miércoles, 10 de julio de 2019

Árboles de otoño

Hace algunos días me comentaron que una religiosa a la que conozco desde hace mucho, dejó los hábitos y vive ahora sola en una pequeña casa que ha rentado. Lo curioso es que esta ahora ex-monja tiene más de sesenta años y casi cuatro décadas de vida religiosa. El motivo que adujo para justificar su decisión fue que sus superioras la cambiaban a un destino que ella rechazaba y entonces prefería pasar sus últimos años cerca de su familia de sangre. 
El hecho, que no es desacostumbrado en los tiempos que corren, provoca algunas reflexiones. La primera y más obvia es que probablemente la razón aducida no haya sido más que la excusa que, consciente o inconscientemente buscaba desde hace mucho para dejar la vida religiosa. 
La segunda es posterior a la primera reacción que mucho tenemos al enterarnos de defecciones como esta: “Fue infiel”; “No quiso seguir diciendo sí”, “¡Insensata!” o, incluso, proferimos la maldición del apóstol Judas: “¡Ay de ellos, que son árboles de otoño sin fruto!” (12). And yet… Me pregunto si esta infructuosidad de árboles otoñales se debió a su propia incapacidad de dar frutos o, más bien, al terreno en el cual fue plantada. Dicho de otra manera, ¿no habrá sido que esta religiosa decidió, en la plenitud de su juventud, entregarse a Dios en una congregación determinada en la que esperaba dar frutos pero que, a la postre, ese instituto religioso terminó estafándola, porque el terreno que le ofreció era pedregoso y sulfuroso? ¿Hasta dónde, entonces, las culpas no son compartidas o, más bien, recaen en los dueños del terreno?
Una buena parte de la vida religiosa actual se ha convertido en una estafa, y no me refiero a la estafa de la vida religiosa que denunciaba Bouyer en su Clérigos contra Dios; me refiero a otra más grave aún. Imaginemos cómo habrá sido la vida de nuestra monja. Habrá pasado algunos años en colegios de su congregación pero que ya no son gestionado por las religiosas sino por laicos que les conceden graciosamente, en el mejor de los casos, la coordinación de la catequesis, o la posibilidad de alguna breve reflexión diaria antes de izar la bandera. Coordinará catequistas que estudiaron sus catecismos según las directivas de las Conferencia Episcopal, que apenas sabrán los puntos básicos de la fe y que rebosarán de sociología y de palabras como “encuentro”, “solidaridad”, “amor”, “servicio”. Sus reflexiones diarias le entrarán a alumnos y maestros por un oído y le saldrán por el otro en cuestión de segundos. Si tiene suerte, esta monja organizará un grupo de “jóvenes misioneros” que se reunirá una vez por semana para tener veinte minutos de oración en los que, luego de leer un párrafo de alguno de los libritos de Mons. Tucho Fernández, se tomarán de la mano, cantarán una cancionista pavota y pasarán a la segunda parte de la reunión que consistirá, indefectiblemente, en planificar una colecta solidaria, un recorrida por un barrio pobre distribuyendo juguetes a los niños o una noche de juerga católica. 
Otro lustro lo habrá pasado nuestra religiosa como superiora de la casa que tiene su congregación para almacenar a las monjas ancianas y enfermas. Todo un privilegio: es la única casa que crece de toda la provincia religiosa. Su cometido será estar al día con el pago de los servicios de emergencia, mantener a raya a médicos y enfermeras y conseguir los mejores precios en las funerarias de la zona.
Probablemente, en sus años más jóvenes, la habrán destinado al pensionado que tiene la congregación en alguna ciudad capital, y en el que albergan a jovencitas que van allí a hacer sus estudios universitarios. Allí habrá intentado por todos los medios reunir un grupo de residentes al menos una hora a la semana para hablarles de la fe, es decir, de la necesidad de amar al prójimo, pero seguramente habrá tenido poco éxito. Las pensionistas estaban más bien preocupadas en sus estudios, en sus novios, en que no se les note demasiado las resacas de los fines de semana y en no quedar inadvertidamente embarazadas.
Puede haber pasado también algún tiempo en alguna casa “de misión”. Puede haber sido en Bolivia, donde habrá quedado condolida por la cantidad de jóvenes y adultos alcohólicos, pero su superiora le advirtió que es parte de la cultura de ese pueblo por lo que ella no tiene ningún derecho a ejercer colonialismo cultural pretendiendo imponer la sobriedad. También se habrá escandalizado porque en el dispensario que atienden sus hermanas religiosas se distribuyen a jóvenes y adolescentes pastillas y otros medios anticonceptivos. Pero nuevamente su superiora le advertirá que lo hacen porque las niñas ricas de la ciudad tiene acceso a estos métodos porque tienen plata, y no es justo ni igualitario que las pobres queden embarazadas o deban privarse de divertirse con sus novios. [Estos dos casos son reales; los he escuchado con mis propios oídos].

