martes, 13 de noviembre de 2018

El odio



Wir haben lang genug geliebt
Wir wollen endlich hassen.

Bastante hemos amado ya,
Por fin vamos a odiar.
Georg Herweglh

Lo que Herweglh, poeta revolucionario y protomarxista alemán, escribía a mediados del siglo XIX, fue profético. O bien, propuso en apenas dos versos un plan que se ha cumplido en poco más de un siglo en toda la cultura occidental. Vivimos en un mundo de odio, desenmascarado a veces y travestido otras en las más diversas modulaciones. Los rostros satánicos que se vieron, por ejemplo, en las marchas a favor del aborto, expresan un odio visceral a todo lo que sea tan solo un reflejo del orden tradicional, es decir, del cristianismo. Pero el odio también se traviste y, acostumbrados ya a sus monstruosidades, no nos damos cuenta que es él quien anida en el fondo. Porque odio hay en la médula de la música que nos persigue todo el día y que embrutece el oído de quienes, incapaces de soportar el silencio, viven encasquetados en sus auriculares. Odio es también, aunque ignoto, el que ha sedimentado en los corazones de los hombres grullas, aquellos que pueblan las calles y los trenes de todas las ciudades del mundo, con sus cuellos encorvados sobre las pantallas luminosas de sus celulares. Apenas algunos ejemplos de un odio camuflado que ha convertido a las ciudades en lugares desiertos por los que caminan millones de personas solitarias alienadas  de la realidad.
Odio es también lo que anima a quienes manejan los ídolos a los que los hombres de hoy rinden culto. Millares de ídolos; algunos que obscenamente prometen riquezas a quienes se acercan; otros, sicalípticos, les prometen torbellinos de placer interminable. Y hay otros más sutiles, y más peligrosos, las opiniones ajenas, por ejemplo, que constituyen autoridad y que al hombre le gusta seguir para explicar las cosas que no conoce o que no ha experimentado; o que conoce y ha experimentado, pero respecto a las cuales le resulta más cómodo remitirse a otros. Idolo es también la adhesión inmoderada a los datos de la ciencia porque ella, que sólo sabe medir y contar, es la exclusiva legitimadora de un mundo poblado de cosas materiales, y quien apela al otro mundo, al del espíritu, queda expuesto al ludibrio de los hombres cultos. Son los ídolos del teatro que explicaba Solzhenitsyn.
Y están los ídolos del foro, que son las aberraciones resultantes de la independencia de los humanos y de su vida en común, vida que ya casi no existe devorada por la vida virtual. Son ídolos particularmente peligrosos, porque encadenan al hombre a los demás, a las opiniones de los profesionales del odio que acuñan fórmulas encargadas de determinar quiénes están fuera de las murallas de la aldea global. “Machista”, “Homófobo”, “Violento”, “Antiderechos”, son los rótulos con los que amenazan y que hacen retroceder a los hombres, que prefiere continuar con sus espaldas encorvadas sobre las pantallas. La insoportable dictadura de las minorías, del Big Other del que hablaba Raspail.
Odio es también el estado orwelliano en el que vivimos, continuamente vigilados. Las videocámaras nos observan mientras nos desplazamos por las calles del mundo, los celulares que llevamos siempre con nosotros rastrean no solamente nuestras coordenadas exactas y nuestros itinerarios diarios, sino también nuestras amistades y nuestros trabajos; nuestras tristezas y nuestras alegrías. Las redes sociales revelan lo que pensamos y lo que deseamos; revelan nuestras virtudes y nuestros vicios, nuestras aspiraciones y nuestros rechazos. Jamás Orwell podría haber imaginado un  Big Brother tan poderoso y tan cruel como el que hoy nos gobierna.
Odio es el olvido casi total de la cultura que nos dio vida. El mundo moderno no conoce a los clásicos, y aún sin conocerlos, los desprecian. Homero y Virgilio; Shakespeare y Cervantes, hoy son sólo parte del coto de caza de los eruditos que los destrozan en pequeñas partículas a fin de examinarlos, omitiendo y abandonando la sabiduría que en sus líneas se concentra. Hombres modernos, olvidados de sus raíces y que, creyéndose libres, no son mas que parte de un rebaño de ratas llenas de angustia que se arremolinan en un gran laboratorio.

