miércoles, 27 de junio de 2018

Hienas y lobos


Nos estamos ya acostumbrando a lo monstruoso o, al menos, estamos perdiendo la sensibilidad a la horrenda fealdad de ese pecado. Quedaron muy lejos los días en que la sociedad argentina se conmovía por las revelaciones sobre los depravados escarceos del mediático P. Grassi con algunos de los menores alojados en su orfanato. Ahora, la publicación de escarceos clericales es cosa de todos los días, literaliter. Y no hace falta recordar casos pasados. Al horror de lo sucedido en los hogares para niños sordomudos regenteados por los padres del Instituto Próvolo tanto en Verona como en Mendoza, se sigue sumando un caso tras otro. En los últimos diez días nos hemos enterado de lo que hace ya tiempo se conocía en varios ámbitos: los prolongados abusos que varios miembros de la congregación de los Hermanos Maristas cometieron contra alumnos de sus colegio de Santiago de Chile. Los detalles de algunos hechos son escalofriantes. 
Y la semana pasada, el Vaticano decidió prohibir el ejercicio público del ministerio al cardenal Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington, después que resultaran creíbles acusaciones de abuso sexual contra un menor, lo cual ha dado pie a ventilar papeles viejos y que aparecieran varias denuncias más de conducta sexual inapropiada con unos cuantos mayores, entre ellos sacerdotes y seminaristas (Ver aquí, aquí y aquí). Este purpurado tiene una relación especial con Argentina, país al que viajó en reiteradas oportunidad para ordenar sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado durante las épocas en que los obispos argentinos se negaban a hacerlo (ver, por ejemplo, aquí y aquí). Los padres de este instituto religioso eran muy cercanos al cardenal McCarrick, a quien asistían en sus desvelos pastorales proveyéndole de secretarios y, a cambio, contaron con su protección durante la época en que eran duramente cuestionados por su carácter conservador. Cuando McCarrick se retiró, eligió hacerlo al seminario que el Instituto del Verbo Encarnado tiene en la capital americana y residió allí hasta hace pocos meses. 
Lo que resulta no sólo llamativo sino también indignante es que el entonces Padre McCarrick haya sido nombrado obispo por Pablo VI cuando ya estas denuncias circulaban y, peor aún, elegido por Juan Pablo II para una de las sedes más importantes de Estados Unidos y creado cardenal por el mismo pontífice. 
Todos estas revelaciones cotidianas dan la impresión que se está levantando tan solo una esquina de la alfombra que esconde una cantidad enorme de mugre clerical que jamás nos hubiésemos imaginado. Hemos caído en la cuenta que, entre nuestras filas, se pasean hienas con risas sensuales llenas de lascivia en busca de víctimas. Y lo hacen en ambos bandos, tanto el progresista como el conservador.
Esta situación tendrá consecuencias muy serias. Últimamente he debido oír fortuitamente conversaciones de personas “normales”, es decir, argentinos que seguramente están bautizados, que probablemente concurrieron a colegios católicos, que de vez en cuando van a misa y que mandan a catecismo a sus hijos. Decían: “Al final, la Iglesia no era más que una red de homosexuales”. “La iglesia católica debería desaparecer. Ya hemos visto a lo que se dedica”. “Iba a misa todos los domingos. No voy más y tampoco va mi familia. La iglesia era una mafia de abusadores”. Y otras cosas más por el estilo e igualmente de dolorosas.
Así las cosas, la Iglesia católica ha quedado mucho más expuesta que antes a la persecución. Una de las murallas de defensa, quizás de las más fuertes, ha caído. Era la que estaba constituida por la inmunidad relativa que le daban sus innegables obras de caridad. Ahora resulta -piensa buena parte de la población atea o católica, o lo que fuera-, que los asilos de huérfanos o de minusválidos, que las escuelas y colegios, no eran más que la ocasión para congregar víctimas indefensas para saciar los apetitos depravados de los curas y las monjas.
Ante esto, según mi entender,  el Papa Benedicto cometió un error por exceso. Llamó a los lobos para que nos libraran de las hienas. Es decir, exigió que ante cualquier denuncia eclesiástica de abuso sexual, se diera parte de forma inmediata a la justicia civil, y con ella necesariamente a los medios de comunicación. ¿Qué más quieren éstos y aquellos para hacer daño en el redil? Estos lobos matarán probablemente a las hienas, para también se llevarán consigo a muchos corderos.
Todo esto viene de perillas al demonio. Sería muy difícil que se emprendiera hoy una persecución a la Iglesia debido a que proclama que Jesús de Nazareth es el Hijo de Dios hecho hombre entre los hombres y redentor del género humano. A nadie le importa. En última instancia -dirán-, es un mito o una leyenda en la que cualquiera puede creer si así le place. Pero sí que se puede perseguir a la Iglesia por considerarla una institución dedicada a producir y encubrir abusadores sexuales de menores y mayores, a esquilmar a la gente pidiendo limosnas para mantener sus obras de caridad que no son más que nuevos gulags donde los pervertidos se pasean a sus anchas, a frenar los progresos necesarios y saludables de la sociedad, a ejercer sistemáticamente la violencia contra la mujer, a pregonar y afirmar como palabra revelada que la homosexualidad es una perversión y un pecado que debe ser condenado, a insistir que la sexualidad se ordena a la procreación y no al placer, y muchos disparates más que son totalmente inaceptables para la sociedad contemporánea. Estos motivos son suficientes hoy para desencadenar una persecución que, por lo demás, ya se está produciendo tímidamente. Hace pocos días una región de Australia aprobó la ley por la cual los sacerdotes están obligados a romper el secreto de confesión cuando se trata de abusos sexuales. Es decir, cualquier cura puede ir preso si no delata cualquier tipo de abuso sexual del que se entere bajo sigilo sacramental. En Irlanda, por otro lado, se han comenzado a levantar voces advirtiendo que bautizar infantes es una violación de los derechos humanos.
Quizás esa última persecución de la que han hablado los profetas y exégetas esté provocada por la misma Iglesia. Ni siquiera existirá el consuelo de saberse perseguidos porque se guarda la verdadera fe o porque se rehúsan a quemar incienso delante de los dioses. No. Será una persecución más sutil y desconcertante. Los católicos serán perseguidos por afirmar y adherir a una institución divinamente fundada, madre nutricia a través de la cual reciben la salvación que, a los ojos del mundo, se revela no más que como una perversa organización reaccionaria que en el fondo no es más que un juntadero de pervertidos. 

