lunes, 15 de julio de 2019

Apostilla a los árboles otoñales


El último post, dedicado a reflexionar sobre las dificultades de la vida religiosa en esta Iglesia de las últimas décadas, tuvo un elevadísimo número de lectores, sobre todo de España. Y también muchos e interesantes comentarios. Uno de ellos me pareció particularmente lúcido. Decía lo siguiente:
El compromiso que se asume en la vida religiosa y en el matrimonio es principalmente con Dios.
Si el cónyuge te abandona y te estafa, vos le debés igualmente fidelidad. 
Si la congregación cambia o te estafa, lo que hay que evaluar es si las condiciones permiten vivir los votos en sus elementos esenciales.
A mi modo de ver el escrito está encarado desde un punto de vista psicológico natural, sin tener en cuenta la dimensión sobrenatural y la principal referencia a Dios del voto religioso.
Que hay congregaciones que estafan, las hay. Pero eso no justifica de por sí abandonar la vida religiosa.
Yo respondí diciendo que, efectivamente, mi post acentuaba el aspectos psicológico pero que el mismo no debía ser despreciado, sin por eso desconocer la primacía de lo sobrenatural. Pero el núcleo de la cuestión que plantea el comentarista es la siguiente: el voto se hizo a Dios, y a Él se debe fidelidad, más allá de los desvíos de la orden. Si ésta me estafa, eso no justifica que yo rompa mis votos hechos a Dios. 
Lo que yo arguyo es que, en la actualidad, son muchas las órdenes y congregaciones religiosas que impiden cumplir esos votos. Y no lo hacen introduciendo mozuelas (o mozuelos) en la celda del fraile para hacerle romper el voto de castidad, sino volviéndolo loco (literaliter) y privando de sentido la vida que eligió, tal como intenté mostrar en el caso de monja fugitiva.
Pero el comentario da mucho que pensar, y pensando me vino a la memoria un episodio de la Vida de San Benito escrita por San Gregorio Magno. En el capítulo tercero, se narra que los monjes de un monasterio cercano a la cueva de Subiaco se acercaron a Benito para pedirle que fuera su abad. Luego de alguna resistencia, éste accedió y comenzó a exigir a sus súbditos la sujeción y el cumplimiento de la regla monástica, lo que pareció demasiado a aquellos, acostumbrados como estaban a una vida muelle, por lo que decidieron asesinarlo envenenando su vino. Sin embargo, cuando San Benito traza la señal de la cruz sobre la vasija envenenada, ésta se rompe y descubre el complot. Decide, entonces, dejar su puesto de abad y regresar a la caverna subiacense. Y escribe San Gregorio:
Entonces regresó a su amada soledad y allí vivió consigo mismo, bajo la mirada del celestial Espectador.
PEDRO.- No acabo de entender qué quiere decir eso de que “vivió consigo mismo”.
GREGORIO.- Si el santo varón hubiese querido tener por más tiempo sujetos contra su voluntad a aquellos que unánimemente atentaban contra él, y que tan lejos estaban de vivir según su estilo, quizás el trabajo hubiera excedido a sus fuerzas y perdido la paz, y hasta es posible que hubiera desviado los ojos de su alma de los rayos luminosos de la contemplación. Pues fatigado por el cuidado diario de la corrección de ellos, hubiera negligido su interior. Y acaso olvidándose de sí mismo, tampoco hubiera sido de provecho a los demás. Pues, sabido es, que cada vez que por el peso de una desmesurada preocupación salimos de nosotros mismos, aunque no dejemos de ser lo que somos, no estamos en nosotros mismos, ya que divagando en otras cosas no nos percatamos de lo nuestro. […]
El ejemplo del patriarca Benito y la reflexión de San Gregorio ilumina de modo análogo a nuestro caso. Hablando desde el sentido común cristiano y sin tener un conocimiento particular sobre el tema, creo que el compromiso o el fin de nuestra vida es conocer, amar y servir a Dios para gozarle en la futura. En otras palabras, nuestro objetivo es alcanzar el cielo; el objetivo no es, y no puede ser, ser sacerdote, monja, fraile o padre de familia. Estos son medios más o menos aptos, según sea la persona, para alcanzar el fin. Si luego de un prudente proceso de discernimiento que involucre todas las condiciones y virtudes necesarias -memoria de lo pasado, inteligencia de lo presente, razón, providencia, circunspección, cautela y consejo-, el religioso concluye que ese medio que eligió en su momento ha dejado de ser conducente al fin, es decir, la vida en tal o cual congregación le impide cumplir sus votos, no solamente puede sino que debe dejarla. Es lo que hizo San Benito según reflexiona San Gregorio: si la vida comunitaria en ese monasterio se le volvía imposible, le quitaba la paz interior y le impedía la contemplación, lo que correspondía era que lo abandonara.

