lunes, 29 de octubre de 2018

Vodevil sinodal


A diferencia de lo ocurrido con el Sínodo sobre la Familia, el Sínodo de los obispos sobre los Jóvenes (o el Sínodo de los jóvenes sobre los obispos, tal como comienza a ser llamado en la colina vaticana) no ha despertado el menor interés en los medios de comunicación, cosa que debe poner bastante nervioso a Su Santidad y al mariscal de la bojiganga, cardenal Lorenzo Baldisseri. Que no se hable de tan magna reunión en los medios del mundo es, para ellos, un fracaso rotundo. Deben contentarse con las notas que aparecen en los sitios paraoficiales del Vaticano y en la chorrera de artículos demoledores que se publican en los centenares de blogs dirigidos por cristianos rígidos y semipelagianos que suelen tener muy buena información. Por ejemplo, el reporte que publica la página Que no te la cuenten redactado por un testigo que se sentó diariamente en el aula sinodal y que, a fin de evitar variadas misericordiaciones, debe mantener su nombre en reserva.


Las fotografías del aula que podemos ver aquí y allá, muestran un zoológico con variopintas especies animales. Algunas eran muy ruidosas, como la patota de jóvenes laicos que vitoreaban con gritos y hurras a los padres sinodales que se expresaban a favor de aperturas, presencia de jóvenes y la mujer en todos los espacios de decisión de la Iglesia o acogida e integración de los homosexuales, mientras que se volvían mudos como las jirafas cuando hablaban de claridad en la doctrina o mentaban la enseñanza tradicional de la Iglesia. También tuvo el zoo una bella y exótica especie llamada Martina Kopecká, la única sacerdote femenina, miembro de la iglesia husita, que no solamente habló en el sínodo rodeada de purpuradas eminencias de rostros pardos y miradas torvas, sino que declaró que los cardenales y obispos la “reconocieron como una mujer durante la cena y ahora la reconocen como un sacerdote”. 
El sínodo terminó con una alegre y relajada fiesta en el Aula Pablo VI en la que los jóvenes asistentes invitaron a los obispos a unirse a sus danzas:



Nadie podrá negarle a Bergoglio la capacidad de convertir su sínodo en un vodevil del que habría deseado formar parte Abbot y Costello, Houdini y  Niní Marshall. 
Pero resulta más curioso y frustrante aún que el tema que se llevó todas las miradas y todos los comentarios fue si las siglas LGBT aparecerían o no en el documento final, lo cual no sucedió. Este hecho  es indicador suficiente del rotundo fracaso de la asamblea y de la inutilidad de su documento final, más allá de que el Papa Francisco haya declarado solemnemente que formará parte del Magisterio de la Iglesia, con lo cual creo que se impone, cuando la Iglesia vuelva a los tiempos serios y se deje de payasadas, discutir acerca de la existencia del tan mentado “magisterio”, concepto decimonónico que nos hicieron creer que constituía la tercera fuente de la Revelación!
Esta moda sinodal en modo #️⃣Francisco tiene ya una franquicia en  Buenos Aires. Con solo escuchar el himno oficial del sínodo arquidiocesano que resuena en todas las parroquias porteñas caemos en la cuenta que, en este caso, no se trata de un vodevil sino, con suerte, de una comparsa del club de fomento de alguna barriada de La Matanza:



