lunes, 14 de enero de 2019

Inflación


En el transcurso de las últimas semanas, el papa Francisco hizo tres afirmaciones rayanas a la herejía: en la primera, al hablar de la santidad de Nuestra Señora, puso en duda la interpretación tradicional del dogma de la Inmaculada Concepción porque, según él, Ella no nació santa sino que se convirtió en santa. En la segunda, presenta a nuestra fe como revolucionaria, oponiéndose a la enseñanza de muchos pontífices que afirmaron la contradicción entre fe cristiana y revolución, y en la tercera, nos advirtió que es mejor ser ateo que ir a misa y después seguir pecando.
Estos hechos, que hace apenas unos años habrían levantado un polvaderal de proporciones, hoy pasan desapercibidos, y no sé si eso es una buena señal. Nos despreocupamos que el supremo pastor de la Iglesia siembre diariamente confusión, y pareciera que a nadie ya le hace mella, ni siquiera a la primera fila que debiera mellar, es decir, los obispos.

Pero alejemos el catalejo, y miremos la cuestión con perspectiva histórica. Los papas, durante los primeros quince siglos de la Iglesia, fueron silenciosos, o más bien mudos. Veamos algunas cifras:
La primera encíclica la escribió Benedicto XIV a mediados del siglo XVIII. Pío VII, a comienzos del XIX, escribió solamente una encíclica. Algunas décadas más tarde, Pío IX escribió treinta y ocho, y su sucesor, León XIII, setenta y cinco. Los escritos y discursos de Pío XI ocupan seis volúmenes de cuatrocientas páginas cada uno, y los de Pío XII, cuyo pontificado fue apenas más largo que el de su predecesor, llenó veinte volúmenes de las mismas características. Juan Pablo II escribió solamente catorce encíclicas, pero una catarata de otro tipo de documentos como exhortaciones apostólicas, cartas apostólicas y constituciones apostólicas, por no mencionar sus incontables discursos y homilías. Pensemos solo un momento en los bosques que habrá que talar para conseguir las toneladas de papel necesarios para contener las insensateces de Bergoglio.
Esta esta inflación desmesurada de verborragia pontificia es uno de los signos de otro cambio de paradigma en la Iglesia, el que se produjo con el triunfo del ultramontanismo en el Concilio Vaticano I.
Pareciera, sin embargo, que nuevos aires están comenzando a soplar en Roma, donde todos están ya hastiados de Bergoglio. No me extrañaría que la bruja ecuatoriana tuviera razón y durante este año, el papa Francisco renunciara voluntariamente o por decisión divina. ¿Qué podría venir después? Nadie lo sabe, pero por lo pronto, ya hay algunos obispos argentinos que están recalculando y volviendo a posiciones más conservadoras y clásicas para no quedar desubicados en el próximo -y quizás muy próximo- pontificado.


Al respecto, la semana pasada, el P. Richard Cipolla publicó una interesante columna en Rorate Coeli que aquí les traduzco:


