lunes, 18 de junio de 2018

Canuto Angelelli, obispo y mártir II


Hijo de chacareros italianos que lo llevaron hasta el Seminario en c1 carro de las verduras, Enrique Angelelli fue ordenado en 1949. Completó su formación en Roma donde conoció al fundador de la JOC,  José Leon Cardijn. Esa experiencia lo marcará para toda su vida. De regreso a Córdoba comenzó su labor pastoral en los barrios pobres y en las villas de la ciudad.
En 1952 fue el primer asesor de la Juventud Obrera Católica (JOC) cordobesa, a cargo de la capilla Cristo Obrero. En la actividad siempre intensa de Angelelli se reflejarían las contradictorias alternativas de la relación entre el peronismo y la iglesia y las mudables opciones políticas de las clases medias.
Bajo la conducción del arzobispo Lafitte, Córdoba fue el núcleo de la resistencia contra el peronismo y Angelelli uno de sus instrumentos destacados. Colaboró con el sacerdote italiano Quinto Cargnelutti en la organización de un Movimiento Católico de Juventudes. Intentaba competir con la UES y disputarle al peronismo la conducción del movimiento de masas, con la consigna “la conciencia vale mas que una motoneta”. El gobierno denunció la infiltración eclesiástica en la CGT y la UES. Pero a poco del derrocamiento de Perón, Angelelli y los demás integrantes del Equipo Nacional de Asesores de la JOC ya trabajaban en forma estrecha con los sindicalistas perseguidos por el régimen militar.
Junto a la capilla Cristo Obrero había un Hogar Sacerdotal frecuentado por curas del interior de la provincia, en el que Angelelli instaló su vivienda. Pronto se convirtió en lugar de reunión para jóvenes obreros y estudiantes.
Angelelli también trabajaba en la curia arzobispal y en la pastoral universitaria y su figura se volvió familiar en la ciudad, siempre sobre una pequeña moto Puma, símbolo del desarrollo industrial que el peronismo llevó a Córdoba. La llamó La Providencia, porque necesitaba de la ayuda divina para llegar. Su popularidad era tal que a nadie sorprendió que en diciembre de 1960 fuera designado por Juan XXIII obispo auxiliar dc Córdoba y nombrado Vicario general de la arquidiócesis.
El día de su consagración la Catedral se pobló de obreros y gente humilde. Los militantes de la JOC lo levantaron en andas.
Canuto Angelelli tenia 42 años y no aceptó la sugerencia del arzobispo Ramon José Castellano de abandonar su moto.
Tampoco un reclamo patronal de sanciones a los sacerdotes que apoyaban a trabajadores en conflicto. Les dijo que “si estas injusticias continúan algún día estaremos en el mismo paredón los patrones y los curas”.
Tampoco un roce similar que tuvo en 1963 con 1a familia que había dado refugio a Lafitte en 1955. Su jefe, el ingeniero Justiniano Allende Posse, ex director de vialidad durante el gobierno de Justo y uno de los organizadores de 1a marcha de la libertad contra Perón en octubre de 1945, presidía el Grupo Económico Corcemar.  Durante una celebración en una cantera de cal,  los obreros fueron ubicados muy lejos de las mesas dc los patrones. Angelelli eligió almorzar con los trabajadores, lo que motivó una denuncia ante el arzobispo por parte de la ofendida señora de Allende Posse.
Castellano lo designó rector dcl Seminario Mayor,  cuyos alumnos reclamaban la actualización conciliar. Angelelli llevó como vice al presbítero Nelson Dellaferrera, que había regresado luego de cursar su licenciatura en Roma en los días del Concilio. Angelelli permitió que los alumnos salieran una vez por semana y no por año y que tomaran contacto con las capillas y barrios obreros Los sacerdotes que volvían de Europa se apartaban con naturalidad del antiperonismo y del antimarxismo. En enero de 1964 un grupo criticó por escrito la falta de proximidad y diálogo entre el obispo y sus presbíteros que reclamaba cl Concilio. El nuncio le recomendó a Angelelli que actuara como nexo entre el clero y Castellano. Pero el arzobispo consideró e1 documento como una infidelidad y Angelelli defendió a sus autores. Dos meses después, Dellaferrera y los presbíteros Eric Vaudagna y Jose Oreste Gaido se pronunciaron en reportajes periodísticos por una iglesia pobre y evangélica y en favor del plan de lucha de la CGT. Cada uno firmó un texto, pero la elaboración fue colectiva, con otros profesores del Seminario y curas de la Arquidiócesis.

