lunes, 2 de julio de 2007

Culto poiético (o liturgia renga)


Un lector numérico del blog sugería en uno de sus comentarios que no había que preocuparse demasiado por las liturgias parroquiales contemporáneas. Las guitarras, los aplausos, los canticos insulsos, las creatividades presbiterales y demás abusos, de ningún podían condicionar nuestra asistencia y participación a esas misas, dado que lo importante era que el sacerdote realmente consagrara el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor. “Si allí está el Santísimo, es suficiente”, decía el lector. Y aún más, hasta podía considerarse la asistencia a tales actos como una nueva y original cruz, adquiriéndose de ese modo un bonus para la vida espiritual: no sólo saldríamos con la gracia sacramental propia de la eucaristía sino también con el mérito de haber soportado una cruz extra; y la conciencia tranquila.
Simplificando, para el lector de marras, lo importante en la Misa es que el sacerdote confeccione la eucaristía, que las palabras mágicas (de magia verdadera en este caso) sean pronunciadas; lo demás, el rito, los movimientos, las palabras, los cantos, los ornamentos, las velas, la arquitectura del templo, etc. no son más que accesorios que podrán embellecer más o menos la ceremonia, pero accidentes prescindibles al fin. Si lo sustancial está (la fabricación de la eucaristía) no vale la pena hacer tanto bochinche por lo accidental. En definitiva, el lector postula un culto poiético, según el cual la liturgia se ordena exclusivamente al hacer de un objeto exterior aunque santísimo, cual es la eucaristía. La Santa Misa sería entonces no más que poiésis eucarística.
Esta postura no es exclusiva del lector numérico del blog. Se la he escuchado a varios amigos, con más o menos matices, pero idéntica en lo sustancial. Y debo admitir que se trata de amigos pensantes, y que merecen mi más profundo respeto intelectual. Por cierto que es una postura cómoda que evita complicaciones: no es necesario pelearme con el cura de la esquina, ni viajar varios kilómetros los domingos para ir a una misa decente, ni hacerme malasangre. Por otro lado, me ahorro un frente de conflicto y vengo de misa con un mérito de yapa debido a la original cruz que cargué. Sin embargo, me parece que se trata de una postura errónea o, mejor, de una concepción renga de la liturgia.
La cuestión es si la liturgia es exclusivamente poiésis eucarística. Si así fuera, mis amigos tendrían razón y, en todo caso, podríamos discutir la mayor o menor belleza del rito, y los mayores o menores márgenes de vulgaridad tolerables. El problema litúrgico quedaría reducido, por tanto, una cuestión de sensibilidad o de gusto, y como de gustibus non disputantur, no se opondrían a la liturgia tradicional pero tampoco le darían más importancia que la que le dan a la preferencia de Bach sobre Mozart. Se trata de una postura similar a la de muchos conservadores de la curia romana favorables a la liberación de la misa de San Pío V: en el zoológico de la Iglesia postconciliar, es bueno tener una jaula para los tradicionalistas, como tenemos otras para los carismáticos, para los neocatecumenales y para los focolares. De ese modo la Iglesia muestra los altos estándares de pluralidad y tolerancia que posee.
Pero la liturgia no es sólo poiésis eucarística; es también teofanía. Apelo, para desarrollar este concepto, a la catolicidad de la Iglesia que se expresa no sólo en el espacio sino también el tiempo. La particularidad de nuestra liturgia latina y el sello contrarreformista que poseemos, nos restringe en la apreciación de la Santa Misa a sólo algunos aspectos de ella, descuidando o desconociendo otros que sí son valorados, en cambio, en las liturgias orientales que, vale aclararlo, son tan católicas y venerables como la nuestra, reconociendo todas ellas origen apostólico.
Ayer, domingo 1 de julio y fiesta de la Preciosísima Sangre, el curita nos recordaba en su módica homilía, que la Santa Misa es la renovación incruenta del sacrificio redentor del Señor, y tenía razón. Pero la Santa Misa es mucho más que eso. Dionisio Areopagita, a partir de su teología apofática, asegura que la liturgia es uno de los modos privilegiados de manifestación de la Divinidad, puesto que en ella la Santísima Trinidad nos da a conocer veladamente sus misterios a través de los símbolos propios del culto. Se trata de una teofanía maravillosa: es Dios quien abre a los mortales una pequeña rendija del cielo para que podamos observar, y participar, del culto esplendoroso que los ángeles le tributan desde toda la eternidad. “Nosotros, que representamos místicamente a los querubines... y cantamos el himno tres veces santo a la Trinidad que da la vida, apartamos de nosotros ahora todo cuidado terreno, de tal manera que podamos dar la bienvenida al Rey de todas las cosas que viene escoltado por ejércitos invisibles de ángeles ¡ Alleluia. Alleluia. Alleluia!”, canta la liturgia bizantina de San Juan Crisóstomo en el Gran Ingreso. La liturgia, además de sacrificio, es también la participación de nosotros, simples hombre pecadores, en la liturgia celestial. Es el ingreso del cielo en la tierra, de la eternidad en la temporalidad; es el momento privilegiado en el que las jerarquías angélicas descienden y, al rozarnos con sus alas, aceleran el proceso místico de transformación del alma, metamorfosis de divinización que el Dios Altísimo nos ofrece.

