES NO ENTIENDEN NADA ACERCA DE LA NUEVA IGLESIA, PORQUE NUNCA LEYERON A Schillebeeckx Y MUCHO MENOS EL CATECISMO HOLANDES....EN REALIDAD LO DIGO CON IRONÍA, POR NO CITAR LA ENCICLICA PASCENDI.

gonzalo dijo...

Sucede algo parecido en Buenos Aires. por decreto de las iluminadas autoridades que la "gobiernan" ya nio se impondrán aplazos a los alumnos, por considerarlos "discriminatorios". O sea, si eres un burro más tosco que Manolito, el amigo de Mafalda, no hay derecho a que tu maestra te "discrimine" con un rotundo cero, que es lo que el sentido común pide en los casos de ignorancia absoluta de la materia en cuestión. Ya no: ya no hay aplazos que hagan sentir mal a los bestiales educandos, como ya no hay pecados y mucho menos pecados mortales que pongan en peligro de insomnio el sueño reparador del adultero en cuestión. Como dice muy bien, Mr Wanderer, ¿quien lo hubiera predicho hace 5 años?

Aurus dijo...

El Papa cayó en la herejía. De ahí se deduce que no pertenece a la Iglesia y por lo tanto ya no es Papa, si es que alguna vez lo fue. Esa es la triste y cruda realidad. El Rey está desnudo y la Sede petrina está vacante en su materia y usurpada en su forma.

Benign_o dijo...

Ya lo dije antes JB es a la Iglesia lo que el kirchnerismo al pais.

Coincido con Ludovicus, el tema es que este cisma esta dirigido por el papa y en estos dias para el gran comun de la gente los cismaticos vamos a ser nosotros y ellos.

Pregunta de ignorante.
Puesto que el papa y secuaces estarian siendo cismaticos cuando no herejes, es valida la consagracion que hacen ellos?
Es decir un curita progre alineado con JB y Kasper que consagra en una misa y da la comunion a unos divorciados y un par de maracas alegremente, esta realmente consagrando?.
Como es el tema?

Ludovicus dijo...

Tenga mano Benigno. Ni el Papa cayó en la herejía ni dirige un cisma. Hay un intento cismático por parte de obispos que reciben hasta cierto punto apoyo de Bergoglio. Esto, que de suyo es una grave inconducta, ni quita legitimidad al Papa ni fulmina con invalidez sus actos ni le hace perder la Sede. Por el momento, habilita sólo la resistencia contra las acciones cismáticas, aferrándose el fiel con todas sus fuerzas a la verdad católica y exclamando "Non possumus", no podemos consentir el ataque a la fe. Y es nuestro derecho exigir al Papa que cumpla su deber. Hasta aqui llegamos.

Anónimo dijo...

Una más:
En USA, mientras los ciudadanos se preparan para las elecciones, el cardenal Timothy Michael Dolan, arzobispo de New York, declaró que negar la comunión a los políticos pro-aborto, “es cosa del pasado”.
Timoteo

Anónimo dijo...

Benigno, si el sacerdote dice las palabras de la consagración y CREE en lo que dice, está consagrando, aunque le de la comunión a una paraje de divorciados o a dos alegres maracas. La cosa es cómo se llama el pecado que él, custodio del Santísimo sacramento, está cometiendo. Pero quién pude saber si realente tiene fe y voluntad de consagrar.

Lefebvrista dijo...

Sin ánimo de ofender ni de burla alguna -la situación en la cual se encuentra la Iglesia no permite chistes -

WELCOME TO LEFEBVRISM!


El Lefebvrista

PD: I told you so.

Anónimo dijo...

Una persona que aprueba lo que Dios condena es un candidato al infierno, si no esta ya condenado. Pero que esto lo haga un Papa, hace pensar si ese Papa no estará más cerca del demonio, o peor todavía si es ya un servidor de Satán.
Si las conclusiones del sínodo son las que nos estamos temiendo, da la impresión de que estamos llegando a los tiempos finales.
¿Cuando venga el Hijo del hombre encontrará fe sobre la tierra?

ortibón dijo...

Benigno, si al momento de consagrar hace lo que hace la Iglesia para ello, por más hereje que sea, sí, consagra.
Eso es lo peor.
Si no consagrarían se les daría a los invertidos solo pan y nada se profanaría.
Pero como hay consagración, hay profanación y sacrilegio.

Anónimo dijo...

