miércoles, 3 de junio de 2015

La ciudadela

El último post ha dado lugar a una interesante discusión y a una curiosa confusión acerca de ciertos conceptos. Me refiero a la eterna (y falsa) dicotomía entre acción y contemplación que, en este caso, se manifestó en la oposición (falsa) de vivir en la ciudadela o en el campamento de los orcos. Pareciera que hay visitantes del blog que se empeñan en leer de un modo lineal las entradas y los comentarios y que se rehusan a intentar siquiera un interpretación de las metáforas o alegorías. Es como si, cuando leen en las Escrituras que Dios es valiente como un león, se empecinaran en discutir si se trata de un león del Serengeti o de las selvas kenyanas, o si tiene la melena corta o larga. 
La ciudadela -no hace falta decirlo-, es una imagen o alegoría; no es una realidad física o geográfica; no es un lugar. Es posible que existan algunos afortunados que puedan vivir en ciertas ciudadelas, pero ninguna de ellas tiene las murallas tan altas que impidan que los vientos de Mordor soplen en su interior. “Los demonios están en el aire”, me decía un amigo que vive aislado en una ciudadela cuando vio que su hija de seis años, que jamás había escuchado cumbia, comenzó a bailarla como una avezada danzante apenas escuchó esa música de las tierras oscuras en un almacén del pueblo. 
¿A qué refiere la imagen de la ciudadela? Como toda alegoría, es polisémica ya que tiene varias aplicaciones. La primera y más importante de las ciudadelas, es la interior. Es la Schekinah del pueblo judío, la presencia de Yavé en medio de ellos, como la nube que se posa sobre el Arca de la Alianza. Para nosotros, los cristianos, es el mismo Cristo quien, como decía Orígenes, es la auto-basileía, es decir, Él es el mismo Reino de Dios. Habitar en la ciudadela, entonces, no es escapar del mundo sino mantener encendida durante toda la jornada la llama que ilumina desde lo profundo de nuestra interioridad en la que las Tres Divinas Personas han plantado su tienda, más allá de los remezones que seguramente debamos soportar por lo que ocurre en el mundo exterior y por el modo en que esos acontecimientos repercuten, necesariamente, en nuestras emociones. 
La alegoría de la ciudadela refiere también a los ambientes en los que a cada uno de nosotros le ha tocado en suerte vivir. Y, en este caso, los ejemplos son múltiples. Hay algunos, como es mi caso, que por nuestras actividades estamos rodeados habitualmente de gente sana, y con esta expresión me refiero a personas cristianas con las que compartimos todo, o casi todo. Otros, en cambio, por sus ineludibles ocupaciones se encuentran rodeados diariamente con orcos, y con esta expresión tolkiniana me refiero a personas que viven, y son, perfectos paganos y que fueron muy bien descritos por el Oficinista en su comentario.
Fue esto, y nada más que esto, lo que intenté escribir en la entrada anterior. Aquí no discutimos si está bien o está mal vivir en la ciudadela porque, sencillamente, es un tema que no se discute: todo cristiano debe habitar en la ciudadela porque todo cristiano debe ser monachus  o monje porque esa la vocación universal, como bien dice Bouyer y no se cansa de repetir el Athonita. No importa que sea un monje casado, con diez hijos y que trabaja en el corazón financiero de Buenos Aires: es monje porque lleva su celda en su corazón, allí donde esta el Basileia tou Theou o Reino de Dios; la Schekinah o Presencia de Yavé en medio de él. 
Naturalmente, planteadas las cosas de este modo, es ocioso discutir si debemos o no debemos tratar de acercar a Cristo y a su Evangelio al diariero, al quiosquero o al verdulero., o a los orcos de la oficina. Cada uno lo hará con los medios que disponga y según se lo dicte su prudencia. El bien es difusivo de sí por naturaleza; no es necesario para eso hacer cursos y talleres de apostolado, ni tampoco pertenecer a un grupo parroquial. 
Todo esto no quita que cada uno de nosotros pueda construir su propia ciudadela social o familiar. El libro de John Senior La restauración de la cultura cristiana -que se encuentra en lento proceso de traducción- es una buena “guía” en ese sentido: además de la oración, la lectura en voz alta en familia, el hacer música con los hijos, reuniones de amigos en los que se hablan temas que hacen a lo que fue nuestra civilización cristiana, etc. También incluiría yo la conservación de ciertas costumbres o tradiciones, superficiales si se quiere, pero que son signos visibles de lo que ya no es en el mundo pero que sigue vivo en nuestros corazones.
¿Y construir una ciudadela en serio? Enseguida pensamos, por ejemplo, en San Ireneo de Arnois, el pueblo de El despertar de la Señorita Prim. ¿Por qué no, diríamos, organizar unas veinte o treinta familias, “invadir” un pueblo moribundo, de esos que abundan en los últimos años, cuyos habitantes emigraron a las ciudades y dejaron sus casas que venden a precio de saldo, buscar un cura que celebre la misa tradicional, y recrear allí la vida de un orden cristiano? No es imposible y es atractivo, pero yo me permito ser desconfiado de esas iniciativas. No sé por qué. Me cuesta encontrar razones, pero desconfío. Pero en esto, como en todo, la que manda es la prudencia, que es intransferible.

