sábado, 3 de junio de 2017

Veni Sancte Spiritus



Venid todas las naciones del mundo: adoremos a Dios en las tres santas Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, Tres en Uno. Desde toda la eternidad, el Padre engendró al Hijo, igual a Él en eternidad y majestad, y también igual al Espíritu Santo glorificado con el Hijo en el Padre. Tres Personas, pero un solo Poder, una sola Esencia y una sola Divinidad. 
En profunda adoración, clamemos a Dios: "Santo es Dios que hizo todas las cosas a través del Hijo con la cooperación del Espíritu Santo! ¡Santo el Poderoso a través del cual el Padre se reveló a nosotros y el Espíritu Santo vino a este mundo! ¡Santo el Inmortal, el Espíritu, el Consolador, que procede del Padre y del Hijo! ¡Santísima Trinidad, gloria a Ti!"
Liturgia bizantina


Y mientras los cristianos nos postramos en este día suplicando la venida del Consolador, azorados por el misterio de la Trinidad Santísima y Vivificadora, Mons. Alejandro Giorgi, obispo auxiliar de Buenos Aires -nombrado por el Papa Francisco-, celebraba de esta manera la vigilia de Pentecostés. Aclaro que la foto no está trucada. Fue publicada en el Tweeter del prelado.


16 comentarios:

Anónimo dijo...

la cuenta de giorgi no es twitter, es instagram https://www.instagram.com/giorgialejandro/

Anónimo dijo...

"Veni Creator Spiritus,
Mentes tuorum visita,
Imple superna gratia,
Quae tu creasti, pectora"








































































































































































































































































































































































































Anónimo dijo...

Sta. Maria,¡ que foto!,¿ pero que les pasa a esta gente?. Ridículo, patético. Despropósito, uno tras otro.
Sabe Wanderer a veces entran ganas de llorar. No se son tiempos duros. Muchos no sufrimos la persecución, ni el martirio. Estamos cómodos, seguros.Dios mio,pero esto es imsoportable:el alma queda perpleja y escandalizada. ¿Con estos pastores nos vamos a dirigir al mundo de hoy?.
Mucho trabajo tiene el Espíritu Santo,pero con esas orejas no creo que oiga mucho el personaje de la foto.

Anónimo dijo...

Me imagino que el buen hombre quiso poner de manifiesto que lo suyo es la escucha atenta a las ovejas. Pero no está bien asesorado...

Lefe Estepario dijo...

Aprovecho para plantear a los que más saben, acerca de la Procesión del Espíritu: tengo entendido que para los orientales el "per Fiulium" de los Padres griegos simplemente aplica a la actividad ad extra del Espíritu, en cuanto enviado por Padre e Hijo, más no a las relaciones intradivinas y eternas, por lo que no puede asimilarse al "Filiique" latino. ¿Como se responde a ello?

Saludos

Anónimo dijo...

Anónimo del 4 de junio de 2017, 22:12:

Pese a la singular extensión de su comentario al Veni Creator --que imagino debió confundir con el Veni Sancte Spiritu-- valió la pena su edificante lectura.
Quisiera poder disfrutar de sus comentarios con más frecuencia.

Anónimo dijo...

Le ponemos la nariz de payaso que usó una vez Francisco (y cuyas fotos dieron vuelta el mundo), y ya está el disfraz completo !!!
Qué queremos con tales maestros? que después un cura de una provincia no cante en la misa "despacito"?
Es verdad que todo esto deja perplejidad y mucho dolor.

Johannes dijo...

Lefe, es como Ud. dice. La fundamentación bíblica del Filioque es dura porque tiene que empezar por remontar dos obstáculos aparentes en sendos dichos de Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio de S. Juan:

«el Espíritu de la verdad, que procede del Padre,» (Jn 15,26)

«para que el Amor con que Tú me has amado esté en ellos, y Yo en ellos.» (Jn 17,26).

