martes, 6 de septiembre de 2016

La tentación de Bilbo

- ¡Entonces las profecías de las viejas canciones se han cumplido de alguna manera! - dijo Bilbo.-
- ¡Claro! - dijo Gandalf - ¿Y por qué no tendrían que cumplirse?¿No dejarás de creer en las profecías sólo porque ayudaste a que se cumplieran? No supondrás, ¿verdad?, que todas tus aventuras y escapadas fueron producto de la mera suerte, para tu beneficio exclusivo. Te considero una gran persona, señor Bolsón, y te aprecio mucho; pero en última instancia ¡eres sólo un simple individuo en un mundo enorme!
¡Gracias al cielo! -dijo Bilbo riendo, y le pasó el pote de tabaco.

De este modo termina Tolkien El Hobbit, y me parece que la historia, con el pote de tabaco incluido, es una buena clave de interpretación de nuestros días, por ejemplo, del triste caso del carmelo de Nogoyá o de los soponcios semanales a las que nos somete el Saruman de Santa Marta. 
Estamos todos envueltos en una gran aventura, y en estos años nos toca atravesar un bosque oscuro y tenebroso, lleno de peligros y de temores, como el Bosque Viejo que tuvo que atravesar la Compañía del Anillo (Oh wanderers in the shadowed land...). No es fácil; muchos quedan atrapados en las raíces de los árboles; otros se pierden en los senderos y otros se desesperan en la oscuridad. Nos hemos quedado sin guía: nuestro Aragorn es Macri y nuestro Gandalf es Bergoglio... Desconfiamos de todos y no tenemos reposo en nadie. Cuando durante estos últimos días nos hemos animado a ver algún programa televisivo, nos invade una profunda tristeza al ver como la ignorancia absoluta de los periodistas denigra a las pobres carmelitas; ellos que, como topos, son incapaces de ver la luz, convencen al mundo que la luz no existe. Y cuando se les ocurre pedir la opinión de algún hombre de Iglesia, éste apenas ensaya una tímida defensa plagada de lugares comunes de corrección política. Más tristeza aún, fría como una puñalada: ni siquiera nos defienden quienes deberían hacerlo. Como dice Aragorn: “Un hombre perseguido se cansa a veces de desconfiar y desea tener amigos”. Y en esta hora oscura, a veces ni siquiera los amigos nos son dados.
Pero recordemos que somos habitantes de la Tierra Media, hobbits si quieren, que hemos sido invitados a una aventura, ¡y ya habrían querido los hombres de la tranquila Edad Media tener aventuras como las que nos han tocado en suerte! Hay que atravesar el Bosque Viejo, y no sabemos qué encontraremos más allá. Quizás Isengard y un mago blanco en su torre alistando un ejército de orcos destructores de árboles, dogmas y belleza. Quizás las puertas mismas Mordor con el ojo de Sauron posado sobre nuestros rostros. O quizás -quién lo sabe- los bosques de Rivendel y a Galadriel brillando en medio de ellos. Es esta la condición de toda aventura: no saber qué ocurrirá mañana.
Si volvemos al texto de El Hobbit con el que inicié el artículo, vale la pena detenerse en las palabras de Gandalf. Tenemos tendencia a pensar que, estando ya sumidos en esta aventura, todo depende de nosotros. El mundo está lleno de voluntad. De los malos, y de los buenos. Creemos que nuestra voluntad y nuestros actos nos salvarán de perecer de hambre en medio del Bosque Viejo... y salvarán también a las carmelitas de las garras del fiscal Uriburu y del periodista Tennenbaum. La realidad es que no somos tan importantes. Esa es la tentación de Bilbo. No somos más que simples hombres en un mundo mucho más ancho.
Claro que aquí hay un detalle que no debemos olvidar: es un mundo muy ancho porque en él se mueve la Providencia. Si estamos inmersos en esta fascinante aventura, es porque Dios así lo ha querido: nos ha elegido para ser humildes actores de reparto de las profecías narradas en las antiguas canciones, y esas profecías se cumplirán, más allá de nosotros, y de Bergoglio. O, mejor aún, a pesar de nosotros y de Bergoglio, porque el Anillo fue arrojado al fuego destructor a pesar de la última debilidad de Frodo, y a pesar de la compasión de Sam que no quiso matar a Gollum. Las profecías se cumplen. Siempre. 
Lo que Gandalf nos enseña es que formamos parte de un orden así dispuesto por la Providencia. Estamos atravesando la foresta tenebrosa en medio de una gran aventura, pero eso no significa que seamos los únicos actores de nuestra vida. Y lo que nos beneficia no nos beneficia a nosotros solos, lo mismo que lo que nos lastima no nos lastima a nosotros solos. 
La respuesta de Bilbo, que ha roto su tentación, a las palabras de Gandalf es la respuesta cristiana: “¡Gracias al cielo!” Sí, gracias, porque la carga del mundo no recae completamente sobre nuestros hombros, aunque nos veamos inmersos en la agonía y el drama del mundo en su lucha entre el bien y el mal.
La tentación de Bilbo no es sólo creer que él es el único protagonista de sus aventuras, sino creer que en ellas está solo. No lo está. Frodo tiene a Sam, que lo carga en sus hombros cuando el peso del Anillo se hace insoportable.

