martes, 7 de septiembre de 2010

¿Pocos o muchos?


Me parece que no tiene mucho sentido embarcarnos en una discusión acerca de qué o quién es el katejon. Particularmente, creo que es el Imperio, no entendido solamente como unidad política, sino como orden, y es por eso que ha sido ya quitado. Pero más allá de lo que a mí pueda parecerme, que no tiene demasiada importancia, es la opinión más sostenida de los Padres y Doctores, y eso me parece argumentación suficiente.

Sin embargo, reconozco que no es definitivo: el katejon podría ser la fe - como asegura un amigo-, la Eucaristía, la Santísima Virgen, la Misa o los lefebvristas. En todo caso, creo que la mayoría estamos más o menos de acuerdo en que el Obstaculizante ha sido quitado. Y llegamos a esa conclusión no porque hayamos recibido alguna revelación especial sino porque, tal como nos admonesta el Evangelio, tratamos de ver con cierta inteligencia los signos de los tiempos. Y lo que vemos es el triunfo de la iniquidad y el rebaño del pueblo de Dios diezmado, muchas veces por sus propios pastores. Es así, cada vez somos menos y, me temo, quizás seamos menos de lo que aún creemos.

Pero me viene a la mente una reflexión: ¿alguna vez fuimos muchos? O, en otras palabras, ¿no es ínsito al cristianismo verdadero el ser pocos? O bien, ¿qué efectividad tiene el cristianismo cuando son muchos?

Decía el cardenal Newman en uno de sus sermones en St. Mary: “Pareciera que a medida que el cristianismo se expande, produce menos frutos, y que, cuanto más se extiende, más se empobrece”. Son palabras duras, y que dan qué pensar. Y pienso, por ejemplo, en el cristianismo nacionalmente expandido de la España franquista: junto a algunos pocos frutos buenos, como la BAC, produjo y cobijó al Opus Dei. Más allá de la chanza, como alguna vez lo comentamos en este blog, la España nacionalcatolicista de Franco no sirvió, y las pruebas están a la vista. En cambio, en las sociedades donde el cristianismo ha sido estrecha minoría y, aún más, perseguido, es donde más florece y donde más frutos da.

¿Por qué sucede así? Es un misterio. Pero a mí me parece que, cuando le religión es minoritaria y ardua de seguir, impide el mayor de sus males: el fariseísmo. En efecto, siempre existe el riesgo de ser traicionados por nuestro propio corazón y de tomar por la realidad de la religión aquello que no es más que su sombra: sus ceremonias, sus jerarquías, sus postulados codificados en summas y tratados o su moral transformada materia de confesión, es decir, su exterioridad. Ese riesgo se aleja cuando la religión exige cada día el apego renovado a su más profunda realidad: la aprehensión, por la fe, del misterio de Cristo. Es que la fe, en definitiva, no es más que sostener con nuestra propia existencia que el sentido de la vida humana se orienta solamente al encuentro personal con Dios.

No se trata, entonces, de una visión pesimista creer que ya no hay obstáculo que detenga al Malvado, y no es para llorar cuando contemplamos al mundo cada vez más descristianizado. Casi, diría yo, es lo contrario. Es para temblar, sin embargo, que siempre es posible que nosotros estemos fuera del grupo de los elegidos. Voca me cum benedictis!

35 comentarios:

Anónimo dijo...

Malachi Martin dijo:

Totalmente cierto su análisis, Wanderer...Cuanto más peligroso o riesgoso es sostener una vida cristiana, más lejos se encuentra la tentación del fariseísmo.

Y es lógico: la indigencia palpada en tales situaciones hace que el alma esté pendiente de las manos de su Señor (como dice el salmo), implorando y recibiendo su auxilio continuo, el cual impide la decadencia entrópica farisaica.

Que podamos aprovechar de verdad este tiempo extraordinario de gracia que la Providencia nos presenta.

Dios lo bendiga.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Sin poda no hay fruto, hay hojarasca, bluff, fariseísmo.

