lunes, 5 de noviembre de 2018

En defensa del diablo


En algunas ocasiones he tenido que defender desde estas páginas a algunos personajes que eran injustamente atacados. Recuerdo particularmente la defensa que hice el 22 de junio de 2013 del Prof. Antonio Caponnetto, atacado injustamente por el obispo de San Rafael, Mons. Eduardo Taussig. Quien había sido hasta ese momento más bien un rival intelectual, se convirtió después en un gran y estimado amigo por el que profeso no solamente profundo afecto, sino también admiración, aunque sigamos sin compartir opinión en algunos temas. Espero que no ocurra lo mismo en esta ocasión en la que debo levantar la pluma en defensa del diablo, injustamente atacado por un sacerdote. Pretendo seguir siendo de tan siniestro y temible personaje un enconado enemigo, pero la justicia es la justicia. 
Todo comenzó hace dos semanas: éramos pocos y parió la abuela. Los medios de prensa dieron a conocer el caso del P. Pepe Ortega, de San Juan, que había intentado seducir a un joven a través de Whatssap, y había sido descubierto. Quienes deseen conocer los detalles del caso, pueden leerlos aquí. Pocos días después del escándalo salió a defenderlo un sacerdote de la misma arquidiócesis quien, por televisión y vestido de papa, dijo entre otras cosas: “Nadie está exento a caer en la tentación. El demonio juega sucio con el sacerdote”. Y no. Este señor cura está tratando de embarrar la cancha y señalando como culpable al diablo, y aquí el cornudo no tuvo nada que ver. En este caso, todo se debió a la libre voluntad del P. Ortega, y es el único culpable.
Razón tiene el cura en decir que todos podemos caer en la tentación y que los sacerdotes son tentados de un modo particular. Cualquier cristiano sabe que muchas veces el demonio aprovecha momentos de vulnerabilidad para dar mazazos y tentar con particular fuerza. Algunos caen y otros resisten. Después, se duelen y corren a confesarse. Nadie está exento de esta situación y mucho menos los sacerdotes. Si ese hubiese sido el caso del P. Ortega, yo no me animaría a señalarlo y condenaría a quienes se aprovechan del escándalo. 
Pero aquí la cosa es muy otra. Por las noticias periodísticas aparecidas, vemos que P. Pepe Ortega tenía un plan pergeniado para captar jovenzuelos. De hecho, llegó al que lo descubrió y expuso a través de otro de sus contactos de Facebook, a quien estaba acosando desde hacía un buen tiempo, y del que había conseguido el número de celular a través del mismo Facebook. Es decir, era un habitué en el uso de las redes sociales para seducir y acosar mozuelos con inclinaciones dudosas. Y creo no ser temerario si supongo que alguien que dedica una parte importante de su tiempo a este tipo de cacerías, dedica también tiempo a otros deportes más vergonzosos como la pornografía. Una cosa lleva a la otra; una sima llama a otra sima. 
Pero lo que más sorprende es que este señor no tenía ningún problema en presentarse a sus presas de caza como sacerdote, de darles su verdadero nombre y dirección, de enviarles su fotografía vestido de cura y, poco después, fotografías expresivas de otras zonas de su anatomía. ¿Cómo es posible que haya llegado a esto? Quizás creyera tener, por el motivo que fuere, un grado de impunidad tal que pensó que nadie podía tocarlo. Si así hubiese sido, estaríamos frente al caso de una persona con sus facultades mentales alteradas, porque pensar que en la situación que está viviendo la Iglesia en la actualidad, él podía seguir con sus correrías impunemente, es propio de un demente. 

Yo más bien me inclino por otro motivo -que fue señalado hace unos días por el P. Javier Olivera en su blog- y es que este señor tenía la inteligencia completamente nublada por la pasión, y por la pasión más baja, la lujuria, que le impedía pensar con la más mínima sensatez y, adueñada de su voluntad, lo empujaba a hacer lo que hacía. Y a un estado como este no se llega por una simple tentación del diablo. Ese habrá sido el comienzo, y el Maldito se habrá aprovechado hace ya un buen tiempo de la debilidad del cura Ortega, pero después fue él solito que comenzó a meterse en el pantano, como el inglés del que habla Castellani en su Camperas. Y el problema es que se llega a un punto del cual es imposible retornar, como le pasó al inglés que terminó muriendo en medio del fango.
Por eso mismo, le digo al P. Cámpora, defensor gremial de curas en problemas, que no acuse al diablo sin motivos. Aquí el que tuvo la culpa fue su amigo, el P. José Ortega.