37 comentarios:

Silvia. dijo...

Qué buen artículo, da en el clavo.

Ser católico es una lucha permanente, ahora más que nunca, la gente ya no nos ve con buenos ojos, muchos se van espantados, decepcionados. Te subes a un taxi , vas a alguna reunión y salen con algún comentario como los que usted pone por ejemplo.

Ni en tu propia casa puedes relajarte, hay que vivir con el rosario en la mano y la guardia arriba.

Pero Jesús tampoco tenía descanso .

Javier dijo...

¿Cómo expresar la indignación que esto produce?
La única solución posible es condenar a muerte a todos los sacerdotes y prelados pederastas. Y lo digo en serio, con un sacerdote al lado de la guillotina como en los viejos tiempos, para que puedan arrepentirse antes de morir.

¡Ay de la jerarquía de la Iglesia! Mucho Concilio, mucho agiornamiento al mundo moderno, mucho liturgista experto, mucho teólogo innovador, mucho sínodo de Obispos, mucho esfuerzo para todas estas cosas; pero para combatir toda esta perversidad, nada.

Indigna.

Anónimo dijo...

mmm....interesante, pero me parece que no. La verdadera Iglesia, La Iglesia de Cristo no es hoy la Iglesia oficial para el mundo. Me temo que la Iglesia perseguida sea la verdadera, la del resto fiel.
Lo de hoy es la Gran Tribulación que precede la manifestación del Inicuo, del Usurpador, del Anticristo.
La Gran Persecución sera encarada por este último, con la ayuda de la iglesia apostata, contra el resto fiel. Y no será por cosas mundanas, sino por la Fe.

Silvia. dijo...

Eso de forzar a la Iglesia a quedar en manos de las leyes del mundo que la aborrece y ya no le queda nada de cristiano, de pedir ayuda a los lobos para sacar a las hienas … Está maléficamente bien planeado, como arrear a las hordas de musulmanes a Europa, etc.

Carlo - dijo...

Hay algo mal, muy mal en la Iglesia, para que esas cosas sucedan con tanta frecuencia. Parece que no fue solamente el humo de Satanás que haya entrado por una grieta en el Vaticano II, sino algo más, y antes.

Lefe Estepario dijo...

No creo que Benedicto XVI haya errado en eso, aunque falló en otras cosas tal vez. Era lo único que se podía hacer para enfrentar el aluvión de caca (en este caso, literal), ocasionado por el clero de Bostón, Maciel, Karadima, Lumen Dei y otros y que se juntó por años por la curia del Magno. Si bien la medida de transparencia tuvo sus riesgos, a mi juicio era peor mantener el secreto, pues la desconfianza y el odio solo crecerían, y esta vez por culpa de la jerarquía.
Diferente sería en una sociedad “premoderna”, sin el engendro del Estado moderno, donde la jerarquía eclesial tuviese propiedades y poderes para castigar a sus miembros. De paso invito a los contertulios a estudiar las tesis “anarcocapitalistas” de Rothbard (haciendo aparte su posición sobre el aborto) o Hoppe, cuya visión policéntrica de la sociedad es harto más cercana a lo que fue la Cristiandad histórica que el fetiche ultramontano del “Estado católico”.
En Chile no podemos negar que las acciones de Francisco -aunque el personaje nos moleste- han tenido un buen efecto. Hordas de depredadores han quedado expuestos, y un episcopado entero ha perdido la poca legitimidad social que le quedaban, puesto que habían reemplazado la predica de los Misterios por el simple moralismo, algunos obcecados con lo “social” y otros con el sexto mandamiento, pero moralismo al fin y al cabo. Y ni en eso fueron buenos.
Y ahora nos hemos inundado de grupos “de laicos maduros” que proponen por enésima vez su modelo de iglesia ong-asistencialista-grupo-de-autoayuda. Harán el ridículo pues para ello hay instituciones más eficaces y mejor posicionadas. La Iglesia está para proveernos la Fe y la Gracia con miras a nuestra divinización, y lo que cumpla con ello no es cristianismo: así de simple.