"A todo sarmiento que dé fruto, mi Padre lo podará para que dé más fruto"

Anónimo dijo...

A mí siempre me parece un misterio cómo conjugar aquello de que Dios quiere que todos se salven, y el hecho de que acá parece que nada mejor que un cristianismo reducido, con unos pocos elegidos. Supongo que todas nuestras elucubraciones son insignificancias, y si Dios nos salva gratuitamente, ahí veremos las cosas de otra manera, y todos nuestros razonammientos caerán por tiera. Seguro que lo que digo es modernista y herejo, y no sé cuántas cosas más, pero un Dios que funda una religión donde lo mejor en la realidad práctico práctica es que sean pocos, no sé, me cuesta, me rebela.
Es cierto, lo del grano de mostaza, y la puerta estrecha, y pocos son los escogidos, y etc., etc.
Si alguien puede aportar unas palabras de esperanza para los pobres que no pertenecemos al grupo escogido de los que hablan con tanta autoridad de que nada mejor que cada vez esté todo peor, porque así se apresura el fin, bueno. Es decir, que se apresure el fin, está bien, pero da la impresión de que sólo unos pocos aceptan la salvación, y que nada mejor que sean pocos, porque si no se "estropea" la pureza e integridad de la fe.
Si, ya sé, ¿acaso cuando venga el Hijo del Hombre hallará fe sobre la faz de la tierra?
Más perpleja que nunca.
Perpleja

jack tollers dijo...

Wanderer, ¿cómo hace?

Un enfoque original,
bien formulado,
en pocas palabras,
que te deja regulando...

J. T.

jack tollers dijo...

Pero, claro, ahora me acordé.

Al principio, cuando la Iglesia Primitiva, eran muchos, muchísimos. Y era una Iglesia de mártires, vigorosísima.

Tertuliano gustaba jactarse, entre otras cosas, del número, de la cantidad de cristianos...

Nunca más se vio cosa igual.

J. T.

Anónimo dijo...

El katejón era la Argentina.
Fue definitivamente corrido con la toma de los colegios públicos. Una suerte de Mayo Francés de cabotaje, sin el virolo Sartre ni el judío Marcuse, pero con Cristina aguzando los juveniles bríos, un comunismo parecido, con algo menos de sexo en los pasillos y sin el encanto de la Sorbona.
Listo, rajemos a las montañas.

El Carlista.

Wanderer dijo...

Tollers, no joda. No soy yo, es Newman.

Anónimo dijo...

Que sea Newman. La infalibilidad le fue dada al Papa, no a Newman. Y solo a la hora de definir ex cathedra, no para hacer análisis sociológicos superficiales.

Coronel Kurtz dijo...

"No se trata, entonces, de una visión pesimista creer que ya no hay obstáculo que detenga al Malvado, y no es para llorar cuando contemplamos al mundo cada vez más descristianizado. Casi, diría yo, es lo contrario."

His autem fieri incipientibus, respicite et levate capita vestra, quoniam appropinquat redemptio vestra.

matemático dijo...

Si agrupamos a todos los que se consideran parte de pequeño rebaño, a todos los que zafaron de la poda, somos una banda.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Perpleja, me parece que esa dialéctica tan tan barroca sobre la cantidad de salvos, la masa damnati, el "optimismo teológico" al cual Royo le dedicó un librito y el pesimismo rigorista yace un equívoco fundamental. Y es que la salvación es algo individual, un accidente que inhiere en una sustancia y que se dirime en el misterio de la gracia de Dios, persona por persona.
No existe la "condenación" ni la "salvación" de millones, análogamente a la lúcida refutación que hace Lewis en El Problema del Dolor a la existencia de "infinidad de dolores"; no: hay un solo dolor, el que sufre tal individuo aquí y ahora.

El mismo equívoco yace en la discusión sobre la existencia o no del Limbo, hélas.