Nadie pretende que todos nuestros curas sean santos. Con uno de vez en cuando nos contentamos, pero si fuera posible quisiéramos que todos ellos estuviera transitando al menos los primeros kilómetros del camino de perfección del que hablaba Santa Teresa. El caso del P. Ortega, un cincuentón largo, nos muestra que había agarrado para el otro lado; que estaba en otro camino, y no en el camino real que nos lleva al Padre. Porque si a los cincuenta y después de décadas de sacerdocio todavía se está aprisionado de esa manera por las pasiones más elementales, es signo que a la etapa purificativa ni siquiera la tiene en el horizonte. 

Al respecto de todo este drama profundo que está viviendo la Iglesia con sus sacerdotes y religiosos, me pareció de interés un artículo escrito por el P. Thomas Berg en The Washington Post, y que tradujo Secretum meum mihi, titulado “Para abordar el abuso sexual de los sacerdotes hay que estudiar los seminarios católicos”. 

39 comentarios:

Fr Filemón de la Trinidad dijo...

Tras una primera lectura, nada que objetar, don Wanderer, a su nota. Comparto sus conceptos.
Añado una apostilla que podría quizás generar reflexiones de teología moral o más bien de moral casuística.
Me refiero a su última indicación: "Al respecto de todo este drama profundo que está viviendo la Iglesia con sus sacerdotes y religiosos, me pareció de interés un artículo escrito por el P. Thomas Berg en The Washington Post, y que tradujo Secretum meum mihi, titulado “Para abordar el abuso sexual de los sacerdotes hay que estudiar los seminarios católicos”."
El tema de los seminarios me trae a la memoria una situación de la que he sido testigo. Viví seis años en un seminario con alrededor de 150 aspirantes al sacerdocio, y algunos de ellos (no podría establecer un promedio, pero quizás me arriesgaría a decir un 5% o 6%) tenía notorias maneras dudosamente masculinas. Ante tal situación, la pregunta casuística en orden al deber ser de los miembros de la comunidad seminarística: ¿Qué se debe hacer?... ¿Hacer silencio? ¿"Reclamar" al rector?...
Los últimos años 70s y comienzos de los 80s. eran otra época. Pues creo que la respuesta a esa pregunta hoy sería más fácil, a la luz de lo que ocurre en la Iglesia, y a partir de la orientación dada por el papa Benedicto (e incluso reiterada por Francisco) a no admitir al Seminario a candidatos con profundas tendencias homosexuales.
Las tentencias son internas (y "de internis..."), pero las "maneras" podrían ser manifestaciones externas. La pregunta es: ¿qué deben hacer los seminaritas "normales" ante la situación?...
Una clara respuesta a esta pregunta podría ser de utilidad a muchos, porque acostumbrarse (consentir) a la "anormalidad" puede pagarse caro.

Wanderer dijo...

Perplejidad, fr. Filemón. A Dios gracias, no es a nosotros a quienes nos toca decidir tamaña cosa, porque no se le escapará que tampoco es cosa de desatar una caza de brujas y establecer en los seminarios una suerte de KGB encargada de vigilar modales y tonos de voz. Eso no es cristiano.
Yo creo que todo pasa por los superiores y por su capacidad y gracia de discernimiento -que pocos son los que la tienen-, y de conocimiento de los corazones.

Anónimo dijo...

Muy cierto todo lo de Wanderer. Lo de Vergüenza, con ser interesante, tiene sus peligros. Primero, me parece que está un tanto inficionado de psicologismo, que tanto daño ha hechi, segundo, ya sabemos que las comisiones no resuelven ningún problema y tercero, ojo con lo de los seminarios regionales. Acá, por ejemplo sería usado para fusionar buenos seminaristas con malos seminarios. Cimo creo ya está sucediendo. Sí me parece muy bueno lo de sacarlos mejor horneaditos, que lleva más tiempo.
En la cuestión del amaneramiento, habrá que ver caso por caso. El problema es cuando uno entra a un seminario y se encuentra con un revuelo de mariposas tipo... "Viene el obispo viene el obispo !!!" Y se percibe un aleteo de excitación poco varonil en el aire. He sido testigo de ese tipo de escenas y puedo decir que no hace falta ser muy sesudo para darse cuenta de la falta de testosterona ambiente. El problema no es tal o cual caso, el problema es que entran bandadas de mariposas porque perciben que los seminarios o son un coto de caza o son un zoológico de entomología viviente.
Hilbert

Anónimo dijo...

