viernes, 16 de enero de 2015

Evelyn Waugh y la liturgia I

El genial novelista católico inglés Evelyn Waugh concedió siempre una gran importancia a la liturgia, como puede apreciarse en muchas de sus obras y, por eso mismo, le causó una profunda consternación y dolor su destrucción por parte del Concilio Vaticano II. Este sufrimiento fue, en última instancia, una de las causas que lo llevarían a su prematura muerte en 1966.
A continuación les paso la primera parte de la traducción de algunos de los párrafos más significativos de una nota que Waugh publicó en The Spectator el 22 de noviembre de 1962 sobre las reformas que ya se preveía que el vendaval conciliar nos iba a regalar: 

[...]
Hace poco escuché el sermón de un entusiasta neopresbítero quien habló, probablemente aludiendo a la infeliz frase de Macmillan con relación al África, de un “gran viento” que está a punto de soplar, barriendo las irrelevantes acrecencias de los siglos y que revelará a la Misa en su prístina y apostólica simplicidad. Mientras tanto yo miraba su congregación, compuesta por parroquianos de un pequeño pueblo rural, del cual me considero un miembro típico, y pensaba en cuán poco se correspondían sus aspiraciones con las nuestras.
[…]
Menos todavía aspiramos a usurpar su  lugar [el del sacerdote] en el altar. “El sacerdocio de los fieles” es una engañosa frase de esta década, abominable para todos aquellos que nos la hemos topado. No pretendemos ninguna igualdad con nuestros sacerdotes cuyos defectos personales y miserias (cuando existen) sirven sólo para enfatizar el misterio de su llamado único. Cualquier cosa en lo que respecta a indumentaria o maneras o hábitos sociales que tienda a camuflar dicho misterio es algo que nos aleja de las fuentes de la devoción. El fracaso de los “sacerdotes obreros franceses” todavía está fresco en nuestra memoria. Un hombre que envidia de otro una posición más alta y especial está muy lejos de ser un cristiano.
Mientras la Misa continuaba de la manera habitual me pregunté cuántos de nosotros deseábamos ver algún cambio. La Iglesia era más bien oscura. El sacerdote se encontraba bastante lejos. Su voz no era clara y el lenguaje que utilizaba no era el de todos los días. Ésta era la Misa por cuya restauración los mártires Isabelinos habían ido al cadalso. San Agustín, Santo Tomás Becket, Santo Tomás Moro, Challoner y Newman hubiesen estado a gusto entre nosotros; de hecho, estaban presentes entre nosotros. Posiblemente pocos de nosotros lo estuviésemos conscientemente considerando, pero su presencia y la de todos los santos nos sustentaba silenciosamente. Su presencia no hubiese sido más palpable si hubiésemos hecho las respuestas en voz alta al modo moderno.
Creo que no es por una mera confusión etimológica que la mayoría de los anglo-parlantes creemos que ‘venerable’ significa ‘viejo’. Hay en el corazón humano una conexión profunda entre adoración y edad. Pero la nueva moda se inclina por algo brillante, estentóreo y práctico. Ha sido establecida por una extraña alianza entre los arqueólogos absorbidos en sus especulaciones acerca de los ritos del siglo segundo, y los modernistas que desean dar a la Iglesia el carácter de nuestra deplorable época. Combinando ambas cosas, se llaman a sí mismos “liturgistas”.
