jueves, 12 de mayo de 2016

La sombra del siglo XIX es alargada

Vivimos a la sombra del siglo XIX. Quiero decir con ello que, en aspectos decisivos, la imagen del mundo estándar de nuestros días sigue firmemente asentada sobre las claves desarrolladas por varias generaciones de filósofos de aquella centuria. Estos filósofos labraron, a lo largo de un proceso creativo realmente notable, los surcos de las ideas sobre la realidad y sobre el hombre que hoy suelen considerarse obviedades; unos surcos que cualquier ingenuo puede creer ahora que está descubriendo por su cuenta, cuando no hace más que seguir el trazado impuesto por los que fueron sus auténticos pensadores.
Por supuesto, entre los distintos autores decimonónicos encontramos enormes discrepancias: No dice lo mismo Feuerbach que Schopenhauer; ni Marx que Nietzsche; ni Comte que Freud (que es tan decimonónico como el que más, aunque casi la mitad de su vida transcurriera ya en el siglo XX). Pero hay un punto clave que comparten todos ellos, y que le da un aire de familia a todas las propuestas intelectuales de aquel tiempo: su ateísmo. El siglo XIX es el momento en el que se realiza el mayor esfuerzo de la historia de Occidente por pensar la realidad en clave atea. De manera que las principales propuestas filosóficas de esa centuria bien pueden ser entendidas como tentativas para obtener la cosmovisión atea más consistente y verosímil.
Ni que decir tiene que el ateísmo no es un invento del siglo XIX: Ya en tiempos de Sócrates —en pleno siglo V antes de Cristo— sofistas como Protágoras apenas si cubrían su ateísmo con el delgado velo de declararse incompetentes para abordar el asunto de la existencia y los rasgos de la divinidad. Pero lo cierto es que la confluencia de la corriente de pensamiento socrático-platónico-aristotélica con la teología cristiana dio lugar a una imagen teísta del mundo tan persuasiva que durante muchos siglos ningún autor de primera fila se sintió atraído a explorar la vía inicialmente esbozada por Protágoras, Demócrito o Lucrecio. Durante todo el periodo medieval, en incluso a comienzos de la Edad Moderna, el ateísmo estaba reservado a anónimos profesores de la Sorbona, o no menos anónimos «libertinos eruditos». Se sabe de la existencia de esas voces ateas por el eco que despertaron en los grandes filósofos teístas de cada periodo, pero poco más. El gran explorador pionero del ateísmo actual fue David Hume. Y con tal éxito, que sus «Diálogos sobre la religión natural» (publicados póstumamente en 1779, año que podemos considerar como el verdadero inicio del siglo XIX filosófico) constituyen la fuente genuina de casi todos los argumentos ateos que se vienen repitiendo desde entonces hasta la fecha. A mi modo de ver, el lector que busque las razones para el ateísmo pierde su tiempo leyendo a Dawkins, o a Dennett, o incluso al propio Bertrand Russell, puesto que podría acudir directamente a la versión original de las ideas que manejan todos ellos, que no es otra que los «Diálogos sobre la religión natural» de Hume.
Vivimos a la sombra del siglo XIX. Y no resulta sorprendente que sea así, porque la historia del pensamiento se escribe por épocas que abarcan varios siglos. A veces muchos siglos. Las imágenes del mundo pensadas tienden a perdurar mucho más que aquellos que las pensaron. Modificándose a veces con extrema lentitud, y llegando otras veces, también con extrema lentitud, a generar crisis históricas que muestran sus limitaciones (como ocurriera al final del mundo antiguo, y también al final del mundo medieval).
La desproporcionada lentitud de la evolución de las ideas, comparada con la duración de la vida humana, convierte en una tarea prácticamente imposible el atisbar los desarrollos futuros del pensamiento. Bien es cierto que Nietzsche, por mencionar el ejemplo quizás más notable de profeta filosófico, supo ver con cierta antelación lo que sería la gran popularización del ateísmo en el siglo XX, y también el tipo de hombre y de sociedad a que ello daría lugar (el «último hombre», en su terminología). Pero es justo reconocer que Nietzsche fue, en este sentido, alguien dotado de una capacidad intuitiva definitivamente excepcional. Para el común de los mortales, lo único que está al alcance es constatar la situación presente, y tratar de deducir de ella las consecuencias y extrapolaciones más obvias.