La liturgia es "el cielo en la tierra, el lugar donde el Dios de los cielos habita y se mueve"; donde el hombre puede "estar apartado de toda preocupación terrena" para "dar la bienvenida al Rey del Universo". Es el santuario celeste "donde hombres y mujeres, según su capacidad y deseo, son adentrados en el acto cultual del cosmos redimido; donde los dogmas no son abstracciones infecundas, sino himnos de oración exultante”, como dice San Germán de Constantinopla. En la Santa Misa Él viene; se hace presente con los coros angélicos para derramar sobre nosotros los manantiales de su luz, a fin de aumentar nuestra esperanza y nuestra fortaleza, y avivar nuestro deseo de contemplarlo cantando eternamente con los querubines el himno al tres veces santo.

Después de la comunión la liturgia bizantina canta: “Hemos visto la luz, hemos conocido la salvación...” La pregunta es si nuestras liturgias parroquiales, aún realizando la poiésis eucarística, son capaces de hacernos ver la luz y de mostrarnos mínimamente algo de la liturgia celestial; si más allá del ex opere operato del sacramento, son capaces de acercarnos a la divinización; si más allá de la presencia real, son realmente una teofanía transformante.

Creo que en la mayoría de las hodiernas liturgias parroquiales hay poiésis eucarística pero, ciertamente, en ellas no hay teofanía. Claro, cada uno es dueño de asistir a una liturgia renga, si quiere.
gibelino@hotmail.com
Post post: Dejen de hacer quinelas acerca de mi identidad. No soy ninguno de los que dicen que soy, y mucho menos el más obvio de ellos.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Caminante:

Hay un punto que me gustaría matizar. Mi opinión es que en las hodiernas liturgias parroquiales hay teofanía, pero atenuada, tal vez velada parcialmente por la arbitrariedad simbólica.

Cuando los símbolos son suficientes para la validez, y el número de abusos y corruptelas no es excesivo, diría que los símbolos se han vuelto poco significativos; la teofanía está tras de una cortina de humo...

De todas maneras coincido con usted en la gravedad del problema que denuncia: la liturgia es un lenguaje simbólico que debe conducir al Misterio tremendo y fascinante; el festival carnavalesco es poco significativo, y no conduce debidamente al Misterio. Es una comunicación con Dios en la que el celebrante creativo "mete ruido"...

Cordiales saludos.

Pablo (Rosario)

Crux Australis dijo...