La reciente publicación de la editorial de R.R. Reno, editor de First Things, declarando al pontificado del Papa Francisco como un “fracaso” ("Un papado fallido", febrero de 2019), es una novedad y, lo que es más importante, es el comienzo, espero, de una evaluación del papado actual y un llamado al fin del hiper-papalismo de los últimos años -tal vez incluso más de un sigl-, y una reevaluación teológica, basada en la Tradición de la Iglesia, de la naturaleza y el papel del papado. 
Que el editor de First Things, que fue durante algunos años, en mi opinión personal, un órgano de la agenda neoconservadora, haya escrito este editorial puede no captar la atención del New York Times, pero ciertamente es significativo entre aquellos católicos que comprenden la tradición de la Iglesia y quienes han estado y están muy preocupados por la incapacidad de este pontificado para articular de manera clara e inequívoca la fe católica, en un momento de masiva confusión política y cultural. 
Se debe agradecer a Reno por su valor y claridad con respecto a la situación actual en la Iglesia. Reno ahora entiende que este papado no solo no está en consonancia con el verdadero intento que hizo San Juan Pablo II, basado en la Tradición de la Iglesia, de volver a anclar la fe católica en la persona de Jesucristo, y al dogma de la Iglesia después del colapso de la enseñanza de la iglesia y de la praxis litúrgica posteriores al Concilio Vaticano II. Este papado, con su falta de fidelidad a la Tradición y con sus apelaciones baratas y anticuadas al Hombre Moderno hechas, irónicamente, en un momento en que la Modernidad ya no existe a no ser en la Curia Romana que aún vive en 1965, ha perdido contacto con los hombres posmodernos, especialmente con los jóvenes, que buscan lo que es real y verdadero en los detritos de la modernidad. 
Este pontífice y su camarilla no solo no han articulado la fe católica ni con los fieles católicos ni con mundo incrédulo y hostil, sino que también están decididos a acomodar la fe católica al espíritu de la época contemporánea y todo en nombre de la –mirablie dictu– misericordia. Y misericordia sin la cruz de Jesucristo. La idea misma de un Salvador del mundo no se hace necesaria cuando la comprensión del pecado, fundamental para el cristianismo, se vacía por un antiintelectualismo y sentimentalismo que niegan la historia intelectual y doctrinal de la Iglesia y presentan, en palabras de uno de los miembros del círculo interno del Papa, el p. Thomas Rosica, una versión de la Iglesia presidida por un Papa que está libre de las exigencias de la fe cristiana. Este sacerdote canadiense nos dice que el Papa Francisco rompe las tradiciones católicas cuando quiere, porque está “libre de ataduras desordenadas. Nuestra Iglesia ha entrado en una nueva fase: con el advenimiento de este primer papa jesuita, es gobernada abiertamente por un individuo y no por la autoridad de las sola Escritura solo o incluso por sus propios mandatos de la Tradición más las Escrituras”. 

Esta locura desordenada podría ser una entretenida escena de un programa de comedia. Pero que la declaración del P. Rosica no provoque que los cardenales y los obispos se levanten y condenen tal afirmación anti-católica y no cristiana, es una prueba tanto del estado de la jerarquía católica como del nivel intelectual de los responsables de la Iglesia (al menos a cargo en este mundo.) Es por esto que debemos esperar que el editorial de Reno sea el comienzo de una evaluación inteligente y honesta de este papado que propugna una agenda que ciertamente no tiene a Cristo y su cruz en su centro, que de hecho, se resiste a pronunciar palabras tales como Salvador, Redención, el Camino, la Verdad y la Vida, que se niega a hablar sobre la dificultad de llevar una vida moral basada en las enseñanzas de Cristo y su Iglesia, y una agenda que se niega a predicar y enseñar la naturaleza radical de la Encarnación que cambió la historia humana para siempre y de una manera específica, -la Cruz y la Resurrección-, que demanda la atención de todos los hombres y mujeres de este mundo, exigiendo una decisión ratificada en la eternidad.

17 comentarios:

Loyola Pinto dijo...

Nadie lo sabe, pero por lo pronto, ya hay algunos obispos argentinos que están recalculando y volviendo a posiciones más conservadoras y clásicas... ¿Ud sería tan bueno de copiar los enlaces de tan buenas y consoladoras noticias?

Eck dijo...

Es que el propio pontificado esta infladísimo como un globo. Tenemos ahora más a un vice-Dios al modo mormón (que cambia de doctrina según le sopla el viento, es decir, el espiritu) que al Vicario de Cristo con unas funciones bien definidas por el propio Jesucristo a S. Pedro. Solamente un personaje como Bergoglio ha podido desvelar ante todos este hecho.
De todos esos volumenes ¿Qué se hicieron? Pasto de tesis y de peloteo eclesiástico, porque quitando algunas enciclicas y discursos verdaderamente importantes, lo demás es paja al viento que nadie lee ni medita !Que vanas son las glorias de este mundo¡
Y como buen globo, muchos están preparandose para el pinchazo final mediante ambigüedades, retiradas a los cuarteles de invierno o contando los votos del conclave para ver por donde sopla el aire, digo el espiritu. Pero sigue un problema imponente delante, muchos obispos y monseñores ni creen en Dios ni en la mentecatadas georgianas, solo creen en el Poder y en su carrera. Mañana si hubiera un Pio X veríamos cruzadas antimodernistas por todas partes, eso si, guardando y recogiendo la ropa. Mitra obliga.

Anónimo dijo...

Clarísimo sobre el calamitoso papado actual. Gracias por la traducción

Walter E. Kurtz dijo...

