Mostrando las entradas para la consulta arte de besar ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta arte de besar ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

martes, 30 de diciembre de 2014

Tucho el Osculario

Alguien podría suponer que se trata de un lapsus calami. Que el título del post debería ser “Tucho el Ostiario” (de ostium = puerta, en latín), o “Tucho el Portero”, y la referencia sería a la primera de las órdenes menores abolidas por el Concilio Vaticano II. Pero no. El título es correcto, y podría ser también designado como “Tucho el Besador” (osculum = beso, en latín) o “Tucho el Besuqueiro”, si quisiéramos darle a la entrada un aire más carioca.
Es que el arzobispo rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina y teólogo de confianza del Papa Francisco, Mons. Víctor Manuel Fernández, “Tucho” para los amigos, posee un escrito de juventud que ocupará un lugar de privilegio dentro de su obra teólogica. Nos referimos al libro Sáname con tu boca. El arte de besar, editado por Lumen en 1995. El mismo autor explica al lector de qué se trata su obra:
“Te aclaro que este libro no está escrito tanto desde mi propia experiencia, sino desde la vida de la gente que besa. Y en estas páginas quiero sintetizar el sentimiento popular, lo que siente la gente cuando piensa en un beso, lo que experimentan los mortales cuando besan. Para eso charlé largamente con muchas personas que tienen abundante experiencia en el tema, y también con muchos jóvenes que aprenden a besar a su manera. Además consulté muchos libros, y quise mostrar cómo hablan los poetas sobre el beso. Así, tratando de sintetizar la inmensa riqueza de la vida, salieron estas páginas a favor del beso. Espero que te ayuden a besar mejor, que te motiven a liberar lo mejor de tu ser en un beso.”.
Este señor, que ya era sacerdote cuando escribió el opúsculo, no tiene inconvenientes en decribir la investigación de campo que realizó para plantear su tesis: habló con muchas personas con abundante experiencia en el arte de besar… ¡Qué interesantes y edificantes conversaciones habrán sido esas! ¿Y las charlas con los jovencitos innovadores y creativos que “aprenden a besar a su manera”? ¡Qué enriquecedora para un sacerdote!
Parecería que Mons. Fernández tiene fijación con ciertos temas. Los estudiantes de la UCA que asistieron a la misa de inicio del año académico que celebró en abril de 2013, salieron sorprendidos por la homilía del Rector: en ella les pidió que se pusieran contentos por un día sus padres, haciendo el amor, los habían concebidos…
Recordemos también otro de los rasgos de la personalidad de Tucho, según relatan sus compañeros de seminario y, luego, colegas sacerdotes en la diócesis rural de Río Cuarto. Escribía en este blog uno de ellos: “Fernandez siempre se ocupó de botonear. Se unía a grupos de conversación donde se criticaba a la autoridad, para luego salir a contarlo. Ese fue siempre su modus operandi en el seminario y en su vida presbiteral. Trepó haciendo de buchón del poder. Siempre estuvo del lado del poder, pero haciéndose el víctima. "Ay, padre Rector, cómo me preocupan mis compañeros que dicen tal cosa ... me preocupa que no tienen sentido eclesial porque fíjese lo que dicen de usted que es el Rector... " - "Ay, monseñor, qué dolor que me producen los sacerdotes Fulano y Mengano. Cómo quisiera que tengan más sentido de unidad diocesana y eclesial , que no critiquen así al obispo (que es usted)”.
Quizás convenga recordar también que sus movimiento de sabandija trepadora no paran mientes en los que quedan heridos en el camino. Es el caso, por ejemplo, del P. Carlos María Galli, que estaba destinado a convertirse en el teólogo de referencia en Argentina (lo cual, como todos sabemos, significa poco y nada). Pues bien, al ingenuo de Galli se le ocurrió ponerlo al Tucho como su segundo en la Facultad de Teología. ¿Adivinen qué pasó? Efectivamente, el P. Tucho le serruchó el piso, el pobre Galli fue marginado y él  se acomodó, con la bendición de Bergoglio, como decano de la Facultad.
No olvidemos tampoco la carta que publicó dirigida a los católicos criticones del Papa Francisco que, entre otros notables pasajes del género epistolar, decía: “No jodamos. Por favor, los que queremos estar con la gente no dejemos de reconocer los valores que encarna este papa Francisco. Hoy estos valores no son tan frecuentes. Dejémonos de joder. Podemos detenernos a encontrar el pelo en la leche y lo vamos a encon­trar. Pero en este mundo no existe la pureza absoluta y creo que estamos ante una oportunidad inmensa para volver a poner en el centro a Jesu­cristo y al pueblo que Dios ama. Las últimas declaraciones de Jalics, junto a la opinión de gente de iz­quierda con buena información, como Pérez Esquivel, Oliveira, Fer­nández Meijide, Navarro y otros, muestran que Bergoglio no cagó a nadie, no fue cómplice de la dicta­dura, no dejó de ayudar a ocultarse o a escapar a quienes se lo pidieran e intercedió por algunos en la medi­da en que podía, porque ni siquiera era obispo. Hace treinta años Pablo Tissera, un jesuíta progresista, me decía que en la dictadura Bergoglio había actuado según una convicción que tuvo siempre: “los curas tene­mos que mantenernos siempre lejos de los que tienen poder en el país, para no quedar pegados”.
Vale la pena tener presentes todas estas cosas y algunas más que mencionaremos próximamente en esta bitácora. En estos días en que se aproxima el Consistorio convocado por el Papa Francisco, somos muchos los que sospechamos, y tememos, que uno de los capelos vaya a parar a la testa del Tucho, lo que demostraría, una vez más, la enorme irresponsabilidad de Bergoglio en el desempeño del oficio petrino.