Interesante como Infovaticana se desmarca del Wanderer. No publica este post y presenta un artículo sobre el documento final que da grima por lo miope y de mala fe. Ni siquiera es ingenuo.

Jose dijo...

Hasta ayer pensaba que Francisco era un loco capaz de todo con tal de imponer su poder, desde hoy estoy convencido de que trabaja para el enemigo de Dios, o lo que es lo mismo "apartate de mí Satanás", pero cómo hay mucho iluso entre los católicos, algunos no lo verán hasta que se lo encuentren en el infierno.

Fabián Armilio dijo...

La "Teología de Cuclillas" de algunos miembros de la Iglesia acaba en la letrina del error y en la cloaca del escándalo.

El Pieperiano de Mataderos

Anónimo dijo...

Anonimo de las 21:13
Felicidades por su testimonio, estoy segura que tanto ussted como yo , lo que no necesitamos es misericordia de unos pastores, la vida de la Gracia no se puede cambiar por un plato de lentejas.
Como soy separada, reciente, tambien se me pasa un insinuacion, pero se que eso se llama ponerse en tentacion y en cada Padre Nuestro pedimos que no nos ponga Dios en la Tentacion, para mi el plato de lentejas seria no respetar la indisolubilidad del matrimonio.

La Vida de la Gracia, es tan profunda que sin ella estariamos perdidos y eso no lo comunican Trucho y sus amigos.

Anónimo dijo...

Descubrí esta bitácora a través de Infovaticana que ya no deja ingresar a ella. Y viendo la valentía y sinceridad de un comentador, pues yo también diré lo mío: soy una persona homosexual que ya ha pasado la cincuentena. Durante toda mi vida, desde niño, luché contra una inclinación que no elegí. Dios me cargó con la cruz de llevar esta neurosis; una cruz pesada, pero nunca me faltó la gracia. Fueron años de sufrimientos y de dolor, pero también de gozos enormes, aquellos que vienen de saberse amados por Dios y de que, a pesar de todo, Jesús está conmigo. Nunca se me ocurrió "vivir en pareja" o meterme en los antros gay. Siempre viví la castidad que la Iglesia y los mandamientos me exigían.
Pero que ahora vengan estos señores obispos a decirme que fui un estúpido porque la vida en pareja homosexual tiene mucho valor, realmente no lo entiendo. Yo sé que la vida con hábitos homosexuales es satánica. No lo sé por experiencia personal, ya que Dios me protegió, pero lo sé por muchas personas que conocí.
Os digo: estos obispos del sínodo hablan en nombre del diablo cuando dicen lo que dicen.

Carlo dijo...

El Lefebvrista: "WELCOME TO LEFEBVRISM!"
Estoy de acuerdo. Desesperado con la situación actual de la iglesia, y después de considerar por un tiempo la "opción ortodoxa", estoy yendo desde fines de septiembre a la misa de la FSSPX en Buenos Aires, y la verdad que me está gustando mucho. Por lo que estoy viendo, creo que es la mejor opción a cualquier católico mínimamente serio. Todavía hay parroquias novus ordo serias, pero después de este sínodo creo que van a empezar a extinguirse.

Anónimo dijo...

Yo me aferro a esas tablas de salvación (como todos), pero la iglesia católica está afuera del templo también. Salir a arremangarse y a anunciar el evangelio con los actos cotidianos y el trabajo abierto por la comunidad, eso es lo que se espera de nosotros. Esa es la forma de encontrar a Dios. Fe en el espíritu y a rezar por el Papa y nuestros pastores. Ellos sabrán conducirnos.

Anónimo dijo...

El estado de naturaleza pura si existió pero solo para los animales, nunca para el hombre tal como Dios lo creo. No tiene sentido alguno pensar si Dios podría haber creado al hombre en natura pura, pues se piensa sobre ese hombre desde nuestro estado caído, sin caer en la cuenta que ese hombre imaginado es en el plano natural radicalmente distinto a como lo diseño Dios. G.L.

Anónimo dijo...

Es exactamente eso:abolir el pecado, y que la gracia no sea necesaria para la salvación. Y millones de almas al infierno. Es lo que quiere Satanás, un plan brillante. Siga escribiendo Wanderer, es un consuelo para mi, no el único ni el mayor, pero un consuelo al fin.

Anónimo dijo...