Qué tentador se pone el bizantinismo, despues de todo, la Misa de San Pio V, parece el resumen de la Misa de San Juan Crisostomo (a la que herejes y cismáticos, pero no se animaron a dejarla en manos de psicólogos, sociólogos y toda esa lacra de "humanistas", ó de interesantes especuladores filosóficos. Sencillamente, al este de Europa, se asume que hay verdades que no son argumentables...).

Wanderer, creo que esto lo vamos a terminar cantando en eslavo antiguo ó en griego.

+Crux Australis+

Childerico dijo...

Pablo:
El símbolo, necesariamente, es sensible. Si sensiblemente no significa nada, simplemente no está, ni veladamente ni parcialmente. No hay un ex opere operato detrás de él.
Estoy de acuerdo con Wanderer en que las liturgias contemporáneas abandonaron el símbolo y, por tanto, ya no significan nada.

Childerico

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer: Lo siento, pero acá desbarró. Se las toma ahora contra quienes, en su afán por mantenerse fieles a la Tradición dentro del mundo de la anti-Tradición (supongo que Ud. también quiere hacerlo aferrándose al rito bizantino de San Juan Crisóstomo), y haciendo un enorme sacrificio (no todos los que dicen que soportan la liturgia deformada y melosa se van así, como Ud. dice, tranquilos con su conciencia –no presuma de conocer los corazones), siguen concurriendo a la Santa Misa en estas tierras occidentales para encontrar allí el Santísimo Sacramento y... sí y nada más. Claro, viene Ud. con sus cuentos de los ritos orientales (que no veo cómo cazar con nuestra deformada tradición latina, qué le vamos a hacer), con citas como “Nosotros, que representamos místicamente a los querubines...y cantamos el himno tres veces santo a la Trinidad que da la vida, apartamos de nosotros ahora todo cuidado terreno, de tal manera que podamos dar la bienvenida al Rey de todas las cosas que viene escoltado por ejércitos invisibles de ángeles ¡Alleluia. Alleluia. Alleluia! UN CUERNO!!!, dijera Castellani. Todo eso ya no forma parte de nuestra tradición, para nuestro mal. Y resulta entonces, que nos propone una nueva forma de segunda redención, y para peor accesible a unos pocos iluminados. No desespere, Wanderer, porque nos hayamos quedado, en nuestro occidente decadente, sin esa otra dimensión –fabulosa sin duda- de la liturgia. Ya se las arreglará Dios Nuestro Señor, para “derramar sobre nosotros los manantiales de su luz, a fin de aumentar nuestra esperanza y nuestra fortaleza, y avivar nuestro deseo de contemplarlo cantando eternamente con los querubines el himno al tres veces santo”. No creo que para ello sea necesario recurrir a los ritos orientales, ni dejarnos una larga barba y aprender el armenio, el ucraniano, o cualquier otro idioma. Prefiero aprender antes el latín, con perdón de Ud. y si es posible, asistir a la una liturgia decorosa (¿por qué no la de San Pío V?), lo cual con todos los sellos contrarreformistas que quiera, me animo a decir que sí forma parte de nuestra tradición. Si no forma parte, peor para nosotros. No voy a pretender reanudar la tradición, “nuestra” tradición (no se puede reanudar la tradición) con ritos orientales que están más lejos para mí (en el espacio y en el tiempo) que la Misa de San Pío V. Un gran abrazo y adelante.

El Gallo dijo...