domingo, 3 de junio de 2018

Bala de plata

 Lo que no parecía posible puesto que, pensábamos, desnudaría la miseria del papa Francisco y su falta de virtudes cristianas, sucedió el sábado último. Aceptó la renuncia de Mons. Héctor Aguer al arzobispado de La Plata y nombró en su lugar a Mons. Víctor “Tucho” Fernandez. Disparó una bala de plata que no matará al hombre lobo pero que será efectiva para matar lo mucho de bueno que quedaba en esa arquidiócesis y en su seminario, y también para asestar el tiro de gracia al episcopado argentino que quedará definitivamente marcado por la mediocridad y la insignificancia.
Tal como el mismo Mons. Aguer explicó en su homilía de despedida y como completaron otras fuentes, la renuncia fue presentada cuando cumplió 75 años, el 24 de mayo. Siete días después recibió la llamada del encargado de negocios de la Nunciatura para transmitirle las órdenes pontificias: Corpus Christi debía ser su última liturgia pública; se nombraba administrador apostólico a  Mons. Bochatey; debía irse de la arquidiócesis inmediatamente después de la celebración,  no podrá residir en ella como arzobispo emérito, ni tampoco deberá hacer el traspaso de la sede a su sucesor. Al finalizar la misa, el obispo ortodoxo que se encontraba presente, tomó el micrófono y le ofreció a Mons. Aguer su casa para alojarse puesto que, literalmente, no tiene dónde ir (sus planes eran retirarse el ex-seminario menor de La Plata).
Me pregunto si esta desembozada venganza y manifestación de la carencia no sólo de virtudes cristianas sino también humanas, e incluso de la más elemental caballerosidad que ha demostrado el papa Francisco, no será también una suerte de bala de plata para él mismo. Mons. Aguer tenía predicamento y era apreciado por la mayor parte de los fieles argentinos debido a la claridad con la que decía las cosas y su valentía en defender el Evangelio, que es justamente lo que los fieles buscan en sus pastores, y no encuentran. En pleno debate por el aborto, la voz de Aguer había sido particularmente clara, y los católicos que están librando una buena batalla encontraban en él un cierto liderazgo. Desplazarlo de un modo tan humillante provocará que muchos de esos fieles terminen de comprender quién es verdaderamente Bergoglio. 
¿Pero quién es el arzobispo electo de La Plata? Víctor Manuel Fernández nació en Alcira Gigena, una pequeña población de la provincia de Córdoba e hizo sus estudios religiosos en el seminario mayor de la arquidiócesis de Córdoba. Uno de sus compañeros de ese entonces, y ahora sacerdote en una diócesis cordobesa, me comentaba hace algunos meses: “Fernandez siempre se ocupó de botonear [es una expresión coloquial argentina que significa delatar o acusar a alguien]. Se unía a grupos de conversación donde se criticaba a los formadores, para luego ir a contárselo. Ese fue siempre su modus operandi en el seminario y en su vida presbiteral. Trepó haciendo de buchón del poder [expresión coloquial rioplatense que se aplica a una persona que delata a otra, denunciándola a sus espaldas o contando sus secretos]. Siempre estuvo del lado del poder, pero haciéndose el víctima: “Ay, padre Rector, cómo me preocupan mis compañeros que dicen tal cosa ... me preocupa que no tienen sentido eclesial porque fíjese lo que dicen de usted que es el rector…”; “Ay, monseñor, qué dolor que me producen los sacerdotes Fulano y Mengano. Cómo quisiera que tengan más sentido de unidad diocesana y eclesial , que no critiquen así al obispo (que es usted)”. Estas artes y un mediocre doctorado en teología conseguido en la Universidad Católica Argentina, lo llevaron a convertirse rápidamente en el valido del cardenal arzobispo de Buenos Aires, condición que aún ostenta y que ha ocasionado que en la curia vaticana se lo conozca como il coccolato, es decir, el consentido del papa. 
Como profesor en la Facultad de Teología porteña no se destacó particularmente por sus méritos intelectuales sino más bien por lograr, con ayuda de sus conocidas habilidades, convertirse en decano de esa Facultad en desmedro del padre Carlos María Galli, teólogo de referencia en Argentina, y a quien le correspondía naturalmente el puesto. Esto sucedió a mediados de 2008 y pronto lanzó su candidatura al rectorado de la Pontificia Universidad Católica Argentina. Fue propuesto en varias ocasiones para ese cargo por el cardenal Jorge Bergoglio, pero la Sagrada Congregación para la Educación Católica lo rechazó siempre no sólo por el modesto nivel académico del candidato, sino también por las dudas en cuanto a la ortodoxia de su doctrina. El padre Fernández, en efecto, había hecho declaraciones públicas bastante vidriosos y ambiguas cuando se discutía en el Congreso de la Nación la ley del matrimonio igualitario. Pero el arzobispo porteño no se dio por vencido, presionó a oficiales de la curia e incluso, viajó él mismo a Roma para lograr su propósito. Finalmente, el 15 de diciembre de 2009 Tucho Fernández se convertía en rector aunque el juramento de rigor, debido a la oposición romana, recién pudo efectivizarse casi dos años más tarde. 
El cardenal de Buenos Aires, que “es un dictador despiadado y vengativo”, [estas fueron las palabras de una prelado de la curia romana cuando aconsejó a los miembros del Consejo Magistral de la Orden de Malta que no reeligieran a frey Matthew Festing como gran maestre. Cf. Marcoantonio Colonna, The Dictator Pope, 2017] dos meses después de convertido en sucesor de Pedro, nombró al padre Víctor Fernández ordinario de la desaparecida arquidiócesis de Tiburnia, es decir, arzobispo in partibus, como un premio para él y una humillación para quienes se habían opuesto a sus intenciones. Esa venganza y humillación, propia de corazones pequeños y almas miserables, se coronó con la designación de Tucho como sucesor de Mons. Héctor Aguer, un teólogo de valía, uno de los pocos con los que contaba el episcopado argentino.

La amplísima producción bibliográfica del arzobispo electo de La Plata comprende título tales como Para liberarse del aburrimiento y la rutina (San Pablo, Buenos Aires, 2004); Para liberarse de esa sensación de debilidad interior (San Pablo, Buenos Aires, 2004) o Para mejorar tu comunicación con los demás (San Pablo, Buenos Aires, 2005). Es importante notar que, con excepción de un solo libro publicado en Herder, todo el resto de sus abundantes obras teológicas han sido publicadas en editoriales destinadas a la divulgación y que no exigen ningún tipo de referato o evaluación previa sobre lo que editan, procedimiento que garantiza la seriedad del trabajo. Es el caso de ediciones San Pablo o Ágape de Argentina, o Dabar y Palabra de México. Un rápido recorrido por los catálogos de estas editoriales permite corroborar, además que, en promedio, los libros escritos por Mons. Fernández tienen una extensión máxima de ochenta páginas.
  El libro insignia del teólogo pontificio es el titulado Sáname con tu boca. El arte de besar (Lumen, Buenos Aires, 1995), en el que Su Excelencia comienza explicando al lector:
Te aclaro que este libro no está escrito tanto desde mi propia experiencia, sino desde la vida de la gente que besa. Y en estas páginas quiero sintetizar el sentimiento popular, lo que siente la gente cuando piensa en un beso, lo que experimentan los mortales cuando besan. Para eso charlé largamente con muchas personas que tienen abundante experiencia en el tema, y también con muchos jóvenes que aprenden a besar a su manera. Además consulté muchos libros, y quise mostrar cómo hablan los poetas sobre el beso. Así, tratando de sintetizar la inmensa riqueza de la vida, salieron estas páginas a favor del beso. Espero que te ayuden a besar mejor, que te motiven a liberar lo mejor de tu ser en un beso. [p. 11]
Pese a los esfuerzos realizados, no he podido dar con un dato cierto sobre el factor de impacto de esta importante publicación, es decir, mediciones científicamente realizadas que muestren si, efectivamente, desde su fecha de publicación a esta parte, los jóvenes y adultos han aprendido a besar mejor, o si lo mejor de cada uno de ellos se ha liberado eficazmente a través de un beso. 

