martes, 13 de julio de 2010

¿Verdad o poder?


Los diarios de hoy, sin distinción entre liberales o progresistas, agotan rabiosamente todas las posibilidades de presión en favor del "matrimonio igualitario". Es claro que, más allá de sus diferencias políticas ocasionales, están unidos en una lucha mayor. Todo esto nos viene bien como pre-anuncio de lo que será cuando el hijo de la iniquidad finalmente llegue.
Quiero destacar, sin embargo, la columna del Washington Uranga en Página 12. Por supuesto, no es más que mentira sobre mentira, pero entre toda esa basura hay una afirmación que, se non è vera, è ben trovata. El periodista especializado en asuntos religiosos sostiene que muchos obispos no están procurando que se respete el orden natural en la sociedad sino que se respete la cuota de poder que poseen o creen poseer.
No me simpatiza ciertamente tener que coincidir con este personaje, pero creo que algo de eso hay. Me resulta muy extraño que los obispos argentinos estén protagonizando una movida -para usar el término cardenalicio- tan grande para impedir la aprobación de la ley que, aunque ciertamente grave, no lo es tanto como otras que afectan al conjunto de la sociedad como las que tienen que ver con la educación.
En otras palabras, me cuesta mucho creer que JB esté tan preocupado por defender el orden de la naturaleza y el orden de Dios. Yo creo que el está preocupado por mostrarle a K su poder y, de paso, anotarse un puntito entre los más conservadores para el próximo cónclave.
El mismo Página 12 revelaba en su edición de ayer que el episcopado había contratado a un think tank español, cercano al Opus Dei, para que diseñara la campaña de oposición que está llevando a cabo la Iglesia, al mejor estilo de lo que hacen los partidos políticos, ONG o empresas comerciales. Y esta movida también huele muy mal. Definitivamente, no se pueden utilizar los medios del mundo para alcanzar fines buenos. Entiendo que esa fue, y sigue siendo por lo que se ve, la estrategia clásica de los jesuitas. Pero, a la larga (o a la corta, si tenemos en cuenta lo que sucedió en España donde el mismo estratega logró reunir un millón de personas en una manifestación y la ley se aprobó igualmente) no da resultados.
Como dije en un post anterior, se trata de una batalla que hay que dar y resulta ejemplar el testimonio de los cientos de miles de católicos que se han enrolado en ella. En todo caso, lo mío es una crítica a las estrategias y a los estrategas.
Quiera Dios que, a pesar de ellos, triunfemos, por más efímera que sea la victoria.

19 comentarios:

Juancho dijo...

Wanderer:

Un comentario a la pasada.

Hay ota cosa que me parece razonable del artículo de Uranga:

Los argumentos que pueden ser aceptables dentro del marco institucional católico carecen de validez para la sociedad actual. Fueron válidos en otro momento histórico, porque entonces la doctrina y los principios católicos estaban engarzados en mecanismos político culturales que los constituían en verdaderos y aceptables para la sociedad de ese tiempo. Lo “católico” era asumido como consenso social, incluso para los que no profesaban el catolicismo. Ya no sucede.

Perdida la religión, el bien divino, se pierde lo natural, el bien humano.

Juancho.

Anónimo dijo...

En cuanto a conservar su poder en el mundo, es un tema para rever en una dimensión global. Siempre me pregunto para qué la Santa Sede tiene una representación ante la ONU, y cuerpo diplomático y patatín patatán, si el mundo o es indiferente, en el mejor de los casos, u hostil a la doctrina y la vida de la Iglesia. ¿No sería mejor renunciar a todo eso, que habrá sido justificado cuando la Iglesia de alguna manera, llegó a ser el alma de la sociedad temporal? ¿Y concentrarse exclusivamente en lo suyo, y no desgastar gente,energía y "prestigio" ante un mundo que no le hace el menor caso? ¿Volver a una situación pre-constantiniana -para simplificar uso esta expresión- y así, liberarse de la tentación de querer "amigarse" con el mundo y el poder? Me parece que se condice más con los famosos "signos de los tiempos".

Una vez más, me fui por las ramas.

A3

Anónimo dijo...