23 comentarios:

el muerto dijo...

Oh wanderers in the shadowed land, despair not!

Anónimo dijo...

Me he deleitado con la lectura de su última Entrada, señor Caminante. Le quedo totalmente agradecido: perdemos con frecuencia la visión del cuadro completo y la Esperanza parece extinguirse. Somos parte de una grande aventura, es verdad, y no somos los únicos actores.

Hace un tiempo escalé una sierra. En su cumbre respiré el aire purísimo, me invadió el silencio y vi muy a lo lejos el contorno de un maravilloso mundo. Había en todo una gran presencia y mi pequeña voluntad se deshizo de su carga y entró una serena alegría en mi alma. Bajé de la sierra con fuerzas recobradas. De igual manera sus palabras amigas me han reconfortado. Un verdadero gusto.

Anónimo dijo...

Just a question, what's Gandalf-bergoglio colour, grey or white? Wasted lands sorround us.

Sebastián S. dijo...

Bellísimo artículo.
Gracias Wanderer

Anónimo dijo...

Una vez, hace unos cuantos años, fui con el verdadero Gandalf de San Telmo a tomar unas maltas a Gibraltar. Con un cuadro gigante del imperio austrohúngaro como telón, en la barra se amontonaban las pintas vacías y antes que suene la mortal campana indicando el fin del happy hour pedimos las últimas seis.
Había mucha gente y el murmullo era fuerte, pero no importaba, casi cara a cara conversábamos. Y ante mi preocupación, ahí me lo recitó de memoria:
“I wish it need not have happened in my time," said Frodo.
"So do I," said Gandalf, "and so do all who live to see such times. But that is not for them to decide. All we have to decide is what to do with the time that is given us.”
La cosa terminó como tantas veces en la pizzería de los santiagueños con una excelente fugazzeta.
Pero, no fue una de tantas veces mas.
Por lo pronto años después, cargado de ocupaciones, hijos, pañales y llantos sigue siendo un consuelo.


Bruno dijo...

¡Muy buen artículo!

"La realidad es que no somos tan importantes" y "Si estamos inmersos en esta fascinante aventura, es porque Dios así lo ha querido"

Esas son las dos claves para encontrar la paz en tiempos de tormenta. La verdadera Paz, no la que da el mundo.

Anónimo dijo...

Lo triste es que estamos en la etapa en la que la Compañía está dividida, todos peleados entre sí, celos, envidias, rencores, incluso más allá de los términos del relato tolkeniano. Cada uno reclama para sí la propiedad de la verdad, cuando la verdad no pertenece a nadie sino a El. Y el que ve un poco más que otros, en vez de alzarlo sobre sus hombros los amonesta y los increpa porque no ven. Y todos quieren tener el "privilegio" de cargar el anillo, pero no a la manera de Frodo sino de un modo auto referencial en el que no es posible llevarlo. La caridad está bajo cero, al punto de congelamiento, y se hace extremadamente difícil atravesar el bosque. Ni hablar de lo que nos espera.
Pareciera que ni siquiera hay "Fellowship", que todo círculo de amigos se va desintegrando, que nos vamos quedando cada vez más solos.

Francisco Saguier dijo...

Brillantemente poético y cierto. Gracias!!

Anónimo dijo...

Señor Wanderer, en el "sitio" SECRETUM MEUM MIHI, hay una noticia reciente en la que se discute si el papa Francisco utiliza o no internet. Lo interesante, es que según Paloma Gómez Borrero (corresponsal en el Vaticano desde hace muchos años) el papa"es fan de la saga El Señor de los Anillos".

ver este enlace
http://secretummeummihi.blogspot.com.es/

¡¿Coincidencia?!

Anónimo dijo...

Sí, le encanta estudiar la conducta y estrategias de Saruman.

El principito dijo...

Admirable artículo. Humildad, aventura, Providencia y el ancho mundo.... Coincido con el anónimo de las 11,14. Meditando en ello se encuentra la paz que no da el mundo.

Anónimo dijo...

No creo que Bergoglio sea fan del Señor de los Anillos, no lo veo capaz de avanzar de las primeras diez páginas. Si acaso de las películas, aunque tampoco. Además, el hombre es de darse corte, y ya los hubiera citado.

El Pulpero de la Recoleta

Anónimo dijo...



Estimado Wanderer....


http://caminante-wanderer.blogspot.com.ar/2014/12/vale-la-pena-seguir.html

Anónimo dijo...

