miércoles, 25 de marzo de 2020

La peste: un sano ejercicio de la memoria


El P. Javier Olivera Ravasi ha publicado hoy en su blog un interesante artículo en el que recurre al sano e imprescindible ejercicio de la memoria. ¿Qué hizo la Iglesia en tiempos similares al nuestro? 
Lo reproduzco aquí con su autorización:


Entre las cosas que nos preguntamos aquellos a quienes nos gusta la historia hay una que es permanente:
¿Y cómo hacían antes?.
Y esto, quizás, por ese hábito de buscar en el pasado (en la “memoria”, que es parte cuasi-integral de la prudencia, como dice Santo Tomás), lo que termina siendo una guía para el presente y el futuro.
Al menos el presente y el futuro probable.
Es por esto que, quizás, el gran Cicerón dijo que “la historia es maestra de la vida” (magistra vitae); porque nos enseña a vivir. Y a morir…
Incluso en tiempos de coronavirus.
Pensando y re-pensando entonces, en estos días lo de nuestros templos vacíos, dimos con la historia de la famosa fiebre amarilla de Buenos Aires (1871) que, de una ciudad de 180.000 habitantes, se llevó a 13.600, según los datos oficiales aproximados.
Lo que esos mismos datos no narran es que hubo un grupo social entre los fallecidos que, contrariamente a lo que el presidente (masón) Sarmiento haría por ese entonces (se escaparía a la ciudad de Mercedes, huyendo del contagio) vivió y murió codo a codo con los enfermos. Nos referimos a los 67 sacerdotes del clero de Buenos Aires que perdieron heroicamente la vida atendiendo y ayudando a enfermos y moribundos.
De doscientos noventa y dos sacerdotes que había por entonces en la ciudad ocupándose del prójimo, el 22 % perdió la vida, en comparación con sólo doce médicos, dos practicantes, cuatro miembros de la Comisión Popular y veintidós integrantes del Consejo de Higiene Pública.
Es a ellos a quienes, en pleno debate parlamentario acerca de la separación Iglesia y Estado, Guillermo Rawson se referiría a fines del siglo XIX:
“He visto también, señores, en altas horas de la noche, en medio de aquella pavorosa soledad, a un hombre vestido de negro, caminando por aquellas desiertas calles. Era el sacerdote, que iba a llevar la última palabra de consuelo al moribundo. Sesenta y siete sacerdotes cayeron en aquella terrible lucha; y declaro que este es un alto honor para el clero católico de Buenos Aires, y agrego, que es una prueba de que no necesita ese culto del apoyo miserable que pensamos darle”[A. MARTÍNEZ, Escritos y discursos del Doctor Guillermo Rawson, Buenos Aires, 1891, Tomo I, 45].
Honor y gloria, entonces, a aquellos hombres de negro, hoy recordados en un olvidado monumento en el Parque Ameghino.