Estimados todos: vale la pena tratar el punto que levantó Wanderer. No puede ser discutido, evidentemente, que en la Sagrada Liturgia hay sustancia y accidente; pero empezar por allí me parece que no nos conduce a ninguna parte. Si analizamos los ritos, seguramente coincideremos en que los nuevos ritos son válidos, lo que no agrega nada, me parece, a las cuestiones que plantean sus notorios defectos. Y si vemos el modo en que los ritos se celebran (sean los tradicionales o los nuevos) tampoco avanzamos (me parece) tolerando el mal gusto, la ramplonería o la mera desacralización que al final ofende a Dios y desconcierta al hombre. No es una idea original ni exclusiva del Oriente: la principal y más eminente catequesis es la Santa Misa. Una celebración principalmente horizontal, sensiblera, filantrópica y descentralizada formará, probablemente, mentes igualmente horizontales, sensibleras, étc, étc. Por éso creo que los que sostienen la posición que critica Wanderer (entre ellos algunos eminentes y excelentes amigos) debieran reconsiderar el asunto desde la perspectiva de sus hijos y nietos. Finalmente, una distinción: tan excelente y formativo es el Rito bien celebrado en condiciones sencillas pero dignas; por decir, la Misa "baja" rezada en una capilla linda y austera; como el cantado solemnemente en todo su esplendor. Es decir; la dignidad de la celebración no es una cuestión de medios, ni de recursos, ni de tiempo; es cuestión de que el sacerdote y el pueblo se pongan en la debida actitud. PS para Crux Australis: romano y escolástico (de la escolástica decadente) como soy me preocupan ciertas simpatías orientales de Wanderer. Pero no obstante, no creo que sea como para terminar cantando en eslabón; no debe ser quien piensa usted, ya ve que en éste post, al final, Wanderer dice que no es ninguno de los que se dice que pueden ser.
Cordialmente, en Jesús y María.

Wanderer dijo...

Estimado Anónimo de las 10:19: Qué lástima! Ud. no entendió nada de lo que quise decir en el post, y tampoco entiende lo que es la liturgia, y mucho menos entiende la catolicidad de la Iglesia.
Relea el post, con un poco de inteligencia, a ver si se le abre un poquito la cabeza.

amigo invisible dijo...

Estimado Wanderer:
excelente post.
No me parece que el haber ejemplificado con la liturgia oriental -o más precisamente con la de S Juan crisóstomo- anule la emiencia de la liturgia latina tradicional (incluyo el rito romano y los otros ritos latinos tradiconales). Creo que todo eso se puede encontrar en ella. Diverso es que los manuales de liturgia le den importancia o meramente los nombren o no.
Es verdad que la liturgia tradicional exige lugares sagrados y ciertas formas.
Sin embargo supongo que en tiempos de persecusión los orientales también sufrieron esa merma de lugares sagrados u otras circunstancias que sufre hoy la liturgia latina.
Permítame un ejmplo inadecuado, pero gráfico. Realizar la liturgia tradicional en un lugar inadecuado y sin las debidas formas es como tocar Wagner con una flauta dulce. Peor es tocar cumbia villera, pero igualmente faltaría el esplendor de Wanger. Mejor Wagner así que nada o que la cumbia villera.

Lo de su identidad: entienda que el ser humano es curioso por naturaleza (caída) y quiere tener la posta y decir: "yo lo dije. Wanderer es tal o cual".
Como consejo amical le digo que si después no quiere mentir no niegue que es uno u otro porque al final darán con Ud. y tendrá que o descubrirse o mentir y no vale la pena ninguna de las dos opciones. Me parece que lo mejor es obviar el tema.
Por otra parte no debería molestarle que lo confundan con una u otra persona (salvo que esa identificación sea un insulto en sí). Problema del que identifica. El problema sería que lo identifiquen con Ud. mismo.

Gigaset dijo...

Bueno, ahí hay otro tema para explicar con más detalle...
La Catolicidad de la Iglesia...
Esperamos el post, cuando Usted disponga...
Muy interesante todo, estoy aprendiendo de este weblog...
Saludos!!!

+Crux Australis+ dijo...

"...“Nosotros, que representamos místicamente a los querubines...y cantamos el himno tres veces santo a la Trinidad que da la vida, apartamos de nosotros ahora todo cuidado terreno, de tal manera que podamos dar la bienvenida al Rey de todas las cosas que viene escoltado por ejércitos invisibles de ángeles ¡Alleluia. Alleluia. Alleluia! UN CUERNO!!!, dijera ..."