La ingente producción bibliográfica de Mons. Víctor Fernández y su calidad académica podrían poner de manifiesto que los curiales vaticanos comenten una gran injusticia calificándolo de coccolato (o chupamedias) del papa. Su cercanía al pontífice y la confianza que éste ha depositado en su capacidad teológica estarían plenamente justificadas. Y para ejemplo de esta hipótesis, propongo el siguiente párrafo de una carta escrita por Su Excelencia pocos meses después de la elección del papa Francisco y publicada en la revista argentina Vida pastoral:
No jodamos. Por favor, los que queremos estar con la gente no dejemos de reconocer los valores que encarna este papa Francisco. Hoy estos valores no son tan frecuentes. Dejémonos de joder. Podemos detenernos a encontrar el pelo en la leche y lo vamos a encon­trar. Pero en este mundo no existe la pureza absoluta y creo que estamos ante una oportunidad inmensa para volver a poner en el centro a Jesu­cristo y al pueblo que Dios ama. Las últimas declaraciones de Jalics, junto a la opinión de gente de iz­quierda con buena información, como Pérez Esquivel, Oliveira, Fer­nández Meijide, Navarro y otros, muestran que Bergoglio no cagó a nadie, no fue cómplice de la dicta­dura, no dejó de ayudar a ocultarse o a escapar a quienes se lo pidieran e intercedió por algunos en la medi­da en que podía, porque ni siquiera era obispo.
Es notable la capacidad literaria de Mons. Fernández que, en un breve párrafo, es capaz de conjugar verbos particularmente significativos y apropiados para su investidura de arzobispo, rector de una universidad pontificia, teólogo papal en funciones y ahora, arzobispo de La Plata, tales como “joder” o “cagar”. Recordemos que, en la lengua española y según el diccionario de la Real Academia, “joder” significa “practicar el coito” o “poseer sexualmente a una mujer” y, en el Río de la Plata es un modismo sumamente vulgar de expresar fastidio por algo. “Cagar”, por su parte, significa literalmente “evacuar el vientre”.
Alguien, con toda razón, podrá cuestionar si, como aquí se afirma, Mons. Fernández es quien oficia en la práctica de teólogo pontificio. El “teólogo de la casa pontificia”, o “maestro del Sacro Palacio” como era conocido tradicionalmente, es el dominico Wojciech Giertych, que resulta prácticamente desconocido para todo el mundo. Su función es asesorar el Sumo Pontífice en las cuestiones teológicas, asistiéndolo en la redacción de los documentos que emanan de su sede, tales como encíclicas, exhortaciones apostólicas, discursos, etc. Lo curioso es que en los documentos más importantes con los que el papa Francisco ha ejercido su función magisterial, fray Wojciech no solamente no ha tenido intervención alguna, sino que ellos reproducen literalmente párrafos completos de libros escritos por Mons. Victor Fernández. 
Detengámonos en el que quizás sea el documento pontificio más importante y controvertido del pontificado de Bergoglio: la exhortación apostólica Amoris laetitia. Tres de los parágrafos centrales -el 300, 301, 302 y 305- y que son los que han causado mayor inquietud y confusión en los fieles, contienen copias textuales de párrafos completos de las obras de Mons. Fernández, tal como Sandro Magister demostró fehacientemente.
Que en las encíclicas y documentos papales haya innumerables citas de otros autores debidamente referenciadas, es regla y norma. Y esto es así porque de esa manera queda claro a los fieles que lo que el Papa está afirmando no es nada nuevo -cosa que no podría hacer- sino simplemente explicitando de otro modo algún punto del Depósito de la Fe que la Iglesia ya poseía a través en las Escrituras y en la Tradición. Y lo hace siguiendo las enseñanzas de los Padres, doctores y pontífices que lo han precedido. 

También se sabe que, en general, no son los papas quienes escriben sus encíclicas sino los teólogos que lo asesoran, aunque el pontífice es quien da su aprobación y estampa la firma. Es lógico que así sea. El papa está envuelto en un sinnúmero de ocupaciones; pocas veces son teólogos o intelectuales y el magisterio es demasiado serio para escribirlo a la ligera. Los papas que escribieron sus propios documentos fueron pocos: León XIII y Benedicto XVI, entre los reciente, por ejemplo. Pero una cosa muy distinta es utilizar el método estudiantil de “cortar y pegar”, esperando que el profesor no se dé cuenta que se está cometiendo plagio. 
Otra posibilidad, y la más probable desde mi punto de vista, es que el mismo Víctor Fernández sea el que escribió el documento, o buena parte del mismo. Esto añade un elemento de preocupación más a todos los fieles católicos, puesto que nada menos que el autor del clásico Sáname con tu boca. El arte de besar, es quien establece la enseñanza de la Iglesia universal.
Concedamos una vez más el beneficio de la duda y supongamos que, en realidad, estas copias textuales de las obras de Mons. Fernández asumidas como propias por el papa Francisco no tienen pretensiones de convertirse en parte del magisterio ordinario y, por tanto, pueden ser desantedidas por los fieles. Pero no es así. El mismo arzobispo de Tiburnia afirmó en una entrevista a un diario italiano que: “El Papa está convencido de que lo que ya ha escrito o dicho no pueda ser castigado como si fuera un error. Por lo tanto, en el futuro todos podrán repetir esas cosas sin miedo a ser sancionados”. Tanto para Su Santidad como para su teólogo de confianza, lo que él dice, es palabra incuestionable y sagrada. 
Hagamos una última concesión. En definitiva, muchos monarcas a lo largo de la historia han tenido favoritos y han mostrados particular aprecio y debilidad por personajes que estaban muy lejos de lo que se requería para sus funciones. Podemos, entonces, perdonar al papa Francisco que tenga un coccolato al que, de vez en cuando, deja echar mano en su escritorio. 
Sin embargo, los estropicios que provoca Mons. Fernández a toda la Iglesia con sus pininos teológicos no pueden pasarse por alto. Durante el último sínodo sobre la familia fue nombrado por el Santo Padre vicepresidente de la comisión que redactó el documento final de ese encuentro. Días antes, y en conferencia de prensa, declaró: “El matrimonio cristiano es un ideal hermoso, pero cuando se habla de gradualidad se pretende decir que hay que tomar en consideración la realidad concreta de las personas que no pueden llegar a aquel ideal, por lo que hay que recordar esa categoría del bien posible evocada por Papa Francisco en la Evangelii gaudium, a la que hay que aspirar incluso con el riesgo de ensuciarnos en el lodo del camino”.
Esta pieza de teología del Riachuelo, o del Río Cuarto, merece alguna profundización. Sabemos que a la perfección cristiana a la que todos los cristianos están llamados se llega de a poco, a través de un camino que los maestros dividen en tres etapas, y supone la adquisición de virtudes, que son hábitos, y que, como tales, se adquieren gradualmente. Pero pareciera que Mons. Fernández confunde el estado de perfección cristiana o el estado de virtudes adquiridas con el estado de gracia. A la gracia –el Dios Uno y Trino habitando en el alma-, no se llega gradualmente: se llega o no se llega; se posee o no se posee; se encuentra o se pierde. El cristiano está en gracia o está en estado de pecado. Nunca hasta ahora la teología católica enseñó que se puede estar gradualmente en gracia; media gracia o un cuarto de gracia no son medidas teológicamente vigentes.
Mons. Víctor Fernández pretendía en esa conferencia de prensa, explicar por qué un divorciado que contrajo nuevas nupcias civiles y que, por tanto, vive en estado objetivo de adulterio, puede comulgar según lo enseña la nueva doctrina católica, y es porque aún no ha llegado al grado de “matrimonio perfecto” sino que se está acercando gradualmente a él. Esto quiere decir que su alma vive en un estado gradual de gracia, inferior al máximo deseable, pero la suficiente para poder recibir la sagrada eucaristía sin cometer sacrilegio.
Cuando Jesús salía para irse, vino un hombre corriendo, y arrodillándose delante de Él, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” Jesús le respondió: Tú sabes los mandamientos: ‘No mates, no cometas adulterio, no hurtes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre.’ (Mc. 10, 17-19)
El Señor no le dijo al joven rico: “Mermale un poco al asesinato; de a poco andá dejando de cometer adulterio; gradualmente…”. Mons. Fernández está proponiendo y contaminando el magisterio pontificio, con una nueva teología basada en una nueva exégesis, el “gradualismo misericordioso”. Me pregunto hasta qué punto no se trata de una falsificación lisa y llana del mensaje evangélico cuya protección y cuidado es deber fundamental del obispo de Roma.
Este es el triste personaje que ocupará la sede platense. Francisco lo hizo.