Es evidente que la cuestión no existiría si Jesús hubiese dicho "que procede del Padre y de Mí" y "el Amor con que Tú me has amado y Yo te he amado". Aún teniendo en cuenta que los designios del Señor pueden estar totalmente fuera del alcance de nuestra capacidad, creo que es legítimo preguntarnos, aunque sea a nivel de ejercicio mental, ¿por qué no lo dijo? ¿por qué no hizo las cosas más fáciles?

Una posible respuesta es que esos textos contrafácticos podrían a su vez haber dado lugar a entendimientos equívocos mucho peores que la negación del Filioque, en el sentido de que el Espíritu Santo procedería de Jesús en su naturaleza humana y no en la divina, por lo que sería una criatura, una suerte de alma con capacidad de animar a muchos a la vez. Por lo tanto, Jesús decidió dejar sentado con máxima claridad la divinidad del Espíritu Santo: "procede del Padre" y es "el Amor con que Tú me has amado". Si aún habiendo Jesús hablado así hubo herejes que negaban la divinidad del Espíritu Santo, imaginemos lo que habría pasado si hubiese dicho "procede del Padre y de Mí"!

Ahora bien, ¿hay pasajes del NT que proporcionen una base para afirmar el Filioque? Yo soy consciente de siete, pero su validez depende de la adopción del principio de que la Trinidad económica refleja la Trinidad inmanente. Estos pasajes son:

- los 2 en que Jesús afirma que Él enviará al Espíritu Santo (Lc 24,29 y Jn 15,26);

- aquél en que Jesús sopla el Espíritu Santo sobre los Apóstoles (Jn 20,22);

- aquél en que afirma que "de sus entrañas brotarán ríos de agua viva" (Jn 7,38 cuando es interpretado en la tradición de Asia Menor, más cercana a S. Juan, según la cual "sus" se refiere a Jesús, en línea con los siguientes dos pasajes);

- 1 Cor 10,4: "bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo";

- la descripción de la Jerusalén celestial en que S. Juan describe "el río de agua de la vida, claro como un cristal, procediendo (ekporeuomenon) del trono de Dios y del Cordero" (Apoc 22,1);

- finalmente, «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace Él, eso también lo hace igualmente el Hijo.»" (Jn 5,19). Obviamente aquello que el Hijo "ve hacer al Padre" y luego "hace igualmente" excluye necesariamente engendrar un Hijo propio, pero no es necesario que excluya espirar eternamente con el Padre un Amor personal.

Por supuesto que si el último pasaje es interpretado como refiriéndose exclusivamente al Hijo hecho hombre y no a la vida intra-trinitaria, entonces no sirve para fundamentar el Filioque.

Johannes dijo...

El fonde de la cuestiòn es que la negación del Filioque implicaría que tanto el Hijo como el Espíritu Santo carecerían totalmente de cualquier grado de fecundidad ad-intra recibida.

En la escuela franciscana, centrada en la explicación de las propiedades personales basada en el tipo de emanación, el Hijo seguiría siendo distinto del Espíritu Santo aún si se negase el Filioque, porque el Padre engendra al Hijo como Verbo personal al enunciar el conocimiento de Sí mismo, mientras que espira al Espíritu Santo como Amor personal al amar al Verbo [8, pp. 40-41]. El problema es que el resultado de ambas emanaciones sería exactamente el mismo: una Persona carente totalmente de cualquier grado de fecundidad ad-intra recibida. Claramente no es lógico que el resultado ad-intra de enunciar el conocimiento de Sí mismo, esto es de engendrar al Verbo, sea exactamente igual al resultado ad-intra de espirar un Amor personal al amar al Verbo, porque implicaría que el estado total resultante ad-intra sería exactamente el mismo si el Padre engendrara al Espíritu Santo y espirara al Hijo!

Podemos abordar la cuestión del Filioque en dos planos: el teológico, esto es el del razonamiento basado en la Escritura, y el puramente exegético, al cual traté en el comentario anterior.

El abordaje en el plano teológico se puede hacer desde los puntos de vista de la limitación intrínsecamente necesaria y de la consecuente capacidad intrínsecamente posible.