La situación presente, por lo que se refiere al pensamiento, viene dada por el hecho de que la cosmovisión decimonónica atea ha triunfado en Occidente, convirtiéndose en la convicción popular por defecto. Al menos por lo que se refiere a ese tipo de pueblo constituido por profesores, académicos, políticos, periodistas, líderes económicos, líderes «intelectuales» etc. Eso implica, para empezar, que no nos hallamos ante unas ideas que puedan ser en estos momentos refutadas mediante simples argumentos, por muy necesarios que estos sean (y los buenos argumentos lo son siempre, con independencia de su utilidad). Pues los que viven inmersos en la cosmovisión decimonónica, ni siquiera se dan cuenta de que están tomando partido por una filosofía, sino que, guiados por la seguridad que ofrece el pensamiento compartido por toda la colmena, tienden a tomar el materialismo ateo, no por una hipótesis, ni por una interpretación de la realidad, sino por la más evidente de las realidades, que resulta ocioso siquiera discutir.
En tales circunstancias, si la experiencia histórica nos permite anticipar algo, es que, salvo sorpresas intelectuales (que también se dan a veces) el materialismo ateo continuará ocupando el papel de pensamiento hegemónico en nuestra civilización hasta que esta sea llevada a situaciones realmente insostenibles y motivadas en parte por las deficiencias de dicho pensamiento. O al menos hasta que nuestra civilización tenga que afrontar situaciones límite para las que no haya salida desde la cosmovisión estándar.
¿Cabe apuntar indicadores de que nos estemos acercando a alguna situación límite en este sentido? Desde luego, resulta muy arriesgado aventurar nada al respecto. Pero a mi modo de ver, comienzan ya a atisbarse problemas muy difíciles de manejar desde las coordenadas del pensamiento vigente (e incluso en parte motivados por él). La catástrofe demográfica hacia la que nos encaminamos es posiblemente uno de ellos. Quizás el más importante. Y la incapacidad de ofrecer un análisis certero (y no digamos ya una estrategia de defensa) frente al peligro de islamización de Europa, bien puede ser otro.
En cualquier caso, y por centrarnos en un solo ejemplo, la familia cristiana, con su compromiso por la fidelidad, la fecundidad y el cuidado de las generaciones venideras podría llegar a ser contemplada en el futuro como una auténtica tabla de salvación, como un ariete contra el muro de aporías del materialismo, cuando se aproxime, o se alcance, el desplome demográfico de una sociedad basada en individuos que buscan maximizar su bienestar en esta vida (la única que existe para ellos). De manera que el testimonio (estoy por decir martirial) de tales familias tal vez nos acerque en su día más a la superación del ateísmo decimonónico que muchos tratados de teología. Ahora bien, cuando llegue el momento, ¿habrá aún familias cristianas en un número socialmente relevante?
Graves amenazas se ciernen hoy sobre la familia cristiana, en buena parte debidas al ambiente ideológico hostil en el que tiene que desenvolverse. Y de ahí que la Iglesia debería hacer cuanto estuviera en su mano por mantener vigente y fortalecer su modelo de familia fiel, estable y fecunda, que constituye uno de los tesoros principales de la perspectiva cristiana. Pero, ¿lo está haciendo? 
¡Ay!, el problema es que la sombra del siglo XIX también se alarga en nuestros días sobre la Iglesia: En aquella centuria, como respuesta al ambiente intelectual cada vez más enemigo, se optó por garantizar la fidelidad a la doctrina cristiana sobredimensionando el papel de la ciudadela romana, que sería el baluarte para siempre inexpugnable. Y así se llegó en la mentalidad popular católica al extremo de confundir la Santa Sede con la perenne morada en la Tierra del Espíritu Santo, y cada palabra de un Papa como un dictamen infalible. Y de ahí el caos que se está produciendo ahora que la ciudadela romana flaquea, y flaquea justo en un tema tan grave como es la enseñanza de la doctrina cristiana sobre el sacramento del matrimonio, el sacramento de la penitencia y el sacramento de la eucaristía. Las aguas del Tíber bajan turbias. Las directrices son ambiguas. Y el potencial disolvente de semejante situación para muchas familias es obvio. Como obvio resulta también el peligro de que la propia doctrina cristiana sobre la familia acabe difuminándose en una niebla de indefiniciones, casos particulares, ambigüedades, alternativas y aproximaciones infinitas a un ideal irrealmente lejano. ¡Y justo la doctrina cristiana sobre la familia!, cuando la dimensión familiar del hombre es posiblemente uno de los elementos de la realidad peor enfocados por el pensamiento dominante de nuestro tiempo.
Reitero y concluyo: Vivimos a la sombra del siglo XIX. Los ateos a su manera, y los católicos a la nuestra. Mucho habríamos ganado si consiguiéramos nosotros reconocer esta circunstancia, de manera que podamos dejar atrás dicha sombra antes de que su oscuridad nos impida maniobrar frente a los escollos.

