viernes, 14 de diciembre de 2007

La falacia invisible


ESTIMADO AMIGO INVISIBLE:
En primer lugar, bienvenido nuevamente al Blog. Yo, y seguramente también los lectores, extrañábamos sus sabios y luminosos comentarios.
Esta vez Ud. se ha acercado cual romántico capitán de solitaria nao a defender el honor de la bella Jazmín que, intuyo, no es más que una mutación floral de nuestra conocida sor Dorotea.
Sin embargo, estimado Amigo Invisible, debo decirle que su navío no es más que un frágil barquito de papel.
En efecto, Ud. presenta un razonamiento falaz, es decir, quiere vendernos gato por liebre. Paradójicamente, ha caído Ud. es los lazos de la lógica aristotélica que con tanto ardor defiende. Veamos:
Ud. afirma que, de acuerdo al concilio de Vienne, quien niega la doctrina hilemórfica es hereje. Y transcribe la cita para corroborarlo: "Además, con aprobación del predicho sagrado Concilio, reprobamos como errónea y enemiga de la verdad de la fe católica toda doctrina o proposición que temerariamente afirme o ponga en duda que la sustancia del alma racional o intelectiva no es verdaderamente y por sí forma del cuerpo humano; definiendo, para que a todos sea conocida la verdad de la fe sincera y se cierre la entrada a todos los errores, no sea que se infiltren, que quienquiera en adelante pretendiere afirmar, defender o mantener pertinazmente que el alma racional o intelectiva no es por sí misma y esencialmente forma del cuerpo humano, ha de ser considerado como hereje."
La definición conciliar no se refiere a la “doctrina hilemórfica” como Ud. afirma en la respuesta a don “Pensamiento Libre”, sino al alma racional como forma del ser humano. Por tanto, el razonamiento que Ud. ha construido ha sido, más o menos, el siguiente:
- La doctrina del alma racional como forma del ser humano es parte integrante de la doctrina hilemórfica aristotélica.
- La doctrina del alma racional como forma del ser humano es una definición dogmática del Concilio de Vienne y, por tanto, quien la niega es hereje.
Ergo,
- La doctrina hilemórfica aristotélica es una definición dogmática del Concilio de Vienne y, por tanto, quien la niega es hereje.
Como Ud. bien sabe, una de las preciosas reglas del silogismo categórico dice que ningún término puede estar tomado en toda su extensión en la conclusión si no lo está en la premisa respectiva. Y Ud. ha tomado en toda su extensión el sujeto de la conclusión, por ser una universal afirmativa, el que, sin embargo, no está tomado en toda su extensión en la primera premisa en tanto es predicado de una universal afirmativa.
Su razonamiento, estimado amigo, es inválido y, por tanto, falaz.
Por otro lado, si su razonamiento fuera correcto nos llevaría, en lógica deducción, a incorporar al ámbito de la revelación la metafísica aristotélica lo cual podrá ser muy del gusto y placer de los ucatomistas pero, lamentablemente, no lo es de la iglesia católica, hasta el momento.
Finalmente, conocerá Ud. el espíritu en el cual el Concilio de Vienne realiza esa definición dogmática: buscaba condenar los errores del fallecido adalid de los espirituales franciscanos, Pedro Juan Olivi, y no pronunciarse sobre cuestiones o cuerpos doctrinales filosóficos.
Estimado Amigo Invisible, a Ud. no se le escapa que lo suyo es una falacia. Fue muy cuidadoso en su primer comentario donde apenas si se “permite recordar”, y nos copia la definición conciliar. Si todo hubiese quedado allí, nadie podría acusarlo de formalmente falaz. Pero parece que don Pensamiento Libre lo sacó de las casillas, y pisó el palito.
No desaparezca por tanto tiempo. Se lo extraña.


9 comentarios:

El Gallo dijo...

Estimadísimo Wanderer: coincido con ud. en dos cosas: Jazmín debe ser nomás Dorotea, y se extrañaba al Amigo Invisible. Ahora bien; me parece que usted condena el comentario del Amigo Invisible sin razón. Efectivamente, la cita del Concilio recoge la doctrina hilemórfica y la aplica en cuanto es más caracterísitico de la creatura humana: materia y forma, en éste caso el alma racional, la forma humana. Luego, no se puede rechazar la doctrina hilemórfica sin rechazar también éste pronunciamiento. Usted sabe, Wanderer: desde hace siglos, y hasta hace 40 años, la Iglesia habló en idioma Tomista. ¿quien puede decir que ha descubierto algo mejor? ¿Quien presenta un mejor sistema? En fin, le doy el punto a Amigo Invisible.Cordialmente, El Gallo

Amigo Invisible dijo...

Estimado Wanderer:

Lo que yo escribí en respuesta a Libero Pensiero es erróneo. Debí haber precisado que: “quien niega la doctrina hilemórfica CON RESPECTO AL HOMBRE es hereje”. O “quien niegue la doctrina del hilemorfismo PARA TODOS LOS CASOS (o sea, el que dice que NUNCA se aplica) será hereje”. Porque quien la niegue como explicación universal, pero lo afirme para el caso del hombre no entra en esta categoría.