La “misión” puede haberle tocado en algún barrio pobre del país. Allí, junto a una capilla a la que un cura viene a decir “misa”, o algo que se parece, una vez por semana, habrá vivido junto a otras dos hermanas. Allí habrá enseñado a cocinar y a coser a las mujeres adultas, a lavarse las manos a los niños y el pelo a las niñas. Habrá tocado la guitarra con los jóvenes -los escasos jóvenes que asisten de tanto en tanto a la “misión”- y les habrá hablado de un Dios en el que ella escasamente cree porque, en definitiva, si ese es el Dios verdadero, una y otra vez se preguntará a sí misma si vale la pena consagrarse a él en pobreza, castidad y obediencia. Con los más pequeños, habrá pintado dibujos que luego colgaría en el interior del salón frío y feo que sirve de capilla, con la esperanza de que fueran un señuelo para que los padres de esos niños vayan a la misa dominical. Habrá soportado diversos sacerdotes, algunos mejores y otros peores, pero todos mediocres, y habrá tenido que disimular los problemas que esos curas tenían con el alcohol, con las mujeres o con los muchachitos, porque a ellos, como a ella, también los estafaron.
Llegada a los sesenta años, esta monja con toda legitimidad se habrá preguntado: “¿Qué sentido tiene mi vida? Si me equivoqué, al menos me quedan diez o veinte años para aprovechar”. Habrá imaginado su futuro en una agonizante casa religiosa de su congregación, rodeada de la indiferencia y el tedio de la vida comunitaria, escasa vida comunitaria con otras dos monjas de su edad o más ancianas. Habrá decidido, entonces, dejar los hábitos y volver junto a sus hermanos y sobrinos de sangre. Con lo que recibe de su jubilación de maestra, le bastará para vivir entre ellos, esperando recibir más afecto que el que recibía en su vida religiosa y haciendo algo que la haga sentir útil. 
Esta mujer, que entró en la vida religiosa a fines de los ’70 o principio de los ’80, fue estafada por la Iglesia. Habrá sido más o menos consciente y más o menos culpable de esa estafa, pero la plantaron en un terreno sin nutrientes, con sólo piedras y ripios que le impidieron crecer y dar fruto. Y ella no eligió el terreno. Ella tomó una decisión generosa y sincera, y fue engañada. 
¿Se equivocó? Probablemente, pero yo no la juzgo.


57 comentarios:

Anónimo dijo...

Cada vez que en la calle me cruzo con una monja pienso: ahí va una especie en extinción.

Anónimo dijo...

Muy ajustada descripción, triste, lamentable realidad.

Anónimo dijo...

Estafa el vaticano segundo.

Anónimo dijo...

directivas de las Conferencia Episcopal...que siguen el vaticano dos a pie juntillas
la monja se dió cuenta de la estafa del vaticano dos, pegó un portazo y se fue a la quinta del ñato. TARDE PERO SEGURO... jaja

Anónimo dijo...

Ha puesto usted en palabras lo que hace rato percibo respecto de muchos religiosos y religiosas que están decepcionados y tristes por una vida sin sentido, sin fuego... sin fe. ¡Gracias!

Anónimo normando dijo...

Querido Wanderer, un texto de antología. Para difundir, para meditar una y otra vez. Lo felicito de corazón. Ha dado exactamente en el clavo. Admirable. No hay que añadir ni una coma. Abrazo emocionado

Anónimo dijo...

Impresionante W su descripción. Es lo que viví con las monjas que estaban en mi parroquia. Usted ha dado en el clavo...

Anónimo dijo...

Y un añadido más.

Si entras en una orden con terreno abonado puede que te encuentres con un administrador enviado por el Vaticano que quiere llevar dicha Congregación a terreno estéril.

Que hacer en ese caso?

Son muchas las Congregaciones que en este Pontificado han sido intervenidas sin acusaciones claras mientras en el tema de abusos sólo tardan 30-40 años a apartar a los pedófilos.

Totalmente diabólico.

Capitán Ryder

Uno del monton dijo...

Muy triste por cierto. De todos modos no sé si es una estafa;un engaño que condujo a un error. Si su vida religiosa se inició a fines de los 70, ya se divisaba lo que se podía esperar de una vida consagrada en la Iglesia postconciliar. Por supuesto que no la juzgo, ni a ella ni a nadie.

Eck dijo...

Lo peor ni siquiera es el terreno pedregoso o sulfuroso, hasta alli crecen árboles, sino el clima gracial, helador, ártico o antártico hasta parecer al último infierno de Dante. No hay Caridad ni divina y humana que caliente el corazón y le haga sobreponere a todo por el Amor a Cristo crucificado. Una congregación religiosa, con sus reglas tan estrictas de gobierno (para estas no valen ni Vaticanos II ni dignidad humana ni libertad de los hijos de Dios...) sin caridad es una secta o un exprimidor humano o una sociedad totalitaria.
La hermana habrá pensado que, para hacer lo que hace y por la justificación que le da la orden y los superiores, lo puede hacer en su casa sin tener que aguantar las demasías de la superiora, el espionaje, las habladurias y las envidias de las compañeras, la pesadez y tonterias de los curas,la hipocresia de la jerarquía, los horarios, el sacrificio por una orden que luego, a la minima, te traiciona, sus jefes viven muy bien del trabajo de los siervos y que castigan la minima insubordinación. Uno se consagra para contemplar a Dios, salvar almas, por amor a los humildes no por ecologismo, filantropia y kumbayá, MASONISMO sientabien, para esos montas una ONG.

SM dijo...

No son tiempos para entrar en la vida religiosa. La Iglesia ha perdido el rumbo y se alejó de Jesucristo Camino, Verdad y Vida. Por eso no puede ofrecer ahora, un camino verdadero para la vida de un católico que tenga sentido.
Esperemos que aclare esta oscuridad, está casi apostasía que vivimos.
El que tenga vocación es mejor la cuide desde fuera de una estructura conventual, ofreciendo a Dios su vida, oración , trabajo y castidad.
Dios no abandona la Iglesia, creo en Fe que Dios mismo intervendrá en el curso de la historia del mundo y de la iglesia una vez más,como ya lo hizo en la Encarnación de su Hijo. El prometió cielos nuevos y tierra nueva.
Resistir en la Fe con Esperanza.
Ya no creo que humanamente se pueda corregir esta locura que nos rodea fruto de los pecados más abominables que el hombre ha cometido sobre todo en el siglo XX y XXI. La última palabra la tiene Dios. A esperarla confesados.

Un Nostálgico Lector dijo...