Francisco José Soler Gil

23 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que me parece más llamativo del ateísmo materialista es el hecho de que haya tenido tanta aceptación que de la nada haya surgido algo inerte.
Y que de lo inerte haya salido la vida.
Y que todas las vidas sólo sean un accidente y un sinsentido.
Por fortuna estamos para ver el estropicio que generó semejante absurdo del mal razonamiento.
La mala fortuna es que haya generado sobre personas concretas el desastre que se abatió como consecuencia de tantos insensatos.
En las vísperas de un posible encuentro entre un Pastor (JB) y una Pastor (Heces de Bostafini).
Veremos si queda claro dónde está la Biblia (el calefón sabemos dónde está) y quien es el Buen Pastor (que también sabemos quién es el Lobo)
Inmanente Verzero, seguidor del dicho "Roma locuta, causa finita" (y si no te electrocuta).
En el primer aniversario diario del Cierre de Austral Khagadores y Lavahedores)

Anónimo dijo...

"cuando se aproxime, o se alcance, el desplome demográfico de una sociedad basada en individuos que buscan maximizar su bienestar en esta vida"

No va a haber desplome demográfico en Europa precisamente por la alta fertilidad de los inmigrantes musulmanes. Averigüen los nombres más frecuentes que reciben los nacidos en Francia, Inglaterra, Bélgica y Holanda en los últimos años. Pista: son variantes del mismo nombre, una con las vocales o-a-e y otra con u-a-a.

Las dos primeras olas musulmanas sobre Europa fueron en son de guerra y fueron derrotadas en la batalla de Poitiers y las murallas de Viena. La tercera ola es en son de paz, sus batallas se libran en los lechos matrimoniales, y sus victorias son en las maternidades. Make love, not war.

Anónimo dijo...

http://infovaticana.com/2013/10/15/dos-periodistas-de-radio-maria-despedidos-por-un-articulo-sobre-el-papa/

FJ dijo...

Ya vamos también a por el sacramento del orden: diaconisas. Esto se hunde.

Anónimo dijo...

Ha empezado la batalla de las diaconisas

Anónimo dijo...

Bergoglio no nos da tregua, después de la batalla sobre el adulterio ahora llega la batalla de las diaconisas. Es espectacular contemplar como ha hecho de la Iglesia Católica su propiedad privada, y como hace con ella lo que quiere, no hay nada que le frene para aplicar su ideología y su voluntad. Verdaderamente da miedo. ¡Señor despierta que la barca se hunde!

Anónimo dijo...

Excelente y original análisis! Gracias, Dr.

Benign_o dijo...

Muy buen articulo.
Igual me parece que la conclusion es errada, no creo que no digo ya la sociedad occidental, sino mas bien la humanidad vaya a volver a creer en los valores cristianos.

Como bien dijo un forista mas arriba, no va a haber crisis demografica en europa, solamente no va a haber mas europeos y punto, lo que no se logro por la fuerza en potiers, lepanto, viena o covadonga se logra fuerza de inmigrantes en balsas mareas humanas alegremente recibidas por la progresia europea en Lampeduza (que profetico que fue el libro "El desembarco").

Pero mas grave aun, no va a haber nadie que "piense". Si bien en los viejos buenos tiempos medievales, la gente en promedio era bruta (de acuerdo a los conceptos actuales), tenian bien en claro cual era su rol en esta tierra, para que estaban y que se debia hacer. El contexto ayudaba y mucho (la muerte presente, el entorno natural, la falta de conocimiento enciclopedico y la falta de distracciones mundanas).
Hoy la persona promedio es un imbecil ignorante, que esta hundido en la distraccion tecnologica, mamando desde siempre el dogma de fe materialista ateo, sedado por los medios de comunicacion, incapaz de pensar en lo absoluto, viviendo segun los caprichos del mercado.

Lo triste, es que la humanidad se va a encontrar en el medio del armagedon sin saber siquiera que es lo que esta pasando. Yo no veo luz al final del tunel.

Benigno

Anónimo dijo...