Por eso, la cuestión me parece que podría enderezarse en una línea más cualitativa, dejando la obsesión por porcentajes de salvados para la Gallup: "es poco" de lo humano, de lo mío en particular, que se salva. Porque, como dice un sabio presbítero amigo, "el Infierno es para mí". El Infierno -o más bien la reflexión sobre el mismo- es la cura de adelgazamiento de lo humano, la apelación a la gracia suprema.

Las imágenes evangélicas (la poda que cité, la puerta angosta, la dificultad del rico) hacen referencia, más que a un número, a un despojamiento cualitativo de lo que se salva, una suprema apelación a la gracia ("para Dios nada es imposible"). Aquí la estadística,tanto la rigorista como la triunfalista, tanto los tratados a lo Port Royal como los apretados racimos socialistas posconciliares que ingresan en el Cielo a puñados no tienen sentido.

En esta línea -perfectamente consistente con el artículo de Wanderer y creo que con Newman, a pesar de algún aire de época un tanto cargado- la prueba, màs que un test de salvación, es una modalidad salvífica particular, un adelgazamiento de lo humano, demasiado humano, que no puede salvarse en mí. Una poda, porque el Infierno es para mí, para que me refugie en la gracia.
En cuanto al Infierno de los otros, se lo dejo también a la gracia.

Martin Ellingham dijo...

Maravillosa la Iglesia primitiva y gloriosos sus mártires, semillas de nuevos cristianos. Gran lección de humildad colectiva de parte de N.S., al permitir la destrucción de las cristiandades, tal vez como justo castigo por el fariseísmo y el olvido de la Parusía. Pero conviene no olvidar un dato histórico: los tiempos de persecución fuerte dejaron un tendal de cristianos que no soportaron la persecución, conocidos como los lapsi.

Anónimo dijo...

Aprovecho para contestar al Carlista.
Me alegro carlista que seas el arlequín tradi deste dichoso blog. Esta bueno, yo también tengo amigo herejes.

Digame estimado Carlista: que misa rezaban los papas conciliares? que misa rezaban los herejes protestantes antes del Prayer Book?


Se puede ser hereje con Misa tradi y mucho incienso. Esa no es la cuestión. Es inaceptable ser el modo extraordinario de la misa bastarda y punto. Es inaceptable conceder a quienes niegan el magisterio infalible de la Iglesia Católica.

Es una falta de Caridad no decir la Verdad, si les dan el Motu Propio y estan felices con la libertad religiosa nada cambia. Muchos opusdeistas están felices. Ese es el fariseismo que viene.

No estoy de acuerdo con este posteo. La Cristiandad no va a volver, coincido, pero no voy a dejar de pensar en Franco como un Heroe y la España Nacional-Católica como algo fantastico. Con sus manchas como todo en este mundo sublunar. Pero no vuelve. Ahora vienen con los clavos y el madero para crucificar Cristo en su Cuerpo Místico. Y a muchos les encanta la persecución, para hablar de ella pero no para sufrirla.

Dios nos de fuerza.
casi ex lefe.

Father Sixtus O'Connor dijo...

Se me ocurre que el imperio como katejon y especialmente su máximo legado, el derecho romano (incluso los restos fósiles que sobrevivieron en el liberalismo) estallaron en Nüremberg.

Capaz que aqui algun entendido puede meterle cabeza al tema.

El Séptimo Rey Mago dijo...

"euntes ergo docete omnes gentes : baptizantes eos in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti". Matthaeus 28:19.

"Et dixit eis : Euntes in mundum universum prædicate Evangelium omni creaturae". Marcus 16:15.

El Séptimo Rey Mago

Anónimo dijo...

Casi ex lefe:

No se chive.

Qué tal vez sea hereje ... puede ser.

Sobre qué misa rezaban los mentados: me imagino que la tradicional, pero, en verdad, me importa un carajo.

Sobre alzar banderas por la cuestión nominal "ordinaria-extraordinaria", remito a lo dicho... y me importa dos carajos, ya no uno.

Suyo,

El Carlista.