Tengo una amiga que, por su trabajo, debe pasar todo el día encerrada en la más alta de las torres de Mordor y, sin embargo, es una de las más felices habitantes de la ciudadela. Es que, como hemos dicho ya en esta bitácora, San Ireneo de Arnois no es un lugar sino un estado del alma. 

39 comentarios:

Andrés Flake dijo...

Clarificadora entrada. Muchas gracias por ella.

Lo que más me ha gustado es el título del libro de John Senior "La restauración de la cultura cristiana".

Y también el que, dentro de ese programa de restauración, figure (junto a lo más básico, que es la oración, por supuesto) en un lugar destacado las reuniones de amigos para charlar. Yo no diría que para charlar sobre "lo que fue nuestra civilización cristiana" (aunque hablar de historia siempre sea bueno), sino más bien lo que es una civilización cristiana. Es decir, los contenidos que hacen de una sociedad una civilización cristiana. (Usando todos los ejemplos históricos que vengan al caso para encarnar las ideas).

Ahora bien, sin ánimo de incordiar a nadie, sigo pensando que llamar "ciudadelas" a este tipo de ambientes, no es quizás la palabra más feliz. Pues una ciudadela es la última defensa de un recinto fortificado. El lugar donde refugiarse los últimos defensores, cuando ya la plaza está asaltada y casi tomada por completo.

Pero una reunión de amigos que dialogan periódicamente sobre la cultura cristiana, sobre lo divino y su relación con lo humano, y que combinan el análisis de los problemas del momento(que pueden ser muy graves) con la profundización gozosa en el pensamiento cristiano que ha ido desplegándose a lo largo de dos milenios de sabios y santos. Una reunión así, digo, en amistad, y con un discreto goce de los bienes (también materiales) que Dios nos ha proporcionado para intendencia de las conversaciones, eso no es un último refugio. Eso es levadura. Es ser fermento, como Cristo nos ordenó. Y es ser un poderoso ariete en la lucha contra la barbarie. Es un arma de ataque, no un refugio.

Por eso me gustan especialmente las entradas en las que se recrea la figura de Don Gabino. Pues estoy convencido de que donde logran crearse ambientes así se están plantando las bases de la civilización cristiana. Que luego se desarrollará o no. Pero eso ya no es cosa nuestra, sino de Aquel que pone el incremento.

En cierto modo, este blog, en conjunto, es también algo parecido. Y por eso podemos decir que es fermento, y una avanzadilla de la restauración cristiana. Pero nada iguala a la conversación cara a cara entre amigos. Y si hay un buen vino, o un bien whisky por medio, ya no digamos.

Anónimo dijo...

A mí no me gustaría nada vivir en San Irineo, necesito el fragor del combate. Y tengo la impresión de que ese experimento sociológico terminaría,en personas normales, con todo el mundo peleado.
Porque cuando uno lucha por la supervivencia está más despierto y eso es precisamente lo que se nos pide ; que velemos.
No quiero burbujas ni ciudadelas. No es ahí donde se juega la partida. Que esto está dando las últimas boqueadas parece evidente, quien quiera aún está a tiempo de cambiar de bando.
Miles Christi, caramba, quintacolumnistas de Dios en el reino del Príncipe de las Tinieblas.

Anónimo dijo...

La ciudadela es el Templo, la Casa de Yahveh, que es Jesucristo, "porque en Él reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente" (Col 2,9). Ónticamente, habitamos en la Casa de Yahveh, estamos en Cristo, si Él y el Espíritu Santo habitan en nosotros por la gracia santificante y la caridad (Jn 17,26). Esa realidad se afianzará, crecerá y fructificará tanto más cuanto más la vivamos conscientemente, lo cual incluye tener la actitud del orante del Salmo 27, con el cual los que habitualmente rezan Vísperas están familiarizados, en una traducción algo diferente de la que cito:

Yahveh es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Yahveh, el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar?

