jueves, 7 de febrero de 2008

Y otra...


El Santo Padre durante la ceremonia de inicio del Año Paulino
Dos detalles:
En las ceremonias pontificias Benedicto XVI es siempre asistido por dos diáconos que son cardenales, con mitra y dalmática. Según me parece, y en esto me ayudarán los que saben, por ejemplo nuestro buen Amigo Invisible, esta costumbre había caído en desuso durante el pontificado de Juan Pablo II, quien era asistido regularmente por el infaltable Piero Marini secundado por Camaldo.
El alba de todos los ministros, incluída la sobrepelliz de Mons. Marini que no se alcanza a ver, son de puntillas, y no las "conciliares", como se estilaba en épocas pasadas. Ya me dirán Uds. que las puntillas son barrocas y tridentinas y que yo... en fin, tienen razón, pero entre Trento y el Vaticano II no hay que ni siquiera pensarlo.
gibelino@hotmail.com

7 comentarios:

Larvatus Prodeo dijo...

Amigos, y quizá no esté mal recordar el sentido de tanta pompa. Releyendo el "Informe sobre la Fe" encuentro que Ratzinger ya decía hace más de veinte años lo que sigue:

"La misma condición del sacerdote es muy singular y resulta extraña a la sociedad actual. Parece incomprensible una función, un papel, que no se basen en el consenso de la mayoría, sino en la representación de un Otro que hace partícipe de su autoridad a un hombre".

Eso lo dijo antes. Ahora como Papa, lo actúa.

Enhorabuena.

L.P.

Anónimo dijo...

No hay mucho que decir. En la Misa de miercoles de cenizas, en la iglesia estacional de Santa Sabina, el Papa y todos lo diacono que los asistieron, usaron ormanentos de corte tradicional. la mitra del pontifice tambien era del corte alto tradicional.

Anónimo dijo...

Si creo que se sigue la disposición tradicional, los 2 diaconos que acompañan al Papa, harian las veces de Diacono y subdicano de honor, o sea, lo asisten solo al trono, mientras que tiene que haber otros 2 que lo asiten en el altar. así lo entendi en las Visperas del 1ro. de año. 2 al trono y 2 al altar, como es el modelo de la liturga romana tradicioonal en los pontificales.

Anónimo dijo...

Muchachos, durante mis anios en roma escuche decir que muchas "chicas eclesiasticas" iban a espiar a la sastreria del papa en santa maria sopra minerva (no me puedo acordar el nombre, sera que cuando era estudiante en roma nunca tuve guita como para ir a tales lugares) a ver cual era el disenio que JP2 usaria en la proxima celebracion liturgica... y asi poder copiarselo y estar al tono...
perdon por lo de "chicas eclesiasticas", es una de las expresiones del carnicero de boedo que me quedo en el subconsciente y se me escapo...

Anónimo dijo...

¿ A qué se refiere anónimo de las 11.24 con "chicas eclesiásticas" ?

Anónimo dijo...

En lo personal me agrada sobremanera la nueva impronta benedictina en la ornamentación y vestiduras. Ahora bien, me pregunto con sinceridad hasta qué punto somos concientes de lo apegados que podemos ser a adherencias culturales que son accidentales y no esenciales y que nos dificultan, precisamente, ver esto último, lo esencial. Me imagino el revuelo (y me incluyo entre los eventuales inquietados) que se armaría si el Papa apareciera con una sotana negra, ni que qué decir si lo hiciera con elegante traje y "clergyman", cuando se sabe que la sotana blanca es una costumbre que se remonta a Pío V. Frente a la fuerte conmoción que experimentaría ante tal aparición, me pregunto hasta qué punto estas cosas son realmente accidentales. ¿ Será que el color de la sotana del Papa puede parecer meramente accidental porque el conocimiento de las leyes que rigen la producción de estas formas parece haberse perdido y nos es ajena (Borella) o es una "adherencia cultural" que nubla nuestro juicio?. Y si el caso es el de ignorar las leyes de producción antedichas, cómo saber lo que es esencial de lo que no lo es, lo que puede cambiar y lo que no. ¿Por qué para los antiguos no causó cuestión alguna la sotana del Papa y para nosotros de seguro lo causaría?.

Childerico dijo...

Buela ciertamente no visita a Gamarelli en la Minerva. Recuerdo una día haber asistido a una misa en una parroquia kukusa celebrada por Carloncho. Vestía una casulla que tenía estampada en el centro una FOTOGRAFIA COLOR (sí, fotografía) de Juan Pablo II. Después de la comunión, un cantante lírico entono el área de una ZARZUELA.
Nunca supe si era una misa kitsch o si se debía solamente al mal gusto kukú.