Es que el filtro en el seminario debe ser previo a notar claras tendencias homosexuales. Alguien con una fuerte tendencia narcisista no debe ser admitido, por más de que no se sepa aun si es homosexual. Y asi con muchos rasgos que muestran un egocentrismo incompatible con el sacerdocio. Como dice San Pedro Damián, alguien que cae en la masturbación de forma habitual nunca debe ser admitido. Una cosa es una caída cada tanto, otra que sea hábito. Recuerden que estamos hablando de la vocación más alta para un ser humano: celebrar la Eucaristía. Una persona con este problema es algo común hoy día, claro está, pero hay que tener mucho cuidado al admitirlo al orden sagrado.

Karl

Anónimo dijo...

El curita tenía las dos banderas. De noche se pasaba a la bandera del demonio para abdicar su conciencia y cometer sus fechorías.

Ya no buelo

Juancho dijo...

Dios quiera que la difusión de esto, y el escarnio que sufre, le sirva para reflexionar y cambiar de vida. Quizas es la soga q Dios le tiro para salir del pantano.

Reacciono al menos dignamente reconociendo el hecho y renunciando a su cargo.

Juancho.

Fr Filemón de la Trinidad dijo...

Don Wanderer,
Recién ahora leo su respuesta. Espero que lo que expresé en mi comentario no haya sido la causa de su perplejidad.
De acuerdo con Ud.: la responsabilidad es la de los superiores, y su discernimiento. Pero yo pienso en los seminaristas, que es nuestra esperanza. ¿Qué deben hacer ellos? Por eso me refería a que no deberían acostumbrarse a convivir 6, 7, 8 años con compañeros seminaristas que nunca deberían haber ingresado al Seminario. A eso me refería cuando dije que... acostumbrarse (consentir) a la "anormalidad" puede pagarse caro, en el futuro.
Creo que hay que apuntar a los seminaristas, y a la esperanza de que produzcan el cambio... ¿Se ha notado que el Papa Francisco sólo nombra a.cincuentones o casi sesentones como obispos?... ¿Temerá que los jóvenes (de 30 ó 40) no puedan ser manipulados?... Es un dato a tener en cuenta.
Por supuesto, la zaranda debe estar antes del ingreso al Seminario (como dijo Karl). Y la imagen del Hilbert de la "maripofanía" a la llegada de un Obispo al seminario, es absolutamente manifestativa. La he visto muchas veces!

Anónimo dijo...

Si, bueno para él y sus victimas que haya reconocido el hecho y renunciado, pero no deja de ser nefasto. Sobre todo en estos tiempos de la Iglesia
Pero hace mucho el problema es la formación de los seminaristas, insuficiente seguimiento y observaciones durante sus estudios, ablandamiento en las reglas,normas, estudios, falta de oracion , y luego tanta "apertura" en grupos de jóvenes, mimetizándose con ellos,sin guardar prudencial distancia, esas confianzas como si fueran pares con varones y mujeres en convivencias, grupos misioneros, etc no creo sea bueno preservar los valores.

Eduardo Peralta dijo...

Tiene razón el Wander y su cita. Acá en San Juan el seminario es un desastre. A los chicos les dejan tener novia hasta que entran a la teología. Sé de chicos que utilizaban esta opción para hablar con cualquiera también utilizando las redes sociales más diversas. Se han burlado de chicos con buena fe por tener un poco de reverencia para rezar. Ni hablar de lo que enseña. Hace unos días un jesuita dictó una charla tipo taller de TAO. Así estamos... La pregunta es si se seguirá destapando la olla donde otros también cocinan.

Anónimo dijo...

Estimado Juancho...lei que este sacerdote dijo a los medios que " a raiz de que esto se hizo publico..etc...etc" quiere decir que si no salia a la luz iba a continuar siendo sacerdote!!!! terrible..

Raymond Percy dijo...

Es antes del seminario.
Quién se mete en un seminario diocesano?
Cómo son?
Por qué lo hacen?
Salvo el seminarista lefe o línea media que -con todas las desgracias e incongruencias de la línea media- aun son varones que tuvieron una "familia", con todo lo que esto significa, se puede ver que una Iglesia (diocesana) que no enamora, ni tiene con qué enamorar (bien visto por Castellani), se meten a curas simples relegados sociales, jóvenes sin buenos amigos, apegados a la madre, que fueron a misa porque sus padres iban y que nacieron sin la picardía de no ir tan solo porque ir era aburrido. Jóvenes que no conocieron otra cosa, sin más vida social que el coro que practica idioteces en la semana para cantar el domingo; grupos de "perseverancia". Afenimados que no eran castos por santos, sino por bobos. Hay que ser casto por hombre, hay un padre como modelo, una madre casera, hermanos y un cura varonil que cada tanto se lo recibe para la cena.
Y luego se ordenan y el celibato no es broma (supongo).
La Iglesia diocesana no tiene mejores postulantes; son esos.
Habrá alguna excepción, puede ser, pero la masa crítica es de víctimas de una sociedad rota.
Un sujeto -por poner un ejemplo- que canta en misa lo que se ofrece en la diócesis, no puede menos que llegar tullido a los 20.
Prometen más las conversiones tardías, pero pocos terminan curas.
No hay nada nuevo bajo el sol: la familia es la célula de la sociedad.