A veces me pregunto si todas esas santas y beatas mujeres del siglo XVIII en adelante, esas fundadoras de congregaciones religiosas femeninas dedicadas primero al catecismo y después a dar de comer a los pobres, con sus hábitos antiguos y elegantes como la famosa "cornette" de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul (fue dejada de usar por las hermanas el 20 de septiembre de 1964) resucitaran y vieran a sus actuales hijas; regordetas solteronas que usan un misero trapo como velo (si es que lo usan) y una chomba con un crucifijo diminuto para remarcar su "consagración". Si no hay velo hay un corte de cabello típico de una lesbiana alemana. Si esas beatas vieran a sus actuales hijas con casas enormes donde no hay casi nadie cuando ellas la fundaron había cientos de mujeres. Esas beatas viendo a sus hijas como moribundas misioneras que lo jamas dijeron "Jesucristo es tu Salvador" a un alma desafortunada.

¿Que dirían esas santas mujeres?

Anónimo dijo...

He leído que cierran dos Cartujas, una masculina en Portugal y una femenina en España. Pero no he podido verificarlo. Me llama la atención porque los cartujos no tenían problemas vocacionales. La que florece, en rama femenina, es la Fraternidad Monástica de Belény la Asunción de María y de San Bruno.

Anónimo dijo...

Hace bien en no juzgar, Wanderer. Usted describe, letras más, letras menos, mi propia vida. No fue el Vaticano II, fue el espíritu de los tiempos modernos. Salí después de 45 años, con 68 años. Las ansias de poder que vi y la imposibilidad crónica de las autoridades de reconocer ningún error, más una total indiferencia de mis hermanas hacia mi real situación espiritual fueron los determinantes. SEntí que me usaron como pieza de ajedrez. Obviamente yo también tuve mis responsabilidades. No lo niego. Después de salir hice la opción benedictina y estoy feliz. Vivo este tiempo con la ilusión con que entré a la vida consagrada entonces. Es para mí tiempo de reparación, de contemplación, de renovación auténticamente cristiana. Hace bien, no juzgue. El Señor tiene sus caminos y más vale tarde que nunca.

Anónimo dijo...

Eck la caridad es la corona de un Cuerpo Espiritual bien formado, es una corona que se alcanza con la obediencia pero en esta iglesia que ya no enseña la Verdad es difícil obedecer pues se obedece al error y eso ya no da fruto. El cuerpo espiritual está formado por los dones las virtudes y la Gracia. Debe ir creciendo con armonía sino queda defectuoso. La caridad es lo último que se alcanza.

Anónimo dijo...

CR si desde el vértice de la iglesia profesan herejías, la misma herejía es la cizaña que amarga la masa y ya no sirve para ningún uso y esto no es de ahora no es de bergoglio es del vaticano dos.

SM dijo...

" Si para la Iglesia significaba volverse hacia el mundo, desviarse de la cruz, aquello conduciría no a una renovación, sino a su fin". Benedicto XVI
Estamos ahora en el final del camino equivocado,que eligió seguir la Iglesia.
Esperamos por misericordia divina volver al camino correcto.

Anónimo dijo...

GASTON: Un sacerdote amigo de 70 años y ejerciendo desde los 24 me ha comentado que su percepción de lo que es la vida de la diócesis es como la de un tinglado, tramoya o decorado que se ofrece al espectador. Pero no es más que eso, un montaje artificial lo más grande posible y que, ahí viene lo bueno, sirve para ofrecer una representación de la supuesta vida de la diócesis. Representación que oculta la realidad que es la progresiva y constante destrucción del catolicismo en ese territorio y que él, a su edad y después de tantos años puede constatar inequívocamente. Pero como de mostrarse la realidad tal cual es, es decir autodemolición constante y progresiva, habrían reaccionado hasta los más conformistas hay que ocultar la realidad real y presentar esa realidad virtual. Lo que para mi amigo resultaba más duro era el constatar también que esa tramoya o decorado encubridor necesitaba de numerosos comparsas, figurantes o extras para funcionar como tal. Y él, como la monja del artículo, había llegado a la conclusión que eso era lo que la diócesis había hecho con su vida. Le habían estafado. Y ahora se pregunta qué hacer.

Anónimo dijo...

Estimado D Guander
Su reflexión tiene la simpleza de lo brillante.
No me equivoco si aventuro que la experiencia de la monja se extiende, lisa y llanamente, a cualquier profesión a la que, a un cristiano, lo haya encaminado Tata Dios en los últimos cuarenta años. Y no es el recurso fácil a eso de “los tiempos que nos tocan vivir”. Algo así como pelear un Vietnam individual, en el sentir de J Larteguy. Por tanto va mi gratitud a usté y mis respetos al Anónimo Normando
Qué ande bien
Puestero del Oeste
(solo, pero de pie y aún revisando los alambres)

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo, y muy triste.
Pero también hay que tener en cuenta que algo parecido ocurre en congregaciones conservadoras o tradicionalistas, por ejemplo Miles Christi o IVE.
Conozco más de un caso, de chicos que empiezan con toda piedad y luego también experimentan en algunos casos una gran frustración y "cuelgan".
Como contrapartida, es cierto que tienen muchas más vocaciones que las congregaciones o seminarios progresistas, pero también hay muchos que dejan y, no tengo claro, cuantas de esas mayores vocaciones (en comparación con las de los sectores más progresistas) perseveran.

SM dijo...

Qué hacer? Seguir sirviendo, amando y adorando a Jesús que fue el que le llamo a servirle, fue Jesús el que le miro y lo llamo por su nombre. Jesús está solo, abandonado y traicionado en los Sagrarios, no le abandonen en la última hora.
Jesús misericordioso dijo a Santa Faustina ante la convulsionada, poco caritativa y fría a veces vida comunitaria: " Deja que cada uno haga lo que quiera, tu haz lo que Yo quiero"

Anónimo dijo...

Las estrellas de los cielos caerán...
¿ Por dónde vamos de la Semana Santa ?
Abandonado por Sus amigos. Ante los tribunales.
¿ Jueves Santo ?

theodidactas dijo...

