
Silvano, un lector del blog, nos envía un elenco de paradojas acerca de los ordos romanos vigentes.
En realidad, no estoy muy de acuerdo con estas paradojas, porque creo que, algunas, no son tales y en otras, hay mala información. Pero como yo no lei el libro de Henri Hello, respeto la libertad de prensa.
Estimado Wanderer:
Mi comentario: sin tomar posición, quisiera volcar sobre la mesa algunas paradojas que se dan en el debate litúrgico en torno al doble Ordo romano. Y antes de verterlas aclaro que con ello no procuro relativizar, eufemizar o bastardar todo el asunto, sino despiojarlo de los “ismos” predeterminantes de los que tan, pero tan bien se desinfecta en este blog. También en materia litúrgica cabe desinstalarse de lo políticamente correcto (tanto del bando progre como tradi), del abusado argumento de autoridad y del maldito kombo… para discernir –en materia tan opinable como lo es un lenguaje (la liturgia es un lenguaje, entre varias otras cosas)- cuál sea mi parecer. (Nota: lenguaje no significa mera convención; digo lenguaje desde una semiología sana, donde significante y significado guardan un vínculo real, no necesario, pero sí conveniente u oportuno).Dicho esto, antes que suene el gong de W., vayan seis paradojas, entre la docena y media que oferta el status quo de la Quaestio, (algunas más tensas que otras):
1. Que los que insisten en que el cura es como todos, es uno más, y que en la Liturgia somos todos iguales, sean los defensores a ultranza de que el que preside la celebración no rece en el mismo sentido que los demás si no que sea el “otro”, el opuesto, el que está del otro lado, “enfrentado” al Pueblo. Y que, paradójicamente, a quienes subrayan con vehemencia que el sacerdote está actuando in Persona Christi les haga tanto ruido que éste (o mejor, Éste) de cara a su Pueblo les diga “tomad y comed”, y de cara a su Pueblo, como en el Gólgota, derrame su Sangre pro multis.
No sé cuál sea el mejor lenguaje para expresar el Misterio, pero sí tengo claro que unos y otros deberían pulir un poco su argumentación, que hace agua de ambos costados cuando está ideologizado y se descuida “la cosa”, la “res” en debate, entre manos.2. Que los que esgriman como argumento central “La” Tradición, lo que hicieron nuestros Padres, seguir por donde veníamos, olviden –o ignoren- cuántas de las “novedades” del “Novus” Ordo son extraídas de formularios que cuentan con algunas lunas, lustros y hasta siglos de mayor antigüedad que la reforma instalada por Pío V. La Plegaria eucarística II –novedad del post-Concilio- es casi entera de san Hipólito, la III, de san Basilio y siguen los ejemplos… (Me hace acordar a los que defienden a capa y espada los derechos de los mapuches, desplazados por los “huincas”… olvidando que ellos hicieron lo mismo con los nativos anteriores y esos a su vez con los previos…).
Y que, paradójicamente, los promotores del progresismo y la modernidad, desprecien la Liturgia Moderna de la contrarreforma y ejerzan –casi sin saberlo y sin quererlo- gestos litúrgicos de los tiempos más románicos y romanos.3. Que los fanáticos del mundo sin fronteras, ciudadanos del mundo, promotores del insólito esperanto, renieguen del latín, cuyo valor es ser la lengua común del Nuevo Israel, del Pueblo de Dios; y que los mismos, cuando se obsesionan por el latinoamericanismo, por la hermanada América, destituyan casi con asco los vosotros, los “isteis” y los “iereis” contra el uso vernáculo de todo el resto de los hispanoparlantes; y que, en curiosa paradoxa, los celosos de la Patria y de un argentinismo a ultranza, defiendan –cuando lo vernáculo fuera válido- el castellano foráneo y les resulte tan blasfemo el uso argentino de esta lengua. 4. Abrevio: que los cultores de la expresión corporal, del yoga, y la sensualidad participen de la Liturgia cuanto más sentados y quietos, mejor; mientras sus oponentes, a veces rayanos en lo maniqueo en materia moral, defienden los golpes al pecho del Confiteor y el Agnus, el hincarse, santiguarse y demás recursos a la expresividad corpórea.
5. Que algunos modernos promuevan los milenarios íconos (léase Taizè, hermanitas de Jesús, las paulinas ahora), mientras cierto tradicionalismo fomenta las voluptuosas Madonnas renacentistas…
6. Que en materia de cantos de Misa ambos caigan tan simétricamente en el mismo pozo de la gravidez pasional y humana y no remonten vuelo a lo sacro, a lo divino, a lo “áltero”. Sí: el “Cristo Jesús en Ti la Patria espera” tiene la misma aplastada bodoqueidad que el “Toma mi mano hermano”. Sólo el melisma gregoriano no se estrella en Punta Carrasco.
En fin, noto mucha modernidad en unos y otros; y para el caso, hallo tanto “mundo” en la estola amerindia colorinche como en la cauda y los ribetes.