Ya pasaron los tiempos en que los católicos podíamos darnos lujos que hoy parecen asiáticos. Me refiero a los tiempos en los que, cuando un joven descubría en su interior que tenía vocación para la vida religiosa como educador, podía elegir entre hacerse marista, salesiano, lasallano, viatoriano o escolapio; o si prefería entregarse al cuidado de los enfermos, podía hacerse camilo o hermano de San Juan de Dios; o misionero, se hacía pasionista o redentorista; o monje, y podía elegir entre benedictinos, cirsterciences, trapenses o camaldulenses.  Tiempos pasados. Como bien dijo otro comentarista, si hoy un joven considera que tiene vocación religiosa, más le conviene hacer una carrera universitaria, y permanecer célibe -como aconseja con insistencia San Pablo- hasta que escampe, si es que escampa, porque más que le conviene que el Hijo del Hombre lo encuentre esperando con la lámpara encendida, aunque sea sin hábito, ni votos ni hijos, a que lo encuentre en la celda de un rumboso monasterio con la lámpara apagada.

Nota bene: San Benito, cuando decidió dejar su puesto de abad, no se fue con la mujer que turbaba sus sueños; volvió a su casa, o a su cueva, a vivir en pobreza, castidad y penitencia. Dejar la vida religiosa porque la congregación se desnaturalizó implica continuar en otro ámbito con el cumplimiento de los votos que se hicieron, no tirar la chancleta. 


42 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Chestertoniano español dijo...

Supongo que hay esta la clave. Una vez alguien ha hecho sus votos a Dios pero ve que donde esta es materialmente imposible unirse a Dios a través de ellos, tendrá que cumplirlos como buenamente pueda, en solitario. Triste, pero puede dar muchos frutos.

Anónimo dijo...

Estimado Don Guander
Excelente este envío, como colofón de su anterior o como inicio de un nuevo tema.
Me pone contento que, entre los religiosos educadores, mencione a nuestros queridos maristas. Hace ya más de medio siglo hemos tenido muy buenos hermanos, verdaderos maestros y arquetipos.
Recuerdo que más de una vez salía la pregunta al “Fraile” ( como amicalmente los llamábamos): “Hermano: y usté porqué no se hace sacerdote?”
La respuesta, muy seria, aclaraba siempre el sentido de su vocación y destacaba la excelcitud del sacerdocio. Hoy resulta ya difícil toparse con un hermano y mucho menos plantear la vieja pregunta.
Baste preguntar a cualquier católico informado si conoce la diferencia. Claro, también en esa época: un Capitán era un Jefe de Escuadrón, ahora es un Jefe de vigilantes...
Permítame, ya que está, saludarlo a mi manera: VJMJ!
Qué siga usté bien
Puestero del Oeste

theodidactas dijo...

Así debió haber sido siempre: vida monacal en sus distintas formas pero todas centradas en el ideal de la union con Dios. Ese relajo de la multiplicidad de carismas institucionales, cada cura o monja creando una nuevq congregación, a mi modo de ver es parte del desorden. Con lo que afirma esta entrada lo que se vislumbra en el paisaje es la necesidad de la auténtica ortodoxia católica. Tal como la tienen las iglesias ortodoxas donde no existe esa variopinta diversidad de congregaciones, cada una señalando una partícula carismática de la esencia de Dios, sólo descubierta por la genialidad dada a un hombre o mujer que generalmente se coloca en oposición a la experiencia eclesial de su tiempo, un tiempo que no lo comprende según sus dictados muy personales.

Agustín dijo...

Y si se quiere una analogía con el matrimonio -aunque desconozco si esto es tradicional- dice el canon 1153 § 1:
Si uno de los cónyuges pone en grave peligro espiritual o corporal al otro o a la prole, o de otro modo hace demasiado dura la vida en común, proporciona al otro un motivo legítimo para separarse, con autorización del Ordinario del lugar y, si la demora implica un peligro, también por autoridad propia.

Lo cual de ninguna manera significa que uno se pueda rejuntar o faltar a los votos maritales.

Fuenteovejuna dijo...