El difunto dominico francés Couturier, estaba siempre pronto a solicitar los servicios de los ateos para diseñar ayudas para la devoción; el resultado es que las iglesias que él inspiró son más frecuentadas por turistas que por creyentes. En Vence hay una famosa pequeña capilla diseñada por Matisse en su vejez. Siempre está llena de turistas y las religiosas que la atienden están orgullosas de ella. Pero las estaciones del Via Crucis, garabateadas en una única pared están de tal modo dispuestas que es apenas posible rezar el ejercicio tradicional delante de él. Las hermanas a cargo tratan de evitar que los visitantes parloteen, pero de hecho no hay nadie a quien molestar; en las ocasiones en que he estado allí no he visto a nadie rezando, como uno frecuentemente encuentra en simples iglesias decoradas con yeso y oropel.
La nueva catedral Católica en Liverpool es de planta circular. La concurrencia debe ubicarse en gradas como si fuera un quirófano abierto al público. Si levantan los ojos se miran unos a otros. Las espaldas son frecuentemente distractivas; las caras lo son más. La intención es ubicar a todos lo más cerca posible del altar. Me pregunto si el arquitecto ha estudiado el modo en que la gente se ubica en una misa parroquial normal. En todas las iglesias que conozco, los primeros bancos son los últimos en completarse.
En los últimos años hemos experimentado el triunfo de los “liturgistas” en la reforma de la Semana Santa. Durante siglos estos ritos han sido enriquecidos por devociones muy caras a los fieles –la anticipación del oficio matutino de Tinieblas, la vigilia en el Altar del Monumento, la Misa de Presantificados. No se trata de cómo los cristianos del siglo segundo celebraban la Pascua. Se trata del crecimiento orgánico de las necesidades del pueblo. No todos los Católicos podían asistir a todos los oficios, pero cientos lo hacían, yéndose a vivir a o cerca de casas monásticas y realizando un retiro anual que comenzaba con el Oficio de Tinieblas en la tarde del Miércoles Santo y culminaba cerca del mediodía del Sábado Santo con la Misa Pascual anticipada. Durante estos tres días el tiempo estaba convenientemente distribuido entre los ritos de la Iglesia y las predicaciones del sacerdote a cargo del retiro, con pocas ocasiones para las distracciones. Ahora nada ocurre antes de la tarde del Jueves Santo. Toda la mañana del Viernes Santo está vacía. Hay una hora aproximadamente en la iglesia el Viernes por la tarde. Todo el Sábado está en blanco hasta la noche tarde. La Misa Pascual es cantada a la medianoche ante una cansada feligresía que es obligada a “renovar sus votos bautismales” en lengua vernácula para luego irse a la cama. El significado de la Pascua como una fiesta de la aurora ha sido olvidado, como lo ha sido el de la Navidad como Nochebuena. He notado en el monasterio que frecuento una marcada caída en el número de ejercitantes desde las innovaciones, o como los liturgistas preferirían llamarlas, restauraciones. Puede muy bien ser que estos servicios se encuentren más próximos a las prácticas de la primitiva Cristiandad, pero la Iglesia disfruta del desarrollo del dogma; ¿por qué no se le concede entonces el desarrollo de la liturgia?


