lunes, 28 de marzo de 2016

El Papa paraguayo

Me disculpará el lector doblemente: por volver sobre este personaje menor llamado Bergoglio y por robarle el título del post al recién fallecido Umberto Eco; vaya pues mi homenaje al hombre que como Joyce, debía a Tomás de Aquino y a la Iglesia más de lo que, infortunadamente, les devolvió.
Para lo primero, no tengo más excusas que el intento de vincular las cada vez más excéntricas declaraciones y “gestos” bergoglianos con la gran crisis que envuelve al pensamiento católico y a la Iglesia en los últimos siglos. Bergoglio es un epifenómeno de la crisis -pintoresco y desestructurado, eso sí, como los hippies lo fueron de la sociedad de la posguerra. Así lo hemos hecho en los anteriores posts Neopopulismo Papal y Movimientismo y el Capítulo II del Güelfismo, donde procuramos mostrar cómo algunas desviaciones de Bergoglio no son más que manifestaciones de tendencias antiguas, de vicios seculares. 
Y vamos al título. Cuando lo pergeñó Eco, pensaba, más que en el “padre” Lugo, en un Papa heredero de la tradición de las misiones jesuíticas, “más paraguayo que argentino”. Como en el mismo artículo Eco confiesa que el principal conocimiento sobre las misiones procede de la película homónima protagonizada por Robert de Niro, perdonémosle la porteñada.
Pero hay algo en lo que Eco no se equivoca. Insinúa que el ideario político del primer y último papa argentino es precisamente la estructura socio política de la misión guaraní. Y con mucha gentileza se queja de su inconsistencia con el Estado moderno y laico: una teocracia basada en un socialismo utópico, la teología de la liberación.
Eco ha dado en el blanco. El proyecto bergogliano es fundamentalmente clerical, en cuanto pretende imponer estructuras sociales y políticas prudenciales subordinadas a la ideología de su portador. Cuando el papa subleva a las masas latinoamericanas al grito de destruir las estructuras económicas y combatir al capitalismo, está entrometiéndose en el ámbito secular igual que un Papa güelfo o renacentista. Cuando apoya en forma descarada una opción política y descarta otra está cometiendo un abuso de poder. Esta intromisión de los poderes espirituales (bien que a la mayor gloria de Bergoglio) en el Estado tiene su correlato en la intromisión del pintoresco “magisterio” bergogliano en el ámbito de la razón natural. Es tan ilegítima la promoción de Cristina o Scioli frente a Macri o sus coqueteos cubanos como la aceptación de la hipótesis del calentamiento global o la condena de la teoría de derrame o de los aires acondicionados.
Las misiones eran paternalismos benevolentes que aplicaban la gradualidad para sacar a los indios de la promiscuidad colectivista, tanto en materia sexual como de trabajo y propiedad. En cierto modo, eran una especie de reformatorio para adolescentes, a cargo de adultos - los “padres” jesuitas. Ahora bien, está claro, lo supieran o no los jesuitas, que ni el paternalismo clerical ni el socialismo eran fórmulas deseables o permanentes, eran tan perecederas como las campanadas que, según algún comentarista pícaro, marcaban el horario del officium naturae al que algunos indios restringidos a una sola cónyuge se mostraban renuentes. Si tal paternalismo se atrofió y perduró, pues habría que concluir que el experimento falló antes de la expulsión de América de la Compañía. 
Parecería que Bergoglio porta ese ideal. Por un lado, el ejercicio desvergonzado de la acción política clerical -hace poco se permitió vetar al principal candidato republicano como si fuera Gregorio VII-; por el otro, la presentación de un proyecto definitivamente socialista. Quien lee sus documentos encuentra ya no la condena de la acción única del derrame como mecanismo de distribución, sino la negación del hecho del derrame en sí; la urgencia por frenar el ritmo de desarrollo económico del planeta, no la morigeración de los efectos del desarrollo; la condena del lujo y del consumo, no del consumismo ni del hedonismo. Aquí queremos ser justos: desde que el magisterio papal, a partir de Juan XXIII, toma el tema del desarrollo económico, incurre en una fatal inconsistencia. El ideal de la pobreza evangélica se confunde con la pobreza material, el moralismo que condena la “sociedad de consumo” choca con la promoción del desarrollo, las invectivas contra los países desarrollados obvian que sus sistemas son los más eficaces para salir de la pobreza. Estas debilidades aparecen incluso en los textos de nuestro llorado Benedicto.
Pero Bergoglio lleva la inconsistencia a su clímax: quiere una sociedad de pobres, no necesariamente espirituales, sino pobres en serio, austeros, sudorosos por la prescindencia del aire acondicionado, produciendo pocas cosas, sin mascotas ni cosméticos ni restaurantes. Al mismo tiempo, condena a los países desarrollados por no acoger a quienes en aluvión quieren ingresar para dejar de ser pobres en sus países pobres, estragados por la tiranía, el socialismo y la corrupción.
En definitiva y fruto de su formidable confusión entre “religión” y política, Bergoglio pretende imponer a una sociedad el tratamiento de una comunidad religiosa en cuanto al voto de pobreza y probablemente de obediencia - el de castidad se le complicaría. Su solicitud por el régimen cubano, su amplia sonrisa y alegría en la Isla hacen ver que es allí donde se siente más cómodo y adonde apunta su corazón. Sólo falta que el régimen dé a leer a sus esclavos sus indigestos documentos, repita sus slogans y comparta con Fidel el culto a la personalidad, y habrá encontrado su misión paraguaya, en las que cosas como las libertades civiles y la autodeterminación estaban de más. 
Es paradójico que luego de décadas de llenarse la boca con el sano laicismo, exaltar al laico adulto  y promover la autonomía de la razón frente a la fe, todo lo que pueda proponer este papado posconciliar sea una misión jesuítica a escala planetaria, bajo el cielo gris del paraíso socalista.

