lunes, 14 de septiembre de 2015

El capítulo II del güelfismo

Cada vez más el papado de Bergoglio se revela como hiperpolítico y en consecuencia, cesaroclerical. Es inevitable. Dado que según el dictum staliniano el Papa no tiene divisiones, si el programa de un pontificado se revela centrado en fines políticos, tal descenso se acompañará con pactos con los factores de poder, se llamen César, Emperador, ONU, Mass Media, Opinión Pública. La pretensión del neogüelfismo bergogliano es cristalina: lograr autoridad en la opinión pública a los efectos de concentrar prestigio para la Iglesia y adquirir poder político  y capacidad de presión sobre las dirigencias. Todo esto en aras de una confusa agenda personal compuesta por fines temporales teñidos de ideología, mas bien humanista o filantrópica.

En este orden, el nuevo régimen canónico de matrimonio marca una tendencia que lejos de parecer “progre”, no deja de tener un regusto inconfundible a la Edad Media de los siglos normandos (digamos a partir del XI). Si leemos la vida de Leonor de Aquitania, descubriremos hasta qué punto la treta de la nulidad latente era una práctica usual. Leonor casó primero con su primo el rey de Francia, para después de muchos años y cuando surgieron las dificultades conyugales -¡en una Cruzada!- conseguir la nulidad del enlace y casar con su otro primo el rey de Inglaterra, matrimonio que tampoco terminó bien, aunque Enrique tomó la precaución de sepultar a Leonor en un convento. El motivo de la nulidad era el parentesco, en una época en que el impedimento se extendía a grados considerados hoy en día remotos. Nunca faltaba en ese entonces clero local para sancionar las nulidades y convalidar las nuevas uniones, en aras de fines políticos diversos. Las características de la época limitaban a una finísima capa gobernante estos supuestos, pero no veo mayor diferencia con la tendencia que ahora se quiere imponer, por cierto que al amparo de causales más dignas de Freud que de un genealogista. No nos olvidemos que el César hoy es el Pueblo, convenientemente mediado por la opinión publicada.

Contrariamente a un slogan neocon que recorre la web, Santo Tomás Moro no murió por defender el matrimonio. En realidad, Moro murió por defender un solo matrimonio, y sobre todo por no asistir a la nueva unión de Enrique, lo que disgustó terriblemente a su soberano. Enrique, según la vieja costumbre de los diabólicos Plantagenets, quería su nulidad, el clero local se la daba, y sólo una apelación a la Santa Sede deducida in extremis por Catalina se la quitó. El amaño político clerical fracasó, por cierto ante el dato no menor de que la cónyuge era tía del Sacro Emperador.

Claramente las “reformas” de Bergoglio, como casi todas las reformas del Concilio hasta aquí, tomadas aisladamente, no tienen un contenido criticable. Lo que es complicado es la tendencia y el mensaje: más peso de la jurisdicción local, menos instancias de control y cierta tenuidad en la posibilidad de apelación a Roma, que de todos modos no se puede obviar. La imposible gratuidad (¿en setenta y ocho años de vida Bergoglio no aprendió que no hay almuerzo gratis aunque la bendición lo sea?), la enumeración casuista de indicios para abreviar el procedimiento, etc, son señales de relajamiento que a mentalidades más claras y racionales como San Juan Fischer o el mismo Moro les hubieran repugnado como las argucias medievales de los juristas y los obispos de Enrique.

Sea con la cuestión del divorcio, sea con el homosexualismo, el ecologismo, el socialismo del siglo XXI, etcétera, este nuevo cesaroclericalismo intenta apaciguar al nuevo soberano aparentando ceder sin conceder demasiado, sin terminar de entregar la honra. Con la ambigüedad, el doble discurso, la emisión de mensajes equívocos que son completados por los medios en el sentido más heterodoxo posible. A esto lo llaman “progresismo no adolescente” los progres, y “conservadurismo lúcido” los neocones. Tiene un límite inexorable, el tiempo que termina por volver insoportables las tensiones entre lo que se sugiere y lo que se sigue siendo aunque sea a regañadientes.