Don Wander, estuvo usted acertado al recordar ese comentario que rescata el carácter sobrenatural de la vida religiosa como el primero, porque no hay duda que tanto en ella como en el matrimonio el primer compromiso que se asume es frente a Dios.
De ahí que el ejemplo de San Benito al retirarse del convento de esos malos monjes que lo querían asesinar para volver a su cueva y a la vida ascética que le permitía seguir en comunión con Dios, lo confirma.
No obstante, creo que en la vida religiosa hay un caso contrario al de San Benito que también confirma ese primer compromiso frente a Dios.
Si no recuerdo mal, es el caso de Santa Margarita María de Alacoque, a quien su hermano mayor presentó en el convento advirtiéndole a la Madre Superiora que, si bien su hermana sentía una gran vocación religiosa, no podía comer queso porque le caía muy mal, razón por la cual le rogó encarecidamente que no se lo sirvieran en el plato.
A pesar de la advertencia, alguna monja que la odiaba, no sé si la mesera o la cocinera, siempre le servía queso que la santa comía por obediencia sin chistar, sabiendo que después iba a sufrir una pataleta al hígado que la dejaba de cama.
¿Sería antojadizo suponer que al respetar el voto de obediencia Margarita pensara que de esa forma estaba reconociendo que su primer compromiso como religiosa era ante todo frente a Dios?
Supongo que no, y tal vez gracias a ese sacrificio, tiempo después el Señor la premió haciéndole conocer las promesas de su Sagrado Corazón.


Anónimo dijo...

Estimado Don Guander
Excelente este envío, como colofón de su anterior o como inicio de un nuevo tema.
Me pone contento que, entre los religiosos educadores, mencione a nuestros queridos maristas. Hace ya más de medio siglo hemos tenido muy buenos hermanos, verdaderos maestros y arquetipos.
Recuerdo que más de una vez salía la pregunta al “Fraile” ( como amicalmente los llamábamos): “Hermano: y usté porqué no se hace sacerdote?”
La respuesta, muy seria, aclaraba siempre el sentido de su vocación y destacaba la excelcitud del sacerdocio. Hoy resulta ya difícil toparse con un hermano y mucho menos plantear la vieja pregunta.
Baste preguntar a cualquier católico informado si conoce la diferencia. Claro, también en esa época: un Capitán era un Jefe de Escuadrón, ahora es un Jefe de vigilantes...
Permítame, ya que está, saludarlo a mi manera: VJMJ!
Qué siga usté bien
Puestero del Oeste

marcelino, pan y vino dijo...

Los Hnos. Maristas, para la década del 80, de cuando me tocó hacer la escuela primaria, ya eran medios enclenques, tanto en el Champagnat de Capital Federal como en el San José de Morón.
Sotana usaban solo dos: el Hno. Emilio y el Hno. Ángel. El segundo vive, pero ya no usa.

El resto de los Hnos. no duraban en la congregación, dedicados a la administración financiera de los colegios.

Pero parece que su época fue menos despareja; será que es más viejo.

Actualmente sobran los dedos de la mano para contar a los Hnos. Maristas de Argentina y se dedican, entre otras cosas, a alquilarle al turismo las villas maristas de Luján y Alta Gracia.

Aún consevo una foto con Emilio: yo con delantal de jardín de infantes y él con su cruz pectotal y anteojos de culo de botella. La tengo en la biblioteca. Cada tanto la miro.

Otra vez me gané un libro de la vida del santo fundador por haber hecho la mejor ilustración. Luego de recibir el premio se dieron cuenta que se lo deberían haber entregado a mi homónimo, pero no me lo reclamaron. Y creo que ahí me hice lefe.

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer, muy bueno el post.
Solo una cosa: no es "yo arguyo"?
Saludos cordiales

Walter E. Kurtz dijo...

Claro que tampoco la vida de Ermitaño Urbano es para todos. Y sino leamos (o releamos) la segunda parte de la biografía de Castellani.

Anónimo dijo...

De acuerdo con que es más importante la fidelidad a Dios que cualquier otra cosa, pero lo que es de lamentar es la infidelidad de religiosos y religiosas a las reglas de su respectiva orden. Tal es la causa principal de la desaparición, al menos en Occidente, de tantas de ellas, y claro, resultan fácilmente explicables las razones para dejar los hábitos cuando el instituto prescinde de su carisma originario. Sí, hay un lapsus, es “arguyo”.

Anónimo dijo...