En las S. Escrituras hay muchos textos que afirman verdades cognocibles por la sola razón (alma como forma, alma inmortal, conocimiento de la ley natural, etc.). En este caso la definición está basada en la Revelación.

Usted preguntó “¿Es que sin el hilemorfismo no se puede ser cristiano?” Le respondo que no. El motivo es que un concilio ecuménico lo exige al menos en una ocasión para afirmar la fe cristiana.

Hasta pronto

Dorotea dijo...

No soy Jasmín. No cambiaría mi nombre por ese inmundo de vedette del Maipo.

Y, cuando no, el AI poniendo el escabel al gato.

Cariños

Wanderer dijo...

Dorotea: Qué alivio! Ya me extrañaba a mí que pesona de su abolengo y buen gusto pudiera elegir un nickname tan grasa.
Y tiene razón: el Amigo Invisible le puso el "escabel" al Gato: pasé todo el fin de semana sentado con los pies en alto y un vaso de bourbon en la mano.
Claro que, hasta ahora, el "cascabel" no se lo ha podido poner.

Anónimo dijo...

Estimado señor:
Porque importa primero lo màs importante, debo empezar por el principio, como dicen los filòsofos.
Es probable que no tenga ni el abolengo de sus lectores, ni su buen gusto. Sin embargo, poco buen gusto y maneras encuentro en el tèrmino "grasa", como tampoco encuentro en el nombre Dorotea el de un caballero medieval.
Y aùn màs, mis abuelos supieron enseñarme que no hay en Europa (ellos eran franceses) nada màs grasa y ordinario que ser filo oriental y, luego, anti alemàn.
Cuando veo a un polaco, a un ruso o un ucraniano frente a un señor teutòn, comprendo esa atàvica sabidurìa.
Por este elegante medio suyo, he leìdo muy interesantes e ingeniosas ideas, pero tambièn denuestos anti germanos y avances anti occidentales que no tienen màs origen que el rencor, pasiòn distintiva de las gentes que no son, precisamente, distinguidas.
Y las pasiones afectan la inteligencia y el sano juicio. Por eso, y pasando ahora al tema en discusiòn (si no le ofende una finta de cromatismo wagneriano), en mi opiniòn hay una intenciòn dialèctica en su manera de exponer y en su forma de defender.
Con lo cual cae en el mismo error que quiere evitar: el maniqueìsmo y el dualismo.
No podrìa llamarlo cucù, para ser justa, pero me vuelve a dejar perpleja la machacadora intuiciòn chestertoniana sobre esta gran tentaciòn de cualquier intelectual (salvando la intenciòn, por supuesto).
El amigo invisible dijo una verdad, y la dijo contra nadie. Y esa verdad es incontrastable.
Mejor, señor, menos pedanterìa y màs responsabilidad al momento de difundir, urbi et orbi, proposiciones por lo menos delicadas.
El amor a la verdad, que nos une, es lo ùnico que informa estas pàlidas lìneas.
Nada màs.

Jasmìn.

Anónimo dijo...

Estimado amigo Wanderer:

En todo este asunto estoy de su lado pero creo que el fragor de la batalla y su cabeza occidental le han jugado una mala pasada.

En efecto, en su post ud. se salió (justificadamente) de las categorías hilemórficas pero, el uso de la palabra materia y las razones de sus objetores lo han metido de lleno en las categorías que ud. evitaba. El post original no contradice el hilemorfismo sino que, simplemente, esquiva su uso.

Si se analiza con categorías hilemórficas el asunto, en todo caso, el post estaría corrigiendo el hilemorfismo (pero, en definitiva, usándolo) entendiendo por "forma" solamente la forma espiritual y sosteniendo que las cosas inanimadas no tienen forma (cosa que no creo que ud. haya dicho). Que del hilemorfismo se pueda llegar (quizás más facilmente) a un dualismo, no hay duda, pero no olvidemos que, ni para Aristóteles ni para Santo Tomás, existe en el universo la materia pura.

En virtud de todo eso se termina metiendo en una lucha que no es la suya, machacando con el tema de que Aristóteles no es revelación, etc. De todos modos, y esto ud. lo sabrá mejor que yo que lo tengo de segunda mano (y nunca verifiqué), tengo entendido que algunas iglesias orientales lo han canonizado mientras que para nosotros, occidentales, no pasa de ser un muy buen tipo y uno de los más grandes filósofos de la historia. Y no olvidemos tampoco que la doctrina hilemórfica es la base de muchísimas cosas, entre ellas los sacramentos.

Por otra parte, me parece que sus impugnadores rozan la herejía y la heterodoxia para el otro lado. En efecto, no hay que olvidar que en el credo rezamos (en castellano para que no me acusen de latinista aunque apenas lo entiendo) "creo en la resurrección de la carne". Y justamente, se dice de la carne y no del hombre o del espíritu para evitar muchos errores "espiritualistas" y anti-materialistas de la época. No recibimos sólo el Alma y Divinidad de Cristo en la Comunión sino también su Cuerpo y su Sangre pero, paradójicamente, sólo podemos recibir su Alma y Divinidad si comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre. El Verbo se hizo carne. Dios restaurará en Cristo "todas" las cosas del cielo y de la "tierra", etc. etc.

