miércoles, 10 de febrero de 2016

Carta al Papa Francisco

A Su Santidad, el Papa Francisco
Ciudad del Vaticano
S.          /            D.
Miami, enero de 2016.

Querido Santo Padre: 
Soy judío. Cuento con la certeza, tal como la tenía Menachem Mendel Scheerson, del barrio de Crown Heights en Brooklyn, de que soy descendiente directo por vía paterna, del rey David; (también se me ha asegurado que por vía materna, desciendo del Rabino Hillel). 
Cuanto con 74 años de edad. Me convertí a la Iglesia Católica de Roma a los 17 durante el último año del pontificado del Papa Pío XII. Lo hice convencido de que tenía la obligación de aceptar y creer que Jesucristo era mi salvador; y creí precisamente eso mismo. También creí que, si quería tener alguna posibilidad de salvarme, debía bautizarme para pertenecer a la Iglesia. 
De manera que me convertí y fui bautizado en la Iglesia Católica para luego ser confirmado. 
A lo largo de los años he contribuido con decenas de miles de dólares al “Óbolo de San Pedro” (la tesorería personal del Papa que, desde luego, Vuestra Santidad debe conocer perfectamente), además de limosnas varias para mi parroquia y diócesis. Durante ese tiempo he asistido a miles de misas, concurrido a cientos de Horas Santas y novenas, rezado miles de rosarios, aparte de confesarme centenares de veces. 
Ahora bien, resulta que en los años 2015 y 2016 he leído aquellas palabras de su “Comisión Pontificia” de usted: Ahora Ud. enseña que porque soy judío de raza, la Antigua Alianza conmigo nunca se rompió. En ninguna parte se aclara que yo podría hacer algo que comprometiera esa Alianza, la que, según Vuestra Santidad, Dios estableció para mi beneficio por el sólo hecho de ser judío. Vuestra Santidad enseña que se trata de una Alianza inquebrantable. Ni siquiera dice que depende de que yo sea una buena persona. Hablando en pura lógica, si la Alianza de Dios conmigo es irrompible, entonces eso significa que un judío de raza como yo puede hacer lo que le venga en gana y aun así Dios mantendrá vigente su Alianza conmigo y me iré al cielo igual.
Vuestra “Comisión Pontificia” declaró en el mes de diciembre pasado: “La Iglesia Católica no lleva a cabo ni respalda ninguna actividad misionera dirigida hacia los judíos… no hay por qué creer que los judíos han sido excluidos de la salvación de Dios porque no creen en Jesucristo como el Mesías de Israel y el Hijo de Dios.” 
Usted es el Pontífice. Creo que su Comisión enseña bajo su bandera y en su nombre, además de lo que usted mismo declaró durante su visita a la sinagoga en el mes de enero. Por consiguiente, a partir de ahora no veo que tenga sentido alguno levantarme temprano todos los domingos para ir a misa, rezar el rosario o confesarme los sábados a la tarde. A partir de ahora todo eso resulta superfluo. Basado sobre vuestras enseñanzas ahora he cobrado conciencia de que a los ojos de Dios pertenezco a una raza superior, y que por tanto, no necesito de nada de eso.
Y ahora no entiendo por qué diablos me bauticé en 1958. No había ninguna necesidad. Tampoco veo a cuenta de qué Jesús vino a la tierra, ni para qué predicó a los judíos, a los hijos de Abrahán de su tiempo. Tal como vuestra santidad lo declara, ya estaban salvados por el sólo hecho de ser descendientes raciales de los Patriarcas del Antiguo Testamento. 
¿Para qué lo necesitarían a Él?
A la luz de lo que me ha enseñado vuestra Comisión Pontificia, parecería que el Nuevo Testamento constituye una estafa, por lo menos en lo que se refiere a los judíos. Todas esas predicaciones y disputas con los judíos no cuentan para nada. Jesús debía saber esto y sin embargo, insistió en causarles muchos dolores de cabeza a los judíos al insistir en que debían nacer de nuevo, que debían creer que Él era el Mesías, que debían dar de mano con las tradiciones de los hombres, y que no podrían entrar al Cielo a menos que creyesen que Él era el Hijo de Dios. 
Vuestra Santidad, usted y su Comisión me han instruido en lo que concierne al verdadero camino para mi salvación: mi raza. Es todo cuanto necesito y todo cuanto necesitaré. Dios ha establecido una alianza con mis genes; son mis genes los que me salvarán. Ahora veo claro, me han abierto los ojos.
Por tanto, muy pronto tendrá noticias de mi abogado. Estoy presentando una demanda contra el papado y la Iglesia Católica Romana. Quiero que me devuelvan mi dinero, con intereses, y también plata en compensación por razón del daño psicológico producido por vuestra Iglesia al hacerme creer que necesitaba algo más que mi privilegiada identidad racial para salvarme e ir al Cielo después de muerto.
También estoy litigando en razón del lucro cesante y tiempo perdido que hubiese podido aprovechar trabajando en mis negocios en lugar de desperdiciarlo inútilmente en el culto a Jesús que ahora vuestra Iglesia dice que no necesito -porque me salvo igual. Vuestros prelados y clérigos me dijeron cosas considerablemente diferentes allá por 1958. ¡Me habéis robado!
Atentamente, 
Pinchus Feinstein
2617646, Ocean View Ave.
Miami Beach, Florida 33239. 