Además, la Némesis del cesaroclericalismo es precisamente su esencia. Al condescender a “tener divisiones”, el Papa se hace blanco de las divisiones. A la gloria del Jubileo cesáreo de Bonifacio en el 1300 le siguió la cachetada de Agnani y la cautividad galicana. A la política de Julio II y las negligencias de León X, la Reforma.  Si el Papa se hace político, enfrenta el inevitable destino político: la crisis, el faccionalismo, en definitiva la medusa de todo político,  la ilegitimidad de ejercicio y su hermana gemela la  ingobernabilidad. Bajo la Luna todo cambia. De seguir en esta vía, el papado se está arriesgando a una situación que hará recordar como a Arcadia el pontificado de Benedicto XVI. Se está poniendo en juego nada menos que la legitimidad de la autoridad espiritual del papado. Se están removiendo simas abisales, invocando monstruos subterráneos, alentando fuegos secretos que animarán rebeliones prometeicas. Es claramente una irresponsabilidad, probablemente no advertida en toda su terrible realidad por la falta de formación histórica y política (¡quién lo dijera!) de quien la está gestando. Este intento de concentración del poder espiritual y político con mente y métodos zafios termina mal, con daño para todos, güelfos y gibelinos.


Quizás convenga recordar que Santo Tomás Moro también murió por defender la supremacía papal en razón de pecado, es decir, en materia espiritual. Tal vez le convenga recordarlo al sucesor de Julio II. Ojalá alguien le hiciera llegar esta advertencia, en la forma más filial posible.

Ludovicus

27 comentarios:

Anónimo dijo...



¿...Que le parece el Matrimonio del Rey de España FELIPE II con ANA de Austria , su sobrina carnal , hija de du hermana María ...??

Anónimo dijo...

Estimado Ludovicus:
Su grasitud es como un adolescente caprichoso: No le gusta que le den consejos que no pidió, que se los dé alguien que entiende más que él o que lo contradigan en lo más mínimo en sus convicciones nac & pop. Recordemos lo que se esconde bajo su proclamadísima y publicitada "humildad". Lamentablemente, dados sus antecedentes, no parece posible que vaya a corregir el rumbo, sino a estrellar la nave contra las rocas. Con nosotros a bordo of course...
No obstante es su deber moral seguir escribiendo. Y se agradece.
Mother of Pearl

Anónimo dijo...

Dice Ludovicus: "Contrariamente a un slogan neocon que recorre la web, Santo Tomás Moro no murió por defender el matrimonio. En realidad, Moro murió por defender un solo matrimonio"...
Es decir, murió por defender "el matrimonio"; este no es un slogan neocon, aunque lo diga un artículo neocon, pues defender un solo matrimonio es defender el matrimonio.

Anónimo dijo...

EL DEL CUADRO ES BONIFACIO VIII, JULIO II O LEÓN X ?....no se olvide de los "pie de foto",norma básica en medios de comunicación gráfica.

Wanderer dijo...

El de la foto es Julio II. Los de la primera, Leonor de Aquitania y su segundo marido Plantagenet.

Anónimo dijo...

ok

Alfonso Richter dijo...

Sinceramente creo que adjudicarle todo este entramado estratégico a la cabeza de Bergoglio es demasiado. Lo suyo es básico y se mueve por espasmos ocasionales al amparo de los medios. Otro tema es el cangrejal que lo rodea y sojuzga desde hace décadas a la Sede. Ahí debería meter la pluma Thomas More hoy, sin descuidar por supuesto al arribista porteño.

Anónimo dijo...



Si el Papa ( con su autoridad y la de la Iglesia ) puede permitir el Matrimonio de Felipe II , y permitir la nulidad del Matrimono Henrique II y Leonor , pienso que estamos discutiendo sobre cualquier cosas......


A.C. dijo...

Esclarecedor post. He ahí el problema. El Santo Padre no busca resolver la cuestión, sino emparchar mientras dure y sacarse el problema de encima. Que resuelvan los obispos, que paguen las conferencias episcopales... Pero cuando fue obispo residencial y responsable del tribunal eclesiástico los procesos no eran gratuitos (es más, aumentó las tarifas) y tardaban mucho.

Si hay muchos matrimonios nulos, lo que hay que resolver sería más bien las condiciones para casarse y no "agilizar" las nulidades.

Gusta una Iglesia triunfante y protagonista pero la realidad es que no sé si ése es el mensaje de Cristo.

Anónimo dijo...