Ludovicus

48 comentarios:

Jorge Rodríguez dijo...

Creo que es atribuirle demasiado vuelo intelectual a Bergoglio, como si el tuviera un plan secreto maquiavélico para la sociedad cuando, en mi opinión, lo único que quiere es que lo aplaudan las multitudes, ser "santo subito", y mandar por el gusto de mandar. Es un vanidoso resentido puesto ahí para que haga el mayor daño posible como quien pone un mono a manejar un colectivo lleno (colectivo al que ya le cortaron los frenos en el Vaticano II)

Anónimo dijo...

Es un vanidoso resentido puesto ahí para que haga el mayor daño posible como quien pone un mono a manejar un colectivo lleno (colectivo al que ya le cortaron los frenos en el Vaticano II)....


TAL CUAL!!!!!
MUY BIEN DICHO!!!!

Anónimo dijo...

Wanderer, me parece muy sensato el post. Coincido totalmente, por si a alguien le interesara o interesase.

¿Me permite bajar el nivel brevemente?

Es una cuestión de mero gusto. La imagen anterior con los dos sillones era más cálida y calzaba mejor con el espíritu del blog.

Este solitario sillón -¿holandés?- deja el asunto en términos individuales. Además, demasiado oscuro todo el panorama...

Bue, no sé, me parece.

Disculpe por la digresión.

Atentamente

El Aprendiz II

Anónimo dijo...

Wanderer,
la Iglesia Católica -tal vez con razón- nunca fue demasiado fanática del liberalismo económico. De hecho, el tabú contra el préstamo de dinero a interés desapareció en Europa sólo de la mano de Calvino. Los protestantes holandeses fueron los primeros que se manejaron de manera sistemática como capitalistas modernos, y así pudieron sostener durante décadas una desigual guerra contra el Imperio Español. (Mientras que los Reyes Austrias, con Felipe II a la cabeza, hacían competencia para ver quién de ellos entraba más veces en default. Los famosos y valientes soldados de los Tercios de Flandes, nunca tenían muy en claro si -y cuando- iban a cobrar. Y quien quiera saber cuán pujante y dinámica era la economía española bajo los Austrias, no tiene más que leer ‘El lazarillo de Tormes’.). Los gobiernos ingleses posteriores a la Revolución Gloriosa, siguieron también el camino de los holandeses: consiguieron financiarse a tasas bajas -siendo cumplidores-, y esto desembocó -con otros factores- en la Revolución Industrial (antes de ‘la Gloriosa’ también los ingleses defaulteaban alegremente, como en el Great Stop of the Exchequer).
Así que -en esto al menos- Bergoglio es sumamente Tradi. Lo que ocurre es que, durante el siglo XX, el enfrentamiento contra el comunismo nos nubló esta perspectiva anti-capitalista de la Iglesia.

Anónimo dijo...


Cómo el cardenal Müller relee al Papa

Punto por punto, la exégesis que el prefecto de la doctrina de la fe hace de las palabras de Francisco que más se han prestado a equívocos. Sobre homosexualidad, comunión a los divorciados que se han vuelto a casar, Lutero, sacerdocio femenino, celibato del clero

ver texto íntegro de Sandro Magister en

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1351260?sp=y

.

Anónimo dijo...

Pero, perdón: ¿no es este ideal de romanticismo político, de paternalismo clerical en el orden temporal, de desprecio visceral del progreso y desarrollo (aún legítimos), de cierto "pauperismo" social, de espiritualismo político como alternativa a la modernidad, etc lo que casualmente se oye de boca de más de un tradi de estricta observancia?.
Porque de ser así, resulta que este papa, el más posconciliar en materia de fe y costumbres de los últimos años, emerge como el más preconciliarmente tradi en materia de política y gobierno. Y si se trata de volver a las glorias pasadas de la Iglesia y la Cristiandad (lo espiritual y lo temporal), ¿qué cosa más ortodoxa que revivir la vieja teoría de las dos espadas?. Más allá de Francisco, o la teoría tiene validez objetiva o no la tiene, ¿porque deberíamos alabarla en el pasado y denostarla en el presente solamente por ser JB quien la resucita?. Si vamos al caso, no está más que rescatando la tiara que Pablo VI mandó a vender.
Algo no cierra.
Deberíamos ver si esta contradicción esquizofrénica, que usualmente atribuimos a Roma pos-conciliar ( y no sin razón a veces), es privativa de ella o la padece el mundo catolico todo, aun el "tradi", especialmente en las cuestiones que tocan a la relación entre los dos poderes.
Porque nadie negará que dentro del "combo" preconciliar que la "reacción" reivindica, vienen cosas muy buenas como la revalorización de la liturgia, enmarañada con cosas muy malas como el clericalismo político-social.
Si resulta que es lícito por un lado, tener un aire acondicionado, apostar al "derrame" económico, usar internet, disponer de ciertas comodidades,etc en vez de vivir como un "amish" francisquista, porque al mismo tiempo en nuestros círculos se anatematiza en bloque la participación política, los avances, el progreso económico, los avances técnicos, etc.
Al fin y al cabo, los "amish" son más coherentes y, a pesar de su error, se me hace que preservan mejor la salud psíquica.