¿Y por qué es odio todo esto? Sencillamente, porque es el rechazo violento del Bien, de la Verdad y de la Belleza, es decir, del Ser; es decir, de Dios. 
El mundo moderno no rechaza a Dios de un modo explícito y descarado como lo hacía, por ejemplo, el régimen soviético. El mundo moderno rechaza de un modo violento las manifestaciones de Dios, sus reflejos, lo que es, y porque es, lo que es verdadero, bello y bueno. Se trata del rechazo de la realidad, o de la naturaleza, o del orden. Es decir, de la voluntad divina. Es el non serviam primigenio calando hasta los hilos más delgados de la cultura. Es el rasguido disonante de la música inicial que tocaban los ángeles ante el Trono que se ha apoderado de toda la sinfonía querida por la Divina Voluntad, y el mundo danza ahora al ritmo de una cacofonía satánica.
Hace algunos años escribía en este blog que no éramos del todo conscientes del castigo desesperante que significa vivir en el mundo moderno, dolores que podían interpretarse como los que anuncian el fin. Como decía Gómez Dávila, “el mundo moderno no será castigado. Es el castigo”. Y no caemos en la cuenta que vivimos en un mundo que está siendo duramente castigado.


La pregunta que me hago cada vez con más insistencia es si no hemos atravesado ya el punto de no retorno. ¿Puede el mundo moderno volver a ser el mundo tradicional, entendiendo por tal, el mundo ordenado según la ley de Dios? ¿Puede el hombre moderno abandonar la cultura del odio y volver a la vida del hombre normal, que obedece y ama a su Dios y reverencia sus manifestaciones de Bien, Verdad y Belleza? Hoy sólo sobreviven los que reptan. Pero los que no queremos reptar, ¿qué debemos hacer para sobrevivir? Volviendo a Gómez Dávila: “¿Cómo soportar este mundo moderno si no oyéramos ya un lejano rumor de agonía?”. 

41 comentarios:

Anónimo dijo...

Una de las cosas más lúcidas e inteligentes que he leído en mucho tiempo.
Gracias

Anónimo dijo...

Muy bueno el texto y las las citas de Gómez Dávila, un agudísimo crítico de la modernidad. Esta otra por más que no está entercomillada, y se encuentra en el texto, le pertenece a él, que los hombre de hoy son "... ratas llenas de angustia que se arremolinan en un gran laboratorio".
Me quedo con este concepto de Gómez Dávila que es una fiel descripción de lo que hoy ocurre y el modo en que la izquierda llena de odio los corazones del hombre moderno: "Para corromper al individuo basta enseñarle a llamar derechos a sus anhelos personales y abusos los derechos ajenos".

Anónimo dijo...

"Hoy sólo sobreviven los que reptan. Pero los que no queremos reptar, ¿qué debemos hacer para sobrevivir?"

Son tiempos de catacumbas y espera tranquila del derrumbe de la caduca estructura eclesial que nos persigue. Pensemos que "Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,en vano vigilan los centinelas" Salmo 127. Si el Señor no construye la casa eclesial, es que espera a que se derrumbe y aplaste a todo el que se cobija debajo de su inmundo techo.

-Tom Bombadil-

avistador de chimangos dijo...

Dependerá, me parece, de cada uno y si le da la psiquis, a pesar de la ayuda de la gracia, para soportar esto.
Estoy releyendo la obra de Chesterton (solo los cuentos y las novelas) y ya por terminarlas, llego a unas pocas conclusiones: que a pesar del mal, la creación es hermosa, por lo que si bien tenemos un solo Tesoro, hay infinidades de minucias deliciosas y ninguna de ellas es desdeñable.

No tenemos obligación de tener una visión enamorada del mundo. Chesterton detestaba los pesimistas, pero no hay herejía en serlo; no obstante podemos ser optimistas, o más bien felices, sin tampoco ser herejes.