Anónimo dijo...

Estimado Javier, su comentario apunta solamente contra el progresismo. Pasa por alto que el Wanderer señala que las hienas homosexuales pululan también en el campo conservador. Un asunto que cuesta encarar desde este campo.

Walter E. Kurtz dijo...

Nos peseguirán pensando que hacen el bien. Esto estaba profetizado.

...Sed venit hora, ut omnis, qui interficit vos, arbitretur obsequium se praestare Deo.

Anónimo dijo...

Realmente cuesta creer y entender, cómo fue posible que -en una institución cuyo Fundador dispuso como lo más justo la directa aplicación de la pena capital para los que escandalicen a los niños- pueda haberse producido una invasión semejante de estos miserables, en la cantidad que revelan los casos de delitos de los pederastas, degenerados y demás malas yerbas.
Lo primero que cabe decirse es la evidencia de la pérdida -o, directamente, de la inexistencia- tanto de la fe como del temor de Dios.
Me parece advertir que en la nota se especula sobre si lo que trajo aparejado tamaña catástrofe será una causal de la persecución anunciada para la Iglesia verdadera y los cristianos. Si es así, no comparto tal especulación.
Pienso que la catástrofe -en si misma- ya indica la presencia del comienzo de la persecución, puesto que es una manera muy efectiva de reducir a la mínima expresión imaginable el prestigio y la credibilidad de quienes deberían evangelizar.
Con todo lo que ello significa respecto de las implicancias para la evangelización que recibimos como mandato de Nuestro Señor Jesucristo.
Muchos de los que fuimos a colegios católicos o anduvimos por los pasillos parroquiales, sabemos que nada puede extrañarnos, puesto que éste no era un mal esporádico.
Y que la política normal que se seguía era la del ocultamiento en vez de enfrentar al cáncer que se manifestaba en diversos ámbitos.
En todo caso, asombra, indigna y exacerba, la magnitud de la mugre. Pero ahora, y en esa línea, se está cosechando lo que se sembró durante tanto tiempo.
Y estoy seguro que en todo esto se produjo una confluencia entre quienes deliberadamente infiltraron a la Iglesia de degenerados y miserables amorales, por una parte, con la llegada sin organización de otros degenerados y miserables morales que eran o fueron recibidos -digamos inocentemente- como susceptibles de llegar a controlar o convertir.
Está más que evidenciado que todo fue un grave error de diagnóstico y de cálculo. Y también un horror a la vez, motorizado por los enemigos declarados de la Iglesia, a quienes todos los medios de transporte los dejan bien, si de combatir a Jesucristo se trata.
Nadie niega que -por principio- la Iglesia tiene por función y razón de ser, la de evangelizar, la de convertir y la de hacer lo que esté a su alcance para que las ovejas descarriadas vuelvan al redil.
Pero esto implica, exige e impone que, previamente, el descarriado quiera convertirse, ser evangelizado o volver al buen camino abandonado. Nunca al revés, puesto que los resultados son los que se han obtenido y ahora afloran por todos lados.
Asimismo, habiendo niños de por medio, los recaudos a tomar por la Iglesia deberían haber sido muy rigurosos e inflexibles. Y está expuesto que no lo fueron, y en algunos casos -también está a la vista- directamente no se tomaron en modo alguno ni de ninguna naturaleza.
Todavía se recuerda el caso del obispo invertido sexual que, luego de un discreto apartamiento, fue encomendado para impartir el sacramento de la Confirmación...
Negro Panorama de la Iglesia, un asqueado de tanta basura.

Wanderer dijo...

Aclaración: Lo que considero que fue un error del Papa Benedicto fue que, ante una denuncia de abuso, "se diera parte de forma inmediata", y en negritas "inmediata". Claro que hay que hacer la denuncia civil y que los culpables vayan presos. el problema es que ahora, si un padre se enoja con el cura por cualquier motivo, pone una denuncia en el obispado de abuso sexual contra su hijo, y el cura va preso hasta que se demuestra su inocencia.
Ya ha pasado en varias ocasiones.

Anónimo dijo...

Gaston: tiene razón Don W. Yo conozco un caso de esas denuncias basadas en la presunción de culpabilidad. En una diocesis andaluza. Le añado, por lo que pueda valer, que a las medidas de Benedicto XVI un profesor de Derecho canónico de Salamanca las calificó de "reacción histérica". Y añado una reflexión de mi modesta cosecha: Estos hechos tristísimos -que creo llamaba crimen pésimo el antiguo Codigo- son en buena medida consecuencia del ambiente general de esta Iglesia que no solo antes estos problemas sino ante todos en general ha reaccionado con lo que Romano Amerio llamaba "desistencia de la autoridad". Son décadas de descontrol tolerado en la Litugia, en la doctrina y en la disciplina en general. Son décadas de engañarnos con castillos de fuegos artificiales (viajes papales), con fastos ilusorios (JMJ) mientras pasaban y pasan décadas sin catecismo, predicación de las verdades eternas o de la guarda de los sentidos y la importancia de la castidad. Tenía que reventar por alguna parte y ha reventado por donde siempre: la entrepierna.