Anónimo dijo...



Un allegado a Francisco vuelve a marcar diferencias con Macri

El abogado catolico Juan Grabois lidera la confederación de trabajadores precarios (la CTEP) y tiene trato directo con Francisco.


ver http://www.perfil.com/politica/Un-allegado-a-Francisco-vuelve-a-marcar-diferencias-con-Macri-20160327-0090.html

Anónimo dijo...

No, lo que pasa, es que los Macristas acusan a Bergoglio de Tradi, cuando es mas progre que Mujica, y lo acusan de clericalista, cuando es mas laicista que Scalfari. Y si no usa el aire, no lo hace de retrogrado, sino de avanzado ambientalista. Por ultimo asimilar a Francisco con los Jesuitas de la Misiones, es como decir que Maximo Kirchner, es Hernandarias. A Ludovicos lo ciega su neoconismo, y se hizo Macrista, culpa de "clericalismo" de Scioli.

Anónimo dijo...

Reseña en Catholic Family News del libro-carta abierta de Socci «La Profezia Finale»:

http://www.cfnews.org/page10/page104/socci_indictment_of_francis.html

Un buen resumen del pontificado catastrófico de Francisco. Lo pone como otro Honorio, pero como comentan en el resumen de The Remnant «Socci: medios de comunicación encantados con el Papa que parece haberse “propuesto atacar la Iglesia”», creo que se queda corto.

Anónimo dijo...

Gracias. Hermoso recuerdo el de San Gregorio VII, a quien ya tenía olvidado. Entre tanto lodo ciertas figuras las dejamos de recordar y a lo sumo tenemos presentes a Pío X u otros pontífices que nos permiten salir airosos del último Concilio.
Fue el más grande de los papas, en el sigloo que hizo cima en la Cristiandad.

Néstor.

Anónimo dijo...

Anónimo de 23:10.
Usted saca de contexto y confunde.
En este tema no es lícito hablar "más allá de Francisco".
A qué punto es así que lo más alto de lo más alto en este mundo, los mejores años de la Alta Edad Media, fueron con Gregorio VII.
Le digo lo anterior porque en este punto no hay "principios" eternos.

Fíjese una en una cosa muy sencilla:
El principio de Gregorio, si los aplicamos a Francisco, sería un desastre.
El principio opuesto, si tuviésemos un Papa mejor, sería un desperdicio (imaginemos un Juan Pablo II, su prédica sobre la Ley Natural y su débil pero al menos existente prédica a los gobernantes contra el aborto y la homosexualidad). Esto se constata aun sin un Papa "ideal".

Acá no hay principios. Hay mejores o peores tiempos.

Néstor.

Anónimo dijo...

Pareciera que lo que a Ludovicus molesta de este Papa no es su falta de ortodoxia y su progresismo sino su anticapitalismo, por los motivos que fueran (no estoy con esto prestando adhesion a PP Francisco)
Me da la sensacion de que si Francisco fuera un acerrimo defensor de Mauricio y antiperonista gozaria de las simpatias de Ludo....y de Carrio por ej.
y entonces nos molestaria mucho menos su injerencia en cuestiones politicas (no se de donde saca que el Papa no pueda hacer una critica contra sistemas claramente anticristianos, que es lo que vienen haciendo casi todos los Papas de esta epoca).

Anónimo dijo...

Lo que resulta novedoso, o tal vez paradójico, es que un papado tal no se atraiga las furias propias de los racionalistas iluministas, es decir, del mundo, que debería corcovear un poco, según su lógica interna, al verse montado por este este personaje.
Pierre

Anónimo dijo...

Sublime explicación

Anónimo dijo...



Socci sigue delirando.....

Anónimo dijo...

No pretendo erigirme en “intérprete autorizado” de Ludovicus pero me parece que a muchos les falla la interpretación de textos.
Lo que L. critica no es que el Papa no sea capitalista sino que ponga de ejemplo a la Cuba de los Castro (¡!) como alternativa, como una especie de paraíso ecológico-jesuítico caribeño. No es que critique el consumismo, sino el uso de aires acondicionados. No es que condene el hedonismo, sino el comer una milanesa con papas fritas en un restaurant.
Hay que poner este post de Ludovicus en el contexto de otros anteriores, como aquel en donde se traían a colación testimonios donde se afirmaba que Bergoglio jamás se ha tomado vacaciones porque lo considera una pérdida de tiempo, lo mismo que asistir a un evento cultural que para él es un gasto suntuario. O recordemos aquel otro post con textos de Castellani sobre las notas esenciales del resentido y que le caen como anillo al dedo a Francisco I "el Mediocre".
L. sólo está poniendo luz sobre otras aristas de la personalidad de este lamentable personaje que gobierna la Iglesia.