Esta cita de Meinvielle, de su libro "De la Cábala al progresismo", aparecía hace poco en un blog. Faltaba, sin embargo, la parte central de la misma. A mi juicio, es una descripción premonitoria de la situación actual. Tras recordar que el "mysterium iniquitatis" ya está obrando y que desconocemos el alcance de su poder, afirma:
"Puede haber dos Iglesias, la una la de la publicidad, Iglesia magnificada en la propaganda, con obispos, sacerdotes y teólogos publicitados, y aun con un Pontífice de actitudes ambiguas; y otra, Iglesia del silencio, con un Papa fiel a Jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como “ pusillus grex” por toda la tierra. Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar. Un mismo Papa presidiría ambas Iglesias, que aparente y exteriormente no sería sino una. El Papa, con sus actitudes ambiguas, daría pie para mantener el equívoco. Porque, por una parte, profesando una doctrina intachable sería cabeza de la Iglesia de las Promesas. Por otra parte, produciendo hechos equívocos y aun reprobables, aparecería como alentando la subversión y manteniendo la Iglesia gnóstica de la Publicidad".

Tonib

Contemplata dijo...

Muy interesante.

Se me ocurre que para entender un poco de las dificultades que enfrentaron los pontífices y los pastores en general en tema de disciplina sacramental matrimonial, viene bien leer en el Denzinger, la enseñanza de Inocencio III (fines s. XII, ppios del S XIII). Es un mínimo pero abre los ojos para no creer que ni antes del CVII ni en los tiempos de la Cristiandad, la disciplina sacramental sobre el matrimonio era de una claridad meridiana. No había claridad teórica y ni una práctica homogénea. No solamente porque algunos se aprovechasen de esta falta de claridad para su beneficio, como los ejemplos que trae el blog, sino también porque uno ve que lo central en las disputas es determinar qué es un matrimonio indisoluble. Y primero: cuál es verdadero matrimonio, cuál es rato, cuál es indisoluble...

Es decir, aun cuando la doctrina siempre estuvo clara, la determinación de a cuál realidad práctica se le atribuía esa doctrina, no tuvo la misma suerte. Porque el matrimonio desde el punto de vista natural es una realidad práctica (además ya afectada por el pecado) y eso siempre trajo dificultades de comprensión y más todavía disciplinarias.


Anónimo dijo...

El Dalai Bergoglio en Google:
https://www.youtube.com/watch?v=PRU2ShMzQRg

Anónimo dijo...


Rectificación al comentario
del 14 de septiembre de 2015, 9:47....

La nulidad es de Leonor y Luis VII

Terzio dijo...

El Papa de la foto es Julio III (card. Ciocchi Del Monte), el Papa calamitoso (burdo y grosero) que puso en peligro (por estúpida negligencia e incompetencia) el Concilio de Trento. Como ilustración de un artículo sobre PP Franciscus, por semejanza de estilo, me parece apropiado.


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Anónimo dijo...

Una pregunta sobre el tema anterior

yo siempre pensaba que la biblia decía que el divorcio estaba prohibido salvo en caso de adulterio (pero sin permitir nuevos casamientos, es decir, se pueden divorciar pero no pueden volver a casarse con otra persona mientras vivan los dos)

En los comments vi que hay otra interpretación que dice que el divorcio está prohibido salvo en caso de unión ilegítima, es decir, no sería divorcio sino anulación.

Son ortodoxas las dos interpretaciones? sólo una es correcta?
Por ejemplo, me molestaba mucho que en el nuevo código civil el adulterio ya no fuera causal de divorcio, porque me parecía una contradicción directa a Mateo 19:9, en la que el adulterio aparecería como el único causal válido, pero si Mateo 19:9 sólo quiere decir "salvo en caso de unión ilegítima" ese no sería el caso.

Anónimo dijo...

Anónimo de las 22:24,
la palabra que usa Mateo -en 5 y en 19- es 'porneia'. Las traducciones varían según la exégesis que se haga de porneia (a la luz de la Tradición, y del uso de porneia: en el Nuevo Testamento, en la Septuaginta, y en los textos griegos en general).

Anónimo dijo...

El adulterio, como también que tu señora te faje, podrá habilitar el "separarse", pero no hace nulo al matrimonio, ni podés andar con otra hasta que la bruja se muera. Ni esto te habilita a matarla para apurar la cosa.