Anónimo dijo...

Tengo un amigo liberal derechoso hasta los tuétanos que también piensa que Franco fue un titán.

Jacobita dijo...

"Pareciera que a medida que el cristianismo se expande, produce menos frutos, y que, cuanto más se extiende, más se empobrece".

Me acordaba de que habia leído algo parecido. Traduzco de Enthusiasm, de Ronald Knox.

"Port Royal como la Verdadera Iglesia.
(...) El prefacio a Fréquente Communion nos asegura que la Iglesia "degenera siempre poco a poco de su pureza inicial, a medida que avanza hacia el fin del mundo", una afirmación tan difícil de justificar, uno habría pensado, tanto por la historia como por la teología. Y hay que observar que este comentario, tomado en su contexto, no se refiere meramente a la maldad de Cristianos individuales; insinúa que los estándares oficiales de moralidad en la Iglesia están sujetos a una constante erosión (...) No nos sorprende encontrar entre las proposiciones de Quesnel censuradas en la bula Unigenitus, palabras como éstas: " Las verdades (religiosas) han llegado a tal extremo, que para la mayoría de los Cristianos suenan como un idioma extranjero... La gente no se da cuenta de que este deterioro es uno de los signos más perceptibles de la senilidad de la Iglesia, y del enfado de Dios con sus hijos." No hay un paso muy largo desde estos recelos sobre la juventud sobrenatural de la Iglesia a esas convicciones de desesperación que trajeron la Reforma. Y, si la Iglesia Católica ha dejado de existir, ¿qué inferencia cabe realizar, más que el cuerpo Jansenista ha tomado su lugar como la única Iglesia de Cristo? Sainte-Beuve señala que el Abbé Étémare, en los días de las Convulsiones, prácticamente alcanza esa conclusión."

Sólo añado que no es mi intención llamar jansenista a nadie, ni a Wanderer ni (Dios me libre) a Newman. Si alguien tiene tendencias jansenistas aquí, me temo que ése soy yo.

Juancho dijo...

Es para temblar, sin embargo, que siempre es posible que nosotros estemos fuera del grupo de los elegidos. Voca me cum benedictis!

En mi intento de leer de a poco la Summa, la otra vez leí la cuestión de la predestinación.

Para mí es un tema dificilísimo, y que vá de lleno contra la predicación estándar que se escucha: "Dios quiere que todos se salven" (sí, dice Santo Tomás, pero solo con voluntad antecedente y no consecuente).

De esa lectura, a uno le queda el sabor de una aparente "injusticia". ¿Porqué a unos sí y a otros no?

Evidentemente que Dios es el dueño de dar a cada uno lo que quiere, y no tiene que dar cuentas a nadie (como dicen muchas parábolas de Nuestro Señor, el libro de job, etc...)

Es algo que requiere pensar de cero la imagen de Dios.

Y pensaba en lo que dice Gredt de un paraíso "natural" para los justos que no recibieron la Gracia, pero que hicieron lo mejor que pudieron.

Si alguno quiere tirar alguna otra pista para pensar (además de lo que puso Ludovicus), bienvenido.

Juancho el mínimo.

Jacobita dijo...

Y respecto al nacional-Catolicismo, Dios nos libre de él.

Por edad no lo viví, pero una de las cosas que me ha contado mi madre de su infancia (sin rencor, como anecdota curiosa) es la de una lista en la puerta de la iglesia con las contribuciones que había hecho cada familia del pueblo (un pueblo bastante pequeño) para la reparación de la iglesia.

Y todo no andaría tan bien, si la generación del nacional-Catolicismo fue la que, cuando le dijeron que se podían ir olvidando del latín y que ahora lo que quería el Papa era que en Misa cantaran el Padre Nuestro dándose la mano con acompañamiento de guitarras y música de los Beatles, pensó: "Bueno, si lo dice el señor cura, estará bien, ¿no?"

Anónimo dijo...

Algo de Knox. Suma.