– ¿Y qué pasaba con los templos?
La epidemia de la fiebre amarilla atacó a Buenos Aires en la misma época que ahora el Coronavirus. Para el inicio de año. Y no terminó hasta la mitad de ese año.
Y los templos… también fueron cerrados…
“Claro –se nos dirá– pero la historia nunca es igual: una cosa fue la tremenda fiebre amarilla (que no perdonaba a nadie) y otra el actual coronavirus», una epidemia que, al parecer, es letal sólo para los mayores y más vulnerables y que, lo que denota es doble:
– Un gran laboratorio de dominación de las masas.
– Una tremenda falta de Fe de muchos católicos -aún de los más «ortodoxos»- que temen desmesuradamente a la muerte.
Pero quizás sea aún demasiado pronto para hacer análisis o para reconocer si, estrictamente, era o no necesaria la clausura de nuestros templos. Lo que si sabemos es que, hubo un tiempo de epidemias duras en que los templos se cerraron por mandato del gobierno y con la anuencia de la Iglesia.
Ni misas públicas ni nada de nada. Todos a sus casas. Así nomás: 
“Día 31 de marzo (1871): Prohíbense funciones de Iglesia […]”[M. NAVARRO, Diario de la epidemia (en adelante DMN), Buenos Aires, 1871.]
Punto.
Ni la Semana Santa de ese año se salvó, siendo el pico de cantidad de muertos; más de 500 por día, de allí que la Comisión de Salubridad solicitase a Mons. Aneiros, por entonces Vicario Apostólico de Buenos Aires (dos años después sería nombrado su Arzobispo), la suspensión de las celebraciones propias de la Semana Mayor.
Y así se hizo:
El Vicario Capitular, Buenos Aires, Marzo 31 de 1871. A los señores Párrocos, Prelados Regulares y Capellanes de las Iglesias. Doloroso es al infrascrito tener que prohibir en la Semana Mayor, la solemnidad del culto, sus funciones de concurso, maitines cantados, estaciones de concurso y sermones, pudiendo hacerse todo el oficio demás rezado y cantado. Prohibimos la aglomeración y en las Iglesias pequeñas, reuniones de más de veinte personas. Encargando la ejecución a los señores curas, les recomendamos exhorten al pueblo que santifiquen estos días con doble empeño, aunque sea privadamente con la oración, con los sacramentos, lectura de la Pasión de Nuestro Señor y otras análogas y con obras de caridad cuando pudiesen. Aunque se tenga en veneración y depósito la Sagrada Hostia el jueves santo, será con sujeción a estas disposiciones, sin mayor adorno, y cerrándose la Iglesia a la noche. Nuevamente se recomienda el aseo y la ventilación. F. Aneiros .[LT, 2 de abril de 1871].
De allí que algunos, desde el diario La Tribuna escribiesen:
“El mismo Señor Obispo, comprendiéndolo así, y a instancias de la Comisión Popular de Salubridad, ha ordenado la suspensión de todas esas fiestas. No importa. Haremos un templo en nuestros pechos y dentro de él elevaremos nuestras preces fervientes.  Así, veneraremos al Mártir de los mártires, reforzaremos nuestro ánimo, tan necesario para continuar la tarea, y alcanzaremos la salvación de un pueblo sumido hoy en el dolor y el desconsuelo”[Diario La Tribuna (desde ahora, LT), 2 de abril de 1871].
Los templos cerrados, entonces. Pero no por ello la Iglesia cesó de atender a los enfermos y moribundos, celebrando, al mismo tiempo misas privadas, rogativas, novenas y hasta repartiendo oraciones dirigidas a la Madre de Dios para que terminase con la epidemia:
Virgen inmaculada, Refugio de los pecadores, Consuelos de los afligidos, Esperanza de los atribulados, os suplicamos con todo el afecto de nuestro corazón contrito y humillado, interpongáis vuestra intercesión para con el Dios de las misericordias, que no desea la muerte, sino la conversión de nosotros miserables pecadores, para que se digne mirar con ojos de compasión y de clemencia la aflicción de su pueblo. Haced, os pedimos, que ordene al Ángel ministro de su justa indignación, que hemos nosotros provocado con nuestras muchas culpas, que vuelva a la vaina la espada fulminante que tiene desenvainada para nuestro exterminio, y que se aleje de ESTA CIUDAD, devota vuestra, el azote terrible de la pestilencia, que tan de cerca le está amenazando […][AGN, Archivo y colección de Andrés Lamas, legajo 2672, Buenos Aires, 1997, Oraciones para pedir a Dios nos preserve de la peste de 1871 (cfr. Jorge Ignacio García Cuerva, “La Iglesia en Buenos Aires durante la epidemia de fiebre amarilla de 1871”, en Teología 82 [2003/2] 115-147)].
Templos cerrados, curas heroicos y devoción a Maria Santísima entonces. Y si nos llegase a tocar (como es previsible) una Semana Santa con templos aún cerrados, una vez más, haremos un templo en nuestros pechos y dentro de él elevaremos nuestras preces fervientes venerando al Mártir de los mártires.
A Aquél que murió
Pero que está vivo.
Que no te la cuenten…
P. Javier Olivera Ravasi, SE



41 comentarios:

Anónimo dijo...