Respecto de la consagración, el sacerdote de Lumen Mariae lo explicó claramente (pero hay que conocer bien al sacerdote para discernirlo):

"El pensamiento de un hereje me hace pecar cuando me uno a su intención. De otra manera, no peco.
Si tengo que ir a una misa donde se dan muchas cosas, que no son de Dios, pero la misa es válida, porque todavía el sacerdote cree en lo que hace, entonces no se peca en nada de lo que pasa en la misa, si no se une a la intención del que celebra. Usted escucha su misa y punto.
Porque la misa no se hace inválida por los pecados, ni del sacerdote, ni de los fieles, sino POR LA FALTA DE FE del sacerdote.
¿Comprende este último punto?
Es la falta de fe del sacerdote, no de los fieles, lo que anula la misa.
Usted, en las oraciones que el sacerdote dice a lo largo de la misa, si no da su intención, no se une a él en esa oración. De esa manera no peca.
Sólo se prohíbe asistir a esa misa cuando no hay misa: cuando es sólo una obra de teatro porque ya el sacerdote ha dejado de creer."

Paquete dijo...

Benigno y anónimos de las 2:39 y especialmente de las 15:00:

Para que un sacerdote consagre válidamente no importa que sea hereje, que no crea en la Transubstanciación o en la Presencia Real, incluso que no crea en Dios. No hace falta la Fe. Sí se requiere una cierta intención, pero basta que pretenda hacer lo que hace la Iglesia.

Anónimo dijo...

Son horas de tormenta en la Barca de Pedro, le doy gracias al Caminante y a todos los que nos iluminan con los comentarios porque si no sería uno de los tantos que creen que todo anda fenómeno mientras aceptaría toda la basura contraria a las enseñanzas de Dios a través de sus profetas y de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. No creo que usted y los que leemos el blogg suframos TOC u otra clase de desorden, si creo que debe seguir adelante y escribir las veces que usted necesite, porque seguro es instrumento de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Saludos. Alpiste.

Anónimo dijo...

Muy agudo en su comentario, Wanderer.

Pero yo iría más allá:
1- Si ya no existe estado de gracia porque eso es de privilegiados, entonces tampoco existe el pecado. Sí, pero si ya no hay gracia ni pecado, directamente Ber-Logio se está cargando el sacramento de la penitencia. Pues que tenga cara y que lo diga.

2- Si el concubinato es igual que el matrimonio, ¿qué setido tiene el matrimonio como sacramento que santifica ante Dios la vida en pareja? Que se lo cargue y punto.

Todo este sínodo de la porno-familia es un Caballo de Troya que nos va a colar el sacerdocio universal protestante.
Pero que no se engañe Ber-Logio. El sacerdocio universal implica que la cabeza de la Iglesia es Cristo, no el Papa. Peo entonces, a Ber-Logio le va a seguir su padre. Porque los católicos romperán con la porno-Roma y los gays se irán a fornicar y dejarán solo a Ber-Logio.

Anónimo dijo...

El traje de fiesta es la gracia santificante,que no aceptan los protestantes,la caridad es un Don de Dios, que hay que pedirlo se nos aumente, pero un alma en pecado mortal ha roto con Dios, cómo se entiende ésto?...que siga teniendo caridad cuando es un don sobrenatural, la naturaleza divina no la tiene quien está en pecado mortal, es decir el Espíritu santo no inhabita en un alma en pecado. la Virgen maría dejará de ser la llena de Gracia? el ángel no la saludará mas así?...es un tremendo disparate de gente obnubilada por la herejía.

Anónimo dijo...