Yo no soy tan pesimista. A pesar de la situación desastrosa actual, todavía hay buenos y santos católicos, y también buenos y santos sacerdotes.
Si un joven tiene vocación, yo no lo mandaría esconderse y esperar tiempos mejores, porque si todos hacen así, los tiempos mejores no van a venir nunca.
Lo que tienen que hacer el joven es conseguir un buen sacerdote que lo guíe y que le dé una formación paralela la del seminario.
Conozco algunos casos con muy buenos resultados.

Wanderer dijo...

Así es Kurtz, ni la vida del ermitaño urbano, de la del ermitaño rural, ni la del casado con familia numerosa o sin ella, es para todos.
Tampoco lo es la vida de fraile arrumbado y menospreciado por su hermanos en religión, ni la de la monja perseguida por sus hermanas.
Cada uno tiene su lugar en el plan de Dios. No es fácil describirlo, y mucho más difícil, en tiempos como los nuestros, cumplirlo.

Hermenegildo dijo...

Yo creo que los jóvenes con vocación auténtica debe entrar en las órdenes y congregaciones decadentes para reformarlas desde dentro.

Anónimo dijo...

Conocer, amar y servir a Dios es el fin universal. Vivir en pobreza, castidad y obediencia es, para un subconjunto, el medio de 1er orden para realizar el fin universal. Vivir en una congregación religiosa particular es, para un subconjunto del subconjunto anterior, el medio de 2º orden para realizar el de 1er orden.

El artículo trata de que alguien puede discernir que el medio de 2º orden elegido ya no es apto para el de 1er orden. Pero el discernimiento puede ir un paso mas allá, y permitir ver claro que el medio de 1er orden elegido no es, para uno, conducente al fin universal. Es precisamente el caso de los monjes del episodio, que debieron discernir que, si no les daba el cuero para ser monjes según las reglas de S. Benito, era infinitamente obtener la dispensa de los votos y cumplir los mandamientos divinos que continuar siendo monjes y cometer homicidio.

En cuando a la obediencia de Santa Margarita María de Alacoque, nadie discute que subjetivamente obró rectamente, pero también obraría rectamente subjetivamente alguien que, en esa situacion, discerniese que el legítimo amor a sí mismo presupuesto por el mandamiento "amarás al prójimo como a tí mismo" es incompatible con permitir que un cretino cause injustificadamente que uno sufra una descompostura.

Anónimo dijo...

Este comentario es una digresión respecto al asunto de este artículo pero no al tema del blog, por lo que dejo al anfitrion la decision de publicarlo o no.

Ampliando el foco de nuestra atencion de los llamados a la vida sacerdotal y/o religiosa a la totalidad de los fieles, comparto un relevamiento del año pasado del Pew Reseach Center al que llegué leyendo los últimos artículos del blog de Rod Dreher, sobre las observaciones que hizo en su reciente visita a Polonia, del cual selecciono las cifras de 6 paises.

Diferencia entre el % de personas en el rango 18-39 y el % en el rango > 40 años...

... que dicen la religion es muy importante en su vida:

Polonia 23
Grecia 22
Chile 21
Portugal 20
Argentina 15
España 11

... que concurren al menos una vez por semana a servicios religiosos:

Polonia 29
Portugal 16
Grecia 15
España 13
Arg, Chile 10

... que oran diariamente:

Polonia 25
Portugal 23
Grecia 18
Arg, Chile 17
España 15

Nótese que la diferencia no puede ser superior al punto de partida. Si solamente el 15% de los > 40 oran diariamente, la diferencia entre los 18-39 y los > 40 no puede ser superior a 15%.

Incluí Grecia para quienes echan la culpa de todo al Concilio Vaticano II.

https://www.pewforum.org/2018/06/13/young-adults-around-the-world-are-less-religious-by-several-measures/

Anónimo dijo...

Y también hay (rara avis), el/la que empieza a vivir una vida auténticamente religiosa luego de dejar la congregación, instituto o ministerio.

Agustín dijo...

Pregunto, alguno sabe algo de la Cartuja de Dean Funes? Un amigo piensa en probar con ellos, pero son casi nulas las referencias que conseguimos. Gracias!!!

A Cloaked Raven dijo...

Aplausos otra vez.

Coincido con lo que dice Agustín. El que ha conocido ciertos institutos de cerca y aún más por adentro, sabe que la situación no se asemeja al abandono del cónyuge sino al cónyuge abusador.

En cuanto a lo que menciona el anónimo de las 17:59... Hay un abismo de distancia entre el sacerdocio diocesano y la vida religiosa. No hay punto de comparación entre sobrevivir el seminario 7 años y manejar 1 obispo que supervisa cada tanto a vivir en un quasi seminario de por vida con más de un superior respirándole en la nuca a uno a diario.

