lunes, 26 de agosto de 2019

Dreher, Prada y los monjes


Juan Manuel de Prada publicó ayer un artículo que fue rápidamente reproducido en el blog de mi estimado amigo, el P. Javier Olivera. En él, el famoso novelista se dedica a aporrear a Rod Dreher por su libro La opción benedictina, en la misma línea en que lo hiciera recientemente el último número de la revista española Verbo.
Cuando el año pasado hice un comentario en este blog sobre el libro, dejé en claro que la propuesta de Dreher no puede ser considerada una receta que deba ser seguida por todos los católicos de hoy. En medio del naufragio en el que se encuentra la Iglesia y toda la cultura cristiana, cada uno debe aferrarse a lo que tenga a mano para tratar de mantenerse a flote. Algunos se izarán sobre un bote; otros sobre un barril de lata, y otros apenas si podrán abrazarse a algún madero medio podrido. En definitiva, se trata de cuestiones prudenciales, de decisiones que debe tomar cada uno, dependiendo de la situación concreta que le toca vivir. 

Esta consideración previa no invalida opinar sobre el libro y su propuesta. Yo particularmente, considero que el libro de Dreher no es malo, pero que definitivamente, no es un gran libro. Más aún, es un libro bastante superficial en muchos aspectos y creo que también deshonesto, ya que es innegable que su propuesta se basa en la que hizo hace más de treinta años John Senior, a quien no se menciona en ninguna ocasión. Podemos, entonces, con toda justicia expresar juicios matizados y más o menos negativos sobre La opción benedictina.
Pero lo que no puede hacerse es lo que hace Prada en su artículo, o en buena parte de su artículo.  En primer término, el argumento ad hominem que utiliza es una falacia que cualquiera percibe: que Rod Dreher se haya convertido a la ortodoxia luego de pasar por el protestantismo y el catolicismo, no lo hace “un converso saltimbanqui”. Si ese fuera el criterio para determinar la calidad literaria de una obra, creo que serían muchas las que deberían ser incineradas. No se puede juzgar la obra apelando a la calidad moral del autor.
A continuación, Prada blande contra el Dreher el patrón del chestertómetro, que parece que él posee, y determina que el americano está completamente fuera de los límites establecidos por esa cinta métrica y, por tanto, es un farsante que quiere vendernos gato por liebre, o liberalismo por chestertonismo. 
Sin embargo, el meollo del argumento de Prada, está en esta frase: “…la extensión de la forma de vida benedictina hubiese sido inconcebible si Carlomagno no la hubiese impuesto en todos los monasterios que se hallaban bajo su protección. Sin el amparo del poder político, la labor de San Benito no hubiese obtenido los resultados espectaculares de todos conocidos…”. Esta afirmación es históricamente falsa.  Y no es necesario ser especialista en historia de la Alta Edad Media para comprobarlo. Es cuestión de abrir cualquier historia del monacato occidental. Cuando Carlomagno accede al poder a fines de la segunda mitad del siglo VIII, el monacato estaba extendido por toda la Europa cristiana, y fue justamente ese monacato el que permitió que Carlos pudiera unificar no sólo política sino también culturalmente a Occidente. La renovación del imperio romano y el renacimiento cultural carolingio solamente pudo hacerse efectivo porque había una extensa red de monasterios que habían, a lo largo de más de dos siglos, sostenido no solamente la vida religiosa y la educación, sino incluso la organización política, junto a los obispos, de toda Europa.
Es verdad que fue Luis el Piadoso, hijo de Carlomagno, quien en 817 impuso a todos los monasterios la Regla benedictina, pero este hecho histórico -que quizás sea al que hace referencia Prada-, ni significa que anteriormente los monasterios languidecieran porque no tenían el apoyo político. Fue un acto administrativo, concorde con el afán unificador que caracterizó a los carolingios. Lo cierto es que, hasta ese momento, aunque las fundaciones monásticas que seguían la regla de San Benito era mayoría, había también muchos e importantísimos monasterios que seguían la regla de San Columbano, y otros muchos que seguían reglas menos conocidas como la de los Cuatro Padres o la de San Ferreol. Lo que hizo la corona fue establecer cuál era la regla que debía seguirse y, además, alentar a que los monjes adhieran a la reforma de San Benito de Aniane. Pero todo esto de ninguna manera significa que el impulso y la acción monástica en la sociedad medieval haya sido efectiva porque fue promovida por los políticos de la época. En definitiva, a los efectos prácticos, fue casi intrascendente qué regla seguían los monasterios. Curiosamente, los monasterios con más prestigios intelectual durante la alta Edad Media, como Luxeuil, Bobbio o San Galo, era columbanianos. 
Finalmente, Prada asume en su artículo un concepto de “cristiandad” que no es al que hacen referencia ni Dreher, ni Senior ni ningún otro autor que se encuentra en esta línea de pensamiento. Escribe: “Por lo demás, hubo otras muchas ‘opciones’, aun dentro de la vida religiosa, que hicieron posible la Cristiandad, aparte de la benedictina: […] hubo órdenes más ‘mundanas’, como la Compañía de Jesús, que se encargaron – con apoyo político – de evangelizar el Nuevo Mundo o de presentar batalla a Lutero y sus mariachis”. Los jesuitas, que surgen en la historia en el siglo XVI, lo hacen cuando la Cristiandad ya había desaparecido, puesto que la Reforma había partido a Europa y el ethos católico que permeaba el continente se había diluido. Una confusión conceptual difícil de justificar en un autor de las indiscutibles características de Prada. 
Vuelvo al punto inicial: yo no propongo la opción de Dreher, y tampoco propongo que los católicos se alejen definitivamente de la participación política. Aunque personalmente no soy partidario de ella, entiendo que se trata de una cuestión prudencial. Pero una cosa es estar en desacuerdo con La opción benedictina, y otra arremeter contra el libro de un modo injusto y poco serio. 

45 comentarios:

Irenea dijo...