Anónimo dijo...

"Y añado una reflexión de mi modesta cosecha: Estos hechos tristísimos (...) son en buena medida consecuencia del ambiente general de esta Iglesia (...). Son décadas de descontrol tolerado en la Litugia, en la doctrina y en la disciplina en general".

Señor, ¿usted entiende que un gran porcentaje de los escándalos de abuso --sobre todo en Irlanda-- fueron antes de los '60, cuando había control en la liturgia, en la doctrina y en la disciplina? Es exactamente por eso que fueron encubiertos. La Iglesia católica era una institución seria, poderosa, con prestigio social y político. De ninguna manera podía mancharse la reputación y el prestigio de la Iglesia por un hecho aislado de un cura enfermo. Probablemente los padres mismos del niño abusado --si se llegaban a enterar del incidente-- eran los primeros en tratar de justificarlo internamente, o de sospechar que su hijo mentía, o algo por el estilo. Por eso muchos se han animado a denunciar estos asuntos recién décadas después.

Anónimo dijo...

Yo conoci' la Iglesia de antes de los sesenta
Y doy Fe que conociamos lo que nos rodeaba
Y creo no engañarme que nos formamos con Curas Santos salvo, uno que funcionaba para adelante con una feligres,pero no nos afectaba ya que lo ignorabamos.
Y estuve en Aspirantes, en Niños y Jovenes de ACA .
Pero en la Universidad vino el destape para todos lados.Coincidia con el Vaticano 2
Y el descalabro fue'politico religioso ,moral,liturgico etc y etc y muchos colgaron y volcaron bragueta de por medio o tocaban la corneta al reves
Lo que esccribio' Wanderer es frustante,real ,doloroso,asqueante,ES UN GETSEMANI
Todos somos pecadores,Pero otra cosa es ser degenerados,pervertidos ,falsos,como es el mundo actual. Señor ven a socorrernos pronto.
,

Anónimo dijo...

"Y doy Fe que conociamos lo que nos rodeaba".

Todos damos fe del buen cura, del buen fundador, de la buena monja, del buen obispo, del buen vecino.
Hasta que nos enteramos de que el cura abusó pibes en el colegio, de que El Fundador manipulaba las conciencias de los seminaristas, de que la monja maltrataba a los ancianos del asilo, de que el obispo tenía relaciones inapropiadas con hombres, y de que el buen vecino era un asesino.
¿Todos estos pecados graves del clero aparecieron sólo después del CVII... ? Por favor.

Anónimo dijo...

Creo que al artículo le falta un punto muy importante en su análisis: la inmensa mayoría de los casos de pedofilia ( muchos de ellos en realidad son casos de efebofilia ), son actos perpetrados por religiosos homosexuales contra niños del mismo sexo. Que se han ido infiltrando en la Iglesia, y sí, en procura de un contexto favorable para sus apetitos desordenados. Y sí, está claro que no hubo suficiente control. Pero no olvidemos que "si bien salieron de entre nosotros, no eran de los nuestros", porque no fueron fieles a sus votos y probablemente nunca quisieron serlo. Así que devolvamoslos al colectivo LGTBXYZ al cual pertenecen y del cual nunca debieron salir. No son de los nuestros y si alguna vez lo fueron, dejaron de pertenecer en el acto.
Por otra parte, no soslayemos que el Diablo existe y opera las 24 hs.tentando especialmente a los consagrados. Lo cual no los exime para nada, pero pongamos el tema en un contexto de lucha espiritual y un ataque muy especial del Maligno contra la única Iglesia verdadera (cosa que el Maligno tiene muy claro y el mundo y aún nosotros mismos parecemos olvidar)

Con respecto a los escandalizados que dicen que no van más a la Santa Misa porque han habido casos escandalosos en la Iglesia, les preguntaría: ¿acaso no se ha detectado una enorme red de pedofilia y abusos en dos clubes de fútbol (dos, que se sepa hasta ahora): Independiente y River Plate? ¿acaso conocen un sólo hincha ( uno sólo ) de esos dos clubes que haya renunciado a su pertenencia y simpatía por alguno de esos dos clubes, o haya dejado de ir a verlos cuando juegan? Por favor, algo de sensatez y menos hipocresía. No irán más porque no quieren, o porque han encontrado una buena excusa. No nos flagelemos más de lo necesario.

Silvia. dijo...

Tiene razón el señor Kurtz.

Hace un rato le comentaba a un familiar espantado por las noticias, que están metiendo a justos y pecadores en el mismo saco.

Horacio Boló dijo...

Impresionante. Pensar que la Iglesia de Roma actuó como un katejón a la degradación de Occidente, más allá de sus miserias. Y lo peor es que esta degradación se acompaña de herejías inconcebibles dentro de ella misma. NULLA SALUS

Horacio Boló dijo...

¿Recuerdan que Jorge Bergoglio alquiló un helicóptero para ir a rezar ante la tumba del P. Milani, homosexual pederasta confeso?

Denisovic dijo...

