martes, 19 de mayo de 2015

Pésame Dios mío

En los últimos días el Santo Padre alentó a los católicos a involucrarse activamente en la política. No discutiremos este tópico puesto que ya lo hemos hecho en numerosas ocasiones en esta bitácora. Lo que me resultó llamativo, si no escandaloso, fue una de sus frases:  “Mézclate. Haz política: te hará sufrir, tal vez te haga pecar, pero el Señor está contigo. Pide perdón y avanza”.
El Papa está considerando que la política es una ocasión próxima de pecado -lo cual, en las condiciones actuales, ciertamente lo es- y, aún así, alienta a los fieles a ensuciarse en ella, total, después se confiesan.
Cuando de niño me enseñaron a rezar el Pésame, que en Argentina aún rezamos muchos en la confesión, aprendí que hay que prometer evitar las ocasiones próximas de pecado. Durante mi adolescencia y juventud, me enseñaron también que, si uno se coloca en situaciones de pecado, difícilmente pueda evitar la falta y ofensa a Dios. Y es por eso, por ejemplo, que un joven católico no puede asistir habitualmente a boliches o discotecas. 
El mensaje del Romano Pontífice, en cambio, es que no importa pecar porque después, en todo caso, uno se arrepiente. ¿Qué diría Santa María Goretti de esta enseñanza? Ella prefirió morir antes que pecar. En los tiempos que corren, habría sido tomada por una idiota: “Disfrutá, aunque peques, total después pedís perdón”, podría haber sido el consejo francisquista.
Y no se trata aquí de promover la posición timorata y escrupulosa de aquel que prefiere quedarse encerrado en su casa para no tener ocasiones de pecado que, en los tiempos que corren, nos rodean por todas partes. Se trata de ponerse voluntariamente en una situación concreta y fehaciente de pecado grave. Que esta situación se dé en la política o no, es una anécdota. Lo importante es el fondo de la cuestión: la “teología” moral del Papa Bergoglio. 
“Antes morir que pecar”, decía Santo Domingo Savio, y todos los santos de la Iglesia vivieron siempre en santo temor de Dios, que no es paralizante, sino que es energía movida por el amor que nos provoca naturalmente odio al pecado por temor a ofender a Dios. 


No es una pesadilla. No es ficción. Es el pontificado de Jorge Bergoglio.

46 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece que aquí también debemos recurrir a una "estructuración teológica" del discurso de Francisco (Cardenal Müller dixit): lo que el Pontifex quiere significar es lo siguiente: hay que meterse en política, pero fundar un partido no sirve, ergo hay que meterse en lo que hay, por ejemplo el Frente para la Victoria, lo cual ya es pecar de entrada, pero Bergoglio que es amigo de Kristina me perdona. Después seguí para adelante nomás, que lo que vale es caminar y caminar, todos juntos de la mano. Se entiende ?

javcus dijo...

Es lo que hay. Y éstos son los frutos de los disparates de este orate:

¿”Efecto Francisco”? – La influencia moral católica se derrumba en Italia, por Sandro Magister.

Anónimo dijo...

Bueno, faltan pocos días para la beatificación de Monseñor Romero, y yo tengo un sentimiento ambiguo, porque por un lado su vida está "circunstanciada" por curas liberacionistas que lo tuvieron en algún momento por conservador, y por otro lado se jugo entero por defender a sus ovejas. Creo que Monseñor se merece un juicio justo en este foro. Más que meterse en política, pienso que el Evangelio se metió en él.

Anónimo dijo...

Meterse en política, en lo que hay hoy, Pro, FPV o FR, es como tomar el bondi equivocado a propósito. Querés ir a Palermo y te tomás el que va a la Boca. Por más que le digas, el fercho no hace caso y sigue su recorrido. Y los demás pasajeros te putean, porque quieren ir a la Boca.

Anónimo dijo...

El problema de fondo (o uno de ellos) es que los partidarios de participar en política no pueden concebir que la Iglesia no triunfe en algún momento. Tienen la esperanza de una nueva cristiandad, la cual sólo será posible si también se participa activamente en política.
Y ahora con el empujoncito de Panchoto, quién los para?