Esteban

Ludovicus dijo...

Estimado Esteban, es Usted mi intérprete autorizado, considérelo un nombramiento. Es como Usted lo dice. Está mal pago, lamentablemente.

Anónimo dijo...

Por lo que me han contado, la Iglesia Católica de la época de Pio XII no tuvo nada que objetar al Primer gobierno del General Perón. Ni el estatismo, ni el autoritarismo, ni la violación sistemática de libertades civiles, ni el odio de clases, ni los encarcelamientos, ni los disparates económicos, molestaron a la Iglesia. El problema, hasta donde sé, comenzó recién en 1954, cuando Perón decidió -por motivos que ignoro- empezar a hostigar a la Iglesia.

Anónimo dijo...

Hace rato creo que no se lo comprende a Ludovicus en este querido blog. Pero yo no voy a osar defenderlo, le faltaría el respeto y el tiene con qué.

Lo que si le voy a pedir Wanderer es que ya terminemos de una buena vez con Bergoglio. Todo lo que había que decir de él ya se dijo. Valoro mucho su cruzada contra la papolatría neoconista pero este blog tuvo entradas realmente muy valiosas tratando otros temas.

Pasemos la página Wanderer o al menos mechemos las entradas sobre Bergoglio con otros temas. Usted tiene con qué.

El Padre Piolini

Anónimo dijo...

Y tengamos presente que la Iglesia -como se ve muy bien en el Padre Castellani- detestaba el régimen liberal que gobernó la Argentina desde la Batalla de Pavón hasta el golpe de 1943.

Anónimo dijo...

Sin verdadera Cristiandad no habra sociedades ni minimamente decentes. Es imposible teologicamente cualquier modelo social burgués beneficioso fuera del orden de la Gracia por mucho ucaboys pululando con la escarapela de Escrivá por los pasillos de las grandes corporaciones extranjeras.

Anónimo dijo...



De acuerdo con Father Piolini ....

Anónimo dijo...

Yo veo el eterno debate de la cuestion economica por un intento de conciliar la fidelidad a Dios y a la prosperidad material que brinda el cultivo del amor o al menos una cercana amistad con el Dinero. Y NO SE PUEDE SERVIR A DOS SEÑORES, señores. Son todos intentos por querer hacer el circulo cuadrado.

Anónimo dijo...

Anónimo de las 18:59,
razón por la cual el Papa Francisco es muy Tradicional, y está -en esto al menos- muy bien rumbeado: tiene un instintivo rechazo a la riqueza material, y a todo sistema socioeconómico que pueda producirla.

Anónimo dijo...

Saludos, Entiendo que muchos lectores y amigos del Wanderer resulte dificil de tragar ese elefante llamado doctrina social de la Iglesia, compuesto de decenas de documentos de diverso nivel y fuentes, no dotados del carisma infalible. Pero lo cierto es que la Iglesia si tiene las competencias para determinar las aplicaciones concretas del decálogo en la vida económica y política.

Y aún si prescindieramos de la Quadragesimo Anno, la Rerum Novarum el Código de Malinas, nos quedaría el catecismo de san pio X con aquellos pecados que clamaban al cielo en relación con el pobre y el trabajador. Y la usura y rapiña como formas de robo. La libertad de los mercados y la propiedad exigen, por su propia naturaleza, que tampoco se defraude la propiedad ganada por el trabajo con salarios de hambre y créditos expoliadores.

El problema para muchos católicos, sobre todo en America hispana, es que años de teologia de la liberación y clero marxista han generaodo por reacción una defensa acrítica y casi fanática del capitalismo calvinista y puritano, como si de una doctrina revelada se tratase. Se nota particularmente en aquellos ambientes y personas influidos por la TFP, no así en los cercanos al carlismo.

Lefe estepario

Ludovicus dijo...

A ver señores estragados por el pobrismo pseudoevangélico y el socialismo: la desigualdad socioecónomica no es mala, al contrario, es buena. El lujo y el arte no son malos, al contrario, son esenciales para el desarrollo de una sociedad perfecta y una vida plenamente humana. Producir riqueza no es malo, al contrario, forma parte del mandato del Génesis porque si no hay desarrollo no hay lugar al "crecer y multiplicarse". Y la propiedad privada y el libre mercado no son malos, alcontrario, son elementos fundamentales de una economía sana y humana.
Cómo se compatibiliza eso con los ideales evangélicos, es otro cantar. Pero por de pronto pretender que una sociedad viva de acuerdo con los votos de perfección es un disparate. Pretender una comunidad política que viva la pobreza o la obediencia como se vive en el estado religioso es tan ridículo como pretender lo mismo con el voto de castidad.