Ahora no sé quién tiene la razón.

Don Pelayo dijo...

No leí el libro pero estimado Wanderer, me parece que acusar de deshonesto porque no lo cita a Senior es injusto. Quizás realmente no lo conoció. Es algo común en EEUU que grupos viven totalmente "en off" respecto de otros.

Anónimo dijo...

Lo de De Prada me parece que es el "entusiasmo" de los conversos. Que en si mismo es una gran cosa, pero que en las circunstancias actuales puede obscurecer la inteligencia.
Y lo de Verbo y Ayuso me da que es la desesperación frente a la debacle y la imposibilidad de soportar la "derrota" politica de la cristiandad. Muy lejos de aceptar lo que Nuestro Señor y las profecias nos anticiparon.
Lamentablemente son muchos los que han caído en esta desesperación.

Wanderer dijo...

Don Pelayo, sí que lo conoce. Me consta.

Anónimo dijo...

Otros escribientes de Verbo están menos justificados, pues en vez de ensayos, pretenden hacer ciencia y no distinguen entre tesis e hipótesis.
La tesis del bien común y la politicidad natural del hombre, los principios, los sabemos todos.
Otra cosa es la hipótesis, el quehacer prudencial hoy y ahora.
En esta ausencia de distinciones, nos tachan de "comunitaristas" y recientemente de "hierócratas".
Los días y los años pasan. Ya verenos quién conservó lo conservable y quién confundió la vida con un manual.
Por lo pronto, desde la tesis fue el "calderonismo" que detestan los verbistas de donde salió el único libro que se escribió aquí y allá contra el "comunitarismo" (El consevadorismo anglosajón, Calderón Bouchet, Vórtice).

Anónimo dijo...

Para ser justos. Juan Manuel de Prada sólo vulgariza (¿a pedido de su amigo Ayuso?) lo que ya dice Verbo en tono más "intelectual", pero con similares errores. Al menos, en este último caso, D. Castellano tiene la honestidad de afirmar que sus críticas se basan no tanto en el libro sino en las reacciones que el mismo produjo en el progresismo (empezando por el Osservatore Romano).

Walter E. Kurtz dijo...

No está bueno, creo humildemente, que se esté haciendo una especie de rivalidad futbolística de la "opción benedictina" (que ni siquiera es la traducción correcta del título), pidiéndole a Dreher mucho más de lo que puede dar. Y, peor, metiendo (no lo digo justamente por Wanderer) en este pseudo debate a Senior, quien no tiene nada que ver.

En cuanto a si Dreher conocía a Senior o no, hay que decir que Dreher estuvo en Clear Creek en 2016 en unas jornadas organizadas por los discípulos de Senior, donde él tuvo a cargo una de las charlas (lo cuenta en su blog y la charla está subida a Youtube por los monjes [veo que lamentablemente ahora hay que pagar]). Su libro se editó recién en marzo de 2017. Así que aunque no cita a Senior, evidentemente lo conoce. (Y ahora buscando rápidamente en Google veo que en su blog se ha referido a Senior al menos desde 2013 hasta 2019.)

Ahora bien, no creo que sea por deshonestidad. Me parece que es porque ambos enfoques son distintos. Rod Dreher --en su libro "La opción Benito" (ésa es la traducción correcta)-- está haciendo política. Él es (o fue) miembro del Part. Republicano, y el tema de su libro (publicado meses antes de las elecciones yanquis) era decir que los "cristianos conservadores" ya no pueden quedarse tranquilos únicamente votando a los republicanos. (El libro fue disparado por el caso de los pasteleros a los que se enjuició por negarse a hacer una torta de casamiento para unos gays.) Pero en ningún momento dice que no haya que meterse en política, y la prueba mayor de esto es su propio blog, el cual, desde la publicación del libro, no para de hablar de política.

En todo momento, Dreher pretende escribir para "meros cristianos" (agregando a cada rato el adjetivo "conservadores"), para lo que tiene que hacer bastantes piruetas. Y acá tengo que dar la razón a De Prada. Si bien, como dice Wanderer no podemos caer en objeciones ad hóminem, no hay duda de que las volteretas que ha dado Dreher en su vida de fe, influyen y mucho en esta idea de construir una especie de ecumenismo "de derecha". (Ojo, tampoco es estrictamente un "ecumenismo", puesto que tampoco pretende mezclar a nadie con nadie.)

En cambio, John Senior no sólo está a otro nivel, sino en otro espacio: Senior escribe desde una perspectiva cultural-litúrgica. Creo que podemos entender el tema de Senior en el capítulo donde se refiere a los intentos de "restauración del tomismo": Santo Tomás prosperó en un determinado terreno cultural, abonado por siglos de cultural greco-latina-cristiana, que (según cree Senior) ya no existe (por la "pesadilla aerocondicionada"). Tema también tratado --con otras palabras-- Gambra, Thibon y muchos otros. Senior no reniega de la política, por el contrario apela a la política, una política centrada en la celebración del Sacrificio. Una política de abajo hacia arriba, si se quiere. En cualquier caso, me parece que Rod Dreher no es el mejor continuador de John Senior. Mucho mejor discípulo es Anthony Esolen.

Volviendo a Dreher, como le decía los otros días a un amigo: Con las salvedades del caso, Dreher es interesante como documentación de diversas estrategias de supervivencia de comunidades "conservadoras". Estrategias que en algún momento nos pueden llegar a ser útiles. (Y lo de conservadoras va entre paréntesis. ¿Quién podría decir que esta simpática comunidad chestertoniana de los Tipi Loschi son "conservadores"?)



Kusiwakcha dijo...

