lunes, 25 de abril de 2016

Del cosmos como obra de arte (y cinocéfalos)

Publicaba hace unos días Wanderer una bella defensa de la poesía como auxiliar de la religión, bajo el título «De cinocéfalos y ángeles».
Si este blog, en lugar de ser un espacio virtual, fuera tan físico como la taberna «Del Águila y el Niño», creo que dicho texto hubiera dado pie a una intensa y agradable tertulia, en el rincón junto a la chimenea. Y creo además que alguna protesta por mi parte se hubiera escuchado ahí.
Desde luego, no le reprocharía la defensa de los cinocéfalos, por muchas razones. Entre otras por respeto a San Cristóbal; pero también por su parentesco con Anubis, que vigila una balanza en la que no puede pensarse sin temor ni temblor. Ahora bien, ejerciendo la cerveza de mediadora, y cuando la niebla de las pipas se fuera ya espesando, sí que le afearía la contraposición entre ciencia y poesía que se desprende de las reflexiones culminantes del artículo:
«Por eso, la poesía termina siendo la mejor auxiliar de la religión, y un medio privilegiado para atravesar este valle de lágrimas, poblado de los fríos cálculos de los hombres de ciencia, etc.».
Y es que Dios es el más verdadero Poeta, y su poema, su obra de arte, es la creación. Por eso, la actividad de la primera y memorable centuria de científicos modernos (los Copérnico, Galileo, Kepler, Newton...) no era fría, aunque sí calculadora. ¡Y qué pasión la de aquellos cálculos! Pues de lo que se trataba, ni más ni menos, era de poner al descubierto párrafos enteros, y estrofas, y cantos, de ese gran poema que estaba aguardando ser leído desde el primer día del mundo.
Querido Wanderer, queridos amigos de esta virtual taberna errante, ¿pueden imaginarse la emoción que tuvo que sentir por ejemplo Kepler, cuando después de casi una década de intensísimos desvelos, pudo por fin comprender el simple y elegante ritmo de los versos divinos que cantan el camino de Marte por el firmamento?
Diez años de intentos y fracasos, de noches de insomnio y de dudas. Pero alentado en todo momento por la seguridad de que estaba estudiando la obra del Poeta incomparable, y que era una obra compuesta de modo que nosotros, hechos a su imagen y semejanza, pudiéramos entenderla. Y al cabo... las leyes del movimiento planetario: hermosas, sencillas, dotadas de una gracia luminosa. ¡Divinas!
«Verachtet mir die Meister nicht, und ehrt mir ihre Kunst!», es decir, «¡No me despreciéis a los maestros, y honradme su arte!», es la enérgica amonestación de Hans Sachs en la escena final de «Los Maestros Cantores de Núremberg». Y la misma enérgica amonestación vale también en este caso: ¡No me despreciéis a los verdaderos científicos! Es decir, a aquellos que no han perdido el sentido religioso y poético de su obrar, y se acercan con amor, y pasión y reverencia a los versos de la naturaleza.
Dice el salmista: «Los cielos narran la gloria de Dios», y debemos por ello quedar agradecidos a los que dedican su vida a poner al descubierto más y más detalles de esa gloria. ¡Qué enorme, qué fecundo y qué lleno de maravillas es el universo creado por Dios! Ya nos había advertido el sabio cardenal Nicolás de Cusa que, siendo Dios infinitamente generoso, no cabía esperar de su «fiat» otra cosa que la creación de un cosmos tan similar a Él mismo como fuera posible. Y el trabajo de los grandes científicos ha consistido en mostrarnos, de generación en generación, nuevos aspectos de esa realidad exuberante que es el universo, como poema y canto del Creador.
Por tanto, «Verachtet mir die Meister nicht!», y no caigan en la trampa de dejar las reflexiones sobre la ciencia en manos de ese pueblo mezquino de los cientifistas de nuestro tiempo (o mejor dicho: «de los cientifistas decimonónicos», pues ese es su mundo mental, aún en nuestros días).
Todo ello, por supuesto, sin menosprecio alguno de los poetas, ni desdoro de los cinocéfalos.
Francisco José Soler Gil

26 comentarios:

el poeta dijo...