17 comentarios:

Beatrice Atherton dijo...

Muchas gracias Don Wanderer por esta traducción. El texto está más actual que nunca.
Saludos como siempre suya con afecto
Beatrice

Anónimo dijo...

HABLANDO DE LITURGIAS.... EN LOS CARNAVALES DE GUALEGUAYCHÚ YA TENEMOS LA CARROZA DE FRANCISCO

ver

http://www.lanacion.com.ar/1760686-el-papa-francisco-tuvo-su-carroza-en-el-carnaval-de-gualeguaychu

.

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer,

Sus escritos son siempre muy buenos, lo que agradezco. De vez en cuando tengo disonancias, generalmente periféricas (con perdón de la palabra); por ende pasajeras.

Todos los días los consulto, después de leer mi correo electrónico -y a veces La Nación.

Pero con el de hoy la rompió, como dicen los jóvenes.

Atentamente

Rogelio Alonso

Agustín Ruso dijo...

Excelente post. Muchísimas gracias! Qué sentido común! Las reformas de los liturgistas modernos no hicieron más que alejar al pueblo de la liturgia. Las habían planeado para eso? Dios sabrá y, al parecer, el diablo también.

Anónimo dijo...

Es que no fueron reformas, pues reformar es volver a la forma anterior cuando algo se deforma pero resulta que la misa no estaba deformada, asi que de reforma NADA. Al contrario el NO fué una clara deformación.

Anónimo dijo...

LA REVISTA DE LA CEI (Conferencia Episcopal Italiana) "Avvenire" REVELA QUE HUBO UNA CONSPIRACIÓN PARA EMPUJAR A LA DIMISIÓN A RATZINGER.

https://josephmaryam.files.wordpress.com/2015/01/secretos-del-vaticano.pdf

http://fratresinunum.com/2015/01/16/segredos-do-vaticano-jornal-dos-bispos-italianos-avvenire-revela-que-houve-uma-conspiracao-para-forcar-a-renuncia-de-ratzinger/

Anónimo dijo...



Dice ....

...RESTAURAR ..

Anónimo dijo...

Yo he llegado a pensar que el NO es un crisol. Si se sobrevive espiritualmente a él se adquiere bastante resistencia en estos tiempos de apostasía.

Anónimo dijo...


De la

Lepanto Foundation

muy buena el analisis ..

http://www.cfnews.org/page88/files/b58012e48d603e296310644c0d15c1ff-322.html

No si esta en Castellano ...


P...S...


Anónimo dijo...

le dije esto 0:08 a anónimo 22:38

y restaurar no restauró NADA tampoco...

Anónimo dijo...

pero la misa no es para sobrevivir espiritualmente a uno u otro invento modernista, anónimo, la misa verdadera era para santificarnos no para cuaquier verdura que se le ocurra a cualquier verdulero...

Anónimo dijo...

Excelente! Salvo la misa de la Vigilia que creo que debe ir a la noche como es ahora (aunque sin el agregado Bugniniano de la renovación de las promesas bautismales en lengua vulgar).
Si hay Tinieblas a la mañana el sábado, hay vísperas a la tarde, no veo el problema.
Por otra parte el sábado santo es un día "quieto" donde "no pasa nada". Nuestro Señor estuvo muerto las 24hs de ese día porque se acababa definitivamente el Sábado hebreo y el culto pasaba al Domingo.
Son aclarciones que pueden parecer pedantes; disculpas si es así. El artículo es excelente, como dije al principio.
Cordiales saludos,
EMD

Wanderer dijo...

Anónimo crítico de Evelyn Waugh:
No publiqué su comentario debido a que no puedo prestarme a propalar calumnias a la memoria del escritor. Se deberá seguramente a que, como usted aclara, "no es experto en Evelyn Waugh".
Pues bien. Yo sí soy un experto. Por tanto, quiere discutir conmigo acerca del tema, primero lea la biografía de Douglas Patey, que rescata el sentido religioso de su persona y de su obra; la de S. Sykes, su amigo católico, y los dos voluminosos tomos de Martin Stannard, la biografía académica.
Luego lea su obra. Y, recién entonces, podrá criticarlo y discutir sobre el gordo Waugh.

Renovadores, falsos restauradores dijo...

Leyendo a Klaus Gamber en "La reforma de la liturgia romana" o "Vueltos hacia el Señor" se puede comprobar que es una falacia que el Novus Ordo restaurara nada. Algunos de los elementos que había en la Misa antigua, como la posición del Altar, eran propios de la Misa de los primeros cristianos.

Anónimo dijo...

Hermoso texto. ¡Hermoso!.

Raúl Benjamín dijo...

Hombre, creo que se refería a quienes por edad no conocíamos la misa sino el NO, y aún así nos sostuvimos católicos... aunque no sea precisamente un crisol; conocí muchos buenos cristianos que de un momento a otro se hicieron protestantes, cada uno de ellos fue una pena; muy pocos han vuelto.

Dominus silentii dijo...

PAÑUELOS, LÁGRIMAS... QUE BELLEZA! QUE NOSTALGIA! CÓMO SE VERÁ DESDE EL CIELO!

GRACIAS NUEVAMENTE +