Desde mi precaria condición de sacerdote "neocón" me atrevo también a discrepar esta vez de mi admirado De Prada, al que sigo y en el que encuentro muchas veces aliento para seguir adelante. Le pasa bastantes veces que "se pasa de frenada". Sé que ha sufrido mucho con lo que el llama el "catolicismo pompier", pero esta vez me daría la impresión que esta expresión, descartando a los "progres" estaría comprendiendo a todos los demás a excepción de los que se calan la boina roja. Tengo antepasados carlistas, aunque lo eran por familia, pero lo que yo he asimilado desde niño es otra línea, la joseantoniana y esto me hace recordar una expresión del fundador de Falange cuando haciendo recuento de los que estaban en lo que vino a ser el bando nacional calificaba como antipáticos a los carlistas. Seguramente, como generalización era injusta, pero hay bastante de verdad. Y pienso que a veces se presenta, sin necesidad, un catolicismo bien antipático. No, el catolicismo no lo podemos meter en calzador y a porrazo limpio. Y no lo podemos en los dos sentidos, en el que hoy en día no es posible aunque algunos se empeñaran y en el sentido de que no es así como se debe presentar el catolicismo, no sirve y está mal. Estoy de acuerdo con lo que plantea en el artículo Don Wanderer, es equilibrado, es lo que dice, algo prudencial. Y en los asuntos prudenciales, hemos de ser prudentes y no andar haciendo sangre entre nosotros. Demasiadas heridas hay abiertas para que unos pobres heridos, que sólo nos podemos apoyar en la misericordia del Señor, nos dediquemos a liarnos a mamporros entre nosotros. Critiquemos ideas, con respeto a las personas, aceptemos las críticas y tratémonos como hermanos. Sobra crispación, con la que nos viene sin buscarla ya hay suficiente.

Lefe Estepario dijo...

Nuevamente el problema de quienes critican a Dreher desde la perspectiva de la “Cristiandad” (que a mi juicio fueron Cristiandades, en mi blog expliqué porqué): ¿Qué proponen a cambio? ¿Solo llorar por el pasado perdido -e mitificado hasta rozar lo ideológico- y esperar a que se acabe todo? La otra es negar la realidad -también algo muy ideológico-, convencerse a si mismo de que seguimos siendo “civilización occidental y cristiana” y hacer política como la derecha cristiana yanqui de los 80.
El gran merito de Dreher, a mi juicio, es el mazazo que implica asumir que el poder político y social los cristianos lo perdimos hace rato, y que todo cuanto hagamos debe partir de esa premisa irrefutable. Recién ahí podemos hacer algo, si es que queda tiempo.

Anónimo dijo...

Ya empezais a ver que De Prada, el famoso por Coños, es un bluff que cree tener el monopolio de la solución a todos los desafíos contemporáneos, que solo requerirían de una opaca y cuasignóstica síntesis Chesterto-Castellani. Otro pensamiento ideológico-inmanentista sub specie veritatis.
Me quedo con “un autor de las indiscutibles características de De Prada”... al tiempo, pero con el tiempo, te avergonzarás de haber escrito algo así sobre De Prada, lo dicho, tiempo al tiempo.

Anónimo dijo...

Pensaba que usted sí sería partidario de dicha opción, luego de ese artículo tan bueno en que refiere a la necesidad de abocarse al ocio en una época donde las grandes gestas parecen condenadas al fracaso; y pensé de Prada también, al alabar, como lo hizo, contra toda la miríada de neocones farisaicos, "Silence", de Sorsese, consciente de que hay momentos para la batalla frontal y otras para luchar en la clandestinidad. Para mí se trata simplemente de la ida al desierto de que nos habla el Apocalipsis, en que la Iglesia es alimentada lejos de la mirada del mundo.

Anónimo dijo...

No se la agarren con De Prada que no es un filósofo. Es un hombre que escribe mejor que muchos de nosotros lo mismo que casi todos (los de acá) vemos.
Entiendo que se ha limitado a "ilustrar" lo que intentaron "explicar" Ayuso, de la Universidad de Madrid (con su nota sobre el Comunitarismo) y Segovia, de la Universidad Nacional de Cuyo (con su notas sobre Comunitarismo y sobre Hierocracia).
Porque Verbo va en bloque, agarra una temática y le da mecha (creo recordar que años atrás también lo hicieron con otros temas "unificados", como el caso de Maurras, Crisis de la Iglesia, etc.)

Este último tema se puso en el tapete gracias (o desgraciadamente, no sé) a un grupo argentino de amigos chuzcos que les pegaban a los de Verbo como por deporte y ahora estos les contestan. Piña va, piña viene, unos se divierten y los otros, bien o mal, "hacen ciencia". Esa es toda la historia.

Don Sixto dijo...

Es curioso que Prada hable de “arqueologismo” cuando sostiene las mismas tesis que los carlistas de Verbo.

Anónimo dijo...

Anónimo 16:35,

Bueno, que apunten mejor porque esos "amigos chuzcos" que Ud. dice (vulgo "los cocodrilos"), le pegaron bastante en su momento a John Senior (el libro de Dreher creo que aún no estaba traducido).

Al final, uno tiende a pensar que si te pegan desde la izquierda y la derecha, algo estarás diciendo bien.

Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo con el Coronel en cuanto a querer salvar argumento ad hominem de J. M. de Prada, cuando éste no aplica el mismo rasero con su amigo Pablo Iglesias o con su admirado Michel Houellebecq. Si vamos a analizar el currículo de Dreher, también deberíamos hacerlo con el de éstos.

coco desdentado dijo...

En lo único que le pegamos a Senior fue en lo que tenía de equivocado aquel libro hermoso (el Comunitarismo de tésis que los verbistas creen ver en nosotros). El otro 95 % siempre nos pareció bien y nos alegramos que Vórtice lo haya publicado.

En cambio a Verbo, como dijeron antes, ya muerto Gambra lo flajelamos deportivamente. No hay que perder el humor.

Horacio Boló dijo...