“I think the criticism which we [catholics] find it most uncomfortable to meet is when they tell us that the Catholic Church is all right when you consider it a priori, on paper, as a system, but when you look at its actual record in history you do not find its effects on human life, the kind of effects which you would expect a supernatural institution to have.

(…) The answer to that kind of objection is not an easy one, and I think it is rather a humiliating one. Perhaps the simplest way to put it is this. During the period between the Ascension and the Reformation, that charge is not true. During the period between the Reformation and the French Revolution that charge is true, but it was not our fault; in great measure at least it was not our fault. In our own day, the situation has grown so desperately complicated that it defies analysis. What seems to emerge from it is that under modern conditions we Catholics ought, more than ever, to be taking the lead in enlightening the conscience ofthe world; that, largely, we are not doing it, and it is our fault that we are not doing it; and moreover, that in proportion as we do succeed in our efforts, we shall not be given any credit for it; we shall be cried down as much as ever by the prophets of materialistic humanitarianism for not going about it in a different and more wholehearted way.”

casi ex lefe, andá a lavarte las patas dijo...

Ellos, los defensores y baluartes del Mundo Occidente Cristiano, los hiper tomistas, ahora resultaron ajenos al ser de las cosas con motivo del motu propio.
No importa la realidad de la misa.
Lo que importa es cómo se la menta.
Según se la menta es.
Estos sí que son tomistas!!!

Franquista dijo...

Seguramente hay muchas cosas criticables en Franco. De hecho protestó con la introducción de los nuevos cánones de la Misa nueva, pero cuando le aseguraron que su nombre estaría en todos los cánones no protestó más. E cosí vía.

De todos modos es innegable que hizo la cruzada y que propugnó una España católica Una, Grande y Libre.

De no ser por Franco España era otra Rusia.

Además no hay que dejar de considerar que los curas tampoco ayudaron mucho.

Franquista

Gelfand dijo...

Estoy de acuerdo, pero para llevar la contra nomás, voy a decir que en algunos lugares el cristianismo no ha dejado de ser una minoría, y aún con persecuciones, los frutos que ha dado han sido siempre mas bien pobres (Pienso en el lejano Oriente).
Me parece en cambio que muchos periodos de paz y de riqueza han aportado momentos de expansión y de frutos. Pienso, por ejemplo, en la España de la evangelización de América, de Santa Teresa, de San Juan de la Cruz y de tantos otros.
También digo que siempre las minorías son "auténticas" y no solo las cristianas. Es mas bien un funcionamiento sociológico que se repite. Los "fanáticos" siempre son una minoría. Porque si son mayoría se los deja de llamar fanáticos.
Me parece que somos demasiado duros con las Summas y los tratados de moral del pasado. No todo aquello fue fariseismo, ni todo martir conservó la fe.
Me parece que la causa de la apostasía generalizada hay que buscarla en la tentación de construir un mundo donde Dios no es necesario y en la falta de discernimiento de espíritus por parte de los cristianos.
Yo, amigos, prefiero vivir bajo San Luis Rey de Francia (que no Franco, por favor!!), que bajo Diocleciano.

Gelfand "discutidor".

Anónimo dijo...

Económicamente era liberal. Capitalista. "Di Schibolét"

Don Diego dijo...

Off Topic: la misma nocha en que los medios cubrían la votación en diputados de la ley de "salideras bancarias" (aprobada casi por unanimidad), los diputados aprobaron además la vuelta de la figura penal del infanticidio que, de facto, despenaliza el asesinato de niños recién nacidos por sus madres. La cultura de la muerte avanza, una ley de aborto está al caer.

Pippin dijo...