Anónimo dijo...

Y si sos coherente con tu fin último, en última te instancia te bajan del bondi, o bien te conformas y ponés a poner orden adentro del Bondi, a limpiarlo, reparar los asientos, para que quede pipí cucú. Eso sí, sigue yendo para La Boca.

Anónimo dijo...

El problema es que si los cristianos renuncian por default a meterse en política, después no nos quejemos de que los otros tomen las riendas y aparezcan las aberraciones legislativas y jurídicas que estamos viendo. Si se deja el espacio vacío, seguro alguien lo ocupará.
Gabriela

Anónimo dijo...

Cree fuertemente y haz política fuertemente.

El Pulpero de la Recoleta

Anónimo dijo...


”Efecto Francisco”

– La influencia moral católica se derrumba en Italia, por Sandro Magister.??????????????????????
??????????????????

La influencia moral católica se derrumba en Italia, ........
..... desde el final de la segunda guerra mundial ....

Francisco no tiene nada que ver ....


Anónimo dijo...

Comparto la opiñon del anónimo del 19 de mayo de 2015, 11:11


sobre Mons.ROMERO ...

Anónimo dijo...



No entiendo que hay católicos que defienden los asesinos de Mons. ROMERO ....

Wanderer dijo...

Gabriela, es decir que no importa pecar con tal de tener un cuotita de poder a fin de instalar el Reinado Social de Cristo. Total, el fin justifica los medios.

Advocatus Franciscus ex officio dijo...

Permítanme actuar de defensor oficioso del Pontífice en este punto: es evidente, por lo menos para mí, que "tal vez te haga pecar" no hace referencia a una ocasión próxima de pecado sino a una ocasión remota.

Me parece importante destacarlo porque de lo contrario el tema sería gravísimo.

Anónimo dijo...

Wanderer: yo no dije eso, asi que no ponga en mi boca lo que no dije. De ningún modo avalo los dichos de Francisco. Lo que quiero decir es que si por miedo a pecar, nadie se mete, entonces nadie hace nada. Es como decir que un abogado o un escribano, por miedo a caer en la tentación ($$$) de hacer algún arreglo non-sancto, deje su profesión. No, no es así. En todo caso, hay que saber que la ocasión de pecar existe, e implorar a Dios la gracia suficiente para no hacerlo. Participar en política no es un pecado en sí mismo. Desde cuando lo es? Yo no tengo nada que ver con la politica, ni lo quiero tener. Pero las ocasiones de pecar durante el dia son muchas en cualquier ámbito. Que se sugiere? Que vivamos en la anarquía? Asi estamos, con la politica 100% manejada por anticristianos de toda laya.
Gabriela

Anónimo dijo...

Es la consecuencia de una religión inmanente. Todo está apuntado a construir un mundo feliz. Todo lo que hace y dice el Papa lo es desde esta postura. Con algún que otro caramelito de madera -para usar la imagen acuñada por Jorge Asis- retórico para los que todavía creen que el reino de Cristo no es de este mundo.

Anónimo dijo...

Esta discusión puede ser interesantísima. Como estamos en una casa muy castellaniana, espero que los conocedores se animarán a exponer las ideas de este sacerdote al respecto, y sobre todo su ejemplo vital de meterse en política. Tengo entendido que había adoptado el lema «primero, política» que era su traducción del maurrasiano La politique d'abord. No ciertamente como quien cree que el fin justifica los medios, pero sí saltándose algunas normas canónicas, que no eran solo prohibiciones arbitrarias de superiores despóticos. ¿Estoy en lo cierto?

Wanderer dijo...

Gabriela, tenga presente que en el segundo párrafo, incluyo la aserción "en las circunstancias actuales". Considero que en Argentina, tal como hoy están planteadas las cosas, hacer política partidaria en los partidos tradicionales, es ocasión próxima de pecado y, por tanto, no es lícito para un católico.
Hacer política, de suyo, no es pecado; eso es bastante obvio, pero usted bien debe saber que las circunstancias son determinantes para especificar el acto moral.