lunes, 1 de agosto de 2022

¡Loba! El amor hermoso y Mons. Tucho Fernández

Eugene de Leastar, The Arte of Kissing, óleo sobre tela, detalle.
Colección privada



 

En la estela de los grandes comentadores del Cantar de los Cantares, tales como Orígenes, Gregorio de Elvira o Guillermo de Saint-Thierry, Mons. Víctor “Tucho” Fernández continúa instruyendo al pueblo fiel acerca del amor hermoso. ¡Oh Mater Pulchrae Dilectionis!

Como un eco del Cantar (1,2) Osculetur me osculo oris sui! (“Bésame con los besos de tu boca”), siendo aun joven sacerdote, Tucho comenzó su magisterio con su obra primogénita Sáname con tu boca. El arte de besar, publicada en la colección "Vida Feliz" de editorial Lumen (Buenos Aires, 1995), rápidamente agotada y que lamentablemente no puede ser encontrada en ninguna librería. Los lectores del blog, sin embargo, podrán descargarla gratuitamente desde aquí. Y me parece oportuno ofrecer algunos párrafos escogidos.

El p. Tucho se preocupa de ilustrar a los fieles acerca de la taxonomía de los besos

“De acuerdo con la forma cómo se haga, se lo suele llamar también “piquito”, “chupón”, “taladro”, etc. (p. 13). 

Pero, más allá de los nombres, lo verdaderamente importante son las instrucciones para besar adecuadamente. ¿De qué nos valdría a los fieles saber el nombre de los besos si no sabemos cómo llevarlos a la práctica? Porque pueden ocurrir incidentes: 

“Cuando las cosas no funcionan entre los dos, más que pretender arreglarlo en la cama, hay que seguir los caminos que llevan al beso. (p. 21)”. 

Pero, como la virtud, los arrumacos oscularios deben conservar su justa medida, puesto que 

“…cuando el sexo se descontrola, y queremos más, más placer, más intensidad, el otro se transforma en una esponja que queremos exprimir totalmente, hasta la última gota. (p. 15)”. 

Evitaremos preguntar acerca de la naturaleza de esa última gota para centrarnos en los higiénicos consejos que también aparecen en el libro. Por ejemplo, 

“Puede ser que uno de los dos esté teniendo mal aliento, lo cual puede resultar profundamente desagradable y quitarle al beso todo su encanto. Pero se soluciona tomando la precaución de lavarse los dientes y mascando unos granitos de café, o enjuagándose con bicarbonato” (p. 26). 

O bien, pueden aparecer desagradables incomodidades al momento de oscular: 

“Puede tratarse también de la posición del cuerpo, y entre los dos podrían descubrir cuál es la posición más cómoda para ambos”. (p. 26).

Mons. Víctor Fernández siempre tuvo un oído puesto en el pueblo. Y así, nos trae el testimonio de algunos de sus fieles, no sabemos si de su Río Cuarto natal o de Buenos Aires, que detallan a los lectores del libro sobre los secretos del beso. Uno de ellos, particularmente fogoso, dice: 

“Me parece que cuando empezás a besar con la lengua es muy posible que pierdas el control, y ya querés adueñarte de la mina…”(p. 61). 

Una señorita, digna heredera de santa Inés y de santa Cecilia, explica: 

“Es hermoso ir girando por la mejilla y por la pera, y luego volverse a encontrar en la boca. Es un paseo maravilloso”. (p. 63). 

Finalmente, un novel profesor de colegio secundario, instruye: 

“El beso centrípeto es cuando chupás y absorbés con los labios. El beso centrífugo es cuando entrás con la lengua. Cuidado con los dientes” (p. 63).

No queremos cerrar este florilegio sin incluir algunos de los versos de autoría del mismo arzobispo de La Plata que aparecen en el libro y que esperamos ver algún día publicados en la antología poética de la cultura occidental:

Me preguntás

qué le pasa a mi piel

cuando te miro,

y a mis labios

que tiemblan como locos.

[…]

Por eso, no preguntes

qué le pasa a mi boca.

Matame de una vez

con el próximo beso,

desangráme del todo,

LOBA,

devolvéme la paz

sin piedad. (p. 44).