No debemos olvidar que Benedicto XVI expulsó de la Iglesia a más de 800 sacerdotes. Este hecho, por las razones que sean, no pocos intentan silenciarlo.

Esa frase que Benedicto XVI pronunciÓ el mismo día de su elección como Pontífice: "Orad por mi para no huir delante de los lobos", podemos calificarlo como todo un tratado de la enorme corrupción existe en el interior del Vaticano, y como prolongación, en el resto de la Iglesia.

El mismo cardenal Goldfried Danneels, (Bélgica), afirmó y confesó públicamente que formaba parte de una "mafia" (palabra literal que él mismo pronunció), a través de la cual, consiguieron derrocar a Benedicto.

Por lo tanto, detrás de esas palabras de Benedicto XVI reconociendo que, los "lobos" controlaban ya la Iglesia, era a su vez el anuncio "profético" de la nueva época en la que entrábamos. El mismo cardenal Danneels, reconoció durante dichas declaraciones que, el nuevo "Papa", es decir, Bergoglio, estaba hecho a la imagen y semejanza de ellos.

Por lo tanto, ¿quién se encuentra detrás de este inmenso poder que manifiestan todos estos depravados en el interior dela Iglesia, sacerdotes, obispos y cardenales? Ese poder de los "lobos", solo y exclusivamente puede tenerlo la masonería eclesiástica; y de este tema, si se me permite la inmodestia, podría hablar durante no pocas horas, incluyendo, literalmente, nombres y apellidos que van desde cardenales a obispos que protegen en sus sedes a los pederastas, homosexuales y absolutos depravados.

Tema realmente espantoso que, a quien subscribe estas líneas, le ha llevado en sus años de investigación, a momentos de verdadera repugnancia ante lo que iba descubriendo e investigando . Quien piense que esto que escribo responde a ciertas ideas "conspiranoicas", es un signo de que todavía no ha despertado a la realidad de los hechos, refugiándose en la voluntaria ignorancia en la que, frecuentemente, vivimos.

No es posible comprender nada lo que está sucediendo en el interior de la iglesia, (teniendo en cuenta el artículo que me sirve de comentario), sin las claras referencias al inmenso poder de la masonería eclesiástica, quien en estos momentos, YA CONTROLA LA IGLESIA POR COMPLETO.

Anónimo dijo...

En su Carta sobre la Castidad (que debe de ser de 1949, calculo), el Padre Castellani escribió lo siguiente:
Ayer estuve en el tranvía con un sacerdote a cuya ordenación yo me opuse, guiado por el infalible instinto de sus compañeros, que lo embromaban en recreo, a pesar de que era buenito e inteligente. Lo ordenaron lo mismo. Se llama...
Es un feminoide. Ha armado un batifondo fenomenal primero en el Hospital Clínicas y luego en la Curia. Ahora tiene un enredado pleito con el Arzobispo, y pretende que los fieles tienen el deber de alimentarlo, con sólo decir él la misa, porque "es un sacerdote casto."
Yo creo como psicólogo 1°) que dejará de serlo; 2°) que no tiene arreglo 3°) que seguirá molestando hasta que se muera. Embrómense, porque no me hicieron caso.

Anónimo dijo...

anónimo del 27 de junio de 2018, 22:27....siempre me acuerdo de esa cita de Castellani. y después quieren decir que toda la culpa es del vaticano dos. Sí claro.

Anónimo dijo...

Anónimo de las 21:27,
usted por supuesto tiene presente que el Cardenal Godfried Daneels intentó encubrir (o al menos evitar la exposición pública) del Obispo de Brujas, Monseñor Roger Vangheluwe, que durante años abusó sexualmente de su propio sobrino. Esta maniobra de Daneels falló, porque lo grabaron mientras intentaba encubrir, y las grabaciones llegaron a la prensa belga.
No obstante esto, cuando fue el Sínodo de la Familia, el Papa Francisco invitó personalmente al Cardenal Daneels a asistir al mismo.

Carlo - dijo...

Denisovic, hace poco me enteré de un libro de un historiador polémico y "revisionista" estadounidense, llamado Michael Hoffman, donde él escribe que la jerarquía romana está tomada por el ocultismo y la cábala desde el renacimiento:
https://www.amazon.com/Occult-Renaissance-Church-Rome/dp/0990954722/?tag=unco037-20
No sé si será teoría de conspiración, fantasía al estilo de los best-sellers de Dan Brown, o la terrible y cruel verdad. Quizás compre el libro y me ponga a averiguarlo por mí mismo (de cualquier manera por ahora está agotado, parece que están preparando una segunda edición). Me gustaría preguntarle más exactamente sobre lo que usted afirmó en su comentario, si es más o menos lo que Hoffman escribe en su libro. Sin lugar a dudas, para llegar al nivel de depravación que vemos ahora, la cosa viene de bastante antes del Vaticano II, al contrario de lo que pretende la "historia oficial" de los tradicionalistas, aunque yo personalmente confieso que no sé ni cuándo ni cómo sucedió. El último concilio seguramente fue un paso más hacia el abismo, pero no la causa primera de todo el despelote actual.

Anónimo dijo...