Wanderer dijo...

Anónimo de las 12:39 hs: Está medianamente en lo cierto. Eso lo pensó Castellani en un momento de su vida. Pero pronto cambió de parecer.
Pero sobre esto, mejor que opine su biógrafo.

Anónimo dijo...

Che, no existe algún tema que no se convierta en una guerra ?

Acá les mando unas vistas aéreas impresionantes de la abadía del Monte St Michel tomadas desde un drone, para sacarse el sombrero ante aquellos arquitectos !

https://www.youtube.com/watch?v=1gXsWComxjo

Anónimo dijo...

Este blog se está recalentando: 18 comentarios en menos de 2 horas....mmmmmmmm

Anónimo dijo...

Sería gracioso que ahora que el nuncio en España ha llamado a capítulo a la monja Caram, por meterse en política, ésta adujese en su descargo el ejemplo de su insigne compatriota.

Ludovicus dijo...

A mí me inquietan varias cosas del statement de Bergoglio. Primero, la liviandad con que trata la posibilidad de pecar. Esto es inédito en lenguaje pontificio o simplemente católico. Es como si un cirujano le dijera a un paciente que se opere, que tal vez eso lo mate, pero que le meta nomás.
Segundo, el rotundo rechazo a un partido católico. Si este señor afirma la factibilidad y hasta la necesariedad de intervenir en política, al punto que admite el pecado, no veo qué autoridad tiene para vedar un partido confesional.No digo que lo apoye, pero tampoco entiendo que lo descarte, es una decisión prudencial, una vez más. Es el reino del capricho.
Tercero. Dice, "haz política ... tal vez te hará pecar, pero el Señor está contigo". El lema del reino de Prusia, aplicado a la política, ha dado algunos resultados nefastos. Para peor, se hace en un contexto de metas secularistas e inmanentes. Otra vez el reino del capricho.

Anónimo dijo...


La única forma católica de participar en la poítica es la disidencia completa.
Solzhenitsyn se metió en política al desligitimizar (se dirá así?) el sistema. Ya no hay leyes CIVILES legítimas. No hay obligación de cumplir con ninguna de ellas. Ni siquiera los impuestos. De hecho creo que hoy pagar impuestos es un pecado. La obligación es colaborar con la Iglesia, que obviamente no es Cáritas.
Hoy la única forma de participar es no participar. Y eso es estar fuera de la ley, sabiendo que si se cae preso serán los fellow católicos los que a uno lo señalarán. A mí no me importa.
Salvo que se quiera caer en las improbables derivas de la Democracia Cristiana. O ser cómplice.

Anónimo dijo...

Meterse en politica, hacer politica, no es necesariamente navegar dentro de la estructura partidaria. Complotar contra todo lo malo existente hoy en dia no creo que sea pecado. Se puede hacer politica para destruir lo malo y enfermo de la democracia. ¿Peca en antibiotico contra la bacteria?

Anónimo dijo...

Donde dice "Tal vez te hará pecar" léase "Tal vez serás tentado".

Capaz quiso decir eso.

Juancho

Johannes dijo...

Comentario 1 de 2

Leyendo la noticia de Ambito.com en el enlace del artículo, me extrañé sobremanera al leer:

La política, como decía el beato Paulo VI, "es la forma más alta y exigente de la caridad."

Claramente Pablo VI jamás podría haber dicho que la política es "la" forma más alta de la caridad, porque amar es desear y procurar el bien, y el mayor bien es la salvación, la vida eterna, la participación de la naturaleza divina. Por lo tanto hay dos opciones, no excluyentes entre sí: 1: Francisco citó mal a Pablo VI, o 2: el artículo citó mal a Francisco. El texto oficial del discurso en vatican.va muestra que el caso es ante todo 2, lo cual soluciona el problema citado, pero también 1. Cito de:

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/april/documents/papa-francesco_20150430_comunita-vita-cristiana.html

"El beato Pablo VI, si no me equivoco, dijo que la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común."