Entiendo el razonamiento de fondo, pero cada cual ha de medir sus chances y sus fuerzas, como aconseja san Pablo en el tema del celibato, y para dónde lo sopla la gracia. Anécdotas como la que menciona Fuenteovejuna son muy simpáticas, hasta que el personaje no es santa Margarita y en lugar de dejarla la mandan a la casa a los meses de noviciado por falta de salud e incapacidad de relacionarse sanamente con otros miembros de la comunidad. Si mi perspectiva es de que mis chances de sobrevivir en el instituto son del 5%, con 80% de chances de pasarme 3, 4 años de mi vida adentro para salir hecho un estropajo humano sin carrera ni trabajo (y en muchos casos, hoy en día, habiendo peleado con los parientes reticentes para poder entrar y por tanto sin apoyo afuera)... No sé si es heroico y santo entrar de todos modos o más bien una gran imprudencia.

Del mismo modo que no se puede hacer torta de zanahoria con remolachas en lugar de zanahorias, las reglas y los institutos y modos de vida no son intercambiables. El mismo san Benito entiende que en condiciones regulares la vida cenobítica es la mejor para el monje, y que pretender hacerse ermitaño sin tener encima años de cenobio es una temeridad.

Anónimo dijo...

Fuenteovejuna,
respecto de: A pesar de la advertencia, alguna monja que la odiaba, no sé si la mesera o la cocinera, siempre le servía queso que la santa comía por obediencia sin chistar, sabiendo que después iba a sufrir una pataleta al hígado que la dejaba de cama.
Eso –dejarse envenenar por pura obediencia- no es catolicismo. Será estoicismo, alguna forma de hinduísmo, hasta puede que soberbia, no sé. Pero catolicismo, no es.
Por otro lado, ¿qué clase de sociedad religiosa es una en la que las monjas se odian y tratan de envenenarse entre sí?. No tiene nada que envidiar a una secta satánica.

Anónimo dijo...

Como toda Cartuja, nunquam reformata, quia nunquam deformata. Estuve allí hace más de diez años, en el primer grupo de aspirantes que recibieron a poco de inaugurada. El proceso de conocimiento del aspirante lleva tiempo. No duden en escribirles, es la vía de contacto. Celebran según la revisión de 1981, por supuesto manteniendo las características del rito cartujo. El discernimiento es metódico, extenso en duración y se evalúa con detenimiento cada paso, siempre en oración.

Fuenteovejuna dijo...

Anónimo de las 21.59
Creo que si Margarita hubiese dicho que no podía comer queso Dios no se hubiera molestado, es cierto, pero de ahí a decir que comerlo por obediencia no es católico, hay un gran trecho.
¿Acaso tampoco fue católico que Cristo aceptara voluntariamente morir crucificado? Porque además de poderlo evitar fácilmente de haberlo querido, creo que el tormento de morir voluntariamente en la cruz debe ser infinitamente más cruel que verse obligado a comer queso por obligación. ¿No le parece?

Anónimo dijo...

Fuenteovejuna,
Cristo es una persona de Trinidad y sabía para què se había encarnado.
¿Santa Margarita María habría recibido una revelación privada que le ordenaba dejarse envenenar?.

Anónimo dijo...

Fuenteovejuna, Jesús había recibido el mandato expreso del Padre de permitir que lo mataran. Recordemos que para que la obediencia de Jesús pudiese satisfacer por nuestros pecados, ella debía ser a un mandato que fuese EN ADICION a los 10 mandamientos que debía cumplir por su naturaleza humana y a los mandamientos de la Ley mosaica que debía cumplir por su condición de israelita. Ese mandato fue justamente que permitiera que lo agredieran, hirieran y mataran, que no hiciese uso de su legítimo derecho y su poder de impedirlo (Jn 10,17-18).

Teniendo esto en cuenta, la diferencia entre el caso de Jesús y el de S. Margarita es muy clara: S. Margarita no había recibido un mandato expreso de Dios de permitir que le provocaran descomposturas adrede.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

En mi comentario anterior sobre la diferencia del caso de S. Margarita con respecto al de Nuestro Señor Jesucristo está implícito, pero por si acaso lo explicito, que permitir que le causen adrede descomposturas tampoco se infería necesariamente de un mandamiento divino, lo cual es obvio, o del voto de obediencia entendido de manera objetivamente correcta.