Pero intentemos una reflexión histórica sobre toda esta comedia. Los sínodos fueron una institución tradicional de la iglesia católica, tanto en Oriente como en Occidente, y cumplieron un papel destacado durante los primeros siglos de la Iglesia y la Alta Edad Media. Se celebraban con frecuencia y con distinta extensión geográfica y de muchos de ellos emanaron clarificaciones doctrinales y disciplinares que aún hoy aceptamos y aplicamos. Decayeron en la Baja Edad Media pero fueron reivindicados por el Concilio de Trento quien propuso la realización de sínodos diocesanos y provinciales cada tres años (H. Jedin, Il Concilio di Trento, vol. III, Morcelliana, Brescia, 2010,p. 191-ss). Fue San Carlos Borromeo el gran impulsor de ellos en su diócesis de Milán y, de allí, a toda la iglesia. El Concilio Vaticano II instituyó lo que hoy vemos: sínodos de obispos regulares a nivel de la iglesia universal que se reúnen cada cuatro años a fin de deliberar sobre la ocurrencia que le venga en gana al pontífice reinante. Una Iglesia en permanente estado de deliberación, o de revolución.
Sin embargo, me parece que no hay que dar por el silbato más de lo que el silbato vale (en los tiempos eclesiales que corren, más vale cuidar las palabras). Los concilios y sínodos siempre fueron problemáticos y hasta grotescos a lo largo de toda la historia de la Iglesia. Siempre hubo padres conciliares o sinodales dispuestos a representar alguna escena de comedia que, curiosamente, se repiten a lo largo de los siglos. Más arriba hacíamos alusión a la barra brava de jóvenes que se agenció Bergoglio para presionar por la inclusión de aperturas varias en su documento. Algo similar ocurrió en el Concilio de Éfeso, cuando San Cirilio de Alejandría se presentó con un grupo de cuarenta aguerridos obispos y monjes egipcios que, debido a su numero y prepotencia lograron que el Concilio comenzaran antes de la llegada de los legados pontificios y del obispo Juan de Antioquía, de presencia imprescindible. Cuando finalmente llegaron y cayeron en la cuenta de lo que habían hecho los egipcios, armaron un concilios paralelo: por un lado los cirilianos, y por otro los orientales y antioquenos. Finalmente, el triunfo, que debió ser decidido por el emperador, fue de la postura de San Cirilo (que era la postura ortodoxa) contra la de Nestorio, pero se trató de un triunfo opacado porque se logró “debido a las copiosas sumas de dinero y otros regalos de diverso género que hizo llegar en diversas ocasiones el obispo de Alejandría a influyentes personajes de la corte” (L. Perrone, Historia de los concilios ecuménicos, Sígueme, Salamanca, 1993, p. 77).
Nos causa irritación saber que los sínodos bergoglianos están digitados e, incluso, el documento final ya estaba redactado desde hacía tiempo, con lo cual la asamblea no fue más que un fantoche pour la galerie. Pero no muy distinto fue el caso del Concilio de Trento en el cual el orden del día lo imponían indefectiblemente los legados pontificios y, curiosamente, jamás aparecían los temas que la mayoría de los padres conciliares querían tratar, como la reforma de la Curia romana y del episcopado. Este fue uno de los motivos más importantes por los que esa reunión estuvo varias veces al borde del fracaso, y llevó a violentos altercados, como los protagonizados por el cardenal Hurtado de Mendoza, embajador del emperador Carlos V, con el papa Pablo III.

Y si de pasos de vodevil hablamos, recordemos los que en Trento se sucedieron. Por ejemplo, llegaban a esa pequeña ciudad los obispos de diócesis ricas acompañados de cuarenta sirvientes y debían ser recibido como huéspedes más o menos forzados por las familias más importantes, a las que le ocupaban durante meses las mayor parte de las dependencias de sus palacios, mientras que los obispos pobres, que apenas tenían dos o tres acompañantes, tenían que hacinarse en pequeñas posadas. Exquisita caridad y pobreza episcopales. O lo ocurrido durante el periodo en que el Concilio sesionó en Bolonia, cuando llegado el tórrido verano la enorme mayoría de los obispos se fueron a descansar a sus frescos palacios, y solamente quedaron para sesionar un puñado de españoles y los representantes de las órdenes religiosas. Loable espíritu de sacrificio el de tan venerables padres.
Y en el Concilio Vaticano I las cosas no fueron mejores. Las presiones a los obispos para que proclamaran el dogma de la infalibilidad pontificia las ejercía el mismo Pío IX. No está demás recordar aquí la anécdota del encuentro entre el pontífice y el patriarca melquita Gregorio II Youssef-Sayour, firme opositor a la posibilidad de ese dogma. El obispo oriental fue arrojado al piso por un guardia suizo y Pío IX, mientras le pisaba la cabeza, le decía: “Gregorio cabeza dura” (Ken Parry - David Melling, The Blackwell Dictionary of Eastern Christianity, Malden 1999, p. 313). Estas tensiones se manifestaron en el momento de la votación: 50 padres se levantaron de la sala para no votar el dogma, 88 votaron en contra y 62 exigieron modificaciones. Es decir, casi la mita de la asamblea cuestionó la ocurrencia piononesca.
Y sobre las manipulaciones ocurridas durante el Vaticano II la literatura es más que abundante y policroma. Desde la producida por un firme detractor como Roberto de Mattei (Concilio Vaticano II, Ivat, Madrid, 2018), hasta las relatadas por Ives Congar, uno de los protagonistas más activos y progresistas de la asamblea (Mon journal du Concile, Cerf, Paris, 2002).