Mientras Castellano y los colegios católicos preparaban una movilización contra el gobierno del radical Justo Páez Molina por los cambios anunciados en la ley de enseñanza privada, el vicerrector Dellaferrera dijo que la libertad de enseñanza era una hipocresía porque sólo beneficiaba a los privilegiados,  y las inversiones edilicias de los colegios católicos “una bofetada que suena a sacrilegio en el rostro de los pobres”. Vaudagna agregó que se quería usar a la Iglesia para detener las reformas sociales mediante una presentación “falsa e interesada” de los valores religiosos.
La ley cordobesa suprimió la obligación de comenzar cada día de clase con una oración. Los libros de lectura debían promover la formación democrática, lo cual implicaba sacar de circulación algunos que proponían una Argentina corporativa y falangista. Además dispuso una distribución más equitativa de los recursos públicos destinados a la educación privada, que desde el derrocamiento de Frondizi solo beneficiaba a los colegios religiosos católicos: condicionó el pago del aporte estatal al mantenimiento de un número mínimo de alumnos por grado al igual de los colegios oficiales, ya que se había detectado la creación de grados fantasma para incrementar el subsidio, y asumió el control de las planillas de pago. Hasta ese momento el Estado aportaba el 80 por ciento de los salarios que fijaba el estatuto de los docentes pero la iglesia les pagaba según el mas modesto escalafón de los empleados de comercio y disponía la diferencia para otros fines. Virulentas manifestaciones en demanda de la renuncia y excomunión del gobernador recién electo ocuparon las plazas de la Ciudad con imágenes de dragones rampantes y caballeros medievales. Las exigencias se difundían por LV2, La Voz de la Libertad, 1a radio de los golpistas de 1955, y el articulador de la rebelión fue el cura ex comando civil Quinto Cargnelutti, con quien Angelelli ya no tenía los puntos de coincidencia que los habían unido en la resistencia contra Perón.
Para Castellano el gobierno violaba la libertad religiosa […]
El Episcopado vio gérmenes de destrucción y desorden en la ley. El cardenal primado Caggiano afirmó que como administrador de los dineros del pueblo el Estado debía respetar “los anhelos de la mayoría" y que “si falta Dios falta todo”. La Comisión Permanente del Episcopado llevó sus reclamos a Illia. El acto programado en la catedral cordobesa contra la ley educativa se convirtió en una muestra de adhesión al arzobispo. Los curas críticos obtuvieron el apoyo de veintiocho sacerdotes y del Seminario. Castellano les recriminó falta de lealtad y obediencia y dijo que la renovación no importaba un cambio total y revolucionario. Angelelli defendió la seriedad intelectual, moral y espiritual de sus sacerdotes: no habían incurrido en cisma, herejía, desobediencia ni rebelión.
[…]
Dos meses después, la confrontación recrudeció cuando el sacerdote Milan Viseovich, graduado en Lovaina y Paris, adhirió al plan de lucha de la CGT. La automotriz Kaiser exigió su expulsión como decano de la Facultad de Ciencias Económicas. La Universidad Católica acepto excluirlo de sus cátedras. Viseovich dijo que prefería “la iglesia de la CGT” antes que “la Iglesia de la Bolsa de Comercio” [uno de cuyos principales directivos era Justiniano Allende Posse], que durante dos siglos los cristianos habían hecho de “idiotas útiles del capitalismo liberal” y que existía “una Iglesia de los ricos opuesta a una Iglesia de los pobres".

Horacio Verbitsky, Historia política de la Iglesia Católica. Tomo II: La violencia evangélica, Sudamericana, Buenos Aires, 2008, pp. 184-189.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Puede haber un error de fechas, hay secuencias imposibles: tuvo un roce «en 1953 con la familia que había dado refugio a Lafitte en 1955»? El roce, ¿no habrá sido DESPUÉS de 1955?

Anónimo dijo...

Wanderer,
el texto es muy interesante. Pero la cronología es medio caótica y con errores. Por ejemplo: fue ordenado en 1949. Luego, que en 1950 fuera designado obispo auxiliar de Córdoba -¡y por Juan XXIII!- es claramente un error.

Anónimo dijo...

La cronología correcta es como sigue: Angelelli fue ordenado sacerdote en 1949. En 1960 fue designado Auxiliar de Córdoba, pero recibió la consagración episcopal en 1961. En 1968 fue promovido a la sede de La Rioja.

El Nevado

Wanderer dijo...

Corregidas las fechas. Problemas de OCR.