Es posible que el entendimiento por S. Margarita del alcance del voto de obediencia haya sido rigorista a punto tal de implicar su deber de permitir esa agresión gratuita e injustificada, en cuyo caso su proceder fue subjetivamente correcto.

Fuenteovejuna dijo...

Amigo anónimo de las 9.59
Me parece que para no perder la partida ya le está buscando la quinta pata al gato. Sólo le diré dos cosas:
1) Si para nuestros enemigos hoy es fácil etiquetar de terrorismo de estado a la guerra contra el terrorismo marxista que padecimos hace cuatro décadas, no me explico cómo usted puede estar tan seguro de que no fué católica la obediencia de santa Margarita ¡a cuatro siglos de distancia!
Si la Argentina de hoy es completamente distinta a la de hace 40 años, ¿cómo podemos juzgar con los ojos de hoy lo que ocurría hace 400? ¿No le parece que el mundo cambió un poquito?
2)Si dos siglos antes que naciera Margarita el canónigo agustiniano Fray Tomás Kempis escribió la Imitación de Cristo, debe ser porque entonces se entendía que para ser perfecto había que imitar a Cristo. Claro, eso es imposible, pero era de suponer que para los santos no habría nada más delicioso que morir en el intento.
De modo que con la misma soltura que usted imagina que Margarita pudo tener "una revelación privada que le ordenaba dejarse envenenar", yo podría decir que tenía al Kempis en la mesita de luz y todas las noches le pedía a Jesús sufrir los peores tormentos por la conversión de los pecadores, incluidos usted y yo. Y por eso comía queso.
Estoy seguro que si Hollywood lo llevara a la pantalla sería la película más taquillera del siglo. No le parece?

Walter E. Kurtz dijo...

Ya sé, Wanderer. Me refería a algunos comentarios de más arriba que parecen minimizar lo que puede ser mantenerse como "ermitaño" en un medioambiente hostil como puede ser una ciudad moderna. Es que, además del caso que digo de Castellani, conocí unos algunos casos de religiosas de órdenes en extinción que están en esta situación viviendo solas en departamentos en Bs. As. ...y la verdad es que no tienen cara de ser muy felices que digamos. Y también por algo que me comentaba una vez un sacerdote viejo (ya muerto) sobre que en ambientes clericales muchas veces se idealiza la vida laical pensando que pueden curar sus heridas espirituales y psicológicas si largan los hábitos (o, incluso aquellos que si sin hacerlo, viven como si fuesen laicos).

Walter E. Kurtz dijo...

Fuenteovejuna: No sé a qué se refiere el anónimo pero calculo que quiere decir que ir contra la propia razón por obediencia (como en este caso) no tiene nada de católico. Quizá en este caso (que no conocía), Dios permitió esta idiotez de Santa Margarita para hacer un milagro a través de ella, para mayor gloria Suya.

Anónimo dijo...

Por escribirles me refiero a vía postal, y sean pacientes esperando la respuesta. El intercambio epistolar puede durar meses, no tanto por la cantidad de cartas sino por los meses entre una y otra.

Anónimo dijo...

Fuenteovejuna,
Me permito apuntar que en los primeros siglos de la Iglesia había cristianos que -para imitar a Cristo- buscaban deliberadamente el martirio destruyendo públicamente estatuas de deidades paganas. La Iglesia condenó esa actitud de buscar deliberadamente el martirio.

Unknown dijo...

En fait, sainte Marguerite Marie a tenté d'éviter de manger du fromage lors d'une collation mais le Christ le lui a reproché.

Fuenteovejuna dijo...