Para matizar, también hay que decir que posiblemente se da lo mismo que con las fotografías digitales. Cuando éramos chicos, sacar una foto era todo un acontecimiento. Los rollos no eran baratos y el revelado e impresión eran caros. Cada foto sacada tenía un valor relativamente claro para el "fotógrafo oficial", generalmente el padre. Hoy, antes de que el bebe cumpla el año, ya le han sacado más fotos de las que antes se sacaba toda una familia durante toda su vida. Y la calidad de esas miles de imágenes dista mucho del cuidado que antes se tomaba.

En el mejor de los casos, esas fotos van a parar a un disco rígido externo o a "la nube", llegando a juntarse decenas de miles de imágenes antes de que los chicos lleguen a secundaria. Y con mucha suerte alguien las volverá a ver y no quedarán ahí por siempre en el olvido. Si tienen muchísima suerte, alguna abuela hará un álbum con fotos seleccionadas.

Bueno, calculo que lo mismo ha sucedido con los documentos pontificios. No me imagino a los Papas del pasado, un Hildebrando por ejemplo, sentado hieráticamente en su sedia gestatoria, sin pronunciar palabra durante días. Lo malo (o lo bueno) es que a los escribas pontificios les costaba copiar cada palabra que saliera de la boca de Hildebrando y los códices había que economizarlos y eficientizarlos. Aún así nos han llegado "cosas divertidas" de esos Papas guerreros sin muchos pruritos humanos a la hora de adjetivar a un "competidor", a un obispo díscolo o, incluso, a un Emperador Romano Germánico que habiendo prometido partir en cruzada se tomara su tiempo...



Theo didactas dijo...

Amigos: el papado tal como lo conocemos es una invención reciente, a lo sumo mil años. Ahora, un impostor como el papa Francisco deberia ser juzgado y depuesto. Punto no gastemos más tinta sobre el sedevantismo y otras novelas. El tráiler Francisco es una bendición para la Iglesia universal, pues simplemente es el desenlace de siglos de la presencia y perversa ideologia ultramontana en la iglesia.

el loco de la calesita dijo...

Wanderer, fair play.
Publique mi comentario y discutamos la principal de las tesis wanderianas (lo malos que habrían sido los concilios de Trento y Vaticano I) en un cotejo del contexto de aquellos concilios, de sus desafíos, logros y resultados objetivos. Y de la intervención divina que allí no faltó.
Siempre será amicalmente.
Un auténtico hijo de Oxford no haría otra cosa.

Wanderer dijo...

LOCO DE LA CALESITA, se hace imposible discutir con usted toda vez que:
1. Determina caprichosamente cuáles serían la "principal de la tesis wanderiana"
2. Me adjudica que esa tesis sostendría "lo malo que habría sido" el Concilio de Trento, con respecto a lo cual escribí un extenso post el año pasado rectificando algunos de mis puntos de vista luego de leer los cinco volúmenes de la historia de ese concilio escritos por Jedin.
3. Me adjudica que esa tesis sostendría "lo malo que habría sido" el Concilio Vaticano I. Yo no afirmo semejante cosa. En todo caso, junto con el 30% de los padres conciliares, considero que la proclamación del dogma de la infalibilidad fue inoportuno e innecesario. Jamás diría que fue inválida.
Cuando usted proponga argumentos serios, respaldados por bibliografía seria al respecto, podremos discutir.

Anónimo dijo...

Francisco es un desastre y todos sus cardenales parecidos, pero es una realidad que la iglesia tienen que hacer un ajuste, en su burocracia y su diplomacia, tiene más nuncios, embajadores, observadores y expertos en cualquier rama del saber y enviados especiales a cualquier cumbre mundial que párrocos y capellanas hospitalarios. Es una inflación desmesuradas de cargos, porque a su vez el obispo tiene otra media docena y me quedo corto de ayudantes sin contar con las Conferencias Episcopales nacionales, otro cúmulo de personajes y ayudantes varios. Lo que decís del papel es una broma pesada, se editan más pastorales encíclicas y cartas que que se puede parecer al Boletín Oficial de las Comunidades Europeas. Luego hay parroquias sin un sólo cura, pero el Vaticano lleno de clérigos corresponsales nacionales de todos los países. Es una hidra con siete cabezas, todo eso se tienen que adelgazar drásticamente, a parte del gasto innecesario que conlleva toda esa vanagloria mundana. Aunque desapareciera Francisco el mal está enquistado es sólo cambiar unos personajes por otros.

el loco de la calesita dijo...