Cuando me asaltan los malhechores para devorar mi carne, son ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropiezan y caen.

Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no teme; aunque estalle una guerra contra mí, estoy seguro en ella.

Una cosa he pedido a Yahveh, eso buscaré: habitar en la Casa de Yahveh todos los días de mi vida, contemplar la belleza de Yahveh e inquirir en su Templo.

Porque Él me dará cobijo en su cabaña en el día de peligro; me esconderá en lo oculto de su tienda, me levantará sobre una roca.

Y ahora se alzará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean; en su tienda sacrificaré sacrificios de aclamación; cantaré y salmodiaré a Yahveh.

Anónimo dijo...

Existen en la ciudad de Buenos Aires algunas ciudadelas, y no tan virtuales. Cierto que no católicas. No sé si sería posible, o aún deseable intentar crear su equivalente católico.
Pienso en los judíos ortodoxos, que hasta andan con un uniforme particular (sombrero de ala ancha, traje oscuro, camisa blanca sin corbata, barba, para los hombres. Peluca o boina, pollera larga, mangas hasta la muñeca, las mujeres de cualquier edad), y que están completamente integrados a la actividad económica de la ciudad, pero a su vez absolutamente separados. Yo los veo por mi barrio, porque estoy cerca del colegio Wolfsohn, de la Jabad Lubavitch (y ojo con este dato: hasta 1976, la Jabad Lubavitch no existía en la Argentina. Hoy son omnipresentes, y no paran de crecer. Dentro del judaísmo, claro. Los goyim no entramos en su radar).
Los Testigos de Jehová son un caso similar. Se visten raro, se comportan raro, parecen inmunes al mundo que los rodea, y además lo abordan para predicarle (si bien de modo algo tosco). Y hasta tienen un bunker en donde viven, sobre la calle Roseti.
Y me parece que los Mormones también son asimilables a una ciudadela.

Anónimo dijo...

Wanderer,
en esta excelente entrada, usted afirma "...y con esta expresión tolkiniana me refiero a personas que viven, y son, perfectos paganos y que fueron muy bien descritos por el Oficinista en su comentario".
Estoy leyendo un libro que me hizo descubrir un buen amigo. El libro es "Virgilio, Padre de Occidente", de Teodoro Haecker. Y leyendo en él sobre Virgilio y su obra, sobre la Roma de su tiempo -y sobre la moral, la ética, la relación con la deidad de los Romanos- concluyo que los oficinistas porteños están muy lejos de ser paganos -perfectos o imperfectos-. Esta gente -los Romanos paganos- se interrogaba a si misma sobre fines últimos, sobre el sino, el hado, el sentido de la vida, sobre el sentido de nuestros actos, sobre la voluntad de los dioses, sobre el deber, etc.. Más allá de que después se entregaran a espantosas carnicerías en guerras civiles, o a horrores como los de Nerón y Calígula.
En cambio, nuestros oficinistas porteños, son unos materialistas toscos y satisfechos, seguidores de un materialismo muy primitivo (para el cual la mente sería un epifenómeno del cerebro), pero, simultáneamente, y de manera inconsistente, siguen algunas causas como si estas fueran el Bien Absoluto (la ecología, por ejemplo). Viven en un presente perpetuo, buscan "estar bien", y lo más elogioso que logran decir de alguien es que "es re-divertido". No me imagino a los paganos serios de la época de Augusto o de Marco Aurelio, teniéndoles demasiada paciencia o respeto a nuestros oficinistas.

Desiderio Fierro dijo...

Algunos intentos se han hecho. No tan "tajantes" en materia de separación pero sí el nuclearse alrededor de una liturgia edificante, educación de los hijos compartida y cercanía de dicha liturgia. La exclusión total es más difícil pero esta parcial viene dando -en la diócesis de Zárate Campana- resultados muy satisfactorios.

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer, me da la sensación que la ciudadela de este post no es muy similar a la descripta en el de ayer, mas allá de cualquier interpretación; por favor, le pido me corrija si no es así.
La ciudadela de ayer hacía referencia a una gracia particular dada por Dios a unos pocos débiles –los que frecuentan la Misa Tradicional y están lejos de las actividades parroquiales- que suelen vivir rodeados de un sano ambiente eclesial y de amigos y familia que forman una muralla.
La ciudadela de hoy consiste, primordialmente, en mantener encendida durante todo el día la llama de nuestra alma en gracia. (Con esta ciudadela estoy totalmente de acuerdo y creo que es el único camino de santidad)
Desde mi humilde punto de vista en el primer post no fue muy claro, o exageró con las metáforas y alegorías. Si todos los cristianos deben vivir en la ciudadela, como dice hoy, ¿por qué, como dijo ayer, Dios le da la gracia de habitar en ella solo a los más débiles? ¿Que les queda a aquellos “fuertes” que tienen la posibilidad de resistir a las tentaciones..., quedan fuera de la ciudadela primera pero podrían estar adentro de esta nueva ciudadela… según yo entiendo.
Un abrazo

EL DESVELADO de las 4.30 am

Anónimo dijo...