En Peronnia no hay un Señor de los Anillos. Hubo un difuso juez del anillo de brillantes mal habidos.
Tampoco se sufre el ataque de los Orcos. Antes bien, proliferan y prosperan los GarKas, parientes cercanos de los gurkhas.
No hay rastros de los Frodos. Si sobran los de los Trohlos, especialmente los dejados orgullosamente los días de profesar su Orgullo de Trohlos.
Sauron no pinta ni barre. Pero la Morsa asoma detrás de las Barrancas de la costa quilmeña, entre estelas de espuma producidas por la podredumbre de todo lo que toca o abarca.
La Naba de Tolosa espera y desespera, desde el extremo austral, sobre como se definirá su suerte en otra Ribera existente más al norte de la quilmeña, es decir la que baña los alrededores de los Juzgados Federales. Y desde el lugar, al cual confluyen todos los caminos del mundo, un Experto en Vulgaridades, reparte rosarios y fotos de su club de fútbol preferido, negándose a juzgar por considerar que el mismo es un Enigma.
Pero la tierra media, será transformada. Y con la ayuda de hermanos mayores, tres puntos y medios hermanos, será un lugar donde la sociedad ponga en el centro al Hombre.
Hombron, Hombron!! Qué grande sos!! Sos el primer adulador!!
Atanasio Boscoso, una Luz en el camino.

Anónimo dijo...

Estupendo y sugerente artículo Wanderer.
Pero personalmente identifico mejor a Francisco con Saruman. De hecho creo que Gandalf se encuentra preso en estos momentos en la Torre de Isengard. Aquella que los magos levantaron para vigilar la Tierra Media y protegerla del avance de la oscuridad...

Sacrum Diaconatus Ordinem.

Lord Drinian dijo...

De lo mejor que le he leído... y eso que lo sigo fielmente desde hace años. Que gran verdad y cuánta paz proporciona. Somos pequeños, pero a cada uno se lo ha equipado con su talento para la gran aventura. Basta ser y hacer lo propio, porque estamos en sus manos, somos de El y El provee. Qeé liberarador dejarle conducir la batalla y lograr el triunfo. Simples hobbits. Gracias Wanderer

Descendencia de Ioreth dijo...

No hay con que darle a Tolkien. Dudo que Bergoglio lo haya leído. Aunque tampoco Castellani lo leyó.

El mulato dijo...

Estimado Wanderer: Ha hablado ud. con belleza y verdad. Muy oportuno su artículo. Me alegró mucho leerlo.
La obra épica de Tolkien es una verdadera maravilla. Dios proveyó a nuestro oscuro siglo de un poeta magnífico que portara un mensaje de combativa esperanza, y lo dotó de una voz tan potente que se oye en todo el mundo... Un verdadero clásico, de los más grandes entre los poetas cristianos. Ud. transmite en su artículo esa serena y alegre confianza en la Voluntad Divina que se respira en la obra de Tolkien. Ud. nos ha hecho Ud. bien.

Anacoreta dijo...

Excelente hermenéutica, Sr. Wanderer, reconfortante, esperanzadora. Y ésto nos hermana mucho más: la victoria no es posible sin el esfuerzo y el sufrimiento de muchos, pero en las manos de Dios; desde esas paternales manos vivimos la aventura más apasionante, el secreto de nuestra existencia, el retorno al Edén perdido. Felicitémonos hermanos por estar juntos en tan gran aventura ¡Dios sea bendito!

El poeta dijo...

¡Qué alegría don Wanderer, ha regresado Amarylis, siempre depuesta por la voz histriónica de la prosa!

Y pienso que es prosa, también, enredarse en el aturdimiento informativo de tantas derrotas y en la hierba mala del maltrato periodístico. Detenerse en la decadencia sin reflexión y criterio, nos impide velar y pensar la restauración...así aparecen espíritus glotones que saben de todo y no comprenden casi nada. Y no pueden atravesar el bosque porque no ven la luz. ¡Guarda!

¡Qué saludable es volver al Principio!

Gracias,

El poeta.-

Jack Tollers dijo...

Me trajo a lo memoria uno de los diktats más felices de Chesterton: "Angels can fly because they can take themselves lightly" (Los ángeles pueden volar porque saben tomarse a la ligera").

Anónimo dijo...

"Por la arena pesada del desierto, a tientas, sin que nada nos oriente,
el azote del viento en nuestra frente y el incienso del mal al descubierto.

Perseguidores de esa senda antigua –que contaron David y Jeremías–
caminamos las noches y los días como entre malezales de manigua." (J.F.)

Mary Lennox dijo...

Don Wanderer: "Compasión de Sam"? Si hubiera si por Sam... Gollum moría en "Las dos torres" es la misericordia de Frodo lo que en el fondo lo salva. Porque luego de llevar un tiempo el anillo él sabía el infierno que Gollum pasaba.
Ahora bien, sé que me van a saltar a la yugular pero a falta de amigos, no caigamos en la tentación de Sam, porque aún Gollum tenía algo que hacer antes del final
Atentamente
La pequeña
Mary Lennox