Más acá de las paradojas, lo que se ve desde la imparcialidad –o su intento al menos- es un debate muy flojo en lo teológico y –en unos y otros- una chorrera de sofismas que podrían ser la panzada de una clase de Lógica. Como aquello de que las normas del Nuevo Misal son malas porque los curas –que son malos- infringen las normas del Nuevo Misal… ¿Cómo? Sí, como lo escucha. Y está en negro sobre blanco, con membretes, sellos y lacres… Tiene un aire a Lógica Kukú, o al posmoderno que arremete muy seguro: yo no estoy de acuerdo con la indisolubilidad del matrimonio: miren si no la de divorcios y cuernos que se dan entre los que se casan…
Mi comentario: sin tomar posición, quisiera volcar sobre la mesa algunas paradojas que se dan en el debate litúrgico en torno al doble Ordo romano. Y antes de verterlas aclaro que con ello no procuro relativizar, eufemizar o bastardar todo el asunto, sino despiojarlo de los “ismos” predeterminantes de los que tan, pero tan bien se desinfecta en este blog. También en materia litúrgica cabe desinstalarse de lo políticamente correcto (tanto del bando progre como tradi), del abusado argumento de autoridad y del maldito kombo… para discernir –en materia tan opinable como lo es un lenguaje (la liturgia es un lenguaje, entre varias otras cosas)- cuál sea mi parecer. (Nota: lenguaje no significa mera convención; digo lenguaje desde una semiología sana, donde significante y significado guardan un vínculo real, no necesario, pero sí conveniente u oportuno).Dicho esto, antes que suene el gong de W., vayan seis paradojas, entre la docena y media que oferta el status quo de la Quaestio, (algunas más tensas que otras):
1. Que los que insisten en que el cura es como todos, es uno más, y que en la Liturgia somos todos iguales, sean los defensores a ultranza de que el que preside la celebración no rece en el mismo sentido que los demás si no que sea el “otro”, el opuesto, el que está del otro lado, “enfrentado” al Pueblo. Y que, paradójicamente, a quienes subrayan con vehemencia que el sacerdote está actuando in Persona Christi les haga tanto ruido que éste (o mejor, Éste) de cara a su Pueblo les diga “tomad y comed”, y de cara a su Pueblo, como en el Gólgota, derrame su Sangre pro multis.
No sé cuál sea el mejor lenguaje para expresar el Misterio, pero sí tengo claro que unos y otros deberían pulir un poco su argumentación, que hace agua de ambos costados cuando está ideologizado y se descuida “la cosa”, la “res” en debate, entre manos.2. Que los que esgriman como argumento central “La” Tradición, lo que hicieron nuestros Padres, seguir por donde veníamos, olviden –o ignoren- cuántas de las “novedades” del “Novus” Ordo son extraídas de formularios que cuentan con algunas lunas, lustros y hasta siglos de mayor antigüedad que la reforma instalada por Pío V. La Plegaria eucarística II –novedad del post-Concilio- es casi entera de san Hipólito, la III, de san Basilio y siguen los ejemplos… (Me hace acordar a los que defienden a capa y espada los derechos de los mapuches, desplazados por los “huincas”… olvidando que ellos hicieron lo mismo con los nativos anteriores y esos a su vez con los previos…).
Y que, paradójicamente, los promotores del progresismo y la modernidad, desprecien la Liturgia Moderna de la contrarreforma y ejerzan –casi sin saberlo y sin quererlo- gestos litúrgicos de los tiempos más románicos y romanos.3. Que los fanáticos del mundo sin fronteras, ciudadanos del mundo, promotores del insólito esperanto, renieguen del latín, cuyo valor es ser la lengua común del Nuevo Israel, del Pueblo de Dios; y que los mismos, cuando se obsesionan por el latinoamericanismo, por la hermanada América, destituyan casi con asco los vosotros, los “isteis” y los “iereis” contra el uso vernáculo de todo el resto de los hispanoparlantes; y que, en curiosa paradoxa, los celosos de la Patria y de un argentinismo a ultranza, defiendan –cuando lo vernáculo fuera válido- el castellano foráneo y les resulte tan blasfemo el uso argentino de esta lengua. 4. Abrevio: que los cultores de la expresión corporal, del yoga, y la sensualidad participen de la Liturgia cuanto más sentados y quietos, mejor; mientras sus oponentes, a veces rayanos en lo maniqueo en materia moral, defienden los golpes al pecho del Confiteor y el Agnus, el hincarse, santiguarse y demás recursos a la expresividad corpórea.
5. Que algunos modernos promuevan los milenarios íconos (léase Taizè, hermanitas de Jesús, las paulinas ahora), mientras cierto tradicionalismo fomenta las voluptuosas Madonnas renacentistas…
6. Que en materia de cantos de Misa ambos caigan tan simétricamente en el mismo pozo de la gravidez pasional y humana y no remonten vuelo a lo sacro, a lo divino, a lo “áltero”. Sí: el “Cristo Jesús en Ti la Patria espera” tiene la misma aplastada bodoqueidad que el “Toma mi mano hermano”. Sólo el melisma gregoriano no se estrella en Punta Carrasco.
En fin, noto mucha modernidad en unos y otros; y para el caso, hallo tanto “mundo” en la estola amerindia colorinche como en la cauda y los ribetes.
Más acá de las paradojas, lo que se ve desde la imparcialidad –o su intento al menos- es un debate muy flojo en lo teológico y –en unos y otros- una chorrera de sofismas que podrían ser la panzada de una clase de Lógica. Como aquello de que las normas del Nuevo Misal son malas porque los curas –que son malos- infringen las normas del Nuevo Misal… ¿Cómo? Sí, como lo escucha. Y está en negro sobre blanco, con membretes, sellos y lacres… Tiene un aire a Lógica Kukú, o al posmoderno que arremete muy seguro: yo no estoy de acuerdo con la indisolubilidad del matrimonio: miren si no la de divorcios y cuernos que se dan entre los que se casan…
Silvano




