viernes, 29 de abril de 2016

Cinocéfalos, ángeles y otras criaturas

Bienquerido Wanderer, 
gracias por contar un tema tan interesante y valioso, pues sus múltiples resonancias rozan las fibras más íntimas de nuestra Fe. Déjeme adivinar lo que subyace –o evoca, por caso–  su escrito, a ver si emergen algunas ideas sugestivas para el debate y la reflexión. Y después me da su veredicto, claro.
Ahí va el intento:
1) Hay un racionalismo lapidario, una lógica descarnada que de tan prosaica se vuelve estéril. Los de este bando, piensan haber llegado al fondo de la realidad por el rigor conceptual o la exactitud científica ¡Error! Han precisado en sus mentes una porción de realidad que han desencantado, arrebatándole su halo de misterio. Piensan haber descubierto todo y no se han dado cuenta que sólo han visto –al buen decir de Chesterton– las espaldas del mundo. O como dice un amigo, no conocen el reverso de la trama, donde habita esa luz nativa que irradia el orbe y cautiva, en contraparte, los ojos de espíritus atentos.
2) Si hay una exactitud científica –universal y necesaria–, hay también una exactitud poética. ¿Cuál es? Mandrioni dice algo así (cito de memoria): “La palabra justa o exacta del poeta es la que logra introducir la mayor carga significativa y evocativa en el corazón de la palabra”. En virtud de lo cual,  también es capaz de mostrarnos ese universo espiritual inasible que desborda cualquier intento de conceptualización. Justeza de la dicción al servicio de la evocación, así es la gramática poética.
El poeta ve diamantes antes que astros porque tiene memoria, me dijo un monje una vez. Y tenía razón. Usted dice que hay hadas en los bosques y el rey David que la noche a la noche le susurra el mensaje de una gloria divina… El que no alcanza a vislumbrar estos secretos de la creación, no hay ciencia ni filosofía que lo salve.
3) Imaginación y sensibilidad disponen el corazón; hacen de suelo firme y fértil no sólo para la germinación de la ciencia –según el citado Perse–, sino del pensamiento y, en última instancia, de la Fe. ¿Y de qué se nutre la imaginación sino es del mito, los cuentos de hadas y esa poësis perennis de la que habló Claudel? ¿Cómo adentrarnos en ese mundo maravilloso de Dios, si no hemos vivenciado la fantasía? No la fantasía egoísta, de realismo superficial, que sueña con mujeres lindas y manjares suculentos. No. Se trata de la fantasía desinteresada que enseñaba Lewis, “con pan mágico y rocío de miel”.
4) Y entonces Bruckberger da en la tecla cuando propone la poesía como auxiliadora de la Fe. Aquí es donde creo –y ya es mi última intuición aventurada– que recordó las palabras de su estimado John Senior: “Cualquiera sea nuestra especialidad, nuestra vocación, nuestro trabajo, todos somos amantes; y mientras que sólo los expertos en cada campo deben conocer matemáticas, ciencias u otras artes, todos debemos ser poetas en el camino de la salvación.” Porque hasta tanto no se haya restaurado el amor por medio de una poesía vital, que lo griegos denominaron psicagogia, la razón no echará raíces; y nuestra Fe se volverá pacata y aburrida mientras no repare en la voz del poeta, símbolo poderoso que le señalará esa eternidad sabrosa a la que pertenecemos…
En fin. Verá que hay mucha tela para cortar, pero soy sólo un aficionado asomado a las entrelíneas de su post. Mejor que prosiga la tejedora en boca de los que saben. 
Yo me marcho y le queda a usted mi afecto,

El Poeta

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo no sé a qué viene tanto dudar de la existencia de los cinocéfalos, ¡si de verdad existen! Aquí se puede ver uno vivito y coleando, que además parece cruce entre bulldog y caniche:

http://www.bez.es/images/carpeta_relacionados/8233_alierta_ep.jpg

Anónimo dijo...

Muy muy bueno, Wanderer!
Nacimos para el misterio y cuanto lo olvidamos...Nos entretenemos demasiado en asuntos de este tiempo. Qué bueno tertuliar sobre estos asuntos mas altos. Gracias!

J.C.

Cervantes esquina Cervantes dijo...

