miércoles, 11 de marzo de 2015

El elefante barroco

El 20 de septiembre de 2009 publiqué una memorable entrada de Ludovicus acerca de los problemas que periodo barroco implicó para la fe católica, y que se habían planteado en post anteriores. Aquí va nuevamente. Vale la pena releerlo.
Desde aquí pueden acceder a la entrada original y leer también los comentarios.

Sólo un aporte para seguir pensando este interesante tema.
Efectivamente el término paradigma lo introduje en forma no inocente. Y la referencia a la analogía con Kuhn se la debo a un amigo muy "psíquico" pero sobre todo físico él.
La fe desnuda, químicamente pura, es imposible, y por cierto no condice con el misterio de la Encarnación. Perdónenme la palabra demodée, pero siempre hay -horresco referens, parece tan viejo ya el juanpablismo- "inculturación".
Es decir, esa fe se encarna temporalmente en "paradigmas", animalitos conformados por una espiritualidad, un énfasis en determinadas verdades en desmedro de otras, una praxis más o menos recta y una forma de vivir el Misterio -un culto-, todo seleccionado y filtrado conforme el "air du temps". Es inevitable.
Aunque sea reaccionando en contra, como dice San Ignacio (y qué interesante destacar la modernidad de ese "reagere contra" ignaciano). Estos paradigmas no son la fe, sino son la forma en que esa fe se vive y manifiesta, velándola o volviendola más lúcida. Hoy los llamaríamos ideologías, pero son más que ideologías.
Habitualmente se opacan más por el lado de la praxis, habida cuenta de que la Iglesia cuenta con la promesa de la infalibilidad en materia dogmática. Se opacan y deforman en la praxis, y desde esa praxis contaminan la doctrina, con énfasis desmedidos, sin una formulación explícitamente herética. La herejía es un sabor, más bien. De ahí la dificultad que tenemos con Wanderer en aislar el "paradigma barroco, preconciliar" o como se llame, ponerle nombre, cazar al animalito.
En realidad, el animalito se ve o no se ve. Cuando lo palpamos, nos pasa como a la parábola de los ciegos y el elefante: que el barroco es muy sangriento - pero señor, si el cristiano debe derramar la sangre - que el barroco es anticontemplativo - pero no, señor, rezaban todo el día - que es dolorista - acaso en la Edad Media no decían que la vida es un valle de lágrimas - el barroco descentra la ascética - ¿pero san Francisco no se flagelaba con ortigas y san Simeón no vivía en una columna? - que está obsesionado con la muerte - entonces Platón que define la filosofía como preparación para la muerte y no digamos los Padres, ¿son barrocos? Y así ad infinitum, recorriendo la trompa, la cola, las patas del elefante...
Hay que ver el animalito completo. Y el animalito tiene una estructura, una "forma" que formaliza todo: la elefantiasialidad. Si no la vemos, seguimos discutiendo, porque me van a traer innumerables ejemplos prebarrocos para demostrar que todo eso está en el cristianismo. Sí está. Lo que no está es la "forma" del paradigma.
O para decirlo con el ejemplo de Elder Sofrony: Si tienes un gran mosaico y lo rompes, no por tener todos los pedazos tienes el ícono. La modernidad barroca tiene todos los mosaiquitos, pero no sabe armar el ícono. O lo arma como lo armó.
La verdadera fe, como dice Santiago, es preservarse de la contaminación del mundo. Los paradigmas mezclan teorías estéticas, doctrinas, ideas del Zeitgeist con la fe. A veces sale muy bien, a veces muy mal. Nunca es perfecto. El hombre es un animal situado, encarnado, inmerso en la temporalidad.
Ese carácter anfibologico se revela no sólo en nuestras culturas laicas, propias del "two-storey Universe", como las llaman el mismo Elder Sofrony, sino también y sobre todo en una sociedad que se revela cristiana. Como en los países católicos durante los siglos posteriores a la reforma, afectados por el enorme giro antropologico renacentista, que recién se ha completado en el siglo XX. A las puertas del Concilio de nuestros afanes.
El "paradigma" barroco se conforma pues en un clima antropocéntrico, crecientemente antimetafísico, afectada por el "olvido del ser heideggeriano", activista y pragmático, anticúltico, nominalista, voluntarista, apartado de la gran Tradición mistérica, moralista y enemigo de la mística.
¿Puede sorprender que la formulación del paradigma haya sido afectada por el Zeitgeist? “Estáis en el Mundo”, dice el Señor. ¿Es que el Espíritu Santo garantiza la intangibilidad del paradigma que asume el cristianismo en cada tiempo? ¿Habría que esperar un milagro permanente? ¿Una pureza química en medio de las desviaciones sin cuento que trae que el hombre haya decidido ser el centro del Universo?
El milagro es lo contrario: un San Pío V respetando las venerables tradiciones liturgicas seculares en el mismo siglo en que hubo Papas que encargaban Himnos liturgicos cambiando el nombre "Cristo" por "Apolo" o "Yaveh" por "Jove"; o un Benedicto XIV, flor del pontificado, baluarte de la razón catolica en medio del agnosticismo más descarado de la Ilustración; o que en el fango del Sulpicianismo más burgués y cursi surja la Flor de Lisieux. Que entre los jesuitas más extraviados en el nominalismo suareciano se ierga un San Roque González. Que, en fin, en un contexto de oportunistas italianizados, rosqueros y obsecuentes papólatras aparezca la figura señera del Siervo de Dios John Henry Newman.
Cuando empieza a hacer crisis el paradigma, por la creciente obsolescencia de sus elementos constitutivos, que no alcanzan a explicar la "realidad" -en este caso, la fe-, viene el cambio de paradigma, la sustitución, lo que ocurre en bloque, como dice el estimado Kuhn. Algunos se aferran el paradigma, lo identifican con la fe. Otros rechazan in toto paradigma y fe. Tiran al bebé con el agua de la bañera sucia. Voilá la lucha.
En eso estamos. Pero esa es otra historia.
Ludovicus