Anónimo normando dijo...

Coincido en que "la imagen de Hilbert de la "maripofanía" a la llegada de un Obispo al seminario, es absolutamente manifestativa". Sólo agregaría que evidencia también una clara disposición carrerista y trepadora.

Anónimo dijo...

Primero se hablaba de pedofilia. Ocultando que se trataba de pederastas.
Después se decía que eran campañas en busca de dinero.
De a poco fue emergiendo la magnitud del iceberg y ya no se trataba de escasas excepciones sino de algo parecido a una regla.
No se trata de sacerdotes que violan el celibato. Se trata de homosexuales que atacaron a niños y jóvenes, o que alternaban lugares y compañías acordes a su condición.
Incluso usando redes sociales del gremio equívoco.
No olvidemos que celebraban misa sin solución de continuidad ni miras de temor de Dios.
Esto apesta y viene de muy lejos. Y no se ve que hayan las medidas adecuadas a la magnitud del tumor maligno.
Un asco. Más parecido a un encubrimiento mayúsculo que a un obrar conforme al Evangelio

Fuenteovejuna dijo...

Respondiendo a la preocupación de Fr Filemón por los seminaristas "normales", hace años conocí el caso de un joven seminarista "normal" que por no soportar el hostigamiento de los "mariposones" finalmente se dio por vencido y abandonó el seminario.
Por los resultados que tenemos a la vista, creo que este drama se debe haber repetido hasta el cansancio en muchos otros seminarios del país y del mundo, o sea que muchos buenos seminaristas terminan perdiendo su vocación y los que se ordenan son los homosexuales que los hostigaban.
Y la cosa no termina ahí, porque por la catarata de denuncias que se repiten en todos los idiomas no sólo de sacerdotes, sino también de obispos y hasta de cardenales abusadores como el sonado caso de McCarrick denunciado por el arzobispo Viganó, causa estupor comprobar que los superiores que promocionaron a tan altos cargos a estas manzanas podridas conocían muy bien sus historias negras, y aún así los recomendaron para el ascenso, lo que prueba que la podredumbre que existe en la Iglesia es de dimensiones colosales.

Anónimo dijo...

Campora es muy amigo del presidente del partido peronista(justicialista) a nivel nacional. Abiertamente es mas que cualquier pontifice. Lo dice en homilias.
Si Ud. defiende al diablo, yo defenderia, en esta, al ex obispo Delgado que se tuvo que aguantar este funesto personaje. Varios años lo dejo en la Catedral de San Juan como parroco ante tanta presion. Insoportable en la ambicion de poder politico.
Sdos desde San Juan de la Frontera.

Anónimo dijo...

El padre Campora se pasea por la ciudad de San Juan de sotana blanca y con sólideo blanco. Detrás de esa cara de bonachón está un político justicialista y kichnerista. Googleelo y vera.

Adolfo Jesús Astinza dijo...

Me acuerdo que en las parroquias de Buenos Aires, en los años 50 y 60, se decía que en el Seminario de Devoto: "había que estar con el culo contra la pared".

Eck dijo...

