miércoles, 18 de mayo de 2016

Mudanza

Nuevamente me mudé de habitación. Durante la Cuaresma, estuve residiendo en medio de las ruinas de Whitby, entre los vientos y las lluvias del mar del Norte. Pero, como me decían los amigos, el lugar era demasiado inhóspito y, por eso, para Pascua me mudé a una habitación que resultó ser demasiado oscura, con un solo sillón y un solo vaso, lo cual daba la impresión de que al Lagavulin me lo tomaba yo solo. No era esa la idea, pero era lo que parecía ser. Por eso, y con la ayuda del generoso Alex, elegí una nueva habitación para las charlas que tenemos en este blog. Es más amplia y tiene con varios sillones a fin de que el grupo de amigos, que ¡velay! suelen ir a las reuniones con sus mujeres, pueda estar cómodo. Las lámparas ofrecen una luz cálida que invita a la conversación y y al afecto amical que, entre los cristianos, es condición necesaria para la santidad.
Y a tal punto esto es así, que los medievales tenían un particular cuidado en conservar y profundizar la amistad. Y quiero ponerles un ejemplo. El Misal de Leofric es un libro litúrgico  datado hacia fines del siglo IX o inicios del X. Fue compilado para Plegmund, arzobispo de Canterbury. El texto posee cuatro misas completas denominadas pro amico. De acuerdo a los usos litúrgicos de la época y del lugar, cada una de las misas comprende la oración colecta, la secreta, el prefacio, el hanc igitur o in fractione y la oración ad complendum o postcommunio, la que en algunos casos presenta dos opciones. Destaco aquí algunas de la cosas que los cristianos medievales pedían a Dios para sus amigos. 
En el Hanc igitur de la primera misa, se pide que el amigo pueda “vivir bien” (valeat bene vivere). El verbo utilizado, valeo, expresa tanto la posibilidad como el ser capaz de algo. Ambas acepciones pueden ser admitidas y son pertinentes en este caso. Se trata no sólo de vivir, sino de vivir bien y esta condición de vida es también don de Dios. Sólo Él puede otorgar al hombre la “capacidad” de vivir bien y, quien de ese modo viva, se hará acreedor de la felicidad eterna: “... et ad aeternam beatitudinem feliciter pervenire”, termina la oración. 
En otras de las misas aparece la mención a un nuevo don que se suplica para el amigo: el gozo de la redención. La primera de las oraciones de postcomunión suplica a Dios que el amigo, siempre gobernado por el don divino, merezca alcanzar los gozos de la eterna redención (“... et praesta ut tuo semper munere gubernetur, et ad gaudia aeterne redemptionis, te ducente peruenire mereatur”). La religión cristiana es una religión caracterizada por la esperanza y, en ese sentido, por la alegría. Ese gozo fluye de la redención obtenida de una vez y para siempre por Jesucristo, y hacia él deben dirigirse todos los esfuerzos del cristiano. El mayor deseo de un amigo hacia otro se encamina en ese sentido: alcanzar el gozo eterno. Es sugerente que se menciona en este caso el concepto de gaudium que en los casos  anteriores se habla de beatitudo. Si bien la diferencia es sólo de matices, éstos son relevantes ya que, mientras la beatitudo hace referencia a una felicidad plena y abarcadora de todo el ser humano, el gaudium acentúa también el aspecto sensible de tal estado. 
Todos los amigos laicos que participamos de este blog agradeceríamos a los sacerdotes que lo leen que, de vez en cuando, rezaran algunas de estas misas por todos nosotros. Pueden bajar el Misal de Leofric desde aquí. Y no se les ocurra poner la excusa de que ese Misal está abrogado, porque en ese caso, el año próximo se les van a ordenar diaconisas cinco viejas de la parroquia, y ahí va a ver lo que es bueno. 

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya voy preparando la impresión de la hoja para cuando diga alguna votiva...!
El de H.

Anónimo dijo...