Wanderer, Estos tristes personajes que se creén "muy malos" por su occidentalismo cismático, son los que deshonran el término "tradicionalismo". ¿Acaso olvidan que San Juan Crisostomo fue hijo predilecto de la Iglesia? Justamente, él, con su palabra gloriosa adquirió el bello título bizantino con el que lo recordamos...

Crisostomo: Boca de Oro


Nadie que ame a Dios, puede insultar las palabras canonizadas mucho antes del nacimiento de San Pio V, que componen la Venerable Divina Liturgia de San Juan Crisostomo. De hecho, el post fue una clara blasfemia, y el "valiente" occidentalista que lo redactó deberá confesarlo... si su ardiente occidentalismo castellanista incluye el arrepentimiento y la confesión.

Acá no es un partido de futbol lo que discutimos. ¿Olvidan que el Santo Sacrificio de la Misa vale más que todo el universo junto?.

Sinceramente, opinar de forma grosera sobre las cosas de Dios, es algo inaceptable. Le pido que en adelante, censure las blasfemias.

Laudes Deo!

+Crux Australis+

Anónimo de las 10:19 dijo...

No se me enoje, Don Wanderer, que no hay para tanto. Es verdad que no sé nada de liturgia, y por eso no hablo del tema. Uno ve lo que ve, lo que puede ver, y lo dice. Se recibe al modo del recipiente, y esto tiene que saberlo también quien escribe. No tengo ninguna observación que hacer a la excelente disgresión sobre la liturgia. Nada que decir al respecto porque, reitero, no sé nada de ello y uno aprende. Y ojalá tuviéramos una liturgia como la que describe. Sólo reafirmo que es posible que ya no podamos contar con ello, y que tengamos que aferrarnos a la liturgia renga. Y que tal vez, en un tiempo no muy lejano, nos quedemos también sin liturgia alguna. Déjeme aferrarme a lo que queda. Pero no se me enoje, porque es algo que me pasa, y que le pasa a muchos.

Anónimo dijo...

Las liturgias orientales son católicas y, por ende, nuestras (No olvidemos con cuanta veneración cita Santo Tomás el De fide ortodoxa). Claro que el rito latino tiene mucho más arraigo histórico-cultural para nosotros.

Por otra parte. las liturgias orientales son un refugio para aquellos que no podemos asistir a misas tridentinas, y que encontramos en ellas, a pesar de las traducciones castellanas, un espíritu sacral en sus celebraciones que en las misas de parroquia novus ordo se ha perdido o está disipado por el carnaval que las acompaña.

Por último, no hay que olvidar que ciertas riquezas simbólicas que en Occidente pueden haberse olvidado por sucesivos agregados o supresiones, en los ritos orientale s se conservan.

Cordiales saludos.

Pablo (Rosario)

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer:

Reconozco que la cita que haré no resuelve la cuestión. Eso se lo dejo a otro más lúcido, yo soy un vulgar apropiador de ideas ajenas. Creo, sin embargo, que puede aportar a la discusión. Principalmente, por venir de quien viene, pues se trata de un autor apreciado en este blog. Al punto que Ud. mismo decidió refugiar su misteriosa personalidad bajo su amparo. Me refiero a J.R.R. Tolkien.

Su opinión en la materia puede resultar significativa, además, por cuanto:

1) Tolkien fue un hombre de fe, amó a la Iglesia y a su liturgia. Recorrió más de una vez esos kilómetros dominicales con tal de participar de una liturgia bella.

2) Pocos como él, dentro de la modernidad, fueron dotados de una conciencia simbólica tan profunda.

