lunes, 18 de febrero de 2019

La abdicación papal que cambió a la Iglesia para siempre


por Steve Skojek 

Hace exactamente seis años atrás, me encontraba manejando rumbo a mi trabajo cuando oí en la radio local acerca del Papa Benedicto XVI y su anuncio de que iba abdicar. Recuerdo dónde estaba: manejaba hacia el norte sobre la Ruta 1 en la localidad de Dumfries, estado de Virginia, justo ante de una estación de servicio “WaWa”. Estaba nublado y hacía frío. A lo mejor llovía, o por lo menos, amenazaba eso mismo. 
Llegué a mi oficina y compuse un estúpido “meme” para pegar en mi blog personal (por entonces 1P5 ni se me había ocurrido. Eso sucedería un año después). Aquí el “meme”: 




(Nadie esperaba un Papa resignando: nuestra principal arma es la sorpresa)
Pero ahora que pienso acerca de esta, mi frívola respuesta inicial, creo que respondía a un gran esfuerzo por tratar de definir mis sentimientos. Por entonces estaba escribiendo sobre temas católicos, pero creo que también estaba experimentando un tiempo de ambivalencia respecto a la Iglesia. Mi fe había cobrado una buena paliza por una variedad de razones y no estaba pensando con claridad. Sí recuerdo que varios amigos míos se mostraron muy preocupados acerca de la abdicación y cuál sería su significado, mientras que yo trataba de reasegurarlos diciendo que si él había resuelto proceder de este modo, tendría sus buenas razones. 
Una que conservo en la memoria es Hilary White quien en sus conversaciones conmigo se mostraba vehemente en extremo afirmando una y otra vez que esto era Una Cosa Muy Mala. En medio del proceso de escribir esto, decidí volver a mirar lo que ella escribió sobre este asunto. Su primer post sobre la abdicación de hecho arrancaba con este párrafo: 
Sí, bueno, pero aquí el quid del asunto… lo que ha pasado hoy es malo. Y grande. Malo de una manera más que notable. Y más de lo que alcanzo a calar en un solo día.
Y más tarde, ese mismo día, un post intitulado “Después de Benedicto, los lobos”. Aquí un extracto: 
Si acaso algo, mi mala espina ha empeorado a medida que voy haciendo el inventario de las distintas cosas que van a cambiar a partir de esta decisión de Benedicto, aparte de las distintas conjeturas que se me ocurren para que procediera así y sus posibles repercusiones. Y me hallo paralizada entre dos obstáculos imposibles: lo que creo como cierto es horripilante y nadie me lo aceptaría; y lo que creo que sí podría escribir y que resultaría aceptable… sencillamente no es verdad.
No puedo obligarme a hacer lo que aparentemente todos hacen, colocando sonrientes estrellitas y corazones en sus páginas de Facebook y cómo estamos todos de agradecidos por los ocho maravillosos años, además de acompañarlo con los mejores deseos para todos sus futuros proyectos. Por el contrario, la idea que me vuelve una y otra vez a la cabeza es que ahora las cosas se van a poner mucho, muchísimo peor. 
A lo mejor Benedicto fue una voz solitaria en el escenario del mundo, argumentando racionalmente en favor de lo Real frente al autoengaño, loco, asesino y globalizado. ¿Qué era lo que estaba deteniendo? ¿Qué cosa es la que ahora dispondrá de más libertad aun para actuar en el mundo? 
Un mes después, escribí un artículo para CatholicVote.org sobre el cónclave que se avecinaba. Todavía estaba seguro de que Benedicto había hecho lo correcto por buenas razones, pero empezaba a tomar conciencia del peligro. Sinteticé mis pensamientos del siguiente modo:
En ciertos círculos católicos, ha habidos una cantidad de señales de alarma a propósito de la abdicación del Papa Emérito Benedicto y las posibles circunstancias que la desencadenaron. Todos aquellos que siempre han considerado a Benedicto como un incólume pilar de fortaleza en un período de la Iglesia particularmente tumultuoso, encuentran sospechoso que renunciara al cumplimiento de su deber, a menos que de alguna manera se viera forzado a actuar de esa manera. Para muchos, siempre pareció el tipo de hombre que cargaría con su cruz hasta el día de su muerte, pase lo que pase. 
Personalmente, nunca he dudado que el Santo Padre ha actuado de buena fe y con perfecto libre albedrío. Más allá de lo que el mundo pueda pensar acerca de él, son pocos los que argumentarían que no es un hombre de inteligencia aguda y tenaz adhesión a los principios. Pero esto no quiere decir que su decisión no estuviera influenciada por fuerzas que él temía podían vencer incluso su propia capacidad de anticipación.
Después cité a Robert Moyhihan de la revista Inside the Vatican, cuando contó la preocupante conversación que tuvo con un cardenal que no nombró y con el que se topó casualmente en una calle de Roma. Todo el diálogo resultó muy breve, pero cargado de tensión. Vale la pena releerlo:
-Vuestra Eminencia, le dije. En sus ojos se leía que me estaba diciendo que no podía dar respuesta a mis preguntas. Pero tampoco estaba censurando todo tipo de conversación. Así que me animé…
-Sólo quiero decirle una cosa, y es que yo amaba al Papa Benedicto. 
Se quedó quieto.
-Yo también lo quise y lo quiero, dijo el cardenal.
-De modo que he estado perturbado y algo desconcertado desde el 11 de febrero, lo dije. 
Y entonces, como dominado por una repentina emoción, vi que el rostro del cardenal se oscureció y puso trise, diciéndome con vehemencia: “Yo lo quiero, pero esto nunca debió haber ocurrido. Jamás debió abandonar su ministerio”.
Me quedé callado.
“Es como un hombre y una mujer, un esposo y una esposa, una madre y un padre en relación a sus hijos, dijo. -¿Qué es lo que dicen? 
Parecía que me lo preguntaba a mí. Permanecí silencioso.
-Dicen, ¡hasta que la muerte nos separe! Permanecen unidos, siempre.