El motivo que nos ha llevado a recordar el magisterio oscular de Mons. Víctor Fernández ha sido la homilía que pronunció el 26 de julio pasado en una misa para conmemorar los 70 años de la muerte de Evita Perón, acerca de la cual pueden leer aquí. Llama la atención que, siendo una misa de difuntos, haya usados ornamentos blancos, aunque siempre existe la posibilidad de que Su Excelencia haya autorizado el culto a Santa Evita en su arquidiócesis. En la kermesse de santos inaugurada por Juan Pablo II y llevada al paroxismo por Francisco, bien puede la Abanderada de los Trabajadores recibir culto público. 

La misa se celebró en la misma iglesia donde, en 1945, Eva Duarte contrajo matrimonio con Juan Domingo Perón. Y ¡qué oportuno era ese lugar para celebrar el recuerdo de su tránsito a la gloria celestial! Como dijo Mons. Fernández, “Evita trasciende un movimiento político y es patrimonio de la humanidad”. Y cómo no serlo… ella, a los quince años escapó de su hogar materno en un oscuro pueblecito de las pampas para llegar a Buenos Aires donde se dedicó a la noble y decente tarea de actriz. Se esforzó en todos los méritos necesarios para complacer a los exigentes productores artísticos y a los severos miembros de la farándula a fin de alcanzar, finalmente, un módico estrellato radiofónico. ¡Qué ejemplo para las jóvenes argentinas: entregarse por enteras a fin de conseguir el alto ideal de vida que se han propuesto!

Y, finalmente, llegó el amor. Un flechazo desinteresado con el coronel Juan Domingo Perón, viudo y estrella en ascenso en el ámbito político argentino. El resto de la historia ya lo conocemos, pero lo importante es destacar lo que Mons. Tucho Fernández señaló en su homilía: el amor de Perón y Evita “no dejará de ser uno de los grandes amores de la historia”. Y razón tiene para tal aseveración. En la historia hubo amores míticos, como Tristán e Isolda; históricos, como Marco Antonio y Cleopatra; literarios, como Romeo y Julieta. En todos ellos, los amantes prefieren la muerte a vivir separados, y así terminan siempre sus historias: muriendo juntos. En el caso de nuestros amantes criollos, cuando Evita murió en 1952, Juan Perón también creyó morir, pero pocos meses después encontró consuelo en Nelly Rivas, una estudiante de 14 años con la que convivió en la quinta presidencial durante dos años, hasta su exilio. La soledad del Perón exiliado no duró mucho: en enero de 1956 conoció en Panamá a Estela Martínez, riojana y bailarina de una compañía itinerante de variette y de un cabaret de Caracas. Sería la Isabelita que gobernaría durante algunos años la República Argentina. 

Sí, efectivamente Mons. Víctor Fernández tiene razón. El amor entre Perón y Evita es uno de los más grandes, y permanentes, de la historia.


Más allá de la ironía, que es casi el único modo de posible de tratar este tema, lo cierto es que el autor de ese libro lascivo e infame en 1995 y de esta homilía grotesca en 2022, es un importante arzobispo, firme candidato a la sede primada argentina y al cardenalato, teólogo de confianza del papa Francisco y autor de buena parte de sus encíclicas. Este es el estado de postración absoluta en el que se encuentra la Iglesia católica en nuestros días. 

jueves, 16 de julio de 2015

El Preso en el avión pontificio

El martes de la semana pasada recibí un llamado de Juan Berretta, el periodista de La Voz del Pueblo
-No sabe lo que me pasó - me dijo- Recibí una llamada del P. Lombardi, el vocero del Papa Francisco, invitándome a regresar con ellos a Roma en el avión papal. Yo me puse loco de contento y empecé a besar una estampita que tengo del Papa dando saltos y cabriolas. Y entre tanto salto me tropecé con la mesa, me caí y me quebré la pierna. Tiene que ayudarme; vaya usted por mí y grabe la conferencia de prensa del Papa, saque fotos pero no haga preguntas.
Yo, por supuesto, agarré viaje enseguida. Por las dudas, ni siquiera me acerqué a alguna foto del Papa Francisco, no fuera que tuviera la mala suerte del pobre Berretta. 
Y así, el Preso, fotógrafo de La voz del Rioba, se tomó un avión a Paraguay. Llegué a Asunción el 11 de julio y me fui a Caacupé para la misa pontificia. Con mi credencial de periodista pasé todos los controles y, estando cerca ya del altar, divisé a Mons. Karcher. Se lo notaba inquieto y preocupado. Apenas me vio me llamó desesperado y me dijo:
-¿Trajo la cámara? Venga conmigo, rápido, que se me va-. Y salimos los dos disparados hacia el gentío. A poco correr divisamos un tumulto en el que Karcher se zambulló con valiente decisión. Allí estaba Vicky Xipolitakis siendo abucheada por los fieles. El monseñor le pasó a la vedette el brazo sobre el hombro y me dijo:
-Sácame una foto. Es para mi Feisbuk. 
Así lo hice. Monseñor desapareció Karcher y yo me uní a los paraguayos y le tiré un par de huevos a la bataclana.
El día del viaje estuve temprano en el aeropuerto. A la entrada del avión me esperaba el P. Lombardi y me indicó la butaca que debía ocupar. Al poco rato, llegó una mujer que ocupó el asiento de mi izquierda. Era una mujer muy fea. Fea de un modo rotundo, fundamental y definitivo. Parecía como si a lo largo de su vida hubiera ido cultivando el horror de su cara y de su cuerpo con un cuidado especialísimo, procurando no omitir ninguno de los detalles que deben constituir una fealdad perfecta. En butaca de la derecha se sentó Mons. Karcher. 
- Es Elizabetta Piqué - me dijo señalando a la mujer fea. 
Y ahí quedé yo, ensanguchado entre los dos.
Poco tiempo después de despegar, apareció el papa Francisco tomando mate que le cebaba el P. Lombardi. Y comenzó la conferencia de prensa. Yo la grabé como me lo había pedido Berretta pero no pude con mi genio e hice algunas preguntas y comentarios. Aquí les transcribo la grabación. En color azul van mis comentarios y preguntas al Santo Padre. 