A mí tampoco me gustó el artículo de Prada. En cuanto a la conversión del autor a la Iglesia Ortodoxa es muy coherente. La espiritualidad benedictina es muy cercana a la espiritualidad de la Iglesia Ortodoxa. Es más la regla de San Benito es estudiada en muchos seminarios ortodoxos. Y hablando de conversiones, dos grandes teólogos contemporáneos, Gabriel Bunge ex monje y ermitaño benedictino y Pierre Deseille, ex monje trapense,(junto con él otros de sus compañeros trapenses) se han convertido a la ortodoxia. Ni hablar de la aberración histórica con respecto a Carlomagno

Ricardo Manuel dijo...

A mi tambien me llamó mucho la atención la lapidaria crítica de J.M. de Prada. Sobre todo en el desprestigio hacia el autor. Aun así, creo es muy valido y serio el núcleo de la propuesta de Dreher y otros similares para mantener la Fe y la de nuestros hijos dadas las circunstsncias actuales que el propio de Prada reconoce son antesala o del gobierno del Anticristo o de la restauración total (no se como concebirla sin que se de antes lo primero) pero no puede haber punto medio a esta altura. Yo sinceramente temo por el influjo de ests cultura satanica sobre mis por ahora 3 hijos y creo una comunidad fuerte en las mismas reglas de vida coherentes al orden natural y la revelación pueden ser absolutamente necesarias dadas las circunstancias actuales...me falta conciliar esta postura con mi esposa mas cercana a la opinion de Juan Manuel...a quien igual admiro.

Anónimo dijo...

Tampoco hay que hacer mucho caso del oráculo de prada,con tal de que no lo encasillen con la derecha o le digan meapilas,se declara admirador de pablo iglesias ,incluso ejerce de defensor de este y otros especimenes similares. Se podría decir "habló melón, punto redondo".

Anónimo dijo...

Y yo me pregunto tras haber leído la impecable refutación: el buen señor este De Prada, ¿nunca se cansa de hacer el ridículo...?

Unknown dijo...

Hola, buenas.

Creo que todos se olvidan de algo fundamental para entender las raíces de la propuesta de Dreher. Se habla de John Senior, pero nos olvidamos precisamente del autor que precisamente toma la idea del titulo del libro y del cual arranca toda su obra: Alasdair Macintyre con su obra "Tras la Virtud" (obra que recomiendo su lectura, aunque sea dura para el lector medio).

Es precisamente esta obra y la Regla de San Benito, lo que a mi, personalmente, me hizo interesarme inicialmente por el libro de Dreher.

Sencillamente, todo lo que desarrolla Dreher parte de ese obra, pero digamos que la propuesta de Macintyre la vulgariza y la diluye encauzada hacia un ecumenismo yanqui infumable, un totum revolutum de católicos, protestantes, mormones...

Alasdair Macintyre, arrancando de la filosofía tomista aristotélica, sostiene que la practica de la virtud solo pervive en una realidad social o comunitaria. Si no existe una comunidad e instituciones que alimenten esta practica, sencillamente se destruye o desaparece (Dice Macintyre "Ninguna practica puede sobrevivir largo tiempo si no es sostenida por instituciones"). Y plantea que en las sociedades capitalistas actuales esas instituciones o esas comunidades que las mantenían han desaparecido tragadas por el relativismo moral, el consumismo y el individualismo mantenidos por el Estado liberal. En este ámbito, la practica de la virtud queda dificultada o destruida. La única solución que le ve al problema, lo deja apuntado al final, donde se dice que la practica de la virtud sólo será posible cuando se creen precisamente esas comunidades e instituciones que las mantengan, dado que los actuales estados liberales las han destruido.

Creo interesante lo que dice sobre el patriotismo, cuando dice "la política moderna no puede ser asunto de consenso moral autentico. Y no lo es. La política moderna es una guerra civil continuada por otros medios" " El patriotismo no puede ser lo que era, porque carecemos de una patria en sentido completo" `[...] "Mi puntualización presente no versa sobre si el patriotismo es bueno o malo como sentimiento, sino que la práctica del patriotismo como virtud ya no es posible en las sociedades avanzadas. En cualquier sociedad en que el gobierno no expresa o representa a la comunidad moral de los ciudadanos, sino un conjunto de convenios institucionales para imponer la unidad burocrática a una sociedad que carece de consenso moral autentico, la naturaleza de la obligación política deviene sistemáticamente en confusa. EL patriotismo es o fue una virtud fundada en la vinculación primaria a la comunidad moral y política, y solo en segundo lugar al gobierno de esa comunidad[...] Cuando la relación del gobierno con la comunidad moral ha sido puesta en cuestión, tanto por la diferente naturaleza del gobierno como por la falta de consenso moral de la sociedad, se hace difícil seguir teniendo una idea clara, sencilla y comunicable de patriotismo. La lealtad a mi país, a mi comunidad, que es la virtud primordial inalterable, se deferencia de la obediencia al gobierno que causalmente mande"

Conclusión: la practica de la virtud en este tipo de sociedades es imposible o muy difícil, y se trata de crear esas comunidades donde sea posible: "Lo que importa ahora es la construcción de formas locales de comunidad, dentro de las cuales la civilidad, la vida moral y la vida intelectual puedan sostenerse a través de las nuevas edades oscuras que caen ya sobre nosotros". Por eso acaba concluyendo su obra que no necesitamos a un nuevo Godot, sino a un San Benito..

Y Dreher no se entera y sigue son su relativismo moral que hace imposible la p

Anónimo dijo...

Con tal de no molestar al Sistema profundo, De Prada ha sido capaz de regalarle titulares a la chaquetera "La Vanguardia" de Barcelona (hoy separatista furibunda, ayer: 'La Vanguardia Española') con declaraciones suyas como éstas del 16 de febrero: "Catalunya es una nación como una catedral, con una cultura, una historia descomunales. ¿Cómo puede negar eso alguien? ¿Qué es eso de querer la uniformidad, cargarse la realidad? Catalunya tiene derechos históricos como pueblo". Y es que, como decimos en España, hay que j...

Isaac García Expósito dijo...