Recomiendo la relectura de las charlas de Castellani que se encuentra en el sitio Et Voila, especialmente para los anticonspirativistas que han despreciado las profecias.
https://etvoila.com.ar/miscelanea.php?id=30

Anónimo dijo...

Muy atinada esta entrada de Olivera. La historia nos ayuda a ver que lo que nos está pasando ya les pasó a otros. Yo creo que la medida de cerrar los templos es prudente de parte del gobierno y de la Iglesia, más allá que sus integrantes sean ellos mismo una peste. Hay que separar los tantos.
Hay otro antecedente, el de la gripe española en 1918. Tengo entendido (que corrijan los que saben historia) que cuando se dio esta epidemia no es que desde el Estado solamente te obligaban a la cuarentena, sino que te entraban directamente a la casa para ver si había algún familiar enfermo. Y en España había un gobierno monárquico por ese entonces. Digo, para los que se quejan del Leviatán democrático.

Anónimo dijo...

Gente,
No es tanto paranoia sino supervivencia. Si al comercio no lo dejan trabajar, (no nos dejan trabajar) nos morimos de hambre. Con un bono de 10000 no hacemos nada. No los voy a aburrir, pero los puedo atiborrar de datos demostrando que esto es insostenible. Tienen que cortar la cuarentena rápido.
Las estaciones de servicio venden un 70% menos, el que fabrica bolsas de plástico para envasar alimentos, por ejemplo, ¿cómo hace? No hay precios de referencia; uno no sabe a qué precio vender. La vida es mucho más compleja que hace un siglo; muchísimo más. Si no nos dejan salir a trabajar, va a haber una estampida social que empezará por saqueos a supermercados y puede terminar Dios sabe dónde.
A un changarín, que vive día a día, al que corta el pasto, al que le vende a Ferreterías, casas de limpieza. No se dan una idea la locura que están generando con esta cuarentena.
El estallido puede ser mucho, pero muchísimo peor que el coronoavirus.
No sé si el virus lo inventaron los judíos, si es castigo divino, si ni lo uno ni lo otro: esto es insostenible.

Anónimo dijo...

Creo que el mayor temor no es a la muerte de sacerdotes, sino a que un sacerdote contagiado expanda la enfermedad.

Sandra dijo...

Este último es el comentario más atinado que he leído. Antes seguramente habría alguna gallina o lechuga en la huerta a la que recurrir. ¿Ahora que se hace?¿Se comen las paredes?Este remedio va a ser un millón de veces peor que la enfermedad.

Anónimo dijo...


Perdone el comentario que no tiene que ver con el post. Pero Don Wanderer, Ud. que sabe, ¿qué opina del Decreto Quo magis por el que se aprueban siete nuevos prefacios eucarísticos para la forma extraordinaria del Rito Romano recién salido del horno? ¿Aprovechan la peste para intentar colarnos una nueva reforma?

Wanderer dijo...

Estimado 15:35, el tema de incorporación de nuevos prefacios y de los nuevos santos venía estudiándose en Ecclesia Dei desde hace mucho tiempo. Ha salido ahora porque ahora se habrán ultimado los detalles.
Y la iniciativa me parece muy buena y necesaria. Es fuerza reconocer que el misal dicho de San Pío V tenía muy pocos prefacios y la tradición De la Iglesia latina conocía muchísimos. Nada obstaba incorporar algunos. El rito no se toca. En todo caso, se ha enriquecido.
En cuanto a los nuevos santos, es lo más lógico que ocurriera, y siempre se actuó del mismo modo: de tanto en tanto se hacía una limpieza y se agregaban nuevos. Ahora simplemente se ha incorporado la posibilidad de que sean celebrados.