San Juan Crisostomo nos da la pista para habitar en la ciudadela, sin desperdicio..

《Cristo nos ha dejado en la tierra para que seamos faros que iluminen, doctores que enseñen; para que cumplamos nuestro deber de levadura; para que nos comportemos como ángeles, como anunciadores entre los hombres; para que seamos adultos entre los menores, hombres espirituales entre los carnales, a fin de ganarlos; que seamos simiente y demos numerosos frutos. Ni siquiera seria necesario exponer la doctrina, si nuestra vida fuese tan irradiante; ni seria necesario recurrir a las palabras, si nuestras obras dieran tal testimonio. Ya no habría ningún pagano, si nos comportaremos como verdaderos cristianos (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. 10 sobre la 1.° Epístola a Timoteo).

EL DESVELADO

Anónimo dijo...

Una pista para vivir entre los orcos...

Convivir con los paganos no es tener sus mismas costumbres. Convivimos con todos, nos alegramos con ellos porque tenemos en común la naturaleza, no las supersticiones. Tenemos la misma alma, pero no el mismo comportamiento; somos coposeedores del mundo, no del error (TERTULIANO, Sobre la idolatría, 1, 4-5).

EL DESVELADO

Anónimo dijo...

Comparto la opinión del Anónimo de las 18:27.

Benign_o dijo...

Totalmente de acuerdo con Desiderio Fierro, por estos lados, si bien es bastante parcial, podemos poco a poco tener nuestra ciudadela en los pagos del viejo Villanueva.

Es terrible, si bien comparto la idea de que la ciudadela debe ser interior y no necesariamente geográfica, es curioso como poco a poco, estamos cada vez mas encerrándonos y aislándonos, prácticamente mi familia sale en auto al colegio y los trabajos, todo por autopista, sin bajar mas de lo necesario, circustancialmente hacer algún mandado y subir de nuevo al auto y a la autopista hasta encerrarse en el Barrio. Ya no hay vida sana social, los chicos no andan mas en bicicleta por la calle solos (a menos que vivan en un barrio cerrado), ya no esta mas el vecino de enfrente tomando un mate a la sombra en la vereda en camiseta, la gente corre a la casa apenas oscurece, no vaya a toparse uno con un orco escondido.

En fin..


Andrés Flake dijo...

Estoy completamente de acuerdo con los comentarios de EL DESVELADO, salvo en la parte del comentario de San Juan Crisostomo en que este nos dice que en el caso ideal no serían necesarias las palabras, ni exponer la doctrina. El logos siempre es necesario. El logos es manifestación del Logos divino. Por tanto, siempre son necesarias las palabras.

Pero insisto en que, salvo este mínimo detalle, suscribo completamente los comentarios de EL DESVELADO.

Anónimo dijo...

Estimado Flake, tiene razón en el detalle, el mismo Cristo no se conformó con sus increíbles ejemplos en el obrar y fue necesaria su palabra, y vea de que forma...

EL DESVELADO

Anónimo dijo...

No alcanza solo con la ciudadela interior; o más bien, si alcanzase, no es óptimo. El hombre es animal social.
No es igual tener amigos afines a no tenerlos, ni un colegio tradicionalista o no tenerlo.
El hombre es animal social en el sentido de la necesidad (que otros suplen porque uno no puede hacer todo - yo no fabrico tornillos), pero también en el de la perfección (lo que se toma del prójimo más o menos perfecto, como ejemplos y que entra en uno medio como por ósmosis).
Es bueno para el hombre, por ejemplo, ser señalado con el dedo si cornea a su mujer o la golpea. Porque es bueno que sienta esa vergüenza social. Es esa vergüenza parte de su posible enderezamiento futuro, tanto como los buenos ejemplos que lo rodeen.
Entre mis amigos, y porque son buenos amigos, y aunque a todos nos encanten las minas, si digo que le metí las guampas a mi mujer, rápidamente me considerarán un pobre tipo y desearán que eso se me vaya pasando lo antes posible.
Y esa ciudadela, familiar y social, no es la interior.
Por supuesto que si el cristianismo no propone otra cosa que la transfiguración interior suficiente para antes de dejar este mundo, la ciudadela interior (en nosotros inhabita el Espíritu Santo concretamente, no es metáfora) es fundamental y el que llegue a la 7º Morada es un campeón. Pero ojo con desdeñar lo otro.