Buscando en textos de Pablo VI no encontré esa cita. Lo más cercano que encuentro es un texto de Benedicto XVI:

http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2012/june/documents/hf_ben-xvi_spe_20120602_autorita-milano.html

"Por otra parte, la razón que a su vez mueve y estimula vuestra activa y laboriosa presencia en los distintos ámbitos de la vida pública no puede menos de ser la voluntad de dedicaros al bien de los ciudadanos, y, por tanto, una expresión clara y un signo evidente de amor. Así, la política se ennoblece profundamente, convirtiéndose en una forma elevada de caridad."

Johannes dijo...

Comentario 2 de 2

Respecto a la posibilidad de pecar en la actividad política, lo que Francisco dijo, según el texto oficial enlazado en mi comentario anterior, fue:

Hacer política es un martirio: en verdad, un trabajo martirizante, porque es necesario ir todo el día con ese ideal, todos los días con el ideal de construir el bien común. Y también llevar la cruz de numerosos fracasos, y también llevar la cruz de tantos pecados. Porque en el mundo es difícil hacer el bien en medio de la sociedad, sin ensuciarse un poco las manos o el corazón; pero por esto ve a pedir perdón, pide perdón y sigue haciéndolo. Pero que esto no te descorazone. «No, padre, no hago política porque no quiero pecar». «Pero, ¡no haces el bien! Sigue adelante, pide al Señor que te ayude a no pecar, pero si te ensucias las manos, pide perdón y sigue adelante». Pero hacer, hacer…

Stephanus de Murlinis dijo...

[...] sobre todo su ejemplo vital de meterse en política. Tengo entendido que había adoptado el lema «primero, política» que era su traducción del maurrasiano La politique d'abord. No ciertamente como quien cree que el fin justifica los medios, pero sí saltándose algunas normas canónicas, que no eran solo prohibiciones arbitrarias de superiores despóticos. ¿Estoy en lo cierto?

No, según creémos no está en lo cierto. Al respecto, sintéticamente, podemos decir que

1) Su "meterse en política" para nada lo consideró Castellani "su ejemplo vital". De hecho, todo lo contrario. Lo consideró un error. (Cf. Jauja y la biografía.)

2) No, no había adoptado "el lema «primero, política»". De hecho, hace una explicación del lema maurrasiano atendiendo a la objeción de Maritain, pero distinguiendo los distintos órdenes, el del ser del del obrar. (cf. Las ideas de mi tío el cura.)

3) Sobre lo de "saltarse algunas normas canónicas", el tema está tratado en la excelente biografía escrita por Sebastián Randle que aquí se ofreció gratuitamente. El caso es que, según Castellani, a él lo incluyeron (sin preguntarle antes) en la lista de diputados de la Alianza Libertadora Nacionalista. Era una lista testimonial y de hecho él no salió diputado ni podía salir.

4) La ALN de 1946 no se asemeja a ningún partido actual. Y, de hecho, según los criterios bergoglianos, sería lo más parecido al "partido confesional" que censura. (Cf. Alianza Libertadora Nacionalista de Hernán Capizzano.)

Anónimo dijo...

Muchas gracias, don Stepahanus y don Guánder, por sacarme de mi error en seguida, con sus respuestas claras y precisas. Y también agradeceré más detalles, o citas, o las referencias a capítulos del Randle o a otras fuentes disponibles en internet.

Hace poco que he descubierto la figura del P. Castellani, gracias a Prada, y no se me escapa su importancia. Saludos.

Ludovicus dijo...

Johannes, Bergoglio cita mal. La frase es de Pío XI "la política es una forma excelsa de caridad" (Mensaje del 28 de diciembre de 1921), muy repetida por los democristianos. Posteriormente la repetirá Pío XII, eso sí, anteponiéndole la religión.

Anónimo dijo...