En carta a su hijo Michael (1.11.63), dice:

“La única cura para el debilitamiento de la fe es la Comunión. (…) Como el acto de Fe, debe ser continuo y acrecentarse por el ejercicio. La frecuencia tiene los más altos efectos. Siete veces a la semana resulta más nutritivo que siete veces con intervalos. También puedo recomendar esto como ejercicio (demasiado fácil es, ¡ay!, encontrar oportunidad para ello): toma la comunión en circunstancias que resulten adversas a tu gusto. Elige a un sacerdote gangoso o charlatán o a un fraile orgulloso y vulgar; y una iglesia llena de la habitual muchedumbre burguesa, niños de mal comportamiento -de los que claman ser producto de las escuelas católicas, que en el momento de abrirse el tabernáculo, se sientan y bostezan-, jovencitos sucios y con el cuello de la camisa abierto, mujeres de pantalones con los cabellos a la vez descuidados y descubiertos. Ve a tomar la comunión con ellos (y reza por ellos). Será lo mismo (o aún mejor) que una misa dicha hermosamente por un hombre visiblemente virtuoso, y compartida por unas pocas personas devotas y decorosas. (Cartas de Carpenter, pág. 394). La cita la extraje de un libro que no mencionaré, evitando así dar lugar a otra bochornosa exposición ocurrida en anteriores posts.

Reitero, no creo que esta opinión sirva para zanjar la disputa. Sí me parece un consejo importante y ciertamente consolador en estos días aciagos.

Saludos.

Un Penitente en Laodicea.

69 dijo...

Estimado Caminante:

Estoy de acuerdo con lo que nos ha ilustrado en esta última entrada. Estoy de acuerdo además, con lo que objetivamente Vd llama una liturgia renga. De todos modos entiendo que debemos hacer hincapié en lo subjetivo.
¿Que quiero decir con esto? Que la inmensa mayoría de la parroquias llevan a cabo la liturgia renga -que Vd. tan bien ilustra- sin embargo sus fieles, o al menos muchos de ellos, concurren al rito con sus dos piernas. Es decir, quien conoce que el rito es hemipléjico se apoya en las herramientas o en las muletas que nos facilita el Buen Dios para poder ir llevándola.
Creo también que la mejor ortopedia es el Espíritu Santo, que tal como nos ha enseñado Santo Tomás nos ilumina el entendimiento, pues todo lo que sabemos, del Espíritu Santo nos viene. "El Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os enseñe todo, y os recuerde todo lo que yo os haya dicho" (Jn 14,26). "La Unción os instruirá acerca de todas las cosas" (1 Jn 2,27).
Y es por esa sencilla razón que no comparto enteramente la negación de la teofanía generalizada y a mi humilde entender esa manifestación divina en la tierra puede darse de manera particular. Quien vaya dispuesto podrá entonces cantar con los coros angélicos el himno al tres veces santo.
Muy bueno el blog.
69

Rocoto dijo...

¡Alto ahí, Crux Australis!

El anónimo de las 10:19 no parece ser ningún blasfemo. Por lo menos lo que dijo no constituye blasfemia alguna.

Tampoco es un anónimo al que podamos lícitamente inventar un seudónimo como otrora hiciera Wanderer con uno, al que apodó Rex Mottram.

Más bien parece ser un católico que discute apasionadamente sobre un tema difícil y delicado, que en la mayoría de los fieles, y en su caso particular, causa perplejidad.

Aclare entonces, Crux Australis, si hace falta. Pero no estigmatice.

De otro modo será Ud. quien haga de este debate un combate futbolero, al estilo de la última cruzada de Tigre en Mataderos.

Le aclaro Wanderer que poco y nada sé de liturgia, por eso le pido que me explique, a partir del excelente post que publicó.

La cuestión planteada en su entrada, si no entendí mal, radica en si la liturgia es “exclusivamente” poiésis eucarística. Vd. sostiene que no es sólo eso sino que “también” es una teofanía, según el alcance que da a este concepto a lo largo del escrito. Porque si tomáramos en sentido estricto la definición del término, parecería que no existe teofanía más perfecta que la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo; con lo cual no podría hablarse de presencia real y, además, de teofanía.