No hay dudas, esto va de mal en peor: solo la foto de los peronistas de aquel 17 de Octubre y los de ahora causan una terrible impresión. Antes los peronistas usaban una camisa, pantalón largo, sencillas alpargatas... si hasta se parecían a los mozos tradis que chamullan jovencitas en el atrio. Hoy en cambio...

Pero hay un ámbito acotado, acotadísimo, de libertad y alegría. La hermana de Gregory, cortando lilas, bien podría ser su mujer, hija, hermana, sobrina.

Y ahí está, me parece: se mantiene la alegría con esas cosas pequeñas, que son muchas y a la espera de La Única Grande o no. Dependerá de la hechura de cada uno.

Más allá de eso no hay nada, ni restauraciones ni nada. No digo con esto que hay que dejar de intentarlo. El entusiasmo, hasta cierta edad, es comprensible y necesario.
Y otras veces estamos obligados a salir a pelear, o al menos buscar la mejor administración de ciertas realidades, aunque sin entusiasmo. Pensemos en la ESI del macrismo y que con su aplicación, esa misma niña, ya no querrá cortar lilas.

Wanderer dijo...

Avistador de chimangos:
Estoy de acuerdo con usted y con Chesterton.
Pero creo que usted plantea mal la cuestión, o la plantea desde un punto de vista temporal. Muchos creen que esta visión del mundo es pesimista. Y sin duda lo es si nos situamos en este lado. Pero, como cristianos, debemos situarnos del otro lado, y entonces, la visión no es pesimista sino todo lo contrario: muy optimista, porque creemos que el fin está cercano.
¿O usted cree que San Pablo y los tesalonicenses, por ejemplo, era pesimistas? ¿O que lo eran los discípulos del apóstol Juan? Todo lo contrario. Eran muy optimistas, pero con el optimismo propio del cristiano, que está impaciente porque llegue su Señor.

Anónimo dijo...

Chesterton también detestaba a los optimistas...

Anónimo dijo...

Una noche soñé que estaba ante las puertas del infierno, eran gigantescas , terribles.
De pronto comienzan a abrirse, yo estaba congelada de espanto ¿Qué horrores habría adentro?.
Cuando tuve fuerzas para asomarme, vi algo que no me esperaba, era una gran ciudad llena hasta el tope de tiendas, centros comerciales, tecnología, comodidad y entretención por todos lados.

avistador dijo...

No me refiero a eso, Wanderer.
A drede no hablé de la esperanza, sino de conservar, de ser posible, la alegría aquí y ahora.
Que de eso de trata, me parece. Siendo menos importante y de hecho efímero, es el campo de batalla. Luego es Jauja, no hay dudas.

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer, el texto es lúcido y certero hasta decir basta.
Que Dios le bendiga.

Anónimo dijo...

"comodidad y entretención por todos lados".

Si hay algo que no hay ni habrá en el Infierno será comodidad y entretención. A menos que sea una ácida ironía de lo que encontramos aquí que nos lleva pal Infierno.

Anónimo dijo...

¿Como pueden estar mal a la vez el rechazo a lo que es verdadero y "la adhesión inmoderada a los datos de la ciencia"?

¿Qué es una "adhesión moderada a los datos de la ciencia" sino un rechazo moderado a la realidad material, a su naturaleza y su orden?

Anónimo dijo...

Los tontos que no entienden del por qué del Apocalipsis no captan que su razón principal de ser es servir de consuelo en la agonía, precisamente por lo que usted señala de cómo soportar el mundo moderno si no se sabe que en su aparente triunfo se nos anuncia también su pronta agonía.

Anónimo dijo...

El amor no es amado! Resuenan las palabras del poverello.

Anónimo dijo...

Anoche soñé con Bergoglio. Hablaba de cambiar enseñanzas, y le dije que hay enseñanzas que no puede cambiar. Me preguntó cuáles. Las de Jesús, le contesté. Lo miré fijo. ¿Lo conoce a Jesús? Sus enseñanzas no pueden cambiar. Como la del adulterio.
Todos se rieron, también Bergoglio.