Otras circunstancias justifican el vivir como hermanos. Generalmente por el bien de los hijos y la mutua compañía y ayuda. Acá es mucho mejor cuando ella es una bruja.

Que no te la cuenten.

Anónimo dijo...

SEGURAMENTE LUDOVICUS ESTARA DE ACUERDO CON LO QUE ESCRIBE SANDRO MAGISTER

Improvisada en menos de un año y deliberadamente publicada antes del sínodo sobre la familia del próximo mes de octubre, la revolución de los procesos matrimoniales decidida por el Papa Francisco es, por consiguiente, un coloso de frágil base, cuya puesta en marcha se prevé larga y dificultosa, pero que ya ha tenido efectos inmediatos en la opinión pública dentro y fuera de la Iglesia.

De estos efectos, el principal es la difundida convicción de que en la Iglesia católica ya han encontrado derecho de ciudadanía el divorcio y la bendición de las segundas nupcias.

En la presentación oficial de la reforma, monseñor Dimitrios Salachas, exarca apostólico de Atenas para los católicos griegos de rito bizantino, ha hecho notar esta otra novedad en los dos motu proprio:

"Por cuanto yo sé, es la primera vez que en un documento pontificio de índole jurídica se recurre al principio patrístico de misericordia pastoral, llamado 'oikonomia' en los orientales, para afrontar un problema como el de la declaración de nulidad del matrimonio".

Evidentemente, el Papa Bergoglio tenía en mente también este enfoque cuando hace dos años, durante el vuelo de Río de Janeiro a Roma, dijo:

"Los ortodoxos siguen la teología de la economía, como la llaman, y dan una segunda posibilidad de matrimonio, lo permiten. Creo que este problema debe estudiarse".

VER

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1351131?sp=y

Anónimo dijo...

Que bueno sería que con Bergoglio solo se tratara que es burdo y grosero, es mucho más que un Papa calamitoso...

Andrés Flake dijo...

Comparto lo esencial del diagnóstico:

"...intenta apaciguar al nuevo soberano aparentando ceder sin conceder demasiado, sin terminar de entregar la honra. Con la ambigüedad, el doble discurso, la emisión de mensajes equívocos que son completados por los medios en el sentido más heterodoxo posible. ... Tiene un límite inexorable, el tiempo que termina por volver insoportables las tensiones entre lo que se sugiere y lo que se sigue siendo aunque sea a regañadientes".

Pero, si bien la tesis de que Bergoglio persigue una estrategia a lo güelfo es iluminadora, y está defendida con solvencia en el texto del artículo, y sus peligros advertidos,... me temo que tengo que discrepar ligeramente de la afirmación de que "las “reformas” de Bergoglio, como casi todas las reformas del Concilio hasta aquí, tomadas aisladamente, no tienen un contenido criticable".

Al menos las reformas que está emprendiendo Francisco en torno al sacramento del matrimonio me parecen corrosivas: afectan a la esencia de la vida cristiana y la imagen cristiana del hombre y del mundo.

No podía ser de otro modo, porque los gobernantes medievales que los Papas intentaban apaciguar no dejaban, al cabo de ser cristianos. Sus asuntos personales eran asuntos personales. No más. Pero ahora la situación es muy distinta, porque muchos gobernantes odian el cristianismo, o al menos lo desprecian de todo corazón. Por eso, no aceptarán gestos de acercamiento en los que no perciban un alto potencial de perjuicio para la Iglesia.

En conclusión, para jugar hoy a lo que se describe tan bien en este artículo hay que arriesgar elementos vitales. Y hace falta ser muy irresponsable para asumir ese riesgo.

javcus dijo...

En «Permanecer en la Verdad de Cristo» se habla bastante extensivamente del término «porneia», para concluir que en realidad se refiere específicamente al incesto.

En cualquier caso, S. Pablo —que fue fariseo— conocía bien la doctrina cristiana y es muy estricto: sólo propone en 1Cor una causa de disolución del matrimonio NATURAL, el conocido como Privilegio Paulino. NUNCA es disoluble un matrimonio sacramental. Lo mismo pasa con el Privilegio de la Fe, sólo afecta al matrimonio natural. Si el matrimonio sacramental fue rato y consumado, matrimonio se queda, aunque al cónyuge le crezcan posteriormente más cuernos que a un mihura. Todo lo que se plantea en el sínodo no es más que un cúmulo de sofismas. Francisco, sin tocar nada —listo que es él—, lo que ha hecho es que en la práctica y conciencia del obispo de turno se pueda convertir en un coladero las causas de nulidad: lo que pasó en EEUU hasta que JPII lo atajó.