Así las cosas, Vd. imputa a la liturgia latina, signada por la contrarreforma, ser un ritual restrictivo, en la medida en que impide a sus participantes apreciar ciertos aspectos que son muy valorados en los ritos católicos orientales.

Entonces, dejando de lado cuanto ocurre actualmente en la mayoría de las parroquias occidentales y ciñéndonos a los ritos admitidos en Trento, ¿pude decirme cuáles son los aspectos infravalorados por esta iglesia en la celebración de la Santa Misa?

Sospecho que su acusación está dirigida al lugar de privilegio absoluto que se le concede en el rito latino a la poiesis eucarística, es decir, a la manifestación de la divinidad más perfecta que podemos esperar los fieles -al menos en este eon.

Vd. dice: “La liturgia, además de sacrificio, es también la participación de nosotros, simples hombres pecadores, en la liturgia celestial”.

Y yo le pregunto, ¿acaso no se hace lo mismo en el rito latino, pero a través del sacrificio? ¿No se participa de una liturgia cósmica cuyo eje es la renovación incruenta?

Le agradezco de antemano su paciencia,

y le mando un saludo cordial,

Rocoto

Laico Consagrado dijo...

Gracias Wanderer por esta maravillosa palestra donde a veces se nos cuelan los dolores y desazones de los caminantes. (Se llamen como se llamen).
Fue a raíz de esto que estuve leyendo la descripción que Ana Catalina Emerick dejó sobre sus visiones de la primera misa.
Alli observo que lo importante en esa misa no fue solo la “confección de la eucaristía”
Se hace expresa y detallada referencia a “lo demás”, el rito, los movimientos, las palabras, los cantos, los ornamentos, las velas, la arquitectura del templo, etc.
Y estoy convencido que no fueron mencionados (o revelados, quien sabe) solo como “accesorios” que podrán embellecer más o menos la ceremonia.
Pero también se dice que “desde tiempo antiguo había la costumbre de repartir el pan y de beber en el mismo cáliz al fin de la comida; era un signo de fraternidad y de amor que se usaba para dar la bienvenida o para despedirse. Jesús elevó hoy este uso a la dignidad del más santo Sacramento: hasta entonces había sido un rito simbólico y figurativo”.
No se si estaré mezclando un poco las cosas pero ¿de ello no se sigue cierta preponderancia de un aspecto sobre el otro aunque ambos sean esenciales?
(quizás no entendí nada y, como Ud. ya recetara al anónimo que espetó sus quejas anteriormente, deba releer todo de nuevo)
Por otra parte, creo que ninguno de los post sostiene que la liturgia sea exclusivamente poiésis eucarística.
Creo que a la generación postconciliar, a la que pertenezco, le fue muy difícil adentrarse en estos misterios. (Ni hablar a los que se criaron en lugares donde solo había un cura obrero en 20.000 Km. cuadrados y la liturgia se ceñía estrictamente a la repartija de chocolate caliente al son de los bombos, que ni legüeros eran).
Quizás por eso nos cuesta entender estas cuestiones.
Me gustó mucho aprender sobre Dionisio Aeropagita y sobre la teofanía.
Pero tuve que aprender.
Y por eso prefiero no entrar en discusiones bizantinas.

Anónimo dijo...

...y completando lo del Penitente de Laodicea (o a Tolkien), quizá no esté de más recordar lo que dijo San Atanasio (refiriéndose a los Arrianos): "Sí, bueno. Ellos tienen las iglesias; pero nosotros tenemos la Fe".

Tollers.

+Crux Australis+ dijo...

Nuevamente nos hallamos frente a la oposición entre "tradicionalismo" (un estilo de vida y valores, no necesariamente cristianos. De hecho, hay tradicionalismo masón, rosacruz, judío, musulmán, liberal, gay, lésbico, hinduísta, etc.) y "Catolicismo Tradicional". Entiendo que cuesta separar los tantos, y se confunden muchas veces. Pero caer en discutir la liturgia como un mero folklore, que lo defendemos "por ser de nuestra cultura" es terrible.