Creo que se está confundiendo toda la homosexualidad con una variante de ella: la mariconez (que procede de marica diminutivo de María). Me parece que no tenían mucho amarenamiento ni afeminamiento tanto el batallón sagrado de Tebas ni Epaminondas cuando derrotaron al ejercito de Esparta ni personajes como Trajano ni Alejandro (ambos amantes de muchachitos)ni Federico el Grande, etc. Por otra parte eran amanerados hasta la nausea los petimetres del XVIII como Casanova y otros grandes mujeriegos. La raiz creo que esta en otra parte.
Lo que tenemos en los seminarios son Nerones y Robespierres en miniatura: cursis y sensibleros a partes iguales y, es sabido, que esta clase de personas son de una crueldad y egoismo increible. Son productos de una epoca astragada, que ha disfrutado de una paz y prosperidad no ganada, sans souci (ocurrió esto en el sg. XVIII tras el nefasto siglo XVII y ahora nuestros tiempos: todo acaba en desastre). En lo personal son niños malcriados, señoritos insastifechos, que nunca han sufrido. y que un seminario, con profesores idénticos a ellos, multiplica los efectos con el agravante del rencor por las crueldades de sus superiores y por la humillación de sus injusticias amen del efecto frigorifico de la espiritualidad.
La clave de la reforma la dio Maeztu al decir que la educación debe enseñar a soportar el sufrimiento, a conocerse uno mismo en sus limites: es decir a ser caballeros. Para ello propongo varias medidas al juicio de los comentadores:
De los seminaristas.
1)No debe ser aceptado nadie que no haya tenido por lo menos un quinquenio de trabajo asalariado o que no tenga una carrera decente universitaria con buenas notas en una Universidad publica o no eclesiástica.
2)No se debe aceptar ningún candidato que no tenga una vida cristiana seria durante un tiempo prolongado. Esto se debe acreditar mediante testimonios públicos además debe antes de entrar en el seminario pasar un tiempo de un año en cualquier orden monastica como prueba.
De los formadores.
3) No debe ser aceptado como formador ni confesor ningún sacerdote sin experiencia de varias décadas como parroco, misionero, fraile mendicante o monje contemplativo. No podrá serlo quien no tenga como mínimo 20 años de sacerdocio como cura de almas y no habrá excepciones de ningún tipo por trabajo curial o dentro de entidades educativas, sino al revés.
4)En los profesores se exigirá junto a los titulos acreditativos trabajos cientificos de su especialidad y sus cargos se conseguirán tras una oposición con un tribunal de eminencias en la materia. Estos tribunales serán de sesión publica y podrán ser interrogados por cualquier doctos presente. Por otra parte deberán presentar cuestiones de su materia para enseñanza y controversia publica cada año en debates o seminarios coram populo.
Del seminario
5) El seminario se regirá mediante una Ordenanza o Reglamento que regule tanto los deberes como los derechos de los seminaristas como del cuerpo de profesores. Se debe atajar de raiz cualquier abuso de los superiores por indefensión de los inferiores.
6)Todas las decisiones serán publicas y motivadas. No será permitido el malsinismo y no se aceptará ninguna acusación sin oir a la otra parte ni pruebas mediante documento publico. Se juzgará mediante el Reglamento. Los informes internos, archivos secretos y fichas no serán admitidos.

Anónimo dijo...

Además de la posibilidad de total obnubilación mental por la lujuria, hay dos posibles motivos por los que este sacerdote pudo querer presentarse y mostrarse como tal en su búsqueda de socio para cometer el pecado nefando.

Uno es espantar a potenciales socios que, por conservar algun resto de temor de Dios o alguna repugnancia originalmente derivada de ese temor, no estén dispuestos a practicar la sodomia con un sacerdote.

El otro es atraer a potenciales socios que, por el grado de su degradación espiritual, encuentren particularmente atractiva la perspectiva de practicar la sodomía con un sacerdote.

Estos dos posibles motivos, espantar a los no totalmente corrompidos y atraer a los totalmente corrompidos, no son mutuamente excluyentes.

Unknown dijo...

Estimado abanderar quiero agradecer su crítica por mi exposición pública en los medios con respecto al escándalo del p Ortega pero de ninguna manera he defendido a este hermano sacerdote de lo que quedó en evidencia por el contrario salí a defender la dignidad de la Iglesia y el dolor que esto viene causando en todo el mundo alguien tenía que sostener la tristeza y dolor que causó en la comunidad yo soy un asiduo lector de su Bloc y comparto plenamente todo lo que se defiende aquí he sido párroco de la catedral y con satisfacción pude lograr muchas cosas impensables como que se celebrará la misa tradicional bodas se diera la comunión de rodillas y nos visitará monseñor Mark fundador del Instituto Cristo Rey sumó y eterno sacerdote puede usted saber de mi profunda amistad con los padres de Cristo Rey fundados por el padre progresando visto sotana siempre de negro y sólidos negro en invierno y uso sotana blanca en verano con el calor que hace en San Juan. Me ha dolido mucho que mi exposición pública en los medios sea mal entendida el demonio quiere destruir y enfrentar la Iglesia de Cristo la única que conocí de niño cuando entre al seminario a los doce años de edad muchos me conocen muchos me trataron de efectista pero aquí estoy amo a la Iglesia y no comparto los nuevos paradigmas que destruyen la verdadera fe. Señor abanderar pido disculpas por si ofendo a alguien pero no fue nunca mi intención defender lo indefendible debe saberse la verdad y le digo que no tengo bandera política ni laborista ni peronista sólo dios y su Santa Iglesia y no uso sólidos blanco felicito por su Bloc y sepa que lo aprecio mucho no dejemos de amar a la Iglesia. Padre Rómulo campera párroco del departamento Iglesia.rodeo san juan

Fr Filemón de la Trinidad dijo...