Una triste situación. Pero por fortuna no es la realidad de la iglesia de Cristo. Probablemente ha sido así en la vida de muchos hombres y mujeres consagrados. Pero no en todos. No se puede generalizar. Con seguridad hubo cuadros como el descrito en tiempos pre-conciliares. La diferencia es que la sociedad hoy está marcada por las innovaciones tecnológicas, especialmente en todo lo referido al mundo de las comunicaciones. La vida espiritual hoy se enfrenta a "objetos" como la radio, la televisión, el teléfono y el Internet que hace que el mundo de la congregación, del claustro o de de la parroquia se enfrente a situaciones que no fueron previstas por el fundador o fundadora de la orden o instituto. Sumado a lo anterior, hay que agregar la creciente erotización y hedonismo que se experimenta en la modernidad irreversible que vivimos. Hoy la vida religiosa, puede llegar a ser una opción más sincera que la que se tomaba hace cincuenta o cien años, cuando la única opción de movilidad social la brindaban los institutos religiosos. Lo cierto, es que el núcleo de verdad parcial que tiene la descripción nos debe llevar a mirar y vivir a todos los bautizados una vida de fe y plegaria más acorde con el espíritu apostólico que nos brindó Cristo y el Espíritu Santo. No todo es calamidad. El Señor es el dueño de la historia, verdad siempre tenida en cuenta por los grandes mártires de la iglesia. Cristo reina incluso en las noches más oscuras de la fe. Hay que rezar siempre, honrar al creador en todo, incluso ante hechos de la vida de otros que desafían nuestra fe.

theodidactas dijo...

Nada nuevo bajo el sol: No podemos caer en una desolación espiritual crónica producto de una distorsionada perspectiva histórica: Sucedía en los monasterios cistercienses lo siguiente en los siglos XVII y XVIII.

<> Tomado de: Observantiae Continuidad y Reformas
en la Familia Cisterciense. En efecto, las instituciones siempre están sometidas a la erosión moral y ontológica. La cura es individual.


A Cloaked Raven dijo...

Me parece un análisis muy acertado.

Es también la causa por la cual, gente joven que tiene inclinación por la vida religiosa, no intenta acercarse a ninguno de estos institutos. Es muy claro: para pasarse la vida peleando con el resto (eso en el caso de que te dejen profesar), sin vida regular, sin apostolados católicos verdaderos, sin hábito... son todas las contras y ninguno de los pros. En la inmensa mayoría de los casos, me atrevería a decir, la decisión se toma con mucha pena y dolor y ni una gota de pereza.

Ya se ha dicho antes pero vale la pena repetirlo: que falten vocaciones no es lo anómalo; lo anómalo es que haya aunque sea algunas, en este estado de cosas.

Anónimo dijo...

Pues sí que son tiempos. Y es más necesario que nunca.
Solo que hay que saber dónde ingresar. Y sí que hay dónde.

Anónimo dijo...

Viernes Santo, y bien avanzado en el día.

Anónimo dijo...

Le podría corresponder cobro de salarios retrospectivos por su trabajo, y/o una buena indemnización...
Un letrado por ahí...

Anónimo dijo...

Como diría mi abuelita "de muestra basta un botón", "de esta no se escapa nadie"...y otra anciana "llegará un momento que desconfiaremos hasta de nuestra sombra"...y otro amigo decía "sabemos que nos escuchan y saben quiénes somos"...pero DIOS es infinitamente mas real y todopoderoso que todo lo dicho.
Puedo hablar de lo que conozco, y lo que vengo observando en mi metro cuadrado de celda, y lo elevo a lo que hoy el www nos muestra.
Por todo lo que usted don Wanderer acertada y excelentemente describe, sumado los comentarios, y por lo que mi mente comprende; lo que hoy vivimos ya ha sucedido en otras épocas de la historia, y sólo los santos han rescado la Santa Iglesia de las "estafas desde dentro" y fuera.
La aprobación de la sodomía y la comunión a los adulteros, es según conozco, de 30 años para aquí y más también; el actual Pontífice sólo la ha hecho pública...y este mismo Superior que las aprobaba, hoy es un alto profe-vaticano.
La ideología lo atraviesa todo todo.

También considero, que hoy se habla mucho de la inteligencia, y hay muchos "muy inteligentes", pero la Sabiduría de DIOS, la misma que poseyó nuestro Padre Rey más Sabio, no tiene nada que ver con las neuronas humanas...la Inteligencia y la Sabiduría de DIOS es la "Infusión del Espíritu Santo" que habla...no son deducciones humanas.
Llegado el Tiempo, cuando a Dios se le dio las ganas, pude ver el alma en el Purgatorio, a Satanás en persona, y el látigo, los castigos, la Justicia-Misericordia de Dios (Salmo 135) ...recién ahí comencé a creer.

¿Que hacer?...alguien en el mundo estará celebrando "Santamente" una santa Misa...sujetarnos espiritualmente a esa santa Misa y recibir los méritos de N.S JESUCRISTO...continuar dando Gloria a DIOS, proclamando la VERDAD del VERBO, rezando, amando, haciendo el bien en el Espíritu de CRISTO, buscando la conversión y salvación de las almas...esperar que Él llegue.

Por la conmoción de los astros, también Dios me permitió ver terribles cosas reales que me/nos van a ocurrir...quizás muera ahí...solo espero estar confesado Sacramentalmente y en Gracia de Dios.

Anónimo dijo...

Desde dentro habría persecución pero no estafa anónimo 7:30 porque infiltrados siempre hubo.

Anónimo dijo...