Desde el primer punto de vista, la negación del Filioque implicaría una sobre-limitación de la propiedad personal del Hijo, la filiación, respecto a lo intrínsecamente necesario para distinguirla de la Paternidad. Para que el Hijo sea Hijo y no Padre es necesario y suficiente que no enuncie el conocimiento de Sí mismo, que no engendre a su vez un Hijo propio. No es necesario que no espire con el Padre un Amor personal al amarse mutuamente.

Desde el segundo punto de vista, la negación del Filioque implicaría una limitación en la "Impronta de su Hipóstasis" (Heb 1,3) que el Padre puede generar: esa Impronta no podría espirar con el Padre un Amor personal. Notemos que esta limitación del Hijo implicaría una limitación lógicamente "previa" del Padre: el Padre no podría generar un Hijo que espire con Él un Amor personal! A la posible objeción de que es bien conocido que Dios no puede hacer cosas intrínsecamente imposibles, respondo que, como dije en el párrafo anterior, la espiración por el Hijo con el Padre de un Amor personal no es algo intrínsecamente imposible, como lo sería la generación por el Hijo de un Hijo propio. Solamente a Quien es Dios como Plenitud Fontal le es inherente generar una Impronta, pero es inherente a la Impronta, igual en todo al Padre excepto en ser su Impronta, espirar con Él un Amor personal al amarse mutuamente.

Johannes dijo...

En conclusión: la objeción principal al Filioque, esto es que espirar el Espíritu Santo con el Padre como un solo principio haría al Hijo relacionalmente igual al Padre, no se sostiene. Para que el Hijo sea Hijo y no Padre es necesario y suficiente que no enuncie el conocimiento de Sí mismo, que no engendre a su vez a un Hijo propio. No es necesario que no espire con el Padre un Amor personal al amarse mutuamente. El Padre es siempre el único "principio sin principio", la única fuente del Hijo y del Espíritu Santo, y el Hijo recibe del Padre el poder espirar con Él el Espíritu Santo. Y como es más glorioso el Padre real, que puede engendrar un Hijo que a su vez puede espirar con el Padre un Amor personal al amarse mutuamente, que un Padre contrafáctico que no pudiese hacerlo, los que profesamos la fe realmente ortodoxa (en minúscula, sentido propio) podemos decir, parafraseando Fil 2,11, que confesamos el Filioque para gloria de Dios Padre.

Anónimo dijo...

Estimados LEFE y Johannes: La cuestión no es así. Lean las objeciones de Focio, que suponen y entonces incluyen una negación implícita de la procedencia del Espíritu Santo del Padre y del Hijo por una misma y única espiración, y repasen el Concilio Florentino que decreto de hecho que ambas fórmulas ("procede del Padre y del Hijo; procede del Padre a través del Hijo") explican en realidad una misma y única verdad REVELADA pero de distinto modo, o conforme a diversas lenguas o modos de pensar, siendo aceptables las dos, como puede leerse en Dz. 691 y siguientes, siempre que se acepte el principio -que es DE FE revelada y además definida- que el Espíritu Santo procede de un acto único de las Otras Dos Personas; no por generación, sino por insuflación. No es Hijo del Padre, pues el Verbo es definido por las Escrituras como "hijo unigénito" (no hay otro hijo); téngase en cuenta que las procesiones en lo referente a Dios son perfectísimas y sin ninguna dependencia ni causalidad propiamente dicha; por ello, entre los latinos no se admite el nombre de "causa", sino solamente el de "principio"; en cambio, los autores griegos usan del vocablo del mismo modo que άρχή, lo cual ha sido permitido por la Iglesia en el Concilio de Florencia, indicado arriba. Es de fe, asimimso, que entre las Tres Personas Divinas existen DOS procesiones inmanentes (o "producciones" dicen algunos teólogos); en la segunda procesión, el Padre con el Hijo, mediante un mismo y único acto (no dos actos, sino uno solo, de alli la necesidad de la fórmula), insuflan al Espíritu Santo. Así, Dios Padre es llamado "innato" por los griegos, en tanto no hay en Él procedencia; Dios Hijo es "engendrado" y procede del Padre, como dicen el Ps. 2 y 109, que son mesiánicos; y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo de una única insuflación, como sugiere San Juan 16-15. Por lo tanto, Johannes, el Hijo es "engendrado", pero el Espíritu Santo es "insuflado" y no engendrado, Concilio II de Lión (Dz 460) por el Padre y el Hijo. No es Hijo del Hijo y Dios Padre su Abuelo, como decían burlonamente los Padres Griegos, sino producido eternamente por un único y mismo acto del Padre y el Hijo. Esto es la doctrina católica tradicional. Me excuso de citas mayores que la cuestión requeriría, pero que el lugar no tolera. Athanasius.