Así que interpreté que me estaba diciendo que él sentía que un sucesor de Pedro no puede abdicar de su trono, más allá de lo cansado y triste que esté, sino que allí debe permanecer hasta el día de su muerte. 
Me pareció que las palabras que estaba usando eran las que en una de esas había usado incluso conversando con otros cardenales, pero, claro, puede que no. 
Lo que estaba claro era que estaba columbrando cómo pensaba a lo menos un cardenal respecto de la abdicación papal. 
-Vuestra eminencia, le dije, lo he olvidado: ¿Usted ya pasó los 80 años de edad, o no?
-Todavía no he cumplido los 80, me dijo. 
-De modo que mañana estará votando.
Asintió y en su rostro detecté una mirada repleta de sombras y preocupaciones. Me sorprendió la intensidad de todo eso. Estaba sorprendido por el tenor de la conversación toda.
Me apretó la mano. 
-¿Hay algo en que lo pueda ayudar?, le pregunté. 
-Rece por nosotros, dijo, rece por nosotros.
Se volvió como si necesitara huir.
-Debo irme. 
Se alejó un paso y luego volvió sobre sí y se me acercó.
-Estos son tiempos peligrosos. Rece por nosotros. 
Creo que deberíamos hacer caso.
Fue impresionante leer eso entonces, y es más impresionante todavía releerlo hoy. Planeaba una sensación de malos presentimientos, incluso antes de que supiésemos lo que estaba por ocurrir, que se acercaba algo inicuo. Se percibía en el aire, una cosa como eléctrica, palpable, como los repentinos cambios de presión que hacen renacer viejos achaques, justo antes de una turbulenta tormenta.
También escribí: 
Es una buena cosa confiar en la sabiduría de la decisión de Benedicto, pues creemos que sea cual fueran sus razones para obrar así, sabía lo que hacía. Pero eso no debe hacernos bajar la guardia. En el fino fondo de mi alma creo que el cardenal estaba en lo cierto. Estos son, efectivamente, tiempos peligrosos para la Iglesia. Lo siento en los huesos. Las fuerzas de las sombras están alertas y algo se está cocinando. Quizás nunca sepamos qué cosa es. Pero este cónclave está lejos de ser un cónclave ordinario.
¿Y bien?  Ahora sabemos. Nunca lo podremos olvidar. Esta sola decisión alteró radicalmente el curso de la historia de la Iglesia. Para siempre.
Como dijo el cardenal, “esto nunca debió haber ocurrido. Nunca debió abdicar de su oficio”.
Creo que es verdad. Pero si no lo hubiese hecho, el Cuerpo Místico de Cristo no se habría visto sacudido de una manera que posiblemente a lo largo de su historia no reconoce precedentes. Otra cosa que mi amiga Hilary me ha dicho a menudo es que la Iglesia en modo alguno podría haber sobrevivido a otro pontificado conservador, dados los disturbios que hierven debajo de la superficie mientras todos actúan como si acá no pasase nada y que, al revés, estamos viviendo una nueva primavera. Necesitábamos despertar del sueño. De la mentira de que todo estaba bien. Necesitábamos abrir los ojos y ver el Matrix. 
Eso es lo que ha venido ocurriendo durante los últimos seis años. Más y más gente está eligiendo deshacerse de la pastilla azul, optando por la roja. La coexistencia de la Iglesia y la anti-iglesia en el mismo espacio es cosa que se advierte con más y más claridad. Pero a medida que crece el número de los fieles que se avivan y toman conciencia de la situación, también crece la preocupación y el horror ante lo que está sucediendo en la Iglesia—y que viene sucediendo durante los últimos 50 o cien años. Y mientras se acentúa la escalada, la gran pregunta nos quema con creciente intensidad: ¿y ahora qué?
Aquí el único que puede contestar es Dios. Y pese al disgusto que me produce las constantes referencia del Papa al “Dios de las sorpresas”, me malicio que esta vez así va a ser.
Sólo me pregunto hasta cuándo nos veremos obligados a esperar.     