No creo que sea este el sitio para estirarnos en argumentos bibliográficos. Quien más quien menos aquí se ha pasado la vida leyendo sobre estas cosas y se hace más ágil argumentar ahora desde el sentido común decantado en esas lecturas.

Sobre la inoportunidad del Vaticano I se pudo decir mucho previo a sus proclamaciones dogmáticas. Luego ya no, pues si en éstas el fue Dios mismo quien asistió y por tanto son infalibles, hablar de falta de oportunidad, aunque no se hable de error o invalidez, es indirectamente afirmar que el Espíritu Santo tuvo a bien asistir a destiempo. No olvidemos que si Dios no lo quería, ese día podían salir de allí muchas cosas, mas no una declaración dogmática de fide.

En relación a la inflación magisterial, me pregunto qué mejor estrategia tenía la Santa Sede contra la herejía modernista. No ganó la pelea y ya casi no quedan ortodoxos, es verdad.
Pero ante una usina de medios atacando ideológicamente el dogma y frente a las ideas revolucionarias que siempre cuajaron bien en clave teológica vía Modernismo (escindir la Revolución Francesa y su legado del Modernismo es una estupidez), era buena idea tener papas más bien callados?
No lo sé. Es futurología afirmarlo, pero no me parece.

Otra cosa es que siguieron muy enérgicos sacando papeles cuando habían perdido la fe o tenían otra. Pero esa es otra cuestión.

Y viene otro tema a cuento, también futurológico, qué es el siguiente:
Aciertan los que afirman que el celo antimodernista de aquellos papas originó la furiosa arremetida modernista posterior?
Qué les hace pensar, luego de los últimos 5 papados, que sin celo persecutorio el Modernismo merma en su crecimiento a todo trapo?
Así funciona el hombre? Se lo deja estar y más bien solo corrige sus inclinaciones desgraciadas?

Esto de la Iglesia es como en una familia pero a mayor escala, lo mismo que en política, y allí nunca resultó exitosa la faena luego de aflojar cinchas, ni se logró recuperar lo oportunamente perdido.

Wanderer dijo...

Estimado Loco, es como usted dice, "Quien más quien menos aquí se ha pasado la vida leyendo sobre estas cosas", y el problema es la calidad de lo que se leyó. No es serio discutir a partir de un sentido común que juzga a partir de datos surgidos de literatura muchas veces panfletaria y sin respaldo documental.
Es lo que me pasó a mí con el Concilio de Trento. Me pasé la vida leyendo aquí y allá y, mi sentido común me llevó a conclusiones erróneas, y adjudiqué al Concilio y a sus protagonistas lo que en realidad fue el "espíritu del Concilio", en nombre del cual se hicieron o dejaron de hacer cosas que no fueron previstas por los Padres de Trento. Y eso lo descubrí luego de leer un obra científica sobre el tema -la de Jedin-, respaldada con los documentos del Concilio.
Le recomiendo, entonces, que lea algo serio y documentado sobre el Vaticano I. Acaba de aparecer una obra de uno de los historiadores de la Iglesia más respetados de la actualidad, John O'Malley, que respalda cada una de sus afirmaciones con las actas conciliares y los textos y cartas de los protagonistas. El libro se llama: "Vatican I: The Council and the Making of the Ultramontane Church", y puede comprar la versión digital aquí: https://www.amazon.com/Vatican-Council-Making-Ultramontane-Church/dp/0674979982/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1547563196&sr=8-1&keywords=o%27malley

Anónimo dijo...

Pero si las condiciones necesarias para opinar sobre ese tema (y mañana sobre algún otro) no son haber leído, vivido y pensado, sino haber leído específicamente a esos autores, sobre estos temas solo podrá opinar usted y aún los que coincidan lo harán sin que importe demasiado.
Solo el normando podrá hablar de Tolkien, Caponnetto de democracia y así.
Bueno, está bien.

Fuenteovejuna dijo...