P.D. Transmito esta carta a Hoffman, un periodista de Nueva York que trabajó para la AP, con la esperanza de que haga saber todo esto a quienes debieran enterarse. Se lo transmito en forma de sueño, pero de todas maneras representa los sentimientos más genuinos de muchas víctimas de vuestra iglesia ladrona. Pinch.


Traducción de Jack Tollers

13 comentarios:

Anónimo dijo...

si non é vero, é ben trovato...

Anónimo dijo...

Quisiera hacer una pregunta para este miércoles de cenizas. Hasta hace poco se signaba la frente con las cenizas y se decía "Polvo eres y en polvo te convertirás". Parece ser que eso "asustaba" a los fieles. Eso decían los sacerdotes, pero creo que los que se asustaban eran ellos, ya que a los fieles nos gustaba mucho "ese tomar conciencia". Después los cambiaron por el "conviértete y cree en el Evangelio". Pero resulta que ahora no hay que movilizar a nadie a convertirse, porque según el Papayaso, no sólo no hay que convertir sino que nos está prohibido a los católicos tratar de llevar a la gente al camino del Ünico Dios Verdadero, porque de suyo no habría un único Dios verdadero. Estoy inquieto por lo que me dirán hoy a la tarde. Una frase que se me ocurre es "Cree en lo que quieras y sé feliz"

Anónimo dijo...

Is this true or is it bullshit?
The anonymous conspirator.

Anónimo normando dijo...

Eso se llama hablar claro, y bien.

Agus O'R dijo...

Yo también voy a mandar a mi abogado penalista...

Anónimo dijo...

Hoy fui a la Redonda de Belgrano, y el sacerdote dijo: "Del polvo vienes, y al polvo volverás". Y nadie mosqueó.

Anónimo dijo...

Siendo judio y yanqui, debe ser un hombre practico. Probablemente haga el juicio, no porque piense abandonar la Fe catolica, sino para presionar al papa y los obispos a hablar claro. Si ganara el juicio, se les vendria encima una catarata de reclamos similares. Me gustó la carta!

Al anónimo de las 16:10, me hizo reir con su planteo. Probablemente vuelvan a decir "del polvo vienes y al polvo volveras". Es un mensaje mas ecologico, todo formamos parte de esta "casa comun".

Anónimo dijo...

Petitorio para que el Papa Francisco no venga a la Argentina en change.org

"Debido al rechazo del papa al actual gobierno Argentino de Mauricio Macri, y por su preferencia por las ideologías y políticas peronistas-kirchneristas, las cuales han hecho mucho daño a nuestro querido país y de las cuales estamos tratando de erradicar y reparar, le pedimos al Papa y a las autoridades del Vaticano que suspendan cualquier plan que tenga el Sumo Pontífice de venir a nuestro país. Ya que esto ocasionaría un gran malestar social y fortalecería la llamada "resistencia" al cambio. "

Interesante los comentarios de los que firman el petitorio.

https://www.change.org/p/vaticano-petitorio-para-que-el-papa-francisco-no-venga-a-la-argentina

Anónimo dijo...

Anónimo de las 23:03
El sacerdote de la Redonda está en consonancia con la nueva orientación sexual de la "iglesia" de Bergoglio. Nada de que asombrarse entonces.

Anónimo dijo...

Anónimos del 10 de febrero de 2016, a las 16:10
No entiendo su argumento (si es que hay alguno serio). De hecho, la perícopa del polvo describe una realidad finita que todos conocemos. En cambio el "¡Conviértete y cree en el Evangelio!" es un mandato audaz, sencillo y bien concreto. Escucharlo (y de un cura) por lo menos una vez al año es casi como un retiro espiritual.

Al de las 23:03:
El cura de la Redonda (Misa de 19:30), dijo las dos frases. En la homilía al menos. Después, cada uno de los 3 sacerdotes que imponía las cenizas optó por el que quiso.

Anonymous @ 16:27
I firmly believe the letter is actual bullshit. It was first published in a weird (and usually ironical) blog, plus I haven't been able to track down the original text on the web. And also there's no hard evidence of its authenticity. Anyway, anyone able to provide some real evidence against this, please do share!

Wanderer dijo...

La carta es, ciertamente, una sátira. Apareció publicada en inglés en la fuente que se menciona al final, y también en español en el blog "Adelante la fe".
Pero hay que diferenciar entre una sátira y una mentira. Tal como ocurrió en el post sobre la visita del Papa Francisco al tal papa Miguel, la intención no es engañar sino, mediante una evidente exageración, provocar no sólo la risa sino también la reflexión.

Anónimo dijo...

Como sátira es altamente trucha. Y denota a un satirista desprovisto del más rudimentario talento.

Anónimo dijo...

"Como sátira es altamente trucha".
Yo iba a decir exactamente lo mismo. Que una vez, está bien. Dos veces, pase. Pero debe ser la tercera o cuarta vez que en el ambiente se usan estas cartas. Basta, ya fue, dejen descansar un poco.
El tema es que cuando escribo estas críticas, Wanderer casi nunca me las pasa.
Mejor hablemos un poco del Cirilo y de Francisco... Muchísimos kilómetros de tela para cortar... Mirando el abrazo de estos dos zoones politikones me acordaba de los que se declararon sedevacantistas con las primeras aceleradas del Papa.. y que terminaron filo-ortodoxo rusos. ¿Y ahora que Cirilo se reúne con el Papa que opinan? ¿"Es" papa pero "no da"?
Cuánta política rumbo al "Concilio Pan-ortodoxo"; el patriarca Cirilo, cosechando aplausos y voluntades en América latina a días del rendez-vous ortodoxo.
Salutti