¿Es coherente una persona que pasa del catolicismo a la ortodoxia? ¿Dónde queda aquello de que la Iglesia de Cristo es la Católica? En esa ecumene conservadora, ¿qué hacemos con el divorcio? ¿Y con el purgatorio? En fin, yo creo que estamos perdiendo la perspectiva, si es que alguna vez la tuvimos.

Cualquier opción debe tomar como base que todos somos postmodernos.

Luis Fernando dijo...

Eso de que "como la Iglesia Católica está muy mal me voy con los cismáticos ortodoxos", no cuela. Sin ir más lejos, los "ortodoxos" llevan siglos admitiendo el divorcio (hasta en tercera o cuarta instancia) y "bendiciendo" uniones adúlteras. Amoris Laetitia se le acerca pero no llega a semejante aberración.

Por otra parte, la Cristiandad no desaparece con Lutero y sus émulos. Entonces empezó un proceso de disolución, que se aceleró enormemente con la Ilustración y la caída de la monarquía tradicional española y que, aunque este es un tema complejo, acabó por desaparecer del todo con el fin del Imperio austrohúngaro tras la I Guerra Mundial. Recordemos que el último emperador, Carlos, es beato.
Léanse los siguientes artículos:

http://elmatinercarli.blogspot.com/2016/09/espana-el-carlismo-y-la-i-guerra-mundial.html

https://www.xn--elespaoldigital-3qb.com/masoneria-contra-imperio-austro-hungaro/

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013-12-31/y-si-hubieran-sido-los-alemanes-los-vencedores-de-la-i-guerra-mundial_70252/

Una cosa es cierta. El problema no es ir dando saltos de una rama del cristianismo a otra -algo sé de eso-, sino acabar en la rama equivocada.

Soldado Colifo dijo...

Siempre me dio la impresión, es altamente probable que me equivoque, que las "Igleisas Ortodoxas" que tienen celulas por estos pagos son una especie de "legión extranjera" que recicla en muchos casos clerigos de otras denominaciones desavenidos (Ex Lefes, sedes, Etc) o bien manda discolos ingobernables desde sus sedes. Impresión mía quizás...

Jericó dijo...

A mi la frase que lo resume todo viene a ser la de:

"nos confirma que la cultura católica se halla sumida en un estado de postración preocupante"

y me resulta llamativo ver aquí a blogueros de infocatólica y al que fuera su director, que algunas veces me censuró por decir ciertas verdades del barquero.

Que el mero hecho de que Dreher sea tema de conversación en la Iglesia Católica, es en si mismo, preocupante. Sin ser precisamente fan de De Prada, creo que ha dado en el clavo en lo que dice y cómo lo dice.

Los problemas más serios de la Iglesia actual no son las desviaciones doctrinales, ni el modernismo, ni la falta de vocaciones, ni todas los sesudos análisis que se pueden leer en tantos medios religiosos, en tantos libros de autores cualificados e incluso en tantas encíclicas de los mismos papas.

Los principales problemas donde se apoya todo son dos: la ignorancia y la estupidez.

Doctrinas malas, desviaciones incluso sacerdotes y obispos demoníacos los ha habido siempre. El problema es cuando el que tiene que luchar contra ellos, no está, o está en Babia voluntariamente.

Y uno, que ya ha visto algunas cosas, no le preocupa tanto el sacerdote desnortado y detectado, como el gurú, sacerdote, obispo, movimiento o la moda de turno que es alabado por tantos y tantos, los cuales realmente no tienen ni idea, más allá de informaciones de tercera o cuarta mano, de qué es aquello que se alaba.

Es preocupante que gente con formación académica y humana ramplona, se dedique a hacer análisis de cualquier cosa. Desde el derecho canónico, hasta la revolución francesa. Y encima se le hace caso. Demasiados, subidos al carro de la influencia, se atreven a hacer análisis de todo, porque en el fondo se creen que pueden hacerlo.

El mismo Dreher, que puede estar acertado en algunos puntos, descarrila aparatosamente en otros muchos de gran importancia. Por ejemplo, cuando valora la situación del catolicismo en Europa, afirma con entusiasmo que, "Me ha sorprendido mucho la implicación de los jóvenes católicos". No sé dónde. Vamos, ni con el optimismo más utópico.

De muchos temas yo sé lo justito. De la mayoría nada. Pero de unos pocos si sé lo suficiente como para darme cuenta de los goles que les cuelan a tantos y tantos que pretenden ser influyentes desde sus atalayas mediáticas católicas.

De Dreher, lo único destacable que se puede decir, y con profunda pena, es que abandonó a la Iglesia. Sus escritos, sus opiniones, su fama, son paja. De nada le han servido porque abandonó la fe. Y muchas abuelas de esas que están arrumbadas en las Iglesias, limpiando el templo, rezando el Rosario y asistiendo a Misa con perseverancia y fe le puede dar clases del cristianismo que Cristo quiere.

Benito Pentito dijo...

A ver si acierto a decir algo que sirva a la claridad y a la paz. Dios me ayude pero temo que acabaré arrepintiéndome de no haberme callado. Disculpen lo gárrulo y difuso.

La disputatio sobre los comunitarismos es del mayor interés e importancia. Y por eso mismo requiere de quienes tomen parte un cuidado escrupuloso para elegir las palabras y argumentos. Suscribo la petición del Coronel Kurtz de que no se fomente una rivalidad futbolística. Especialmente odioso es el argumento ad hominem.

Para empezar por algo trivial, recomiendo a todos que imiten a nuestro anfitrión en que para mencionar al autor por su apellido dice «Prada», y no «De Prada», como es de buen estilo en español.

Cierto que Prada repite ideas recibidas de otros, como Ayuso y los colaboradores de Verbo. No diría yo que habla por boca de ganso pero sí que divulga o vulgariza, como ya se ha dicho aquí. Y no le ponemos tacha por no citarles, como no la merece Dreher por no citar a Senior. Honestos, todos.