Anónimo de mierda.

Anónimo dijo...

De algo no hay dudas. No elegimos existir y nacer en estos tiempos.
Estamos por la decisión de nuestro Creador. Por qué y para que, es algo que podemos conocer si nos abrimos a la enseñanza de la
Palabra y la interpretamos conforme lo hace el buen Magisterio.
Después viene lo más difícil. Estar, o pretender estarlo, a la altura de tan grande ejemplo y objetivo a la vez.
Ser sal de la tierra y luz del mundo exige superar nuestras malas inclinaciones.
Seguramente que implorando la Gracia, porque sin Él nada podemos hacer.
Y así, con el ejemplo y el renunciamiento a la obras y a las pompas del otro, muy probablemente logremos algo que parecía imposible en principio: Que los llamados orcos sufran algunas deserciones imprevistas.
Ellos también son hijos de Dios. Y cualquiera de nosotros puede ser o convertirse en un futuro (o presente, Dios lo sabe) condenado orco.
Que no hay que creersela tampoco y la soberbia hizo perder hasta al ángel más brillante. Para siempre.

Anónimo dijo...


Y CON ESTE ORCO QUÉ HACEMOS ?

Sínodo familia.- Se congratula del voto a favor del gaymonio en Irlanda

El cardenal Kasper asegura que las uniones homosexuales serán un tema central en el próximo Sínodo

En declaraciones al diario italiano Corriere della Sera, el cardenal Walter Kasper ha asegurado que la Iglesia tiene que abordar con más detalle la cuestión de las parejas del mismo sexo. Indica además que esa cuestión fue en el último Sínodo «solamente un tema marginal, pero ahora se convierte en central». El purpurado alemán defiende el voto a favor del «matrimonio» homosexual en el reciente referendo celebrado en Irlanda. 29►

«Satanás se ríe ahora, pero venceremos por Cristo y en Cristo», por Luis Fernando Pérez - ARTICULO COMPLETO EN

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=24123


Anónimo dijo...


COMO LA DE RAWSON A LUJAN...

De Notre Dame en París a Notre Dame en Chartres

Más de diez mil jóvenes peregrinan en Francia por la conversión de Europa

Más de diez mil jóvenes de veinte países han llevado a cabo una peregrinación de más de 112 kilómetros a pie desde la Catedral de Notre Dame de la capital francesa a la Catedral de Notre Dame en Chartres. El motivo de la peregrinación era pedir por la conversión de Europa.


http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=24125

.

Anónimo dijo...

(Desvelado)
Claro!... como tertuliano era ORTODOXO!!!
sus opiniones son totalmente pasables, dada su ortodoxia...
Este... alguien ya borro el postulado de ""bonum ex integra causa malum ex quocumque defectu"?

Anónimo dijo...

Yo tampoco confio en los proyectos medievales modernos.

Haria falta que el cura fuera parte de la misma familia de los involucrados, sino ¿como lo convencen? ¿que le ofrecen? Poderoso caballero don dinero... ¿de verdad alguien quiere un cura a sueldo?

Despues entre ellos.... pueblo chico infierno grande. Pero con caridad se arregla.

Lo mas jorobado, ¿quien manda, quien pone las reglas? ¿democracia? ¿el cura? ¿el que tiene la billetera? ¿los mejores...y quienes son y quien los etiqueta? ¿los fundadores?...

Conocí experimentos de este tipo, en Europa tambien. En "canonica comunion perfecta" y aval del Obispo. Tambien se que hay versiones locales.

Duran en el tiempo como burbujas, castillos exteriores, donde a los chicos no los educan sus padres porque trabajan todo el dia, salvo excepciones... que paradojicamente son las que igual podría sobrevivir catolicamente fuera del autoimpuesto entorno.

Al margen... en la adolecencia... la burbuja entre celulares e internet, compañeros de rugby y amigas de otros lados... se pincha.

Hay riesgo de mesianismo, de creerse embarcado en una mision celeste... que en el fondo nada tiene de especial o fuera de el llamado narural: educar a los hijos.

Anónimo dijo...