Los injertos democráticos son peligrosos; hay que manejarlos con cuidado; se sabe cómo comienzan, pero no se sabe cómo terminan; si no lo sabés manejar, mejor no te metas.

29 comentarios:

Anónimo dijo...

Capítulo aparte son los concilios de Toledo durante la época visigoda. Esa gente tenía un par de muy serios problemas, desde siempre con la esclavitud y hacia el final con los judíos.

El Concilio III, año 589, dos años después de la conversión de los godos arrianos al catolicismo -a instancias del rey Recaredo-, en el canon V amenaza con que los obispos venderán como esclavas -dando el dinero a los pobres- a las esposas de los antiguos sacerdotes arrianos convertidos al catolicismo, sospechosas de continuar manteniendo relaciones sexuales con su marido. Nada de ordinariato en ese tiempo.

En el Concilio IV, año 633, el canon LXVII prohibe que el clérigo que no aportó bienes a la Iglesia libere esclavos de la Iglesia. Si lo hiciera se anularía la libertad concedida.

"LXVII. De los libertos de la Iglesia
Y si es cierto que aquellos que no distribuyen ninguna de sus cosas entre los pobres de Cristo, serán condenados ¿con cuánta mas razon lo serán los que quitan á los pobres lo que no les dieron? Por lo tanto los clerigos que para compensación no trajeren nada propio á la Iglesia, teman esta divina sentencia, y no se atrevan para condenación suya á dar libertad á los siervos de la familia de la iglesia; pues que es cosa impía que aquellos que no aportaron nada de lo suyo á las iglesias de Cristo, las causen daño, enagenando sus derechos. Semejantes libertos serán reclamados por el obispo sucesor, y sin oposición alguna adjudicados al derecho de la iglesia; porque no fue la equidad quien les manumitió, sino la maldad."

(Claro, los esclavos no cuentan como "pobres" sino como cosas, como bestias de carga. ¡Es de no creer!)

El siguiente canon LXVIII del mismo Concilio IV permite que el obispo dé la libertad a un esclavo de la Iglesia sin obligaciones hacia su antiguo dueño, si ofrece a los sacerdotes que lo poseían dos esclavos.

"LXVIII. De la diferencia entre los manumitidos de la Iglesia
El obispo que desea manumitir a un esclavo de la iglesia sin reservar el patrimonio eclesiastico, deberá ofrecer a los sacerdotes que suscriban por vía de permuta dos esclavos del mismo mérito"

El Concilio XVI, año 693, en su canon V indicaba que han de tener presbítero propio las iglesias que tengan diez esclavos y ser integradas en otra aquellas que no alcancen esta cantidad.

"Y ordenamos además por necesidad que bajo ningún concepto se encarguen muchas iglesias á un solo presbítero, porque ni solo puede ministrar en todas ellas, ni asistir á los pueblos con derecho sacerdotal, ni tampoco cuidar como debe de sus cosas: debiéndo observar que aquella iglesia que poseyera 10 esclavos haya de tener un sacerdote propio, y que la que no los tuviere se agregue á otras."