Pregunta de Aníbal Velázquez, del Abc Color:
Santidad. Soy Aníbal Velázquez de Paraguay. Nosotros le agradecemos porque ha ya elevado el Santuario de Caacupé como basílica, pero en el Paraguay se pregunta la gente: ¿por qué Paraguay no tiene cardenal?; ¿cuál es el pecado de Paraguay, que no tenga cardenal? o en todo caso, ¿está lejos todavía de que tenga un cardenal?
Respuesta:
Bueno, no tener cardenal no es un pecado. La mayoría de los países del mundo no tienen cardenales. La mayoría. O sea, las nacionalidades de los cardenales, no recuerdo cuántas son, pero son minoría respecto a todo el conjunto. Es verdad, Paraguay no ha tenido ningún cardenal hasta ahora. No sabría darle la razón. A veces, para la elección de cardenales se balancean, se leen, se estudian los legajos de cada uno, se ve la persona, el carisma, sobre todo, del cardenal, que debería ser el consejero al Papa y asistir al Papa en el gobierno universal de la Iglesia. 
Santidad, ¿cómo definiría el carisma que debe tener un obispo para ser cardenal? Trepador, bueno para el lobby, intrigante… [El P. Lombardi me miró de un modo muy particular y el Santo Padre siguió con su respuesta]
El cardenal, si bien pertenece a una Iglesia particular, es – y de aquí la palabra – incardinado a la Iglesia de Roma, y tiene que tener una visión universal. 
Es decir que Paraguay es un país de cuarta, con curas y obispo de cuarta, donde ni uno solo tiene el carisma y la visión universal requeridos para ser cardenal… -dije por lo bajo. 
Esto no quiere decir que en Paraguay no haya obispos que la tengan, la pueden tener, pero como siempre hay que elegir hasta un número – uno no puede designar más de 120 cardenales electores – entonces, será por eso. Bolivia ha tenido dos. Uruguay ha tenido dos - dos, sí, Barbieri y el actual -. Algunos países centroamericanos tampoco han tenido, pero no es ningún pecado y todo depende de las circunstancias, las personas, el carisma para incardinarse. 
Insisto, ¿cuál es carisma para incardinarse como cardenal a la diócesis de Roma?- Nadie me respondió.
… Yo me hago otra pregunta: ¿Merece Paraguay tener un cardenal, si miramos la iglesia del Paraguay? Yo diría, merecería tener dos, pero es por lo otro, no tiene nada que ver con los méritos. 
Santidad, ¿y entonces por no ha creado ningún cardenal paraguayo en los últimos consistorios? Que yo sepa es usted, y solamente usted quien decide quién será cardenal. Si dice que Paraguay merecería tener uno, ¿no le parece contradictorio que no lo tenga?

Pregunta de Priscila Quiroga, de Cadena A y Cecilia Dorado Nava, de El Deber, de Bolivia:
Su Santidad, por favor, a nosotros nos interesa conocer su criterio en torno a si considera justo el anhelo de los bolivianos de tener una salida soberana al mar, de volver a tener una salida soberana al océano pacífico. Y Santo Padre, en caso de que Chile y Bolivia pidan su mediación ¿usted aceptaría?
Respuesta:
Lo de la mediación es una cosa muy delicada, […] En este momento yo tengo que ser muy respetuoso de esto porque Bolivia hizo un recurso a un tribunal internacional. Entonces, si yo en este momento hago un comentario - yo soy jefe de un Estado -  podría ser interpretado como inmiscuirme o una presión, o algo. […] No tengo el asunto muy claro. El que me dijo una cosa por el estilo, que se estaba cerca de una solución, fue en tiempos del presidente chileno Lagos, pero lo digo sin tener datos exactos. Fue un comentario que me hizo el cardenal Errázuriz. Así que no quisiera decir una “macana” en eso.
Si dice que es una cosa muy delicada, que no lo tiene muy claro y que conoce solamente comentarios que le hizo un cardenal hace años, ¿entonces por qué habla del tema? - le pregunté a Karcher. Me dio un codazo. 
[…]

Prosigue la pregunta: ¿Es justo o no el anhelo de los bolivianos?
Respuesta:
Siempre hay una base de justicia cuando hay cambio de límites territoriales, y sobre todo, después de una guerra. Hay una revisión continua de eso. Yo diría que no es injusto plantearse una cosa de este tipo, ese anhelo. Yo recuerdo que en el año 61, estando en primer año de filosofía, nos pasaron un documental sobre Bolivia - un padre que había venido de Bolivia -, y creo que se llamaba: “Las doce estrellas”. ¿Cuántas provincias tiene Bolivia? (Le responden que son 9 departamentos) Entonces se llamaba: “Las 10 estrellas”. Y presentaba cada uno de los 9 departamentos, y al final, el décimo departamento, y se veía el mar sin ninguna palabra. Me quedó grabado, eso fue en el año 61. 
No entiendo. Acaba de decir que es un tema muy delicado y que no quiere mandarse una macana y ahora dice prácticamente que la salida al mar es el décimo departamento de Bolivia, algo así como la famosa “hermanita perdida” de los argentinos. Y se basa en un documental que le pasó un misionero en el año ’61… ¿Escuché bien Monseñor? - Karcher no me contestó. Estaba entretenido mirando su Facebook en el Ipad. 
[…]

Pregunta de Fredy Paredes, de Tele Amazonas, de Ecuador:
Su Santidad, buenas noches, muchas gracias. El Ecuador estaba convulsionado antes de su visita, después de que abandonó el país, volvieron las personas que hacen oposición al gobierno a salir a las calles. Parece ser que su presencia en el Ecuador se quiere utilizar políticamente, especialmente por la frase que usted pronunció: “El pueblo del Ecuador se ha puesto de pie con dignidad”. […]
Respuesta:
[…] Porque esa misma frase - me comentaron, yo no lo vi – fue instrumentalizada para explicar ambas situaciones: que el gobierno ha puesto de pie a Ecuador o que se han puesto de pie los contrarios al gobierno. Una frase se puede instrumentalizar  y en eso creo que hay que ser muy cuidadosos. Y le agradezco la pregunta porque es una manera de ser cuidadoso. Usted está dando un ejemplo de ser cuidadoso.
¡Qué alivio! - dije despacito- ¡Por fin se dio cuenta de que sus frases pueden ser instrumentalizadas! De cuántos problemas nos habríamos librado si se hubiese dado cuenta antes…
Si ustedes me permiten… Es muy importante en el trabajo de ustedes la hermenéutica de un texto. Un texto no se puede interpretar con una frase. La hermenéutica tiene que ser en todo el contexto. Hay frases que son justo la clave de la hermenéutica y hay frases que no, que son dichas de paso o plásticas. Entonces, ver todo el contexto, ver la situación, incluso, ver la historia. Ver la historia de ese momento o si estamos hablando del pasado, interpretar un hecho del pasado con la hermenéutica de ese tiempo. O sea, las cruzadas: interpretemos las cruzadas con la hermenéutica como se pensaba en ese tiempo. Es clave interpretar un discurso, cualquier texto, con una hermenéutica totalizante, no aislada. Lo digo como ayuda para ustedes. Muchas gracias. 
¡Pido un aplauso para el Papa Francisco que nos está enseñando a los periodistas cómo hacer nuestro trabajo! ¡Este hombre es un genio; no nos habíamos dado cuenta de la necesidad de la hermenéutica! -grité entusiasmado mientras batía palmas. El único que me siguió fue un boliviano pero enseguida lo hicieron callar.