Desvelado, son dos ciudadelas: la espiritual o interior, a la que se refiere primariamente este post y el comentario de las 19:16, y la social-familiar o exterior, a la que se refirió el post anterior. La primera es imprescindible para todos y está al alcance de todos. La segunda es opcional y es concedida por Dios a algunos.

Anónimo dijo...

Benign_o, hay dos niveles de orcos. El oficinista del post anterior trató de los orcos a nivel espiritual, que por sus ejemplos y palabras pueden hacer que se dañe o pierda la vida espiritual, la caridad y la fe, de los cristianos. Tu último comentario y el final del comentario de 2 de junio de 2015, 18:07 bajo el post anterior tratan de los orcos a nivel físico, que por sus acciones pueden hacer que se dañe o pierda la vida física.

Ambos conjuntos no son totalmente disjuntos, pero la manera más probable en que un orco a nivel espiritual puede vulnerar tu integridad física es pasándote por encima con su auto o 4x4 si no te apartás a tiempo de su camino, y no pegándote un tiro para robarte. Si te pega un tiro, en todo caso será por una discusión de tránsito.

Solo la fe permite superar al epicureísmo absoluto dijo...

Anónimo de las 21:26, estos oficinistas siguen cabalmente un modelo de vida presentado en la Roma clásica por un contemporáneo de Virgilio: el epicureísmo absoluto, fundamentado y defendido por Lucrecio en "De rerum natura". Lea las secciones "Synopsis" y "purpose" del artículo que enlacé al nickname.

El epicureísmo absoluto puede ser superado solamente a partir de creer en Dios y en que la manera en que vivamos es relevante para El - por puro amor gratuito suyo, no porque le afecte, porque en ese caso no sería Dios - y será recompensada o castigada por El luego de la muerte, la fe teísta básica descripta por la carta a los Hebreos al hablar del patriarca Henoc, quien vivió antes de que Dios comenzara la Revelación con Abraham: "Ahora bien, sin fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan." (Heb 11,6)

Por supuesto esa fe teísta básica es parte de la fe revelada.

flequillo andrés dijo...

Estoy con el santo. Lo mejor es dar el ejemplo, mucho más que hablar, explicar y bla bla.
Más católicos que luzcan tales y menos información bibliográfica.

Anónimo dijo...

Coincido con el anónimo de las 21:26. Cualquier pagano tenía un grado de sofisticación intelectual infinitamente superior a un oficinista porteño (digo "oficinista porteño" para usar el arquetipo; lamentablemente los hay en todas las profesiones y en todas las geografías). Esa actitud de creer en una vida sin ningún sentido y, al mismo tiempo, sentirse a gusto en ella, es una aberración del siglo XX. Creo que no existe nada asimilable en la Antigüedad.

Anónimo dijo...

Anónimo de las 10,40, Tertuliano fue bastante ortodoxo durante un buen tiempo, aunque haya muerto hereje, no precisamente por la frase que cito, que me pareció que aplicaba al caso...

DESVELADO

Andrés Flake dijo...

Me fijo ahora en este párrafo de la entrada: "¿Y construir una ciudadela en serio? Enseguida pensamos, por ejemplo, en San Ireneo de Arnois, el pueblo de El despertar de la Señorita Prim. ¿Por qué no, diríamos, organizar unas veinte o treinta familias, “invadir” un pueblo moribundo, de esos que abundan en los últimos años, cuyos habitantes emigraron a las ciudades y dejaron sus casas que venden a precio de saldo, buscar un cura que celebre la misa tradicional, y recrear allí la vida de un orden cristiano? No es imposible y es atractivo, pero yo me permito ser desconfiado de esas iniciativas. No sé por qué. Me cuesta encontrar razones, pero desconfío."

Me gustaría indicarle una razón por la que creo inviables tales iniciativas:

Seguro que se habrá fijado en que, a lo largo de la novela, se producen varias veces (numerosas veces, incluso) situaciones en las que alguno de los personajes dice algo hiriente para otro. (Por ejemplo, la señorita Prim al hombre del sillón, o viceversa, o etc.). En la novela, el personaje ofendido con frecuencia reacciona con una sonrisa que desactiva el potencial de conflicto del comentario ofensivo. Y esa sonrisa es sincera, y no deja crecer el resentimiento.

Pero en la vida real, aunque esto pueda ocurrir algunas veces, o con algunas personas excepcionales, lo normal es que los comentarios hirientes nos hieran. Y las relaciones humanas tiendan a deteriorarse.

Por eso, y aunque reconozco que he leído con mucho agrado el libro, no me parece que describa personajes reales de una comunidad real. Es un bonito ideal, que despierta nostalgia, como de un paraíso perdido. Pero los hijos de Adán estamos hechos de otro barro. Al menos desde la caída.