Mire, sobre el fondo de su observación, me parece bastante plausible. Por cierto, no sabemos cuáles son las intenciones de los obispos, pero a los hechos me remito. Si los obispos se preocuparan por ejercer su ministerio, habría al menos un núcleo de gente lo bastante firme en sus convicciones y práctica, como para que en la sociedad no pudiera siquiera plantearse este "debate". Si la sociedad ha llegado al punto de que se pueda poner en discusión este tema, es porque ya está súper corrompida, y no hay más que escuchar y mirar a nuestro alrededor para comprobarlo. Es un círculo vicioso, la sociedad corrompida, los medios que aceleran esa corrupción, las leyes que la convalidan y la convierten en "legal" y, por lo tanto, para la mayoría, en "bueno" y "verdadero".

Ahora, que no sea muy grave el tema, en eso no estoy de acuerdo. Si hay algo que hiper afecta al conjunto de la sociedad, es, justamente, el concepto que se tiene del matrimonio. Para mí, es súper grave que se ponga en duda algo tan básico como el matrimonio, algo tan evidente; y que va a tener un efecto nefasto, por el valor pedagógico que tiene la ley. De modo que ya la casi totalidad de las personas va a considerar que existen diversos tipos de matrimonios, el de un hombre y una mujer, y después todos los sodomonios y aberraciones derivadas. Se va a perder la conciencia de lo que es la base de la sociedad humana.

El tema de la educación, es muy importante también, pero ¿de qué educación vamos a hablar si la familia, hasta como noción, como arquetipo, ha desaparecido, porque el matrimonio, en el imaginario colectivo, no es la unión de un varón y una mujer, sino estas yuntas antinatura?

Hace más de un siglo, y no conozco el tema para remontarme más, que la batalla de la educación está perdida. Desde que la sociedad asumió que el Estado es quien debe ocuparse de ella, que es una de sus misiones. Y así, los padres ni siquiera son conscientes de la aberración de que sea el Estado el que decida qué y cómo enseñar a sus hijos. El Estado debería de tener una función supletoria, pero son los padres quienes tendrían que decidir qué quieren que se les enseñe a sus hijos y cómo. Y en cuanto a la educación superior, lo mismo. Que yo sepa, ni Oxford ni Cambridge son facultades estatales, ni derivan su prestigio de la certificación estatal. Es la comunidad educativa, maestros y alumnos, en este caso, quienes deberían asumir esa tarea. El Estado que asista económicamente, pero, lo cierto es que nos hacen creer que somos "libres" y "soberanos" para elegir a quienes gobiernan el país, y no somos libres para elegir la educación de nuestros hijos y la nuestra. Todo viene impuesto por el estado "papá" y tirano. Es impensable la educación si no hay un andamiaje firme sobre el que sustentarse, que es la familia. Se podrá, en todo caso, especializar en distintas disciplinas a individuos sueltos como mónadas, que forman parte de una aglomeración humana que lo único que comparte es la depravación. Y que estudiarán, en todo caso, cómo hacer para producir seres humanos como se fabrican las máquinas. Pero no llamaría a eso educación. La sociabilidad y la naturaleza humana quedarán más que afectadas. Parece muy extremista esto, pero ya lo estamos viviendo.

Anónimo dijo...

Si JB dice macanas es mal . Si dice cosas buenas es tambien mal . Tengo entendido que el juicio de intención ( y condenación ) es tipico marxista ( soviet ) que le parece .

Wanderer dijo...

Anónimo de las 11:21: Tiene razón. La batalla por la educación se perdió hace rato, y la identificación de matrimonio con sodomonio y, dentro de un tiempo, quizás también con zoomonio, es una gravísima aberración.

Anónimo dijo...

¿Batalla? Pareciera como si la cuestión de la marcha fuera Lepanto para algunos, cuando no es más que una juntada de dudoso efecto, de variopinta doctrina, y de orgullosa participación democrática para casi todos.

¿En serio hay que ir?

¿Quién estableció la deducción, el matrimonio homosexual es malo, ergo, tenés que ir a la marcha sí o sí?

Como si el ir a la marcha fuera la causa directa de que la ley no salga. Pamplinas, se reirán en sus despachos los "representantes del pueblo".