El compromiso que se asume en la vida religiosa y en el matrimonio es principalmente con Dios.
Si el cónyuge te abandona y te estafa, vos le debés igualmente fidelidad.
Si la congregación cambia o te estafa, lo que hay que evaluar es si las condiciones permiten vivir los votos en sus elementos esenciales.
A mi modo de ver el escrito está encarado desde un punto de vista psicologico natural, sin tener en cuenta la dimensión sobrenatural y la principal referencia a Dios del voto religioso.
Que hay congregaciones que estafan, las hay. Pero eso no justifica de por sí abandonar la vida religiosa.

Wanderer dijo...

Anónimo 10:42, creo que tiene razón en que el escrito está encarado desde un punto de vista predominantemente psicológico. Pero usted sabe que la gracia Dios en la vida religiosa profesando una Regla en obediencia a un superior, y si esos superiores hacen caso omiso la Regla o, peor aún, la cambiándotelo y deforman, ¿hasta qué punto la obediencia sigue siendo válida? ¿Hasta qué punto la consagración a Dios en esa congregación determinada siguen justificándose? ¿No será conveniente, e incluso necesario, que esa persona preserve su consagración a Dios huyendo de los falsarios? aunque más no sea para preservar la cordura...
Y pasemos a casos concretos: conozco una orden mendicante que posee, en su provincia argentina, un buen porcentaje de frailes que están mal -realmente mal- psicológicamente por los motivos que expuestos más arriba. Y sus superiores, en vez de ayudarlos, los golpean aún más, arrumbándolos en conventos donde saben que su mal empeorará. Otros frailes, un poco más fuerte, resisten respirando de vez en cuando aires más puros en ambientes científicos o laicos.
¿Hasta qué punto, entonces, tiene sentido esa vida "religiosa"? ¿Hasta dónde el religioso está obligado a la obediencia?
No puedo dar una respuesta definitiva, pero creo que el factor psicológico debe ser tenido en cuenta, además del teológico.

Luis Ignacio dijo...

SM ¡Bravo!

Soldado Colifo dijo...

Recuerdo, no sin nostalgia, a una anciana religiosa española, precisamente catalana, enviada a una casa de su congregación en algún lugar perdido y empobrecido de la Pcia. De Misones, no viene al caso dónde. La comunidad, afincada en una modesta casita, detrás de la más modesta casa parroquial, estaba compuesta por dos religiosas más: Una de más de 80 con principios de Parkinson y otra curentona super progre y con aires de "torta" cheta; Esta buena religiosa, la catalana, había sido misionera muchos años en África y en Camerún, lugares a los que había llevado los consuelos de la fe y también de la medicina porque era enfermera profesional. Llegada hacia poco a la ante dicha comunidad, la de Misiones Arg. Tanto sus cofrades, sobre todo la más joven, así como la provincial de ese momento, una suerte de "Sandra Mianovich" venida a menos, comenzaron a hacerle la vida imposible, sofocando todo proyecto misionero en ese lugar, con acusaciones tan graves como infundamentadas: Loca, Fabuladora, Histérica, Etc. Etc. Etc.
Claro, demás decir que sus acusadoras invetian su tiempo en visitar familias acomodadas para tomar el té o salir de paseo de compras a los centros comerciales de las ciudades más cercanas.
Finalmente esta buena hermana en parte a pedido suyo y parte fruto del turbio accionar de estas nefastas fue enviada a su tierra natal, a una comunidad de su congregación cercana a la casa de sus familiares, aún conservo una carta suya que me dejó antes de partir dónde narra todo lo que sufrió externa e internamente y recuerdo con mucho afecto un llamado que me hizo al año siguiente para Navidad en el cual me contaba que había llamado a Argentina para saludarlas y darles su perdón...

Thomas J. Hennigan dijo...

San Antonio de Padua dejó su orden para ser Franciscano y realizó una misión extraordinaria. Quiso ir a predicar a los Moros, pero al llegar a Sicilia no pudo seguir adelante. Me pregunto qué pensaría San Antonio de la Orden Franciscana en la actualidad. Los caminos del Señor son extraordinarios y misteriosos. San Ignacio después de su conversión tenía ganas de entrar en un monasterio no reformada porque supongo que pensaba que podría seguir al Señor hasta la cruz mejor en un tal monasterio que en uno reformado. Queriendo ser generoso como pide San Ignacio en su oración que se encuentra al final de los Ejercicios, creo que podremos alcanzar la santidad en cualquier circunstancia. Ojalá esta ex-monja encuentre paz y quiera dedicar lo que le queda de vida al Señor de la mejor manera.

Anónimo dijo...

Soy el mismo anónimo.
El factor psicológico es importante, porque es un elemento que hace a la idoneidad; de modo tal que si el ambiente hace daño, causando la falta de idoneidad psicológica, el religioso debe abandonar ese ambiente.
Pero el voto religioso obliga ante Dios. De modo tal que el religioso no se debe preguntar si los superiores cumplen sus votos, sino si le es posible a él cumplirlos en el estado actual de su congregación; y esto en elementos esenciales y no accidentales.
Es por eso que digo que no interesa si los superiores están corruptos, sino si el religioso puede vivir sin corromperse.

Luis Fernando dijo...

Cada vez que veo a un joven que parece tener vocación al sacerdocio y/o a la vida consagrada, me pregunto si no sería sabio recomendarle que se espere unos años antes de entrar en un seminario o un noviciado, a ver si escampa.

Anónimo dijo...

Hoy día para entregarse a Dios a través del Sacerdocio ó de votos religiosos, es necesario estar realmente inspirado, fortalecido, y guiado por el Espiritu Santo plenamente...ser como un Profeta del Antiguo Testamento...es la única manera de soportar tanto relativismo, falsedad Evangélica y seudo Apostólica.
He visto en estos años, tantos jóvenes y adultos, obispos, abades, superioras, monjes, monjas, consagrados a perpetuidad y laicos, dudar tanto de su Fe, apostatar a la Verdad de N.S Jesucristo, relativizar y falsear la Misericordia Divina, hablar de flexibilidad y paciencia como único camino ha DIOS, disolver y negar el sacrificio y la Cruz...miren a su alrededor y verán, es terrible.
Son tiempos de grande herejía y apostasía...estoy sorprendido, cuando converso con religiosos no puedo entenderlos. Te destartalan y destruyen la Fe. ¿Leerán el Evangelio donde habla Nuestro Señor?