Amigo anónimo
Vista su intransigencia a no aceptar como católica la mortificación de comer queso contra su voluntad que Santa Margarita aceptaba por obediencia, fuí a Internet en busca de ayuda y tuve la suerte de encontrar en Wikipedia este emocionante relato en primera persona que la propia Margarita nos cuenta sobre esa terrible circunstancia que le tocó vivir en el convento.
Después de leerlo, saque usted sus propias conclusiones sobre si lo de Margarita era o no era católico. Dice así:
"Yo tenía hambre insaciable de humillaciones y mortificaciones, pero la naturaleza sentía hacia ellas irresistible repugnancia. No hablaré más que de una sola cosa que era superior a mis fuerzas: comer queso. Era algo hacia lo cual toda mi familia tenía aversión natural, de modo que mi hermano exigió al firmar el contrato de mi recepción que no me obligarían jamás a comer queso, cosa que me concedieron sin dificultad porque era algo indiferente".
"Pero en eso fue precisamente en lo que tuve que ceder, porque me atacaron por todas partes con tal fuerza que no sabía qué camino tomar, tanto más que me parecía mil veces más fácil sacrificar mi propia vida, y si no hubiera amado la vocación más que a mi propia existencia, habría preferido abandonarla antes que resolverme a hacer lo que en eso me pedían".
"En vano resistía, porque mi Soberano quería este sacrificio del cual dependían muchos otros..."
"Estuve tres días luchando con tanta violencia que daba compasión sobre todo a mi Maestra, en cuya presencia me hacía violencia para cumplir lo que me mandaba, pero después me faltaba el valor y me moría de pena viendo que no podía vencer mi natural repugnancia. Por fin dije:¡es preciso vencer o morir! Me fui ante el Santísimo Sacramento y allí permanecí tres o cuatro horas llorando y gimiendo para obtener la fuerza de vencerme".
Después fui a mi Maestra pidiéndole por piedad que me permitiese hacer lo que de mi había deseado (comer queso), y finalmente lo hice, aunque jamás he sentido tal repugnancia, la cual se renovaba todas las veces que debía hacerlo sin que por eso dejase de hacer lo mismo durante ocho años..."

Anónimo dijo...

En este caso particular parece que la Santa tuvo una revelación privada de que debía comer queso. No creo que se pueda hacer una regla general a partir de una revelación privada.

Agustín dijo...

¡Gracias Anónimo de las 22/12:49!

¿Alguno más que haya conocido o escuchado de la Cartuja deanfunense?

Anónimo dijo...

En primer lugar Wanderer gracias! Gracias a ustedes aprendí que H-ermita va sin "H"; gracias!).
No soy monje ni ermitaño; en el post anterior utilicé los vocablos《celda de un metro por un metro, y Ermita》 para ejemplificar un real aislamiento Espiritual --ni físico, ni intelectual-- en el que me encuentro. No fue la intención mentir, sólo una metáfora de mi situación. 《El resto de los comentarios nada es metáfora, ni invento》

Por lo poco que conozco, en la actualidad, los monjes Benedictinos, hacen un cuarto "voto de permanencia" --ó algo semejante-- por el cual no pueden mudarse a otros monasterios; esto, está claramente explicado en la Regla escrita por San Benito; "Aquí naciste, aquí te quiere Dios, aquí morirás "; para que los monjes no deambulen de monasterio en monasterio, buscando la Paz; sino, que la hallen en CRISTO y dentro de ellos mismos. Me parece que algo similar prometen los Cartujos.
Sería como el Matrimonio Sacramental, hasta que la muerte los separe del cuerpo carnal.

Según dicen, San Benito no es Sacerdote. Solo Monje.
Para sostenerme en la Fe, meditando a San Benito --también en otros Santos-- me recluyo en mi interior (Ermita-Celda) buscando el encuentro con CRISTOJESUS.
San Benito, los 3 años de estancia en la cueva de Subiaco, no recibía los Sacramentos, sólo comida que alguien le acercaba.
Contemplando a San Benito, soporto no recibir a Jesucristo Sacramentado a diario.
También soy muy optimista, y dentro de un poco, tendremos que buscar con la lupa los verdaderos Sacerdotes, que contaremos con los dedos de una mano, que realmente nos den el CUERPO y ALMA de nuestro SEÑOR.

Por ultimo.
Al leer al comienzo del post que muchos Ibéricos se conectan a su blog...me vinieron al pensamiento mis cercanos Antepasados españoles, viviendo y trabajando en las remotas y despobladas Aldeas de montaña, refugiados, obligados por nuestra querida "Santa" Isabel y Fernando a convertirse al Cristianismo ó el destierro.
Y les digo a ustedes queridos Hermanos, marranitos conversos Sefardíes:
《Que no los encuentre CRISTO en su regreso sin Bautizarse; no crean a los apostatas y herejes que les dicen que no necesitan Bautismo ni conversión.
CREAN en JESUS MESIAS mis hermanos, la Sangre Hebraica que corre por vuestras venas, tiene que GRITAR ¡¡¡VIVA CRISTO REY y MARÍA SANTÍSIMA!!!》
Salmo 88 4-5, 31-38.

Anónimo dijo...