La ruptura con la Tradición
«De Lubac -escribe Ardusso- estudió con simpatía y defendió constantemente (...) a un autor que procuraba tender puentes entre la fe y la ciencia: Teilhard de Chardin. Teilhard brinda a De Lubac la ocasión de ahondar en la dimensión cósmica del cristianismo»13. Ahora bien, Teilhard fue condenado des-de 1926, bajo el pontificado de Pío XI, hasta 1963, con Roncalli por Papa; es decir, hasta un año después de comenzado el Concilio. Más aún, la última condena se verificó precisamente cuando De Lubac ejercía de “perito” conciliar en virtud de un nombramiento de Juan XXIII (recuérdese que De Lubac se fundaba en las teorías de Teilhard, que habían sido condenadas por el Santo Oficio, cuyo prefecto ora el propio pontífice). Aquí se hace patente la contradicción, la ruptura que media entre, por un lado, un canon infalible del Conci-lio Vaticano I14, San Pío X y Pío XII, y, por el otro, el Concilio Vaticano II.
En efecto, el error principal de De Lubac estriba en la confusión entre el orden natural y el sobrena-tural, según la cual la gracia se le debe a la naturaleza humana, un error que había sido ya condenado, dogmática e infaliblemente, durante unos mil quinientos años seguidos: lo fue, como naturalismo pelagia-no, por el Concilio de Cartago en el año 418 (Denz. B., 101 y ss.), y también por el Concilio II de Orange en el 529 (Denz. B., 174 y ss.); como falsa concepción protestante de la justificación, por el Concilio Tridentino (Denz. B., 1786, 1798, 1891, 1914), y luego, como modernismo, por San Pío X en la encíclica Pascendi (1907). «Se trata (...) del viejo error que le concede a la naturaleza humana un como derecho al orden so-brenatural (...) Por eso el Concilio Vaticano I declaró: “Si alguno dijere que el hombre no puede ser levan-tado por Dios a un conocimiento y perfección sobrenaturales, sino que por sí mismo, mediante un progre-so continuado, puede al fin y debe llegar a la posesión de toda verdad y de todo bien, sea anatema” (De Revelationes, canon III)». Dicho error fue condenado finalmente, como neomodernismo, por Pío XII (Humani Generis, en 1950). En efecto, escribe el Papa lo siguiente, refiriéndose implícitamente a De Lubac: «Algunos deforman la verdadera noción de la gratuidad del orden sobrenatural cuando pretenden que Dios no puede crear seres inteligentes sin ordenarlos y llamarlos a la visión beatífica».
De Lubac, pues, repitió tal error, que había sido anatematizado infaliblemente, desde el 418 a 1870, por varios concilios dogmáticos, el último de los cuales fue el Vaticano I; y lo que es más, hizo de él su caba-llo de batalla a pesar de que Pío XII lo había vuelto a condenar en 1950, sólo diez años antes de su “re-habilitación”.
El cardenal Pietro Parente escribía en la década de los cincuenta: «Se manifiesta en estos últimos tiempos la tendencia de algunos teólogos a hacer de lo sobrenatural un desarrollo necesario de la natu-raleza, con lo que eliminan la distinción entitativa entre los dos órdenes (cf. De Lubac, Surnaturel, París, ed. Aubier, 1946). Pío XII identifica y deplora tal tendencia en la encíclica Humani Generis (1950)»15. Este error lo había vuelto a sostener Maurice Blondel en 1893, después del Vaticano I. De Lubac lo asumió ya en 1941 y lo dio al público en 194616; de ahí que fuera una «opinión difundida la de que el texto de la Humani Generis se dirigía contra De Lubac y sus amigos [Daniélou, Congar, Chenu, Rahner], además de contra Teilhard de Chardin»17. Según el cardenal Giuseppe Siri, De Lubac «afirmaba que el orden sobrenatural está implicado necesariamente en el natural. De este concepto se sigue necesariamente que el don del or-den sobrenatural no es gratuito, sino que se le debe a la naturaleza.

Entonces, una vez excluida la gratui-dad del orden sobrenatural, la naturaleza se identifica con lo sobrenatural por el mero hecho de existir

http://www.statveritas.com.ar/Libros/Precursores_y_peritos_del_Concilio.pdf

gustavo.lino@ya.com dijo...

En efecto, el error principal de De Lubac estriba en la confusión entre el orden natural y el sobrena-tural, según la cual la gracia se le debe a la naturaleza humana, un error que había sido ya condenado, dogmática e infaliblemente, durante unos mil quinientos años seguidos
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No es así. Que de Lubac no fuera capaz de deshacer el entuerto entre orden natural y sobrenatural, no le hace culpable de confundir los órdenes, pues precisamente quien los confundió fue el pecado original, que como sigue siendo un misterio no es fácil de desentrañar.

Lo que de Lubac dijo es que Dios creó al hombre como un hijo de Dios. Es decir, el Hombre, participaba como hijo, de la naturaleza divina del Hijo de Dios.

O si se prefiere, la Gracia que se le concedió fue ser de naturaleza divina por participación, a diferencia del Hijo de Dios que lo es esencialmente.

Por eso no tiene sentido acusarle de confundir los órdenes naturales y sobrenatural, cuando el Hombre fue creado por Dios como hijo suyo por participación.

Los animales fueron creados en un plano natural, y los hombres -como los ángeles- en un plano PERSONAL, pues participan de la PERSONALIDAD de Dios, a diferencia de los entes y vivientes, entidades sin espíritu, que es donde subyace la persona.