Finalmente, el Concilio XVII, año 694, en su canon VIII hace esclavos a todos los judíos y su descendencia. Se les acusa de que la conversión impuesta por los Concilios anteriores y por las leyes había sido falsa; de conspirar contra el rey; y con los musulmanes deseosos de invadir España (no podían saber que sería un visigodo, aspirante al trono, quien facilitaría la invasión del año 711).

"VIII. De la condenación de los judios.
... mandamos que por sentencia de este nuestro decreto sean castigados con irrevocable censura: [...] se trate de extirparlos con más rigor, privándoles de todas sus cosas, y aplicándolas al fisco, quedando además sujetos a perpetua esclavitud en todas las provincias de España las personas de los mismos pérfidos, sus mugeres, hijos y toda su descendencia, espelidos de sus lugares, y dispersándoles, debiendo servir á aquellos á quienes la liberalidad real los cediera; ni por ningun motivo mientras sigan en la obstinacion de su infedilidad, les permita volver al estado de ingenuidad (libertad), porque quedaron completamente infamados por el gran numero de sus maldades."

http://www.cedt.org/visigod2.htm

Anónimo dijo...

GASTÓN: Por la anécdota aquí referida veo otra beatificación a revisar cuando vuelva la tan anhelada seriedad-¿o es ya canonización?- la de Pio IX.

Sir Edward Hopkins dijo...

Menuda canción se echaron en la Arquidiócesis de Buenos Aires.
¿Cómo escucharla, cómo llegar a encontrarla comprensible y acorde con la misa nueva, cómo aceptar estas manifestaciones con naturalidad sin haberse arruinado antes?
Deberían prohibir la Iglesia Conciliar, antes que nada, por cuestiones de sanidad e higiene. Para evitar que la gente termine tarada.
Lo del culto, la moral y el dogma, vienen después.

Anónimo dijo...

"cómo aceptar estas manifestaciones con naturalidad sin haberse ABURRIDO antes?"

Anónimo dijo...

Wanderer, ¿ya sacó el certificado?

Paragraph 146 of the final approved Synod document speaks to the need for creating "certification systems for Catholic websites, to counter the spread of fake news regarding the Church."

Anónimo dijo...

Señores no entienden absolutamente nada.
El futuro Santo lo que quiso hacer es ir preparando el camino para dar alcance mundial al genio de Luis Sandríni.
Actor argentino que hacía reír y después hacia llorar de manera inmediata.
Esta versión es hacer llorar primero, luego enfurecer y por último maldecir no ser sordo.
Es lo que pasa cuando se sale a la periferia de la música. Sólo se consiguen desafinados y desempleados de murgas post carnaval.
Falta Fito Páez y Andrea del Boca. Más el patrocinio de Bolsos del Convento Inc. Ltd. Sociedad panameña periférica
Nerón Cacofónico, un atentado al buen gusto.

Anónimo dijo...

pero don Wanderer, bendito sea Dios que no tuvo prensa , ya bastante daño se hace a los feligreses con las manifestaciones eclesiales publicadas..., cuanto menos gente se enter de estos circos mucho mejor.

Anónimo dijo...

¿Ya saludó a Bolsonaro por su triunfo? Ah, cierto que está en contra del aborto, de la ideología de género, de la criminalidad, del comunismo, de la ONU, de la Venezuela chavista, etc., compañeros de ruta todos ellos del Papa Francisco.

xEl que no para de brindar.

Anónimo dijo...

Parece que lo unico que les interesa es eliminar las "fake news". Las herejías, los errores doctrinales y las apostasías, no parecen interesarles. O al menos no lo dicen.

A Cloaked Raven dijo...

Llegado a este punto, hasta a los medios del mundo les da vergüenza la farsa.