Anónimo dijo...

GASTON: Corríjanme si me equivoco pero el optimismo es más bien un estado de ánimo y la esperanza es una virtud: hábito operativo bueno. Y lo característico del cristiano no es el optimismo es la virtud de la esperanza. Creo que esto es fundamental

B.D.S. dijo...

Ni usted ni nadie entiende el por qué del Apocalipsis, a lo sumo es algo en lo que se cree. Que de esperanza uno u otro dogma es otra cosa.
Por otro lado, santos alegres y gruñones siempre hubo.
El mal ánimo o la alegría a pesar del presente no tiene que ver, no es inherente, a la ortodoxia ni a la santidad.
Ahora, si quiere inventar el dogma del viator sufriente sin remedio porque aun no está en el cielo y porque el presente es una porquería, allá usted.
Cabe reflexionar también, si el origen de las amarguras lo encontramos en que aun no morimos ni Cristo volvió o en otras cuestiones cotidianas, del propio ánimo, etc.
Y también reflexionar si, realmente, sufrimos locamente el presente o si es más lo que lo rechazamos que lo que nos hace padecer. Se ve mucho en el catolicismo -en casi todos los supuestamente sufrientes- eso de llevar una vida vivible, pero de quejarse como si fuera horrible; al fin y al cabo somos argentinos.
No niego la perversión moderna, solo digo que así y todo hay mil cosas que nos conservan la alegría y no hay nada malo con ello.
Y si no, habría que explicar por qué hasta los más quejosos sonríen entre amigos y familiares como los que se declaran tipos, comunes y alegres disconformes.

Anónimo dijo...

Y Bernanós decía que el optimismo es "la esperanza de los imbéciles".

Anónimo dijo...

No es sencillo reducir a Chesterton a una sola idea, pero si tuviese que buscar su idea fundamental, coincido con el avistador:

"Sentía como si fuera portador de alguna buena noticia casi increíble, junto a la cual todas las demás cosas resultaban meras trivialidades, aunque encantadoras trivialidades" GKC.

Anónimo dijo...

Discutir sobre la inminencia del Apocalipsis llega a convertirse en conversación de mentecatos: Cristo vuelve y punto. Es más, hace dos mil años que está volviendo. El Apocalipsis siempre fue una realidad inminente desde los Apóstoles: hace dos mil años que está a la vuelta de la esquina y sin embargo se nos advierte sobre el profetizar sobre los “cuando”.
Esta cuestión hasta parecería ser una gran broma del Cielo, para que algunos, como los grititos del tero, anden macaneando sobre el “tiempo y la hora”“.
Cristo vuelve; el tema es donde decide cada uno esperarlo: si, como el senescal de Gondor, haciendo predicciones de quineleras detrás de un teclado, o en la trinchera, apretado por todos lados, medio muerto en vida, pero levantando la cabeza hacia el amanecer en el Oriente.

“No fallaron en la Fé; (...) más bien en la fortaleza puesto que Cristo los llama “miedosos” o “cobardes”

Domingo cuarto de Epifanía
La Tempestad calmada
Leonardo Castellani

Unknown dijo...

Chesteron decía que un optimista era aquel a quien todo le parecía bien, salvo el pesimista; y un pesimista a quien todo le parecía mal, salvo el mismo. Ambas posturas le parecían parciales e insuficientes, incompletas. Es básicamente una cuestión de temperamento e incluso en una misma persona varía con el tiempo. Por eso Lewis insiste tanto en que la fe no puede ser un estado de ánimo, siempre cambiante, siempre aleatorio, sino un convencimiento racional más allá de visiones más o menos melancólicas. Yo soy un melancólico de punta a punta, no me molesta y no pretendo que todos lo sean. Hay de todo en la viña.

Wanderer dijo...