Tradujo: Jack Tollers.

Fuente: https://onepeterfive.com/six-years-later-reflecting-on-the-papal-abdication-that-changed-the-church-forever/

38 comentarios:

Chestertoniano español dijo...

Yo también lo recuerdo. A mi me llamó mi futura esposa, y antes de que me lo contase ya sabía que había pasado algo terrible. Luego uno intentó calmarse y a ratos las cosas que decía la gente en internet parecía que tenían efecto masaje. Me extraño aún así la extraña calma (indiferencia?) de los sacerdotes y de la gente mas "eclesial", pero por otro lado encontraba argumentos a favor de que aquello fuera medio normal (si hay obispos eméritos porque no un Papa emérito).
A pesar de estar en Roma hasta la mañana de la elección de Francisco y asistir a la misa de inicio de cónclave, mi atención estaba en otros asuntos (estaba allí de luna de miel), pero vi el anuncio de la elección y la salida del Papa en televisión en el aeropuerto y solo decir que tuve una profunda inquietud. Como si hubiera pasado algo terriblemente malo, de orden preternatural incluso. No suelo tener esas intuiciones, así que les hago caso cuando vienen. El caso es que aparentemente no veía nada malo (no tenía ni idea de quien era ni de que había hecho). Busque la manera de disipar mi inquietud pero en mi nueva casa no tenía radio ni internet así que no pude buscar mucho.
Solo decir que todo se confirmó cuando lo de Ricca y el "quien soy yo para juzgar". Desde entonces me he "desultramontanizado" (y me ayudo encontrar esta página esos dias, ambas cosas consecuencia de la elección de Francisco). Sin duda esto se ha permitido que pase para que Dios hable fuerte. Pero como soy un hombre de poca fe, me inquieta pensar en el tiempo que puede pasar hasta que esto pase. La basura que vamos a ver, la estupidez con la que van a actuar tantos, las herejías que se van a proclamar etc. Si todo se resolviese con un megacisma (por doloroso que fuese) que dejase las cosas claras y, además, pronto pues veríamos claro que ha sido para bien. Pero me temo que todo va a seguir muy confuso y con mucha basura durante mucho tiempo.

LESTRADE dijo...

de acuerdo al análisis del articulista comparo y pienso que el Vaticano II no debería haber existido, pero fue mejor para que se viera lo que había debajo de la superficie. Aunque algunos de fsspx piensen que TODO lo malo comenzó con el Vat. segundo.

Anónimo dijo...

"La Iglesia en modo alguno podría haber sobrevivido a otro pontificado conservador, dados los disturbios que hierven debajo de la superficie mientras todos actúan como si acá no pasase nada y que, al revés, estamos viviendo una nueva primavera. Necesitábamos despertar del sueño. De la mentira de que todo estaba bien."

Muy interesante el análisis. Los pontificados conservadores de JPII y BXVI tuvieron el efecto de "consolidar la revolución". Es verdad que el polaco corrigió algunas de las desviaciones más graves y que el alemán dio más cabida a la liturgia tradicional, pero se seguían nombrando obispos y cardenales catastróficos, se seguía vendiendo el verso del "pluralismo teológico", se seguía transando con el enemigo dentro y fuera de la Iglesia, en fin, lo grueso de la revolución seguía trabajando sin mayores inconvenientes.