Puede ser oportuno citar magisterio sobre el tema de San Juan Pablo II, en la exhortación apostólica Christifideles laici:

Para animar cristianamente el orden temporal —en el sentido señalado de servir a la persona y a la sociedad— los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la «política»; es decir, de la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común. Como repetidamente han afirmado los Padres sinodales, todos y cada uno tienen el derecho y el deber de participar en la política, si bien con diversidad y complementariedad de formas, niveles, tareas y responsabilidades. Las acusaciones de arribismo, de idolatría del poder, de egoísmo y corrupción que con frecuencia son dirigidas a los hombres del gobierno, del parlamento, de la clase dominante, del partido político, como también la difundida opinión de que la política sea un lugar de necesario peligro moral, no justifican lo más mínimo ni la ausencia ni el escepticismo de los cristianos en relación con la cosa pública.

Son, en cambio, más que significativas estas palabras del Concilio Vaticano II: «La Iglesia alaba y estima la labor de quienes, al servicio del hombre, se consagran al bien de la cosa pública y aceptan el peso de las correspondientes responsabilidades»[150].

[150] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et spes, 75.

Wanderer dijo...

Anónimo de las 18:06, si usted piensa resolver el asunto con la Gaudium et Spes y Juan Pablo II, estamos fritos.

Johannes dijo...

Ludovicus, la cita más confiable que encuentro de las palabras de Pío XI difiere bastante de eso.

http://somos.vicencianos.org/blog/la-dimension-politica-de-la-caridad/

En el Magisterio de la Iglesia esa expresión aparece por primera vez en la defensa que hizo Pío XI de la Federazione Universitari Cattolici Italiani en 1927, cuando Mussolini le acusó de exceder los límites del apostolado al incidir en la política. «El campo político —dijo el Papa— abarca los intereses de la sociedad entera; y, en este sentido, es el campo de la más vasta caridad, de la caridad política, de la caridad de la sociedad»7.

[7] Pío XI, Alocución a los dirigentes de la Federazione Universitari Cattolici Italiani, 18 de diciembre de 1927 (Discorsi di Pio XI, t. 1, Ed. D. Bertetto, Torino 1960, p. 743).

Anónimo dijo...

En política no se puede hacer nada.
Es de sentido común.

Cito al GK:

“Desde el nacimiento de la época moderna en el siglo dieciséis, ningún sistema filosófico tomo seriamente en cuenta el sentimiento de la realidad, lo que la gente llamaría sentido común si no hubiera habido filósofos. Todos estos tomaron como punto de partida una paradoja: una afirmación que prerrequería el sacrifico de los que ellos llamarían el dato inmediato del buen sentido. Este es el único rasgo que une a Hobbes y Hegel, a Kant y Bergson, a Berkeley y William James. Uno tiene que empezar creyendo algo que ningún mortal normal creería si a su simplicidad alguien se lo propusiese de súbito; como que la ley está por encima del derecho, o que la verdad está fuera del alcance de la razón, o que las cosas sólo existen en la medida que las pensamos, o que todo es relativo a una verdad que no está ahí. El filósofo moderno reclama que se le conceda esto y cree que todo lo demás será fácil; enderezara el mundo si sólo se le concede imponerle a la mente ese giro en redondo único.”

Citado del libro dedicado a Santo Tomás, en mi opinión ciertamente más alto que el de San Francisco, que también es excelente.
El gran disparate que hay que aceptar para hacer política es que el bien común sólo puede realizarse destruyendo el bien común… y haciendo el mal, dado que lo exige la voluntad popular de unos pocos con el poder del dinero. ¿?

Si sigo pensando en los disparates que hay que aceptar para hacer política voy a quedar mosqueado.

Saludos

Adolfo J. Astinza dijo...

Los que están esperando al Gran Monarca y al Gran Papa, métanse en cualquier partido político. Pero los que estamos esperando "Su Venida en Gloria y Magestad", la única posibilidad es estar en la inhóspita trinchera.

Jorge Rodríguez dijo...