Es curioso. En vez de discutir sobre la cuestión de fondo, es decir, sobre la profunda maldad del mundo contemporáneo, la mayor parte de los comentarios se dedican a analizar si en el post se están haciendo predicciones acerca de la segunda venida (claramente nada de eso está presente); que si el autor o tal o cual comentarista es cobarde o miedoso porque, como el senescal de Gondor, se dedica a hacer quinielas (como si tratar de inteligir el presente y encontrar su sentido de acuerdo al Evangelio fuera tarea perdida); que si el autor y los comentaristas son amargados, pesimistas u optimistas (como si la discusión fuera sobre los estados emocionales y no vieran la esperanza cristiana que subyace en la discusión).
Y no es la primera vez que pasa lo mismo. Habitualmente, cuando se tratan estos temas en el blog, se levantan atropellados los que aún esperan el reinado en este mundo, "Pero mi Reino no es de este mundo".

Fuenteovejuna dijo...


Don Wanderer, ¿usted se pregunta si el mundo habrá llegado a un punto sin retorno? No lo dude!
Hoy la humanidad avanza cantando alegremente por una autopista de 14 carriles sin saber que termina en el abismo. Y nada ni nadie le hará cambiar de opinión!
Hasta la Iglesia se convenció de que el mundo tenía razón, mire lo que le digo. Y no son pocos los que hasta dicen haber visto pasar raudamente al papamóvil junto a los exclusivos autos alemanes de políticos y sindicalistas marchando velozmente camino del infierno.
Lo malo es que nosotros también estamos en el mundo y no nos podemos bajar. Gritamos diciendo que vamos por el camino equivocado, pero todo es inútil, nuestros gritos son ahogados por los bocinazos y el estrépito de la caravana de la felicidad.
Pero la realidad es otra muy distinta. El hombre ha caído tan bajo que ya no es capaz de levantarse por sí solo. Necesita imperiosamente que Dios lo ayude. Y Dios lo ayudará, pero eso no será gratis, claro...
Siempre se ha dicho que lo que cuesta vale. Y esta vez no será distinto. ¿Acaso se puede lograr algo sin merecerlo? Seguro que no. Y mucho menos la salvación.
Dios no se tarda, sólo nos está dando changuí, pero en el momento justo, cuando los malvados menos lo esperen, caerá sobre el mundo una purificación demoledora. Y estamos tan cerca que ya se siente el aliento detrás de la nuca.
Hoy más que nunca debemos tener presente aquel pasaje del evangelio cuando Jesús nos dice: "cuando veáis pasar estas cosas levantad vuestras cabezas porque vuestra redención está cerca..."
Nosotros vivimos de esperanza, qué duda cabe?
Como dice muy bien usted citando a Gómez Dávila: "¿cómo soportar este mundo moderno si no oyéramos ya un lejano rumor de agonía?
Por eso ya palpitamos el sabor de la victoria.
Porque la ira de Dios es santa...!

Anónimo dijo...

Es como dice Wanderer. Son reduccionismos angélicos e inhumanos los que pretenden no mirar más que las ultimidades.
Ni siquiera puede afirmarse que un sujeto cualquiera esté del todo bien de la cabeza si no se alegra porque nació su nieto, por una charla con un amigo y por muchas menudencias más, debido a que la completa felicidad que supone el Fin no ha llegado aún.
Por suerte son cosas que mayormente se escriben sin vivirlas, es mejor que sean falsamente uraños que locos.

Matías.

Anónimo dijo...