Mucho le gustan a usted los cambios, don Gabino: mala señal... Quiero creer que ese prurito de continuos cambios de decoración sea cosa de la señora de Wanderer —póngame a sus pies— y que también será ella quien ha decorado su nueva salita —boudoir, más bien— con esos bandeaux tan coquetos.

Anónimo dijo...

Por supuesto que don Guánder vive literalmente «en medio de las runas», ya que entre sus libros de cabecera no faltan algunos códices antiquísimos en quenya y sindarín caligrafiados en certhas, y también está grabada en caracteres rúnicos la inscripción que recorre el friso de su biblioteca, como bien saben los privilegiados que han puesto pie en tan sagrado lugar... pero en este post, runas es errata por ruinas.

Jack Tollers dijo...

Wanderer, amigo (para mí son términos sinónimos).

Sursum corda,

J.T.

Anónimo dijo...

Me pregunto de dónde corno sacó este Misal!
Yo, siendo laico, a veces rezo alguna Hora principal con el Breviario del Uso Anglicano que se usa en los Ordinariatos. Es una app que se baja en cualquier Android.

Anónimo dijo...

Pues sí, don Guánder. Varios detalles de la imagen sugieren el cálido ambiente de sus tertulias. Y también uno aritmético: el número justo de asientos: «ni menos que las gracias, ni más que las musas». Aquí tiene uno la impresión de estar en petit comité de amigos, a pesar de que —sospecho— los lectores del blog somos más bien «como las estrellas del cielo y las arenas del mar», sobre todo da quando quel fulmine ha colpito il cuppolone. (Pero le animo a persistir en el buen gusto de no dar las estadísticas).

Anónimo dijo...


muy buena la mudanza, don Wander. Ahora dan ganas de sentarse allí !

Anónimo dijo...

Sirius Black dijo:

se me va a complicar para trasladar el monitor. Y ni que hablar a la hora de besar la pantalla...

Vaya una Misa pues pro amicis.

Anónimo dijo...

Dígame, Don Wanderer ¿en cuál de los dos muebles se esconde el whisky?

Saludos!

TW

Anónimo dijo...


GRAN APORTE DE SANDRO MAGISTER al conocimiento del Sumo Jesuita !

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1351301?sp=y

Andrés Flake dijo...

Me sorprende que el anónimo de 18 de mayo de 2016, 17:12 crea conveniente amonestar a Wanderer por los cambios de presentación de su blog. Pues un "Wanderer" es alguien que vaga por el país, mudándose de un sitio a otro. Y si eso pone ya el título del blog, el que avisa no es traidor.

Por lo demás, "Wanderjahre" son los años de peregrinaje que ayudan a completar la formación, y adquirir sabiduría. En muchos gremios era costumbre que los nuevos oficiales tuvieran que pasar por ese periodo de vagabundeo, o peregrinaje. No todo cambio es malo. Y por empeñarse en no cambiar nada, algunos convierten hasta las ideas más fecundas en fetiches muertos.

Ahora que en su país se va acercando el invierno, la imagen del blog se vuelve muy acogedora, e invita a la tertulia. Procuraré acogerme a esa hospitalidad de cuando en cuando. Muchas gracias!

Anónimo dijo...

Quedó muy bien, don Wanderer! Dan unas ganas de sentarse allí a charlar y a degustar brebajes de Escocia y una pipa!

Anónimo dijo...

Me parece que es conveniente insistir con el mal que hacen ciertas congregaciones, y no cerrar los post

Anónimo dijo...

Me gusta mucho el nuevo ambiente que nos ha preparado don W. Hasta un hogar está aguardando para acoger a los contertulios. Gracias!

Anónimo dijo...

Que linda mudanza Don Wander!! Calida, acogedora y llena de buenos detalles. Nos sumaremos las mujeres entonces a alguna que otra tertulia.
Saludos!

Anónimo dijo...

Vuelvan al combate, dejen sus chocheras para otro tiempo

Anónimo dijo...

¡Yo quiero ser parte de esto! Ser acogido en esa hermosa sala por Don Wanderer y formar parte del grupo de contertulios.
Un católico mendocino en las "desiertas tierras neuquinas".