miércoles, 21 de marzo de 2018

Las piedras mismas gritarán



El Holandés Errante
Los señores obispos argentinos nos piden que convirtamos  la procesión de Ramos en una marcha de protesta contra el aborto (o de compromiso por la vida, como prefieren llamarlo). 
Lo disonante no es sólo que el niño-por-nacer y la entrada a Jerusalén no parecen tener una sintonía muy lineal... sino que el asunto delata algo mucho más hondo, como distorsión profunda de la Liturgia: siguen creyendo que los ritos celebrativos son para la gente y no para Dios. Que los ramos en alto son para manifestarnos entre nosotros y al mundo nuestra Fe, y no un acto de latría al Dios Eterno que ingresa a morir por nosotros. 
Partiendo de ese trastocado paradigma litúrgico, es que cobra sentido que, ya que manifestamos una cosa, manifestemos dos (y el día de mañana, una docena de asuntos más, por qué no)... 
En cambio, si la procesión es para el Señor, avisarle (a Él) que "vale toda vida" es un poco innecesario si no improcedente. Raro, por decir lo menos.
En todo caso, no molestaría un estandarte que leyera: Vale, O valde in toto, Christe Vita nostra  ( Salve, oh inmenso Todo, oh Cristo Vida nuestra ). 
Ni los pobres, ni los enfermos, ni los pueblos en guerra, ni los desnutridos, ni los por-nacer tienen derecho a interferir en un acto de adoración. Sólo a Cristo, sólo al divino Hijo de David, montado sobre el asno, nuestros Hossanas todos, nuestros ramos todos, nuestra piedad entera. ¡Sólo a Él! Y aunque el cansino inmanentismo intente impedirlo mil veces, inútil será: las piedras mismas gritarán: ¡Gloria, Honor y Poder al Dios Único y Trascendente!

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien dicho. Recomiendo el capítulo IV de "La fuerza del silencio", del Cardenal Sarah. Habla justamente de estos temas y es muy esperanzador.

El Siracusano Nómade dijo...

Estimado Wanderer:Me parece que se entendería mejor y más se valoraría el artículo de "El Holandés Errante", si se tuviera en cuenta que el mismo es justiciera respuesta a la bazofia que acaba de sacar La Comisión Episcopal de Comunicación y la Comisión Episcopal de Laicos y Familia (Celaf), titulada "Toda vida vale" (cfr http://www.aica.org/32812-la-iglesia-convoca-clamar-147vale-toda-vida148-el-domingo-de.html ). No sé decirle en el interior del país, pero aquí en Buenos Aires, la marcha del 25 será una lastimera expresión de lo política y eclesiológicamente correcto. Lo que no me alegra sino que me sumerge en un profundo dolor.
El Siracusano Nómade

Anónimo dijo...

El juicio prioritario y la puntualización oportuna que merece este desatino de los obispos argentinos son precisamente los que hace el Holandés Errante y trae el Guánder a su blog (gracias a los dos): la desviación de un acto litúrgico y ante todo latréutico hacia otros fines buenos de orden muy inferior.

Pero también se pueden considerar otros aspectos. Por ejemplo, la torpeza que demuestran los obispos cuando (solo para salvar la cara ante los fieles indignados) intentan rectificar la escandalosa mezquindad y cobardía con que escatimaron durante años el apoyo debido a los laicos católicos (conservadores, sí, a honra suya sea dicho) que se la estaban partiendo en defensa de la vida de los no nacidos y de la institución divino-natural del matrimonio. Hasta el extremo paradójico de que la jerarquía de la Iglesia se convirtió en una verdadera rémora de ese buen combate. La famosa carta de Bergoglio a las Carmelitas, con todos sus antecedentes y circunstancias, constituye un verdadero monumento a la doblez e hipocresía episcopal en este asunto.

Anónimo dijo...

A mí esto me trae a la memoria, aunque la analogía sea caprichosa, algo que hizo aquí en España un obispo conservador (y por tanto de lo mejorcito del gremio), con mucho afán de protagonismo. El viernes Santo de 2012 mons. Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares, aprovechando que la TV pública retransmitía a toda España los Oficios desde su catedral, dedicó el sermón a hacer una diatriba contra la sodomía. Un sermón con buena doctrina moral sexual pero completamente fuera de lugar en la liturgia de la Pasión de Cristo. El prelado consiguió el objetivo procurado: la prensa laicista, los políticos y el movimiento pro-gay le criticaron ferozmente ¡por lo que el sermón tenía de bueno!, y su reputación subió muchos puntos entre el sector conservador de la Iglesia (todavía no reinaba Bergoglio).

Pero en contra del escándalo de los progres y del aplauso de los conservadores, el P. Terzio, sacerdote y bloguero sevillano, dedicó al obispo una crítica tan dura como justa. Por su impiedad. A Terzio le atacó por ello acerbamente Paco Pepe Cigoña, que entonces era un oficialista enragé (¡oh, aquellos felices tiempos en que imperaba el cardenal Rouco, y que hoy nos parecen tan lejanos!) El post de la Cigüeña está borrado pero queda constancia en otro de InfoCaótica, en defensa del cura.

Walter E. Kurtz dijo...

No es por salvar a los obispos argentinos, pero tengo entendido que esta "marcha" fue organizada por laicos, luego se sumaron las del interior y, finalmente, mucho después, los obispos.

Johannes dijo...