El artículo de Don Francisco José es brillante, de lo mejor que he leído últimamente. Pero creo que peca de optimismo al suponer que la situación de la fertilidad pudiera revertirse. España, por ejemplo, mantiene desde hace ya varios años, una fertilidad por debajo de 1,5 (la tasa de reemplazo poblacional es 2,1). Y algunos la sitúan en 1,3. He leído que, para los demógrafos, tasas de esta magnitud -sostenidas por años, como en este caso- son inéditas en tiempos de paz, y significan extinción irreversible. Si alguien mira la pirámide poblacional de España, podrá constatar que es sencillamente aterradora. (Argentina está bastante mejor, con valores de fertilidad sobre 2,1. Pero haría muy bien en poner sus barbas en remojo).
Pirámide de población de España

Anónimo dijo...

Creo que está bueno que la reciba a Hebe de Bonafini (aka Jabba the Hutt), porque con eso sólo consigue que más gente lo rechace, o que por lo menos aumente su desconfianza hacia él. El problema son los medios que lo promocionan y los curas y los obispos que le siguen el juego sumisos, porque si fuera los laicos, hace rato que no se le daría mucha bola. Al argentino promedio que votó en contra del kirchnerismo -y más aún el que apoya sinceramente a Macri- le hacen mucho ruido estas actitudes y el apoyo tácito al kirchne-peronismo setentista. Sólo hay que ver los comentarios que dejan en las noticias de La Nación, Clarín o Infobae.

Anónimo dijo...

¿Y la intervención de Dios en la historia? Ah eso no, ya están los conspiranoico-profetas con las tonterías de siempre. Pues bien, yo creo que está próxima y que vamos a vivir unos años de vértigo, apocalípticos a mejor decir.

Anónimo dijo...

aquí tienen la libertad masónica "religiosa" de nostra aetate....frutitos podridos de los usurpadores.

....

Roberto Bondar, abogado obereño, recurrió a la Justicia a favor de que la misma disponga la eliminación de las imágenes de la Virgen María en las distintas comisarías de la zona. Basa la génesis de su reclamo en la condición de “laico” del estado argentino y del misionero. Entonces, señala Bondar, la institución policial no puede declarar ni exhibir imágenes de ningún culto.

El pedido fue elevado a Horacio Alarcón, Juez de Instrucción Nº2 de la II Circunscripción Judicial.

“Uno entra a una comisaría de Oberá o de todo Misiones y hay imágenes de la Vírgen María, de la de Itatí. ¿Qué pasa con aquellos que no somos católicos o no profesamos culto alguno? En todo caso, ¿por qué no ponen la estrella de David o la luna creciente del Islam si en nuestra provincia también hay judíos y musulmanes? Un policía, dentro de su despacho, puede poner la imagen que quiera, pero la institución policial no es cristiana sino laica”, argumentóBondar.

“El catolicismo es sin duda la fe mayoritaria. Pero eso no la habilita a imponer sus símbolos a todo el resto de los ciudadanos que profesan otra fe o no profesan ninguna. Una comisaría no es un lugar de advocación a la Vírgen. Yo respeto todas las religiones.

http://sanmiguelarcangel-cor-ar.blogspot.com.ar/2016/05/abogado-pide-la-justicia-que-retire.html



.

¿Pueden las personas católicas respetar a quiénes no creemos lo mismo que ellos?”, se preguntó el abogado.

NO BONDAR, son ustedes los que no nos respetan; la tolerancia de los "tolerantes", que toleran todo MENOS LA VERDAD.

Esa comisaría SI CREE ¿porque BONDAR no los respeta y tolera?

Anónimo dijo...

http://www.ewtn.com/multimedia/live_player-es.asp?sat=spas
...hablando de diaconisas están pasando una misa en directo desde Fátima y efectivamente ¡está lleno de diaconisas!!!
una reverenda burla a la Virgen de Fátima.... celebran un aniversario de que? ¿un aniversario más de la pospuesta consagración?

electricista dijo...

Cómo, Benigno? Y Macri?
He ahí la luz.

Anónimo dijo...

Brillante el artículo. Y como profesor universitario jubilado puedo decir que la tiranía decimonónica que tenía su policía del pensamiento hacia que lso universitarios den por sentadas las premisas ateas. es interesante constatar omo el darwinismo que es totalmente insostenible es apoyado como fe o como dogma de fe en la universidad oficial. Y asi otros dogmas como el de la independencia de las naciones americanas o la honestidad del comunismo. Hoy en día las "liberales" universidades ( por lo menos iberoamericanas) son en realidad instituciones inquisidoras en las que no existe la libre opinión y hay que aceptar dogmas de fe como el darwinismo y otros más pedestres como el dogma de la innocuidad del objeto tecnológico y de allí el uso indiscriminado de químicos y transgenicos en el agro y en la salud. Las universidades actuales son imprensentables y están al servicio de los grandes intereses. Y el principal dogma es el del ateísmo ya sea del Sr rotschild o del Sr marz para el caso es lo mismo uno para el rico y otro para el no tan rico pero que espira a serlo a través de la revpolución. El resto es charla

Anónimo dijo...