Lo providencial de la elección de Bergoglio fue que, a pesar de que la mafia de St. Gallen logró que se eligiera a su candidato, este resultó ser el tipo más impresentable, burdo, bruto, burro y maleducado de todo el colegio cardenalicio, de modo que su impiedad quedó convenientemente adornada con su deformidad moral. Más aún, para demostrarle a los alemanotes que el que manda es él y no ellos, no ha parado de conceder beneficios a la SSPX.

De este modo, cuando en el próximo cónclave tengan finalmente el número suficiente para elegir a algún tipo que sea malo con ganas (Pancho ya nombró a la mitad de los cardenales electores, y en cuatro años más estaría llegando a los dos tercios), nos encontraremos conque una gran cantidad de neocones se hicieron tradis, que la SSPX ya está en una situación, digamos, "de facto regular", con que más de una olla de podredumbre ha sido destapada, con que un puñado de cardenales finalmente se han puesto los "pantalones doctrinales", en fin... Dios sabe lo que hace, lo que permite y por qué lo permite.

Surero.

Anónimo dijo...

A mi, cada vez que alguien me viene a ponderar a Benedicto, me viene el mismo comentario " me da igual lo listo, lo erudito y lo santo que quieras que sea ; se fue"
Y luego todo ese montón de rarezas, que si me pongo zapatos negros, que si no me quito la sotana blanca, que me llamen Su Santidad, que me quedo en el Vaticano...
Que es que había una JMJ y los médicos le aconsejaron no volar...
Aaah. Importante motivo.
Se fue.
El rayo, el helicóptero blanco, las palabras prometiendo obediencia a su sucesor.
Y la foto en Castelgandolfo con la montaña de carpetas sobre la mesa.
Y luego Gaenswein con lo del " ministerio expandido" que ahora dice que es contraído .
Se fue.

Anónimo dijo...

¿La culpa es de Benedicto? ¿Renunció porque se venía un destape peor?

Lestrede: el CVII... "pero fue mejor para que se viera lo que había debajo de la superficie"

¿Como la asunción de Francisco?

¿Hacía falta? No me parece.




Anónimo dijo...

Tambien yo estaba en LA PLAZA aquel terrible atardecer/noche...……………..

Anónimo dijo...

Esto es como si las máximas autoridades de las confesiones musulmanas, judías, budistas, deístas, confucionistas, etcétera, incluso los ateos y agnósticos, dijeran que Jesús es el Hijo de Dios, que murió para nuestra salvación, que María es siempre Virgen y fue concebida sin pecado original. Todo con invocaciones al Espíritu Santo y rezos por la salud de la Iglesia Católica, fuera de la cual no habría salvación posible.
Claro que eso no sería posible sino a través de una conversión generalizada. Bien, retomo, esto es así, similar, pero exactamente el revés. Una máxima autoridad de la Iglesia que dice lo opuesto de las bases de la fe. Que predica que no vale la pena hacerse muchos problemas por todo lo que siempre se enseñó que sí valía la pena hacerse problemas.
Y que además es aplaudido y elogiado por todos los que siempre estuvieron enojados con la Iglesia porque les señalaba, directa e indirectamente, sus errores.
¿Acaso ellos cambiaron? No, claramente, los que cambiamos fuimos nosotros. Y por supuesto que este personaje no es el principal de la obra. Es sólo un actor de reparto más de la obra de destrucción, que no empezó ayer ni terminará hoy o mañana.
Veremos que desastre se nos presentará en los próximos días.
Confunso y Aturdido, el marqués de brocha gorda.

Anónimo dijo...

GASTÓN: Desde luego que no es cierto en absoluto lo de que "TODO lo malo comenzó con el Vat. segundo". Lo que si es cierto es que el Vat. II dio la preeminencia a los malos. Les dio el control -o descontrol- de la situación. Les permitió oficializar en Nostra Aetate la versión falsa y buenista hasta el delirio del Islam, por ejemplo. Eso sí lo hizo el Vat.II

Javier P dijo...

Caballeros de la eterna resignación.
Gran y menudo problema tenemos con el Papa.
Es Argentino, como duele el Ser Nacional.
Es el Papa, con o sin asistencia del E.S, es el sucesor de Pedro.
El Papa Benedicto renuncio tras el devenir de una gran Conspiración ad intra?
Que podemos hacer?.
Lucidez y Coraje en defender lo que aun tenemos, la Fe, la belleza, el bien y la verdad.
Adonde? Donde estamos plantados, en nuestro pequeño terruño.
Las grandes luchas Teológica y metafísicas se la dejamos a los Obispos y Cardenales, tenemos el deber y obligación de pedir y suplicar al Buen Jesús por su Fortaleza.
Mi PropositO PERSONAL, para que esto no nquede en una narrativa es al
Cardenal Sahar, Muller, Burke, etc, los voy acompañar ofreciendo y renunciando a ver Futbol, refrenar la lengua y guardar silencio, por amor a la Iglesia.
DIOS LOS GUARDE

Anónimo dijo...