Claramente sería totalmente inapropiado que ese tema fuese un punto central de la homilía. Pero sería totalmente apropiado mencionarlo como una consecuencia en el plano moral del tema central. Por ejemplo diciendo, hacia el final de la homilía, algo de este estilo:

No nos confundamos. “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a Mí me lo hicisteis.” Si alguien que cree que Jesucristo es el Hijo de Dios apoya la legalización del asesinato de, literalmente, uno de los hermanos más pequeños de Cristo - hermanos en potencia mientras no hayan sido bautizados, pero que Cristo quiere que lleguen a serlo de hecho -, esa persona no está entre los discípulos que hoy dicen a Cristo «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!», sino entre la multitud que el Viernes Santo grita «¡Crucifícale!».


Anónimo dijo...

Por la magnitud de la ley que se debatirá y del enemigo que la impulsa, espero ver al menos 10 obispos, empezando por Poli, al frente de la marcha del 25 y una misiva de Bergoglio apoyándola, como hacía el polaco con sus compatriotas de Solidaridad. Aunque con los jugosos sueldos suyos en entredicho dudo verlos en masa.

Jack Pott

Anónimo dijo...

Los ramos, mejor por T. L. de Victoria.

Anónimo dijo...

Espero que sus devociones y penitencias de estos días santos no le impidan escribir algo sobre el affaire Henry Sire.

Anónimo dijo...

Los oficinistas de la ONG Pare de Sufrir, que dicen ser sacerdotes de lo que alguna vez fue la Iglesia Católica Apostólica y Romana, están muy ocupados en salir ante cualquier micrófono con cara de abrumados por la pena y un tono de voz impostado. Ni qué decir si lo que está enfrente es una cámara de televisión o una corresponsal del N.O.M.
No hay dudas que bien saben que ante su silencio sobre lo que tienen que hablar, y no hablan, gritarán las piedras. Por eso empiezan a parecerse a ellas, comenzando por la cara.
Eso cuando hay medios de incomunicación a mano. Porque si uno quiere agarrarlos para que lo escuche o le aclare inquietudes sobre cuestiones de la Fe y la moral, rápidos como un rayo salen disparados dejando al feligrés como una estatua, todo justificado en sus múltiples obligaciones y deberes de orden político y social (en el mejor de los casos). Por supuesto dejando frases sueltas que se adquieren en el manual del políticamente correcto.
Pietro Facciatostta, un pequeño guijarro que nunca llegará a ser la piedra sobre la cual se construyó la Iglesia.

Jorge Rodríguez dijo...

Si la idea es ganar en la calle, por la fuerza del número, solo van a conseguir salir derrotados. Aquí, en mi ciudad Tandil, se hizo una manifestación contra el aborto con motivo de que se habrían realizado una centena de abortos en el hospital público Ramón Santamarina. Se juntaron un par de cientos de personas frente a la municipalidad. El otro día en la manifestación proabroto del día de la mujer había unas tres mil personas.

Anónimo dijo...

No creo que tenga que ver con eso. Es mas bien relacionado con un no se que de que algo tienen que hacer. "No nos piden la victoria, sino que demos batalla" o algo asi. Todo por Cristo. Aunque sea ridiculo o futil.
Futil. Si. Recontra futil.

Anónimo dijo...

Si entran a mi casa y quieren violar a mi mujer, aunque sean 10 y sea inútil, es natural que putee y quiera fajar a alguno. Con este tema de la ley del aborto pasa algo parecido: ya sé que probablemente no sirva para nada, y que si la ley no sale no será por la marcha, y que si no sale, seguramente salga en unos años. Pero es algo tan tremendamente injusto que quiero ir y decir "esto es injusto y no tienen derecho a hacerlo". Nadie está obligado a ir, lejos de mi pensar que el que no va es mal cristiano, o que está menos en contra de esta ley que yo. Pero yo quiero ir, y pienso que protestar contra esto es bueno. ¿Cómo va a ser ridículo decir públicamente que algo tan grave contra la dignidad humana y el orden público es grave?

Si los progres, neocones, etc. son los que se han calzado la camiseta de esto, pues entonces bien por los progres y los neocones.

Y lo de los carteles en el Domingo de Ramos es un imbecilidad tan grande que ni merece discusión. Un ejemplo más de la berretada que en términos generales tenemos en los seminarios, las parroquias, los movimientos de laicos, y en la jerarquía.

El que marcha.

Wanderer dijo...

Creo que hay que distinguir. Muchos estamos convencidos que las marchas, las multitudes y los números no son suficientes para acallar a los enemigos de Dios, sencillamente porque son más poderosos que nosotros. Pero eso no significa que no debamos hacer lo que viene a mano para impedir el triunfo, en este caso, de Moloch. Y lo que podemos hacer en esta situación concreta de democracia liberal en la que vivimos, es manifestarnos públicamente en contra del crimen del aborto.
Que seamos muchos o pocos, que ganemos o perdamos, es secundario.

Wanderer dijo...

Ha raíz de un comentario que recibí ayer de un lector que consideraba una incoherencia mi comentario de las 16:30 hs. con el post en cuestión, aclaro que su autor dice textualmente que los obispos argentinos "nos piden que convirtamos la procesión de Ramos en una marcha de protesta contra el aborto". Es decir, no es una postura en contra de las marchas que se harán en el país por celebrarse el 25 de marzo el Día del Niño por Nacer, sino de utilizar la ceremonia litúrgica de la entrada del Señor en Jerusalén para ello.
Son cosas distintas.

Anónimo dijo...

Del silencio cómplice a la ridiculización de la Liturgia. Una vergüenza, un cambalache... Así nuestros obispos.

El veterano