Dark Henry dijo...

“Claro –se nos dirá– pero la historia nunca es igual: una cosa fue la tremenda fiebre amarilla (que no perdonaba a nadie) y otra el actual coronavirus»

La frase de Marx vienw al pelo "La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa"

Fuenteovejuna dijo...

Muy inspirado el Padre Javier al revolver los papeles del cajón y encontrar este testimonio invalorable. Por lo visto, en esos trágicos días de 1871 murió casi el 8% de la población de la ciudad, de modo que si hoy Buenos Aires tiene tres millones de habitantes, para igualar los efectos de la fiebre amarilla el coronavirus tendría que matar a 240.000 porteños.
Si consideramos que hasta el momento sólo se han producido ocho muertos en todo el país, estamos muy lejos de la tragedia del siglo XIX, pero en la medida que el drama vaya avanzando y la gente compruebe que el Gobierno es impotente para detener la peste, muchos empezarán a levantar los ojos al Cielo -algunos por primera vez- como pidiendo clemencia ante tanto dolor y angustia.
Como en la cancha se ven los pingos, cuando el drama se convierta en tragedia veremos quiénes son los obispos y sacerdotes santos que nos recordarán el heroísmo de aquellos 62 sacerdotes que en 1871 no vacilaron en cambiar su vida terrenal por la vida eterna para que a aquellos pobres moribundos no les faltara el consuelo de la Palabra de Dios y los sacramentos antes de emprender el último viaje.
Los otros obispos y sacerdotes serán los pastores asalariados, esos perros mudos que imitarán al masón Sarmiento y huirán prestamente cuando vean venir al lobo.
Conparto plenamente la opinión del anónimo de las 12.22, esto va a terminar mal, pero no veo que la cosa se arregle levantando la cuarentena, creo que estamos entre la espada y la pared. Si se levanta la cuarentena, los contagios se multiplicarán y será un desastre como en España o Italia, y si no se levanta, en algún momento la situación se saldrá de control por las razones que apunta el anónimo más otras de orden político que se sumanrán para que la confusión sea mayor.
No deberíamos descartar que esta peste sea un castigo divino -acá y en todo el mundo- porque la corrupción ha llegado a tal punto que Sodoma y Gomorra se sienten avoergonzadas.
Después de todo, si es cierto que otras veces Dios ya intervino en la historia de los hombres, ¿por qué vamos a negarle el derecho de que ahora lo pueda hacer de nuevo? Eso no me parece cristiano. Digo yo, no sé...

Agustín de Resistencia dijo...

Otro ejercicio de memoria sobre el cierre de iglesias en epidemias, pero de EEUU:

https://rorate-caeli.blogspot.com/2020/03/op-ed-suspending-public-mass-is-not-new.html

Anónimo dijo...

Sarmiento, dice otra fuente, se trasladó al barrio de Floresta pero concurrió todos los días a su despacho en Bs.As. Cuál es la verdad?

Anónimo dijo...

Anónimo de las 12:22, inventado por judíos o no, hubiera sido mejor seguir su consejo del ministro de defensa israelí: aislar y proteger a los ancianos. Y para los demás, que todo siga como antes.

Pero sea como sea, el Señor no detendrá esta epidemia antes de la purificación.

Anónimo dijo...

El artículo del profesor A.C. " MENTIRÁS TU PANDEMIA" , que hace cuatro días parecía de actualidad , hoy parece sobrepasado .

Anónimo dijo...