No se, huele a podrido, y cuando las cosas no están claras prefiero darle crédito a mi nariz.

No soporto que vengan con aire de cruzados a punto de emprender el camino a Tierra Santa, mirando con desprecio a quiénes se quedan guardados.

Curiosos cruzados, con seguro de responsabilidad civil contratado ad hoc, baños químicos, seguridad garantizada, cancioncita laxa con musica mundialista, y un hilo de baba informe por discurso.

Y la cosa empeora con las banderas pusilánimes que levantan los mensajes convocantes, ni qué decir si detrás de los obispos solo hay un interés político.

Por no hablar del halo tolerante que envuelve a la mayoría, organizadores y manifestantes, que lo han dicho, festejarían el mal menor, la union civil.

Yo te voy a dar mal menor:

"O quizá se escudan detrás de alguna noción confusa con que se han contaminado acerca del peculiar carácter de su Iglesia, argumentando que pertenecen a una Iglesia tolerante, que no sólo quieren ser consistentes con eso sino que además está muy bien que sus miembros sean tolerantes, y que sólo están dando ejemplo con su conducta cuando tratan con indulgencia a quiénes se muestran laxos en su comportamiento o creencias. Ahora bien, si con tolerancia de nuestra Iglesia se quiere significar que no homologa el uso del fuego y la espada contra quienes se separan de ella, en esa medida en verdad es una Iglesia tolerante; pero eso no quiere decir que la Iglesia tolere el error como lo atestiguan esos mismo formularios que esta gente quiere remover; y si retiene en su seno intelectos soberbios, corazones fríos y gente de avería y dispensa sus bendiciones sobre los incrédulos o sobre los que no merecen formar parte de Ella, esto se debe a otras razones―pero por cierto que eso no procede de sus principios; de otro modo se haría culpable del pecado de Helí, cosa que resulta inimaginable (I Reyes, II:29)" (Newman por Fray Rabieta).


Elí era un buen tipo, un hombre de fe, pero pecó en no "estorbar" a sus hijos inmersos en el pecado. En no reprenderlos, en no detenerlos, en no cantarles verdades de a puño.

Pero no, la marcha no es contra nadie ni contra nada, es pro vida. "No me toquen mi quintita, pero fuera de eso hagan lo quieran, tienen derecho, cómo no".

Que se yo, yo no voy.

Monseñor Fusilado.

Lucho Paredes dijo...

Wanderer me cuesta creer que la cosa no sea por poder. Porque en general el Episcopado Argentino empezando por su cabeza JB (en cuestiones de fides y mores, obviamente) aparte de inútil e inoperante ha sido muy tibio (y con esto estoy siendo más que benevolente), y ahora estamos de golpe en una "cruzada" ¿? Es una retórica para JB que aparte de prestada no le queda bien, y suena muy oprtunista y acomodaticia.

En todo este asunto lo que lamentablemente trasunta son puras falcias de "argumentum ad populum" (y cierto populum, por supuesto, orquestado por los medios).

Respecto a un comentario sobre la batalla perdida en la educación y el avasallador rol del Estado les sugiero que lean un análisis viejito a un discurso de Cristina K en el blog "Cogito Ergo Sum" donde se declara "totalmente hegeliana" y aquí se aclaran muchas cosas.

www.entremosapensar.blogspot.com

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

No se puede vivir la vida rosqueando y transando y de golpe erigirse en campeón de la intransigencia.
La virtus es lo que hace agradable, pero sobre todo, fácil, natural, un acto bueno, sin aflojar pero también sin énfasis excesivos o hipérboles como hablar de una "ciudad coimera" (segunda vez que lo dice, insultando su propia diócesis) o "picadoras de carne humana" o "contenedores existenciales". Indice de una violencia verbal que nada tiene que ver con la pacífica posesión de la Verdad, sino con una voluntad frustrada. Lenguaje de slogans políticos, a los que le responderan con otros slogans políticos.
A JB no le sale. Es todo brutal, forzado, a destiempo. No tiene virtus.
Hay que ir a la marcha, que le vamos a hacer. Pero no nos hagamos ilusiones. La batalla se pierde todos los días.

fray rabieta dijo...