Si estuviera con don Soler en una taberna real, hubiera propuesto un brindis porque adhiero a sus palabras. Aunque subrayaría lo siguiente: son verdaderos científicos precisamente porque "no han perdido el sentido religioso y poético de su obrar, y se acercan con amor, y pasión y reverencia a los versos de la naturaleza". Sus descubrimientos, entonces, tienen un sentido religioso y poético que hace de ellos una experiencia trascendente, henchida de calidez y asombro. Sus técnicas y cálculos se reducen al hecho propio del estudio o la invención y no a la comprensión y arribo de las criaturas.
Salud!

el poeta.-

Anónimo dijo...



¿.... Hay en la Creación algo más grande , más poético que un cristal de nieve ..?

PB

Anónimo dijo...

Esta vez no nos reúne don Gabino junto a su acogedora chimenea. Esto es la hoguera nocturna del amigo Gulliver, bajo el cielo patagónico. Su poderoso conjuro nos ha devuelto a Soler con todo su estro. Gracias a los tres por este gran momento.

Pensador dijo...

Y volvemos al inicio, con agrado y alegría, pues comprobamos que la Religión precisa de la poesía y la ciencia.....y la Ciencia Natural, la Física, también requiere de la poesía, porque, aunque con números, también es poesía.

Es comparable a caminar. Puedo caminar como un orco, o puedo caminar como un caballero. Ambos caminan (Ciencia de Dios, ciencia de la naturaleza), pero uno lo hace con poesía.

En el post anterior se dijo, y no se resalto lo suficiente, la ciencia religiosa sin poesía, que niega a los kynocéfalos, es la religión caminando como un orco.

el poeta dijo...

Disculpen: si fuera una taberna real, también invitaría a don Colacho para que nos enseñara cosas como esta: “Devolvamos a la noche la positividad que le niega nuestra astronomía insuficiente. Nuestra más urgente tarea es la de reconstruir el misterio del mundo.”

Otro brindis, amigos!

el poeta.-

Anónimo dijo...

Muy estimado Dr. Soler Gil,
estoy convencido firmemente que tanto el infinito (tomado como magnitud al menos matemática pero aplicado al cosmos) como el infinitésimo pueden; y de hecho lo hacen; hablar al hombre contemporáneo de Dios y su Creación y por ende de su Providencia. Aparejado a esa convicción va casi con similar fuerza la de que tanto la astrofísica como la física de partículas ambos extremos que tienen por justo medio al ser humano mismo son mas valederas que muchas de las ciencias religiosas actualmente desvirtuadas y bastardeadas por los apóstatas de siempre, para hacer entrar a la sociedad vaciada de trascendencia divina a los riachos que conducen sin dudas al vasto mar.

Mis respetos sinceros desde Asgaard un lugar intermedio entre el Cielo y el Ragnarök.
Drakkar

Anónimo dijo...

No es bueno descender a la materia

sin agarrar primero los tobillos del ángel:

Einstein, el matemático, se libró del abismo

porque midió la noche con el arco

de un violín pitagórico.

(Marechal, El Poema del Robot).

Anónimo dijo...

Que lindo,que deleite!.Que vuelvan estas tertulias amigo Wanderer,con tan distinguidos protagonistas..don Gabino, don Colacho, el Dr. Soler,el Poeta, un Louis Pasteur por ejemplo con su " un poco de ciencia aleja de Dios,pero mucha ciencia devuelve a El".
Hermoso es generar este consuelo en este destierro con verdaderos amigos cósmicos o "transtemporales" podríamos agregar,porque ya lo creo,estos son verdaderos amigos.

Un cordial saludo.
Suyo.

A.G.

Anónimo dijo...

Otra analogía aplicable es con la música. Para que un instrumento permita la producción de melodías y armonías bellas, es necesario que se le haya hecho una afinación, un "tuning". Similarmente, para que el universo permita el surgimiento de la vida, es necesario que sus leyes y constantes físicas fundamentales hayan tenido una "sintonía fina", un "fine tuning".

Anónimo dijo...