Anónimo dijo...

Anónimo de las 13:47,
soy el anónimo de las 21:26. Es muy interesante el dato que nos trae. ¡Gracias!.

Anónimo dijo...

Buenas,
coincido con el anónimo de las 12:55 sobre la ciudadela interior (espíritu) y la exterior (familia, amigos, trabajo)
El post de Wanderer me pareció muy bueno y por eso quiero felicitarlo.

Anónimo dijo...

Lo que propone Andrés Flake y el anónimo de las 18.27 son miradas coincidentes desde una cierta posición de fortaleza. Es decir, la fortaleza tiene dos partes, una se requiere para el ataque y otra para la defensa. Sus miradas vienen de la fortaleza para el ataque y me parece excelente. Pero no todos los cristianos tenemos esa fortaleza como capacidad o como posibilidad. A algunos sólo nos queda resistir... por ahora. Dios sabrá más adelante. Pero vean que de lo que habla el Apocalipsis en los últimos tiempos es de resistencia, de "derrota" bajo el Anticristo y sus huestes... hasta que viene Nuestro Señor que ya ha vencido.

El sanjua

Anónimo dijo...

Excelente entrada y esclarece varios puntos. Por otro lado, frente a la desesperación que a veces suele aflorar en tiempos como los que nos ha tocado vivir, trato de remitirme a Tolkien y su obra, ya que me sienta a la perfección esa suerte de nostalgia esperanzada. La historia de Númenor, los Dúnedain y el reino de Gondor.

La humanidad, cual Númenor, se ató cada vez mas a lo terrenal, y “ los que vivían se volcaban con mayor ansia al placer y las fiestas, siempre codiciando mas bienes y riquezas…”, y ese apego a lo materia trajo como consecuencias que “después la ofrenda de las primicias de Eru fue desatendida, y los hombres rara vez iban al Santuario…” (Silmarillion, La caída de Númenor, p. 316). Al centrar la vista en la tierra, se deja de mirar hacia arriba. El hombre ha perdido cualquier tipo de espiritualidad, pero repitiendo aquello dicho en la introducción tratar de vivir como si Dios no existiese, de espaldas a Dios. Pero dado que el hombre participa –mediante su alma espiritual- de la naturaleza de Dios, reclama del hombre su filiación con lo trascendente. Entonces, vuelve a aparecer en el horizonte de la vida del hombre la realidad de la presencia de Dios, con lo cual la indiferencia se transforma en rebeldía, repudio y odio que lo lleva a luchar contra Dios y con todo lo relacionado con Él.

Y aquel rechazo se convierte en algo mucho peor. En la obra “Akallabeth”, donde Tolkien relata la caída de la cultura Númenóreana, que tan grande era su poder en la tierra, volvió sus ojos, llenos de odio, hacia aquellos que los habían salvado y elevado siglos atrás. Y se creyeron capaces de poder destruir a los Valar, los Verdaderos Poderes. Capaces de desafiar a aquellos que el mismo Eru había dado el deber de ordenar y gobernar la tierra. A ellos desafiaron, y prepararon sus ejércitos para atacarlos. Y así Númenor, habiendo zarpado el primer barco de guerra, firmó su sentencia de defunción.

Pero por otro lado tenemos a aquellos que huyeron de la isla, viajaron hacia la Tierra Media y forjaron sus ciudadelas (tanto interiores como exteriores), logrando así salvaguardar la verdadera cultura de los hombres de Númenor, incluso cuando su poder material decayó con el correr del tiempo. “Así transcurrieron los años, y mientras la Tierra Media retrocedía y la luz y la sabiduría menguaban, los Dúnedain vivían bajo la protección de los Valar y unidos en amistad con los Eldar, y crecían en altura, tanto de mente como de cuerpo."

No quiero establecer unos paralelismos simplistas, pero hay muchas imágenes de la obra de Tolkien que son increíbles, no solo por su belleza, sin por su profundidad y capacidad de ser analizada una indeterminada cantidad de veces y siempre encontrar algo nuevo. Recuerdo que algo similar dijo Jorge Ferro en una conferencia hace un par de años, al hablar de los mitos y su riqueza.

Lo corto acá porque cuando hablo de Tolkien me amotino y se me van los libros.

El Caballero Errante

Anónimo dijo...