Pregunta de Stefania Falasca, del periódico  Avvenire:
[… ] Ahora, desde hace semanas, nosotros en Europa tenemos este caso de Grecia y del destino de Grecia que corre el riesgo de salir de la moneda europea: ¿Qué piensa Usted de cuanto está sucediendo en Grecia y que también concierne a toda Europa?
Respuesta:
[…]
Después, sobre Grecia y el sistema internacional yo tengo una gran alergia a la economía, porque papá era contable y cuando no terminaba el trabajo en la fábrica se lo llevaba a casa, el sábado y el domingo, con aquellos libros, de aquellos tiempos, donde los títulos se hacían en gótico… y trabajaba, y yo veía a papá… y tengo alergia.
Yo no entiendo bien cómo es la cosa, pero ciertamente sería simple decir: la culpa es sólo de esta parte. 
Pero, si le tiene alergia a la economía y no entiende bien cómo es la cosa, entonces ¿cómo se la pasa hablando de economía? ¿No les habló acaso de economía a los Movimientos Populares? ¿No habló de economía en la Evanglelii gaudium y en la Laudato si? - le pregunté a Karcher, pero estaba jugando al Pac Man con su celular y no me respondió.
[…]
Me han dicho hace un año más o menos, pero no sé si …  esta es una cosa que he oído, que había un proyecto en las Naciones Unidas (si alguno de ustedes sabe esto sería bueno que lo explique),  había un proyecto por el cual un país puede declararse en bancarrota, que no es lo mismo que el default, sino que es un proyecto que he oído y que no sé cómo fue, si era verdad o no. Lo digo para ilustrar como algo que he oído, pero si una empresa puede hacer una declaración de bancarrota, ¿por qué un país no puede hacerla y así se va en ayuda de los demás? Estos eran los fundamentos de este proyecto, pero de esto no puedo decir nada más. 
¿Pero cómo este hombre puede hablar de un tema tan delicado como la deuda griega refiriéndose  a lo que alguna vez le dijeron y de lo que no se acuerda bien?, pensé para mí mismo. Y me animé a preguntar:
Santidad -dije- la propuesta es buena. Si Grecia no entra en default sino que se declara en bancarrota como una empresa, ¿cómo ve usted a los griegos rematando sus activos como en una quiebra? ¿Venderían a sus habitantes como esclavos? ¿Quién pondría el síndico de la quiebra: el FMI o el Vaticano?
El Papa me dirigió una mirada de misericordia que me dejó helado y pidió la próxima pregunta.

Pregunta: Usted ahora irá a Estados Unidos, tiene alguna idea sobre cómo será recibido, algún pensamiento sobe la nación…
Respuesta: No. Tengo que comenzar a estudiar ahora, porque hasta hoy he estudiado estos tres Países bellísimos, que son una riqueza y una belleza. Ahora tengo que empezar a estudiar Cuba, porque iré allí dos días y medio, y luego los Estados Unidos, las tres ciudades del Este - porque al Oeste no puedo ir – están Washington, Nueva York y Filadelfia. Sí, tengo que comenzar a estudiar estas críticas y luego dialogar un poco.
- A este ritmo, en veinte años habrá estudiando a todos los países de la tierra. ¡Qué bárbaro! ¡Qué capacidad de estudio! -le dije a Elizabetta Piqué que me miró con cara de asco.

Pregunta de Aura Vistas Miguel:
Santidad, ¿qué cosa sintió cuando vio esa hoz y el martillo con Cristo, ofrecido por el Presidente Morales? Y ¿dónde ha terminado ese objeto?
Respuesta:
Yo – es curioso – no conocía esto, y tampoco sabía que el Padre Espinal era escultor y poeta también. Lo he sabido en estos días. Lo he visto y para mí ha sido ha sido una sorpresa.
Segundo: se le puede calificar como el género del arte de protesta. Por ejemplo, en Buenos Aires algunos años atrás se hizo una muestra de un buen escultor, creativo, argentino. Ahora ha muerto. Era arte de protesta, y yo recuerdo un de sus obras que era un Cristo crucificado que estaba sobre un bombardero que caía. Era una crítica del cristianismo que se había aliado con el imperialismo que era el bombardero. El primer punto, entonces, no lo sabía; segundo, yo lo califico como arte de protesta que en algunos casos puede ser ofensivo, en algunos casos.
Rápido como soy de reflejos, me di cuenta que era la oportunidad de quedar bien con el Papa y dije en voz alta:
-El Santo Padre tiene razón. Se refiere al pintor argentino León Ferrari que en diciembre de 2004 hizo una muestra en Buenos Aires. ¿Recuerda Santidad que usted la calificó públicamente de blasfema? Bueno, ahora la llama arte de protesta, pero es lo mismo, ¿no?
Noté que el Papa se ponía pálido y que el P. Lombardi cuchicheaba con un grandulón de traje negro que se acercó silenciosamente hacia mi butaca. Y continué: 
-¿Qué le diría Santidad a los miles de católicos porteños que en esa oportunidad se manifestaron frente al museo contra la exposición de arte de protesta de Ferrari?
El grandulón, que estaba detrás mío, me pegó un coscorrón y me quedé callado. 
Tercero, en este caso concreto, el Padre Espinal fue asesinado en los años 80. Era un tiempo en el cual la teología de la liberación tenía diferentes ramas, uno de estos era el análisis marxista de la realidad, y el Padre Espinal pertenecía a este. […] Hagamos la hermenéutica de esa época. Espinal es un entusiasta de este análisis de la realidad marxista, pero también de la teología, usando el marxismo. De esto ha salido esa obra. También las poesías de espinal pertenecen a este género de protesta, pero era su vida, era su pensamiento, era un hombre especial, con mucha genialidad humana, y que luchaba en buena fe. 
Doña Elizabetta -dije- ¿No acaba de decir que no sabía que el P. Espinal era poeta y ahora dice que conoce toda su obra poética?
La Piqué me picó con una mirada viperina y, temiendo otro coscorrón, seguí escuchando. 
Haciendo una hermenéutica de este tipo yo entiendo esta obra. Para mí no ha sido una ofensa. Pero he tenido que hacer esta hermenéutica y lo digo a ustedes para que no surjan opiniones equivocadas. 
Una vez más, no pude contenerme. Había entendido perfectamente la postura del Papa Francisco. Todo era cuestión de hacer hermenéutica. E hice mi aporte:
-Santidad -dije- Me parecen iluminadores sus conceptos sobre la hermenéutica. Siguiendo su criterio, entonces, la hermenéutica nos permite comprender y justificar que los judíos hayan crucificado a Cristo. 
El Papa sonrió complacido y tomó el micrófono para asentir, pero el P. Lombardi le pegó un codazo y se quedó callado. Para salvarlo del trance, seguí:
-Y del mismos modo, mirando hermenéuticamente la situación, se entiende que Stalin haya mandado a más cincuenta millones de personas a los Gulags y que el general Videla haya hecho desaparecer a los Desaparecidos de la dictadura… - no pude terminar la frase porque, al sopapo del grandulón se unió un carpetazo de la Piqué y un pisotón de Karcher.
[…]