Creo, además, hacia dentro de la Iglesia, que después del infame Sínodo de las Familias, como todo siguió más o menos igual, más allá de las declaraciones rimbombantes, nadie les da corte porque saben que es mucho ruido y ninguna nuez.

Incluso las amenazas. El uso de la expresión "fake news": no deja de tener su gracia que usen un trumpismo. A lo que iba: hacer una policía de la verdad, versión internet católico. ¿Quién se va a encargar de la faena? ¿Y qué pueden censurar? ¿El uso de la palabra "católico"? Es absolutamente ridículo. Y aún en el caso de que pudieran proceder con la censura: si las grandes compañías (Disney et al) no pueden acabar con la piratería, ¿Va a poder el Vaticano acabar con la "oposición"? Por favor.

A fin de cuentas, lo que yo veo, entre los católicos con dos dedos de frente, es callar o decir que sí como a los locos y por debajo de cuerda seguir haciendo. Si se me disculpa la referencia, es la aplicación de aquello de que cada cual a cuidar su vergel.

Cadete dijo...

W, te estás metiendo en un brete. El anti-ultramontanismo sumado al anti-conciliarismo cierra en la Iglesia el modo de resolver las disputas teológicas, que las hubo del día uno (recordar la resistencia de Pablo a Pedro). Será que tenemos que atenernos a los sabios sin missio para llegar al verdadero sentido del dogma?
Amicalmente

Cadete

Anónimo dijo...

¿Se atreverán a darle un "certificado de sitio católico" al website apóstata, confuso y herético llamado "Religion Digital" y dirigido por un protestante?
A que sí.

Anónimo dijo...

Don Guander, acá va un impecable análisis del fracaso de la marxistoide "iglesia latinoamericana" a la luz del triunfo de Bolsonaro, por otra parte, otra esperanzadora derrota de Bergoglio:

https://fratresinunum.com/2018/10/29/as-implicacoes-eclesiais-da-vitoria-de-jair-bolsonaro/

Anónimo dijo...

Esta señorita Kopecká -la sacerdotisa husita- parecería tener la fe, según surge del artículo linkeado. Una fe imperfecta, herética, husita, pero fe al fin. No sé si se podrá decir lo mismo de los demás participantes del Sínodo:
She started to take classes in Hebrew, Latin, systematic theology and biblical hermeneutics. In studying Hebrew, she said she discovered the values she had always been looking for. At first, she told herself it is only a science: “No, Martina, don’t believe in anything.” But she was being drawn into a mystery.
“I could not help myself,” she recounted. “Day by day, I realized this is the way. I fell in love with Jesus. I realized this calls me to become a member of the church.”
So she began visiting parishes and considering baptism. Later, the “amazing work” of priests inspired her to quit her job and pursue ordination.

Anónimo dijo...

Me leí todo el Documento Final. No encuentro donde diablos se dice en qué momentos hay que aplicar los bailes. Está poco claro. ¿O queda para el discernimiento ? ¿Siempre tiene que haber obispos? ¿O puede ser solamente con las chicas del otro curso ? ¿Se puede llamar al capellán del Newman? ¿O sería demasiado ? ¿Alcanza con el padre Guillermo Marcó ? Son muchas preguntas sin respuesta en el Documento. Mejor que la CEA se expida y fije un protocolo para los bailes eclesiásticos con jóvenes.

Carlos Dufour dijo...

La canción suena muy sacarina, con tópicos empalagosos que se usaban hace décadas.
Eso más que Sínodo parece un Sinodoro.

David de Germà dijo...

Coincido con el anónimo de las 22:29 La señorita Kopecká parece de esos jovenes llenos de diligencia, esperanza y ganas de hacer el bien. (Yo tuve una profesora así) Parece creer con sinceridad en todo lo que profesa y al mismo tiempo muestra respeto por las opiniones ajenas. Puestos a ser herejes prefiero la sinceridad y alegría de doña Martina a los cálculos e hipocresía con la que quieren cambiar nuestra Fe algunos pastores. Los jovenes invitados al sinodo deberian haber sido así y no palmeros políticos. Plantear las preguntas y dudas que les puedan surgir al tener compañeros de clase homosexuales, conocer gente de otras religiones con la que comparten más que con amigos ateos, la facilidad para acceder a pornografía desde edad muy temprana (lo que provoca parafílias), encontrar respuestas católicas a las preguntas que plantea la ideología de género, el posmodernismo, etc.