Ya empezó la nueva ola de la campaña homosexual.
https://www.clarin.com/mundo/closet-jaula-hablan-curas-gays-iglesia-catolica_0_Lvr0hJ2TX.html
Hilbert

LESTRADE dijo...

Por supuesto Gastón. A lo que voy es que si suprime el Vaticano II por un decreto y se sacan todas sus encíclicas, no por ello desaparecerá el espíritu que lo engendró, ni los herejes que lo promueven.

Anónimo dijo...

Mas o menos seis meses antes de la renuncia yo algo había leído por ahí, un rumor de que iba a renunciar... pero dije nooo,
lo que es el optimismo, hace estragos. Como que alguien o algo me estaba poniendo en sobreaviso, pero no lo quise ver. Lo mismo el dato de que bergoglio casi había sido elegido el día que eligieron a ratzinger. Esos dos datos me daban vueltas pero recién ahora puedo verlo con más claridad.

Jack Tollers dijo...

Surero, totalmente de acuerdo y, ciertamente, muy bien dicho.

Difícil de hacer, eso, pero Ud. lo hizo impecablemente.

Walter E. Kurtz dijo...

Esta chica White, quizá por la amenaza omnipresente de esa (terrible y temible) enfermedad, tal vez por ser un extraño caso de canadiense viviendo en la campiña italiana (una especie de Srta. Prim), es alguien para tener siempre en cuenta, aún cuando no siempre sea clara. Recuerdo lo que escribió a propósito del terremoto de Nursia (Norcia, entonces ella vivía ahí) y los ecos esjatológicos que le dio a lo ocurrido.

Nunca me cerró la renuncia "voluntaria" de B16. Recuerdo ver por televisión la parsimonia y tranquilidad con que los obispos escuchaban el anuncio "bomba". Ya estaba todo "atado y bien atado". Si ese discurso no era pour la galerie, no sé qué lo sea.

Anónimo dijo...

Siempre dije que este Papa era "fantástico", precisamente por lo que usted con mejor imaginación llama la pastilla roja de Matrix y notaba que dicha idea generaba antipatía y rechazo tanto en conservadores como en tradis. Hoy parece que la están entendiendo. Nada sería peor que otro Benedicto, un Múller o un Burke.
Nunca me ha parecido más claro eso de que Dios escribe derecho con renglones torcidos.

Anónimo dijo...

Señor Kurtz, estaban muy tranquilos porque no entendían el latín .

Anónimo dijo...

Vuelvo a relatar algo que ya conté aquí. Hace unos 15 años, un exjesuita, en una charla informal con un pequeño grupo de amigos y conocidos, dijo textualmente, hablando de su antiguo superior: "Bergoglio quiere ser Papa. Y si para ser Papa tiene que matar a la madre, va a matar a la madre". Pueden imaginarse mi inquietud y mi gesto (mi señora y yo nos agarramos al mismo tiempo la cabeza y nos miramos con rostro desencajado) el fatídico 13/3/13 cuando el Protodiácono dijo "Jorgem Marium"... Luego, como ya mencionó alguien, todos los signos indicaban algo malo, ya desde la patética primera bendición. Y, en estos años, la cosa está cada vez peor, con una aceleración que espanta... Que Dios nos ampare.

El Nevado

Fuenteovejuna dijo...

Qué magníficas reflexiones! Gracias, señor Tollers.
Hay que reconocer que Hilary White se recibió de profeta porque el mismo día de la renuncia de Benedicto comprendió en toda su magnitud la verdadera dimensión de la tragedia que se avecinaba.
Sabemos que la Iglesia ha tenido Papas que no supieron hacer honor a tan alta investidura. Alejandro VI, por ejemplo, fue uno de ellos. Aún así, a pesar de sus muchos pecados nunca se le ocurrió cambiar la ortodoxia doctrinaria.
Es más, la inexistencia de medios de comunicación en aquellos tiempos remotos impedía que la corrupción de papas y cardenales pudiera escandalizar la fe sencilla del pueblo ignorante que felizmente nunca se enteraba de nada.
Hoy, en cambio, la influencia arrolladora de la TV, la prensa oral y escrita e internet, permiten conocer al instante lo que ocurre en cualquier parte del mundo y nos muestran en vivo y en directo no sólo la corrupción de obispos y cardenales sino también la sorprendente herejía doctrinaria del papa argentino.
Justamente ese desprestigio brutal culpa de aquellos que en vez de dar la vida por sus ovejas son piedra de escándalo para que millones abandonen la fe, sumado al vaciamiento de la ortodoxia de la Iglesia para reemplazarla por una falsa iglesia, sin duda constituyen una de las señales del fin de los tiempos que Jesús nos advirtió que debíamos aprender a ver cuando se presentaran ante nuestros ojos.
Creo que esa es la sensación que también nos quiere dejar Steve Skojek, cuando al final de tan estupenda nota nos dice con ironía que coincide con Francisco en que Dios nos da sorpresas, pero se pregunta alarmado cuánto tiempo faltará para ver el final de esta película de terror...