Perdonen que insista, pero no estoy nada convencido de que estemos "tan cerca" de los últimos tiempos y que el katejon ha sido quitado, etc... ¿Por qué? Pues porque ese es sólo UN SIGNO de los últimos tiempos (que no está tan claro si se cumplió o no) y falta el cumplimiento de varias partes de la profecía apocalíptica. Ejemplos: conversión de los judíos; un gobierno mundial o al menos un acuerdo mundial sin el cual el cumplimiento de las profecías es bastante dificultoso ... y estamos más lejos de lo que parece de algo así. Y otro signo fundamental: la predicación del evangelio en todo el mundo. Como sabrán esto no implica la "conversión" de todo el mundo, sino la posibilidad de elección: ¿con Cristo o contra Cristo? Pregunto: ¿todos los hombres del mundo están en condiciones de tal elección? ¿La salvación no es acaso individual?

Pippin
Hobbit ignorante, apocalíptico... y escéptico por ahora

Jacobita dijo...

Desde mi total ignorancia (sobre el Apocalipsis sólo he leído a Castellani), sigo con lo que escribe Pippin.
La predicación del Evangelio a todo el mundo, lo dejo de momento.
Puede que todavía no hayamos llegado a la aparición de un "gobierno global", pero yo lo veo a la vuelta de la esquina: ONU, Unión Europea, Comisión Trilateral, FMI, CFR, Bilderberg, etc. Todos hermanados, con el objetivo de establecer un (si se me permite el tono conspiranoico) "Nuevo Orden Mundial". Y no precisamente basado en Cristo.
Cito de la novela "El Señor del Mundo", de R.H. Benson. "Padre Franklin -dijo en una extraña voz ahogada- la peor de las noticias. Felsenburgh ha sido nombrado Presidente de Europa". Felsenburgh, un desconocido senador americano que es adorado mundialmente por su papel de "pacificador" es el Anticristo en la novela. Benson la escribió en 1908. Entonces eso, con el nacionalismo en su apogeo, sonaba a ciencia-ficción. Ya no. Desde el 1 de diciembre de 2009 existe el cargo de Presidente de Europa, camuflado bajo el título de "Presidente del Consejo Europeo". Sólo hace falta que los globalistas agiten un espantajo: la megacrisis económica global, la lucha contra "el cambio climático", el terrorismo o cualquier otra cosa, para que los borregos asustados se agrupen a su alrededor y cedan los pocos restos que quedan de poder en manos de los Estados a ese super-Leviatán.

Jacobita dijo...

Sobre la conversión de los judíos.
De "El Apokalypsis de San Juan", de Castellani. "Los judíos, a cuya sangre perteneció María Santísima, y de cuya estirpe surgió la Iglesia, van a concebir a Cristo por la fe -expresión usual en la Escritura- y lo van a dar a luz con grandes dolores por la pública profesión de fe; y lo van a hacer bajar de la Cruz. "Si eres el Hijo de Dios, baja de la Cruz y creeremos en Ti"- Creed en mí y bajaré de la Cruz.
Por Zacarías XII,10 parecería que no todos los judíos sino una parte de ellos retornará a Dios en este tiempo, "en aquel Día". Cuando será ese día, antes o después de la Manifestación del Anticristo, no lo sé: divididos en eso andan los Santos Padres".
Es decir, la conversión de los judíos, según algunos Santos Padres, podría ser posterior a la manifestación del Anticristo.

Cuando estuve en Tierra Santa, me llamó la atención la cantidad enorme de judíos rusos que había allí (hablo algo de ruso), sobre todo en Haifa (Monte Carmelo) y Tiberiades (mar de Galilea). Son rusos que después de la desintegración de la Unión Soviética se aprovecharon de la ley de retorno (que permite establecerse en Israel a aquellos que tengan al menos una abuela judía) para emigrar, no porque fueran sionistas convencidos, sino por motivos económicos y porque en Israel no nieva. Me parece que éstos podrían ser menos reacios que el resto a la conversión. En cualquier caso creo que su vinculación con la religión judía es muy escasa. Y no sé si hay algún esfuerzo de predicación dirigido hacia ellos, pero al menos en la iglesia católica de Tiberiades tienen disponibles catecismos y libros religiosos en ruso.

Anónimo dijo...