Volviendo a la señorita Kopecká, creo que está verdaderamente enamorada de Dios y rezo para que Él la lleve al verdadero rebaño y la libre de todo lo que pueda desalentarla.

David de Germà dijo...

Acabo de ver el equivalente a Instagram que tiene la señorita Kopecká y hay que ver que mezcla de magníficas intenciones y equivocaciones. (Ambas debidas a su juventud) ¡Ay, si fuese una laica católica! Que gran bien haría.

http://www.pictamem.com/user/1758972562

Anónimo dijo...

¡Qué cosa rara, Wanderer criticando los Concilios de Trento y Vaticano I!
¿Por qué no se hace de una vez protestante?
¡Sería usted tan feliz!

Wanderer dijo...

Anónimo 21:07, mi intención no fue criticar a esos dos concilios. Me limité simplemente a aportar algunos hechos históricos. Nos pueden gustar más o menos, pero es lo que sucedió. Ocultarlos so pena de convertirse en protestante es simplemente fundamentalísimo.

Lord M. dijo...


Yo era ultra-tradi, pro Pio IX y Vaticano I hasta que leí las Letters from Rome on the Council (sobre el Vaticano I, recopilación de publicaciones realizadas durante el concilio en Alemania remitidas por información desde Roma).

Los presuntos autores eran antinfabilistas (Friedrich, Acton, Dollinger), la documentación y análisis es impresionante. Se puede leer en internet y/o comprar en inglés. No conozco que haya sido refutado, si alguien tiene idea le agradezco me lo haga saber.

Al leer ese libro, se ve la gravedad de lo sucedido en el Vaticano I para imponer contra los obispos de la minoria (y la historia de los primeros siglos de la Iglesia) al dogma de la infabilidad y la jurisdicción universal suprema e inmediata del papado. Ahora, todo lo que se dice de las manipulaciones en el Vaticano II me parece de menor cuantía.


Anónimo dijo...

Para el comentarista de las 23:26, ¿cómo se llama el libro que recomienda y quién es su autor?

Anónimo dijo...

https://archive.org/details/lettersfromrome00actogoog/page/n7 ?

Anónimo dijo...

Les dejo el documento Instrumentum laboris en el cual se hace mención por primera vez al término LGTB

http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20180508_instrumentum-xvassemblea-giovani_en.html

Anónimo dijo...

Lo vengo diciendo desde que se hizo público el video: hay que rescatar lo positivo. En esa fiestita vaticana post-sínodo no hubo drogas ni sexo homosexual; ni necesidad de que interviniera la Gendarmería para desarmar orgías y evacuar cardenales.
Creo que es un avance por el camino correcto.

Anónimo dijo...

https://archive.org/details/lettersfromrome00actogoog/page/n7

Para el comentarista del 31 de octubre de 2018, 10:52

Lord M. dijo...


Ya lo informaron otros, pero puede leerse Letters from Rome on the council,

https://archive.org/details/lettersfromrome00actogoog/page/n569



Y sobre el mismo tema, ver Roman Catholic opposition to papal infallibility
by Sparrow-Simpson, W. J. (William John)

https://archive.org/details/a608931100sparuoft/page/n5

Ambos libros pueden comprarse por internet al extranjero, hay reediciones

Anónimo dijo...

Coriolano Alberini solía decir: "cuerpos colegiados con más de un miembro, fracasan". Sería bueno tener en cuenta esta sabia ocurrencia del genial italiano a la hora de convocar sínodos.
Mario Caponnetto

Solterón dijo...

¿La joven sacerdotiza se puede casar?