Soy el primero en firmar carta de apoyo a las normas de Eck. Las normas de admisión de seminaristas y superiores de seminarios propuestas por Eck gozarían de mi absoluto apoyo... si viviéramos en una Iglesia ideal, y comenzando por tener un Papa ideal. Pero... la realidad se impone. Basta con preguntarse: ¿de dónde saldrían los profesores y superiores con las condiciones que pide Eck?... No existen hoy. No hay duda: no existen. Para acordar con esto, basta sólo con advertir que hoy los obispos (al menos lo que se ve en Argentina) aceptan cualquier clase de clero con tal de cubrir al menos las parroquias más importantes de la diócesis. No hay clero decente para cubrir las parroquias!!! (y eso se ve además en el clero seleccionado para ser obipos) ¿Cómo pretender disponer del clero con las condiciones mencionadas por Eck para cubrir el seminario?...
El problema de encontrar seminaristas es posterior. Porque si existe tal clero, entonces habrá seminaristas (vean, si no me creen, la explosión vocacional de la que gozan hoy las comunidades que respetan la Tradición).

Anónimo dijo...


La vocación sacerdotal es un "llamado “ intimo y interior de Dios ( estamos todos de acuerdo sobre eso ) . Y eso lo sabe únicamente el " candidato " elegido . Con el tiempo lo puede saber el superior o el director espiritual .
Los criterios humanos sobre el aspecto visible del candidato , son juicios temerarios .
JPB

Anónimo dijo...

Fr. Filemón: "...a la luz de lo que ocurre en la Iglesia, y a partir de la orientación dada por el papa Benedicto (e incluso reiterada por Francisco) a no admitir al Seminario a candidatos con profundas tendencias homosexuales."

Francisco? El mismo que se ha rodeado de una corte de sodomitas en el Vaticano? poniendo trabas a que no entren maricas en el seminario? Usted no sé da cuenta que dice una cosa y hace otra?. No se deje engañar. Bergoglio siempre miente.

José Manuel Guerrero

Antonio Caponnetto dijo...

Gracias Don Wanderer por su testimonio de amistad. Quisiera dejar constancia de que es recíproco, y que -comas más,tildes menos-no me obstaculizan manifestarlo. Sobre el tema en cuestión, mi experiencia personal -tras dieciseis felices e inolvidables años de docencia en un Seminario- es que curas y novicios necesitan comprender en hondura lo que es la castidad,hasta deslumbrarse y gozarse en ella. Puede parecer llamativo,pero jóvenes y adultos no saben realmente lo que es la castidad, incurriendo en graves reduccionismos teóricos y prácticos. No digo yo que conocer un bien nos impida sucumbir ante el mal. Digo apenas que conocerlo en anchura,longitud y altura, podría predisponer mejor a su conquista y conservación. El mundo moderno ha afeado los bienes posibles, no sólo por vía del craso carnalismo sino también de un paródico angelismo. Víctima de ambas posturas, la castidad ha devenido en competencia corpórea o en sobreactuado candor.Flaca y enclenque entonces, sucumbe ante el primer whatsapp.Cristo venció al demonio en el desierto, primero porque era el Arquetipo del Varón Casto y Dios mismo,claro. Pero además,porque supo siempre que el secreto y el misterio valioso del desierto, es que encierra un pozo con agua en algún sitio.Si es sed desesperante triunfa Mandinga. Si es expectativa de surtidor y de fuente, de maná y de oasis, puede ganarse la batalla. La belleza que más sacia no suele ser tanto la ya otorgada sino la promisoria que ella jura ofrecer, silenciosamente. Goethe anduvo escribiendo alguna cosa sobre esto, me parece. Y también el fraile Alberto Justo. No vendría mal darles una leídita.Un abrazo. Antonio Caponnetto

Descendencia de Ioreth dijo...

La familia lefe preferentemente. ¿El resto es familia media o mierda?

Fr Filemón de la Trinidad dijo...

A: José Manuel Guerrero
Por supuesto que no me dejo engañar, y sé perfectamente que el papa muchas veces dice una cosa y hace otra completamente distinta, se ve eso todos los días. No hay duda.
Pero trate de leer lo que escribo: sólo dije que tanto Benedicto como Francisco han pedido lo que han pedido: que no se permita entrar a los Seminarios a los que manifiestan profundas tendencias homosexuales (lo cual, así formulado, por otra parte, deja muchas puertas abiertas).
Lamentablemente, desde tiempo atrás, los papas dicen y mandan, pero no hacen nada para que se cumpla lo que dicen, o se controle que se cumpla.

Raymond Percy dijo...