POR SI LAS MOSCAS. La lectura del articulo del p. Olivera Ravasi afirma in recto que ahora SIMPLEMENTE se cierran los templos y sugiere in obliquo que se ABANDONA a los fieles. Por si fuera ese el mensaje, aclaro que no corresponde a la realidad. Las indicaciones oficiales son: cerra los templos, realizar las celebraciones sin pueblo pero acercándolos a través de los medios electrónicos, asistir a los fieles con la oración, el consuelo y los sacramentos. Para esto se han dado instrucciones oficiales de proceder usando los medios electrónicos y para la asistencia personal se han dado instrucciones precisas de cómo administrar los sacramentos. Par la asistencia personal la CEA obtuvo del PE una ampliación del decreto de autorización, para que los sacerdotes puedan circular a atender los enfermos. Además de las indicaciones, en general los sacerdotes de a pie están muy activos en todas las modalidades de atención. Me consta in recto et in obliquo.

Anónimo dijo...

Dios es responsable de la peste China, dicen por aquí. Fue responsable de la española? Y de ambas guerras mundiales? Y de la peste negra? Y de la peste amarilla? Y del SARS? Y el SIDA? Y el terremoto de chile? Y la erupción del vesubio? Y el penal a Italia en el mundial del noventa?

El tío del tío de macbeth

Anónimo dijo...

Tio del tio: Dios es omnipotente. Por ende, todo lo que sucede en este mundo y fuera de el es porque Dios lo permite, o porque lo quiere, directamente. Caso contrario, no seria onmipotente. Nada escapa a su providencia, ni la peste negra, ni la blanca, ni el SARS, ni el MERS, ni el SIDA, ni nada. Que raro que haya cristianos que adjudican a la casualidad lo que es solamente providencia divina.

Armando Paredes dijo...

El tío del tío de Macbeth, aunque no sólo él, haría bien en estudiar la distinción entre per se y per accidens y entre mal de pena y mal de culpa.

Anónimo dijo...

En tiempos de peste recomiendo ver "el septimo sello". Se puede bajar de kickass torrent. Saludos.

Wooster.

Javier dijo...

Los curas de las villas le están poniendo el pecho a las balas. Serán los nuevos 62?

Anónimo dijo...

El origen de todo mal en este mundo,es el pecado, el cual fue inducido en el hombre por Satanás (el cual siguió operando contra Dios y la Humanidad, y hoy en día está "a full")
La caída del hombre en pecado, generó un desorden en toda la Creación: por ejemplo, considere que en el Paraiso Terrenal no había ningún virus, y ningún otro mal.
De todo mal, causado por el pecado y por Satanás, Dios saca un bien. Ese bien no necesariamente tiene que ser un bien material sino puede ser un bien de orden espiritual y por ende un bien superior.
El mayor mal, por lejos, es el pecado.
El pecado trae consecuencias, a la vez personales y de alcance universal. Cuando la sobrecarga de pecados personales y universales es insoportable, algo termina pasando, por causa de ellos.
Estamos de paso en este mundo y hay dos destinos finales posibles, uno de los cuales, que es el Infierno, no se lo deseo a nadie. Por ende, lo prudente es evitar el pecado con muchísimo más énfasis que el que ponemos en evitar el Covid19.
Finalmente, en esta Cuaresma,conviene recordar que Jesús llevó la carga de nuestros pecados (los míos, los suyos y los de todos) para redimirnos y abrirnos la puerta del Cielo. La conversión personal y la penitencia son el camino.

Anónimo dijo...

Y los judíos consiguen lo que la CEA no se anima a pedir...

Anónimo dijo...

Gracias Wanderer, queda claro.

Anónimo 15:35

Anónimo dijo...

¿De todo mal? O de todo mal moral. Que el león se coma al ciervo es un mal para el pobre ciervo. Pero aún más. Y los males físicos. Los monstruos de la naturaleza? O en el caso de los hombres: los ciegos de nacimiento. ¿Quien pecó él o sus padres? Si bien creo entender el sentido de sus palabras. Igual el mal es un gran misterio, que no sólo tiene por causa a la culpa sino también la propia finitud de nuestra materia y nuestra contingencia entitativa. si en el paraíso no había virus, o males, o inmortalidad, era más una gracia que algo natural de nuestra condición humana. De hecho, no por nada se le llaman dones preternaturales.