¿Acaso es propio del ser humano ser Santo? Todo en la Fe Católica tiene el sello indeleble de la Divinidad que nos eleva. Por eso las liturgias que mantienen continuidad de Espíritu y Forma con la Venerable Tradición Apostólica son aristocráticas, tienen grados de aproximación, y una profunda certeza de que el Misterio no se agota en dos o tres definiciones dogmáticas (aunque estas son un auxilio invaluable para nuestras mentes pecadoras y limitadas, al estar inspiradas por Dios mismo y su infinita Sabiduría, a travez del Pontífice).

Por otro lado, no es a mi a quien hay que convencer. Si estoy en este blog, es porque amo nuestra Santa Misa, pero también considero IGUALMENTE NUESTRA a la Divina Liturgia. Otra actitud sería recaer lentamente en el mismo error de los cismáticos orientales.

Mi crítica va orientada a que no se puede acompañar a fragmentos del Oficio Divino con adjetivos como "Carajo" ó comerarios como "Santo Taco", al hablar de canonizaciones. De hecho, el insultar algo Sagrado, es blasfemo.

Pero bien, si acá fomentamos el libre examen y tenemos actitudes cismáticas para con el resto de la Santa Iglesia Católica (entre otras: ridiculizar a Liturgias canonizadas hace milenios por las palabras de los Santos y la sangre de los Mártires). Entonces, no hay mucho más que hablar. A este post le seguiran una sarta de insultos, citas maliciosas (sacadas de contexto), burlas, ó posiblemente un bloqueo... y quedará claro que es una pérdida de tiempo este espacio. Lo que sería lamentable, tanto por los temas, como por la "audiencia" que ha logrado. ¿No podría ser este un espacio ideal para ponernos de acuerdo los que veneramos La Santa Tradición?


Laudes Deo!!!

+Crux Australis+

Anónimo dijo...

Quiero agregar una cosa: cuando en la liturgia del rito maronita se pronuncian las palabras de la consagración en arameo, ese rito es tan nuestro (=católico) como el rito romano de San Pio V. Como pertenecemos a una cultura occidental, de raices latina, parece que el latín es más "nuestro" que los idiomas de los ritos orientales, pero tenemos que cuidarnos de reducir la "catolicidad" a "latinidad".

Cordiales saludos.

Pablo (Rosario).

amigo invisible dijo...

Estimado Wanderer:

Ante el comentario de Crux Australis sería bueno aclarar que Tradición no se dice del mismo modo de la verdad que de costumbres masónicas o sodomíticas (si es que puede decirse de ellas).
Santo taco (desvergüenza o coacción) no fue un invento mío sino frases de Escrivá que cité literalmente.

Anónimo dijo...

Hola se que el post es viejo pero el tema para mi es algo mas nuevo! asi que me animo a decir:
Coincido en la importancia de la liturgia al ser esta una Teofania, y en el hecho de que si al Símbolo se le quita lo sensible deja de existir. Aparte, de que el hombre al no ser sólo alma necesita de lo sensible para elevarse a las realidades espirituales.
Sin embargo una advertencia quisiera hacer, en caso de necesidad, no hay que ir a extremos si no queda otra que la misa con guitarra... y bue a ajustar el cinturon, cual Frodo y Sam cuando no habia mas que Lembas, e ir, porque sino se cae en la exageraciòn opuesta a la que el Caminante describe y uno se pierde de Cristo. Hay que recordar que el vicio es un extremo y la virtud es el medio, no es bueno exagerar.
Eso si!, si les es posile ir alguna Liturgia Oriental, vayan!!! es hermosa!! y en verdad se puede apreciar la Teofania!! La solemniadad, el esplendor, el dinamismo y la majestad no los he visto en ningún rito Latino (sin ofender).
Cordialmente Agradeciendo Al caminante el Post porque me aclaro lo que andaba pensando al expresarlo
Simone