Yo no sé de dónde diablos salió que se puede hacer apologética, o defender a la Iglesia, o propalar la fe, o hacer algún bien, juntando mucha gente (a menos que sea un ejército para pelear en serio, con armas, para matar infieles... cosa que no parece, ché).

El Congreso Eucarístico, las peregrinaciones multitudinarias, las marchas y la congregación de mucha gente para... ¿para qué? ¿Para poner de manifiesto que somos muchos?

Eso no es cristiano, no tiene nada que ver con nuestra santa Religión. Y nunca sirvió para nada.

Por el contrario, creo que somos pocos, que en pleno kali-yuga está perfecto que así sea, y que eso a Dios lo tiene perfectamente sin cuidado (como que Su Hijo lo profetizó).

Y me parecen especialmente imprudentes aquellos que sostienen que hacen esto porque "algo hay que hacer".

¿No me digas? ¿En serio que "algo" hay que hacer?

No siempre. A veces hay que embromarse y quedarse en el molde. Desensillar hasta que aclare, etc.

Nuestra Señora dice mucho sobre eso, nuestra "Stabat Mater", que no intervino, que no protestó, que calló, que "estaba", cómo no, pero que no hizo nada.

Y hoy es la Reina Indiscutible del Universo Entero.

Releer el Evangelio, si no me creen, si no les parece.

Y si eso no les sirve, búsquen el diktak de Abbá Iscurión en los "Apotegmas de los Padres del Desierto".

Y si eso tampoco les va, bueno... entonces tipeen en Google "Adviertan aquí los que son muy activos..." y se encontrarán con un célebre párrafo de San Juan de la Cruz (está en su "Llama de Amor viva").

Pero si todo eso no les sirve, siempre pueden intentar con Guénon y su "Reino de la Cantidad".

Monseñor Fusilado, cuente conmigo, no me junto con nadie (y menos que menos con Bergollo), no marcho, no la voy con esto. Y no voy.

Ni por pienso.

Fray Rabieta

Anónimo dijo...

Perdón por ser tan pesada, pero me quedó en el tintero un texto:

En cuanto al marketing que rodea a la oposición al sodomonio, será todo lo discutible que quiera, pero hoy en día la gente se guía por slogans y publicidad, no le gusta pensar. Desde luego, no hay que abonar esa actitud, pero digamos que es una salida de emergencia, de una reacción que vino, en parte, me parece, de una presión de las bases, ante las que los mismos obispos quedarían descalificados. Yo también me pregunto quién organiza todo eso, de dónde sale la plata, etc. Y, sea como sea, la estructura jerárquica eclesiástica se cuida bastante de no quedar despegada de los fieles, porque allí sí, perdería su poder entre sus bases. Y para eso sí que son más sagaces que las serpientes.

Para cuidar a su rebaño y alimentarlo con el pan de la Vida Eterna, en cambio, se muestran de lo más reticentes, si es que no lo atacan como lobos disfrazados de corderos.

A3

Anónimo dijo...

Malachi Martin dijo:

Me sumo al Monseñor Fusilado y, por supuesto, Wanderer, que el tema de la educación es mucho más grave porque ahí se "deforma" la conciencia...

No me vengan el JB y los suyos con este cuento de la movida pro-familia: recuerdo el día en que se trataba la Ley de Salud Reproductiva en Diputados. Teóricamente, la Ley no iba a salir por el descontento general y las molestias causadas a los Diputados y Senadores por el pueblo fiel.

Pero, por las dudas, había que hacer presencia ese día...Yo estaba allí, pues tenía un programa de radio en ese momento y registraba la nota. Después de un buen rato de estar agolpados allí un centenar de católicos nada más, porque el bueno de JB había prohibido toda manifestación de los colegios católicos, salió uno de los Diputados...

Menuda sorpresa nos llevamos, pues nos dijo, textualmente "No sé para qué están aquí presentes... Si el cardenal mandó un negociador y, finalmente, saldrá la Ley..."

Y salió la Ley, por la "negociación" de JB, que en principio no iba a salir...

Desde ese día, en los colegios no he cesado de ver material impreso directamente marxista, y desde 6to. grado en adelante se comenzó a mostrar la teoría de género con ejemplos muy concretos... He tenido que alertar a varios niños y niñas cercanos a mí, y a sus familias explicarles lo que está sucediendo...