Anónimo dijo...

Estimado Johannes: Sé que, en el fondo, estamos explicando la misma doctrina desde distintas posiciones. No lo niego ni pretendo por eso que está errado, lo cual no digo; simplemente, me permito recordar las definiciones dogmáticas que aclaran la cuestión (según otros, los orientales, las obscurecen), aunque para explicar adecuadamente todo el punto sería precisa una mínima propedéutica metafísica que cae completamente por fuera de la posibilidad presente. Lo que sí quiero declarar aquí es que las fórmulas griega y latina sobre la Procesión del Espíritu Santo significan lo mismo, bien miradas, y no se oponen ni mucho menos se excluyen. Pero que lo que los Padres Griegos y Latinos veían casi de igual modo, fue controvertido por Foci, que abusó notoriamente de los textos, tanto patrísticos como sagrados. Y que esto mismo ha sido declarado por la Iglesia con valor universal y, acaso en algún punto, irreformable. Athanasius.

Lefe Estepario dijo...

Como siempre gracias Johannes. El segundo párrafo post que me costará algo entenderlo pero el primero es claro en sus citas de Escritura, y no se ve como los orientales restringen esa realidad del Espíritu solo a la "Economía". El párrafo conclusivo también es claro al explicar que el Padre siempre sera el principio o fuente, preservándose la Monarquía que defendieorn los Capadocios.

Si hay un tema que ha dado vuleta hace tiempo y es el recurso tradicional entre los latinos a los psicologismos para explicar las procesiones trinitarias (El Hijo por conocimiento y el Espiritu por Amor) ¿No se supone que el Padre comunica al Hijo todo lo suyo y a su ve Padre por el Hijo comunican todo al Espíritu, incluyendo el conocimiento y el amor?

Johannes dijo...

Athanasius de 0:45 y 0:55, le agradezco por recordar la doctrina católica sobre el tema, definida irreformablemente en los concilios Lyon II y Florencia y a la cual yo profeso totalmente. Mi única discrepancia con su comentario es que yo uso el término "espiración" en vez de "insuflación".

Pero el tema de la conversación con Lefe es otro: cómo fundamentar esa doctrina ante un Ortodoxo que la niega y ante quien nada serviría presentar las definiciones de los concilios Lyon II y Florencia como argumento de autoridad.

Johannes dijo...

Lefe, la explicación de la generación del Hijo por vía de conocimiento y de la procesión del Espíritu Santo por vía de amor no es un "recurso a los psicologismos", sino que está basada directamente en el NT. Que hayan sido los latinos quienes entendieron el sentido de los pasajes relevantes es otro tema.

En el primer caso, la base es el término "Logos" con que el Apóstol S. Juan designa al Hijo de Dios al comienzo de su Evangelio, al comienzo de su primera Carta y en el Apocalipsis (Ap 19,13), el cual tenía dos significados en el contexto cultural griego en el que S. Juan vivía, "palabra" y "razón". En base a esto, la generación del Hijo puede entenderse como la enunciación plena por Dios Padre del perfecto conocimiento que Dios Padre tiene de Sí mismo.