Precisamente es el pecado original realizado por el Hombre quien le hace caer a un plano natural -se animaliza-, pero al estar dotado de espíritu, aunque muerto a la vida de la Gracia, no puede llegar por sí solo a la visión beatífica.


Cuando el Papa dice, "ALGUNOS deforman la verdadera noción de la gratuidad del orden sobrenatural cuando pretenden que Dios no puede crear seres inteligentes sin ordenarlos y llamarlos a la visión beatífica»" lo que quiere dejar claro es que la Gracia es gratuita y que ALGUNOS caen en ese error.

Pero OJO, MUCHO OJO EN ESTO. Dice algunos, no TODOS.

Es decir, que sí (1) UNO AFIRMA LA GRATUIDAD DE LA GRACIA, aunque también afirme (2) Dios no puede crear seres inteligentes sin darles la posibilidad de la visión beatífica, no cae bajo esta condena papal.

Y esto es precisamente lo que hizo de Lubac.

Es decir, que de Lubac no sea capaz de explicar cómo es posible (1) y (2) al mismo tiempo porque hay una aparente contradicción, no implica que sea el causante de la confusión de los órdenes, pues de Lubac afirma la gratuidad de la Gracia.

Es decir, ante la contradicción, por intuición, de Lubac prefiere creer en las tesis contradictorias, antes que orillar una, para deshacer la contradicción.

Dios es uno y trino. Es un contradicción irresoluble pero por Fe estoy dispuesto a creer que Dios es uno y Dios es trino.

Análogamente ocurre lo mismo con de Lubac. De Lubac afirma que la Gracia es gratuita y que Dios no crea seres personales para privarlos de su Persona. Afirma los dos, aunque no sea capaz de deshacer la contradicción.

La diferencia entre la contradicción de Dios uno y trino, y esta que nos ocupa, es que la primera es irresoluble, mientras que la segunda no lo es. Pero para eso hay que darse un paseo muy largo por la historia humana hasta el pecado original.

Como no se sabe qué fue en concreto el pecado original (se sabe qué fue en general: desobediencia por orgullo de querer ser como Dioses), tampoco se entiende bien los ordenes natural y sobrenatural.

En definitiva, entre TODOS los que niegan que Dios puede crear seres personales sin llevarlos a la contemplación de su Persona Divina, hay ALGUNOS que niegan la GRATUIDAD DE LA GRACIA, pero hay otros, como de LUBAC que no la niegan sino que la afirman.

Luego esa acusación que algunos tradicionalistas ponen en boca de Pio XII para condenar a de Lubac es bienintencionada, aunque equivocada.

Recordemos que fue SJPII quien le ordenó cardenal.

Díficilmente se puede creer uno que SJPII lo habría ordenado cardenal si creyera que el jesuíta de Lubac negaba la gratuidad de la Gracia.

gustavo.lino@ya.com

Johannes dijo...

Gustavo Lino, la interpretación que Ud hace de ese pasaje de Pío XII es posible pero no la más directa y plausible.

Si yo digo: "algunos se exponen a la muerte cuando ponen su dedo en el enchufe", la interpretacion mas directa y plausible es que el "algunos" está delimitando dentro del conjunto de los seres humanos, no dentro del conjunto de los que ponen su dedo en el enchufe. En esta interpretación, todos los que ponen su dedo en el enchufe se exponen a la muerte.

Ud en cambio interpretaria esa afirmacion en el sentido de que sólo algunos de los que ponen su dedo en el enchufe se exponen a la muerte, mientras que otros no.

Hecha esta disquisición basándome en la traducción que Ud usó del pasaje de Humani Generis, es importante notar que el texto original no dice "Algunos" sino "Alii", "Otros":

"Alii veram « gratuitatem » ordinis supernaturalis corrumpunt,"

lo cual es traducido en vatican.va como:

"Otros desvirtúan el concepto del carácter gratuito del orden sobrenatural,"

Pero hay otra consideración aún más importante: el texto del magisterio pontificio más directamente contrario a la tesis de de Lubac es de S. Pío X, en la encíclica Pascendi Dominici Gregis, Nº 37:

"En este lugar conviene que de nuevo Nos lamentemos grandemente, pues entre los católicos no faltan algunos que, si bien rechazan la doctrina de la inmanencia como doctrina; la emplean, no obstante, para una finalidad apologética; y esto lo hacen tan sin cautela, que parecen admitir en la naturaleza humana no sólo una capacidad y conveniencia para el orden sobrenatural — lo cual los apologistas católicos lo demostraron siempre, añadiendo las oportunas salvedades —, sino una verdadera y auténtica exigencia."