Aunque seamos tributarios (en parte) de las ideas de otro autor, puede ser hasta inoportuno citarle, porque tal remisión confunde al lector, desviándole de la línea argumental que queremos exponer. Por eso mismo es muy desafortunado rotular la posición que se discute como La opción Benito, como hace Prada desde el título mismo de su artículo. Porque este libro no sostiene exactamente lo mismo y porque, como dice el Wanderer, «definitivamente no es un gran libro»: no merece el protagonismo. Puesto que toda la cuestión ya estaba planteada en el artículo de Ayuso (de 2014), no hay por qué presentarla como una respuesta al posterior libro de Dreher.

Quizá habría más atinado hablar de San Irineo de Arnois, como referencia literaria de los comunitarismos. Probablemente a Prada se le ocurrió, y se contuvo de mencionarlo por deferencia hacia la autora. Le felicito por la contención.

Pero también podemos felicitar a Prada por haber evitado en su artículo contraponer, a la opción Benito, la «opción Pelayo». Quienes lanzaron este eslogan como quien tira una piedra fueron aún más injustos con la obra de Dreher, entendiéndola como «una receta que deba ser seguida por todos los católicos de hoy».

No sé si continuaré.

Anotacionesdemanuelmorillo dijo...

El artículo de Caminante es muy interesante
Pero aquí lo que se trata no es de entrar en el libro si no en quienes difunden la tesis que supuestamente tiene el libro, sabiendo que la mayoría de los que reciben la información sobre el libro no lo van a leer
Ese libro ha sido promocionado y ha contado con todo el apoyo logístico, mediático y jerárquico de todos los medios y personas dependientes de la Conferencia Episcopal
Porque la tesis que se desprende de ese libro (sobre todo para los que no lo han leído pero escuchan las críticas parciales sobre él en los media clericales oficialistas) que no hay que enfrentarse con el poder político actual y con ello se justifica la actitud cobarde y colaboracionista de la CEE

Eck dijo...

El problema de De Prada es que se ha hecho una especie de "epater le bourgeois" tradicionalista sin mucho conocimiento. Algunas de sus intervenciones televisivas en Antena 3 de vergüenza ajena.
1)El ataque a Dreher por sus conversiones me parecen temerarias y no se hubiese atrevido a hacerselas a S. Agustín (hedonismo-maniqueo-neoplatónico-cristiano), no sé si el santo de Hipona lo hizo sin mucho fundamento y era impresionable...
2)Mejor no hablar del estilo del libro si no lo has leido en el original. Hay traducciones que hacen irreconocibles al autor aunque escriban con la claridad de Platón.
3) Hay una tendencia en España a esperar solucionar los problemas a través de un lider carismático que ponga a los beati possidentes (ellos, claro) donde les corresponde por elección divina viendo las cosas desde la barrera. Yo lo llamo el "Sindrome de Franco". Tomando el poder político todo se soluciona imponiendo la fe por decreto. Esto viniendo de un lector de Castellani no esta nada mal (no habrá leido sus artículos políticos, supongo)No caen en la cuenta de que tienen el mismo mal pero inverso que los progresitas: misticismo politico. (no entran en ello los carlistas y su noble labor, no hacen caso a De Prada) Renunciar la política es un dislate pero más lo es confundirla con la mera consecución del poder y su ejercicio.
4)Como medievalista sus opiniones me escandalizan sobre manera cuando fue lo contrario. La reforma tuvo apoyo de los reyes cuando ya estaban en marcha y en gran parte asentadas. En España S. Valerio y S. Fructuoso reformaron el monasticismo sin apoyo regio y, es mas, dependio el Estado de la Iglesia que al contrario como muestran los Concilios. La Iglesia francesa debe su reforma a los monjes de S. Columbano y a los esfuerzos de los ingleses S. Bonifacio que luego cosecharía Carlomagno y sucesores. S. Benito de Aniano, español, reformó los monasterios benedictinos agregando a la Regula de S. Benito un compendio de las demás reglas monásticas por lo que no las eliminaba. Cualquiera puede ver que Carlomagno dependió de los monasterios mas que estos de aquel. Es más, a la muerte de Luis el Piadoso el Imperio se desmoronó por completo y los monasterios continuaron creciendo y expandiendose.
5)La verdadera reforma de la Iglesia y el Estado empezará cuando se entienda que el centro de la gracia es Cristo y que cada uno debe extenderla de acuerdo con sus dones, talentos y vocaciones mientras mantegan la Caridad porque nos necesitamos los unos de los otros. Quien la oración, oración, qien el arte, el arte, quien la política, la política, quien el estudio. el estudio.
6) Recomiendo un libro muy bueno sobre el tema monastico, antiguo pero traducido al español y en red. Tratado de los Estudios monasticos, de Juan (Jean) Mabillon (el fundador de la Diplomatica y la Paleografía), de 1771.Se verá la compatibilidad del estudio y la Fe

Anónimo dijo...

Respecto a los ultimos comentarios de Isaac y Luis Fernando, hay que distinguir entre el plano objetivo y el subjetivo. El plano subjetivo lo conoce solamente Dios.

Por otro lado, se podria hacer un planteo similar sobre la proporcion no despreciable de la poblacion que sostiene que los alunizajes del programa Apollo fueron un montaje cinematográfico. ¿Es esa su percepcion sincera de la realidad? ¿Tienen buena voluntad?

Jericó dijo...

De todas formas, yo distinguiría dos cosas. Dreher puede escribir sus libros y sus opiniones, luego estás podrán ser criticadas o no. Me parece que que en este aspecto De Prada confunde las cosas.

Una cosa es que una buena parte de lo que queda del mundo intelectual católico se entretenga con discusiones estériles, de muy bajo fuste, y encuentre en el libro de Dreher un buen combustible para seguir haciéndolo, y otra cosa es que el propio Dreher tenga la culpa.