Pregunta de Anaïs Feuga:
Durante la Misa en Guayaquil, Usted ha dicho que el Sínodo debía hacer madurar un verdadero discernimiento para encontrar soluciones concretas a las dificultades de las familias. Y después ha pedido a la gente que rece, porque – ha dicho - aun lo que nos parece impuro, nos escandaliza o nos espanta, Dios lo pueda transformar en milagro.
Respuesta:
También aquí haré la hermenéutica del texto. Estaba hablando sobre el milagro del vino bueno y he dicho que las tinajas de agua estaban llenas, pero eran para la purificación. O sea que toda persona que entraba en esa fiesta hacía su purificación y dejaba sus suciedades espirituales. Es un rito de purificación antes de entrar en una casa, o también en el templo. Un rito que nosotros ahora tenemos en el agua bendita: ha quedado eso del rito hebraico. He dicho que justo Jesús hace el vino mejor con el agua de las suciedades, de lo peor. 
Pero, pero… -pensé- El Papa no conoce el Evangelio. San Juan dice: “Había allí seis hidrias de piedra, destinadas a la purificación de los judíos, cada una de las cuales podía contener de dos a tres metretas. Díceles Jesús: "Llenad de agua las hidrias". Y las llenaron hasta arriba” (Jn. 2, 6-7). ¡Las tinajas estaban vacías! ¡Jesús convierte en vino agua limpia, no agua sucia!  
Tenía que advertirle de su error al Santo Padre.
-Santidad, espere, su hermenéutica está equivocada… -. Esta vez la Piqué me metió un codazo en el estómago que me quitó la respiración. No pude seguir explicándole al Papa su error. 
[…]
Pregunta de Ludwig Ring-Eifel, de KNA:
Santo Padre, en este viaje hemos escuchado tantos mensajes fuertes para los pobres, también tantos mensajes fuertes, a veces severos, para los ricos y los poderosos, pero una cosa que hemos oído muy poco eran mensajes para la clase media, es decir, la gente que trabaja, la gente que paga los impuestos, es decir, la gente normal. Mi pregunta es: ¿por qué en el magisterio del Santo Padre hay tan pocos mensajes para esta clase media? Y ¿si hubiera tal mensaje, cuál sería?
Respuesta:
Muchas gracias, es una bella corrección ¡gracias! Usted tiene razón, es una equivocación de parte mía. Debo pensar sobre ello. Haré algún comentario, pero no para justificarme. Usted tiene razón, tengo que pensar un poco. 
¡Propongo que el colega Ring-Eifel sea nombrado asesor del Magisterio Pontificio y reemplace en ese puesto a Mons. Tucho Fernandez, a fin de evitar olvidos y omisiones en futuros documentos! -grité con entusiasmo, pero la moción no fue aceptada.
El mundo está polarizado. La clase media se vuelve más pequeña. La polarización entre los ricos y los pobres es grande. 
¡Tres hurras por los lugares comunes a los que recurre el Santo Padre como lo hace un hombre de la calle de clase media! - volví a gritar. 
El grandulón me agarró de las solapas y me sacó limpiamente de mi butaca, arrojándome en un asiento del fondo del avión. 
[…]
Pregunta de  Courtney Walsh, de  Fox News: 
Santidad hemos hablado un poco de Cuba, adonde Usted va en septiembre antes de ir a Estados Unidos, y del papel que el Vaticano ha tenido en su acercamiento. Ahora que Cuba tendrá un papel mayor en la comunidad internacional, según su opinión, La Habana ¿tendrá que mejorar su reputación sobre el respeto de los derechos humanos, incluida la libertad religiosa? Y ¿Usted cree que Cuba corre el riesgo de perder algo en esta nueva relación con el país más poderoso del mundo?
Respuesta:
Pero, los derechos humanos son para todos y no se respetan los derechos humanos sólo en uno o dos países. Yo diré que en tantos países del mundo no se respetan los derechos humanos, ¡en tantos países del mundo! ¿Y qué cosa pierde Cuba y qué cosa pierden los Estados Unidos? Ambos ganarán algo y perderán algo, porque en un negociado es así. Pero lo que ganarán ambos es la paz. Esto es seguro. El encuentro, la amistad, la colaboración: esto es la ganancia. 
¡Tiembla Merry del Val y Eugenio Pacelli, maestros de la diplomacia vaticana! Nunca se les había ocurrido que las relaciones diplomáticas se rigen por la búsqueda del encuentro, la amistad y la colaboración… - dije mientras comía unos maníes salados que me había dado una azafata italiana, mucho más linda que la Piqué, que estaba también en el fondo del avión. 
Pero qué cosa perderán no logro pensarlo, serán cosas concretas, pero siempre en un negociado se gana y se pierde. Volviendo sobre los derechos humanos y sobre la libertad religiosa, pero ¿piensan que en el mundo hay países, también algún país europeo, que no te deja hacer un signo religioso, no? Por diversos motivos, ¿no? Y en otros continentes lo mismo, ¿no?  Sí, esto. La libertad religiosa no es respetada en todo el mundo, hay tantos países en los que esto no sucede.
Pero no es lo mismo que no te dejen hacer la señal de la cruz en una escuela pública francesa a que te metan preso cincuenta años por pensar distinto como sucede en Cuba. En esto el Papa no se jugó - le dije a la italiana.   
[…]
Prosigue la pregunta, ¿Me permite una broma: qué piensa de estas autofotos, selfies, en plena Misa, que se toman los jóvenes, los niños, los colegas?
Respuesta:
¿Qué pienso? Es otra cultura. Me siento bisabuelo. Hoy, al despedirme, un policía, grande, habrá tenido cuarenta años, me dijo: me tomo un selfie. Yo le dije: pero tú eres un adolescente. Sí, es otra cultura, pero la respeto.
Ya está. Por se abraza con Tinelli y recibe a Icardi y a Wanda Nara. Es otra cultura. Tenemos que aplicar la hermenéutica, ¿vio? - le dije a la azafata para hacerme el interesante, pero la italiana se estaba pintando las uñas y no me hizo caso.
La conversación de prensa terminó en ese momento y el Papa se fue a su lugar a seguir tomando mate. Yo, para matar el tiempo, me puse a ver un video de Tandarica en el Ipad.