Ahora bien, que la "potencia obediencial" para el orden sobrenatural no sea una "necesidad absoluta" como planteaba de Lubac, no significa necesariamente que sea una mera "no repugnancia" como planteaban Cayetano y Garrigou-Lagrange (cuyos textos originales sobre este tema reconozco no haber leido). De hecho Pío X agrega "y conveniencia". Por lo tanto, a mi juicio la visión correcta del tema, siempre dentro del marco fijado por el magisterio pontificio, es la que formuló el teólogo Juan Alfaro, por ej. aquí:

Alfaro 1957. "Trascendencia e inmanencia de lo sobrenatural". Gregorianum Vol. 38, pp. 5-50.

http://books.google.com/books?id=XsnS9PibDQIC

Nótese que Alfaro escribió esto mucho antes de mezclarse con la Teología de la Liberación, de hecho mucho antes de que la TL surgiese.

Johannes dijo...

Aclaro que soy el mismo Juan del segundo y séptimo comentarios. Simplemente me da fiaca hacer signon a google.

Gustavo Lino dijo...

"En este lugar conviene que de nuevo Nos lamentemos grandemente, pues entre los católicos no faltan algunos que, si bien rechazan la doctrina de la inmanencia como doctrina; la emplean, no obstante, para una finalidad apologética; y esto lo hacen tan sin cautela, que parecen admitir en la naturaleza humana no sólo una capacidad y conveniencia para el orden sobrenatural — lo cual los apologistas católicos lo demostraron siempre, añadiendo las oportunas salvedades —, sino una verdadera y auténtica exigencia."
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Con respecto a la cuestión de la traducción entro algunos y otros, lo que digo es que mientras ese texto no sea explicitado, en un sentido o en el otro, la interpretación de Lubac es admisible, aunque no es la de la costumbre (para otros tradición).

Anote usted que todo esto tiene que ver con el pecado original. Sin saber que fue en lo concreto, es fácil que las sentencias que afirma el Papa sobre la naturaleza humana antes del pecado original, como teólogo particular, estuvieran equivocadas, pero es el Espíritu Santo el que revolotea, dejando una ventana abierta, porque el Papa es teólogo universal.

Es decir, que no sea la más directa ni plausible, no la hace ni imposible, ni improbable, porque el deseo natural de ver a Dios se discute desde que el mismo Santo Tomás dejo iniciada la cuestión.

Por eso hay una corriente "multiescolar" que empieza por el franciscano Scoto, sigue por el jesuita Domingo de Soto, continua con dominico Francisco de Toledo, se desvía con Bayo y Jansenio, y que centra con el jesuita Henri de Lubac, que se opone a la otra línea de pensamiento -la oficialista- que es continuada del Aquinante (Medina, Bañez, Cardenal Cayetano, Suarez, ... hasta Garrigou-Lagrange).

El problema del pos-CVII es que cuando esa corriente marginada se oficializa en el CVII, la corriente oficialista es orillada en el pos-concilio, cuando de lo que se trataba era repensar esta cuestión que se había vuelto demasiado metafísica, integrándola con una vuelta a la Sagrada Escritura y a la Tradición.

Pero para ponerlas de acuerdo hay que saber qué fue concretamente el pecado original, para distinguir cómo afectó del tal manera a la persona humana, antes y después del pecado original. Y eso exige volver a la Sagrada Escritura y a la Patrística.


Gustalvo L. dijo...

"En este lugar conviene que de nuevo Nos lamentemos grandemente, pues entre los católicos no faltan algunos que, si bien rechazan la doctrina de la inmanencia como doctrina; la emplean, no obstante, para una finalidad apologética; y esto lo hacen tan sin cautela, que parecen admitir en la naturaleza humana no sólo una capacidad y conveniencia para el orden sobrenatural — lo cual los apologistas católicos lo demostraron siempre, añadiendo las oportunas salvedades —, sino una verdadera y auténtica exigencia."

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Me temo que no se entiendo bien lo que quiero decir.

Lo que se dice en la Pascendi tampoco contraviene a Lubac.

No lo entenderá hasta que encuentre el principio metafísico en el que el Aquinante se basa - y San Pío X sigue- que está implícito en esta cuestión, y que está equivocado por ser de Aristóteles, un pagano cuya metafísica no integraba el pecado original.