Lamento que el resentimiento, el ideologismo y el igualitarismo, mezclados con el clericalismo que pretende convertir confusamente la comunidad política en orden religiosa secularizada posen ahora de "doctrina de la Iglesia", pero harían bien en estudiar qué dice la doctrina realmente católica al respecto y no los manuales peronistas argies.

Anónimo dijo...

Lefe: es muy probable que asi sea en algunos casos pero en la mayoria es mas grave aun. No han sido siglos de marxismo y revolucion lo que los ha convertido en liberales sino solo 12 años de Kirchnerismo. No se puede creer.

Anónimo dijo...

dovicus: en primer lugar, la desigualdad, la propiedad y el comercio, más que buenos o malos, son datos de la naturaleza humana que deben asumirse como tales, estándonos vedado –cosa que también reafirma la enseñanza pontificia- pretender hacer tabla rasa de ese orden para establecer una especie de colmena humana.

Sin embargo, tanto la moral pagana como la cristiana nos impone la justicia como virtud cardinal, que se traduce en la reciprocidad en los cambios y en la condena a todo tipo de rapiña, sea del pobre o del rico. Si la Iglesia o sus Doctores han tenido enseñanzas constantes a lo largo de los siglos sobre estas materias, no veo razones para desconocerlas, a menos que algunas de ellas –y pienso particularmente en el préstamo a interés- hayan sido formuladas en contextos económicos completamente diversos al actual: la sociedad de subsistencia de la antigüedad poco tiene que ver con los proyectos a largo plazo y con financiamientos monumentales, por ejemplo.

En todo caso, la doctrina social pontificia vigente hasta el concilio, e incluso parte de la enseñanza del Polaco, reconoce las virtudes de la libertad sobre el socialismo, y en ello no hay lugar a equívocos, pero sin excluir aquellas obligaciones morales que en justicia estricta incumben a empresarios, trabajadores y al poder político. Y en la medida que esas enseñanzas no son más que la aplicación del Decálogo, los católicos no nos podemos hacer los locos invocando a Frideman o a la Escuela Austriaca.

Respecto al deseo clerical de imponer a la sociedad civil el molde monacal, cabría agregar otra pretensión: la de aquellos de mentalidad militarista que desearían convertir a la sociedad civil en un cuartel. Todos lo que, en mayor o menor grado, han sido tentados por los fascismos históricos o sus símiles, han caído en el deseo de sustituir la orgánica social natural por el “fuhrerprinzip”, la propiedad y el mercado por la economía de guerra y la sana discusión política por la propaganda y el adoctrinamiento de la tropa. En cierto modo es el ideal del Ingsoc: “inmenso, terrible y deslumbrante; un mundo de acero y de hormigón armado, de máquinas monstruosas y espantosas armas, una nación de guerreros y fanáticos que marchaba en bloque siempre hacia adelante en unidad perfecta, pensando todos los mismos pensamientos y repitiendo a grito unánime la misma consigna, trabajando perpetuamente, luchando, triunfantes, persiguiendo a los traidores... trescientos millones de personas todas ellas con las misma cara”

Lefe Estepario

Anónimo dijo...

anónimo 18:59 el tironeo lo hace la mafia financiera que quiere crear desde el chaos un nuevo orden mundial sobre las ruinas del orden cristiano ¿se entiende?

Anónimo dijo...



Si desaparece el " Orden Cristiano " , desaparece todo .....

Benign_o dijo...

El Capitalimso es el unico modelo que naturalmente aplica a la actividad economica siendo la unica fuente de progreso de una sociedad (la distribucion de ese progreso es otro tema).
Desde el punto de vista técnico no existe otro modelo que funcione, es ir en contra del orden natural.
A eso hay que agregarle que se puede ser un capitalista y a la vez buen Cristiano, porque el modelo supone la libertad de elegir, en cambio no se puede ser un comunista y buen Cristiano (ni siquiera mal Cristiano) porque no hay libertad de elección alguna.
El Papa y toda su Teologia de la liberación no sirven para nada, porque buscan, al igual que comunismo, regular con ideología a la economía, que es una fuerza natural que se rige por reglas y leyes propias de imposible control ideologico.
La Doctrina Social de la Iglesia se mete en un terreno muy complejo al filo del error porque busca regular en materia económica. La Iglesia y su doctrina no deben definir si hacer un NDF en dólares esta bien o esta mal, o si es pecado cobrar interes por prestar plata (el interes es despues de todo el costo del dinero y nada mas que eso) sino que solamente se debe restringir a decir que esta bien moralmente hacer y que esta mal moralmente hacer.
Yo puedo ser un capitalista pro mercado de derecha (como lo soy) y sin embargo buen cristiano, porque no robo, porque pago lo que es justo y mas a mis empleados, porque pago mis impuestos etc, etc.
Se puede ser buen policía, buen militar, buen banquero, buen capitalista y a la vez buen cristiano porque el capitalismo per se no esta errado a diferencia del comunismo y toda la ideología de izquierda que por definición son ateos y encima no funcionan en materia económica.

Benigno

Anónimo dijo...