Excelente síntesis.
Se la estoy pasando a mis hijos.
Me gustaría agregar que hoy los jóvenes tienen una ventaja, y es que la rebelión ahora es hacer las cosas bien. Caído el puritanismo católico, quizás también decimonónico, los jóvenes tienen posibilidades que nosotros no tuvimos o que eran más difíciles de ver, porque estábamos inmersos en un clericalismo medio jesuítico. La debacle de las órdenes y movimientos neoconservadores también ayuda, me parece.
saludos.

Anónimo dijo...

Estimados, quería comentar algo que me molesta, y no por eso es nuevo ni se ha comentado en este blog, pero lo tengo atragantado.
Los obispos en Argentina son CEO´s de una ONG social viejo, lo único que tienen como aporte es denunciar pobreza, narcotráfico y otros problemas sociales, PERO PROCLAMAR EL EVANGELIO NO.
Realmente, espero que Nuestro Señor Jesucristo se apiade de nosotros.
Alpiste...Perdiste

Anónimo dijo...

.....obvio alpiste, por eso estamos como estamos, son gerentes de una ong tal cual, se ocupan de las añadiduras y no del Reino.... ¿se habrán percatado de lo que dice el Evangelio de Lucas 19 acerca de los que no querían que ÉL Reine?

Johannes dijo...

"no nos hallamos ante unas ideas que puedan ser en estos momentos refutadas mediante simples argumentos,"

En realidad el ateísmo puede ser refutado mediante un simple argumento basado en el Principio de Razón Suficiente (PRS), que básicamente dice que todo hecho es racionalmente explicable, o en otras palabras que la realidad es racionalmente explicable hasta su última instancia. La cuestión es: ¿por qué alguien presupondría que la realidad es racionalmente explicable hasta su última instancia?

A mi juicio, el único motivo válido para presuponer eso es creer que la realidad de última instancia, la realidad subsistente, es Razón, Logos, que nuestra razón fue creada/emanada a imagen de ese Logos, y que el universo fue creado/emanado "lógicamente" por ese Logos. (Menciono la opción de emanación al solo efecto de mostrar que el panenteísmo es una posición inicial posible para que alguien acepte el PRS, a partir del cual se puede luego demostrar que esa posición no es correcta y debe ser reemplazada por el teísmo clásico. De hecho conozco a alguien que recorrió exactamente ese camino.)

El punto entonces es: si alguien no es ya teísta o panenteísta, ¿por qué habría de aceptar el PRS? Máxime cuando entra en escena la ideología derivada de hipertrofiar el trabajo de otra figura decimonónica: Darwin. Porque un darwinista argumentaría que presuponer la existencia de explicaciones racionales para cada hecho es resultado de la selección natural: el mono caminador y parlanchín que pensó que las ramas se movían sin "razón suficiente" fue devorado por el depredador que acechaba tras esas ramas y no pudo reproducirse. Y el darwinista continuará diciendo:

"En cierto momento, algunos de estos monos caminadores parlanchines que habian tenido éxito evolutivo porque sus mentes se conformaban al modo en que el universo funcionaba, entendieron el cuadro global al revés, y pensaron que el modo en que el universo funcionaba era el que se conformaba con sus mentes. Esto no habría tenido consecuencias prácticas, pero algunos de estos monos fueron aún más allá, y enunciaron que sus mentes eran capaces de explicar no solamente el modo en que el universo funcionaba, sino incluso la razón por la que había un universo! Y los monos llamaron a ese enunciado el Principio de Razón Suficiente, y se regocijaron."