No crea, la línea media aún conserva lo que se dice una "familia". Las incongruencias les vienen desde otros costados. Es una lástima. Tienen el sustrato material, pero en algunos aspectos no logran terminar de darle forma, supongo que por comodidad y costumbre.
Ahora bien, fuera de estos grupos, no hay familia. Al menos yo no conozco. No alcanza con que los padres no se hayan separado y poco más.

Raymond Percy dijo...

Son tantos los ejemplos de buenos sacerdotes ordenados jóvenes, que eso de mandarlos a estudiar o trabajar unos años antes habría que verlo mejor.
Tal vez, si el seminario es una basura, pueda valer la pena, pero en todo caso el problema es el seminario y no el cumplimiento o no de la regla que limitaría el ingreso de aspirantes que hayan estudiado o trabajado antes.
Conozco varios, 15 o 20, que no son nada afeminados, son responsables, aman el sacerdocio, son trabajadores y responsables. Buenos curas.
Es más, hay cosas puntuales que naturalmente las hacen bastante mejor que un cura de 40 años.
Si tuvo buena crianza de niño y el seminario no es malo, la norma es una pamplina.

Wanderer dijo...

Raymond Percy, es verdad lo que dice en su primer comentario. La mayor parte de los seminarios y noviciados actuales se nutren de jóvenes con problemas de todo tipo, fruto de familias enfermas y de una sociedad enferma. Y allí anidan durante años, congelados en sus procesos de maduración psicológica, y terminan como vemos. Es lo que dice el artículo del Washington Post al que recomiendo leer en el post.
Se trata, en el fondo, de un problema de madurez. Soy personas que no maduran, que el seminario no los ayuda a sanar sus heridas y que los freeza en ese estado de inmadurez para toda la vida.
Esa gente, y me refiero a los que siendo jóvenes han sido zarandeados por la vida y viven doloridos por sus traumas y tragedias, la Iglesia debe recibirlos. La Iglesia es madre; no puede dejarlos solos simplemente porque no tienen amigos, porque viven apegados a su madre o porque son afeminados. Desentenderse de hermanos que sufren no es cristiano. El problema es que se los reciba en un seminario y, para peor, que se los ordene sacerdote.

Wanderer dijo...

Eck, totalmente de acuerdo. Suscribo punto por punto su plan de formación sacerdotal. Muchas de sus indicaciones son las que hacía Castellani en los '40 y Bouyer en los '60. Otro cantar hubiese sido si le hubieran hecho caso.
Sin embargo, es un plan irrealizable. No solamente porque no se encuentra el tipo de sacerdote que usted exige como formadores, sino porque a los obispos no les interesa que los formadores de sus seminarios sean sacerdotes doctos.
¿En qué consiste la formación actual en los seminarios? ¿En filosofía? ¿En teología? No. En aprender a vivir en comunidad, en ser buenos agentes de pastoral, en ser servidores entregados y en manejar técnicas de grupo. ¿La teología? ¿Para qué sirve? Para entorpecer la labor de los agentes de pastoral. Eso es lo que dice el papa Francisco: que a la teología se dedique un grupo pequeño de teólogos y se vayan a una isla a discutir solos.
Me temo que si usted reúne el grupo de sacerdotes que indica, vendrá la gendarmería pontificia y se los llevará a las Georgias del Sur.

Wanderer dijo...

Estimado P. Cámpora,
Muchos fieles sanjuaninos y yo desde la distancia le agradezco sus esfuerzos para que la misa tradicional se celebrara en la catedral sanjuanina y su testimonio en el uso del hábito talar.
Disiento, sien embargo, en los términos en los que usted se expresó públicamente en el caso del escándalo del P. Ortega. Es verdad, como dice, que la Iglesia está siendo atacada y que debemos defenderla, pero el primer paso consiste en identificar al enemigo. El desconcertante problema que enfrentamos en estos días es que el más dañino de todos los enemigos está dentro mismo de la Iglesia: son muchos de sus sacerdotes, entre ellos, y mal que le pese a usted, el P. Ortega.
Por eso mismos, usted no puede terminar su intervención televisiva: "Gracias padre Pepe por tu sacerdocio". ¿Le agradece un sacerdocio sacrílego? Porque lo de este cura no fue una caída circunstancial propia de nuestra fragilidad; lo de él era un hábito. Si mal no recuerdo, el episodio que lo delató ocurrió un día domingo. Es decir, que ese P. Pepe al que usted agradece su sacerdocio, el día del Señor, luego de haber celebrado dos o tres misas, planifica un encuentro nefando con un joven.
Estimado P. Cámpora, ese sacerdocio no se agradece; ese sacerdocio se condena.

Echenique dijo...