Así que, JB., andate a pasear muy lejos... Y no vuelvas nunca más...

- M. Martin -

Anónimo dijo...

Gran verdad del articulo de p12:
"No se trata de una cuestión de fe, sino de una mirada sobre el mundo, sobre la manera de entender la sociedad."
Antes era cuestión de vida o muerte.
Ahora parece que todo dá lo mismo.

Rómulo que busca a Remo

El Séptimo Rey Mago dijo...

Martes 13 de Julio. Las hordas anaranjadas marchan hacia la Plaza de Los Dos Congresos. Ya han llegado los colectivos platenses que abonó la plata del Arzobispo de la Plata. Ya están allí los alumnos de colegios conurbanenses sufriendo el frío y pensando en volver a casa a mirar los Simpsons. El cabezón Duhalde ha movilizado a sus huestes y Monseñor Sanchez Sorondo, desde el Vaticano, está complacido. El Cardenal piensa que quizás esto sirva (después de todo, suma votos entre los derechosos cortoplacistas). La acción Católica entona las estrofas de "La Cumbia de Cristo" ante la llegada de los millares y millares de evangélicos, pseudoevangélicos, paraevangélicos y otros seguidores del Pastor Giménez y Luis Palau. Todos cantan la "Cumbia de Cristo". Los conservadores del grupo (opus, ive, nacionalistas católicos genéricos, fsspx y otros) tragan saliva y piensan que están en cualquier lado mientras sus superiores se hacen los dolobus.
Llega más gente, quizás bolches que vienen a molestar. No interesa. Somos una bocha.
La horda anaranjada, que se mezcla con la naranja y con muchos otros "colores", ecuménicamente, mundialista, entona la Cumbia de Cristo. La Patria estará salva. Hemos rezado todos juntos, hemos gritado todos juntos y aplaudido todos juntos. Los rabinos que coparon la DAIA están allí también. Bergman dice tener gripe.

Monseñor Pachampla abre sus brazos como si emulara al antiguo lider J. Peral. La muchedumbre anaranjada contiene el aliento. Entonces sucede lo increible, un enorme... (hasta aquí el texto que se logró transcribir).

Anónimo dijo...

... un enorme hueco, la ausencia imprevista, el agujero que la cristiandad siempre temió: allá, en una esquina, el vacío dejado por el Monseñor Fusilado, Fray Rabieta, Malachi Martin y el Séptimo Rey Mago. En ese momento todos supieron que la profecía estaba cumplida, giraron la cabeza y adoraron al anticristo.

Capitán Lope de Aguirre dijo...
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Anónimo dijo...

Malachi Martin dijo:

Acaban de enviarme un mensaje por celular: "Recemos el Rosario para que no saquen la ley del sodomonio. Pasálo"...

¿Recemos el Rosario? Digo yo, ¿alrededor de 200.000 personas(como dicen que hubo)reunidas allí, y ni siquiera 100 hicieron una acción comando y dejaron una buena bomba en el Congreso, en la Rosada, en la Curia...?

Igual que en desfile del 25 de Mayo: no sé cuántos miles de efectivos pasando por ahí, ¡y nadie se abalanzó sobre ese triste palco de morondanga...!

El Rosario, recémoslo en la Iglesia o en casa. No digamos tonteras, por favor...

Muy buena la crónica estilo "Su Majestad Dulcinea" de El Séptimo Rey Mago.

- M. Martin -

Anónimo dijo...

M Martin: ¿Por que no ponés la bomba vos? ¡bobo!

Kato el Ninja dijo...

Anónimo de 18:06:

Usted confunde a Fray Rabieta, Monseñor Fusilado, Malachi Martin y al El Séptimo Rey Mago con el Katejón.

Avísole: el Katejón es otro.

Juancho dijo...

Fray Rabieta:

Porque la contemplación sea superior a la acción, no quiere decir que no haya que actuar.

En estos temas, no hagamos sectas, por favor.

Los hermanos sean unidos,
porque esa es la ley primera
tengan union verdadera
en cualquier tiempo que sea
porque si entre ellos pelean
los devoran los de afuera

Juancho