Como en todo, hay que tomar el ejemplo de Jesucristo. ¿Jesucristo hacía política? No. ¿Tenía entre sus seguidores a políticos? Había miembros del Sanedrín que lo escuchaban pero eran seguidores ocultos, nadie hablo en su favor en el "juicio". ¿Hay, en la predicación de Jesucristo alguna indicación sobre como debe de organizarse la sociedad, la economía, la forma de gobierno, las leyes, la autoridad etc? En general no, aunque todo eso debe estar supeditado a las leyes de Dios, que ya sabían los judíos, básicamente se resume en amor al prójimo etc.¿Les aconsejo a sus seguidores que trataran de llegar a puestos de poder para predicar mejor el evangelio? No

Anónimo dijo...

Excelente lo del anònimo del 19 de mayo de 2015, 19:38. El gordo inglès y sanseacabò

Anónimo dijo...

Jorge Rodriguez para eso dejó al Espíritu Santo, EL os enseñará....
ud no puede soslayar la enseñanza del Magisterio durante casi dos mil años.

Anónimo dijo...

5) El texto del Vaticano II (GS 22.2) afirma que la Encarnación nos ha elevado “también a nosotros”, naturaleza humana, a una “dignidad sublime”. Pero el Magisterio conciliar de los Concilios ecuménicos Constantinopolitano II y III, y el de Calcedonia, nos enseñan que la Encarnación si, ha elevado la naturaleza humana, pero no en nosotros mismos, sino más bien en Nuestro Señor Jesucristo, en El, esto es, que se ha encarnado, por hombre perfecto y sin pecado. Los dogmas Calcedonenses y Constantinopolitanos no contienen en absoluto la idea de una Encarnación que una, en cuanto tal, al Cristo “a todos los hombres”.


https://materinmaculata.wordpress.com/2015/05/14/12-vaticano-iio-giro-de-180o-gaudium-et-spes-la-iglesia-y-el-mundo/

Anónimo dijo...

¿Jesucristo no hizo política? Me deja dudas.

saludos

Anónimo dijo...

A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César.No inventemos excusas para participar en política...



William Shatner versión Boston Legal.

Kleine Denzinger dijo...

Si no fue oportuno citar a SJP_II, citemos entonces a León XIII en Immortale Dei:

18. Estos son los principios que la Iglesia católica establece en materia de constitución y gobierno de los Estados. Con estos principios, si se quiere juzgar rectamente, no queda condenada por sí misma ninguna de las distintas formas de gobierno, pues nada contienen contrario a la doctrina católica, y todas ellas, realizadas con prudencia y justicia, pueden garantizar al Estado la prosperidad pública. Más aún: ni siquiera es en sí censurable, según estos principios, que el pueblo tenga una mayor o menor participación en el gobierno, participación que, en ciertas ocasiones y dentro de una legislación determinada, puede no sólo ser provechosa, sino incluso obligatoria para los ciudadanos.

22. En la práctíca, la aplicación de estos principios pueden ser considerados tanto en la vida privada y doméstica como en la vida pública. En el orden privado el deber principal de cada uno es ajustar perfectamente su vida y su conducta a los preceptos evangélicos, sin retroceder ante los sacrificios y dificultades que impone la virtud cristiana. Deben, además, todos amar a la Iglesia como a Madre común; obedecer sus leyes, procurar su honor, defender sus derechos y esforzarse para que sea respetada y amada por aquellos sobre los que cada cual tiene alguna autoridad. Es también de interés público que los católicos colaboren acertadamente en la administración municipal, procurando y logrando sobre todo que se atienda a la instrucción pública de la juventud en lo referente a la religión y a las buenas costumbres, como conviene a personas cristianas: de esta enseñanza depende en gran manera el bien público de cada ciudad. Asimismo, por regla general, es bueno y útil que la acción de los católicos se extienda desde este estrecho círculo a un campo más amplio, e incluso que abarque el poder supremo del Estado. Decimos por regla general porque estas enseñanzas nuestras están dirigidas a todas las naciones. Puede muy bien suceder que en alguna parte, por causas muy graves y muy justas, no convenga en modo alguno intervenir en el gobierno de un Estado ni ocupar en él puestos políticos. Pero en general, como hemos dicho, no querer tomar parte alguna en la vida pública sería tan reprensible como no querer prestar ayuda alguna al bien común. Tanto más cuanto que los católicos, en virtud de la misma doctrina que profesan, están obligados en conciencia a cumplir estas obligaciones con toda fidelidad. De lo contrario, si se abstienen políticamente, los asuntos políticos caerán en manos de personas cuya manera de pensar puede ofrecer escasas esperanzas de salvación para el Estado. Situación que redundaría también en no pequeño daño de la religión cristiana. Podrían entonces mucho los enemigos de la Iglesia y podrían muy poco sus amigos. Queda, por tanto, bien claro que los católicos tienen motivos justos para intervenir en la vida política de los pueblos. No acuden ni deben acudir a la vida política para aprobar lo que actualmente puede haber de censurable en las instituciones políticas del Estado, sino para hacer que estas mismas instituciones se pongan, en lo posible, al servicio sincero y verdadero del bien público, procurando infundir en todas las venas del Estado, como savia y sangre vigorosa, la eficaz influencia de la religión católica.