Grande, don Fco José ! es exactamente lo que quis decir !

Gulliver tomista
discípulo del científico San Alberto Magno

Anónimo dijo...


Hace algunos años conocí en casa de un amigo al científico ALBERTO ROJO.

Se trata de un físico argentino que es profesor en una Universidad de Chicago, creo, pero gran lector de las ficciones de Borges (se las recomiendo al amigazo Soler!) y además cultor de las artes plásticas y.... como si esto fuera poco.... gran músico que acompañó con su guitarra nada menos que a Mercedes Sosa ! En suma, una RARA AVIS que muchos deberían imitar, y ejemplo de la armonía debida entre ciencia y poesís (no sé si es creyente total, pero sé que el tema lo inquieta, como a Borges).

Les recomiendo su página www.albertorojo.com

Y qué lindo hablar de estas cosas en este blog !

Anónimo dijo...


Además del físico www.albertorojo.com olvidé mencionar a mi compañero del secundario y archi-conocido JUAN MARTIN MALDACENA, de Princeton,
que en una de sus visitas a BAires me pidió el teléfono de un sacerdote a quien deseaba visitar. Por si no lo conocen, busquen su nombre casi abajo de Einstein !

Saludos, Gulliver el de las cuerdas (guitarreras, no astronómicas)

Anónimo dijo...


Hablando de la música, se dice que el instrumento más perfecto es la voz humana, porque no sólo reproduce el sonido y la melodía sino que expresa la palabra poética que no pueden los violines.

Por otro lado, Schopenhauer tiene un capítulo exaltando la música como forma perfecta de representación del mundo (como voluntad). Hay que entenderlo.

Qué me cuenta, don Soler ? largue su pipa y mande algo de ese fuego con que se calienta mientras lee para acá, que ya estamos en invierno casi...ja, ja

Saludos, Gulliver el Salieri de Soler

Anónimo dijo...

Muy bueno! Qué temas vitales...mientras algunos piensan que son temas accidentales o propios de una fe infantil. A esos habría que decirles de nuevo: "es la belleza, estúpido!"

Gracias.

L.C.

Raúl Benjamín dijo...

Yo estoy en el rinconcito escuchando la tertulia

Anónimo dijo...

Copernico intuyó una estrofa,
Kepler estableció su rima,
Newton descubrió su texto,
Einstein completó el soneto.

Católico el primero,
luterano el segundo,
arriano o sociniano el tercero,
spinoziano el cuarto.

A mayor claridad en el conocimiento del diseño de los cielos,
menor claridad en el conocimiento del Creador y sus designios.

Francisco José Soler Gil dijo...

Estimados amigos:

En primer lugar, muchas gracias por los amables comentarios. Me encuentro de viaje y no puedo entrar casi a los comentarios, ni tengo tampoco a mano la clave para entrar en mi cuenta de google, de manera que disculpen que no intervenga mucho. Pero sí que me gustaría al menos apuntar algo al anónimo del 25 de abril, 23:14, que afirma que “A mayor claridad en el conocimiento del diseño de los cielos,
menor claridad en el conocimiento del Creador y sus designios.”

Se trata de lo siguiente:

Me parece que hay un error al poner en conexión el aumento en el conocimiento del diseño de los cielos con una menor claridad en la imagen de Dios. El error, según creo, se deriva de no tener en cuenta que los científicos mencionados, como cualquier otro científico, o como el resto de los mortales, son personas que derivan su actitud ante lo divino de diversas fuentes, y no únicamente de su actividad como científicos. En la perspectiva de cada uno influyen también (y no poco) cosas como la transmisión cultural familiar, y el pensamiento de la época.

Por tanto, el dato realmente relevante no es el de si un científico es o no religioso, ni tampoco el de qué grado de claridad tiene su visión de Dios, sino más bien el de si un científico viene a ser o no más religioso que la media de su entorno. Y en este sentido, creo que las biografías de los grandes físicos tiende a confirmar este principio. (Inclusive, por cierto, la de Einstein, sobre cuya religiosidad recomiendo especialmente el detallado y riguroso libro de Max Jammer, “Einstein and Religion”).