Anónimo dijo...

En esa línea, para los que lean inglés, es muy interesante el artículo de Peter Kwasnievsky en ONEPETERFIVE: https://onepeterfive.com/vatican-issues-two-decrees-more-prefaces-and-recent-saints-in-the-tlm/
Hilbert.

Wanderer dijo...

Anónimo 10:33, usted dice que el mal "no sólo tiene por causa a la culpa sino también la propia finitud de nuestra materia y nuestra contingencia entitativa". Se está olvidando de la causa más importante: el demonio, que no es el mal, pero es el Malo.

Soldado Colifo dijo...

Algunos funcionarios están diciendo que tarde o temprano todos nos vamos a infectar de CV? Me pregunto con que rigor cientifico afirman semejante cosa o bien si dicha afirmación no responde a una necesidad de altas esferas por infundir un miedo terrorífico en la población a los efectos de no sé que intereses y/o propósitos, por lo pronto siguen extendiendo en el tiempo las medidas de prevención y agudizandolas, no me extrañaría que nos desayunen pronto con un decreto de estado de sitio y toque de queda, ahora hasta los más elemental parece una verdadera travesia... Usquequo?

Wanderer dijo...

Soldado Colifo, sin ser epidemiologo, creo que la cosa es más o menos así.
A no ser el famoso Covid-19 desaparezca, como ocurrió con el SARS, la única solución para alcanzar la inmunización es vacunarse (y la vacuna todavía no existe) o contagiarse. No queda otra.

Anónimo dijo...

El mal fisico en la naturaleza, el cual siempre es relativo (el mal del ciervo que es comido es el bien de los lobos que lo comen), es designio divino directo y es inherente al diseño de esta naturaleza. En un planeta finito, o la poblacion de herbivoros es limitada por carnivoros que los cazan, o es limitada por el agotamiento de los vegetales de los que se alimentan. Cuando ocurre esto ultimo, la poblacion cae abruptamente a un numero mucho menor que el de equilibrio en la presencia de carnivoros. Esto no es pura teoria sino que fue probado con la evolucion de la poblacion de caribúes introducidos en St. Matthew Island en 1944.

Lo que es consecuencia del mal moral es que el ser humano esté sujeto al mal físico. Pero la exencion del mal fisico de la que iban a gozar Adan, Eva y sus descendientes mientras no pecaran no era inherente a su naturaleza, sino debía exclusivamente a una acccion divina directa que los "escudaba" de las vulnerabilidades inherentes a esa naturaleza (ante leones, microbios, rayos, terremotos, etc.)

Anónimo dijo...

Nada tiene que ver la omnipotencia de Dios. No pregunté si Dios PERMITE, sino si es RESPONSABLE. Caminan el borde de la doble predestinación señores.

El Tío del Tío de Macbeth

Anónimo dijo...

Cierto. Faltó el coludo

Anónimo dijo...

Soy el Anónimo del 26 de marzo, 9:04
La idea era que figurara como respuesta a su planteo, pero salió publicado como un comentario más.
No sé si lo leyó o quizás no fui claro.

Somos todos, absolutamente todos, pecadores (con la excepción de Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, y lo aclaro por si hay algún modernista rondando por aquí) y las consecuencias de nuestros pecados son a la vez personales y también universales (alimentan el mal en todas sus formas, entre ellas, las calamidades que incluso afectan a los inocentes)

Seré más claro aún: Dios es Amor (1a Carta del Apóstol San Juan, cap.4, v 8) y solo Él es bueno (Evangelio de San Marcos,cap.10,v.18) por ende no es ni puede ser RESPONSABLE de ningún mal.

El Primo de Cymbeline

Anónimo dijo...

Anónimo 26 de marzo de 2020, 14:15

Es su opinión. Y no estoy para nada de acuerdo.