Ciertamente la descripción es muy veraz y ajustada a la realidad. Hace algunos años, le decía a una amiga que la compadecía por tener que educar hijos pequeños previendo lo que se venía.
Si bien imaginaba una actualidad decadente, no podía llegar al extremo de lo que nos toca ver. Y menos aún de lo que es dable esperar en el futuro próximo.
Se acepta como algo explicable que un padre olvide a su hijo en el auto, y que muera asfixiado.
Se acepta como algo posible que uno decida tener otro sexo, o ninguno, o que mantenga relaciones con objetos inanimados, o que guste suicidarse en cuotas con las drogas.
Se entiende como normal que la política sea un charco de inmorales y corruptos.
Se persigue el bienestar y el confort, aún cuando suponga el malestar y la indigencia para otros.
Se sostienen los pensamientos más absurdos como si fueran máximas a seguir.
Se tiene la caradurez de sostener que sólo los contemporáneos son personas inteligentes, sosteniendo que los antiguos (más lejanos o próximos) no eran otra cosa que una suma de ignorantes y bárbaros.
En fin, el mundo al revés. El Reino del Revés. El mono de Dios entronizado.
Por algo Dios nos puso en la eventualidad de vivir este presente asqueroso y declinante hacia las profundidades más abisales.
Quiera darnos las fuerzas para no desfallecer.
No da ni para hacerse el ocurrente ni el gracioso. Aunque el titular de la Unidad Básica de la Vaticueva oculte su rostro torvo en la máscara de una risa fotogénica y preparada para la masa de imbéciles que se tragan cualquier bolo.

Anónimo dijo...


Sartre escribió: "El infierno son los Otros" ( "L'enfer, c'est les Autres").

Varios comentaristas piensan lo mismo ...

JPB

Jorge Rodríguez dijo...

Mas precisamente: Nunc autem regnum meum non est hic” :AHORA mi Reino no es de este mundo. El adverbio “nunc” lo trae la Vulgata y el original griego.

Dos observaciones:
1) Una cosa discutible es que el "ahora" tenga significación temporal o no, como si dijera: Ahora bien, mi reino no es de este mundo.

2) Por otro lado también hay que considerar que cuando en las escrituras se habla del "Mundo" no es sinónimo de la "Tierra". El mundo es mas bien sinónimo de la Humanidad bajo el dominio de su príncipe Satanás: P. ej. El Mundo os aborrece Juan 15:18-16:4, "la paz del mundo" Juan 14:27, etc.

Eck dijo...

Al mundo moderno hay que contestarle como lo hizo Antigona al tirano Creonte con ese maravilloso verso, el más alto de toda la literatura griega y, por ende, el más cristiano de todos: -No he nacido para compartir el odio, sino el amor.
Lo peor de esta época satánica es la Soledad infernal tanto con los contemporaneos como con los pasados. Solos nacemos, solos vivimos, solos estamos y solos morimos. Es eso lo que pretende la cultura moderna: destrucción del legado del pasado, de nuestros padres; la destrucción de las familias, naciones, comunidades y la conversión en átomos y, finalmente, con Dios, la raíz radical de nuestro ser. Es sabido que esta es la mayor pena del infierno.
¿Qué hacer?
Pues recomponer los lazos rotos o a punto de romperse. En primer lugar con el Altisimo, con el Dios de Abraham, de Isaac y Jacob, el Dios vivente, no como un fantoche ideológico. Dandole gloria con una liturgia digna de Él, estando unidos a los Angeles, a los santos y la ánimas; conociendo sus misterios a traves de una teologia en busca ardiente de la Verdad y Su Revelación y ejerciendo la Caridad con los demás por amor a El y por Él porque si ama así a Sus hijos, es que son de un valor incalculable.
Amando a Dios amaremos a la Verdad pues es el que es y tendremos la audacia de confesarla. Mucha razón tenía S. Justino cuando ponía como martir a Socrates por morir por la verdad. Forma parte del culto a Dios el descubrimiento de la verdad en las cosas porque son un reflejo de Él. Con la Verdad viene la Justicia, la Libertad y la Belleza.
Por último, la Belleza. Solo quien está lleno de la verdad puede crearla pues una participación de Dios. Son bellas las cosas humildes porque muestran lo que son y esto lo demuestra el arte popular. La fealdad o es una falsificación de lo que es o es un ataque al Ser.
Respecto al mundo moderno y sus posibilidades, me importan un comino porque quién me pedirá cuentas será Dios, despues los míos y, por último, yo mismo, no el mundo. Yo quiero ser digno de Dios, de mis padres y de mi mismo. Si venzo o si fracaso no me debe importar porque yo sé quién soy (como dijo el Quijote) y por lo que lucho no depende su valor de la victoria o derrota sino de que es digno de ser amado.
Vuelvo a Antigona, no he nacido para el odio sino para el amor. Por amor digo la Verdad, por amor hago el bien, por amor hago la belleza con mis hermanos del cielo y la tierra. Los monjes de la alta edad media pensaban así cuando el mundo se hundía y lo volvieron a recrear. ¿sobrevivir? ¿Para qué? ¿No es hermoso vivir asi y ser feliz?