Me pregunto si entran ya pervertidos o se degeneran en los seminarios, institutos de formación y durante su vida eclesiástica.
Por lo que conozco y he leído, me inclino fuertemente por la segunda opción desde hace al menos 30 años a la fecha.

El Kraken Tradi

Anónimo dijo...

GASTON a ANONIMO 17,37:"Señor, ¿usted entiende que un gran porcentaje de los escándalos de abuso --sobre todo en Irlanda-- fueron antes de los '60, cuando había control en la liturgia, en la doctrina y en la disciplina? Es exactamente por eso que fueron encubiertos. La Iglesia católica era una institución seria, poderosa, con prestigio social y político..."
Pues Vd. sabrá por qué dice lo que dice de Irlanda pero un servidor en los 60 precisamente y a lo largo de 5 años fue alumno en España de un colegio de religiosos enseñantes -La Salle- y jamás tuvo conocimiento -ni entonces ni después- de nada parecido. Y después pasé a otro de jesuitas y le digo lo mismo.

Anónimo dijo...

Muy buen post, don Wanderer. No creo que antes del CVII hubiera semejante cantidad de casos de abusos. Serían casos aislados. No se había "sexualizado" hasta el paroxismo la sociedad todavía. Eso ocurrió en los 60, con el mayo francés, el destape.

La pornografía fue escalando a escala planetaria, y desde hace por los menos 10 años está al alcance de cualquier teclado o teléfono. Es sintomático que los curas pederastas que van a trapando ahora tienen sus computadoras llenas de pornografía infantil. Algo que se repite con los pederastas laicos; son personas que se degradaron con la pornografía a punto tal de perversidad que sólo logran algún estímulo con las peores aberraciones.

Nada de eso existía antes del CVII, en la escala alarmante y planetaria que hoy se registra. Antes del CVII los problemas era de Fe, el modernismo nunca fue extirpado, y volvió por sus fueros en aquel Conciliábulo. Habría curas maricones, pero no serían la mayoría, y curas machos, que caían con mujeres. Eso existió siempre. Se los dice alguien que desciende un cura que fue congresal en Tucumán por la Santiago del Estero, algo que no me honra ni por el antepasado ni por el Congreso de Tucumán.

Ante esta sexualización digital al alcance de la mano, veo con alarma que padres católicos compran alegremente teléfonos y tablets para sus hijos, o les habilitan el uso de una PC en sus casas para hacer deberes, sin antes instalar filtros anti pornografía. Los hay muy buenos, como el K9, que es totalmente gratuito, para computadoras. Y el gobierno reparte computadoras para que los jóvenes tengan más ocasión de enfangarse en toda esa mugre.

La pornografía es un negocio de miles de millones de dólares, provoca trastornos mentales en sus consumidores (incluso hay estudios que demuestras que los adictos a la pornografía registran alteraciones morfológicas en sus cerebros y que responden al porno como drogadictos). Esta es para mí la causa de todos los males.

Alguna vez alguien escuchó en un sermón alertar a todos los fieles acerca del peligro inmenso que es el acceso directo a la pornografía desde los teléfonos, que alertara a poner filtros?

Saludos.

Anónimo dijo...

podría decirse que la culpa es de la Iglesia por no limpiar su propia casa. Pero si el Señor lo permitió es porque esto entra en Sus planes. A no desesperar, El prometió que el mal no prevalecerá contra ella, aunque lo que quede sea un pequeño redil subterráneo.

Wanderer dijo...

Ayer por la tarde hubo algún tipo de problema en Blogger y varios comentarios fueron eliminados o no publicados. No fue acto de censura.

Wanderer dijo...