Desde este punto de vista, el hecho de que se recalque que Dreher abandonó la fe, no es un argumento ad hominen como tal. No se trata tanto de desacreditar a Dreher por ser ortodoxo, como de recalcar que es un señor con una alta inestabilidad espiritual el que presenta esas propuestas espirituales. Un señor que se divorcia tres veces, no está en condiciones de ser asesor matrimonial, aunque pueda acertar en un momento dado sobre un punto concreto. Me parece una obviedad. Aún así, no hay motivo para cargar la tintas sobre el plano personal de Dreher, porque, por lo que sé, no ha tenido la intención de proponerse como guía de los católicos, han sido muchos católicos relevantes los que le han colocado en ese puesto.

Si hablamos de la Iglesia católica, QUE MENOS, que las opiniones vengan de los que formamos la Iglesia Católica. Que vengan de un católico que sea fiel a su fe.

No es una cuestión de valorar si este o aquel discierne la verdad o tiene ideas brillantes. Es una cuestión de orden. Cada cual que haga lo que Dios le encomiende. Y no parece muy ordenado que Dios elija a un renegado contumaz de su fe como ideólogo de su Iglesia.

El mero hecho de apoyarse en gente renegada de la IC para encontrar el puesto de la IC en el mundo que ya viene, no dice nada bueno del católico que lo hace, y no digamos si es obispo o cardenal.

Luis Fernando dijo...

Jericó:
y me resulta llamativo ver aquí a blogueros de infocatólica y al que fuera su director, que algunas veces me censuró por decir ciertas verdades del barquero.

LF:
Soy lector de Wanderer desde el principio y hace ya unos cuantos meses que participo de vez en cuando en la zona de comentarios.
En cuanto a la censura de la que habla, como no sé qué decía ni, sobre todo, cómo lo decía, pues qué quiere que le diga.

Anónimo dijo...

Dice Jericó: "Y no parece muy ordenado que Dios elija a un renegado contumaz de su fe como ideólogo de su Iglesia."

Lea Números 22. Dios se sirve de lo que se sirve. Le parezca a Ud. ordenado o no.

Pero más importante que eso. Si Ud. hubiese leído el libro, sabría que Dreher no se propone de "ideólogo" ni se trata de un libro con "propuestas espirituales". De hecho, lo que falta en el libro es la dimensión espiritual.

Isaac García Expósito dijo...

He leído el artículo de Ayuso en diagonal y no lo he entendido. MacIntyre, cuando en Tras la Virtud, habla de San Benito y los bárbaros se refiere a la comunidad como lugar donde vivir las virtudes (en sentido aristotélico - tomista), no como una adhesión voluntarista a algunos ideales. No entiendo entonces, quiénes son esos comunitaristas de los que habla Ayuso.

¿Alguien puede ampliar o esclarecer el tema?

Anónimo dijo...

Issac,
Le llaman comunitarismo a la renuncia de la política desde arriba. Al cuidado de la familia, con una escuela y una capilla.
Según dicen, esto es negar el Bien Común poniéndolo debajo del Bien Colectivo y que además niega nuestra naturaleza política.

Pero cuando les decís qué hacer hoy, no te dicen que te hagas consejal o diputado, te dicen que cuides ese poco que está bajo tus dominios. En la práctica hacemos todos lo mismo.

Ahora bien, si llegás a la misma conclusión práctica por prudencia, sos político y prudente, pero si lo hacés por principios, sos comunitarista, en lo que estoy de acuerdo. Sólo que ellos creen que hacemos por principios (tésis), lo que en realidad hacemos por prudencia (hipótesis). Tal vez les suceda porque en vez de vernos llorar, nos ven contentos con lo que nos tocó, aunque eso suponga muchas veces renunciar a tareas que por saber, inclinación o talento haríamos mejor que otros.

Y nos lo dicen aunque no busquemos lugares geográficos exclusivos para nosotros, como pudo proponer Senior y literariamente contarse en la Señorita Prim. Creo que si además viviésemos en un pueblo o contry aislado y entre nosotros (cosa que a mí me disgustaría y nunca defendimos), directamente nos tacharían de amish.

Por ello hablan de un "comunitarismo asociativo católico" que desgraciadamente existiría dentro del "tradicionalismo", trocando en tésis (no somos muy "entristas" que digamos) la hipótesis o realidad que nos tocó (familia más mundo de m...).

Abiatar dijo...

Prada tiene una psicologia explosiva, en este punto, no haría ni caso.

El PROBLEMA de verdad lo dice Wand.: yo vivo en un barrio, la Iglesia como el Titànic se hunde por culpa del obtuso capitán Bergoglio, aún tengo tiempo de construir una barquita para ir al Arca de María, la única que me salvará, ¿cómo construyó el bote para mí y los míos?

Lo demás es anecdótico...

Anónimo dijo...

Hay mucha desesperacion del lado catolico. Como si todo esto no hubiese sido anunciado. Lo que pasa es que una cosa era habar del Fin de los Tiempos con un whisky en la mano y otra muy distinta es vivirlo.
En fin, que a nadie le gusta pasar a la clandestinidad, pero de hecho, tarde o temprano, habra que aceptarlo. De lo contrario terminarán aliados con el Anticristo con el discurso del mal menor.

Benito Pentito dijo...

Quizá a San Isidoro, o a otros lectores, le resulte más sencilla la exposición del pensamiento de Ayuso sobre el comunitarismo que hace el Matiner Carlí en este post de 2011. Se basa en el libro El Estado en su laberinto: las transformaciones de la política contemporánea, que Ayuso había publicado aquel año. Concretamente en su cap. IV: «Del Estado al club (pasando por la sociedad civil)». Este libro de 2011 recogía varios trabajos anteriores «ligeramente retocados al objeto de hacer evidente su organicidad, incluso en su presentación». Y abundaba en temas que el jurista ya había tratado en Después del Leviathan: Sobre el Estado y su signo (1996). O sea: que Ayuso lleva machacando con el tema desde aquellos remotos tiempos en que Dreher era metodista y Prada filosofaba acerca de los coños.