Anónimo dijo...

Vamos, Francisco cuando dice participar en política (quièrase o no aceptar) hace referencia a la participación partidocrática en última instancia. Tengo varios conocidos laicos-jesuitas que tiene muy claro ésto, porque en su momento Bergoglio y los jesuitas en general les bajaban línea por ahí. Es verdad que estratégicamente hablando pueden empezar por lo cultural o lo económico, religioso (?) etc., pero el objetivo final es la participación concreta en el gobierno. Para ellos, sólo así será posible transformar esta realidad desigual que oprime a los más débiles y menesterosos y bla bla bla.
En fin de cuentas, lo que proponen es una salvación de orden inmanente.

Anónimo dijo...

Cristo no es persona humana sino Divina.

En el la natura humana subsite en el ser divino, y esa natura humana, la de Cristo esta en una condicion unica.

Pero, al no ser una naturaleza humana individuada en una persona humana sino Divina subsistiendo en el Ipsum Esse en union hipostatica a la Persona del Hijo, no esta mal decir que la naturaleza humana, la especie humana (la mia, suya, nuestra y de él), en JesuCristo, tiene una dignidad sublime: a ningun angel se le dijo este es mi Hijo, y si a un hombre... aunque cada Angel agota su especie y ahi me tendria que extender fuera del objetivo del comentario.

Concedo que es una afirmación que en otro sentido y entendida en hermeneutica de Rahner, puede ser muy pesimamente entendida, pero la afirmacion en si, no la encuentro Heterodoxa.

Cuervo de San Pedro.

Anónimo dijo...

Mire Cuervo de San Pedro, todo se puede decir "en cierto modo". Es como la monja aquella que, cuando la llevaron al zoológico, dijo que aquello era "en cierto modo, un espectáculo de desnudos".

El Pulpero de la Recoleta

Anónimo dijo...

No todo se puede decir de cierto modo. Pero no todo se puede decir de todos modos y de cualquier modo.

Hay cosas para discutir en lugares academicos donde se discuten sutilezas entre cirujanos. Ahora cuando en vez de cirujano Ud. tiene un carnicero con hachas o primates con motocierras, es mejor callar... lamentablemente la mesura del habla o la pluma, no es una virtud que abunde entre los dedicados a Ciencias Sacras.

Fijese las tantas distinciones que hay que hacer... ¿cree que todos llegan a entender eso?... Mire, guste o no, sea la mejor forma de decirlo o no, sea como sea... la naturaleza humana de un hombre nacido antes de la Encarnación, no podia "chapear" del honor que uno que nacio despues... y que ahora toda la especie humana, desde Adam al ultimo embrión fecundado pueden celebrar... uno de los nuestros es Hijo de Dios por Natura, uno de nosotros es Dios y uno de nosotros, hombre... y tiene hasta Madre... nuestra naturaleza le dio una Madre a Dios, porque Dios asi lo dispuso, eso es gloria y honor de nuestra raza.

Y es una verdad Teologica q concidero esta implicita en el Felix culpa del Pregon Pascual, esto ultimo es discutible.

Cuervo de San Pedro.