Es decir, en la disputada cuestión del deseo natural de ver a Dios se dice que es elícito porque se quiere respetar -y este fin es más que noble- la gratuidad de la Gracia.

Más claramente, para que identifique el principio metafísico errado que Aquino arrastra de Aristóteles.

Que la naturaleza humana, tanto caída, como la original, como la hipotética del estado de naturaleza pura, tienen un intelecto para aspirar a la visión beatífica de Dios. Lo cual es algo de hecho, porque las personas, aun sin estar en Gracia, desean ver a Dios cara a cara.

Pero que exista una aspiración radical en la psique humana por la Visión Beatífica, suponiendo esta inalcanzable por ordenación divina, crearía en la persona un estado final de insatisfacción definitiva, pues deseamos la felicidad absoluta, y tal dicha solo es Dios.

"""""""""""""""""""""""""""""""""""""Es decir, y definámoslo para entenderlo: que nuestra naturaleza exija la visión beatífica no implica que Dios esté exigido a concedérnosla.""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""

¿Es capaz de identificar el principio metafísico aristotélico que subyace en este último texto, que hace que para usted yo haya enunciado una contradicción?

Pues después de identificarlo tiene que darlo por equivocado en su aplicación concreta para el hombre, pues sí es por el contrario aplicable para el resto de entes naturales.(Es que vale mas 1 hombre que todo la creación).

Ahora bien, lo tiene usted difícil porque yo llegué a ello por la vía del Concilio. Es decir, estudiando el Génesis y lo que la Patrística dijo del Génesis se llega a una hipótesis sobre que fue concretamente el pecado original, del que usted puede después deshacer el lío escolástico.

Es decir, si usted trata de resolver la cuestión solo desde el magisterio y desde el tomismo, es decir, sobre una elaboración de una elaboración de las Sagradas Escrituras y la Patrística, el problema queda tan abstracto que le impide hacer la hipótesis teológica concreta que tiene que hacerse en todo este lío.

Yo primero descubrí lo concreto y luego rastree el error desde Lubac hasta Santo Tomás de Aquino, y de Ahí a Aristóteles y a San Agustín.

No es casualidad que fuera Scoto quien se opusiera a Aquino tanto en la Inmaculada Concepción, como en el enfoque del deseo natural de ver a Dios, pues ambos problemas tienen su origen común. Scoto los vio desde la encarnarción y por eso pudo oponerse a Aquino, como de Lubac. Pero para resolverlo hay que verlo desde el origen y desde el fin, es decir, desde la naturaleza antes del pecado original y desde la naturaleza después de la resurección de los muertos.


Jose Vidal Floriach dijo...

Juan: lo que dice Bergoglio -fue el domingo pasado- sobre el traje de fiesta, relacionado con la caridad, es plenamente ortodoxo, y no por ser de Bergoglio, sino por tratarse de una copia literal de San Gregorio Magno, y no por buceo en sus sermones, sino porque Su Santidad Benedicto XVI, lo pone en este mismo sentido, aunque luego lo comenta, en una de sus homilías. Saludos:
Canali

Johannes dijo...

Gustavo, el tema no tiene que ver con el pecado original, sino que es previo. O una criatura con capacidad intelectual tiene una necesidad absoluta de acceder a la visión beatífica para ser feliz, o no la tiene.

La segunda opcion, que una criatura racional no tiene una necesidad absoluta de la vision beatifica para ser feliz, es compatible con las siguientes dos nociones:

1. La visión beatífica es indudablemente la felicidad plena de la criatura racional, infinitamente mejor que la felicidad natural que ella podria alcanzar sin la elevación a la participación de la naturaleza divina, el hipotetico Limbo de los justos de duración indefinida. Pero esto no significa que esa felicidad natural no sería una felicidad verdadera, real, tal que la criatura quedaría frustrada si permaneciese indefinidamente en ese estado.

El concepto clave es que felicidad verdadera o real no es lo mismo que felicidad plena. Nadie discute que la vision y amor beatíficos es la única felicidad plena posible. Lo que se discute, y en realidad no debería discutirse si se entiende que el Magisterio ya definió el tema, es si una criatura racional puede ser verdaderamente feliz en un estado de duración indefinida consistente con su naturaleza de ser creado contingente, su "creaturalidad" usando el término acuñado por Alfaro.