El Matiner cita también este artículo de José Miguel Gambra, de 2010 (pp. 87 y 100).

Anónimo dijo...

Disiento respetuosamente con Don Wanderer, ya que no considero una falacia por parte de De Prada la aplicación del argumento "ad hominem" a Rod Dreher.
De metodista a católico y de católico a ortodoxo no es un itinerario que logre cualquiera, en especial por los motivos aducidos para dejar la Iglesia Católica, los escándalos por abuso sexual que son plaga desde hace varias décadas.
Me imagino que si a lo largo de la historia los católicos hubiesen abandonado la Iglesia a causa de escandálos varios (tan o más graves que los que escandalizaron a este hombre) hace rato que la Iglesia Católica no existiría.
Parece obvio que Dreher nunca fué un católico convencido o verdaderamente convertido, ya que sabría entonces que fuera de la Iglesia Católica no hay salvación y sabría también que la mezcla de paja y trigo se dará hasta el día de la siega final.
Dado el catolicismo evidentemente "light" de Dreher me permito dudar de sus conocimientos profundos referidos a la historia de la Iglesia Católica; lo cual me permite dudar también de su conocimiento profundo de San Benito y el espíritu de su obra.
Como dice un comentarista anterior "de hecho, lo que falta en el libro es la dimensión espiritual", algo por demás imperdonable tratando de San Benito y su opción...
En fin, lo de Dreher, como lo de tantos otros, permanece dentro del puro inmanentismo; el libro podría haber tenido cualquier otro título, es lo de menos...

Unknown dijo...

Me atrevo a responder. Según mi muy humilde entender el comunitarismo del que habla Ayuso es el que practican comunidades de familias muy aferradas a la religión que ven que si se unen en ghettos, junto a sus sacerdotes, crean sus propios colegios, incluso hasta viven en barrios comunes o cercanos y evitan participar de la política, de la educación del Estado, de la Iglesia oficial, en fin, de los medios y de las costumbres de una sociedad apóstata y en total descomposición, podrán salvarse de la corrupción reinante. Para Ayuso y los suyos esto está mal porque esos ghettos( católicos o protestantes o judíos o lo que sea) renuncian a la vocación política esencial del hombre, no trabajan para el bien común y, finalmente, se autodestruyen.
Eso es lo que entendí, pero yo suelo ser muy simplista.

Anónimo dijo...

Perdón el cambio de temática. Pero acabo de leer en uno de los blogs que recomienda el Wanderer al costado del suyo una serie de barbaridades que me han dejado perplejo. La entrada es "De varios modos con que sin ser liberal un católico puede hacerse no obstante cómplice del liberalismo"

https://peregrinodeloabsoluto.wordpress.com/2019/08/28/de-varios-modos-con-que-sin-ser-liberal-un-catolico-puede-hacerse-no-obstante-complice-del-liberalismo/?fbclid=IwAR31mDtZbEaxBc5FBMoxkCdXVD2QgFc8YoV5ODOimzAkc8K1CuHnpAbF9Ig

Esta gente ve pecado en todos lados.

jericó dijo...

Anónimo:

Bien. Una vez que ya se ha leído Números 22, ya puede leerse el resto de la Biblia, y así nos cuenta cuantas burras Dios hace hablar en los 2000 años que pasan, siglo arriba o abajo, desde que llama a Abraham hasta que nace Cristo. O mucho más tiempo atrás si nos vamos hasta Adán.

También, desde Cristo, nos cuenta cuantos herejes y cismáticos usa Dios para guiar a la Iglesia.

Y luego lo compara con el número de patriarcas, jueces, profetas y santos que Dios hace surgir de su pueblo.

Su reflexión está condenada por la Iglesia, amigo. No es lícito seguir una opción por el simple hecho de que tenga una ínfima posibilidad de ser cierta, cuando hay otra opción que es la que posiblemente sea cierta. Ese es el orden de la Iglesia.

Vd. verá lo que va diciendo por aquí y lo que Vd. quiere creerse. Lo que Vd. dice suena a mera justificación para leer lo que a Vd. le gusta, haciendo creer que el lo que Dios quiere.

No me creo yo que Vd. que alguna vez se haya acercado a un establo a escuchar mensajes divinos.

Anónimo dijo...

"No es lícito seguir una opción por el simple hecho de que tenga una ínfima posibilidad de ser cierta, cuando hay otra opción que es la que posiblemente sea cierta."

Es verdad, pero el camino válido para estimar la probabilidad de que una opcion particular sea correcta es examinar la opcion en sí a la luz de la Revelación divina (Sagrada Escritura (*) y Tradición Apostólica, ambas explicadas por el Magisterio) y de la recta razón. No es examinar si la persona que formuló esa opción acertó o erró cuando trató otras cuestiones.

Siguiendo el segundo criterio, habría que desechar a priori la exposición del error del sedevacantismo por John Salza, dado que sostiene el geocentrismo.

(*) Incluyendo la vida de los primeros cristianos en Jerusalén según Hechos.

Anónimo dijo...

Mas allá del libro y sobre todo de la persona de Dreher, refiriendonos si quieren al comunitarismo y su critica por Ayuso segun el comentario de Unknown de ayer a las 22:24, me parece que en esta cuestion es válido un criterio análogo al del privilegio paulino (1 Cor 7,12-16).

Si el creyente puede participar politicamente sin que esa participacion ponga en peligro su fe, que lo haga. Si por el contrario la polis lo hostiga por su fe y/o las consecuencias de ella, que sacuda el polvo de su calzado y no participe (Apoc 18,4).

Despues de 1870, los Papas durante décadas ordenaron a los católicos no participar en la política italiana, por lo que la no participacion política no puede ser intrínsecamente mala como parece decir Ayuso.

El Patarino dijo...

Interesante don Wanderer...

Algo parecido escribí en mi pobre blog. No hace falta que publique esto, pero le dejo la dirección https://elpatarino.blogspot.com/2019/08/deprada-ciones.html?m=1

Saludos