Cada vez que aparecen temas de esta índole, salen muchos católicos a señalar la injusticia de las sociedades capitalistas, y los peligros de las riquezas y del confort. Pero si uno quiere ver grupos de cristianos que -activamente- traten de vivir alejados del capitalismo, del confort, y de las riquezas, no va a encontrarse con laicos católicos. Se va a encontrar, paradójicamente, con los amish, que son protestantes.

Anónimo dijo...

Lefe estepario: chapeau a lo suyo. Sólo este pequeño apunte: el liberalismo, que en la modernidad se terminó maquillando de capitalismo, es la cuna y la madre y la meretriz de esa sociedad orwelliana, de ese panal socialista. Es curioso advertir (en este sitio) que alguien, el 20:29, cuestione al católico que señala los peligros de la riqueza y el confort, o lo que es lo mismo, que cuestione su adhesión a lo más básico del evangelio; si él vio este gesto solamente en los amish, será porque vive en un mundillo muy decorativo y alambrado. El orden cristiano, la belleza, la dignidad, el decoro, siempre tomaron distancia de las "leyes del mercado"·, el "confort" y el liberalismo, tanto como del comunismo, el mal gusto y la uniformidad oprobiosa.

Hasta no hace tanto, todo cristiano sostenía que una sociedad debía cimentarse sobre el orden y la justicia y regirse por finalidades, lo que incluía combatir la usura, resistir la automatización de la vida, dar pan al hambriento, en fin, todo lo que implica construir una vida digna; difícilmente se asociaba por completo al Sacheri joven para concluir que el capitalismo "técnicamente" forma parte del orden natural, como dice Benigno. Sacheri iba madurando y lo asesinaron, y la historia siguió andando hacia esto: el capitalismo en Occidente lleva las riendas desde hace 70 años, sin que se advierta el "progreso" de las sociedades, los hombres y las familias, salvo las de algunos afortunados. Simplemente porque es un régimen de mentira, un régimen despiadado y falsario, que cede todo poder a la moneda y desemboca de manera inexorable en la degradación moral. Una herramienta útil para reducir la política al mercado, o sea, para hacer desaparecer la política, o postergarla hasta que llegue el Otro.

Ahora bien, si alguno deduce que la única alternativa posible es inclinarse hacia la otra inmoralidad, la del comunismo, en la vertiente que sea, entonces perdonemé, pero por muy erudito que sea no es más que un hombre de pensamiento binario. Le respondo como acá se acostumbra: ¡es la Cristiandad, estúpido! Que habrá muerto como sistema u orden general pero no como forma de vida.

Miguel

Ludovicus dijo...

Anónimo de las 10.22, coincido. Los estragos del kirchnerismo han sido, los hemos, subestimado.

Anónimo dijo...

¿Tanto joder con los neocones para derivar en neomercaderes? Ya no los entiendo; la mejor de las suertes para los defensores y los intérpretes. ¿O será temporada de cucos, esos que ponen huevo en nido ajeno? Ojo wanderer.

Anónimo dijo...

No es para afligirse, anónimo de las 15:10. Algunos tienen buen ojo para la cuestión religiosa porque son gente de fe, pero no dejan de ponerle encima el papel manteca de la realpolitik, meta y ponga, meta y ponga. Creen que la tienen clara, que son expertos en política cruda, pero por momentos ya ni saben lo que están mirando, se les mezclan los papeles y hablan de religión como si fuera una cuestión de estado y de comportamientos políticos como si se tratara de un misal: ya saben lo que viene. Pero con solo mencionar, con apenas rozar el tema de la Parusía, se revuelven incómodos. ¿Qué tiene eso que ver aquí y ahora? Pues todo, como siempre. Por no entenderlo, no se dan cuenta que no se puede saltar con felicidad desde el horno del socialismo a la parrilla del liberalismo. De nuevo al fuego, pero al aire libre. A quien se resiste a ambos demonios lo consideran un cándido. Y dentro de poco va a ocurrir algo más cómico todavía: le van gritar ¡fascista! Y van a tener algo de razón después de haber perdido la razón. A veces pienso que o no se la bancaron nunca, o ya no se bancarían nunca a la pobreza. Mala señal y mala compañía.

Miguel

Anónimo dijo...

Estimado Miguel

En la vieja y querida Cristiandad tambien se regian por las leyes de mercado.
No tan sofisticadas como ahora pero la ley de la oferta y la demanda existe y se aplica desde que se acuño la primera moneda.

Es muy loable tratar de vivir fuera del sistema pero hasta los monjes de la Orden de San Benito le ponen el precio al dulce de leche que venden en Jauregui siguiendo esos principios que por definicion no son ni buenos ni malos.
Benigno.

Anónimo dijo...

Claro que sí, Benigno, había ferias, dinero falso, impuestos y prostitutas, sólo no tenían colectivos ni crema de enjuague. No le hablo de la vida económica común y corriente, la de las familias, artesanos y productores. No se trata del mercado del dulce de leche de los monjes. Ojalá en eso consistieran las leyes de mercado modernas. Digamos que de allá hasta acá hubo algún despiste espiritual. Prevaleció la usura, reinaron los bancos, los holdings, los monopolios, se establecieron nuevos linajes reinantes, nuevas cosmovisiones y nuevas finalidades. Como son principios neutros pueden manipularse. Algo se torció de manera siniestra y si bien ni ud. ni yo vivimos fuera del sistema (al menos mientras no se pueda o se deba) creo que no tenemos que ser sus predicadores.