Por cierto, se dice que este vómito de motu propio (cerrado por Francisco el frente de las nulidades, los kasperitas podrán concentrar sus esfuerzos en los «aspectos ciertamente positivos» del mariconio y los «itinerarios penitenciales» de los divorciados recasados) fue escrito el 15 de agosto (La Asunción). Si a esto se añade que ha sido publicado el 8 de septiembre (Natividad de María) y entrará en vigor el 8 de diciembre (La Inmaculada Concepción), parece una burla a la Virgen y por extensión a la Sagrada Familia: huele a azufre que tumba.

Ludovicus dijo...

Caro Andrés, coincido, los gobernantes actuales son revolucionarios y albergan en su seno el indeclinable élan de la izquierda, es decir, el odio al orden creado, sobrenatural y natural. Es lo que justifica abrir un capítulo II del Güelfismo.
En cuanto al contenido de las reformas, quise acentuar algo que el neoconismo repite hasta el hartazgo: tomadas aisladamente y sin apreciar las tendencias que contienen, pueden ser defendidas. Una visión más amplia, que complete el paradigma, muestra su nocividad. Doy un solo ejemplo: la misa en vernáculo.

Jorge Rodríguez dijo...

Hola,
Me temo que no coincido con el articulo de hoy. No creo que las reformas de Bergoglio busquen un efecto cosmético, una mera concesión al mundo pero sin terminar de ceder, o "cambiar algo para que nada cambie" en la doctrina. Es cierto que su objetivo es ganar influencia política mediante el populismo de la misericordia, pero creo que sí está dispuesto a cambiar la doctrina. Por supuesto, no es tan gil como para hacerlo mediante definiciones ex-cátedra pero si por vía de los hechos consumados, la ley no la toca pero con los reglamentos logra producir los efectos contrarios a la ley. Es cuestión de tiempo para que esta especie de cambio cultural produzca un cambio "democrático" en la doctrina, que en vez de ser algo que viene primero por la revelación desde arriba hacia abajo. pasará a ser algo que se construye entre todos.
Por otro lado, la relajación de las nulidades matrimoniales me recuerda el bolso de comida que le dan a los tucumanos para que voten al FPV. ¿como no va a ser genial Francisco si le da a la gente lo que quiere?

Anónimo dijo...


QUE RARO QUE INFOVATICANA PUBLIQU UNA ENTREVISTA AL CARDENAL BURKE !

http://www.infovaticana.com/2015/09/16/burke-afirma-que-el-sinodo-deberia-insistir-en-la-fidelidad-de-los-esposos/

Anónimo dijo...


No sé por qué, pero se me ocurre que mientras nosotros nos exprimimos el cerebro con especulaciones teológico-eclesiales (que son válidas), la realidad es tan abrumadora que se llevará todo puesto. Y me refiero a los graves problemas que vive el mundo, que no pasan por la comunión a los divorciados, por supuesto. No estaremos viviendo en una burbuja ?

Anónimo dijo...


REUNION CARISMATICA

La catedral de Buenos Aires vibró durante la misa al son de modernas y armoniosas guitarras eléctricas en su ritmo contagioso y animado, en tanto que cantantes coreanas (una pintora y una actriz) acompañaron la comunión retomando suaves canciones de su país y vestidas a la usanza tradicional.

Y casi en un gesto fundacional, el cardenal primado de la Argentina recibió la bendición del pueblo de Dios y de los sacerdotes en el templo: arrodillado y revestido, repitió una actitud que ya tuviera el cardenal Bergoglio con la comunidad carismática.

http://www.periodistadigital.com/religion/otras-confesiones/2015/09/16/evangelicos-y-catolicos-reeditan-en-buenos-aires-oracion-en-comun-renovacion-carismatica-comunion-acto-ecumenico-iglesia-religion-cardenal-poli-plaza-mayo-colores-musica-bergoglio.shtml

Anónimo dijo...

Bergoglio ya está cambiando la doctrina. Dios ya no es "juez justo" ahora es "juez clemente" (Mitis Iudex).