Cuando el Padre Cipolla dice que este pontificado quiere acomodar la fe católica al espíritu de este mundo en nombre de la misericordia pero "sin la cruz de Jesucristo", me recuerda al inolvidable Cardenal Fulton Sheen cuando en plena guerra fría decía que así como el comunismo es el drama de la cruz sin Cristo, Occidente es el drama de Cristo sin la cruz.
Hoy, 70 años después, las palabras del Cardenal resultaron proféticas, si bien de la peor manera, porque Fulton Sheen jamás hubiera imaginado que ese drama de Cristo sin la cruz no sería envuelto para regalo por los enemigos de la Iglesia -como él suponía- sino por Francisco, un increíble papa que jamás estuvo en sus planes.

Wanderer dijo...

Anónimo, no es eso lo que quiero decir. El punto es que para discutir seriamente de un tema -y un blog no suele ser el lugar más apropiado- uno debe haber leído literatura seria sobre el tema. Cuando eso no ocurre, se termina discutiendo de dos temas distintos, nos enredamos y terminamos peleados. Y entiendo por literatura seria la que tiene en cuenta las fuentes documentales del hecho histórico y no las proclamas repetidas a los largo de las décadas por los partidarios de uno u otro bando.
He citado a Jedin para Trento porque es el más accesible y completo. Y lo mismo ocurre con O'Malley, pero no estoy exigiendo un listado de lecturas obligatorias para poder discutir.

Anónimo dijo...

Por favor lean el siguiente documento de Francisco que ha dirigido una Carta al presidente de la Pontificia Academia para la Vida, Vincenzo Paglia, con motivo del 25º aniversario de dicha institución, fundada por Juan Pablo II en 1994.

https://infovaticana.com/2019/01/15/el-papa-la-fraternidad-sigue-siendo-la-promesa-incumplida-de-la-modernidad/

Hice una lectura rápida, y a mi humilde entender, los puntos 6 y 13 son heréticos, pero como se que en este blog hay gente mucho más leída y culta, les agradecería sus comentarios.
Muchas gracias

Luk

Hermenegildo dijo...

"...por lo pronto, ya hay algunos obispos argentinos que están recalculando y volviendo a posiciones más conservadoras y clásicas para no quedar desubicados en el próximo -y quizás muy próximo- pontificado."

Teniendo en cuenta la actual composición del colegio cardenalicio, va a resultar difícil que el próximo pontificado sea mucho más conservador que éste.

Unknown dijo...

Sólo el 6 y el 13?

Anónimo dijo...

Dicen por aquí que las palabras supuestamente heréticas de Francisco han pasado desapercibidas. Lógico habla tanto, dice tantas cosas y hace tan poco que ya nadie presta atención a sus discursos, proyectos y demás. Es un pontificado totalmente amortizado y que ya no interesa a nadie. Por sus hechos un desastre; la división propugnada en la Iglesia desde arriba no tiene parangón; el silencio absoluto sobre lo primordial empezando por las Dubia escandaloso y soberbio por muchas poses de humildad y gestos demagogos de populismo barato que quiera hacer.El asunto de la pederastia peor llevado aún, sin explicación alguna viendo la preocupación que tienen por salvar a las vacas sagradas aunque estén de suciedad hasta el alzacuello y llegando a la mitra y para colmos pensando en poner de coordinador de no se qué organismo contra la pederastia al Cupich famoso, que es lo mismo que poner a la zorra guardando el gallinero.
El asunto de China es la vergüenza de la Iglesia y una claudicación y una traición como una catedral, y el empeñado en este asunto es el Papa Francisco porque así lo declaró él mismo.
Parece que los actos públicos del Papa están semivacíos y sólo reciben alabanzas de ateos, comunistas, beneficiados del Nuevo orden Mundial y masones y mejor no hablar de la manipulación y las barbaridades teológicas que publica la prensa que depende del Vaticano que debería ser la más ejemplar en publicar cosas verdaderamente católicas, es antológica y el desastre de esos órganos de prensa parece que un caos.
De la Reforma de la Curia parece que no habla nadie ya, porque nadie se la cree cosa que no extraña pues del famoso G9 mejor ni hablar.Crear organismos sin ton ni son no es reformar nada es perder el tiempo, gastar más y ser menos eficiente.
En fin algo bueno de esto es que tanto hablar sabemos del pie que se cojea y no nos fiamos como pasaría con un Papa con esas intenciones pero que habla poco o lo justo y es diplomático en extremo y ese es Parolín.