Miguel

Anónimo dijo...

En definitiva, Benigno, si el mercado pudiera imponer sus propias leyes, que ud. adscribe a principios neutros, en potencia para el bien o para el mal, deberían ser controladas y, llegado el caso, limitadas por la autoridad pública, para que respondan a la justicia, a los fines de la sociedad y a la felicidad del hombre. Pero, aunque todo indique lo contrario, lo inanimado e irracional no impone leyes, así que más propiamente debemos hablar de leyes de los mercaderes, que con mayor motivo deben ser controlados y, llegado el caso, limitados por la autoridad. No sea que, como vemos, por resistir al control público de los resentidos caigamos en el control secreto de los holdings. Ojalá el problema fuera el dulce de leche. Que también lo es, porque un pequeño y honesto productor jamás tendrá el capital capitalista que posiblemente le permitiría dejar de ser ambas cosas, pequeño y honesto.

Miguel

Anónimo dijo...

Estimado Miguel

No se confunda usted cualquier intento de controlar lo incontrolable ha fallado. Ademas que diferencia habria entre estar bajo la tirania del mercado y sus holdings o la de un burocrata qe decide que se hace como se hace y a que precio se hace.

No digo que el capitalismo sea la panacea de nada, no lo es en absoluto, pero son las reglas del juego, y mientras estemos en este mundo sublunar deberemos convivir con ellas.

No se puede ganar un partido de rugby jugando al futbol.

Por otro lado tampoco creo que todos los que son grandes jugadores en este sistema no sean honestos.
Casos de pequeños artesanos o comerciantes que han crecido de ls nada a grandes corporaciones siempre siendo honestos hay a chorros desde Toyota hasta EIDICO pasando por el viejo Steverlick y el fondo de Inversion Ave Maria en US.

Le repito el capitalismo me parece aberrante pero son las reglas del juego, podemos, si sabemos como, hacer alguna diferencia mientras estamos aca.
Benigno.

Ludovicus dijo...

Creo que siempre surge el mismo problema ante las leyes económicas: o se defienden como orden moral o se atacan por ser creaciones ideológicas liberales.
Ni lo uno ni lo otro: el concepto de ley es análogo. La confusión viene de la época de la fisiocracia, que redujo el concepto a una noción unívoca.

Las leyes económicas son orientaciones o condiciones psicológicas propias de la naturaleza humana, que normalmente, en los grandes números y de no mediar un factor restrictivo, ocurren: la ley del menor esfuerzo, la ley de la oferta y la demanda, etc. Sacralizarlas como orden moral es un error, enojarse con el hecho de que existan y funcionen es neurosis.

Anónimo dijo...

Queda claro Benigno, y estamos de acuerdo: es ud. quien afirma ahora que "el capitalismo le parece aberrante pero son las reglas del juego". Reconozca que es distinto a decir, como lo hizo anteriormente, que "es el unico modelo que naturalmente aplica a la actividad económica siendo la única fuente de progreso de una sociedad", etc. Lo refuerza Ludovicus, aclarando que hablamos de un concepto "análogo" de ley, o sea, no de una ley sino de condiciones psicológicas, etc., que no responden al orden moral debido. Se me ocurre que posiblemente esas "orientaciones o condiciones psicológicas" económicas, como ser el capitalismo liberal (y no creo que eso pueda ser restado del capitalismo, o si se quiere del capitalismo moderno: es sustantivo en él) sean más bien producto de nuestra naturaleza caída y no de nuestra naturaleza creada, que al ser recuperada por la redención y la gracia queda inclinada más bien al sacrificio que al menor esfuerzo, a la caridad y a la longanimidad más que al libre juego de la oferta y a la demanda. Y, por supuesto, más a la contemplación, la belleza, la verdad y la variedad que a la ganancia, el confort, la esclavitud y la uniformidad.

Por lo cual, me parece, no viene al caso esa última puntualización antitética, ya que no se trata de enojo, sino simplemente de cooperar con el bien en todo cuanto se pueda y se deba. Lo cual implica, con rigor de necesidad, resistir al mal y a la ley inicua y/o a la orientación imbécil. Lo tomo como una ocurrencia. Neurótico termina siendo, más tarde o más temprano, el que se adapta a cualquier cosa por el simple hecho de que funciona.

Miguel

Anónimo dijo...

"detrás de toda Gran Fortuna hay un crímen (o varios)"
¿a qué socialista pertenece la frase?

Anónimo dijo...

"las condiciones psicologicas que no responden al orden moral debido" en el capitalismo moderno (salvaje) se denomina codicia. Ese es el gran motor del "progreso". Solo 4 corporaciones se ocupan de la distribución del 80% de los alimentos en Argentina con un pequeño ejercito de repositores y prolerarias dominicanas cajeras de supermercados. Este modelo economico tambien se parece al orwelliano Ingsoc.

Anónimo dijo...



Ludo ..

Tambien la explotación petrolera es " fisiocracia ".....