2. Puede haber en la criatura racional un deseo natural de ver a Dios "tal cual es", una vez que llegó al conocimiento "remoto", metafísico, de El. Los pronunciamientos magisteriales no dicen en ningún momento que un tal deseo natural no pueda existir, por lo que el punto es materia opinable. Pero este deseo natural, si existe, no es un deseo absoluto, cuya imposibilidad de realización implicaría la imposibilidad de felicidad real (no plena) por parte de la criatura. Se me ocurre la analogía, en la vida temporal, de la capacidad de trasladarse instantaneamente. Seria lindo, pero nadie está frustrado en su vida temporal por no tenerla.

Además de la obra citada de Alfaro, los que lean italiano (que no es mi caso) pueden consultar una extensa obra que el luego cardenal Camillo Ruini publicó sobre el tema en 1971:

http://books.google.com/books?id=JzBi--SZfmAC

gustavo.lino@ya.com dijo...

Es más, para que quede bien claro.

Un persona, con intelecto y voluntad, aunque no haya sido ordenada por Dios a la Visión Beatífica, es plenamente consciente en un estado de naturaleza pura, que su voluntad desea ver a Dios cara a cara y su intelecto le dice que esa Visión Beatífica solo se la puede conceder Dios, que según algunos no tiene porque querer.

Luego estamos ante un deseo que quedaría insatisfecho en la criatura intelectual.

Si la costumbre en la Iglesia ha defendido tal postura es porque quiere salvaguardar a toda costa la Gratuidad de la Gracia, puesto que del caso arriba citado parece inferirse que Dios estaría obligado a ofrecer la Gracia sobrenatural a la criatura que dota de intelecto.

Pero esto no es así. Es decir, hay una posibilidad de afirmar tanto que la Gracia es gratuita, como que Dios no está obligado a dar la Gracia a una criatura intelectual.

Es decir, Dios cuando comunica el espíritu sí está exigido a darle la visión beatífica porque espíritu y visión beatífica son IDENTIFICABLES, como análogamente lo es la inteligencia con la voluntad. Donde hay inteligencia hay voluntad y viceversa. Y uno no puede imaginar un estado de "inteligencia pura" en la que voluntad no esté.

Lo que ocurre es que Dios no está obligado a darle al hombre caído la Gracia, porque además de espíritu, es alma y cuerpo, según San Pablo. O si prefiere, en una terminología más imprecisa, es cuerpo y alma inmortal.

Es la impureza del compuesto sustancial ,por la transmisión en la carne por el pecado original, lo que hace que Dios no esté obligado a darle la Gracia de la Visión Beatífica al Hombre.

Cuando se habla de estado de naturaleza pura es un absurdo. Es como hablar de una inteligencia sin voluntad, o una voluntad sin inteligencia. El estado de naturaleza pura ya existe y es el de los animales, que no están dotados ni de inteligencia, ni de voluntad, porque no son seres personales.

Si bien ellos están afectados por el pecado original (los animales) no han dejado de ser puros, al menos un conjunto de ellos. Pues en el Génesis Dios da la orden de Noé de introducir en el Arca siete parejas de animales puros por una pareja de animales impuros.

Pasando por alto el misterioso hecho de animales impuros que cita el Génesis, vemos ahí como los animales puros en un estado de naturaleza pura no fueron dotados por Dios como seres personales, con inteligencia y voluntad, sino con instinto.

En cambio, Adán sobre el que Dios sopla el espíritu, sí es dotado con un ser personal, con voluntad e inteligencia, a imagen y semejanza del Dios espíritu.

La cuestión no está en si es posible o no para Dios crear un hombre en estado de naturaleza pura, a quien Él no ordene a la visión beatífica.

Eso es quedarse muy corto, pues todavía hay una cuestión previa más peliaguda: ¿Pero Dios puede querer crear al hombre en un estado de naturaleza pura, INDEPENDIENTEMENTE que lo ordene o no a la visión beatífica?

O por analogía,¿Puede querer Dios crear a un ser inteligente sin voluntad o a un ser con voluntad pero sin inteligencia?

¿Acaso no vemos que si el hombre es creado en un estado de naturaleza pura no es mas que un mero viviente, como el resto de la animalidad, pues no tiene la vida sobrenatural?

¿Pero puede llamarse hombre al mismo ente que es un mero viviente animal, que aquel otro hombre que está llamado a la visión beatífica de Dios, y que San Pablo dice que de almas vivientes pasaremos a ser espíritus vivificantes?