15 comentarios:

Anónimo dijo...

La esperitualidad del barroco es un psicologismo que no se anonada.
Es el fiel quien se sabe arrodillado y se siente piadoso.
Puede serlo, pero además ese modo de piedad lo lleva a creerlo.
No se desnuda ante la inmensidad que contempla.
El hombre toma cierta centralidad que, sin ser un homocentrismo, es insana.

En moral es rigorista, detallista y casuista. No es que el conocimiento de casos no sirva (sirve a los confesores, por ej.), pero apunta más a un portarse de un modo correcto según la moral que a creer y luego actuar de ese modo como desenlace del creer y llevar una vida sacramental.

Con el arte es peor: el arte barroco es feo, en especial la plástica (salvo en música de cuerdas y una minoría de su poesía).

Anónimo dijo...

El comentario de Ludovicus es interesante, tentador yo diría, pero le desconfío mucho. No por su autor, si no por el género. Las cadenas causales en el desarrollo histórico son tan tremendamente complejas, que es muy fácil simplificar, viendo lo que uno quiere ver. Y cuando uno busca culpables (de los males actuales) siempre está presto a encontrarlos, más si nos resultan feos y desagradables.

Por ejemplo, cuando Ludovicus dice "El milagro es lo contrario: un San Pío V respetando las venerables tradiciones liturgicas seculares....". Sin embargo, no las respetó tanto. Dotó al rito romano de algo tan pero tan moderno, tan barroco, que es difícil pensar algo que pueda serlo más: método. Hay un "método" preciso, ajustado al más mínimo detalle, que nos preserva de todo error, de celebrar.

Había sus razones, claro. Como las había para todo. El tema es que seleccionamos, y al hacerlo, vemos lo que queremos ver.

A Ludovicus no le gustan los jesuitas y ve en ellos todo el antecedente de los males actuales. Le gusta la misa de Pío V y ve en ella algo bueno de la época. Pero, como señalé, podemos ver en Pío V el método, la modernidad.

¿Y entonces? Buscaremos los problemas antes. La Edad Media. Si Pío V tuvo que ser tan "moderno" con su misal es sólo por el tutifruti medieval de ritos. El simbolismo exagerado, el naciente racionalismo de manos de la escolástica, etc. ¿Y todo eso por qué?

Busquemos el problema antes....

Caray. La culpa es de Dios. Pudo haber sido más claro en su Revelación después de todo.

Cabo dijo...

Mientras tanto, el elefantito de Bernini se sigue pedorreando en la Minerva

Anónimo dijo...