Hoy día, quien a sido realmente tocado por CRISTO, le espera un grande sufrimiento. Orar y perseverar en la Verdad de Cristo, no callarlo, y continuar en su Hermita.

Anónimo dijo...

No se puede alcanzar la santidad en cualquier circunstancia, claro que no.

theodidactas dijo...

No salieron las citas. Las escribo nuevamente para explicitar que siempre pueden haber casos de relajamiento. Citando un documento histórico de los cistercienses afirma:

La falta de vocación de algunos sujetos: poco a poco se instala en los monasterios la costumbre de colocar a los menores de familia para que no compartan el patrimonio familiar. Es evidente que muchos de ellos carecían de vocación monástica, y su presencia en el monasterio sólo engendraba la relajación del vigor de la disciplina y, como consecuencia, enfriar la vida interior de los monjes. Sin contar que turbaban la paz de la comunidad por su actuación frente a quienes intentaban poner en tela de juicio el estilo de vida del monasterio y la suya propia.

Ricardo Giardina dijo...

La respuesta a todo este drama está en la"Carta a un Trapense" del P. Mario José Petit de Murat

Anónimo dijo...

No hay que predicar el Evangelio porque no es el modo de compartir las experiencias y las riquezas de las religiones ajenas o aún del ateísmo.
No está mal hacer lo que a uno le parece porque al Evangelio hay que analizarlo según el paso de los tiempos.
No hay que decir ni hacer lo que está bien y reprimir lo que está mal porque se es un amargado, un santurrón y una Iglesia en entrada no es salida.
Hay que sentarse con usureros y pervertidos, para animarlos en su tarea no sea cosa que señalarles errores y horrores nos hagan antipáticos.
Hay que comprender a los pederastas y pedófilos porque Jesucristo (nuestro hermano no Nuestro Señor) no podía imaginarse que hubiera jóvenes tan esbeltos y apetecibles, y -al final- uno tampoco es de hierro y nuestro hermano y nuestro padre son muy misericordiosos.
Tampoco hay que ser muy severo con los tiranos asesinos ni con las sociedades secretas exterminadoras de personas por nacer, o con colectivos (o trencitos) de entusiastas del amor entre baterías y cables del mismo polo, porque nadie es quien para ponerse la toga y juzgar, aunque si lo sea para juzgar a los que no aceptan las reglas de la nueva Jerusalén del NOM.
En fin, después de todo esto (y muchas cosas más que podrían compartirse en el Sinodo de Chantas y Farabutes de Medio, Cercano y Lejano Oeste-Este-Aquel-Y más aca), cabe bien preguntarse: ¿No será mejor ir a tomar mate con los viejitos de mamá y papá, si todavía viven, que seguir rodeado de estos cínicos e hipócritas que la van de oenegeístas de la solidaridad?.
Inquieto Mass Hóniko, una pulga entre los gatos.

SM dijo...

No tengo votos religiosos, así que me muevo en ambientes laicos y de formación profesional. Puedo asegurar que no respiro ningún aire puro en esos ambientes, al contrario. El único aire puro que respiro lo recibo de rodillas ante el Sagrario y pasando entre mis manos las cuentas del Rosario, pronunciando el bello nombre de María.
Mirando mi vida ha sido en ese lugar donde el Señor ha forjado mi espíritu, me ha hecho crecer, madurar sicológicamente, me ha fortalecido, me ha consolado, guiado, corregido, me ha enseñado sobre el valor redentor del sufrimiento, me ha dado paciencia para soportar los lobos furiosos del mundo, me ha protegido, he pasado numerosas pruebas de fidelidad donde queria ya " tirar todo" , solo me ha retenido en la fe el Amor del Padre.
Para todos es difícil vivir las virtudes, más en esta época oscura de la historia. Pero es ahora donde deben brillar las estrellas de los santos en el firmamento.
La vocación particular de cada uno es un llamado personal que hace Dios, y la fidelidad es a El en primer lugar. En la oración se encuentran todas las respuestas, en ese diálogo con la Sabiduría Eterna, que sabrá dar fortaleza al alma en el lugar en el que este, uniendo su cruz a la de Cristo, o guiarla al lugar donde más conveniente para la obra redentora.

Anónimo dijo...

De cierta relación con el tema en cuestión, ayer apareció un artículo de Marco Tosatti en el cual se narra el dulce trato que el Papa de la Misericordia ha dado a los Franciscanos de la Inmaculada...Dan ganas de ponerse a llorar. Estamos ante el Mal, en una forma bastante pura:
Franciscanos de la Inmaculada

Anónimo dijo...

Mucho para agregar, a este texto triste y elocuente de Guander, no hay.
Emocionante por lo certero y acojonante por lo que describe.
Que se apiade Dios de todos nosotros. La deriva indetenible de declive y decadencia es demasiado abrumadora ya. En fin... que para colmo LA ESTAFA no viene desde el CVII y nada más. No. Si no se toma nota de eso, se adjudicará todo a un episodio malo en si, no hay dudas, pero incapaz por si solo de generar la abominación actual. Mucho atras hay que mirar. Levantad las cabezas... si, pero por dos razones. Una, porque es muy posible que se esté acercando la salvación, entendida como un final oportuno ya que existe un gran riesgo de perderse. Dos... levantad vuestras cabezas y miradas, para otear muy lejos hacia atrás en el tiempo para ver aquellos barros, que eran tenidos por oro. Si se raspa fuerte se verá el engaño y la estafa.