Voviendo al tema el post no inventa nada sino que expone (muy bellamente) una concepción propia de todo oriente, incluyendo los presocráticos (sería largo de explicar su inclusión). Desde Pitágoras, Parménides y Heráclito; todo el Antiguo Testamento (mención aparte por su belleza e importancia litúrgica Dn 3, 57 y stes.) y el Nuevo (Ap. 19,5); los indios y los chinos; etc. Todo esto (lo tradicional, se entiende) fue heredado y aprehendido después por toda la tradición oriental de la Iglesia.

Ahora bien, salvo que digamos que todos los Padres Orientales tienen otra religión distinta hay que admitir que existen dos modos de entender esa concepción: uno panteísta y evolucionista y otro que no, que es verdadero y correlativo a la Tradición Occidental de la Iglesia.

La versión panteísta y sus orillas aparece por todos lados: los pitagóricos, la Cábala en el judaísmo, casi todos los gnósticos, Spinoza y Leibniz, muchos guenoneanos autodenominados tradicionalistas, etc.

Desde el punto de vista católico, Dios crea todo el cosmos ubicando al hombre como centro de toda la creación y, dentro de la humanidad misma, Cristo como centro y polo de todo lo creado. En este sentido todo lo creado tiende a Cristo como centro y con el hombre como medio. El hombre conoce y se acerca a Dios por las cosas creadas (Rm 1,20) y, a la vez, las cosas creadas se acercan a Dios por medio del hombre (mediante el uso, el arte, la liturgia, etc). Ésto último, la orientación de todo lo creado hacia Dios, es uno de los sentidos de toda liturgia desde Caín y Abel en adelante. Éste era también el sentido de un antiguo uso litúrgico, recuperado por el CVII aunque horrendamente aplicado, que consistía en ofrecer (en un verdadero ofertorio) con Cristo, por Él y en Él a Dios Padre, todo lo creado mediante ofrendas simbólicas.

A partir de ese punto se abren infinidad de cuestiones en cuanto a la imagen (parcial y substancialmente distinta a la del hombre) de Dios en las creaturas, la temporalidad del cosmos, etc. En este tema me faltan muchos elementos y vuelvo a mi comentario anterior en cuanto a mi propia incapacidad, mis intuiciones, la belleza de la concepción, etc.

Sólo quería volver a encausar una discusión que me parece que se había ido de foco con algunas inclinaciones exageradas.

Un abrazo.
P.L.

Wanderer dijo...

Jasmín: Ah bon! Vous avez des grand-parents françaises! Et ça c´est une garantie d´être GCU.
Tace, Jasmín, tace!

P.L.: Gracias, otra vez, por su claridad y buen tino.

Anónimo dijo...

Cherchez la femme, dice la policía francesa frente a cualquier crimen! Pero aquí es cierto que la dulce presencia femenina trae un no se qué de encanto a un ámbito que, digámoslo francamente, tenía un redolente de difuso machismo. También es cierto que la solidaridad entre las chicas no es muy fuerte: así Dorotea acusa a la dulce Jasmín de "vedette del Maipo", sin advertir que con ello da alguna pista sobre su edad, desalentando tal vez la fantasía de los lectores más jóvenes. Hubiera sido mejor referirse al perrito de Su Jiménez.
Con el hilemorfismo se pueden hacer diversas cosas: una embolante disquisición ucatomista, por ejemplo, o una obra maestra como el Atrabeth de Tolkien, el diálogo entre un señor elfo y una mujer -a la que suponemos tan bella e inteligente como nuestras Jasmín y Dorotea- en el que se expone en el marco de verdadero tomismo la cuestión de las relaciones entre el cuerpo y el alma de los elfos. Puede leerse con los pies sobre el escabel, por supuesto, y con la bendición del buen Amigo Invisible, para descansar de las intrincadas argumantaciones de Sir Tollers, el hirsuto Lupus y el añorado Gruñón de Monfort. Feliz Navidad -y no digo el grasiento y políticamente correcto "Felices fiestas" para todos

El anónimo normando

Cruz y Fierro dijo...

Ya que hablamos de grasas y cosas por el estilo, una pequeña corrección. Al menos dos veces en distintos comentarios (creo que por personas distintas) leí Sir Tollers. Llameseme puntilloso, quisquilloso u obsesivo (algo de eso soy, por separado y a la vez, lo reconozco), pero lo correcto es decir Sir Jack Tollers o Sir Jack pues el uso del honorífico "Sir" siempre se usa delante del nombre cristiano (nombre de pila) o del nombre completo (nombre y apellido), pero no delante del apellido.

Feliz Navidad a Don Wanderer y sus distinguidos comentadores.