Anónimo dijo...

Yo que vivo en un pueblo grande de España, cuando Benedicto XVI renunció y se estaba preparando el cónclave, el párroco que es un poco díscolo y muy progresita, en una misa de diario, dejó de entreveer que el nuevo Papa iba a ser diferente del Benedicto, menos teólogo que en realidad a la iglesia no le hacía falta, más pastoral y todas esas cosas que se dicen. Esto no tiene ninguna importancia porque igual era solo el deseo interno de él, pero es como si supieran algo. Porque nada más elido papa Bergogglio, en todas las parroquias incluso en círculos del Opus, no tuvieron cautela, es como si le conocieran de toda la vida, y supieran ya que era totalmente diferente a Benedicto, cuando en realidad desde esta lejanía de España, tampoco tendrían que saber quien era este personaje ¿no?

Anónimo dijo...

Con su delicadeza , Benedicto XVI , no hubiera podido gestionar ni soportar lo que pasa hoy en la Iglesia .
Por eso , la Providencia permitió que llegara Francisco , como dice Surero más arriba " impresentable, burdo, bruto, burro y maleducado de todo el colegio cardenalicio " ...le agrego Porteño y peronista .

Pues , creo que solamente , una persona con estas " cualidades ideales " para el cargo puede aguantar los desastres que se veían venir .

Es una opinión .

Elece

Gilles de Rais dijo...

Creo que a muchos, los que conocíamos el pasado de Jorgem Marium, se nos heló la sangre cuando Tauran hizo el anuncio desde el balcón de San Pedro.

En mi vida he vivido un cambio tan brusco de ánimo desde la alergia del “habemus Papam” a la desolación del post “Jorgem Marium”.

En el curso de algunos segundos, he sufrido en carne propia lo que los médicos nombran con el epíteto de trastorno bipolar, pegado a la RAI y viendo la entronización de la suma vulgaridad y escuchando el lunfardo “buona sera”.

Y aquí unas palabras particulares para Wanderer.

Porque desde ese momento he intentado sobrevivir cargándome al hombro lo cotidiano y necesario como lo son el trabajo y la familia e intentando olvidarme de lo que acontecía en San Pedro, pero sin lograrlo ya que siendo argentino viviendo en el exterior siempre alguien, con cierta dosis de saña, venía a recordarme las andanzas de Pancho primerizo.

Y con la sangre que bullía, al principio intenté cerrarme bien fuerte la boca, hasta que un día la abrí tan fuerte que ahora todos mis amigos y conocidos -quienes en leales condiciones se preocupan por mi estado de salud mental- evitan solicitarme al respecto.

Encontré en éste blog el consuelo, menuda consolación, pero consolación al fin, de enterarme que no estaba sólo y loco de perder con mis cavilaciones y caminando en el quinto circulo y camino al sexto del infierno de Dante, pero que otros que parecían cuerdos, también estaban a oscuras.

Desde entonces la oscuridad ha progresado y las alas del Mal se instalaron para quedarse y cegarnos la luz, pero gracias a las amistades invisibles tejidas en torno a ésta bitácora he también podido vislumbrar algo que se asemeja a una tenue esperanza, que había fallecido en mi alma aquel gélido 13 de marzo de 2013.

La esperanza es la siguiente:

Se acabaron los interrogatorios, la flagelación y las 3 caídas.

Pilato ya se lavó las manos y las palabras consoladoras a las mujeres fueron pronunciadas.

La Iglesia ya no está más ni en camino, ni en salida, ni en llegada. Estamos en el Gólgota. Vivimos en vivo la Pasión y la Iglesia, en su cuerpo místico, está siendo crucificada, como lo fue Cristo antes que ella. Quedaran la Virgen de los Dolores y San Juan. Algunas mujeres piadosas. Nadie más. Es la hora del Stabat Mater. Los cielos oscurecen y en poco tiempo escucharemos también un grito formidable que vendrá desde Roma: “-¿Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado?”.