En resumen, a mi juicio el argumento cosmológico y los otros no demuestran realmente la existencia de Dios, porque al depender de la aceptación del PRS están en el fondo presuponiendo lo que quieren demostrar. Mientras la filosofía trata de la explicación racional de la realidad, la presuposición de que la realidad es racionalmente explicable hasta su última instancia es meta-filosófica. Así, la cuestión de teísmo versus ateísmo no es realmente filosófica sino meta-filosófica, dado que el segundo se basa en la presuposición de que la realidad no es racionalmente explicable hasta su última instancia. Lo cual, volviendo al artículo, es precisamente una de las objeciones de David Hume al argumento cosmológico, tal como la resume el Prof. de Philosophy Stephen H. Daniel de la Texas A&M University:

"The argument assumes that the world's existence can be explained rationally by appeal to God as its cause; but why should we think that the world's existence is rationally explainable?" [1]

[1] Test Questions for Phil 251: Intro. to Philosophy, Philosophy of Religion, opción 101.B (donde la pregunta 101 debería decir "cosmological", no "teleological", argument).
http://philosophy.tamu.edu/~sdaniel/quesrel.html

Andrés Flake dijo...

En relación con el comentario de Johannes de las 18:50:

Si para refutar al ateísmo se recurre a un principio que ya supone que el ateísmo no es correcto, entonces simplemente se está cometiendo una petición de principio, y dando de paso ocasión para que los ateos se rían de los argumentos teístas.

Pero eso no significa que la disputa entre teísmo y ateísmo tenga que ser metafilosófica. Simplemente ocurre que si un filósofo cristiano quiere cuestionar el ateísmo en una discusión con ateos, no debe hacerlo usando "principios" que impiden ya desde el primer momento cualquier exploración conjunta de los datos que nos ofrece la naturaleza.

Debería renunciar a estas salidas fáciles, y quizás también debería renunciar a las terminantes refutaciones, y conformarse con encontrar modestos indicios de que el planteamiento teísta resulta posiblemente más verosímil que el ateo para dar cuenta de tales o cuales datos sobre la naturaleza que un ateo no especialmente cerrado tendrá también que reconocer (porque son datos científicos, no principios a priori). Sólo así se puede escapar al reto de la crítica de Hume.

Pero, de todas formas, lo que dice el artículo que estamos comentando es que, aunque esto sea haga, y se haga bien, el diálogo no bastará para vencer la inercia de la cosmovisión dominante. Son diálogos que hay que mantener, pero no en vista a recoger un fruto inmediato.

Francisco Soler dijo...

Muchas gracias a todos por su comentarios. Una breve apostilla, no más: No estoy para nada de acuerdo con la tesis de que "la cuestión de teísmo versus ateísmo no es realmente filosófica sino meta-filosófica".

Lo que ocurre, más bien, es que hay diversas formas de hacer filosofía:

Hay algunos que piensan que filosofar es única o fundamentalmente construir un imponente edificio de enunciados consistentes unos con otros, y estructurados conforme a unos principios: Un sistema filosófico, en definitiva. Evidentemente los que trabajan de esta manera poco pueden comunicarse con aquellos que nieguen alguna de las premisas del edificio que andan construyendo. De ahí que los partidarios de los distintos sistemas filosóficos que se han ido proponiendo apenas si dialoguen entre sí: cada uno de ellos simplemente descalifica a los otros como irracionales.

Pero otros pensamos que el método filosófico más prometedor es el método socrático. Y preferimos empezar no imponiendo al adversario dialéctico otra cosa que no sean las reglas más comunes y aceptadas del razonamiento (el principio de no contradicción, el de identidad, etc.), y a partir de ahí vamos buscando datos o ideas, o argumentos concretos y particulares que nos permitan poner a prueba la fortaleza de los distintos planteamientos que se nos proponen. No es un método muy espectacular, pero produce frutos. Es lo que se denomina una "crítica desde dentro".

En todo caso, y a mi modo de ver, este tipo de actividad es tan filosófica como la que más, y es la que llevo practicando en más de dos décadas ya de conversaciones y debates con científicos y filósofos que se declaran ateos.

En cambio empezar tratando de que el ateo pase por el aro de cosas tales como el Principio de Razón Suficiente, es una forma segura de no llegar a ninguna parte.

Saludos cordiales

Francisco Soler

electricista dijo...

Todo jueguito sistemático filosófico termina sofístico. Separarse de la socrática es devenir en un sofista erudito, tarde o temprano.
Además, es ver a la filosofía solo como recurso. Para Sócrates, Platón y Aristóteles era además un modo de vida. La filosofía no era un juego que verbalizaban los inteligentes, era un espíritu, en Platón hasta una mística y una camaradería que en tanto que preparaba para la muerte tampoco se escindía de lo que hoy llamamos teología.
El orgullo convierte a la filosofía en sofística.

Anónimo dijo...

el ego, electricista, si el grano de trigo no muere..