Celebro la forma y el fondo con que se ha expresado El Poeta.
Como sostengo que al Creador puede llamárselo:"¡Dios mío, Tú, El Poeta!", me atrevo a sostener que el peor de los males que padecemos es el del prosaismo. Empezando por tener un Papa prosaico, negador del "dogma" inventado gloriosamente por el Padre Atilio Calori,Patriarca de Villa Luro, y según el cual, "la Poesía es la Cuarta Persona de la Santísima Trinidad".
Cervantes esquina Cervantes

Anónimo dijo...

Se me hace que muchos conservadores desoyen estas cosas que aquí se tratan. Su ortodoxia es como dice el Poeta, "lapidaria y descarnada" y mediocre...de teología, poco y nada. Se creen maduros porque son rígidos.

Un conserva de corte tolkiniano.

Andrea Greco y Fernando Álvarez dijo...

Hermoso post y magnífica discusión. La pérdida del sentido del misterio va pareja a la pérdida del sentido de lo sobrenatural y la pérdida del sentido del pecado. El mundo en que vivimos nos va encerrando cada vez más en la prosaica costumbre de estar atentos a las noticias al instante mientras descuidamos la eternidad que debiera ser nuestra ocupación principal. Nos volvemos permeables a la realidad virtual e insensibles a la vida misma. John Senior dice también que rompamos los televisores y hagamos la vida en serio: música, deportes, arte, vida familiar verdaderamente vivida y no mediatizada. En fin... mucho para pensar.
Andrea

Anónimo dijo...

Comparto lo que están hablando. Son discusiones más vitales y hondas que las meramente periodísticas...como que exigen un compromiso mayor, no? De hecho se nota en los comentarios: son más escasos, reflexivos, hasta más religiosos digamos.

Saludos, un criollo.

Anónimo dijo...


vale la pena leer esta opinión de peso, sobre la Amoris Laetitia

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=26522

Anónimo dijo...

vale la pena leer la Verdadera Doctrina.


A. Resumen de la doctrina católica sobre la Justificación.

1. La verdadera naturaleza de la justificación: una transformación interior del estado de pecado al estado de gracia.

Desde que el primer hombre fue infiel a la primera gracia recibida y manchó su naturaleza humana, cada hombre, descendiente de Adán es un “hijo de las tinieblas” (1Tes. V, 5) e “hijo de ira” (Ef. II, 3), en estado de pecado, separado de Dios. Además, una vez que ha alcanzado la edad de la razón, cada hombre agrega su propia cuota de pecados, más o menos serios. Mientras que el hombre puede caer por sus propios actos, no es capaz de levantarse por sí mismo, por el sólo poder de su naturaleza, ni tampoco únicamente con la ayuda de la Ley: él necesita la gracia de Dios, quien en su misericordia, ha enviado al Salvador, su único Hijo, Nuestro Señor Jesucristo. Es principalmente por Su Pasión y el sacrificio de la Cruz que Nuestro Señor Jesucristo nos ha salvado: El “se entregó a sí mismo para redención de todos” (1Tim. II, 6). Sin embargo, no todos los hombres son salvados, algunos serán colocados a la izquierda del Juez y escucharán estas terribles palabras: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y para sus ángeles” (Mt. XXV, 41). “Pero no todos obedecen el Evangelio” (Rom. X, 16). Esta redención, la cual es suficiente para todos, debe ser “recibida” por cada alma: “Mas a cuantos le recibieron (Dios) dioles poder de venir a ser hijos de a aquellos que creen en su nombre.” (Jn. I, 12). Esta recepción de Nuestro Señor de Nuestro Señor Jesucristo es un genuino renacimiento, una transformación interior del estado de pecado, de muerte espiritual separado de Dios, al estado de gracia, el estado de justicia, la vida del hijo de Dios, miembro de Jesucristo. Esto implica tanto la absolución de los pecados y la infusión de la gracia santificante, una verdadera unión vital con Cristo. Esto es justificación: “estaba muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado.” (Lc. XV, 32).





https://bibliaytradicion.wordpress.com/2011/08/07/la-%C2%ABdeclaracion-conjunta-sobre-la-justificacion%C2%BB-o-la-subversion-de-la-fe-inmaculada-de-la-sede-de-pedro/