SM dijo...

Coincido con Fuenteovejuna. Aporto que considero estamos a un paso del punto de no retorno. Las últimas novedades de la avanzada final de los ideólogos del género para hacer aceptable la pedofilia configuran la degradación final de la civilización occidental y eso que con aborto ya traspasamos los límites. Reflexionando sobre cómo sobrevivimos en el mundo moderno creo que es eso tratar de seguir viviendo con esas pequeñas alegrías cotidianas, en la familia, en la amistad, seguir agradeciendo las maravillas de Dios en la creación y cuan inmerecida es esta gracia. Pero aún en esas alegrías hay un peso en el alma, algo que estruja el corazón, es ser conscientes de una civilización que al "matar"a Dios solo logro su propia muerte,su degradación monstruosa, es ver y oír como la Iglesia cuya misión es salvar las almas está opacada, oscurecida por la confusión y a veces sin rumbo. De esta situación solo Dios tiene el poder de poner por obra sus Palabras" Yo hago todas las cosas nuevas". El mal ya no es una serpiente como en Génesis ahora esta multiplicado configurando ya el dragón del apocalipsis. Dios quiera pronto Aquella Hermosa Mujer vestida de sol con la luna sobre sus pies aplaste su cabeza y Dios renueve al hombre y su creación. La promesa está hecha en Apocalipsis.La esperanza y fortaleza nos sostienen.

Jav dijo...

Lucidez y Coraje leo entre líneas en su articulo, mirando los hechos pasar, cuantas verdades que solo vemos los caballeros de la eterna resignación.
Una visión Antropológica del odio en sus nuevas versiones tecno, pero el diablo se presenta con su misma estrategia del Génesis. Cómo Ángel de luz que eclipsa a las nuevas Generaciones Millenials, X y Z.
Me gustaría preguntarte, Cómo hablar del Amor a estás generaciones?
Solo conocen el Amor....Propio!.

Nick1975 dijo...

Me parece oportuno el texto del siguiente link para aportar al tratamiento del tema: http://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1811131056-520-apocalipsis-iii-los-crist#more36951

Anónimo dijo...

116 Asamblea Plenaria Conferencia Episcopal Argentina 5-9 noviembre 2018

https://www.youtube.com/watch?v=4WAFDSgRkEE

Resumen:

1:52 "Adaptar el Evangelio a la nueva cultura"
7:15 COngregación del Desarrollo Humano. Cuidado de la casa común. Cuidado de nuestra tierra.
8:22 una de las grandes noticias argentinas, es la beatificación del Padre Angelelli

Walter E. Kurtz dijo...

Muy buen post amigo Wanderer.

Sobre el odio y los distintos grados de odio podría hablarse mucho, así como de los distintos usos del odio y sus analogados. Se me ocurre que si hay grados de ser (y por tanto de bien), también por consiguiente hay grados de no-ser (y por tanto de mal). Si aún en medio de este lacrimarum valle es posible descubrir cosas buenas, es por eso. Pero en cierta forma, el retiro del katejon debe ser el agotamiento progresivamente de esas cosas buenas, primicias del Reino, que como oasis en el desierto nos permiten seguir peregrinando.

Anónimo dijo...