El mal físico en la naturaleza caída, no es designio divino directo alguno y no es inherente a ningún diseño, sino consecuencia de la caída en el pecado original y el desorden generalizado que tal pecado trajo.

Mire si no fue gravísimo y casi irreparable, que hasta la Segunda Persona de la Santisima Trinidad debió hacerse hombre para repararlo.

No había nada de qué escudarse, como no lo habrá en los cielos nuevos y tierra nueva. Toda violencia y agresión en la creación conmovida por el mal del pecado, son posteriores: son una consecuencia.

Así nos lo muestra la Sagrada Biblia, en el Libro del profeta Isaías, capítulo 11, en especial v.6 al 9 en lo que hace a las creaturas:

"Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá.

La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja.

Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano.

Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la tierra estará llena de conocimiento de Yahveh, como cubren las aguas el mar."

Leímos: Nadie hará daño.
Nadie, significa nadie.Y eso incluye a las creaturas, en este contexto.

Es una visión dada por el Altísimo para cuando la creación también sea regenerada tras su caída y vuelva a ser tal como fue creada por Dios.

Por la vegetación necesaria no se preocupe, nada les faltará: Él es omnipotente y providente.

Anónimo dijo...

Señalo una discusion que se está desarrollando en USA sobre esta cuestión que podría ameritar, a juicio del blogger, un futuro artículo: si se debe priorizar poner en marcha la economía cuanto antes o evitar que un gran numero de ancianos y no tanto mueran unos cuantos años antes de lo que lo harian sin el COVID-19.

El vocero de la posicion economy first es el católico R. R. Reno, quien ve la actitud de los estadounidenses de 1918 de no privarse de concurrir a eventos musicales, partidos de football y reuniones con amigos para evitar la muerte temprana de cientos de miles como un modelo de actitud cristiana.

https://www.firstthings.com/web-exclusives/2020/03/say-no-to-deaths-dominion

Los voceros de la posicion lives first son Rod Dreher y Damon Linker, quienes dejaron la Iglesia Católica en 2006 y 2018 respectivamente, por el mismo motivo (abusos y encubrimiento).

https://www.theamericanconservative.com/dreher/you-cant-be-any-poorer-than-dead/

https://theweek.com/articles/904580/prolifer-shrugs-face-mass-death

Jorge dijo...

Estimado soldado colifo, ¿Ud a tenido gripe alguna vez? ¿Conoce alguien que no haya tenido nunca gripe? bueno, este virus es mas de doble de contagioso.

Esclavo de la Virgen dijo...

El hoy Mons. Jorge Ignacio García Cuerva, obispo de Río Gallegos, hizo su tesis de licenciatura (a diferencia del capuchino) sobre el rol del clero de Buenos Aires en la mencionada epidemia de Fiebre amarilla. La revista de la Facultad de teología publicó por ese tiempo una síntesis de la misma. Aquí se la puede bajar. Son unas treinta páginas.

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2053576

Anónimo dijo...

Tésis de licenciatura en 30 páginas. Todo dicho.

El Tio del Tio de Macbeth

Un Nostálgico Lector dijo...

Sacerdotes porteños de antes, dando su vida para ayudar a los enfermos a bien morir.

Clero porteño de ahora:"Comulguen en la mano! nos podemos contagiar"

Anónimo dijo...

Tío de McBeth, es una síntesis.

G.

Anónimo dijo...

Es la excerpta. Tomorrow and tomorrow and tomorrow.

Esclavo de la Virgen dijo...

Querido Anónimo, creo que usted piensa más rápido de lo que lee. Es un extracto de la tesis de licenciatura, no la tesis completa. Por favor, les y piense más despacio, dejando quizás sus prejuicios de lado.

Anónimo dijo...

Es cierto, es un resumen (anche poco resumido) del texto original. Poco económico el hombre.

El tío del tío