Gracias, Ludovicus, por su aporte. Una vuelta de tuerca que abre otro panorama.

Perpleja

Pippin dijo...

Estimado Jacobita

No crea que no me doy cuenta que estamos más cerca que antes, pero me parece a mí (hobbit ignorante) que falta ultimar detalles, por así decir, detalles que no son menores. Por ej.: la constitución europea, cuando estaba todo cocinado, ¿quién se opuso? Holanda!!! Los caminos de Dios son misteriosos... Porque no hay que olvidarse de lo que decía Castellani "La salvación es una obra en la que Dios se ha reservado la introducción, el nudo y el desenlace".

Respecto a la conversión de los judíos, el mismo Castellani ve en la visión de la Mujer Coronada de estrellas el cumplimiento de esta profecia de San Pablo. Ahora bien, leyendo el Apocalipsis (que ya sé que tiene sus reglas de lectura e interpretación y todo lo demás) verá que la visión de la Mujer Coronada incluye la persecución del Dragón que luego de que la Mujer (los judíos conversos) huye al desierto hace surgir la bestia del mar, el Anticristo. Por lo tanto no es loco conjeturar que la conversión de los judíos es previa a la aparición del Hijo de la Perdición.

Como dice el casi beato Newman, yo creo que esto que vivimos es la versión que nuestra época hace del Apocalipsis... pero todavía no es el Apocalipsis.

Pippin
Hobbit ignorante, aún escéptico

Anónimo dijo...

¡Aguarda a Yahvé y ten ánimo;

Aliéntese tu corazón y aguarde a Yahvé!

14. ¡Aguarda a Yahvé!: Como los patriarcas ansiaban la venida del Mesías, así hoy nuestros suspiros han de ser por su retorno. Es la "bienaventurada esperanza" (Tito 2,13) a que nos convidan las Esrituras y con la cual termina su última página (Apoc. 22, 17 y 20). "Se observará tal vez, dice un autor, que la expectativa de que Jesús retorne cuando menos lo esperamos, podría retraernos del interés por emprender trabajos de apostolado y aun empresas de progreso temporal, pues quedarían sin valor cuando El viniese. Tal es, contesta, el lenguaje propio de la mundanidad. ¿Lamentaremos acaso que Jesús haya insistido con ese anuncio? ¿Le diremos que ha estado imprudenten en hacerlo y que no pensó bien en las consecuencias? La verdad es que toda objeción de nuestra parte a esta tan dichosa esperanza no puede explicarse sino por una evidente ausencia de amor y deseo de que El venga, y por un apego a este mundo, que hace insoportable la continua probabilidad de su venida. Porque ¿quién se quejará de que en todo momento haya probabilidad de que le ocurra un inmenso bien? Observemos además que tales quejas (cf. II Pedro 3, 3 s.) serían infundadas en cuanto al retraimiento de las obras espirituales, pues, como han observado muchos, fué esa esperanza lo que hizo la santidad de los primeros cristianos." Cf. Sant. 5, 9; II Pedro 3, 14 s.; I Juan 4, 17; Apoc. 22,10 y notas. Y en cuanto a las empresas temporales, no se trata de no hacerlas, sino de no poner en ellas el corazón, como lo dice claramente San Pablo (I Cor. 7, 29-31).

Salmo 26 (27) Espera confiada - Nota Straubinger.

Anónimo dijo...

Malachi Martin dijo:

Maravilloso comentario de Straubinger al salmo 26 (27), como siempre...

Gracias, anónimo de las 17:41.

Deseemos y "apresuremos" la Venida del Señor.

Dios lo bendiga.

Anónimo dijo...

¿Quién se quejará, pregunta Straubinger, de que en cualquier momento le pueda ocurrir un inmenso bien?

Bueno.... los que estamos en off side permanentemente, no se si nos quejaríamos, pero al menos imploraríamos un diferimiento, hasta ponernos habilitados.

Anónimo dijo...

Es el Concilio, estúpido.
Yañez de Gomera