Qué acertada la frase de santa Teresa de Ávila, la Teresona, como la llamaba cariñosamente san Josemaría Escrivá: "quien no hace oración no necesita demonio que le tiente; en tanto que, quien tiene tan sólo un cuarto de hora al día, necesariamente se salva".

Unknown dijo...

Estimado abanderar agradezco su respuesta y su corrección tal vez quise rescatar algo de este pobre sacerdote pero comparto su postura yo también sufro los desmanes y desastres que causan estos escándalos agradezco su crítica y le doy mi confianza y amistad ayúdame a ser un Santo sacerdote Dios bendiga a usted y nos de fortaleza para sobrellevar este flagelo que nos toca vivir Cristo vence Cristo reina un abrazo y perdón si ofendo a alguien

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer, me atrevería a agregar en aquellos seminarios que no son una tapadera de promoción de homosexuales, es decir, en los más o menos normalitos, existe otro problema adicional: a los futuros curas se los prepara para ser dóciles y obedientes al obispo. Mande lo que mande. Creo que es uno de los principales objetivos de la de-formación sacerdotal. El obispo no quiere sacerdotes doctos que, sabiendo su filosofía, su teología, su liturgia, etc. se le planten cuando haga o diga pavadas. Para eso nada mejor que formar amebas. Esas amebas se acomodarán a lo que él mande y lo que le plazca a la mayoría de sus feligreses, salvo en la cuestión de los estipendios. La única materia que se aprenden bien es la del mangueo. Por supuesto, es esta una generalización injusta con los buenos seminaristas y formadores que puedan quedar, pero tengo claro que ellos son la excepción y no la regla.
Hilbert.

Anónimo dijo...

Con la situación económica argentina se hace muy difícil viajar a Roma. Allá siempre se encuentra algún prete que te cuenta cómo viene la mano. Por ello valoramos mucho los informes de sus corresponsales. Muy bueno este barredor nuevo. Y el otro que se hizo ? El Ombra. Ese mandaba varias justas. No será que lo pasaron a degüello ? Tendríamos nuestro propio beato, para balancear al Angelelli. Hay que averiguar si esos huesos en el vaticano que encontraron no son los del corresponsal silenciado. don Arturo

Anónimo dijo...

Don W ahora está ocupado del barrendero de la base Marambio en la Antártida. Buena suerte SS P Campora!

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

Explíqueme su concepto de daños colaterales y que tratamiento pastoral le da. Por que hasta acá Ud. P Campora parece pensar en los sacerdotes y la institución. Lo escucho
Que Dios le bendiga y rece. Que falta le hace.

Anónimo dijo...

Raymond Percy, su análisis y diagnóstico sobre los seminaristas diocesanos es sorprendentemente inexacto. Evidentemente usted esta aplicando la imaginación a sus propias sospechas o deseos.
Las tres preguntas iniciales sólo podría responderlas un rector de seminario con décadas de experiencia.
Mi experiencia personal, siendo joven y habiendo conocido varios seminaristas diocesanos, es que en general son jóvenes con una gran inquietud espiritual y entusiasmo por servir, especialmente a aquellos mas postergados. El problema a menudo es que muchos transitan parte del seminario en búsqueda espiritual de Dios o del sentido de la vida, y no con la meta clara y concreta de ser sacerdote. Y luego, el otro asunto es encauzar el servicio (la diakonía, llamémosle) a una acción esencialmente originada, fundada y apuntada a Cristo.
Que muchos son inmaduros, sensibleros, progres, etc., no se puede negar. Pero el que entra al seminario entra por una decisión fuerte, y no sólo por envión de la vida que viene llevando. El del envión apunta a ser líder del grupo de jóvenes, misionero veraniego, a lo sumo concreta en ministro de la Eucaristía. Pero el sacerdocio es muy diferente y los jóvenes lo saben muy bien. Por eso hay tan pocos seminaristas.
Tampoco comparto que muchos de ellos sean relegados sociales ni que no tengan amigos. El apego a las madres sí es algo notable, pero sobre todo cuando son cuarentones o cincuentones y son los únicos con suficiente tiempo libre para dedicarles a ellas. Y a veces la madre es la única fuente de afecto humano que reciben.
En fin, no pienso deternme mas sobre este punto. Pero evidentemente Percy no conoce un seminario diocesano por adentro. Afeminados y homosexuales siempre hay, pero a veces es cuestión de discernir si han entrado porque son homosexuales o afeminados, o porque tienen vocación al sacerdocio a pesar de su condición o maneras. Yo he conocido un sacerdote muy amanerado al estilo de Gasalla pero que ha sido un verdadero testimonio de sacerdocio y de amor a la Eucaristía.