Esto está totalmente en línea con la descripción del Hijo con respecto al Padre como "charaktēr tēs hypostaseōs autou", "impronta perfecta de su Hipóstasis" en Heb 1,3: la palabra representa el concepto, y dado que, por la absoluta simplicidad divina, el perfecto auto-conocimiento de Dios Padre es idéntico a la Persona del Padre, la plena enunciación de ese auto-conocimiento resulta en la representación plena, o impronta perfecta, de la Persona del Padre.

En el segundo caso, la base son las palabras de Jesús al Padre al final de su Oración Sacerdotal:

«Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que Tú me has amado esté en ellos, y Yo en ellos.» (Jn 17,26).

Aquí Jesús pone al amor con que el Padre lo ha amado a la misma altura ontológica y soteriológica que Él mismo, ya que es su intención que tanto ese amor como Él mismo inhabiten, en pie de igualdad, en los fieles. Esto está en línea con sus afirmaciones previas, en su discurso de despedida, de que "el Espíritu de la verdad [...] está en vosotros" (Jn 14,17) y de que "Yo estoy en mi Padre y vosotros en Mí y Yo en vosotros." (Jn 14,20). Así, no puede haber duda acerca de que el amor con que el Padre ha amado al Hijo es el Espíritu Santo.

Un texto que le recomiendo para profundizar sobre este tema es el siguiente, del cual no conozco que haya versión en castellano:

Reginald Garrigou-Lagrange, O.P., "The Trinity and God the Creator: A Commentary on St. Thomas' Theological Summa, Ia, q. 27-119", translated by Frederic C. Eckhoff, B. Herder Book Co., 1952. Online y disponible para descarga en, respectivamente:
https://books.google.com/books?id=yGmkDAAAQBAJ
https://isidore.co/calibre/browse/book/3085

De paso, como en mi segundo comentario de ayer se me coló una referencia del escrito previo del cual lo tomé, la resuelvo por si a alguien le interesase:

[8] Russell L. Friedman, "Medieval Trinitarian Thought from Aquinas to Ockham", Cambridge University Press, 2010. Online en:
https://books.google.com/books?id=Ss_YxGO3rssC

Johannes dijo...

Lefe, me dí cuenta de que podía, y debería, adelantar la respuesta a su última pregunta versus dejarlo que la encuentre Ud en el libro de Garrigou-Lagrange: con respecto al conocimiento y al amor, hay que distinguir entre esencial, nocional y personal.

Esencial se refiere a los atributos divinos, los cuales, por la absoluta simplicidad divina, no se distinguen realmente de la esencia divina. Así, puede decirse no solamente que Dios es sabio, eterno, omnipotente, etc. sino que Dios, cada una de las tres Personas divinas y las tres en su conjunto, es Sabiduría, Eternidad, Omnipotencia, etc. Por lo tanto, en el sentido de atributos esenciales, cada una de las tres Personas divinas y las tres en su conjunto es Sabiduría, o su sinónimo Logos en el sentido de razón, y es Amor (1 Jn 4,8.16).

Nocional se refiere al acto de cada procesión. Así, la generación del Hijo es la enunciación por Dios Padre de su conocimiento de Sí mismo, lo cual es un acto intelectual, un acto de sabiduría (dado que la sabiduría de Dios Padre consiste ante todo en el conocimiento de Sí mismo), mientras que la espiración del Espíritu Santo, realizada por el Padre y el Hijo al amarse mutuamente, es un acto de amor.

Personal se refiere a la Persona divina que procede por el acto respectivo. Así, el Hijo puede ser llamado no solamente Logos en el sentido de Palabra, sino también Sabiduría (cuya personificación en Prov 8,22-9,6, Eclo 24,1-30 y Sab 7,21-8,1 ha sido siempre interpretada por la tradición cristiana como una prefiguración de la revelación de la Persona del Hijo) o su sinónimo, Logos en el sentido de Razón; y el Espíritu Santo puede ser llamado Amor, y de hecho Jesús, en su oración sacerdotal al Padre, lo llama "el Amor con que Tú me has amado" (Jn 17,26).