Pepe dijo...

Magnífica radiografía de la inmensa mayoría de Congregaciones e Institutos religiosos... he conocido situaciones muy parecidas en monjas y religiosos en España.

Anónimo dijo...

Soy parte de los anonimos.
Uno comprende, lo que a ido y está sucediendose en estos momentos: "El destierro total de N.S. Jesucristo y su EVANGELIO".
Cristo molesta, Cristo aburre, Cristo es demasiado exigente, Cristo a muerto...mejor hablemos del Amor, la Paz, la sicología, reflexologia, yoga, etc.
Ahora comprendo de años atras, ni que hablar ahora, cuando insistía con Cristo y Cristificar nuestra vida...me miraban como un retardado, un demente...

*Personas con adicciones que pedían auxilio en los conventos; "LES PREGUNTABA luego": ¿Te hablaron de Jesucristo?...Nooo, me dieron chocolates y membrillo.
*Personas con problemas de ánimos; ¿Te aconsejaron rezar el Rosario? Nooo, me recomendaron que salga de yoping, que vacacione, ó un buen sicólogo ó siquiatra.
*Personas sin lazos matrimoniales, que buscaban formalizar con Adulteros/as; ¿Te orientaron que busques alguien libre (no adúltero) para casarte Sacramentalmente? Nooo, que sigamos para delante, y el Sacerdote nos dará una bendición a los "Anillos" y una ceremonia secreta para no escandalizar...haaaa, que bueno.
*Personas Jovenes (novia/novio) que mantenían relaciones sexuales; ¿Les aconsejaron la Castidad? Nooo, mientra haya "Amor"...claro, para que no huyan.
*Personas esponsales que ya no podían tener hijos; ¿Les aconsejaron el método Católico? Nooo, profilácticos.
*Personas con desviaciones sexuales; ¿Te propusieron el ascetismo? Nooo, mientra allá Amor y concordia...luego son recibidos amboos ó ambaas y trabajan en dichos lares.
*Personas que quieren disciplinar y catequizar de pequeños sus hijos...¿Que les dijeron? Nooo, disciplina no, que sean "libres" no los cansen de pequeños con CRISTO, los pequeños son puros, sabrán elegir.
*Etc.

Cuando uno cuestiona todo estas diabólicas irregularidades, y otra tantas, automáticamente pasas a ser un rigorista ó Jansenista.
Te dicen que la Iglesia sigue siendo la misma de siempre, desde el inicio; que todo está muy bien explicado en la perenne doctrina Católica y Evangélica.
Que estos son tiempos de mayor Misericordia Divina. (Jojojo! llegó Santa Claus)
《Te dicen, que todas estas PERSONAS tienen buenas intenciones, y lo que importa es el bien que hagan...luego veremos si les hablamos de CRISTO》


Anónimo dijo...

Un artículo breve y contundente. Cierto, los signos de los tiempos no favorecen la Fe, ni la Esperanza, ni mucho menos hacen fácil el crecimiento de la Caridad. Y sin el crecimiento en estas virtudes básicas y las que van con ellas: Prudencia, Fortaleza, Justicia y Templanza, que difícil, si no imposible, resulta seguir de cerca al Señor y proyectarlo a los demás, enseñando la Verdad que Cristo nos ha revelado. Pero no olvidemos que la Iglesia sigue y seguirá viva hasta el fin del mundo y que existen testimonios de vida consagrada maravillosos. Recemos por la Iglesia y por la fidelidad de quienes, conscientes del compromiso de amor que tienen al haberse entregado a Dios, quieren corresponder plenamente a la Gracia (la vida de Dios en nosotros) que nunca nos deja de dar el Paráclito y que hace posible nuestra identificación con Cristo. Si se ha entregado la vida, con ella se entrega la libertad y, paradójicamente, somos entonces libres para amar plenamente lo que Dios nos pida siempre. No, la Iglesia no nos engaña, es la Esposa de Cristo y Madre amorosa. Somos nosotros los que perdemos de vista el sentido sobrenatural de nuestra existencia, al no corresponder al Don de Dios. Que Nuestro Padre del Cielo bendiga y ayude a esos hermanos que no han podido o no han sabido (por la razón que sea) seguir adelante. Pero que no permitamos que entre en nuestras vidas el desaliento, la visión puramente humana, de Nuestra Madre la Iglesia. Luchemos por ser fieles, cada uno donde Dios nos quiere y pidamos, como hacían los Apóstoles: "Auméntanos la Fe",que con ella viene la Esperanza y la certeza del Amor de Dios por cada uno de nosotros (Trovatore)

Anónimo dijo...

No está mal, pero un poco de "haches" también ayudan.

Anónimo dijo...

Soy anónimo 7:30 / 19:59 / 11:01

Estimado muy emocionante y elocuente su artículo.
Pero el mayor "crecimiento de la Caridad" en nosotros, y que debemos por Gracia de Dios buscar en el prójimo, es el de conducirlos a Cristo. Cristo es nuestro único Camino, Verdad y Vida. Su último mandato antes de ascender en Cuerpo Glorioso a los Cielos es "id por el mundo y haced que todos sean mis Discípulos, bautizandolos en el nombre de Padre del Hijo y del Espíritu Santo." (No sé, si ya alguien creerá que resucitó?)
Con la Caridad, y en unidad se crece en la Fe y Esperanza sobrenatural.

《No, la Iglesia no nos engaña, es la Esposa de Cristo y Madre amorosa.》muy bien, esto es así...pero lo que expuse benevolamente (en los 3 comentarios) es sólo una pequeña muestra, se podrían escribir libros de engaños y fraudes actuales; ni hablar de los infiltrados ideológicos del género y los negadores de Satanás, el Purgatorio y el Infierno.