También cabe reflexionar en estos tiempos de odio, si se nos ha enfriado la caridad, particularmente en un medio como éste, donde parece haber un ánimo pugilista innecesario que trunca la reflexión inteligente.
Decir que se puede vivir en este lodazal sin perder la alegría, recordando que hubo santos alegres y a eso responder que esto debe ser pura agonía y que para consuelo está el Apocalipsis, es una respuesta tonta basada en datos ciertos al estilo del protestante que desmenuza la Escritura a gusto. Pero además es pelear por pelear. Es una Fe, pues el contenido de la Revelación se conoce, sin caridad.
Aunque tenga razón Matías y sean cosas que se dicen solo por decirlas aquí en Internet, no es bueno.

Hoi Sec dijo...

Que el Reino no era de este mundo vale. Pero no era de que se podia instaurar en este mundo???? digo.

Anónimo dijo...

Solo diré que la cita de Bernanos en realidad es de Bloy. Luas Deo por darnos la razon como participación en su imagen y semejanza, la cual veo claramente en los artículos y comentarios. Mientras no abandonemos la Caridad y nos dejemos asistir por el sensus fidelium nuestro norte está en brújula certera. Más que nunca el "Apostol del sentido común" sea nuestro modelo

Anónimo dijo...

Las puertas del infierno se han abierto y sólo las podrá cerrar el Señor. Creo, firmemente que estamos en un punto sin retorno a las cualidades del Ser. Hemos perdido el norte y sin intervención divina esto no tiene solución humana. La Revolución ha dado en el tuétano de la civilización. Sólo falta que queden algunos bolsones de catolicidad, el remanente; y que se propague el Evangelio en lugares remotos. Si el presente nos parece irrespirable, no tenemos idea de lo irrespirable que se tornará en breve. El Señor nos alienta: Vengo pronto. (Vaya uno a saber cuándo es ese pronto!)

Epiphanio dijo...

@Kurtz 14/11/2018 8:46
Estimado Kurtz, no se puede hablar de grados de no-ser simplemente porque no es. El mal no es sinonimos de no-ser, ya que el mal existe donde hay vien, en cambio el no-ser no es.
Saludos.

Walter E. Kurtz dijo...

Epiphanio,

Evidentemente es una forma de decir... como todo en metafísica. Quizá es más preciso decir que si hay grados de perfección en el ser según su participación del Ser, del ipsum Esse subsistens, entonces hay grados complementarios de imperfección en la participación del Ser, lo que es evidentemente obvio. Siendo que los trascendentales son intercambiables, por tanto también hay grados de imperfección en la participación del Bien Sumo, o --lo que es lo mismo-- hay grados de mal (siendo que el mal es carencia de bien; v.gr. el mal no tiene entidad, como es sabido).

Espero que quede más claro así.

beli dijo...

Por supuesto que no hay marcha atrás. El mundo, la carne y el pecado son los enemigos del alma. Y este mundo, podrido, gobernado por su príncipe, no florecerá jamás. Ya tuvo su época de esplendor en la edad media, y en este momento está en su agonía mezclada con euforia, como también mezclas de podredumbre con grandes Santos que no son canonizados por Roma... No hay marcha atrás para el mundo, como tampoco debemos mirar para atrás los Cristianos so pena de convertirnos en estatuas de sal.
La idea es seguir en lo posible en el Recto Camino, cosa de que cuando vuelva nos agarre confesados, diría Castellani.
Excelente artículo. Saludos

Unknown dijo...

En palabras de NGD:

“El cristiano moderno se siente obligado profesionalmente a mostrarse jovial y jocoso, a exhibir los dientes en benévola sonrisa, a profesar cordialidad babosa, para probarle al incrédulo que el cristianismo no es religión ‘sombría’, doctrina ‘pesimista’, moral ‘ascética’. El cristianismo progresista nos sacude la mano con ancha risa electoral”.

Anónimo dijo...

Como se comentó en otro post, hasta que venga la intervención DIVINA, el demonio ayudado por el hombre sin ley, seguirá destruyendo todo.

Ninguno de nosotros podrá mejorar o cambiar o transformar esta nefanda realidad, sólo Dios, que espera la conversión de unos pocos más.... cuanta misericordia ! Pero de Dios nadie se burla.

Es un punto de no retorno, sin dudas.

Saludos