Por lo demás, me parece evidente que, a lo largo del desarrollo de la modernidad, al menos desde el siglo XVIII a esta parte, hay una tendencia en nuestra civilización occidental hacia el materialismo. Ahora bien, la clave que explica esta tendencia no debe ser buscada en la ciencia, sino más bien en la filosofía.

Y como indicio muy significativo al respecto, basta con hacer un listado paralelo de los físicos más importantes del siglo XIX y los filósofos más importantes del mismo periodo. En la física sale un a proporción de aproximadamente 9 a 1 a favor de los creyentes (con nombres como Volta, Faraday, Maxwell, Kelvin, Gibbs, Hertz o Planck), mientras que en filosofía la proporción es aproximadamente la inversa (con nombres como Nietzsche, Schopenhauer, Feuerbach, Marx, Comte, Stuart Mill etc.).

Saludos cordiales

Francisco Soler

Anónimo dijo...

Congrats, Mr. Soler, a beautiful comment, a 'largo andante' by Mozart, K21, my favourite, chapeau!

Anónimo dijo...

Estimado Wander y Francisco Soler, muchas gracias por estas palabras, que hermosa tertulia estamos teniendo que se ha extendido hasta el otro dia!. Yo estoy sentadita junto a Raul Benjamin escuchando nomas... Con mi Wiskycito..
Salud!!

Anónimo dijo...

Bueno, al fin ha saltado un Sa Basilio, lo mejor que se ha dicho sobre AL hasta ahora, por lo que se dice y porque quién lo dice es un obispo:

http://rorate-caeli.blogspot.com/2016/04/official-response-of-bishop-athanasius.html

Johannes dijo...

Comparto lo expresado por el Profesor Soler Gil en su último comentario, y agrego un par de observaciones sobre el comentario de las 23:14.

La primera, a nivel de la analogía ciencia-poesía, es que el rol asignado en ese comentario a Einstein es incorrecto. Einstein descubrió las reglas para componer poesías, pero él mismo casi no compuso poesías. En términos físicos, Einstein descubrió los requisitos (las "ecuaciones de campo") que deben cumplir las ecuaciones descriptivas de los sistemas físicos, cuyo nombre, notablemente, se presta a la analogía poética: "métricas". Pero Einstein mismo descubrió muy pocas métricas.

En particular, la métrica que describe el espacio-tiempo alrededor de una masa esférica, como por ej. el sol, fue descubierta por Schwarzschild. Y la que describe el universo a gran escala fue descubierta por Friedmann y desarrollada por Lemaître, el padre del Big Bang.

Lo cual lleva a la segunda observación, que ilustra lo que escribió el Prof. Soler Gil en su comentario: Lemaître fue un sacerdote católico, quebrándose así la correlación entre conocimiento más exacto del mundo físico y menos exacto del mundo espiritual que el comentario de las 23:14 señaló en algunos científicos anteriores.

Anónimo dijo...

Che, Wanderer, puede ser que me lo halla cruzado en el tren tigre-retiro hoy por la mañana? No lo saludé por no ser cholulo.

Mr. Black

Anónimo dijo...

Me parece que wanderer es rosarino Mr Black.

Anónimo dijo...

Ojo al piojo no vaya a ser que Mr Black esté haciendo inteligencia y con su preguntita inocente pretenda averiguar de donde es el wanderer... mejor déjenlo con la intriga haha...

Anónimo dijo...

Como buen provinciano, podía wstar de paseo.O quizá por ser porteño arrepentido, se fue a las periferias barriales, y el bondy lo deja justo en Barrancas de Belgrano.

Who knows? La idea era confirmar que no fui demasiado reflexivo.

Mr. Black

Tomás dijo...

Buenos días a todos y muchas gracias por compartir tanto sobre arte. Para los que estamos dando los primeros pasos, este tipo de recursos nos ayuda mucho a aprender y mejorar. Les comento que hace un tiempo hice un curso y empecé a producir mis propios diseños. Estaría bárbaro que nos recomienden también otros sitios en donde salir a vender el diseño que producimos. Gracias y saludos desde Temperley, Buenos Aires!