Excelente su reflexión. Los Votos se hacen a Dios, Dios no traiciona, "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre" (Heb.13, 7-9a) y hay que vivirlos (si se hicieron Solemnes o Perpetuos) hasta el fin de la vida terrena. Dentro o fuera de la Orden o Congregación. Es verdad que muchos buenos religiosos fueron "expulsados" psicológicamente o marginados en un rincón del Convento y no sucumbieron a los continuos "cursos de-formación permanente", pero muchos quedaron afectados psicológicamente o físicamente (úlceras estomacales, cánceres.... neuralgias...). Otros decidieron salir PARA PODER VIVIR LA REGLA DEL FUNDADOR Y LOS VOTOS. Es muy triste leer las declaraciones Cardenal Prefecto de la Congregación para la Vida Consagrada.... que hiciera últimamente, donde habla de cambiar las formas de vida, de oración.... es otra "Vida Religiosa", como es "otra Iglesia" Pero.... Dios es el Dueño de la Iglesia y de la Historia.... y cuando Jesucristo dice. "Cuando vuelva el Hijo del Hombre... ¿encontrará fe sobre la tierra? y en otra parte del Evangelio habla de "Pequeño rebaño".... En esa misma Carta a la Hebreos, 13, 7-9, se nos dice que recordemos a los "superiores", puede entenderse los que nos precedieron en el camino del seguimiento de Cristo (Fundadores, Maestros de Novicios, confesores y Directores Espirituales, religiosos virtuosos y Santos que nos enseñaron cómo seguir a Cristo en tal o cual Orden o tal y cual Congregación, que debemos "reflexionar en el desenlace de sus vidas e imitar su fe" (los que ya curtimos más de sesenta años hemos tenido Santos Maestros, confesores, hermanos de Comunidad, ejemplos de amor a Dios, al Fundador y encarnado, hoy que se habla tanto de "estar encarnados", encarnado la Santa Regla y dando ejemplo a toda la Iglesia y aún a los no cristianos. Y terminas ese pasaje de la Carta a los Hebreos con esa sentencia: "Jesucisto es el mismo ayer, hoy y lo será siempre". Es lamentable que para poder vivir auténticamente (término muy usado hoy) las Reglas y los Votos... haya que dejar la Orden y la Congregación, pero así es.

Anónimo dijo...

Para Agustín:

Aquí tiene el correo postal, electrónico y teléfono/fax para contactar con la Cartuja de San José (Deán Funes):

http://www.chartreux.org/es/casas/san-jose/index.php

Ermitaño de La Comarca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Hay un error de razonamiento en el comentario del anónimo de las 0:40:

Los Votos se hacen a Dios, Dios no traiciona, "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre" (Heb.13, 7-9a) y hay que vivirlos (si se hicieron Solemnes o Perpetuos) hasta el fin de la vida terrena.

Claramente Dios no traiciona y Heb 13,8 es verdad, pero eso no implica que todos los que emitieron votos religiosos lo hicieron en respuesta a una indicación o inspiración divina, que ninguno de ellos pudo haberse equivocado al discernir lo que Dios quería de él.

En principio es posible que alguien se haya equivocado al hacerlo, en cuyo caso obtener la dispensa de los votos no sería traicionar a Dios.

Anónimo dijo...

El cuarto voto de "Permanencia" de los Benedictinos ó de otras Ordenes Religiosas; es para que no busquen otro monasterio, y luego otro, etc...hasta encontrarse a gusto, cómodos.
Lo mismo ocurriría en el Matrimonio, de carne en carne, hasta encontrar la mejor...

En caso que claudiquen, promesados perpetuamente, pueden pedir la dispensa a Roma --varios conozco monjes/as--.
Los votos religiosos no son Sacramento indisoluble, como el Matrimonio, ó los otros Sacramentos.
Los votos religiosos son personales es una promesa. Los "Sacramentos" son irrevocables, tienen el Sello Sacerdotal de Jesucristo Dios.

Como fue irrevocable la bendición de Isaac sobre Israel y no sobre Esaú el primogénito --a pesar del engaño de Israel--; quien ya había comprado la primogenitura por un plato de lentejas.

Anónimo dijo...

"Como bien dijo otro comentarista, si hoy un joven considera que tiene vocación religiosa, más le conviene hacer una carrera universitaria, y permanecer célibe "

Esto NO es asi!! Por favor! Si ir mas lejos en nuestra propia Patria hay varios Institutos en los que llevar a buen término una vocación religiosa.

Nadie niega la tremenda crisis de las ordenes y congregaciones religiosas, pero constantemente surgen nuevas. Creer que no hay opciones, y sugerir que teniendo vocación se estará mas a resguardo en el mundo me parece algo inspirado directamente por el maligno.