Muchos argumentarán: "Dios saca bienes de los males"...y es así, pero ese bien, esa buena semilla hay que sembrarla en el Espíritu de Cristo.
Nosotros, como barro que soy, ó piedras del edificio de CRISTO, debemos sembrar Su Verdad, Su Evangelio -Convertios y creed en la buena Noticia-, para Gloria de Dios, salvación de las Almas y evitar nuestra condenación.
《Es terrible la Zurda, la Derecha y el Fuego de Dios. Salmo 20 (21), 9-10》

theodidactas dijo...

Yo diría los siguiente: Y reitero, la crisis es de vieja data pero se expresa cuasipoéticamente en la actualidad. Es decir, si tomamos los documentos propuestos para el sínodo de la amazonia, estos están llenos de referencias bíblicas que aparentemente dan cuenta de una iglesia nueva, la iglesia del encuentro. Ante tanta confusión doctrinal, que por un lado idealiza el mundo indígena, dando a entender que poco lo conoce, lo que se hace manifiesto es la confusión identitaria que sufren sacerdotes y obispos en la actualidad. Parece que llevar sotana es cosa difícil, pero afirmar un sentido católico mucho más. Son en el fondo documentos cuya sintaxis teológica, suave y llena de "Espíritu Santo", lo que expresan es una furiosa patología institucional de la iglesia en estos tiempos. Como solucionar esta patología: volviendo a las bases ortodoxas del catolicismo y enfatizando el kerigma cristiano. Puntos a seguir:
1. Las sagradas escrituras son textos revelados por Dios. No son equivalentes a la Pacha Mama ni a la Gaia de los científicos de hoy.

2. La tradición litúrgica en toda su diversidad de ritos, occidentales y orientales se tendrá que restituir.

3. Los concilios de la iglesia son códigos de comunicación a ser aprendidos con rigor, especialmente por los especialistas de la iglesia: sacerdotes, obispos y monjas.

4. Los dilemas doctrinales tienen que ser resueltos apelando al testimonio de los Padres de la Iglesia. Un papa no puede por capricho reemplazar el magisterio de la iglesia. Muchos menos una conferencia episcopal de los obispos de un país.

5. Las fuentes antiguas de la iglesia, incluso no patrísticas deben ser consideradas. Existen y han existido grandes pensadores cristianos. Deben estudiarse y meditarse. Caminar con Cristo hoy, es caminar la vida de la iglesia, considerando que la iglesia triunfal está con nosotros.

6. Incluso la literatura apócrifa antigua de orden cristiano puede ser mas sana y revitalizan que las manías homoeróticas de tanto teólogo y sacerdote afeminado de hoy.

7. El mensaje apostólico en su esencia, como el patrístico y la lucida reflexión escolástica tiene que actualizarse por los creyentes en una vida de unión y testimonio de fe.

8. Ser humildes con todo lo que creemos afirmar de nuestra fe: para eso la liturgia vuelve a ser fundamental. La liturgia nos pone de rodillas y acalla nuestro discurso por muy sabio y santo que parezca.

Propongo como guía estos puntos para hacer exégesis a los documentos magisteriales de la iglesia. ¿Con qué nos encontramos?

Atención, yo quiero seguir esta línea de acción.

Anónimo dijo...

Gracias por la corrección!
Tendría muchas más faltas horror-gráficas si no me autocorrigiera, luego de escribir. (También, horror creí que iba sin H, como error que se escribe sin H)
Me trago las "H" en las "a" y en el "aya" de "haber".
También tuve que googlear "ido" de haber ó ir que creía que iba con H, se escriben igualmente "ido"; (también este último iba lo escribí con H y luego la borré).
Entenderá que soy medio menso...

Gracias, me alegra y acepto las correcciones que considere necesarias.
Anticipadas gracias!

Anónimo dijo...

Yo tengo una hermana de sangre monja y aprendimos a los golpes a que no hay que abandonarla a las bondades de la congregacion. Le visitamos y le preguntamos que necesita y como esta.
Se que a algunas autoridades no les gusta pero que se la aguanten. Nos rotamos con mis primos y amigos y la visitamos este donde este.


Anónimo dijo...

No tan Bravo!

Quizás debe desincardinarse de su obispo y vivir su sacerdocio eterno fuera de ese vinculo venenoso para la fe y la santidad.

En efecto, el centro de la crisis tremenda de la Iglesia (no lo limito a la jerarquía, de la Iglesia) está en los obispos.

Si fuera sacerdote anciano me buscaría poder seguir celebrando la misa, en privado, y un medio de subsistencia, y me desembarazaría de ese lastre inútil que lo puede llevar a la condenación eterna. Salvo que tuviera un buen obispo, lo que es rarísimo.

Por demás el obispo bueno de hoy puede ser reemplazado por el malo mañana, sería lo normal. Y no es lo mismo cambiar a los 40 años, que a los 50, 60, 70 u 80.

Es más, si fuera sacerdote en una diócesis podrida armaría además una red de fieles honestos que me mantengan.

Ermitaño de La Comarca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

No me gustó. Demasiados "si esto" o "si aquello" o "tal vez...". Y reniego absolutamente de quienes dicen que no se puede ser religioso/a en la actualidad. Hay muchas congregaciones que, con sus defectos, abren la posibilidad de una vida consagrada sana.

Quiero ver cómo se las va a ver este religioso/a secularizado cuando tenga que trabajar en una empresa, rodeado de lo peor del Mundo. Cuando no pueda ir a Misa porque no hay Parroquia en su ciudad, o el Cura no celebra...es muy romántica la imagen esa del ermitaño urbano. Pero no todos somos Castellani en su departamento de Caseros.

Me pregunto: qué hacían los santos en estas circunstancias??

Wanderer dijo...

¿Qué hacían los santos en esas circunstancias? Pregúntele a San Bruno, o a San Norberto, o a Guillermo de Saint-Thierry, o a Adam Scott, o Hugo de Miraramar, y a tantos otros,