Las malas noticias de todos los días hacen mal al alma.
Pero cómo ignorarlas ? Esta semana vengo a enterarme, por ejemplo,
que Adrián SUAR (el productor de la novela Esperanza Mía)
estuvo en Abril por el Vaticano, con un proyecto ecuménico
a ser realizado en el Luna Park
ver
http://www.clarin.com/extrashow/tv/Adrian_Suar-Papa_Francisco-Papa-Francisco-Vaticano-Roma-centro_cultural_interreligioso_0_1344465716.html

y foto con Mons Kgarcher aquí
http://www.partedelshow.com.ar/sites/default/files/imagecache/img_nodo/suar28.jpg

Pero también me entero que el Luna Park es propiedad de la Iglesia, por donación de la viuda de Tito Lectoure -
ver
http://www.infobae.com/2013/09/16/1509132-el-luna-park-sera-la-iglesia

Conclusión: creo que desde este fin de semana voy a encerrarme en la ciudadela !

Anónimo dijo...


El Luna Park pertenece a la Iglesia y ofrece espectáculos como:
The BackStreet Boys, La Vela Puerca, Faith No More, Cadena Perpetua,
Auténticos Decadentes, la Mona Giménez, etc.

Cómo $e entiende é$to ?

ver
http://www.lunapark.com.ar/

Anónimo dijo...


El Luna Park pertenece a la Iglesia y entre sus asociaciones colaboradoras
figura la Organización Sionista Argentina ?
ver
http://www.lunapark.com.ar/empresas-y-colaboradores.php

Anónimo dijo...

Dos comentarios al anónimo de las 9:14.

Priero, la circunstancia espacio-temporal en que cada ser humano nace es accidental, mientras que el fin de cada ser humano es esencial y el mismo en todo tiempo y lugar: conocer y vivir el amor de Dios en esta vida, y gozar la visión y amor beatíficos en la otra. Digo "vivir el amor de Dios" y no simplemente "amar a Dios" porque primero hay que dejarse amar por El y que así El, infundiendonos la caridad, nos capacite a amarlo como El quiere.

Por lo tanto cada ser humano no está ante todo para "hacer algo" dependiente de la circunstancia histórica, sino que, esencialmente, todos estuvieron, están y estarán para lo mismo.

Segundo, "ellos también son hijos de Dios" en potencia. Que pueden ser convertidos por Dios en hijos suyos de hecho, no hay duda. Que tenemos que ser instrumento para ello, empezando por no ser obstáculo, tampoco hay duda. Pero mientras tanto uno tiene que protegerse y proteger a sus seres queridos de los orcos de toda clase, los oficinistas y éstos:

http://www.lanacion.com.ar/1799105-entraron-a-robar-y-degollaron-a-dos-jubilados

Anónimo dijo...



Consultado acerca del futuro del estadio, el sobrino de "Tito" Lectoure se preguntó: "¿Cómo van a hacer un recital de Village People en el Luna Park? Sería algo contrario a lo que promulga la Iglesia".

http://www.lanacion.com.ar/1620258-el-luna-park-ahora-es-de-la-iglesia

Anónimo dijo...

Estuve leyendo las últimas entradas con bastante interés.

Me parece que hay que desconfiar un poco más del ojo que contempla la diversidad superficial, o bien de la observación lanzada al exterior sin caridad que nos encierra cada vez más en lo exterior, o bien no reducir esa diversidad real a causas superiores que redimensionan correctamente la entidad del mal.

La verdad no sé cómo explicar la idea. En realidad está explicada en el post, está digamos reorientada la verdad donde la verdad existe, o donde hay que jugar la apuesta, digamos dónde no hay que distraerse.

Todo lo dicho queda establecido como planteo objetivo de la inclinación (no sé si es correcta esa palabra) a la subjetividad (bien entendida) que debe poseer el católico o el hombre religioso.

Saludos

Anónimo dijo...

Al anonimo de las 14.42...No será el estado ideal? La indefinicion de la sucesión, permite que continue la explotación, cobren dividendos Caritas, el interventor judicial, etc

Anónimo dijo...

Sr. Desvelado:
"bonum ex integra causa malum ex quocumque defectu"
Digo, si este JUCIO ya no definitorio para distinguir verdades de falsedades...
No me entere de que haya sido abolido, suprimido o sobreseido...

Tambien habran abrogado la Ley de la Gravedad Universal?... no me he enterado que nada haya salido flotando...

Anónimo dijo...

Que diferencia hay entre los doce primeros, vivendo en un mundo lleno de fariseismo y culturas paganas y los catolicos de hoy en dia, inmersos en el mismo mar de fariseismo, y una religion que te enseña que hay un Dios para cada uno con un sistema moral tan flexible ? Que todavia no son 12..