Vendrá el tiempo del silencio y la bajada de la Cruz. El entierro. El miedo de los apóstoles que nos está ganando y el encierro de los que aún tienen la fé. Pero no habrá más signos visibles. La Iglesia de Cristo, igual que Cristo, habrá muerto. Será el tiempo del Otro. Del que viene en nombre Suyo. Tres noches, tres días. Tremenda noche, tremendos días. Habrá que aferrase. Al madero. Como San Juan. Que lo dejó irse llorando a Pedro y se quedó sólo con la Virgen al pie de la Cruz. Sin entender, sin comprender. Esperando.

Estamos viviendo la crucifixión y muerte de la Iglesia. Solo nos queda esperar. Desde el Oriente vendrá un grito : -Quis ut Deus! Al escucharlo sabremos que, al igual que Cristo, la Iglesia también ha vencido a la muerte y que el non praevalebunt se habrá cumplido.

Anónimo dijo...

Bergoglio no tiene solamente que matar a la madre por ser papa(?)esta matando a la iglesia catolica, y todos los cardinales saben porque .

luciano tanto dijo...

(Minucia lingüística: "hace años atrás", redundancia. o atrás o hace. En la falla cabe el resto...).

Anónimo dijo...

Cuando toda esta tormenta pase, dentro de varios años, se distinguiran claramente dos Iglesias. La Iglesia fiel, que será un pequeño rebaño, y la iglesia de la publicidad y la riqueza material.
Ahora estamos muy desolados, tensos, tristes por todo lo que está pasando. Pero no perdamos de vista lo importante. Es tiempo de guerra.
Es importante que cada cual pelee desde donde le toca. Hay que rezar mucho.
Agrego algo que es sumamente importante tambien: SEAMOS ASTUTOS COMO SERPIENTES. No dejemos que se queden con todo lo material. Hay que quedarse con colegios, conventos, etc. Es lo que más les duele. Hay que denunciar abusadores, escracharlos, perseguirlos. Hacerles la cosa bien dificil. Por más que no se logre mucho, por lo menos la habremos peleado.

Carlos

Anónimo dijo...

Lo del libro de Martel parece hecho para diluir la denuncia de Viganò.

M.

Eck dijo...

Si fue malo o bueno la renuncia de Benedicto, sólo lo sabe Dios y él. Lo que si sé es que la Iglesia Universal (la mayoría) ha vivido como Dorian Gray desde por lo menos el Vat. II, yo creo que antes. Pablo VI, los dos Juan Pablos y Benedicto han dado una imagen decente y aseada, intelectualmente buena, en algunos hechos épica, etc. mientras que con Francisco hemos visto el verdadero retrato de la podredumbre que habría detrás, el verdadero rostro. Bergoglio es el reflejo de la actual Iglesia cuando se mira a sí misma en el espejo ¿Cuantos de sus hechos, palabras, acciones, opiniones, ambigüedades,ignorancias, gustos, etc. son solamente suyos? Ninguno, lo hemos visto, oido y leido cientos de veces antes en sacerdotes, obispos y cardenales. Lo único no mediocre de Francisco es su sed de poder y dominio, por eso ha sobresalido entre sus iguales.
¿Qué hacer? (dixit Lenin) pues volver a lo básico, a Aquel que hace nuevas todas las cosas, volver a la gracia, ser santos, santificarlo todo a traves de la fe, la verdad y la caridad. Solos los santos han renovado la Iglesia.

Observador dijo...

El Nevado: en el cónclave de 2005, Bergoglio pidió a los cardenales que lo apoyaban que diesen su voto a Ratzinger. Este gesto no encaja con unas ganas desaforadas de ser Papa.

Walter E. Kurtz dijo...

Sólo per codere --como decía la Nona--, sería "Georgius Marius " (no Jorgem o Jorgius o sus variantes).

LESTRADE dijo...

Gilles de Rais... un poeta. Ahora es.... Giorgium Marium, no Jorgen Ma...

Jack Tollers dijo...

Luciano Tanto, gracias por la corrección lingüística (todos los días se aprende algo).

Anónimo dijo...

No sé por qué,pero sospecho que muchos aquí no hubietan visto con buenos ojos al tosco pescador de Galilea,apodado Pedro ...

Jan Ellery dijo...