Anónimo de las 17.17.
No lo entiendo con eso de que Pío V puso metodo chamigo. No sé, en mi fonda cuando mando a hacer el menú pongo los precios en colorado y los platos en negro. ¿Será que le puse método al puchero?

El Pulpero de la Recoleta

Anónimo dijo...

Me gustó el comentario del anónimo de las 17:17. Yo añadiría que lo difícil no es ver el mal uso del paradigma en los demás; lo difícil es ver el mal uso que uno hace de sus propios paradigmas, este cuestionamiento, lleva al anonadamiento (somos nada) y finalmente a la contemplación.
Salo

Anónimo dijo...

Si seguimos por la vía del anónimo de las 17.17 llegamos a Evola, que sostiene que el cristianismo (la Iglesia Católica), es moderna, porque fijó en dogmas algunas verdades de la tradición primordial, y de esa manera los disecó y se murieron..... Palabras más, palabras menos.
Vladimir.

Anónimo dijo...

Para ver claro un tema en principio difícil de ver (pues aquí hay que ver el paradigma que no necesariamente es un error tras otro, sino una "modo") pueden servir las sentencias de Carlos Disandro y de Nicolás Gómez Dávila.
En principio les parecerán antojadizas, hasta que logren entrar en el salto de paradigma que van proponiendo estos dos medio como al tanteo.
Es que no es posible ir más que tanteando, pues no hay siglos completos que abolir de la Iglesia por pito o por flauta, ni se niega que la indefectibilidad que la asiste haya estado dormida en aquel período y el actual (del que es heredera - se puede explicar el Concilio Vaticano II desde el barroco, no desde el gótico).

Anónimo dijo...

"No lo entiendo con eso de que Pío V puso metodo chamigo. No sé, en mi fonda cuando mando a hacer el menú pongo los precios en colorado y los platos en negro. ¿Será que le puse método al puchero?"

No necesariamente. Pero si le diera vueltas al asunto, preocupado por la manera correcta de exponer el menú, y acentuase que debe respetarse tajantemente....sí. Le ha puesto un método al menú.

Métodos hubo siempre, pero es propio de la modernidad obsesionarse con ellos. Después de todo, la modernidad recibe su certificado de nacimiento oficial con un libro mejor titulado imposible para la ocasión: "El discurso del método".

PD: agregar que personalmente coincido bastante con Ludovicus, pero no puedo dejar de reconocer que es mi mirada sobre un tema que supera cualquier mirada individual.

Metódico. :)

Anónimo normando dijo...

Gran cosa, Wanderer! Para complacer a los nostálgicos y despertar a los neoconones,sería bueno exhumar "Pucha con la UCA", que cobra actualidad con el Tucho echando a Alex.

Anónimo dijo...

"ni se niega que la indefectibilidad que la asiste haya estado dormida en aquel período"

Perdón, "ni se afirma", quise decir.

Anónimo dijo...

"Los jerarcas del Vaticano esperan con el reloj el fin de Francisco"


Así lo asegura uno de los más prestigiosos vaticanistas, Marco Politi, autor del recientemente publicado "Francisco entre los lobos". "La división de la Curia romana es un hecho", afirma.



http://www.lacapital.com.ar/informacion-gral/Los-jerarcas-del-Vaticano-esperan-con-el-reloj-el-fin-de-Francisco-20150312-0010.HTML


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Anónimo dijo...

MAGNIFICO VIDEO DEL INTERIOR DE LA CATEDRAL DE LA PLATA, hecho con un DRONE

https://www.youtube.com/watch?v=kbDJbVOjjRE



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Don Diego dijo...

Nada que ver con este post, Wanderer, pero acaba de morir en un accidente de tránsito Omar Bello, el que escribió aquel libro sobre Francisco que usted nos había recomendado.

Anónimo dijo...

http://es.slideshare.net/brianboru/la-hereja-antilitrgica-pfrancesco-ricossa

Francisco Javier dijo...

Al final la gracia del cristianismo está en volver siempre la mirada a Cristo. Como dice Ludovicus citando a Santiago, la verdadera fe es apartarse del espíritu del mundo. Con es basta.

"Toma tu cruz y sígueme". Nada más. Cuando hagamos eso, ya se acabó.