PS

Benign_o dijo...

A ver muchachos me parece que nos estamos yendo por las ramas.
Voy a aclarar algo antes de que haya malos entendidos.

Yo no considero que las leyes de mercado sean de caracter moral.
Yo tampoco considero que las mismas sean justas o que el capitalismo suponga la panacea del progreso humano o de la distribución perfecta de la riqueza (de hecho lo aclare bien cuando dije que es el motor de unicamente el progreso).

Si en cambio considero, que son leyes, que como bien dice Ludovicus se manejan dentro de los supuestos basicos de la economia, (ley de los grandes numeros, comportamiento racional, etc, etc).
Aunque disiento en ese encuadre psicologico que le dan al tema.
Para mi, son leyes de caracter matematico con poco y nada de influencia de la psicologia de la gente.

Hoy el mundo moderno de las finanzas no duerme, esta las 24 horas del dia trabajando y en movimiento analizando datos y encontrando la manera de arbitrar una ganancia. Manos anonimas que operan de acuerdo a esas leyes del mercado. Son las reglas del juego y es imposible la prosperidad de una nacion o pueblo ignorando a las mismas.


Ahora bien, hecho todo ese prolegomeno quiero aclarar y defender por experiencia propia que el sistema permite, y de hecho es posible, vivir de manera prospera y digna, no solo uno mismo sino que ademas es posible ayudar a terceros a hacerlo. De hecho el sistema necesita de una sociedad de consumo prospera que consuma sus bienes.

Es cierto que asi como existen monopolios, explotadores, estafadores, tambien existen gentes decentes, prospera y honrada.
Se puede vivir sabiendo utilizar esas reglas sin quebrar ningun principio del orden moral, y es mas se puede tambien ayudar al projimo en el medio.

Tambien es cierto que podemos salirnos del mundo y vivir como monjes ermitaños aislados de todos y de todo y dedicarnos a la contemplacion.

Pero no se puede hacer las dos cosas al mismo tiempo.

Benigno.

Anónimo dijo...

El tema de hoy: diversos modos de conspirar contra la realidad. Queda abierto el debate. ¿Alguien acá niega la realidad, señores?... A ver allá. Sí, usted, el de moñito, ¿cómo dice?... ¿Que se puede vivir con dignidad y a la vez aislarse de muchas cosas, sobre todo de los progresos imparables de la sociedad de consumo próspera, y también privilegiar la contemplación? ¿Qué? Sí, entiendo, eso de estar en el mundo sin ser del mundo... Bueno, tá bien, pero terminelá con las obviedades y las frases hechas, porfa... ¿Qué dice? ¿Qué Benigno también qué? Ah, eso de decir que hay gente buena y decente. Bueno, si ud. y él conocen algunas... ¿Perdón? ¿Todos los demás también? De acuerdo, tranquilos... ¿Cómo señor? Cálmese, lo noto nervioso, se le va a escapar el moño. ¿Que por qué Benigno lleva el argumento al absurdo? ¿Cuál? Ajá, que se puede trabajar, ganar el pan de la mesa y también servir al prójimo sin necesidad de vivir como un ermitaño, y encima resistir con éxito las "reglas del juego". Bueno, si ud. dice que se puede, se puede. Pero esa es su experiencia particular, señor, no sirve para lo general. ¿Cómo que Benigno hace lo mismo? ¿Cómo que es autorreferente? ¿Cómo que plantea una disyuntiva tramposa y falsa? No se propase señor. Se lo digo por última vez. Respete mi tarea.

Alberto Carlos Huevos, moderador entrometido y cazador de veganos

Anónimo dijo...

Por supuesto Benigno, por supuesto. Aunque me ganó de mano el moderador entrometido, debo decirle que también estoy en desacuerdo con esa opción que ud. presenta, o que parece presentar, entre apostar a la sociedad de consumo o ser un ermitaño. Quizás el punto de encuentro sea éste: los bienes triviales de este aparente progreso están para ser usados, en la medida que sean útiles pero (atención) con mano de hierro y espada filosa en todo lo que interfieran con el crecimiento espiritual y moral de los miembros de la familia. No hace falta ser un ermitaño para llevar una vida buena y, si se viene todo abajo, estar debidamente preparados. Si desaparecen todos los cuadros, y todos los buenos libros, y toda la buena música, y todas las obras de arte del mundo, y todos los testimonios mayores, pues ya hice buen acopio, a mi medida, con visión de futuro, para mí, para mis hijos y para los que vengan detrás de ellos. Y para los amigos. Ese es mi tesoro, y el de mi familia. Ahí tiene lo que pienso del progreso y de la sociedad de consumo: es de uso, con reserva del derecho de admisión. No vengo de la buenaria sino de la malaria, como tantos; esa supervivencia también la atesoré. Y lo único importante, Cristo, no procede del paradigma social. Pero ya me expresé anteriormente y no quiero mirarme el ombligo ("autorreferencial", Alberto). Doy por supuesto que en muchas otras cosas estamos de acuerdo, en las esenciales sin duda, así que de mi parte interrumpo esta pequeña controversia. Le agradezco y lo saludo

Miguel