lunes, 20 de abril de 2015

Sobre las "bocaciones" sacerdotales y religiosas

Estimado Wanderer:
Sigo con la sucia tarea de pasar el Ladrillo Verde de Randle a formato digital, que es como para purgar todos los pecados de una vida (o casi). Pero cada tanto me topo con alguna perla medio perdida entre tanto texto. Como por ejemplo esta nota que hallé en la página 537 y que a lo mejor cabe justo en un post de su blog de usted, en el que tantas veces Castellani apareció más actual que nunca.
Atentamente,
Jack Tollers


A Castellani lo tenía perfectamente sin cuidado el número de «vocaciones», como se desprende cuando comenta la Revolución Francesa (Belloc había escrito que Francia era una nación de ateos):
«Sí, bautizados y que iban a las procesiones y a los congresos eucarísticos. Nunca clero alguno en ninguna época y región tuvo más número de “vocaciones” (667 obispos establecidos y algunos en trámite, 155.900 clérigos y religiosos, de los cuales 11.400 canónigos y prebendados según el cálculo de Taine) nunca más bienes ni más poder político; y nunca estuvo peor la religión tomada como cuerpo social y dejada aparte la santidad de algunas almas individuales» (La Ausencia de Poder, en Dinámica Social, n. 77, Centro de Estudios Económico-Sociales, Buenos Aires, 1957, p. 6).
Se encontrará un acabado retrato de «vocaciones» falsificadas en la figura de Fray Fulgencio, personaje de su Benjamín Benavides (Parte II, Cap. 3). Allí don Benya afirma que
«La vida religiosa no es para todos. Y así como uno se puede equivocar no entrando en religión como Dios lo llamaba, que es lo más frecuente, así también se puede equivocar al revés...».
Casos de esos, dice don Benya, se cocinan en conventos en los que
«la pobreza desemboca en envilecimiento o suciedad, la obediencia en servilismo, la castidad en misoginia y dureza de corazón, la oración en aburrimiento, la abnegación en mutilación; y el “abandono de to das las cosas” hecho no en la caridad ni dentro de la contemplación, convierte a los hombres en bueyes, o en carneros o en plantas. El despojarlos de los incentivos comunes del vivir, sin lograr darles los incentivos extraordinarios, simplemente les disminuye la vida; y a veces se la estanca y corrompe [...] El diablo falsifica la obra de Dios [...] Falsifica la religión y la vuelve fanatismo, falsifica la mística y la vuelve política, falsifica la predicación y la vuelve propaganda, la piedad en santulonería, el ascetismo en hurañez, estolidez y orgullo vano».
Y un poco adelante cuando se le objeta a Don Benya que la orden sacó de Fray Fulgencio todo lo que era posible, el hebreo contesta secamente:
«“-Más le valiera haberse casado.”» (cf. p. 118 et seq.).
Por otra parte, estando en Manresa anotó lo siguiente:
«Patanes innumerables han llegado al sacerdocio. De este hecho se desprenden serias consecuencias. El sacerdocio es una dignidad altísima. Pero supone disposiciones en el sujeto. Las disposiciones son los “carismas”. Los carismas deben preceder al confiero. Conferido sin disposiciones no cambia al hombre, no lo hace de nuevo. Un patán podrá absolver válidamente y consagrar válidamente. Nada más. No puede dirigir, no puede gobernar, mucho menos iluminar. La armadura de hierro puesto sobre un anémico produce un ser peligroso. Peligra la cristalería fina en manos de un idiota» (Diario, 12-VIII-47).

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Es increible cómo los "fieles" justifican que haya malos sacerdotes: dicen que nos vamos a quedar sin sacerdotes, que aunque sean malos pueden consagrar, etc etc entonces encubren a los sacerdotes amancebados, a los que ocultan hijos o múltiples mujeres debajo de la sotana (que tienen en el armario, ya que no la usan ni locos) o que directamente se visten como laicos para pasar desapercibidos en sus autos lujosos.

No hay excusa. En mi opinión, más vale que haya pocos y buenos, que muchos malos y peligrosos.

Anónimo dijo...

Oración de Santa Teresita de Lisieux por los Sacerdotes .


Oh Jesús!
Te ruego por tus fieles y fervorosos sacerdotes,

por tus sacerdotes tibios e infieles,
por tus sacerdotes que trabajan cerca o en lejanas misiones,
por tus sacerdotes que sufren tentación,
por tus sacerdotes que sufren soledad y desolación,
por tus jóvenes sacerdotes,
por tus sacerdotes ancianos,
por tus sacerdotes enfermos,
por tus sacerdotes agonizantes
por los que padecen en el purgatorio.
Pero sobre todo, te encomiendo a los sacerdotes
que me son más queridos,
al sacerdote que me bautizó,
al que me absolvió de mis pecados,
a los sacerdotes a cuyas Misas he asistido
y que me dieron tu Cuerpo y Sangre en la Sagrada Comunión,
a los sacerdotes que me enseñaron e instruyeron,
me alentaron yaconsejaron,
a todos los sacerdotes a quienes me liga
una deuda de gratitud, especialmente a...
¡Oh Jesús, guárdalos a todos junto a tu Corazón
y concédeles abundantes bendiciones
en el tiempo y en la eternidad! Amén

Anónimo dijo...



Solamente , el candidato al sacerdocio puede saber si tiene "vocación " ( el llamado de Dios es intimo ).
Los directores espirituales se pueden equivocar , ya lo sabemos ..

Anónimo dijo...

Que capacidad la de Castellani de poner en palabras cosas que uno intuye y no sabe explicar! Al menos yo! Muy bueno lo de la falsificacion de la religion. Lei con muchisimo gusto el ladrillo verde, que arranque de las manos de un fiel castellaniano y luego tuve que devolver. Ansiosa espero el formato digital, no se desanime!

Anónimo dijo...

El diablo pergenio el moderno tratado perfecto de destrucción cerebral, disolviendo dos substancias inmiscibles en una: Teología y Psicología, en base al imperativo categórico de la necesidad de sumar voluntades. Se ha comprobado que produce arcos eléctricos en la sinapsis cerebral, desintegrando las neuronas. Otros dicen que dicha fórmula magistral es nada menos que una bomba de neutrones… de capsula craneal.

Saludos

Anónimo dijo...

Hay que salvar de la critica a los campesinos y nobles de la Vendee, como así también a los sacerdotes no juramentados...Xavier de Bouillon

Anónimo dijo...

Alégrese entonces, Tollers, que ya tiene el 60 % cocinado.
Y si lo ve a Randle dígale que estamos a la espera de la 2° parte. También, que ni se le ocurra editarla en otra cosa que no sea en papel, a la antigua. Estamos viejos para ciertos cambios y el ibuc, ebuc, o cómo demonios se escriba, es demasiado más de lo que podemos llegar a digerir en esta era.

Anónimo dijo...

Pocos o muchos que más da anónimo, total que salen hechos unas piltrafas, en lo doctrinal, de los seminarios...