No. Pero encaja perfectamente con el mandato de la logia que es la que elige el como, el donde, el cuando y quien.

Jan Ellery dijo...

¿No? ¿Y por que llega usted a tan sesuda conclusión?
Acaso será consecuencia de creer que la tosquedad que supone en Simón Pedro es comparable a la grosera, mediocre, burda, chabacana, peroncha, arrabalera, cancherisima del Bergoglio.
Error de confundir simpleza y sencillez con embrutecimiento y ordinariez. Sin contar lo mas importante: Pedro sí tenía la Fe. Eso lo convierte en sabio. El otro, no la tiene.

SM dijo...

El tosco pescador Simón que se convirtió en el Apóstol Pedro amaba, respetaba y veneraba a la Madre de Dios, la Santísima Virgen María, Inmaculada en su Concepción, siempre Virgen, no como otros toscos que le dicen " chica normal" o que " no nació santa".

Anónimo dijo...

Nevado: justamente, encaja perfectamente con su posterior eleccion....piense hombre!!

Anónimo dijo...

Martel comenzó su investigación como 5 años atrás... y Vigano recien saltó cuando se quedó sin departamentito en Roma y sin gorrito cardenalicio. no te dan las fechas amigo.

javcus dijo...

Observador:

«en el cónclave de 2005, Bergoglio pidió a los cardenales que lo apoyaban que diesen su voto a Ratzinger.»

En el 2005 el cardenal Martini, peligroso como él mismo por ser más inteligente, y jesuita como él, estaba vivo. Casi seguro que ése, reivindicado póstumamente por los masones, era el que manejaba los hilos de la mafia de S. Galo. Y si algo hay que reconocerle a Bergoglio es que no quiere a nadie que le haga sombra ni lo mangonee. Por eso me recordó al personaje del cuento de Borges, ese que maniobra para llegar a ser papa (¿alguien se acuerda del título?) en un comentario que no me publicaron.

Afortunadamente es zafio hasta decir basta y eso abre los ojos, al menos a unos cuantos. Claro está que en un mundo como el actual embrutecido hasta la médula por la zafiedad y dirigido por el márketing, un personaje como éste le va como anillo al dedo. Ahí creo que se equivocaron Benson y Soloviev al imaginar al anticristo como alguien malvado pero sublime: un personaje así actualmente no se comería un rosco y hasta resultaría repelente para las masas, porque las masas han sido condicionadas para aborrecer la excelencia. Miren si no los Zapatero, Obama, Kirchner, Chávez y un largo etcétera. Los grandes oradores y las ideologías son propios de los años 30; ahora lo único que importa son cuatro ideas mal digeridas —y cortitas, ojo, que leer mucho cansa— propias de un manual de autoayuda y ser ensalzado en los medios. Ya no vivimos la crisis de la Fe, sino de la propia Razón: el postmodernismo es pura y simplemente sensiblonería barata como patrón de conducta. Y en la Iglesia la Ortodoxia y la Ortopraxis no son más que etiquetas propias de «rígidos» mentales que rechazan el «acompañamiento», el «discernimiento», la misericorditis y la madre que los parió.

Anónimo dijo...

Eso que un lector dice de que el sacerdote muy progresista de su parroquia sabía que iba a ser totalmente diferente a Benedicto, intuyo que más que saberlo si se entiende un poco este lenguaje de signos es interpretable desde el primer momento. Cuando vi tras el habemus Papam con una voz que casi no se entendía y sin saber qué cardenal diácono era el encargado de anunciar la noticia, ni saber quien siquiera era Taurán, y sin mala intención ni saber de su enfermedad degenerativa me vino a la mente la palabra homosexualidad, no se por qué ,fue como una sensación premonitoria. Luego la salida a la logia de San Pedro en un clima extraño, como de calma tensa, lleno de fotografías que casi se ve destellear en cada baldosín de la plaza, la vestimenta sin la duleta como queriendo despojarse de los símbolos y atributos del papado, y sobre todo que no apareció con la estola de bendecir, lo que parece dejar aparcado por un rato su verdadera función para preocuparse más de meterse a la masa en el bolsillo. Luego esa inclinación ante el pueblo congregado como signo de humildad, que a mí no me pareció tal. Luego esos signos tan de cara a la galería como vivir en Santa Marta, viajar en un utilitario, ir a pagar la factura de su estancia que se quedan en eso en signos y marketing. El problema es que el marketing ya no aguanta desde hace tiempo ad intra de la Iglesia en muchos sectores y ahora no lo va a aguantar de cara a la sociedad.