La verdad que sería muy fácil y tranquilizador decir que todo este desastre comenzó con el Vaticano II, pero no sería cierto. La homosexualidad existe en el mundo desde que existe el pecado original, y en el clero desde siempre hubo personas homosexuales. Probablemente, la gran mayoría de ellas habrán llevado una vida de contención y quizás hasta de santidad. En definitiva, las virtudes, incluida la castidad, puede ser ejercida por cualquier sujeto humano.
Y también es cierto que otros muchos clérigos con esta inclinación desordenada no fueron virtuosos, sino perversos, que utilizaron su rol para procurarse víctimas. Y esto también ocurrió siempre. San Pedro Damián, cuando escribe su "Liber Gomorrianus" no lo hace para los tiempos actuales, sino para el suyo (siglo XI). Escribía: “Ha arraigado entre nosotros cierto vicio sumamente asqueroso y repugnante. Si no se lo extirpa cuanto antes con mano dura, está claro que la espada de la cólera divina asestará sus golpes, de un momento a otro, para la perdición de muchos (…). El pecado contra natura repta como un cangrejo hasta alcanzar a los sacerdotes. Y, en ocasiones, como una bestia cruel introducida en el rebaño de Cristo, se desenvuelve con tanta astucia, que más les valdría, a muchísimos, ser apresados por los guardias que, amparados en su estado religioso, ser arrojados con tanta facilidad al férreo yugo de la tiranía del diablo, especialmente cuando media escándalo de tantas personas (…).Y, a no ser que la Santa Sede intervenga cuanto antes con contundencia, cuando queramos poner freno a esta lujuria desenfrenada, ya no habrá quien la detenga”.
En el siglo XVI, aparece el caso del cardenal Giovanni Ciocchi del Monte que preparó el concilio de Trento, presidió hábilmente su primera sesión y el 7 de febrero de 1550 fue elegido papa con el nombre de Julio III. Una de sus primeras iniciativas como pontífice fue su ciego empeño por conceder el cardenalato a un sospechoso adolescente de baja extracción social y dudosa moral, que había llevado consigo a Trento cuando era legado y que se convertiría en el gran escándalo de su pontificado. El evidente afecto que Del Monte tenía por el joven provocó, como era de esperar, escabrosos rumores sobre la relación existente entre ambos. Tras la muerte del papa, las correrías y crímenes de ese cardenal continuaron siendo motivo de graves escándalos.
En el siglo XVII se produjo otro gran escándalo de pedofilia y encubrimiento debido a las acusaciones contra el P. Lorenzo Cherubini, sucesor de San José de Calasanz como general de los escolapios.
Las perversidades sin nombre que cometieron los clérigos del Instituto Próvolo en Verona, fue en la década del '50 y '60.
En conclusión, este problema existía antes del Vaticano II. Pero resulta innegable que después del magno evento el problema se agudizó hasta extremos increíbles.
Las razones creo que fueron varias, y no resulta muy difícil descubrirlas. La Iglesia dejó de tener sentido para una buena parte de sus miembros. Si para salvarse da lo mismo ser católico, protestante o musulmán, ¿qué sentido tiene conservarse en una vida religiosa que exige el celibato? Si los pecados contra el sexto mandamiento se convirtieron en apenas unas motitas de pelusa porque los pecados realmente importantes son los que tienen que ver con la justicia social, ¿por qué no permitirse algún alivio pasional? Si lo que Dios mira es el corazón del hombre y nos ama tal como somos, ¿por qué no dar rienda suelta al modo particular que cada uno tiene de vivir la sexualidad?
Además, como se dijo en algún comentario, la proliferación de la pornografía ha tenido un rol importante: "un abismo llama a otro abismo", y quien cae en esa adicción, que con Internet es gratuita y discreta, comienza a deslizarse por el tobogán del vicio.
Creo que no es un problema nuevo, pero sí que es un problema agudizado hasta extremos insospechados.

Anónimo dijo...

Gracias wanderer por tocar este tema que nos llena tanto de dolor como vergüenza...hago una pregunta desde la ignorancia pero cono la intuición..Los cunas ordenados ya mayores que entraron al seminario como adultos muchos universitarios también se da el caso de abusos de menores? Un amigo me comento el caso del opus deis que en el opus no se daba porque eran sacerdotes ordenados no tan jóvenes. ..no se si el comentario de mi amigo se ajusta o no a la realidad..agradezco quien pueda contestarme ..abzo

Carlo - dijo...

A Gastón: usted tuvo la gran dicha de estudiar en lo que era entonces (junto con Portugal) el único país sano del mundo. Mientras vivieron Franco y Salazar, la península ibérica fue la única región del planeta donde el cristianismo era una doctrina social y realmente seguido por la mayoría de la población. Irlanda, como el resto de Europa, estaba en plena decadencia ya desde mucho antes.

Denisovic dijo...

Carlo,
la infiltración en la Iglesia, especialmente por parte de homosexuales y de marxistas, se produce de manera más o menos masiva, a partir de la década de los años 60, coincidiendo con el C.V.II, si bien, ya la infiltración era notable un par de décadas antes.

Cristina Bella Dodd, secretaria jurídica del partido comunista norteamericano, confirmó en la década de los años 40 del pasado siglo, que habían conseguido infiltrar en diversos seminarios norteamericanos a más de 1.100 candidatos para que fueran ordenados sacerdotes; durante el Concilio Vaticano II, Cristina Dodd manifestó que la mayoría eran ya sacerdotes y que algunos habían sido nombrados obispos, los cuales, los tenían estratégicamente ubicados dentro de la Iglesia.

Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista Español, así como Dolores Ibárruri, dirigente del mismo partido y conocida como la “pasionaria”, declararon en su momento que habían conseguido infiltrar en los seminarios españoles a numerosos candidatos para que fueran ordenados sacerdotes. Este proceso de infiltración, como he citado, fue masivo a partir de los años 60 del pasado siglo.

Una muestra de este proceso de infiltración, al menos en el caso español, lo vemos en lo sucedido en el país vasco; pongo un ejemplo: hace unos 10 años, de unos 130 párrocos existentes en la diócesis de San Sebastián, el 75 % eran de formación marxista y eran claramente favorables al grupo terrorista ETA. Este grupo terrorista siempre estuvo respaldado y protegido por monseñor Setién y, posteriormente, por monseñor Uriarte.

Fue a partir de la década de los años 70 cuando varios agentes soviéticos que se pasaron a Occidente a raíz de la “guerra fría”, concretamente Anatoliy Golitsyn y Vassili Mitrokhin, quienes informaron con detalle de todos los agentes infiltrados, que eran sacerdotes legalmente ordenados, así como obispos y cardenales dentro de la Iglesia Católica.

Mitrokhin pasó a los servicios de inteligencia británico más de 25.000 páginas fotocopiadas de los archivos secretos del KGB. En esos documentos estaba todo escrito sobre los planes del comunismo para acabar con la Iglesia que incluía la infiltración masiva de pederastas, homosexuales y marxistas.

¿Quiénes iniciaron este trabajo de ir hundiendo poco a poco la Iglesia? No es difícil adivinarlo: los jesuitas. El objetivo del marxismo en esa década de los años 60 era infiltrarse dentro de la Iglesia Católica, como así consta en la numerosa documentación de los servicios de inteligencia soviéticos. Por lo tanto, no puede suponer ninguna sorpresa que fueran los jesuitas (a través de su sector más progresista, sobre todo el científico) quienes expandieron la ideología comunista por todo el mundo a través de la Teología de la Liberación, la cual se introdujo a través del Concilio Vaticano II.

Ricardo de la Cierva, en su libro “La infiltración”, describe con todo tipo de detalles este camino hacia el vacío en el que han caído los jesuitas. De la Cierva, sitúa en el “simposio Fe cristiana y cambio social el América Latina”, celebrada en el año 1972, en San Lorenzo del Escorial, provincia de Madrid, España, donde se reunieron teólogos de la teología de la liberación, en la cual, prevaleció la tesis del ideólogo marxista peruano, padre Gustavo Gutiérrez. Desde ese simposio celebrado en el Escorial, los jesuitas se inclinaron por mayoría hacia una teología marcadamente marxista.

La mayor parte de lo que estamos viviendo actualmente, tiene sus orígenes hacia mediados del siglo XX. Este es un tema muy extenso, del cual, he tratado de hacer un resumen lo más aproximado, pero el tema en sí mismo es terrible e, introducirse en ello, puede dejarle a uno con muchas noches en vela.

Walter E. Kurtz dijo...

Abundando en lo que bien explica Wanderer, el abandono progresivo de la búsqueda de las causas espirituales de los vicios, prefiriendo las explicaciones (y soluciones) naturalistas, ya sean voluntaristas o psicológicas, tiene un gravísimo efecto en los clérigos.

No digo que volvamos a los catálogos medievales de los demonios que influyen en cada vicio, pero sí que no se sale de éstos sólo con voluntarismo o psicología (que ciertamente pueden ayudar). Hasta los creadores de alcohólicos anónimos (Wilson & Smith) sabían que era imposible salir del vicio sólo con medios naturales. Pero los confesores rara vez lo mencionan.

Y éste es un problema que no es nuevo. Cualquier manual de confesores del siglo XVIII, parece olvidar el elemento sobrenatural (los demonios) al tratar de los vicios. Incluso Pieper, si no se lee con cuidado, podría parecer también voluntarista. Si a eso le agregamos el "elemento psicológico" que hace su aparición en el siglo XX (¡sin ir muy lejos recordemos el nombre de la tesis doctoral de Castellani!), puede ser muy peligroso especialmente en este presente en que reina el inmanentismo en la Iglesia.

Finalmente, aunque siempre haya existido la homosexualidad en los hombres de la Iglesia, la pedofilia, la efebofilia, etc. parecen haberse puesto "de moda" y no dudo que el Viejo Enemigo tenga mucho que ver en esto por lo que tiene de especialmente perverso la corrupción de lo que es más puro.




Anónimo dijo...

La homosexualidad existe desde siempre, pero en el clero la proliferación se debe a mi entender al poco seguimiento y exámen de los aspirantes a sacerdotes, asi como se dejo de exigir y salen casi sin saber el catecismo, tampoco hay un gran control y estudios psiocológicos de sus aspirantes. tema muy grande porque más allá de los directamente involcucrados, mancha y daña a toda la iglesia, es lamentable que actualmente la critica más fuerte se centre en los casos de pedofilia,dando causa y aprovechado para acrecentar el ataque y odio actual ya sabido contra ella

Anónimo dijo...

La discusión sobre la influencia del Concilio Vaticano II sobre este desastre, creo que tiene una respuesta muy sencilla.
Los padres conciliares y los peritos que actuaron no salieron de un repollo plantado en 1962.
Que antes no era una maravilla es algo propio de la naturaleza de toda institución, que aunque fuera creada por Nuestro Señor, se integra con hombres y no con ángeles.
Pero que el resultado del Concilio fue desastroso no lo puede negar nadie. Lo admiten todos los que usan la buena fe para juzgar los hechos.
De todas maneras, el proceso de destrucción de la Iglesia comenzó mucho antes. Hasta el siglo 19 muestra síntomas del desastre actual. Claro, pasaron 200 años y mucho se hizo mal y para peor.
Justo Venteveo, visor sencillo.

Anónimo dijo...

No salieron de un repollo 16:27, nadie ha afirmado tal cosa. Salieron del modernismo denunciado por el muy frecuentemente denostado por los opinadores de este blog San Pío X.

Anónimo dijo...

Somos como los borrachos que después de muchas preguntas se dieron cuenta que eran hermanos.
Estamos diciendo lo mismo.
Justo Venteveo. Saludos cordiales